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lunes, 6 de abril de 2026

La palabra razonable, comprometida, esperanzada y compartida

DE LA HOMILÍA VENEZOLANA ACTUAL

Luis Barragán

Algunos años atrás, visitamos una localidad interiorana que estaba de aniversario fundacional. Además de las actividades proselitistas que nos condujeron también a un foro sobre el problema universitario, tuvimos ocasión de asistir a la misa católica dominical en la que el párroco desarrolló una estupenda homilía alusiva a la festividad.

Le comentamos al presbítero la importancia de difundir sus homilías por las redes, incluyendo la letra impresa. Empero, se disculpó de no hacerlo frecuentemente, porque las prefería espontáneas para la feligresía asistente, por supuesto, bajo la inspiración del Espíritu Santo.

Por aquella época, acá, estuvimos empeñados en grabar al sacerdote oficiante en la capilla de habitual concurrencia y, nos parece, llegamos a publicar varias intervenciones en un canal de Youtube creado a tales efectos para que no se confundiese con nuestras actividades parlamentarias y políticas. Muy antes, tomamos nota disciplinadamente cada domingo, durante tres años, en la Iglesia de San Francisco de Caracas, respecto a lo referido por los distintos celebrantes que, por cierto, significó nuestro regreso definitivo a la Eucaristía semanal a mediados de la primera década del siglo.

Gracias a Dios, hoy, las redes digitales también se hacen litúrgicas y podemos sintonizar la misa por la previsión y el esfuerzo voluntario de cada comunidad. Extraordinaria tarea, aunque aún lo creemos insuficiente a objeto de transmitir la valiosa reflexión que puede hacer el celebrante, cada vez más urgida la ciudadanía de una bocanada de inspirada sensatez que contraste con la cultura dominante.

Inexperto en la materia, presumimos que la meditación dominical de la palabra antes exigía una cuidadosa preparación como – sospechamos – no se tiene ahora. Varias son las causas, dada las apremiantes circunstancias sociales y económicas compartidas, sin que abundemos en el clima prevaleciente de (auto)censura, pero lo cierto es que falta un poco más de densidad.  

Podemos conjeturar sobre la calidad de esa meditación, como reflejo de una formación académica que se ha visto ahora resentida, pues, a la escasez de seminaristas quizá la haya también de profesores y prelados que tuvieron oportunidad de cursar estudios igualmente en el exterior que ya no tienen los jóvenes. Y también suponer que la creciente desescolarización de la población inexorablemente se refleja en una comunidad en la que no le parece tan obvia una catequesis mínima, intensamente agobiada por el absurdo discurso del poder establecido en todo el presente siglo.

Impresión personal la nuestra, la homilía urbana tiende a parecerse o a versionar una cierta literatura de auto-ayuda y, raras veces, alude a nuestras vicisitudes inmediatas y actuales. Digamos que se cuida de no herir susceptibilidades, aunque extrañamos algún tratamiento teológico básico por el temor de la incomprensión porque nuestro pensamiento se ha hecho cada vez menos complejo, más esquemático, simplista y banal como obsceno y (auto)degradante.

Sentimos que luce indispensable una masiva recatequización de la feligresía y que, al elemento teológico, sumen una adecuada interpretación de nuestra vida rutinaria en lo personal, familiar y social, orientada al compromiso trascendente. Es fácil escribirlo en la sociedad de una mera supervivencia que conjuga la pobreza material con la espiritual, pero hay que empujar el barco con fuerza, determinación y esperanza que, igualmente, esperan los no creyentes confiados en los valores y principios occidentales.

Porque llevamos una sección regular del blog personal sobre las homilías (apuntaje.blogspot.com), constatamos un error demasiado recurrente en las misas venezolanas publicadas: no colocan la fecha, no etiquetan las lecturas, no señalan al o los celebrantes, no hay un registro técnico de las personas que colaboran y de la locación. Los operadores digitales a lo mejor son muy jóvenes y creen que, por muchos años, la gente tendrá la memoria intacta del evento: todo sabemos que no será así, e, independientemente de la profundidad y alcance de la homilía, siempre será útil registrarla al aspirar que trascienda por lustros y décadas; preocupante, porque cuentas como la de la Arquidiócesis de Caracas, por lo menos, en Youtube, falla al respecto y, a veces, apenas coloca la fecha.

Por último, permítannos observar que la anomia social llegó también a la Iglesia y es importante una campaña pedagógica sobre la correcta conducta de las personas en la misa. Esperamos un mínimo de urbanidad y también de consciencia católica, pues, hasta los hay quienes se colean camino al confesionario.

Nos parece fundamental que la recuperación de la vida y de la vivencia comunitaria tenga un ejemplo vivo en las comunidades religiosas, como no la tiene ni tendrá en el comunalismo que la ha falsificado, partidizándola hasta la saciedad. Y la palabra cotidiana y orientadora de la Iglesia Católica puede realizar grandes aportes, seamos o no creyentes.

Fotografía: LB, procesión del Viernes Santo, Iglesia de la Coromoto (Caracas, 03/04/2026).

Ilustración: LB / ChatGPT.

06/04/2026:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/44196-de-la-homilia-venezolana-actual

domingo, 5 de abril de 2026

¡Felices Pascuas de Resurrección!

DE LAS HOMILÍAS Y SU FICHAJE DIGITAL

Luis Barragán

Por muy espontáneas que sean, las homilías dominicales hacen de la Iglesia Católica un referente extraordinario de limpia intención y sensatez en contraste con cultura dominante del absurdo maniqueísmo, la simplicidad y la puerilidad contaminada por la (auto)degradante obscenidad. No obstante, la lectura e interpretación de la Palabra que exceda de los quizá diez minutos, suele aburrir al feligrés promedio que se muestra más entusiasta con los cantos y la Eucaristía.

Desconocida en mucho la estructura de la misa, citar y meditar presencialmente la Biblia no cuadra en una sociedad superdigitalizada, pero – siendo así – esa misma sociedad ha de extrañar las voces de la razón y del genuino compromiso con una fe que multiplica las más firmes esperanzas. Por ello, aunque falte o sobre la densidad del mensaje, importa descubrir una riqueza de testimonios y perspectivas que ofrece el sacerdote que no le hace concesiones al púlpito que bastantes desean ligero, expedito, automático.

En la propia red de redes, aumentan las cuentas relacionadas con las comunidades católicas, las misas y, por supuesto, las homilías que pueden suscitar igualmente serios y provechosos comentarios necesitados de estímulo y procesamiento. Claro está, comporta un extraordinario trabajo para el cual se requiere también de tiempo y de recursos económicos, pero – ya numerosas -  las exitosas iniciativas conocidas entre los venezolanos recurrentemente fallan por un detalle: no están fechadas, no tienen la etiqueta correspondiente a las lecturas, ni está fichados otros datos como el nombre mismo del celebrante o celebrantes, el personal técnico o artístico, el lugar en el que se hizo la grabación.

Se dirá que lo importante es que se transmita la misa para aquellos que no pueden participarla presencialmente, o no siempre resulta interesante la homilía por la fatiga que provoca escuchar físicamente al otro y a los otros. Somos partidarios de hacer memoria histórica y, particularmente, dejar constancia del móvil teológico y sociológico de cada época, del aporte creador de inspirados oficiantes, de la reflexión organizada, firme y creadora como alternativa ante el disparate entronizado por el discurso oficial en el presente siglo.

En una que otra cuenta, hemos dejado nuestra modesta observación: la Iglesia también es institución y, quizá porque el webmaster es muy joven y tiene aún viva su ilusión de inmortalidad terrenal, presume que todos recordaremos con exactitud esas circunstancias de modo, tiempo y lugar que cobran una insospechada importancia e interés con el tiempo. En todo caso, consignada la preocupación, deseamos valernos de la ocasión para desear al paciente y amable lector unas felices Pascuas de Resurrección junto a la familia, incluso, para el no creyente que tiene consciencia de los principios y valores occidentales. 

Fotografías: LB, cercanía de El Nazareno de San Pablo, Basílica de Santa Teresa (Caracas, 01/04/2026); Jesús resucitado, Iglesia de la Coromoto (Caracas, 05/04/26).

Ilustración: LB / Chat GPT.

05/04/2026:

https://lapatilla.com/2026/04/05/de-las-homilias-dominicales-y-su-fichaje-digital-por-luis-barragan/

sábado, 20 de septiembre de 2025

De los bienes de arriba y de los bienes de abajo

 LA VENTAJA DE ROBARLE A DIOS

(San Lucas, 16: 1-13)

José Luis Sicre

Jesús cerró el periódico y miró al grupo:

‒ Voy a contaros una historia. Un partido político tenía un administrador que aprovechaba las donaciones para aumentar su cuenta personal en Suiza. Enterado de que sospechaban de su gestión, se dijo: “Me van a echar del partido, incluso es posible que me denuncien. En la oposición no me darán trabajo, los bancos tampoco. ¿Qué puedo hacer? Iré anotando en una libreta todos los datos que puedan inculpar a los jefes del partido, amenazaré con publicarlos en la prensa, y ante el miedo de que se conozcan me dejarán tranquilo. Luego me iré a una isla del Caribe a disfrutar el resto de mi vida.

Se les quedó mirando y les preguntó.

‒ ¿Qué os parece ese administrador?

‒ Que es un…

Pedro se cortó a tiempo, pero era claro lo que seguía.

‒ Depende del partido al que robase ‒ comentó irónico Bartolomé.

‒ Eso lo hacen casi todos ‒ opinó Tomás.

‒ ¿Alguien está a favor del administrador?

Ninguno parecía de acuerdo y Jesús continuó.

‒ Voy a contaros ahora otra historia, pero esta vez de un terrateniente. Un hombre rico tenía un administrador, y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: "¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido." El administrador se puso a echar sus cálculos: "¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa." Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi amo?" Éste respondió: "Cien barriles de aceite." Él le dijo: "Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta. Luego dijo a otro: "Y tú, ¿cuánto debes?" Él contestó: "Cien fanegas de trigo." Le dijo: "Aquí está tu recibo, escribe ochenta."

Jesús hizo una pausa y les preguntó:

‒ ¿Sabéis cuál fue la reacción del terrateniente?

‒ Lo denunció para que lo metieran en la cárcel. Los ricos son unos…

‒ Te equivocas, Felipe. Alabó lo astuto que había sido.

Felipe lo miró incrédulo.

‒ ¿Y a ti te parece bien?

‒ Me parece estupendamente. Es un ejemplo para todos.

Pedro se rascó la cabeza y comentó escéptico.

‒ ¿Quieres que nos dediquemos a robar?

‒ Quiero que os dediquéis a utilizar el dinero con astucia. ¿Por qué hizo el administrador esas trampas? ¿Qué pretendía?

‒ Encontrar trabajo cuando lo echaran ‒ sugirió Sara.

‒ Algo parecido ‒ respondió Jesús‒. Cuando os conté la historia usé una expresión distinta: lo que quiere es que alguien me reciba en su casa. ¿Os dais cuenta de por dónde voy?

‒ No.

Jesús suspiró hondo. No acababa de acostumbrarse a la poca inteligencia de sus discípulos.

‒ Vosotros sois como el administrador. Más pronto o más tarde, tendréis que dar cuenta de cómo habéis administrado el dinero.

‒ El dinero, no. Nuestro dinero ‒ se atrevió a corregir Leví.

‒ Vuestro dinero, no. El dinero de Dios. Todo lo que tenemos es de Dios, y nos lo confía para que lo administremos. Podemos derrocharlo alegremente, y nos pedirá cuentas por ello. Y podemos darlo a otros, como el administrador del terrateniente, y nos ganaremos amigos que nos paguen un viaje al Caribe.

‒ El Caribe es el cielo, ¿verdad? ‒ bromeó María.

‒ Efectivamente. Y para pagar ese viaje no se puede ahorrar. Al contrario, hay que gastarse el dinero entregándolo al que lo necesita.

‒ Yo prefiero pagarme el viaje por mi cuenta.

‒ Imposible. Son otros los que tienen que pagar por ti.

‒ Lo que yo no entiendo ‒cortó Felipe‒ es eso de que el dinero no es mío. La panadería le costó a mi padre muchos años de trabajo y sacrificio.

‒ La panadería de tu padre, la furgoneta de Judas, todo, son cosas pequeñas, sin valor. Lo verdaderamente valioso es disfrutar de una habitación en el hotel del Caribe. Pero si no administras bien los bienes que te encomiendan en esta vida, no se fiarán de ti, y no te permitirán entrar en el hotel.

Pedro se acarició la barba.

‒ Muy complicado todo eso, maestro.

‒ ¿Es que no lo entiendes, o que no quieres entenderlo?

La ironía de la parábola

La segunda de las dos parábolas anteriores, que reproduce literalmente el texto del evangelio de Lucas, escandaliza a mucha gente porque Jesús termina alabando al administrador sinvergüenza. Pero las dificultades para entenderla parten de otros presupuestos en los que se basa Jesús, y que van en contra de nuestra forma de ver:

1. Nosotros no somos propietarios sino administradores. Todo lo que poseemos, por herencia o por el fruto de nuestro trabajo, no es propiedad personal sino algo que Dios nos entrega para que lo usemos rectamente.

2. Esos bienes materiales, por grandes y maravillosos que parezcan, son nada en comparación con el bien supremo de “ser recibido en las moradas eternas” (el hotel del Caribe).

3. Para conseguir ese bien supremo, lo mejor no es aumentar el capital recibido sino dilapidarlo en beneficio de los necesitados.

La ironía de la parábola radica en decirnos: cuando das dinero al que lo necesita, tú crees que estás desprendiéndote de algo que es tuyo. En realidad, le estás robando a Dios su dinero para ganarte un amigo que interceda por ti en el momento decisivo.

La idolatría del dinero

El evangelio de este domingo termina con unas palabras muy famosas: Ningún siervo puede servir a dos amos, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.

Jesús no parte de la experiencia del pluriempleo, donde a una persona le puede ir bien en dos empresas distintas, sino de la experiencia del que sirve a dos amos con pretensiones y actitudes radicalmente opuestas. Es imposible encontrarse a gusto con los dos. Y eso es lo que ocurre entre Dios y el dinero.

Estas palabras de Jesús se insertan en la línea de la lucha contra la idolatría y defensa del primer mandamiento ("no tendrás otros dioses frente a mí"). El AT es en gran parte una condena de los dioses paganos y de los ídolos, que aparecían como rivales del único Dios verdadero. Al principio, los israelitas pensaban que los únicos rivales de Dios eran los dioses de los pueblos vecinos (Baal, Astarté, Marduk, etc.). Pero los profetas les hicieron caer en la cuenta de que los rivales de Dios pueden darse en cualquier terreno, incluido el económico. Para Jesús, la riqueza puede convertirse en un dios al que damos culto y nos hace caer en la idolatría.

Naturalmente, ninguno de nosotros acude a un banco o una caja de ahorros a rezarle al dios del dinero, ni hace novenas a los banqueros. Pero, en el fondo, podemos estar cayendo en la idola­tría del dinero. Según el Antiguo y el Nuevo Testamentos, al dinero se le da culto de tres formas:

1) mediante la injusticia directa (robo, fraude, asesinato, para tener más). El dinero se convierte en el bien absoluto, por encima de Dios, del prójimo, y de uno mismo. Este tema lo encontramos en la primera lectura, tomada del profeta Amós.

2) mediante la injusticia indirecta, el egoísmo, que no hace daño directo al prójimo, pero hace que nos despreocupemos de sus necesidades. El ejemplo clásico es la parábola del rico y Lázaro, que leeremos el próximo domingo.

3) mediante el agobio por los bienes de este mundo, que nos hacen perder la fe en la Providencia.

Unos casos de injusticia directa: Amós 8, 4-7

Amós, profeta judío del siglo VIII a.C. criticó duramente las injusticias sociales de su época. Aquí condena a los comerciantes que explotan a la gente más humilde. Les acusa de tres cosas:

1) Aborrecen las fiestas religiosas (el sábado, equivalente a nuestro domingo, y la luna nueva, cada 28 días) porque les impiden abrir sus tiendas y comerciar. Es un ejemplo claro de que “no se puede servir a Dios y al dinero”.

2) Recurren a trampas para enriquecerse: disminuyen la medida (el kilo de 800 gr), aumentan el precio (el paso de la peseta al euro fue un ejemplo que pasará a la historia) y falsean la balanza.

3) El comercio humano, reflejado en la compra de esclavos, que se pueden conseguir a un precio ridículo, “por un par de sandalias”. Hoy se dan casos de auténtica esclavitud (como los chinos traídos para trabajar a escondidas en fábricas de sus compatriotas) y casos de esclavitud encubierta (invernaderos de Almería; salarios de miseria aprovechando la coyuntura económica, etc.).
Fuente:
Ilustraciones:

Padre S. Martín: León XIV, homosexualidad, polarización:

Padre Peraza:


Monseñor Biord: 



jueves, 3 de julio de 2025

Mártires

ODIUM FIDEI

Luis Barragán

Aproximadamente, un mes atrás, el papa León XIV decidió la beatificación de 109 sacerdotes, una religiosa y catorce laicos de la diócesis de Jáen, asesinados entre 1936 y 1938, incluyendo al sacerdote Francisco de Paula Padilla Gutiérrez, quien ofreció su vida a favor de un padre de familia, caso parecido al de san Maximiliano Kolbe, el sacerdote polaco canonizado por ofrecer su vida para salvar a otro prisionero en Auschwitz, años más tarde. Terrible curso el de la guerra civil española que concluyó con el triunfo de Franco, demasiados inocentes perdieron la vida por su fe religiosa en la zona republicana y por su fe ideológica en la nacional.

La beatificación y canonización en cuestión, tiene importantes precedentes respecto a la península, e igual ocurrió con los mártires de la guerra cristera en el México de mediados y finales de los veinte del siglo pasado.  El motivo esencial fue y, desgraciadamente sigue ocurriendo, la profesión de fe de las víctimas, algo incomprensible para muchos de los que creyeron que la tolerancia religiosa se había universalizado, o en estaba en camino a serlo, con la democracia liberal tras el caída del muro de Berlín.

Guerra al fin y al cabo, fueron y son miles las versiones que sobreviven para justificar las matanzas de lado y lado; e, incluso, escuchamos de una joven venezolana que reside en España, por algunos días en Venezuela, aquello de los sacerdotes que solían delatar a los feligreses que confesaban sus simpatías o militancia republicana, o contar algunas iniciativas importantes, y seguramente hubo una situación parecida en la zona nacional. Posiblemente, culminando el bachillerato, es la interpretación generalizada en el aula o en un contexto más amplio que quedó en el sentimiento de la muchacha: no otro que el resultado de una extrema y utilitaria polarización que coloca la historia al servicio de los intereses del gobierno central, como se sabe.

Perseguir o aniquilar al otro por motivos de fe, hasta ahora, parece un contrasentido en este lado, pero – todo lo indica - no lo es en el resto del mundo; por ello, preocupa esa abierta manía de persecución en Nicaragua, como antes Cuba, o la vandalización de las iglesias católicas en el Chile protestatario de 2019.  Peor, indiferente el planeta, en Nigeria no cesa la atroz matanza de cristianos, por no señalar la situación de absoluto peligro en los países islámicos o comunistas.

Independientemente de la (des)creencia del amable lector, cualquiera que sea, aceptar que aquellos que piensan y profesan una fe, no tienen derecho ni siquiera a vivir, es un exabrupto que algún día le dará alcance junto a los suyos. So pretexto de cualquier causa, no debemos resignarnos a banalizar la muerte.

Fotografía:

https://revistaecclesia.es/cristianos-asesinados-en-nigeria/

lunes, 14 de abril de 2025

Profesión de fe

UN PAR DE LOCOS EN EL ORIENTE  ASIÁTICO

Luis Barragán

En el curso de la Semana Mayor, luce pertinente el recentísimo libro de un título comercialmente impactante que, además, bajo el sello de Random House, le ha facilitado al autor una febril promoción. Los entendidos lo refieren como una novela de no ficción cual rompecabezas del viaje papal a Mongolia, quien – quizá sin saberlo – cumplió un itinerario adicional trazado por Javier Cercas hacia sí mismo y una enigmática profesión de fe que consiste en no tenerla; valga del detalle, “una confesión obligatoria: soy escritor porque perdí la fe” (pág. 27).

Se dirá que dos locos anduvieron por el extremo asiático entre septiembre y agosto de 2023, y, uno de ellos, que reivindicó de nuevo su oficio con el testimonio susceptible de una maliciosa interpretación lacaniana antes que balance noticioso de una difícil tarea pastoral: “De modo que aquí estoy yo, ateo y anticlerical, laicista militante, racionalista contumaz e impío riguroso, volando en dirección a Mongolia con el anciano vicario de Cristo en la Tierra, esperando que termine de saludar a los vaticanistas y que llegue mi turno para poder interrogarle sobre la resurrección de la carne y la vida eterna, para que me diga si mi madre verá a mi padre más allá de la muerte, para escuchar su respuesta y llevársela a mi madre. He aquí un loco sin Dios persiguiendo al loco de Dios hasta el fin del mundo” (221).

Tratamos de una singular perspectiva que adquiere la fe, por razones enteramente culturales, ya que procedemos simultáneamente de Atenas y Jerusalén, manifestándose por una suerte de catolicismo no cristiano, o sin Cristo, aunque parezca un disparate. Nada casual, la España natal de Cercas encabeza el índice europeo de secularización, reseñado días atrás por el conocido padre Santiago Martín, exponiendo un escenario más de lidia con los principios y valores occidentales de una presunta decadencia.

Faltan mayores respuestas eclesiales a la sostenida interpelación de quienes, en el fondo, desean fervientemente creer, pero las urgencias de la vida cotidiana las impiden fluidas y consistentes. Sentimos que, en Venezuela, por ejemplo, hemos vuelto a las devociones que flaquearon entre finales del siglo anterior y un buen trecho del presente, dado el sincretismo interesado del discurso del poder. No obstante, en medio de la denominada crisis humanitaria compleja, la Iglesia se ha hecho más misionera y cercana, competida – a veces, deslealmente – por otras creencias organizadas y sectas, aunque ha mermado su aporte respecto a la importantísima inquietud y reflexión teológica, cada vez más encarecida la formación académica dentro y fuera del país.

Si se quiere, Javier  responde a una particular tradición religiosa resueltamente franquista que lo hace hipotéticamente más anticlerical que antifranquista. Por ello, en un sentido, podemos hacerle una observación semejante al reparo que le hizo a Bertrand Russell impedido de apreciar la época de la “insurrección conceptual de Cristo” en cuanto al respeto y afecto que merecen todos los seres humanos (41), pues, el mayor de los peligros es que la Iglesia naufrague en la confusión generalizada de las sociedades crecientemente despersonalizadas; y, en otro, al asumir que Francisco I actúa como un cura y misionero en lugar de la altísima prelatura que representa, como si fuesen términos incompatibles.

En este lado del mundo, precisamente, echamos de menos al conductor universal, porque siendo tan enfático en su crítica respecto a los países bajo la democracia liberal, ha guardado un ya imprudente silencio en relación a las consabidas experiencias de Nicaragua, Cuba y Venezuela, como la matanza de cristianos en África por no hablar de lo que ocurre en los países de un radical islamismo. Y, por este exceso de moderación, compartiendo la idea del burdo esquematismo izquierda-derecha, o de que su peronismo fue ambiental y contrastante con los inconvenientes que tuvo con los  Kirchner (50 s., 481), hay un malestar inocultable con posturas que tienen una inevitable proyección política, no otras que las de de Jorge Mario Bergoglio.

Celebramos que, junto a los setenta periodistas que hicieron el viaje papal, haya sido invitado el escritor que entrega ahora una pieza de magistral combinación de la crónica y el ensayo, de lo biográfico y lo autobiográfico; el país desconocido, asimismo se ve reflejado en la ilustración de portada realizada por José David Morales. Y es que, Javier Cercas, bien lo ha expresado: “…Antes de emprender el viaje a Mongolia yo no era consciente de su significado geopolítico, y que fue el propio papa quien terminó de persuadirme de la importancia de éste con su cabriola final en la misa del Steppe Arena” (428)“.

15/04/2025:

https://www.elnacional.com/opinion/un-par-de-locos-en-el-oriente-asiatico/

16/04/25:

https://www.costadelsolfm.org/2025/04/16/luis-barragan-un-par-de-locos-en-el-oriente-asiatico/

domingo, 26 de enero de 2025

Rieles para un hecho histórico

DE LA CONSECUENCIA CON LA PRÉDICA POLÍTICA E IDEOLÓGICA

Luis Barragán

En diciembre próximo pasado, tuvimos ocasión de ver y deleitarnos con una película de Cristina Comencini, “El tren de los niños” (“Il treno dei bambini”, 2024), con un guión hecho a cuatro manos sobre la novela homónima de  Viola Ardone. De un extraordinario cuadro actoral,  destaca Christian Cervone, el niño sometido después a un terrible dilema de amor materno.

La tentación es la de extenderse en torno al magnífico filme de un desarrollo profundamente conmovedor que, ahora, nos lleva al libro de Adone. No obstante, deseamos referirnos al retrato que hace de la convicción y la solidaridad militante.

En efecto, de más de empobrecidos al concluir la II Guerra Mundial, hubo una campaña de ayuda y de protección de las familias comunistas del norte hacia la niñez desasistida y muy vulnerable del sur, en Italia. La adopción temporal de los muchachos frecuentemente descalzos, desvestidos y desnutridos por esas familias, fue un programa deliberado del partido que surgió fuertemente competitivo en el escenario público, e, independientemente de su valoración, rivalizó con la propia Iglesia Católica y sus programas, por cierto, beneficiaria de una campaña sucia en contra de los comunistas: parecía más fácil decir que éstos, simplemente, canibalizaban a los infantes que denunciar los crímenes de Stalin, emergido como un héroe de la gran conflagración mundial.

El caso está en que las familias de una clase media ilustrada del norte, era consecuente con los principios y valores que predicaban, recibiendo con todo el amor posible a los indefensos y, al principio, naturalmente desconfiados chamos. Por ello, no es difícil preguntarse, por una parte, sobre la eficacia o ineficacia de los programas de asistencia de los comunistas y de la catolicidad misma, cuyo predominio fue objeto de una adecuada advertencia y reflexión de Antonio Gramsci; y, por la otra, cómo fue posible que una idea sensibilizara y dinamizara a un sector de la población en tales magnitudes que, a la postre, fue tan injustamente defraudado con la tragedia del socialismo real.

En definitiva, vale la constante interpelación sobre la posible consecuencia con los principios y valores que inspiran y motorizan los cambios, traducidos en un testimonio palpable y concreto de generosidad, de caridad y amor, en el actual mundo de una feroz egolatría, puerilidad, deslealtad, vanidad, ignorancia y rapacidad. Agreguemos, ¿solamente el afán proselitista explicó los cursos de reparación de las materias del estudiantado de secundaria que dictaban los partidos políticos décadas muy atrás y de los cuales no tienen ni sospecha los jóvenes de hoy, dispensados de estudiar para aprobar sus materias? Como vemos, hasta esto nos permitió recordar el filme.

Gráfica: tomada de la red. 

27/01/2025:

https://opinionynoticias.com/opinioncultura/42379-de-la-consecuencia-con-la-predica-politica-e-ideologica

lunes, 21 de octubre de 2024

(Auto)goles

(CONTRA)SENTIDO

Luis Barragán

Inevitable, el discurso público es portador y referente de valores, o, mejor, antivalores. El poder político efectivo juega con las multitudes para las multitudes, reafirmándose como el único animador y articulador que golea a la fuerza a contrarios atados de mano..

Los partidos del siglo XX, dígase lo que se diga, fueron escuela ética y agencias de socialización política, incluyendo a las individualidades y tendencias más idealistas, paradójicamente, cual moneda verdadera, frente a la grosera desviación utilitaria, moneda falsa. Valga acotar, la descomposición experimentada que finalmente dio paso al socialismo del siglo XXI, no fue distinta a la de las organizaciones de la sociedad civil, léase asociación de vecinos, gremio profesional, empresarial, laboral, o cualesquiera otras instancias que engreídamente supusieron que estaban por encima de toda debacle democrática y, en última instancia, económica como si jamás hubiésemos tenido un destino compartido.

¿Huelga insistir en  la recuperación y el sostenimiento de las libertades públicas que  tendrán como soporte también fundamental a los partidos, al menos, hasta que se invente otra fórmula democrática y de convincente representación?; ¿por qué de la persistencia en destruir la institución e institucionalidad partidista misma, so pretexto de la inconformidad, rechazo y animadversión que algunos puedan ocasionar? Por supuesto que hay inconsecuencias, flaquezas y debilidades, ¿pero tratamos de un fenómeno consustancial al partido político, u otro harto generalizado que atañe a un proceso de disolución social suficientemente advertido con antelación?; ¿es que, acaso, por sí mismas, las redes digitales aportan los dirigentes real y literalmente políticos que necesitamos para una tarea que supera con creces las artes de la mecanografía interestelar y narcisista?

El país que importa y comercializa cantidades monumentales de motocicletas, emplea los espacios públicos como estacionamiento seguro y el más arbitrario desplazamiento, convertidas prácticamente en la única fuente de empleo para jóvenes sin mayores oportunidades que ni siquiera deben estudiar para obtener la licencia, ¿no es un ejemplo? Perdida la noción de urbe, urbanismo y urbanidad, predomina el contrasentido en las calles de un extraordinaria conveniencia para el poder establecido, y ahora más que nunca resulta inexistente la normativa de tránsito, abiertas las aceras y demás posibilidades peatonales, como autopistas para los motorizados: esto, enfermizo y continuo en la presente centuria, ¿no constituye una diaria escolarización del abuso e impunidad?

Esporádicamente, apreciamos algunos grupos de jóvenes escultistas recordando que muy antes aportaban disciplina, habilidades, cohesión, y, en definitiva, valores como las incontables organizaciones deportivas para niños y jóvenes de libre iniciativa, aunque el leninismo de los años sesenta denostaba de los boys scouts por la colaboración ocasionalmente recibida de sectores privados.  La Iglesia Católica, al igual que otras creencias organizadas, mantiene en pie distintas iniciativas que le otorgan un sentido de vida a quien desea una alternativa diferente a la que prevalece y profundiza la discursividad del poder.

Observemos, hay escuela de delito, cuando la enseñanza es sistemática, profunda y consistente, en atención a las exigencias propias de un oficio susceptible de perfeccionamiento y, consabido, transnacionalización; tenemos la antiescuela, respecto al delito irresponsable consigo mismo, espontáneo, perpetuamente desaprendido, supeditado a una anomia constante y mutante, fundado en una circularidad viciosa. A este par de herencias deberemos responder en un futuro próximo, en el que la aspiración y búsqueda del poder legítimo ha de convertir a los partidos democráticos igualmente en una experiencia de ética y pedagogía ciudadana, sabiéndose servidores en lugar de servidos.   

Partidos a contracorriente que le den sentido principalmente a las nuevas generaciones, abriéndole caminos al esfuerzo intergeneracional. El destino del país no debemos rifarlo en una mesa de juego repleta de apostadores, es el llamado vital.

22/10/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/contrasentido/

domingo, 20 de octubre de 2024

Anomia

DEL CONFESIONARIO AL CARRIL DE VELOCIDADES

Luis Barragán

Un video de lo más viral en la diáspora, dijo condensar la añoranza por el país en el que un vendedor de plátanos mitinea su oferta a través de una potente corneta del camión que se detiene en el lugar a la hora que le viene en gana. Vale decir, nostalgia por el desorden citadino que todavía pretende darnos identidad y gentilicio, francamente insoportable.

Por ejemplo, la bulliciosa promoción que entra a un apartamento por la ventana de la sala, mientras que otra promoción – la de aguacates – hace lo propio por cada ventana de las habitaciones traseras, se cruzan a la mitad de los escasos metros² de un sitio que alguna cotización tuvo en el siglo pasado. En la era del cambio de facto de las ordenanzas y, más de las veces, sin hacerlo, el comercio rampante – formal e informal – penetra los espacios residenciales que, todo el mundo lo sabe, tiene a muchos adultos de avanzada edad y enfermos en vilo.

El fenómeno de la anomia del que supimos gracias a la sociología que se veía en el bachillerato de humanidades, hoy, dejado demasiado atrás, es el que caracteriza a Venezuela, sentido agudamente desde los ochenta y noventa del siglo pasado. Voces muy calificadas advirtieron los riesgos de una profundización de la que finalmente se aprovechó el chavismo, expresión genuina del fenómeno, orientada a la disolución social que experimentamos ahora. Sin embargo, cuenta con extraordinarias ventajas: se le cree una gracia, en lugar de la morisqueta; nadie se reconoce afectado e inmerso en el proceso de disolución, no sabemos por cuáles providenciales razones, y obra una poderosa autocentura que es, no cabe duda, miedo a afrontar la verdad.

Solemos creer que estamos completamente vacunados contra la anomia, por nuestra cultura y el nivel formal de educación. Quizá mejor se dice, por crianza del hogar y explícita consciencia de las personas, el mundo y las cosas, casi siempre derivado de un superior estatus social real o imaginario.

El asunto está en descubrirnos, por lo menos, en el marco de una tendencia masiva o generalizada a la que ofrecemos resistencia. Y esto puede perfectamente apreciarse en ámbitos muy estructurados, organizados y reglados, o supuestamente, reglados.

Por nuestra propia experiencia que sirve de ilustración, hemos visto a feligreses de una evidente adultez que se colean descaradamente en la fila hacia el confesionario, sin el menor rubor. Sería comprensible que una persona seglar o religiosa de avanzada edad, u otra de una evidente enfermedad, adelantara la cola y, para ello, es habitual que pidan permiso o disculpas, pero no entendemos a los que van a dar cuenta del arrepentimiento de sus pecados, dejando otros a medio camino.

Otro caso, en la pista que acostumbramos a caminar y, eventualmente, trotar, tuvimos la ocurrencia de hacer una modesta observación a un par de señoras que obstaculizaban nuestro paso, pues, conversadoras, ocupaban todo el carril de velocidad modesta. De una testarudez digna de mejores causas, siguieron atravesadas y no quedó más remedio que cambiarnos al carril de mayor velocidad, porque las reglas las entienden a su modo.

Y es que, necesario es decirlo y denunciarlo, al venezolano promedio le falta sentido autocrítico, aquejado por esta enfermedad de la anomia, sobradotes como nos enseñó el rentismo petrolero y, frecuentemente, vivos pendejos, materia prima del socialismo del siglo XXI.  Podemos muy bien vernos en el espejo del paisano o los paisanos delincuentes que ingresaron mal heridos a un hospital de Lima con un par de grabadas, lo cual nos permitiría alcanzar la hondura de una reflexión necesaria.

Sabemos de esfuerzos notables para autorretratarnos con fidelidad, como el que ha hecho el psicólogo Axel Capriles, pero sentimos que falta el indispensable choque y, se dice, rechazo equivalente al que produjo “El laberinto de la soledad” de Octavio Paz en 1950, valorado correctamente con el tiempo. Claro que hay miedo a la verdad, pero también la sentida urgencia de afrontarla para superar todo lo que nos trajo a estas alturas de un siglo que nos es ajeno.

Fotografía: LB (CCS, 18/10/2024).

21/10/2024:

https://opinionynoticias.com/opinioncultura/41993-del-confesionario-al-carril-de-velocidades

lunes, 2 de septiembre de 2024

Modesto tributo

BALTAZAR PORRAS

Luis Barragán

Hicimos de la década, escenario de una intensa y persistente militancia juvenil que abonaba a la vieja tradición de luchas, por cierto, característicamente venezolana. Escuela ahora olvidada de un quehacer político que asombraría a las nuevas generaciones, estuvimos decididamente inconformes con las postrimerías de un siglo que esperábamos reivindicar con una ilusa prontitud.

De boba tildó un prestigioso psiquiatra de entonces,  o la periodista que lo abordó,  a las recientes promociones en el inicio de un inadvertido y extraordinario naufragio del modelo rentista, acotemos, desplegada la mentalidad ta´baratista por todos los rincones sociales en el decenio que lentamente incubó la llamada antipolítica.  A juzgar por la izquierda presupuestaria que todavía pretende confiscar la presente centuria, sus aparentes bobedades resultaron a la larga muy caras y nefastas para el país.

Mucho nos había estremecido el documento de Puebla, surgido de la III Conferencia del Episcopado Latinoamericano, extendidos un poco más en los círculos de estudios a los que luego le dio dirección el siempre bien recordado padre Juan Cardón, en los predios de Montalbán. Y, particularmente, nos atrajo un título publicado en 1980, por Trípode, bajo la autoría de Baltazar Porras y Mario Moronta, como “Puebla: opción fundamental de la Iglesia”, motivo de una profunda inspiración y confianza. 

Naturalmente, ya son otros los puentes para el testimonio y la reflexión conmovidos por los raudales que fluyen por debajo, incesantemente, desde varias décadas para reafirmar aquellos valores y principios que nos ha permitido sobrevivir a los indóciles remolinos y corrientes de profundidad. Inevitable que le correspondiera a los autores en cuestión, afrontar las dos últimas décadas y media, bajo un régimen político de consabidas características, asumiendo elevadas responsabilidades eclesiásticas de acertado desempeño al evaluarlas de acuerdo a las proposiciones pastorales formuladas desde muy antes en el modesto libro.

Uno de los prelados, Moronta, lució con mayor simpatía, comprensión y aquiescencia hacia el régimen, sobre en todo en la etapa del antecesor, pero la cruel realidad lo ha hecho cada vez más expresivamente crítico y firme, como ocurrió recientemente en un acto presenciado por el gobernador tachirense. El otro, Porras, ha sido hábil, comedido al mismo tiempo que resuelto, en medio de las feroces tempestades y aspavientos de un gobierno que ha experimentado distintas transiciones hacia sí mismo, franca e históricamente agotado.

Después de hacerse parte sorprendida en el garrafal error que la prensa denominó el carmonazo, la prelatura se esforzó por normalizar las relaciones con el Estado, subrayemos, sin renunciar a sus legítimas posiciones, añadido el cuestionamiento de la pretendida reforma constitucional.  Indudable, ello disgustó a las más altas jerarquías de un oficialismo que nunca renunció a la competencia desleal con el catolicismo, en un terreno que se supone vedado al poder político, como es el de las más libres, íntimas y trascendentes creencias y convicciones personales; agreguemos, hubo también una buena estrategia de contención respecto a los excesos y abusos del envalentonamiento miraflorino, ya definitorios del sucesor.

Luego, deseamos especialmente referirnos al cardenal Porras, quien ha dejado semanas atrás el arzobispado de Caracas, por razones de edad, aunque la ciudad-vitrina lo ha puesto definitivamente en el corazón de todos los venezolanos por su talante y esfuerzos.  Nuestro reconocimiento y modesto tributo a Baltazar con quien no tenemos vínculo alguno de amistad, pero nos permitimos tratarlo con la familiaridad de aquellos feligreses que lo conocieron junto a Mario por los años ochenta, a través de un ensayo que tanto elevó la razón, el sentido y el entusiasmo de una generación que le ha correspondido ahora adversar a sus contemporáneos en el poder.

03/09/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/baltazar-porras/

Fotografía y collage: LB, empleada una gráfica de Manuel Sardá publicada en El Ucabista (https://elucabista.com/2018/12/04/no-abandonemos-la-esperanza-cardenal-baltazar-porras-pide-vencer-resignacion/). 

lunes, 1 de julio de 2024

Institucionalidad

BIORD CASTILLO

Luis Barragán

Constituye una buena noticia la designación de monseñor Raúl Biord Castillo como Arzobispo de Caracas, sucesor del cardenal Baltazar Porras que está en corazón de toda la feligresía capitalina, al igual que de otros prelados, como los monseñores Polito Rodríguez Méndez Jesús González de Zárate, como arzobispos de Barquisimeto y de Valencia respectivamente. Creemos importante que haya una mayor difusión de lo que significa una adecuada y oportuna renovación institucional de la Iglesia venezolana, huelga comentar, en un país de dudosa institucionalidad.

Inmediatamente, constatamos que existe una formidable reserva moral en Venezuela. Opinión semejante a las otras dos personas referidas, sintetizamos en Biord Castillo nuestras naturales indagaciones: es un salesiano de muy sólida formación religiosa y académica con una larga trayectoria pastoral, conocedor de la geografía venezolana, y en él ciframos nuestras mejores esperanzas como creyentes y también como ciudadanos para estos tiempos tan duros y difíciles.

Hay testimonios de feligreses, discípulos y amigos que hablan de su humildad y carisma, vocación y talento, convicción y trabajo, claridad y disposición. Elementos estos importantes en la Venezuela que ha de promover un liderazgo afín en el campo político y social, comprometido con un ideario e, igualmente, una  acción que incida eficazmente en la realidad.

El caso de Biord Castillo, como seguramente Rodríguez Méndez y González de Zárate, avisa de una espontánea predisposición para el perdón fundado en la justicia y la reconciliación,  importante en medio de las no pocas tempestades que se avecinan. La búsqueda, hallazgo y realización de un consenso, requiere del aporte de pastores de un convincente talante y firme compromiso, para que ese consenso se haga histórico, valedero, estable, prolongado, a favor de la democracia y las libertades públicas.

Finalmente, acotemos, en el país de una crecida ambientación mágico-religiosa, incluso, teñido por la ideología de género, muy todavía es legitima la alternativa cristiana. La Iglesia como “sociedad de contraste”, según expresara el padre Román Sánchez Chamoso en “Vocación cristiana y liderazgo” (Trípode, Caracas, 2003), tiene ante sí inmensos desafíos por estas latitudes.

01/07/2024:

https://www.lapatilla.com/2024/07/01/luis-barragan-biord-castillo/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY