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sábado, 10 de mayo de 2025

Una misma vida

LA VIDA DE JESÚS Y LA NUESTRA, ES LA VIDA DE DIOS

(San Juan, 10: 27-30)

Fray Marcos Rodríguez

En la lectura del evangelio, hemos terminado con las apariciones, pero seguimos con un texto más profundamente pascual. Jn nos habla de Vida definitiva, que es la clave del tiempo pascual. Es una pena que al hablar de vida eterna sigamos pensando en una vida biológica en el más allá. La verdad es que los evangelios nos hablan de una Vida que hay que vivir aquí y ahora, y que está por encima de la biológica. Parece mentira el poco caso que hacemos al evangelio cuando no está de acuerdo con nuestras expectativas. En el evangelio de Jn está muy claro: “Hay que nacer de nuevo. Hay que nacer del Espíritu”.

Para poder entender lo que hemos leído hoy, hay que tener en cuenta todo el discurso que sigue a la curación del ciego de nacimiento: Jesús como puerta, Jesús como modelo de pastor. El pastor modelo da la Vida a las ovejas. Ésta es la clave del relato. Dar la Vida no significa aquí dejarse matar, sino matarse en beneficio de los demás mientras vive. En griego hay tres palabras para decir vida: “Bios” y “Zoê”, que significan vida biológica, y “psykhê” que significa la personalidad sicológica. Aquí dice psykhê. Quiere decir que no se refiere a dar la vida biológica muriendo, sino a entregarse como persona durante la vida.     

No olvidamos que en el evangelio de Jn no habla Jesús sino la comunidad de finales del s. I, que expresan lo que ella pensaba sobre Jesús. No concibo a Jesús creyéndose pastor de nadie. Como ser humano, Jesús llega a su plenitud por las relaciones con los demás. Pero unas verdaderas relaciones humanas solo son posibles entre iguales. Porque nunca se creyó más que nadie, sino al servicio de todos, se presenta ante nuestros ojos como modelo de relaciones humanas. Relación entrañable con los demás hombres, de tal manera que se preocupa por todos como un pastor auténtico se preocupa por cada una de las ovejas.        

Después de decir que ellos no son ovejas suyas, describe con todo detalle qué significa ser de los suyos, les está acusando de no querer seguirle, comprometiéndose con él al servicio del hombre. No se trata solo de oír a Jesús, se trata de escucharle. La mayoría de las veces oímos y aceptamos solamente lo que está de acuerdo con nuestros intereses. Escucharle significa acercarse sin prejuicios y aceptar lo que nos dice, aunque eso suponga cambiar nuestras conviccio­nes. Seguirle es estar dispuesto a darse a los demás como él y como Dios se dan. Es aceptar que lo que más me importa es cada persona concreta.

“Y ellas me siguen”. No basta escuchar, hay que ponerse en movimien­to y entrar en la nueva dinámica. La buena noticia de Jesús consiste en manifestar que hay una nueva manera de afrontar la existencia humana, una manera de vivir que esté más de acuerdo con las exigencias profundas del ser humano. Esa será la manera de cumplir lo que Dios espera de nosotros. La voluntad de Dios está ya en lo más profundo de mí. Jesús no nos pide ser borregos sino ser personas adultas y responsables de sí mismos y de los demás.

Y yo les doy Vida definitiva. Se trata de la misma Vida que el Jesús, demuestra haber recibido y desplegado. La consecuencia primera de seguirle es alcanzar esa Vida definitiva, Vida en el Espíritu. Esto es lo verdaderamente importante para nosotros. Lo que pasó en Jesús tiene que pasar también en mí. Éste es el meollo del misterio pascual. Como modelo de pastor, defiende a los suyos con todo su ser, no pasarán a manos de ladrones y bandidos. Ponerse en las manos de Jesús equivale a estar en las manos del Padre. "No hay quien libre de mi mano; lo que yo hago, ¿quién lo deshará? (Is 43,13)

Yo y el Padre somos lo Uno. Es la frase más sublime, que mejor refleja la conciencia que la comunidad de Jn tenía de Jesús. Hoy sabemos que los discursos del evangelio de Jn no son originales de Jesús, por lo tanto no tiene sentido pensar que esa frase exprese su conciencia de ser la segunda persona de la Trinidad. Para nosotros, tiene mucha más importancia si caemos en la cuenta de que fue la experiencia de la comunidad de Jn, la que llegó a la increíble conclusión de que Jesús estaba en identificación absoluta con Dios.

La versión de la Vulgata no dice “yo y el Padre somos unus” sino unum (neutro). Esto es más importante de lo que parece, porque nos está lanzando más allá del lenguaje ordinario. Jesús dice que él y el Padre (el Origen) no se distinguen en nada, pero tampoco se distingue de su origen, ninguna otra criatura existente. Lo que Jesús dijo, lo puede decir cualquier otra criatura que tenga conciencia de sí misma. No se puede ir más allá desde el lenguaje humano, no da más de sí. Por eso, después de oír esto, lo único que cabe es el silencio.

El Maestro Eckhart llegó a decir que Dios se aniquila para identificarse con nosotros y que el hombre tiene que anonadarse para llegar a ser uno con Dios. Nosotros buscamos la unión con Dios pero sin dejar de ser nosotros mismos. No puede funcionar. La simplicidad de las matemáticas nos puede ayudar. 1 + 1 siempre serán 2. Pero 1 x 1 = 1. Si el resultado de 1 x 1 lo vuelvo a multiplicar por 1, seguirá resultando 1. Es decir, la unidad con Dios no solo nos hace uno con Él sino que nos identifica con todos los seres.

Una de las pocas palabras que podemos asegurar que pronunció el mismo Jesús, es la de “abba”. Pero el concepto de padre que nosotros usamos en el aspecto humano, no es suficiente para expresar lo que Dios es para Jesús y para cada uno de nosotros. Los padres biológicos nos han trasmitido la vida, pero esa vida sigue sus propios derroteros. En el caso de la Vida, que Dios nos comunica, se trata de su única Vida, que se convierte en nuestra propia Vida sin dejar de ser la de Dios. Por lo tanto no hay posibilidad de independencia.

El ser humano Jesús había llegado a una experiencia de unidad total con Dios. Ya no había ninguna diferencia entre lo que era él y lo que era Dios en él, porque de él, de su falso yo, no quedaba absolutamente nada. Fijaros que para dar sentido a una adhesión a su persona, se muestra él mismo totalmente volcado sobre el Padre. Relacionarnos con Jesús es relacionarnos con Dios. Esta es la razón por la que, el Jesús que predicó el Reino de Dios, se convirtió, enseguida, en el objeto de la predicación de los primeros cristianos.

Jesús, como nuevo santuario, hace presente al Padre. No olvidemos que el diálogo se dirige a los “dirigentes judíos” en el Templo y en la fiesta de la Dedicación. El Padre se manifiesta en Jesús que realiza su obra creadora llevando al hombre a plenitud. No hay nada en Jesús que se encuentre fuera de Dios. Todo en él es expresión del Padre. Esa identifica­ción excluye toda instancia superior a él mismo. Los judíos no pueden encontrar nada en qué apoyarse para juzgarle. Ante él, solo cabe aceptación o rechazo, que es aceptar o rechazar a Dios.

Jesús al entregar su vida, viviendo para los demás, está identificándose con lo que es Dios. Así manifiesta su condición de Hijo. Al dar la vida muriendo, manifiesta, en plenitud, la verdadera Vida, que es la misma de Dios. Esa misma Vida es la que comunicará a los demás. Dios se la está comunicando a él y nos la está comunicando a todos. Jesús es así manifestación de Dios y modelo de Hombre. Donde hay amor hasta el límite, hay Vida sin límite. Para quien ama como Jesús amó, no hay muerte. Por eso la entrega de la vida es algo espontáneo. Es la disponibili­dad total que le constituye como Hijo.

Si Jesús promete la Vida al que escuche su voz, quiere decir que les está ofreciendo la misma Vida que él ha recibido del Padre. La vida que se trasmite del padre al hijo, es la misma vida del padre. Por eso se puede hablar de una identificación absoluta y total con el Padre. Recordemos las palabras de Juan en el discurso del pan de vida: "El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre, del mismo modo el que me come vivirá por mí". Son realidades que nos desbordan si tratamos de comprenderlas con la inteligencia.

Meditación-contemplación

Jesús da Vida definitiva porque ha hecho suya la del Padre.

Son dos aspectos eminentemente pascuales.

No se trata de una Vida para el más allá.

Se trata de participar aquí y ahora de la misma Vida de Dios.

....................

Desde la vida biológica, en la que me encuentro,

debo acceder a la Vida Divina, que también está en mí.

A esta VIDA no le afecta la muerte,

por eso, cuando la vida biológica termina, AQUELLA continúa.

.....................

Tener fe, consiste en confiar en estas palabras de Jesús.

Es pasar ya, desde ahora, a esa Vida Nueva.

Nacer de nuevo a una Vida que ya no terminará.

Ahí encontraré la verdadera salvación.

Fuente: 

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/7533-la-vida-de-jesus-y-la-nuestra-es-la-vida-de-dios.html

Ilustración: https://www.pinterest.com/pin/2392606039187334/

Fotografía Iglesia de la Candelaria: el seminarista José Gregorio Romero comparte con la feligresía luego de dar un magnífico tstimonio de su llamado vocacional (CCS, 11/05/2025).  En Venezuela hay 34 seminaristas, 5 en la recta final de  8 años de estudios, y en Caracas 18 para más de 100 parroquias. Una excelente intervención, seguro, ameno, sobrio, de buen temple. 

Escudo de armas: Hoy, 10 de mayo, se han revelado oficialmente el escudo de armas y el lema del nuevo Papa León XIV, junto con su primera imagen como Pontífice. Su escudo muestra un lirio blanco sobre fondo azul en la parte superior, y en la inferior, un libro cerrado con un corazón atravesado por una flecha: símbolo de la espiritualidad agustiniana y la conversión de San Agustín. El lema elegido es: «In Illo uno unum» – «En Él, uno solo», una cita de San Agustín que expresa la unidad de los cristianos en Cristo. Vid. https://www.facebook.com/photo/?fbid=1087950900025110&set=a.61696408712379

Padre S. Martín: León XIV:   https://www.youtube.com/watch?v=IN9q9ovRYtE


Reflexiones del padre Peraza: :https://www.facebook.com/871245462/videos/4070242553242049






sábado, 7 de mayo de 2022

Verdadera voz

https://www.youtube.com/watch?v=3Dd8hJE7a7I

Domingo 4ABC-C Pascua 8 mayo 2022

“Mis ovejas escuchan mi voz” (Juan 10, 27-30)

         

(Diálogo sobre el Evangelio de hoy: Buen Pastor)

José Martínez de Toda, SJ. 

Jesús tuvo un gran éxito con las masas. Pero los escribas y fariseos lo odiaban a muerte. ¿Por qué esa diferencia?

            Efectivamente. Las masas venían de lejos a escucharle: de Siria, de Jerusalén… Y decían admiradas: “Nunca nadie ha hablado como Él.”

El evangelio de Juan narra el ascenso en popularidad de Jesús con muchos milagros realizados desde las Bodas de Caná (Juan 2) hasta la Multiplicación de los Panes (Juan 6).

Pero, después de tanto prestigio popular, se produce un claro enfrentamiento entre Jesús y los líderes judíos. ¿Envidia? ¿Miedo a perder poder?

¿Miedo de que los fuera a reemplazar?

En este contexto Jesús les presenta la bella Parábola del Buen Pastor (Juan 19, 1-18).

¿Qué dice esta Parábola?

            Hay que recordar que en tiempo de Jesús, los pastores, que tenían sus propios rebaños, los llevaban a pasar la noche a un gran redil, que era custodiado por uno o varios guardas. Por la mañana, cada pastor llamaba en el redil a sus ovejas, salían alegres con él, porque las conducía a los mejores pastos.

En este contexto Jesús explica la Parábola:

«Las ovejas escuchan la voz del Buen Pastor, y él las llama una por una y las saca fuera a pastorear. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño y ladrón, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños… El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir…

Yo en cambio he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.

Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas.

Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa.» (Juan 10, 1-18).

¿Por qué eligió la figura del Buen Pastor?

Este es un título bíblico. En la Biblia se dice que Dios es como el Pastor de su pueblo (Ez 34; 36; Jr 23 y el salmo 23).

Este título se aplicó primero a los jefes de Israel, como David, que debían actuar como un Pastor puesto por Dios. Pero, como muchos reyes de Israel no se preocuparon realmente de las ovejas, sino que se aprovecharon de ellas, Dios prometió que Él mismo vendría como Mesías a cuidar a su pueblo, a proveer a sus necesidades y a administrarle verdadera justicia (cf Ez 34,11-31).

Desde el profeta Miqueas (Miqueas 2, 12-13) comienza a abrirse paso en la mentalidad israelita la idea de un mesianismo de los pobres, en el que un «resto» del pueblo de Israel, cautivo en Babilonia, es el portador de las promesas mesiánicas del Reino (Sofonías 3, 11-13).

Y Jesús se reconoció en ese mesianismo pobre y no en el mesianismo triunfalista que esperaban otros sectores de la sociedad de su tiempo, como los líderes judíos y muchos otros.

De esta forma Jesús, al llamarse ‘el Buen Pastor’, reivindica para sí el lugar del Mesías y de Dios. Él es el pastor enviado por Dios para visitar y buscar sus ovejas perdidas. Es Dios revestido de amor que viene a recibir a todos los hijos pródigos. Y por extensión es el nuevo pastor del nuevo pueblo de Dios, de su Iglesia, de todos, aun de los que viven fuera, de los perdidos, de los que no tienen pastor. A todos los quiere salvar y cuidar.

 

¿Por qué los líderes judíos son como los ladrones y asalariados? Es una acusación muy grave.

Los ladrones y bandidos no pueden soportar a un buen pastor, porque un buen pastor no les deja cometer sus fechorías.

Los líderes judíos vienen a Jesús no para buscar la verdad, sino para entramparlo, desprestigiarlo y condenarlo. Buscan su destrucción. No les interesa el bien de Jesús ni el de sus seguidores. Lo que pretenden es que los seguidores de Jesús lo abandonen.

Jesús dice también que hay otras voces distintas a la suya. ¿Cuáles son estas voces?

La voz del dinero, de la corrupción, del sexo extramatrimonial, de la mentira, de los falsos amigos, de los miedos y apetitos, la voz de la rabia y la rebeldía, de la injusticia y de la muerte, la voz de los santeros…

Éstas son voces tentadoras, que desvían a la gente, y no hay que hacerles caso.

<Cuentan que Ulises, cuando regresaba a su patria Ítaca, preparó a su tripulación para evitar la música de las sirenas tapándoles los oídos con cera; deseoso de escucharlas él mismo, se hizo atar a un mástil para no poder arrojarse a las aguas a oír su música. (Odisea (XII, 39).

¿Cuál es la verdadera voz?

La de Jesús, que nos ama y nos llama.

Él es la Palabra. Este Hijo de Dios se hizo hombre (1,14) para dar a conocer a Dios-Padre (1,18) y darnos vida en plenitud (10,10), la vida eterna.

            Él se preocupa de los más débiles, de los enfermos, de la oveja perdida, de cuando tenemos problemas.

Nosotros obtenemos la vida eterna creyendo en Jesús, y acogiéndolo en nuestra propia vida, teniendo una duradera y fructífera relación personal con él (15,1-17).

 De esta forma nos capacita para convertirnos en hijos adoptivos de Dios (1,12-13). Él nos habla.

El comienzo de una amistad y de un amor está siempre en la escucha de una palabra, de un saludo, de una invitación.

La escucha es el abono que hace fértil una relación humana y también una relación divina.

Fuente: Correo electrónico. 

Ilustración: Julia Stankova. 

Fotografía: LB, vitrales de María (Iglesia de la Coromoto, Caracas, 08/05/2022). 

Misa: Cardenal Baltazar Porras: https://www.youtube.com/watch?v=m_pLwyugygo


Reflexión: P. Arturo Peraza: https://www.facebook.com/arperaza/videos/532810221777325/

Homilía: Mons. José Ignacio Munilla: https://www.youtube.com/watch?v=3Dd8hJE7a7I


Homilía: P. Santiago Martín: https://www.youtube.com/watch?v=l0Q3D7tgV8g

Caza de citas

“ Nadie se dio cuenta de este robo cuando publiqué la novela, quizá porque nadie leía a Barker, de la misma manera que no leían a King. Solo...