Mostrando las entradas con la etiqueta Juicios. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Juicios. Mostrar todas las entradas

sábado, 26 de abril de 2025

Persecución judicial

QUERELLAS DE JUAN VICENTE GÓMEZ CONTRA RUFINO LANCO FOMBONA EN MADRID

Carlos Cruz

Rufino Blanco Fombona fue un escritor, poeta y político venezolano que nació en la ciudad de Caracas el 17 de junio de 1874. Sus padres fueron Rufino Julián de Nuestra Señora de la Merced Blanco Rodríguez del Toro e Isabel Fombona Palacio; era tataranieto del III Marqués del Toro y sobrino político del escritor venezolano Eduardo Blanco Planas Espinoza autor de la obra “Venezuela Heroica”, quien había contraído nupcias con Trinidad Modesta Blanco Rodríguez del Toro (tía paterna de Rufino) y a través de la familia Rodríguez del Toro también estaba emparentado con el Presidente de la República Antonio Guzmán Blanco y la familia Bolívar.

Blanco Fombona fue uno de los intelectuales que se opuso al ascenso del Gral. Juan Vicente Gómez a la presidencia de Venezuela y por ello estuvo en prisión entre 1909 y 1910 y en ese mismo año es desterrado y  viaja a España permaneciendo fuera de su terruño por espacio de 26 años.

Sin embargo, la distancia no le amilanó y desde la “Madre Patria” no sólo desarrolló una intensa actividad intelectual y editorial, sino que mantuvo de forma inquebrantable su oposición a la dictadura gomecista lo que le trajo como consecuencia la realización de 3 juicios en la ciudad de Madrid.

El primer caso data del año 1923 cuando publica su libro titulado “La máscara heroica” de la casa editorial “Mundo Latino”, el cual es ventilado en el Juzgado de Instrucción del Distrito del Hospicio de Madrid, donde el Ministerio Fiscal inicia el 6 de junio de 1923 un proceso de querella bajo el cargo de “Injurias al excelentísimo General Juan Vicente Gómez” y en donde entregan como evidencia las copias de lo que aparece escrito en las páginas: 10,12,15,16,18,23,28,89 y 235 haciendo cita (como ejemplo) de lo que se dice en la página 12 y que transcribimos a continuación:

“Iba con una mezcla de temor y esperanza, con más esperanza que temor, a entrevistarme con el monstruo, a departir el último bandido que detenta el poder y ejerce de gobernador.

Con el último tirano que aún queda en pie sobre todo el haz de la tierra, Juan Vicente Gómez “Juan Bisonte” de aspecto, de espíritu y de nombres vulgares.”

Este juicio se prolongó hasta el año siguiente y en marzo de 1924 Rufino Blanco Fombona le escribe una carta al tribunal donde dice lo siguiente:

“Don Rufino Blanco Fombona, escritor, mayor de edad, en la causa que se le sigue, por supuesto delito de imprenta, ante la sala parezco y que como mejor proceda DIGO: Que para mi defensa y representación designo Abogado a don Alvaro  de Albornoz y Procurador a don Manuel de la Llave y Sierra, de los respectivos Colegios de esta Corte, los cuales en prueba de aceptación firman conmigo este escrito.

SUPLICO A LA SALA que habiendo por presentado este escrito y por hecha la anterior manifestación se sirva tener designados para mi defensa y representación al Letrado don Álvaro de Albornoz y al Procurador don Manuel de la Llave y Sierra, por ser así Justicia que pido en Madrid a diez y siete de marzo de mil novecientos veinticuatro.

Aparecen la tres firmas en el documento.”

Posteriormente el abogado don Manuel de la Llave y Sierra hace un escrito dirigido a la corte donde establece que si bien es cierto que el autor menciona al Gral. Gómez,  todos deben tomar en cuenta de que en primer lugar es una “novela” y en segundo lugar que el párrafo al que se hace alusión la parte acusadora lo saca de contexto y que no es el fin del autor injuriar al presidente de Venezuela, por lo que rechaza que se le acuse por lo establecido en el artículo 269 en relación con el 482 del Código Penal y presentando pruebas exige la absolución del procesado.

Este caso duró hasta finales del año 1924 y podríamos decir que para Blanco Fombona fue un triunfo “parcial” ya que si bien es cierto  que fue absuelto, los platos rotos los pagó el libro en cuestión ya que se ordenó la destrucción de los mismos y en el folio D257513 del juicio aparece la siguiente comunicación:

“Ilmo. Señor.

“Tengo el honor de poner en conocimiento de V.I. que en el día de ayer y según se acredita en diligencia levantada al efecto se ha procedido a la destrucción de los ejemplares de la edición de la obra titulada la Máscara Heroica, conforme a lo ordenado en comunicación de 16 de octubre último, en la causa seguida por injurias contra Rufino Blanco Fombona y cuya inutilización se ha verificado quemando los ejemplares en las calderas de calefacción del Palacio de Justicia.

Dios guarde a V.I. muchos alas.

Madrid 21 de noviembre de 1924”

Firma ilegible.

Curiosamente, (9 años después) este procedimiento de quemar el intelecto humano plasmado en los libros, se repite con creces en mayo de 1933 en la Alemania Nazi. Y es precisamente en ese año cuando Blanco Fombona nuevamente es protagonista en los tribunales de Madrid.

En esta ocasión, una vez más es demandado por “injurias” al Gral. Juan Vicente Gómez pero no por un nuevo libro, sino que ahora  se trata de un artículo publicado en el periódico madrileño La Voz del día 19 de diciembre de 1932 titulado «La tiranía venezolana” y este nuevo juicio se inicia el 5 de enero de 1933 en la Audiencia Provincial de Madrid.

El artículo en cuestión es un análisis histórico y social de la situación de Venezuela tras 24 años de dictadura, donde no sólo revela que para la fecha ya habían unos 100.000 venezolanos en el exilio, sino que también menciona una gran manifestación de estudiantes  que se realizó en países como Inglaterra, Alemania, Francia, Italia, España y también en América Hispana quienes protestaron por la situación venezolana.

En su escrito, Blanco Fombona también relata la realidad que viven los presos en las cárceles venezolanas y la forma de cómo llegó Gómez al poder por lo que a continuación vamos a citar tres párrafos de dicha publicación:

1-“El Barbarócrata de aquella infeliz Barabarocracia es un analfabeta vulgar, sin nociones claras de nada, que apenas sabe leer, escribir y contar. Contar es lo que sabe mejor. Su avaricia no tiene límites. Astuto, ha descubierto por instinto que los hombres no le temen sino al dolor y la muerte y no les seducen sino el dinero y la vanidad. Así para él sólo existen dos medios: El cohecho y la muerte.”

2-“En todo el pueblo, aún en el más degradado hay hombres que prefieren la felicidad y el sufrimiento a la prostitución; en Venezuela todos esos hombres han muerto o yacen en las cárceles cargando grillos de 70 libras, sin poder salir de un calabozo de tres metros cuadrados, torturados física y mentalmente, a menudo envenenados.”

Y concluye dicha entrega expresando lo siguiente: “Un grupo de señoras fue a pedir la libertad de los estudiantes presos; se les atropelló e hirió. A los huelguistas y a los estudiantes se les condena a trabajos forzados en las carreteras.

Juan Vicente Gómez está sostenido por los Estados Unidos. R. Blanco-Fombona.”

En este juicio RBF tiene que hacer cara a dos asuntos: El primero de ellos es el  pago de una fianza por el juicio y luego la acusación por injuria. En el primer punto el escritor venezolano alega que no es contribuyente y queda demostrado que no aparece en el “Registro del Tesoro Público” y que su insolvencia está acompañada por los relatos de los señores (Don Apolonia Villa Ramón, y Don Julián Montes Maure) quienes testifican que nuestro paisano no tiene “bienes ni rentas”.

Con respecto al juicio, RBF optó por establecer la misma defensa que en el caso de su libro en 1923 y alega que su artículo es “Una crítica serena y exacta incompatible con la intención de injuriar por injuriar”, y en realidad lo que él estaba diciendo era totalmente cierto, pues en ese artículo quedaba plasmada la realidad que vivía Venezuela en ese momento y como en el primer caso, el resultado final fue que RBF resultó libre de culpas (pero) su artículo fue retirado de circulación y por ello  el 5 de enero de 1933 a las 10:30 am, los agentes de la “Brigada Social” , Don Florencio Andrés y Don Benito Mutiva acudieron a la sede del periódico La Voz ubicado en la calle de Larra, Número 8, para hacer una inspección que le fue notificada a Don  Enrique Fajardo, director del periódico donde se informó de la orden siguiente:

“Se decreta el secuestro original de dicho artículo, de los moldes que han servido para hacer la impresión, y de todos los ejemplares, librándose al respecto el correspondiente mandamiento al exmo. Director General de Seguridad, al que se da comisión en forma de que se constituya en la imprenta y en la administración del citado periódico y proceda  a la destrucción de los moldes y a la ocupación y de cuantos ejemplares correspondientes al referido día se encuentran en las indicadas dependencias, presentándolos en este juzgado o en el de la institución de uno de los de esta Capital, trascurridas las horas de guardia.”

En dicha inspección se incautaron los 71 ejemplares que allí se encontraban más las placas no pudieron ser destruidas porque supuestamente “se perdieron” lo cual nos imaginamos que fue porque tuvieron el chance de esconderlas y que gracias a ello hoy en día es posible revisar la cuestionada edición.

No obstante, nuestro apasionado escritor mantuvo en alto el “hacha de la guerra “ en contra de J. V. Gómez y  prácticamente un año después vuelve a tener problemas con la justicia  por un artículo titulado “El último tirano” publicado esta vez en el periódico El Sol de Madrid en su edición del 20 de diciembre de 1934, donde en esta ocasión sus ataques al presidente de Venezuela son más intensos y además utiliza en dicho escrito los siguientes epítetos: (Sádico, bárbaro, monstruo, destructor de Venezuela) y en algunos de sus párrafos dice lo siguiente:

1-“En Europa hoy, no parece fácil concebir al explicarse el caso de Venezuela y su destructor. Ni Mussolini, ni Stalin, ni Salazar, ni Hitler, ni Primo de Rivera pueden dar idea del azote que ha sido Juan Vicente Gómez.”

2-“Los tiranos pagan a su pueblo con la moneda del diablo. Después de todas las lágrimas que cuesta al país de Gómez el no habérselo sacudido, hoy Venezuela se está muriendo materialmente de hambre a pesar del petróleo. De las minas de oro.”

3-En el extranjero ya nadie hace caso a los diplomáticos del tirano, que continúan espiando y amenazando a los connacionales para no perder la costumbre ni el puesto. Esa es la situación. Esa es la situación después de veintiséis años de gobernar Venezuela el peor de sus hijos”.

En esta ocasión la querella va en contra de Blanco Fombona y el periódico porque al principio en el tribunal se pensaba que el escritor venezolano era empleado de El Sol y en la visita que hicieron los funcionarios a la sede del mismo, evidenciaron de que solamente era columnista colaborador y además, en dicha inspección determinaron que no habían ejemplares de la edición del 20 de diciembre de 1934, que los moldes habían sido fundidos hace tiempo y que tampoco se encontraba el artículo original en los archivos del periódico.

A su vez la defensa de RBF volvió a presentarse el argumento que el artículo “El último tirano” no era injurioso en contra del presidente de Venezuela y que allí se revelan problemas importantes de lo que sucede en el país, pero siendo tantos los epítetos emitidos  el tribunal sentenció en contra de RBF imponiendo una multa de 125 pesetas lo cual fue muy y tuvo casa por cárcel por un tiempo haciendo la salvedad que se le permitía salir para realizar algunas diligencias personales.

A manera de conclusión podemos decir que Rufino Blanco Fombona fue un escritor venezolano que luchó de manera permanente y sin miedo en contra de la dictadura del Gral. Juan Vicente Gómez y que en la ciudad de Madrid fue protagonista de tres contiendas judiciales entre la representación diplomática de la dictadura gomecista  y nuestro personaje, cuyos resultados fueron bastante favorables para el escritor.

Llama la atención que entre las decisiones está la de la quema de libros, el secuestro de los ejemplares de los periódicos de las ediciones donde aparecieron los artículos cuestionados, la destrucción de los moldes de dicha edición y otra cosa que llama mucho la atención es que se haya certificado que RFB no tenía “ni bienes ni rentas”.

Hay otros dos aspectos interesantes en este episodio de la vida de Blanco Fombona y es que da noticia de un movimiento de protesta estudiantil internacional en contra del gobierno de Gómez en países muy importantes de Europa y en Argentina y por otro lado a través de estos juicios se pudo determinar que RFB tuvo entre 1923 y 1934 dos direcciones de habitación diferentes: La primera fue en la “Calle Apodaca, Número 9” y la segunda en el “Pueblo de Chamartín de la Rosa, calle Padilla, Número 1”.

Bibliografía:

1. Archivo Histórico Nacional, Madrid: Rollo Número 1062/1923, Sumario instruido por el Juzgado del distrito del Hospicio de Madrid contra Rufino Blanco Fombona.

CR: ES.28079.AHN//FC-AUDIENCIA_T_MADRID_Criminal.47,Exp.21.

2. Archivo Histórico Nacional, Madrid: Rollo 723/1933, Sumario 3/1933 Incoado por el Juzgado de Instrucción Número 20 de Madrid por injurias a la autoridad contra Rufino Blanco Fombona.

Archivo Histórico Nacional, Madrid, CR: ES.28079. AHN//FC-AUDIENCIA_T_MADRID_CRIMINAL,47.Exp. 21.

3. Archivo Histórico Nacional, Madrid: Sumario 60/1935, Incoado por el Juzgado de instrucción Número 15 de Madrid a instancia del Ministerio Fiscal por injurias al Jefe de Estado de la República de Venezuela (delito de imprenta) contra Rufino Blanco Fombona por su artículo aparecido en el periódico El Sol del 20 de diciembre de 1934.

CR: ES.28079.AHN//FCAUDIENCIA_T:MADRID_CRIMINAL,59,Exp.23

4. Archivo Histórico Nacional, Madrid: Recurso Número 159/1935 contra Rufino Blanco Fombona sobre injurias a la autoridad.

CR: ES.28079.AHN//FC-TRIBUNAL_SUPREMO_RECURSOS,140Exp. 159.

5. Blanco F., Rufino. La Máscara Heroica, Editorial Mundo latino, Madrid, 1923. Pago. 10, 12, 15, 16, 18, 23,28,89 y 235.

6. Periódico La Voz del día 19 de diciembre de 1932, artículo titulado “La tiranía venezolana” de Rufino Blanco Fombona. Hemeroteca Digital, Biblioteca Nacional de España: https://hemerotecadigital.bne.es

7. Periódico El Sol del día 20 de diciembre de 1934, artículo titulado “La tiranía venezolana” de Rufino Blanco Fombona. Hemeroteca Digital, Biblioteca Nacional de España: https://hemerotecadigital.bne.es

26/04/2025:

https://www.elnacional.com/opinion/querellas-de-juan-vicente-gomez-contra-rufino-blanco-fombona-en-madrid/

lunes, 21 de febrero de 2022

El martillo de los comparsas

LOS JUICIOS DE MANAGUA

Sergio Ramírez 

En Managua se están celebrando juicios para condenar a los prisioneros políticos encarcelados desde mayo del año pasado, cuando el régimen quiso eliminar cualquier riesgo en contra del fraude electoral que ya estaba montando y que culminó con la cuarta reelección de Daniel Ortega en noviembre.

Los juicios de Managua recuerdan en muchos sentidos a los juicios de Moscú, que se celebraron entre 1936 y 1938 en contra de figuras políticas relevantes que representaban algún tipo de amenaza para el poder de Stalin; unos juicios que le sirvieron también para imponer el terror entre aquellos que abrigaran algún mal pensamiento y quisieran de alguna manera rebelarse. Mejor el silencio que el tiro en la nuca.

Se parecen en cuanto al siniestro catálogo de delitos. El famoso artículo 58 del Código Penal de Stalin estaba diseñado para eliminar adversarios, disidentes y potenciales enemigos, y sacarlos del juego. Traición a la patria, traición a la revolución, atentados contra la soberanía nacional, colaboración con potencias extranjeras; un artículo que se iba reformando de acuerdo a las necesidades de la represión.

Esas mismas palabras son familiares en Nicaragua hoy día. Todos esos delitos están contenidos en las leyes que fueron dictadas de manera expresa antes de que comenzaran las redadas de prisioneros; sólo que ahora, además de la traición y el menoscabo de la soberanía, esas leyes contemplan los ciberdelitos, y se castigan los chats que contengan palabras ofensivas contra la familia en el poder, y hasta los memes; ya no se diga la difusión de noticias “que promuevan el odio y la disensión social”.

En los juicios de Moscú, los prisioneros comparecían delante del tribunal con el ánimo quebrado tras largas sesiones de tortura, la luz siempre ardiendo en sus celdas, sacados constantemente a medianoche para ser interrogados. En los juicios de Managua es igual. Hay prisioneros que, tras meses sin ver la luz del sol, y sin saber si es de día o de noche, han empezado a perder la memoria y a olvidar el nombre de sus hijos; a otros se les está cayendo la dentadura, o se han convertido en esqueletos de tanto peso que han perdido, y también son levantados a cualquier hora de la madrugada para llevarlos a interrogatorio y preguntarles siempre lo mismo.

Pero a ninguno han logrado doblegar. Ana Margarita Vijil, a quien se le impidió hablar durante el juicio, sólo tenía derecho de poner su firma al pie del acta de condena. Y debajo de la firma escribió: “prisionera política”. Fue sentenciada a diez años de prisión por “conspirar para cometer menoscabo a la integridad nacional”.

En los juicios de Moscú se imponía los hallados culpables, que eran todos los juzgados, la pena de muerte o el confinamiento en Siberia; en los juicios de Managua los hallados culpables, que son también todos, son condenados a prisión. Y si los juicios de Moscú se celebraban a la vista pública, en una sala de la Corte Suprema de muchos dorados y cortinajes, en cambio, los juicios de Managua tienen lugar dentro de la propia prisión, y las vistas son secretas, sin acceso a la prensa. Y los reos no tienen derecho a la palabra, que escasamente se concede a sus abogados.

Pero en ambos casos se trata de condenas dictadas de antemano. Jueces y fiscales no son más que comparsas de una puesta en escena. Y si los juicios de Moscú podían durar semanas, con presentación de supuestas pruebas, desfile de testigos, confesiones públicas de los acusados, un teatro bien montado, los juicios de Managua no duran más de dos o tres horas, y no hay más testigos que los propios policías que han interrogado a los prisioneros, o que han cateado sus casas, o que han leído sus correos electrónicos. Y los jueces, que se presentan en la prisión disfrazados de toga, tampoco deciden cuántos años de cárcel impondrán a cada acusado. Eso ya está resuelto desde más arriba desde sus cabezas.

Tampoco los prisioneros que sufren enfermedades graves, o los de edad avanzada, de los que hay varios, son apartados de los rigores del régimen carcelario que tiene mucho de crueldad vengativa. El comandante Hugo Torres, héroe de la lucha guerrillera contra Somoza, acaba de morir a los 73 años, víctima de una enfermedad terminal de la que sus carceleros hicieron poco caso. Aún muerto, en las redes oficialistas siguen llamándolo traidor. En diciembre de 1974 había sido parte del comando armado que tomó en Managua la casa de un alto funcionario de Somoza mientras se celebraba una fiesta, y el comando logró canjear a los invitados por los presos políticos que pudieron volar hacia Cuba, entre ellos Daniel Ortega. Triste y terrible. Habiendo liberado a Ortega de la prisión, ahora Hugo Torres ha muerto en una prisión de Ortega.

Y al tiempo que se celebran los juicios de Managua, decenas de fundaciones y organizaciones no gubernamentales están siendo ilegalizadas y confiscadas, entre ellas universidades privadas con miles de estudiantes, que sufren el despojo de sus instalaciones, adjudicadas a las universidades estatales bajo el control del régimen.

Cuando los juicios de Moscú se celebraron, y los acusados eran ejecutados en las prisiones apenas horas después de dictadas las sentencias de muerte, o enviados a Siberia con largas condenas, en el mundo hubo poco eco de aquel bárbaro montaje. La prensa tenía entonces cosas distintas de qué ocuparse: la amenaza del nazismo, el cerco de Madrid.

Hoy también, cuando se llevan a cabo los juicios de Managua, el mundo tiene otras cosas de que ocuparse: la impávida cara de jugador de póker de Putin negando que quiera invadir Ucrania, y el presidente Biden insistiendo en que la invasión es inminente.

Mientras tanto, el martillo de los comparsas de Ortega disfrazados de jueces, que golpea al dictarse una condena tras otra dentro de los muros de la cárcel convertida en tribunal, no se escucha. Nadie lo escucha.

Fotografía: https://www.nbcnews.com/news/latino/was-sandinista-leader-cant-buy-book-daniel-ortegas-nicaragua-rcna2848

20/02/2023:

https://www.elnacional.com/opinion/los-juicios-de-managua/

Caza de citas

“ Nadie se dio cuenta de este robo cuando publiqué la novela, quizá porque nadie leía a Barker, de la misma manera que no leían a King. Solo...