Mostrando las entradas con la etiqueta Museo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Museo. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de marzo de 2024

Este

 DEL OTRO PATRIMONIO CIUDADANO

Luis Barragán

Hubo país con vigorosos museos y galerías, públicas y privadas. Hasta fuentes especializadas de una prensa viva y libre que nos familiarizaba permanentemente con el nombre de artistas y curadores, aunque otros fuesen nuestros gustos y aficiones.

La inauguración de una exposición convocaba a propios y extraños, incluyendo a los más avispados que apostaban por el brindis, un buen vino y los bocados más exquisitos. Confiados, los coleccionistas particulares también prestaban piezas muy valiosas al Estado para una publicitada exhibición.

En el país huérfano de cualesquiera estadísticas fiables, muy poco o nada sabemos del cierre real y virtual de los locales grandes o pequeños que tienen por vocación la de enseñar a mirar, viendo; o a ver, mirando. Empero, intuimos que son muchísimos desde inicios o mediados del presente siglo, ahora confundidos con las cifras de aquellas obras alzadas en las calles y avenidas: quizá impresión arbitraria la nuestra, creemos cada vez menos las que son propiedad del Estado al caminar los espacios públicos, en comparación con las donadas por empresas e individualidades del sector privado para el disfrute ciudadano.

Entendemos que una maravillosa escultura hecha para la intemperie que ha logrado domar, como la de Rafael Barrios en la avenida Francisco de Miranda, es un aporte privado al paisaje de una Caracas terriblemente aquejada por el deterioro. Voluntaria e involuntariamente, el repentino vistazo hacia la obra nos retribuye con un ángulo inédito y una perspectiva insospechada, integrada a nuestro patrimonio espiritual aunque pertenezca a una distinta persona jurídica o natural que ha incurrido en la inmensa generosidad de prestárnosla.  

Versamos sobre una pieza que está conservada, intacta, orgullosamente levantada en medio de los bullicios y las prisas de uno de los referentes más amables hacia el este de la dificilísima ciudad capital, en un trágico contraste con el otro Barrios ubicado hacia el oeste, cuya propiedad es pública. Aquélla, un oleaje vertical de rectilíneos azules; ésta, disculpen el término tan escatológico, sordera de heces en el curso de un bulevar que crepita.

Fotografías: LB (CCS, 28/06/2023).

11/03/2024:

https://opinionynoticias.com/opinionnacional/40878-del-otro-patrimonio-ciudadano-

domingo, 10 de abril de 2022

Una realidad que nos expone

DESGALERIZADOS

Luis Barragán 

Crecimos en un país donde las artes plásticas fueron también noticia, no sólo por la nombradía de sus hacedores, ejerciendo una gran influencia en el gusto masivo, sino por sus curadores y expositores. Relativamente fáciles de adquirirlas, de contado o a crédito, preferiblemente figurativas, las piezas originales o copias solían honrar las paredes aún del más modesto hogar.

Por lo menos, la existencia de un museo público en cualquier localidad venezolana,  era feliz  pretexto para una visita de recreación dominical de la familia. A falta de cine o de cualquier otro espectáculo, o complementándolos, los niños gozaban de una mínima noción del mundo estético que compaginaba con las inquietudes sembradas en el  aula.

Incluso, eran profusas las visitas a las galerías privadas de las clases medias que pulsaban el ritmo de los esplendores petroleros, o los sectores universitarios que calibraban  el dato vanguardista de alguna afiliación ideológica, sin que hubiese obligación alguna de adquirir las encarecidas y, a veces, incomprensibles piezas. Todavía no disponemos de una radiografía histórica y sociológica de las viejas concurrencias, por ejemplo, al Museo de Arte Contemporáneo que tuvo en su directora, Sofía Ímber, una magnífica publicista, con  la virtud de actualizar la gratuita oferta visual  del Estado, con el que competían los sectores privados que supieron de un fenómeno que trascendió lo meramente mercantil.

Así como se ha despedazado el ámbito editorial,  en más de veinte años ocurre algo semejante en el plano artístico.  De las galerías públicas, ya nada se sabe y son numerosas las sospechas que levanta el patrimonio del que disponen, y de los museos privados, prácticamente se extinguieron, resistiéndose pocos locales a la debacle económica, aunque – suponemos – ha aumentado el tráfico de prestigiosas piezas como un medio de pago o de preservación del capital, más allá de certificar el arribismo social con alguna veleidad estética.

Quizá esta nota sea un tributo a esa infancia que nos acercó a las alternativas plásticas que prosperaron en la vieja prensa, en los espacios públicos y privados. Así no fuese compradora, un paseo familiar  añadía la admirada obra de un artista que se dejaba ver, por poco o mucho tiempo, antes que llegase el comprador y que, de un modo u otro, imitábamos con nuestros creyones o acuarelas para cumplir con una tarea escolar.

Fotografía: Francisco Arteaga. 

09/04/2022:

https://guayoyoenletras.net/2022/04/11/desgalerizados/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY