domingo, 16 de agosto de 2026

Trapos al sol

LA 2015 EN LOS ALREDEDORES DE UNA TRANSICIÓN

Luis Barragán

Curiosa historia parlamentaria la del siglo XXI, rápidamente contrastable con la del anterior, de mayor estabilidad democrática y genuina dinámica política, pues no fue por casualidad que algunas dictaduras apelaran antes a un artefacto legislativo de simulación: alguien dirá que hasta supersticiosamente. La unicameralidad terminó restándole eficacia a tan fundamental órgano del Poder Público, si se le compara con el extinto Congreso de la República, mientras la Asamblea Nacional de 1999 no tardó en descubrir que Miraflores quería la corporación legislativa como un artefacto dócil, llamado además a competir con un tal poder popular que el constituyente jamás previó.

Ahora, el asunto no estriba en la superior bicameralidad, expresión histórica del pluralismo político e ideológico de la Venezuela democrática, sino en la suerte corrida durante esta centuria por una Asamblea Nacional concebida bajo otros parámetros. Y particularmente curiosa resulta la circunstancia de que una representación de los diputados electos en 2015, mediante unos comicios abiertamente reconocidos, haya debido sentarse con otra surgida de las cuestionadas elecciones de 2025, evidentemente arbitrarias a la luz del decisivo acontecimiento del año anterior, cuyos resultados fueron obscenamente desconocidos por la autoridad electoral.

En la búsqueda de soluciones para la prolongada crisis, a la 2015 —como popularmente se le conoce— le ha correspondido aportar delegados de dos partidos, ahora con la asistencia política de la Plataforma Democrática, a una negociación que aspiramos sea seria y convincentemente orientada hacia una transición a la que el gobierno estadounidense se ha comprometido en darle soporte. La paradoja no es pequeña: aquella Asamblea perseguida, desconocida y despojada de sus atribuciones reaparece en los alrededores de una solución política que nadie habría podido anticipar cuando se instaló.

Patente testimonio de ello, la 2015 fue escenario irreprimible de la pluralidad y de la disidencia de las propias fuerzas opositoras que, juntas, debieron enfrentar los designios miraflorinos de una abierta violencia contra los parlamentarios y la peregrina tesis del “desacato”, todo un artificio imborrable en los anales judiciales de la antirrepública. Habrá ocasión para estudiar las incidencias y vicisitudes de aquella corporación ante los abusos de la minoría oficialista que no aceptó simplemente la manifestación popular expresada en las urnas (un decir para las sospechosas máquinas electorales), recurriendo a toda suerte de terrorismo político.

Nos tocó actuar en aquel parlamento no sólo para bregar contra los usos y abusos del poder establecido, sino también para discrepar con la franqueza necesaria y la razón indispensable de los demás partidos de oposición. Utilizamos la tribuna con respeto, determinación y enérgica actitud, siendo partidarios de la extensión del mandato constitucional asambleario que hoy interpretamos como una pragmática prolongación destinada a conseguir una fórmula que permita recobrar plenamente las libertades públicas.

La situación actual dista de ser la ideal, al menos de aquella que el suscrito habría deseado, pero es tal la profundidad de esta crisis multidimensional que la mesa de negociaciones que va fijando metas de corto y mediano plazo para la actualización institucional del país constituye una opción que esperamos no fracase, contando con la decisiva intermediación estadounidense reconocida por justos y pecadores. Otros diálogos estuvieron destinados al fracaso por el propósito y el modo en que fueron concebidos y desarrollados, como igualmente lo señalamos en el hemiciclo y en la opinión pública durante esta ya larga década, pero – ojalá sea aprendida la lección - es tiempo de demostrar una fortísima convicción venezolanista y una limpia destreza para abrir las puertas a un futuro diferente.

Hay roles que unos y otros jamás imaginamos cumplir en este presente de angustias y expectativas, y a una delegación de la 2015 le toca ahora una misión que no queremos que falle, especialmente cuando una parlamentaria como Dinorah Figuera ha asumido una responsabilidad que tampoco debió prever. Así transcurre la historia de una Asamblea que, sin dejar de ser la que fue, termina desempeñando una función en los alrededores de una transición que pugna por comenzar definitivamente.

Ilustración: Joana Avillez.

16/08/2026:

https://lapatilla.com/2026/08/16/luis-barragan-la-2015-en-los-alrededores-de-una-transicion/

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