Mostrando las entradas con la etiqueta Crisis. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Crisis. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de mayo de 2024

Llegar a las raíces del mal

DENSIDAD POLÍTICA Y TRANSICIÓN

Luis Barragán

Más que un inevitable tránsito, como el que intenta el actual régimen pretendiendo algunas correcciones que le garanticen su esencial continuidad, la transición política ganará en acepciones dependiendo de sus propósitos,  características y alcances. Tentada,  frustrada o consumada,  jamás la experiencia será exactamente igual a otras relativamente recordadas, aunque el pasado frecuentemente reporta importantes y útiles orientaciones necesarias para el debate.

Luego, obviamente, la transición en sí misma no se justifica ensayada desde el derrumbe sencillo o complejo,  seguro o inseguro, repentino o pausado de los regímenes de fuerza y el de sus más connotados actores. Horoscopales, los transitógrafos de ocasión no reparan en las densidades políticas que adquiere al sincerarse el juego de las realidades y sus urgencias, surgiendo las demandas aún más inverosímiles; las ambiciones e intereses que suelen contrastar con un relato de heroísmo también de no pocos impostores, y, en definitiva, en un tenso balance entre el testimonio verídico y continuo de entrega y sacrificio de la dirigencia que ahora debe lidiar con los oportunistas de variada ralea. Sin embargo, en el caso venezolano, se evidencia un aspecto posiblemente inédito: radicalmente sufrido, desconocemos cuán hondo llegan las raíces del mal, y públicamente ignoramos las más vitales series estadísticas, faltando a lo constitucionalmente pautado, siendo difícil a los especialistas acceder a las variables indispensables que hacen y explican las políticas públicas, por lo menos, las más sensatas y convincentes; huelga un mayor comentario respecto a la consabida pandemia, huérfanos los médicos y  toda la opinión nacional del más elemental boletín epidemiológico.

Un gobierno de transición, legitimado por las mayorías ciudadanas, encontrará no pocas sorpresas al empeñarse en la reconstrucción del país, porque – a modo de ilustración – sospechamos de una grave o gravísima situación en el área petrolera que la (auto)censura no permite apreciar hoy en su justa dimensión. Por supuesto, habrá medidas que inmediatamente respondan a una extraordinaria emergencia social y económica, pero el propio, más adecuado e impostergable diagnóstico requerirá de sendos mecanismos de concertación entre los factores decisivos y representativos de la oposición que rápidamente dejarán de serlo al conducir al Estado que deben redescubrir, valga el detalle, esperando toda suerte de (in)justificados y (des)medidos ataques.

Mecanismos sumados a los de ejecución y evaluación que darán cuenta de una tarea ciclópea que, al mismo tiempo, significará la delicada o ruda administración de las diferencias para la prioritaria reinstitucionalización de todo el país y la recuperación del tan vulnerado Estado.  Acotemos, la reapertura de una sociedad fuertemente sojuzgada por más de dos décadas, generará altos niveles de conflictividad espontáneos y naturales al lado de los más calculados y artificiosos, obligando a una buena dosis de realismo, prudencia y pragmatismo de los decisores del proceso.

Varias son las veces que nos confunden los antecedentes históricos, pues, salvadas las distancias, ya le es tarde al actual régimen para emular a Pérez Jiménez con un largo tránsito hacía sí, como el ocurrido entre 1952 y 1957; o el de creer en el blindaje automático del consenso para la inmediata postdictadura, olvidando circunstancias como la temprana salida de URD de la coalición gubernamental, en 1960, organización que no entendió en su momento la trascendencia de Puntofijo, perfeccionado con el pacto institucional de finales de la década. Añadimos, la ya por siempre  inminente caída del segundo gobierno de Betancourt que, paradójicamente, cubrió todo el período constitucional, capaz de tentar a otros protagonistas de la época con notables posiciones institucionales para reemplazarlo, gracias a una sutil artimaña.  

Consideremos que la superación del gomecismo la encabezaron aquellos que lo integraron, pero no ocurrió así con la sustitución de la dictadura por 1958, aunque – en una y en otra transición – contaron con el orden, preservación y difusión de una básica data que facilitó la posterior actuación del Estado en múltiples ámbitos. Y, nos permitimos agregar, una mínima discusión pública a juzgar también por la crítica velada de sostenidos opinantes, como D.F. Maza Zavala o Adriano González León, quienes encontraron espacio en la prensa escrita, todavía incierta la caída del régimen, para versar en torno a la precursora medida proteccionista de la industria del calzado o el lanzamiento del Sputnik I.

Distinta coyuntura la del extendido presente, porque no sabemos cuáles sorpresas deparará la muy escondida realidad económica y social, cuyas consecuencias sentimos y padecemos, tendiendo a empeorar sus causas, excepto que la dirigencia política avenga en un diagnóstico acertado, perfilando alternativas viables y eficaces de corto y mediano plazo. Esto es, conviniendo que el esfuerzo más importante de la transición democrática es alcanzarla, sobresale una tarea y una responsabilidad política indelegables que fuerzan a explorar las temidas profundidades de la crisis y- asimismo – conquistar determinados y calificados segmentos de la población dispuestos a comprometerse en un esfuerzo muy concreto que es de salvación del país en el mismo país de nuestras angustias.

Fotografías: LB (CCS, 04/02/2024).

28/05/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/densidad-politica-y-transicion/

domingo, 3 de diciembre de 2023

Noticiero retrospectivo

- Con fotografías de Douglas Rivas. "Foro-test al Rabino Pynchas Brener en sus 25 años de ordenación". La Religión, Caracas, 11/03/80. 

- Rházez Hernández López. "Sonido, hermano del alma: Nuestra tradición operística". El Nacional, Caracas, 04/09/77.

- Juan Carlos Palenzuela. "Libros de arte". El Nacional, 23/01/90.

- Agustín Blanco Muñoz. "El 1° de enero de 1958: Una aventura triunfal". El Nacional, 03/01/83. 

- Narrativa y crisis en Venezuela.  Últimas Noticias, Caracas, 16/06/96. Suplemento Cultural. 

Reproducción:  Fotografía de Pedro Figueroa para un reportaje de Luis Cordero Velásquez,  "Cabruta:  el pueblo que muere cada seis meses". Momento, Caracas,  N°  1988 del 02/11/1963.

Nota LB:  En la actualidad, son escasas las reseñas en torno al interior del país y la noticia ha de ser muy espectacular para poner la mirada en lugares muy apartados, prácticamente aislados por el gravísimo problema vial. Por ejemplo, no hace mucho, Barrancas del Orinoco fue noticia porque grupos irregulares y narcotraficantes la tomaron y no se ha sabido más, si está liberada o no, cuáles urgencias tiene. Peor, nadie sabe que existe.  Por o menos, la vieja prensa venezolana fijaba su atención en los más apartados rincones, dando cuenta de sus vicisitudes, sus éxitos y sus desgracias.  Buscaba o creaba la noticia, sentando una competencia leal, cuando no había las facilidades de transportación indispensables, ni medios de transmisión como suponemos ahora que tampoco nadie sabrá de Cabruta.  Esto, en la era de las más avanzadas telecomunicaciones. 

Otro asunto, curioso: el error de imprenta, "nobiembre".  Es que si hoy, con el desarrollo tecnológico, se incurren en no pocos y elementales errores ortográficos, ¿por qué no, en el pasado?". Sobre todo, a la hora de cerrar la edición, en medio de las más esperadas circunstancias de la máquina y de su operador. 

El error en cuestión, además del contenido, hacía coleccionable esa edición.

domingo, 13 de agosto de 2023

Noticiero retrospectivo

- Rházes Herández López. "Sonido, hermano del alma: (Darius) Milhaud y (Tulio) Cremisini". El Nacional, 28/01/79.

- Esteban Emilio Mosonyi. "La sociología frente a la crisis". El Nacional, 27/06/93.

- Dossier: Ética de la discusión. Últimas Noticias, Caracas, 23/10/94.

- Armando Sánchez Bueno. "El mítin del Poliedro". EL Nacional, 05/06/78.

- Dossier: Militares y democracia. Últimas Noticias, Caracas, 24/01 y 08/02/ 98.

Reproducción: Julio César Moreno, VI Asamblea Nacional de la JRC. Momento, Caracas, nr. 772 del  02/05/1971.

lunes, 14 de noviembre de 2022

El tiempo tras bastidores

REINVENCIÓN DE LA POLÍTICA

Luis Barragán

“Nuestro tiempo es el fin de la
historia como futuro imaginable
o previsible. Reducidos a un
presente que se angosta más y más,
nos preguntamos: ¿a dónde vamos?; en
realidad deberíamos preguntarnos:
¿en qué tiempo vivimos?”
Octavio Paz
(“El arco y la lira”, 1956, p. 265)
 

Demasiado lejos estamos de pretender dar lecciones sobre un asunto tan complejo y, a la vez, tan sencillo que, faltando poco,  está integrado a nuestra propia naturaleza humana. Concebir y hacer la política, aunque se la niegue y combata (siendo el otro modo de concebirla y hacerla, excepto hablemos del extremo y asfixiante totalitarismo), requiere obviamente de la comprensión, captación y voluntad del otro y de los otros, pero igualmente de una profunda convicción personal que sólo la experiencia puede macerar y perfeccionar.  Urge resocializarnos políticamente mediante la reconstrucción de los propios partidos democráticos, como expresión de la sociedad civil mejor especializada en el bien común.

            Por supuesto, hay una técnica, un tecnicismo y, hoy más que nunca, toda una tecnología para idear y realizar la política enlatada al vacío, aunque ninguna de estas facetas pueden suplantarla como una radical vivencia humana, con sus bondades y maldades. O mejor aún, con esa mezcla inevitable del trigo y la cizaña que cuesta tanto separar, llenando de matices nuestros actos. Las destrezas adquiridas o por adquirir, requiere de sueños que sólo se cumplen a punta de realidades.

            Son varias las perspectivas y expectativas para razonar e imaginar la política, realizándola: unas más humanistas, orientadas al bien de todos,  al mismo tiempo que otras, lo niegan,  prefabricadas y delictivas, como ha ocurrido en el presente siglo venezolano, dándole sustento e inspiración al Estado Criminal. Por cierto, favorable al régimen, ha dado ocasión  a una rivalidad entre la dirigencia que se reclama moralmente superior y pura, y la que proclama  orgullosamente su  impureza apuntando ambas naturalmente a una determinada ética en curso, no otra que la de la molicie. Además, la crisis es la de los elencos que juran estelarizar la escena.

            Es fácil expresarlo: hay que reinventar la política en Venezuela, pero cada vez es más difícil reivindicarla, argumentarla y hacerla, frente a un régimen que ha pasado de la anti-política a la no-política. No da tiempo para prolongados ejercicios de hondo calado académico que diga de la complicada tarea de reivindicación, pero, apalancados por su humana sencillez, ha de significar el redescubrimiento de las instituciones y su valor, del compromiso político y su sentido vital, de los partidos y demás organizaciones de la sociedad civil y su naturaleza, de la opinión pública y su dinámica, aunque nos encontremos en la edad de piedra, pues, convengamos, hemos retrocedido casi inadvertidamente a la barbarie. Es cuestión de tiempo, destruir las paredes y muros que nos permitan defender la realidad tal cual es.

            Con todos los aciertos y fallas, tuvimos una larga tradición política que, a finales de la centuria pasada, propulsó el magnífico reto de una renovación, además, esperada, con el doble fenómeno de la descentralización y del multipartidismo. Esto que se ha dado en llamar chavismo, faltando una denominación más acorde para una caracterización histórica de largo plazo, nos retrotrajo a tiempos que creímos definitivamente superados y, tan recurrente la emergencia social, nos condujo a la catástrofe humanitaria; fusionándose con él, ultrapartidizó al Estado; superando el ámbito administrativo, pugna por corromper completamente a la sociedad; simulándola, brega publicitariamente por una democracia que no es tal; y, además, libra una guerra no convencional contra la población que huye o intenta huir desesperadamente. No se puede construir sobre los escombros, resignados a la prédica de una ilimitada demagogia aún en nombre de la rebeldía no menos huera de simples poses.

            Entre nosotros, existe una universal aceptación de las primarias y la consolidación de la única plataforma política de oposición que tampoco fue convincentemente competida por otras de fugaz y ya olvidado desempeño.  Empero, puede haber y las hay, discrepancias posibles de canalizar  con la superación misma de la cultura lumpen-despolitizadora de dos décadas y más. Hay una demanda mínima de lealtad al ideario proclamado que no pasa por una simulación de lucha, la monomerizada en una acera, y la del verbo sanforizado en la otra, mientras que dejamos la calle al capricho de una dolarizada e ínfima minoría que sólo la pólvora explica.

            Experimentamos un tiempo largamente peor que el de 1899, minimizador de las crisis de 1811, 1859, 1936 y 1958.  El socialismo campamental en curso, dejó sin propósitos ni programa, empañada la visión del mundo y de las cosas, al marxismo, desactualizado  ferozmente el resto de los idearios políticos. Pero no hay otra alternativa que razonar e imaginar la política, realizándola, según los principios y valores de un Occidente  en franco peligro.

Fotografía: LB (detalle, panadería "La Carlotta", urb. La Carlota, Caracas: 11/11/2022). 

15/11/2022:

https://www.elnacional.com/opinion/reinvencion-de-la-politica/

domingo, 30 de octubre de 2022

¿Los límites de la supervivencia?

DE LOS OFICIOS DE CRISIS

Luis Barragán

Por más de dos décadas, hemos observado el ingenio comercial de quienes, con o sin preparación técnica o académica, han debido lanzarse a la calle para intentar llevar el pan a la casa administrando en todo lo posible la desesperación.  Recordamos el comienzo de un admirado vecino que, después de gozar de un empleo estable y bien remunerado, acorde a su experiencia y destrezas, la empresa cerró y se fue del país: superó la vergüenza (por cierto, propia  de la ya vieja clase media), y pasó de vender plátanos en la esquina a ensamblar una carretilla con varios canastos para vender toda suerte de golosinas recorriendo avenidas y calles hasta hacerse de un espacio frente al liceo público del sector. Empero, llegó el coronavirus y bregó con la policía cerca de la casa para vender sendos botellones de agua, alquilando por fin un kiosco que ocupa a su familia desde las horas de la  madrugada hasta las de la noche.

            Apartando a las mafias que controlan el metro caraqueño al colocar a sus buhoneros ambulantes, quienes recorremos de un punto a otro las ciudades y pueblos del país, solemos olvidar pronto el desempeño de quienes caminaban por las largas horas para ofertar sus mercancías o servicios, café y otras infusiones, o la plastificación de documentos. En un viejo reportaje, la periodista Emily Avendaño (El Nacional, Caracas, 21/10/2013), además, consultó con los peatones digitalmente organizados de entonces (Peatones Activos, Una Samplabera por Caracas,  Caracas a Pie, entre otros), reseñando al modificador de una carretilla portadora de una gran corneta para vender cd´s musicales, o el acondicionamiento de un coche para bebé a objeto de ofrecer quesillos, que nos cansamos de ver rodando, añadidos los que empuñaban los termos con bebidas y sopas diversas, los cigarrilleros, etc.

            Aclaremos, con ellos no acabó el corona virus ni la catástrofe humanitaria que ya despuntaba, observándose la debacle de los ingresos petroleros en la perspectiva histórica, ya definitivamente estructural, sino el pequeño bombazo atómico de la escasez e inexistencia del dinero sencillo, del papel moneda, del medio convencional de pago. Todavía estaban por masificarse los dispositivos electrónicos de pago, por lo que una extraordinaria legión de desempleados tan injustamente padeció aún mayor hambre, sumados los cantantes de ocasión que peregrinaban con una pequeña guitarra por los locales nocturnos que le daban la generosa oportunidad de un incómodo escenario entre las mesas.

           Muy pocos son los andariegos que ahora sobreviven, gracias al cigarrillo o el café y, si los tienen, periódicos viejos, manejando una mínima cantidad de papel moneda de baja denominación de compararlo con los grandes receptores de las camionetas o busetas por-puestos. Ya no se hurga en la basura sólo por comida, sino por aparatos electrodomésticos y electrónicos que puedan reparase o servir de repuestos: personalmente, vimos a alguien que recogió las piezas de un comedor para bebés, reparó las quebradas, lavándolo con afán para luego venderlo por diez dólares a una bazar o quincallería, según nos dijeron luego.

            Los oficios desesperados e inaplazables de la crisis, hoy no exhiben el antiguo ingenio, superdolarizado todo intercambio comercial, pero – reparamos en la denuncia – se nos ha dicho que los pocos que lo hacen o logran, sufren los embates de la matraca policial, ya que, técnicamente, un trabajo independiente, le piden una fantasmal autorización municipal o el registro cada vez más costoso de una firma personal.  Puede concluirse, cada vez son menos las opciones para llevar limpiamente el pan a la casa.

Referencia e imágenes:

https://apuntaje.blogspot.com/2022/10/artes-y-oficios.html

31/10/2022:

https://guayoyoenletras.net/2022/10/31/de-los-oficios-de-crisis/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY