LA 2015 EN LOS ALREDEDORES DE UNA TRANSICIÓN
Luis Barragán
Curiosa historia
parlamentaria la del siglo XXI, rápidamente contrastable con la del anterior,
de mayor estabilidad democrática y genuina dinámica política, pues no fue por
casualidad que algunas dictaduras apelaran antes a un artefacto legislativo de
simulación: alguien dirá que hasta supersticiosamente. La unicameralidad
terminó restándole eficacia a tan fundamental órgano del Poder Público, si se
le compara con el extinto Congreso de la República, mientras la Asamblea
Nacional de 1999 no tardó en descubrir que Miraflores quería la corporación
legislativa como un artefacto dócil, llamado además a competir con un tal poder
popular que el constituyente jamás previó.
Ahora, el asunto no estriba
en la superior bicameralidad, expresión histórica del pluralismo político e
ideológico de la Venezuela democrática, sino en la suerte corrida durante esta
centuria por una Asamblea Nacional concebida bajo otros parámetros. Y
particularmente curiosa resulta la circunstancia de que una representación de
los diputados electos en 2015, mediante unos comicios abiertamente reconocidos,
haya debido sentarse con otra surgida de las cuestionadas elecciones de 2025,
evidentemente arbitrarias a la luz del decisivo acontecimiento del año
anterior, cuyos resultados fueron obscenamente desconocidos por la autoridad
electoral.
En la búsqueda de soluciones
para la prolongada crisis, a la 2015 —como popularmente se le conoce— le ha
correspondido aportar delegados de dos partidos, ahora con la asistencia
política de la Plataforma Democrática, a una negociación que aspiramos sea
seria y convincentemente orientada hacia una transición a la que el gobierno
estadounidense se ha comprometido en darle soporte. La paradoja no es pequeña:
aquella Asamblea perseguida, desconocida y despojada de sus atribuciones
reaparece en los alrededores de una solución política que nadie habría podido
anticipar cuando se instaló.
Patente testimonio de ello,
la 2015 fue escenario irreprimible de la pluralidad y de la disidencia de las
propias fuerzas opositoras que, juntas, debieron enfrentar los designios
miraflorinos de una abierta violencia contra los parlamentarios y la peregrina
tesis del “desacato”, todo un artificio imborrable en los anales judiciales de
la antirrepública. Habrá ocasión para estudiar las incidencias y vicisitudes de
aquella corporación ante los abusos de la minoría oficialista que no aceptó
simplemente la manifestación popular expresada en las urnas (un decir para las
sospechosas máquinas electorales), recurriendo a toda suerte de terrorismo
político.
Nos tocó actuar en aquel
parlamento no sólo para bregar contra los usos y abusos del poder establecido,
sino también para discrepar con la franqueza necesaria y la razón indispensable
de los demás partidos de oposición. Utilizamos la tribuna con respeto,
determinación y enérgica actitud, siendo partidarios de la extensión del
mandato constitucional asambleario que hoy interpretamos como una pragmática
prolongación destinada a conseguir una fórmula que permita recobrar plenamente
las libertades públicas.
La situación actual dista de
ser la ideal, al menos de aquella que el suscrito habría deseado, pero es tal
la profundidad de esta crisis multidimensional que la mesa de negociaciones que
va fijando metas de corto y mediano plazo para la actualización institucional
del país constituye una opción que esperamos no fracase, contando con la
decisiva intermediación estadounidense reconocida por justos y pecadores. Otros
diálogos estuvieron destinados al fracaso por el propósito y el modo en que
fueron concebidos y desarrollados, como igualmente lo señalamos en el hemiciclo
y en la opinión pública durante esta ya larga década, pero – ojalá sea
aprendida la lección - es tiempo de demostrar una fortísima convicción
venezolanista y una limpia destreza para abrir las puertas a un futuro
diferente.
Hay roles que unos y otros
jamás imaginamos cumplir en este presente de angustias y expectativas, y a una
delegación de la 2015 le toca ahora una misión que no queremos que falle,
especialmente cuando una parlamentaria como Dinorah Figuera ha asumido una
responsabilidad que tampoco debió prever. Así transcurre la historia de una
Asamblea que, sin dejar de ser la que fue, termina desempeñando una función en
los alrededores de una transición que pugna por comenzar definitivamente.
Ilustración: Joana Avillez.
16/08/2026:
https://lapatilla.com/2026/08/16/luis-barragan-la-2015-en-los-alrededores-de-una-transicion/

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