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martes, 11 de noviembre de 2025

Del eterno comienzo

SE PIENSA, HACIENDO; SE HACE, PENSANDO

Luis Barragán

Relativamente comprensible, corre otra vez una tendencia hacia la inmediata refundación o re-creación integral del orden político en Venezuela. Hay voces que la animan con un respaldo al quizá ya no tan febril proyecto constituyente que implica literalmente un proceso, todo un proceso requerido de actores, circunstancias y condiciones excepcionales.

La rapidez de ese proceso sugiere el apalancamiento de un liderazgo extraordinariamente carismático, capaz de combinar el discurso de una regeneración nacional, asistido por la correspondiente reinterpretación histórica y una sostenida movilización de las masas que suelen llevar a los terrenos del populismo suplantado por otro. Aceptemos, Hugo Chávez lo protagonizó y administró en diferentes etapas crecientemente traumáticas y, sentimos, debemos tomar con cautela el intento de imitarlo, agravando las cosas, como deducimos de varios ensayos suscritos por Germán Carrera Damas, Tomás Straka y Alfredo Ramos Jiménez, quedando pendientes de consultar a Francisco Panizza, Alejandro Cardozo y Víctor Mijares.

Dos máximas de experiencia, debemos tomar en cuenta aquello de “deseos no empreñan” y de “no contar los pollitos antes de nacer”, aunque es loable que se tengan propósitos, metas y escenarios de realización.  Lejos de todo pesimismo, nos acercamos más a un sano y necesario escepticismo, pues, nunca será fácil escenificar una suerte de gesta de la ilustración al reducir la intención constituyente a un repertorio de novedades en todo lo posible ejecutado por los más iluminados aportes de los que se sentirán convocados exclusivamente para las exposiciones  grandilocuentes. Por cierto, bien valdría la pena conseguir  e imponerse de las actas de las constituyentes que hemos tenido en Venezuela y saber que no se trata exclusivamente de sendas jornadas técnicas para metajuridificar el cambio.

Y es que no estamos tan convencidos de anticipar una asamblea nacional constituyente cual concurso de las mejores ideas para su cotización, reinventado ese tal voluntarismo que nos remite a aquella pregunta supuestamente formulada por el futbolista brasileño Mané Garrincha al finalizar una reunión estratégica de la selección con su técnico: “¿Es que los rusos no juegan?”.  Hay episodios y coyunturas que importa imaginar, marchas y contramarchas que dar, y una conducción política que conjugar.

No dudamos de las buenas intenciones de los promotores, pero sólo se refunda, refundando; se re-crea, re-creando; se piensa, haciendo; y se hace, pensando. Imposible la pretensión de alcanzar la más absoluta originalidad de un trancazo, por muy inspirados que nos encontremos. 

Ilustración: Saul Steinberg replicado con un detalle en el centro tomado de la portada del libro de Juan Bas, “Una cuestión de alcohol” (Alrevés Editorial, Barcelona, 2001).

11/11/2025:

https://www.elnacional.com/2025/11/se-piensa-haciendo-se-hace-pensando

jueves, 17 de abril de 2025

domingo, 14 de mayo de 2023

"¡Qué broma!"

LA CONSTITUYENTE CHILENA

Luis Barragán

Entre tantas cosas que atender, incluyendo la materialización de la cátedra libre Edgard Sanabria a las puertas de la universidad de Sartenejas, pasamos por alto la elección de los integrantes de la constituyente chilena.  Nos percatamos en horas de la noche, luego de recibir el mensaje de un amigo sureño de muchos años, quien vivió entre nosotros por los ochenta del siglo anterior.

Lamentó el amigo los resultados electorales y, en extremo, agotados por la intensa jornada del día, le mensajeamos brevemente con un “¡qué broma!”. Al día siguiente nos enteramos y celebramos el resultado, prefiriendo responderle a Rodrigo por esta vía respecto a la elección el Consejo Constitucional, según la nomenclatura no tan convencional para tan delicado mecanismo y poder.

Por lo pronto, por una parte, nada inocentes son los procesos constituyentes propulsados por una izquierda paulina y antioccidental, faltando poco, ligada a  la corrupción y corruptelas (por ejemplo, Odebrecht), que tuvo un extraordinario y precursor éxito con la sobrerrepresentada Asamblea Nacional Constituyente de Hugo Chávez, ahora, de ingrata recordación. Nada distinto prometía la que impulsó el presidente Boric, cuyo proyecto fue derrotado confinándolo a los espacios estrepitosos de la actualidad,  toda una locura que amerita de la reflexión y consideración de cada chileno por la naturaleza, características y alcances de la Carta Magna que no llegó a destino.

Entendemos, por otra parte, un significativo triunfo de la derecha frente a la izquierda, términos que, mucho tememos, desbordan en demasía sus significados y experiencias tradicionales, por lo que intuimos que no son lo suficientemente ilustrativos, convencidos, congruentes,  y, sí, exageradamente posmodernos; acotemos, la senadora democristiana Ana Provoste ha referido a una derrota cultural, aunque sentimos que la mayor debacle al respecto lo ha sufrido el desdibujamiento político e ideológico de su partido. El cineasta Sebastián tilda de “peligro nacional” a su propio hermano, Luis Alejandro Silva Irarrázaval, el más votado de todos los constituyentistas, adscrito al Partido Republicano, acaso, por su afiliación al Opus Dei, aunque - independientemente de lo que creamos de la orden – parece tener una mayor coherencia doctrinaria que fuerza a un mejor sentido de responsabilidad política de compararlo con expresiones,  entidades y personalidades bastantes díscolas del liderazgo de esta hora.

Finalmente, ojalá comprendan muy bien las corrientes mayoritarias del poder constituyente que no deben apostar a los dados el futuro de Chile, marcando pauta a todo el continente, como lo hicieron las fuerzas ahora derrotadas. Deben auspiciar y estimular varias manifestaciones del centro político tan urgido al sur del continente: se le agotan las oportunidades a un país al que le agradecemos la acogida que da a miles de venezolanos que, precisamente, huyen del régimen socialista acá entronizado.

14/05/2023:

https://guayoyoenletras.net/2023/05/14/la-constituyente-chilena/

domingo, 29 de enero de 2023

Afasia anómica

LA AMARGA LECCIÓN VENEZOLANA

Luis Barragán

En las últimas semanas, hemos notado que las redes digitales también reportan un curioso survey entre los jóvenes españoles. Siendo tan obvia la respuesta, les preguntan si votaron efectivamente por la Constitución de 1978.

            Lo anterior significa que la Constitución de Estados Unidos está abiertamente deslegitimada, ya que tampoco fue consultada en forma directa a todas las generaciones surgidas después de 1787 hasta la presente fecha, y las enmiendas que la actualizaron; por consiguiente, carecen de toda validez. Vale decir,  nunca habrá poder constituido y principio de supremacía constitucional, ya que texto alguno puede ser objeto de reformas, sino que debe suplantarse por completo de generación en generación, añadidos los principios y valores constitucionales.

            Así las cosas, trastocada en una regla,  la convocatoria y prevalencia del poder constituyente dependerá de los factores que la impongan por la fuerza, según convenga.  La invocación de la democracia directa por siempre estará subordinada a la coyuntura y, en todo caso, imaginariamente equivaldrá al llamado poder popular que, en realidad, traduce una democracia cada vez más indirecta hasta hacerse tenebrosamente antidemocrático, como lo aleccionó Kim Il-sung numerosas décadas atrás al pregonar la fórmula, por ejemplo.

            Posiblemente, la carta española necesita de importantes y puntuales reformas, como ocurrió con la venezolana de 1961 y, para ello, trabajó intensamente una comisión de muy alto nivel presidida por Rafael Caldera que generó una propuesta de reconocida factura no sólo política, sino académica. Sin embargo, entre nosotros, prosperó la idea de una asamblea constituyente que produjo la carta de 1999, violentada por el régimen que la concibió e impuso mesiánicamente como fórmula para salvar al país de una horrible conspiración; y, fraudulentamente, hizo algo semejante con otra asamblea en 2017 que tuvo el descaro de no redactar carta alguna, reforzando “legislativamente” a la usurpación.

            Ilustrado recientemente por Chile, la elaboración de una Constitución no puede improvisarse, necesitando de los especialistas que minimicen o resuelvan toda suerte de contradicciones y entuertos.  Asimismo, luce indispensable contar con los oficiantes del derecho constitucional, una disciplina que, por incontables años, ha macerado aquellos principios, normas e instituciones orientados a la realización de valores fundamentales, como la libertad, aunque haya los voceadores de una aparente y radical espontaneidad que hacen de la democracia directa una vulgar coartada.

            La encuesta digital inicialmente comentada, guarda correspondencia con toda una campaña de pedestre manipulación de los más jóvenes entre los ibéricos. Y, faltando poco, la devaluación misma del derecho constitucional, como si fuese una creación exclusiva y excluyente de la academia en un  laboratorio absolutamente aislado y presurizado, sufre de una obscena estigmatización.

            En última instancia, el desconocimiento es con el derecho, con la ciencia jurídica, con el esfuerzo legislativo, con la razón, desembocando en una suerte de afasia anómica.  Y ha de mirar Europa a la América Latina entrampada en los abalorios y dislates constituyentistas de sectores que sólo desean imponer la sinrazón de la fuerza, el capricho, el revanchismo, ofreciendo Venezuela una de las más amargas y prolongadas lecciones.

Ilustración: "Afasia" de Ignasi Aballí .

29/01/2023:

https://guayoyoenletras.net/2023/01/29/la-amarga-leccion-venezolana/

domingo, 11 de septiembre de 2022

Descontinentalizados

CHILE, EXCESO O CARENCIA DE ALFILES

Luis Barragán

“Tan pronto como el doctor B. observó que

su contrario tocaba el alfil para adelantarlo,

se encogió como un gato que se dispone a dar un salto”

Stefan Zweig (*)

Obviamente, el resultado de la reciente consulta constitucional de Chile ha suscitado la atención de la opinión pública venezolana, aunque no la ha inquietado políticamente lo suficiente. Cierto, se ha escrito sobre ella, pero tenemos la impresión que promedia una crónica que se desea aséptica, neutral y distante, como si tratásemos de un fenómeno ajeno, o muy ajeno, y normal, o muy normal, en el continente.

            Identificamos a un sector que celebra la moderación de una ciudadanía consciente de su condición, frente a otros que reparan en una diferencia de votos nada sustancial, pendiente la revancha. Los hay triunfalistas, porque predominó la división de poderes, desbocándose en la cátedra al explicar el principio de la supremacía constitucional, al lado de quienes suspiran por un permanente e inacabable proceso constituyente, caricaturizado Sieyès hasta la saciedad.

            Aquellos que antes aclamaban a Luis Almagro, nada dicen de sus desafortunados planteamientos  de coexistencia entre fórmulas radicalmente contrarias,  comprobada por la consulta que puede adquirir la jerarquía de todo un proyecto histórico concreto, según lo definía Maritain.  Sobre todo, si estamos lejos, cómodamente lejos del país donde tamaño experimento alquímico deviene nitroglicerina política.

            Se dice de la izquierda marxista de una irrefutable buena fe, como la encarna el presidente Boric, rayana en la candidez o pendejitud. Olvidan con prontitud que el triunfo presidencial resultó de una inescrupulosa estrategia insurreccional a la que poco le importó hacer del metro de Santiago un gran fogón, indiferente los más privilegiados con el aumento adicional de los costos directos e indirectos de transportación pública.

            Se regodean los chavistas del patio, porque estuvo exquisitamente trampeada la asamblea nacional constituyente de 1999, con sus “morochas” y el oficialismo sobrerrepresentado. Al MVR de entonces y sus aliados, no les hubiese ocurrido algo parecido luego de ganar referendariamente el derecho a redactar e imponer el texto constitucional.

ALFILAZGO

Considerada una pieza menor en el ajedrez, el alfil se desplaza diagonalmente en el tablero, pudiendo recorrerlo según le convenga para la captura del adversario, o la ruptura de una línea de defensa; incluso, pudiera asimilarse a la figura de un francotirador que espera silenciosamente su mejor oportunidad. Del habilidoso manejo de los alfiles, refieren los entendidos, depende en mucho la suerte del estado mayor, sus proyecciones, éxitos y fracasos.

            Lució demasiado obvia la necesidad de reformar la Constitución, y diferentes sectores coincidieron finalmente en un proceso constituyente que apostara por una actualización integral.  Unos, suponiendo sobradamente vencida la herencia pinochetista, movieron sus alfiles, creyendo despejar cualquier resistencia para alcanzar un texto definitivo, liberal – aunque no se reconociese como tal - y consensuado, mientras que otros, hicieron lo propio para catapultar una transformación social de impredecibles consecuencias, facilitado el movimiento de tablero por la extrema simplificación del debate político y la deplorable consagración del maniqueísmo que desde hace un buen tiempo arrastran: el mundo absolutamente se divide entre la izquierda y la derecha; al parecer, o muy al parecer, no hay otro centro que el de las bayonetas que las arbitran, según actúen los operadores políticos, o alfiles.

            Probablemente, el mayor ajuste que requiere la Constitución vigente es el referido al sector militar, por la naturaleza que adquirió para facilitar la transición hacia la democracia que, al afianzarla o avalarla, constituye su mejor defensa, toda una paradoja: si los hubo, no fueron tan estridentes los ruidos de sable ante los planificados acontecimientos insurreccionales de 2019, cuyo origen muy bien ha de conocer la entidad castrense. Teniendo las características de un partido, según la figura de la que solemos abusar, no es precisamente un centro moderador, explícito o implícito, sino toda una advertencia, una lidia, una posibilidad.

            Dauno Tótoro Taulis, en su “La cofradía blindada. Autonomía,  negocios e insubordinación de las Fuerzas Armadas chilenas”   [Planeta, Buenos Aires, 2017], refiere: “Durante el último año del gobierno dictatorial del general Pinochet, aumentó notablemente el nivel de contactos y discusión entre los mandos militares y dirigentes de la coalición de partidos que apoyaron la candidatura de Patricio Aylwin. Fue ese el año en que, mientras en círculos internos del gobierno se reformaban ciertos aspectos flojos de la Constitución y se elaboraba la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas, en términos de relaciones cupulares se dieron los primeros acuerdos de traspaso” [118]. Vale decir, hubo alfiles u operadores políticos que intensificaron su contactos, como – falta por comprobarlo a través de la prensa chilena – no ha ocurrido con el  gobierno de Boric, el que puede acudir y acudirá, tarde o temprano, a las viejas consignas, como pasó en Venezuela, llegando al disparate, pues, bien acotó el citado autor, que “desde el fin de la Guerra Fría, con el colapso de la Unión Soviética, el discurso antiimperialista de la izquierda latinoamericana y mundial quedó fuera del lenguaje políticamente sensato” [83].

            Acaso, el mayor trauma para sus opositores, ha sido el éxito económico de la dictadura de Pinochet que contrasta con los fracasos de sus pares en Argentina y Uruguay de semejante crueldad, incluyendo a los partidos históricos, receptores del látigo crítico de Alfredo Jocelyn-Holt, por ejemplo [https://lbarragan.blogspot.com/2019/12/l-enfant-terrible.html]. Esa izquierda inaudita, añadida la desconfiguradísima y extraviada Democracia Cristiana, universalizado el libre mercado, con testimonios como los que rinden nada más y nada menos que países como Vietnam, no es capaz de operar esa ventaja, la de ejercer un alfilazgo que permita adelantar un programa que no dé al traste     con una conquista, un avance, una ventaja que empinó a Chile por encima del desempeño económico de toda América Latina.

DESCONTINENTALIZADOS

Los sectores propulsores del proyecto constitucional (https://www.chileconvencion.cl/wp-content/uploads/2022/07/Texto-Definitivo-CPR-2022-Tapas.pdf), reflejaron muy bien la extraordinaria variedad de matices, propósitos e intenciones audaz y demencialmente simplificados en la propuesta.  Hubo un exceso de alfiles que no la pudieron diligenciar porque ellos mismos no la asumían con la claridad necesaria, confundidos conceptual y políticamente, o un sorprendente déficit que apunta a la posibilidad de un vacío de liderazgo a la que,  no cabe duda, anarquizada la situación con las protestas de 2019, pretende responder el Foro de São Paulo y sus derivados, fortaleciendo los mitos del pasado. Y, al respecto, Alfredo Jocelyn-Holt, en su “El Chile perplejo. Del avanzar sin transar al transar sin parar”  [Penguin Random House, Santiago, 2014], derrotada la Concertación en 2010, bien ilustra la interesante recuperación simbólica de entonces: “Declararon superstar a Allende (a quien hasta hace poco lo habían ninguneado). Chávez y Evo y los Kirchner les parecieron, de repente, «interesantes». De hecho, descubrieron que ellos mismos podían ser «latinoamericanos», tan argentino-peronistas, venezolano-chavistas, bolivianoindigenistas, ecuatoriano-correístas, cubano-castristas como chilenos, en una palabra: «bolivarianos». Arremetieron contra todo lo que oliera a «élite», aun cuando ellos fueran también élite (es viejo el cuento de la apostasía social en los grupos dirigentes). Se declararon «progresistas». Se dieron cuenta, de repente, de que el país era desigual (terrible «el modelo»), que la educación era pésima, que los bancos, AFP e Isapres, también las universidades privadas (¡no las públicas!), «lucraban». Captaron que los dos hitos calendáricos que se avecinaban (el Bicentenario y los cuarenta años del golpe) podían servir para, finalmente, contar «la firme», la verdadera «otra» historia (todas las demás, «oficiales» y falsas)” [354 s.].

            Debemos tomar nota de tres acertadas consideraciones hechas en torno al proyecto constitucional que, reiteramos, retrata fielmente a las fuerzas propulsoras. Citando al propio Jocelyn-Holt,  lo catalogó de manifiesto, de programa político, de un programa para el activismo político, en una entrevista hecha para la coincidencia y la discrepancia, en la que plantea, por cierto, que la República terminó con el suicidio de Allende, y la corrupción de los militares [04/08/2022:  https://www.youtube.com/watch?v=HE7CjnQYqQ4&t=2187s].  Antes, Gustavo Coronel sabiamente disertó sobre el “ladrillo constitucional”, tratándose de una propuesta de numerosísimos artículos con el reconocimiento de una gran plenitud de derechos y muy escasos deberes, en la misma y deliberada  órbita de las constituciones venezolana, boliviana y ecuatoriana  [3/06/2022: https://www.elnacional.com/opinion/la-constitucion-de-venezuela-y-la-propuesta-constitucional-chilena-herramientas-para-el-atraso/].

            Hermann Alvino, ingeniero egresado de la Universidad Central de Venezuela, atina con un texto en el que reivindica la propia existencia del derecho constitucional, pues, en su pormenorizado análisis de la situación chilena, entre varias de las conclusiones, arriba a una extremadamente dramática: en la práctica, el texto fue fruto de una masiva e ininteligible “tormenta de ideas” [07/09/2022: https://vivalapolitica.wordpress.com/2022/09/07/paquete-chileno/]. Y creo que esta acuciosa observación apunta a la irresponsabilidad de una dirigencia  que está consciente de la mera herramienta táctica que emplea para la estafa política, la negación del constitucionalismo o de cualquier otra disciplina académica que contribuya a darle orden y concierto a esta u otras  propuestas, y al evidente atraso de la sociología política que no ha reparado en más de veinte años respecto a una realidad de la que se sabe y padece, pero no se dice, o no sabe cómo decirse.

            El de Chile, es un asunto que les compete exclusivamente a él, porque – no faltaba más – Chile no es Venezuela. De modo que los aplausos no pasan del acto democrático de votación y conteo fiel, parecido a lo que ocurrió en la Venezuela de 1998 bajo el lema de Venezuela no es Cuba.

            Acaece acá, y seguramente en el resto de los países de la región: cada quien con sus asuntos, completamente descontinentalizados para facilitar así la ofensiva anti-occidental en marcha. Ojalá no se haga tarde para escuchar el tañido de las campanas, el trueno preventivo de las tormentas.

(*) “Novela de ajedez”, Editorial Sirmio, Barcelona, 2010: 50. 

Video: Diseñado por Emanuel Figueroa.

12/09/2022:

http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/37948-alfiles

13/09/2022:

https://www.elnacional.com/opinion/chile-exceso-o-carencia-de-alfiles/

martes, 6 de septiembre de 2022

Inagotable tablero

ALFILES CHILENOS

Luis Barragán

Ya celebrado el plebiscito constitucional,  persiste la conmoción entre las fuerzas propulsoras de un texto que sensatamente rechazaron los chilenos luego de extremada una polarización innecesariamente prolongada que ojalá disipe la primavera austral que se avecina.  En 2020 hubo un elevadísimo consenso para reformar la Carta Magna, incluyendo a sectores políticamente encontrados, pero – esta vez – abusaron de la confianza de los ciudadanos con una disparatada propuesta orientada a la ruptura de una mínima unidad nacional que ahora se invoca, después de fracasada en las urnas – nada casual – más de medio siglo después de la votación obtenida por Salvador Allende en una consulta presidencial.

               Ha fallado la ya envejecida estrategia ideada e implementada por el Foro de São Paulo y sus derivados,  el apparatchik transnacional de una ultraizquierda decididamente anti-occidental, que convirtió la experiencia del llamado chavismo en una fórmula a replicar en todo el continente, añadida la convocatoria de sendas asambleas constituyentes, por las buenas y por las malas, que en nombre de los más caros y prolijos principios y valores actúan como prodigiosos alfiles para configurar toda una estafa política.  Pasa el tiempo y cada vez es más profunda la convicción de una cuidadosamente planificada táctica de desestabilización que tuvo éxito en Chile, el otro laboratorio latinoamericano, que fue más allá de la incineración del metro de Santiago, o el asalto y la profanación de las imágenes religiosas en la vía pública: acaso, necesitada de una respuesta terapéutica, pesa y estorba en el inconsciente la triunfal manipulación y liquidación de la constituyente por los bolcheviques, o la quema de los conventos de la Rusia y la España que juran olvidar tras muchas décadas.

               Un severo problema político plantea la fracasada fórmula constitucional, adicional al abuso de la confianza que invirtieron los chilenos, ya que Gabriel Boric apenas inicia su mandato presidencial y quizá en una consumada democracia liberal lo correcto sería que renunciara porque comprometió toda la suerte de su gobierno con una jugada fatal.  Sabemos que constituiría un inútil trauma institucional apenas plantearlo, pero no puede pretender evadir el costo político de una acción que resultó temeraria, por el contenido de todo un ladrillo constitucional, aunque reconozcamos que los regímenes parlamentarios facilitan mucho la tramitación de los errores, esguinces y percances adecuadamente subsanables.

               Lo ocurrido en el gran país del sur, no es cualquier cosa. Hogar de miles de venezolanos que pueden dar y dan testimonio viviente de lo que es el llamado socialismo del siglo XXI, valga acotar, arrojados a la calle como animales malditos desde la propia sede de la embajada madurista en la colonia Providencia de Santiago,  defendidos por la valiente alcalde Evelyn Matthei, quien también debe responder a sus electores, es teatro seguro de una confrontación que trasciende al hemisferio, y, por ello, persistirán con la fórmula que es la de una balcanización continental adelantada a pulso, con paciencia y precisión.

               Cuarenta y ocho horas después de la consulta constitucional en cuestión, nos vemos forzados a cambiar de tópico en nuestra entrega de hoy, martes, siendo inevitable preguntar:  ¿Convocarán a otra asamblea constituyente, aunque a alguien se le pueda ocurrir que la de 2020 es permanente para no arriesgar la correlación de fuerzas? ¿Hará la tarea un Congreso que responda adecuadamente a las reformas y actualizaciones de una sociedad que las demanda,  golpeada ya por los retrocesos de lo que fue una exitosa economía de libre mercado? ¿Qué harán consigo mismos los partidos históricos?

06/09/2022:

https://www.elnacional.com/opinion/alfiles-chilenos/

sábado, 9 de julio de 2022

Libreto: "Vas bien Fidel"

CONSTITUCIONALISTAS DE AULA Y DE HECHO

Luis Barragán

Despedido el siglo XX, Venezuela se convirtió en un magnífico laboratorio para Fidel Castro y sus secuaces.  Marcó toda una pauta, ahora, actualizada en países como Chile y que seguramente seguirá Colombia: una constituyente a la medida de los intereses de la nueva oligarquía política que no tardará en hacerse económica.

            En nuestro país, ¿estuvo planteada real y urgentemente una  distinta Constitución? ¿Acaso,  no crearon una poderosísima ilusión en torno a la constituyente como solución ipso facto de todos nuestros problemas? ¿No es deudora la Carta de 1999 de las propuestas de reforma de principios de la década, respecto a sus aspectos más sobrios, coherentes y convincentes? ¿No ha sido persistentemente violentada en más de veinte años? ¿No lo hemos denunciado millones de veces, incluso, en las plenarias del parlamento enfrentado adicionalmente a los palcos (por ejemplo, https://www.youtube.com/watch?v=tnbWq-tA_pQ)?

            Pretendiendo reglar absolutamente toda la vida social, al sur del continente sobresale un proyecto constitucional de más de quinientos artículos que inutiliza la propia existencia del derecho constitucional. Mirando atentamente Castillo del Perú a Boric de Chile, nada, completamente nada, augura un camino diferente al de los venezolanos, cuya voluntad en un referéndum constitucional jamás fue respetada y el régimen implementó su fracasado proyecto en los próximos quince años, sin el menor rubor de quienes lo defienden dentro y fuera de la cátedra, dentro y fuera del país.

            A todas estas, la propia Cuba pasa ilesa y ahí si cabe respetar por completo la autonomía y soberanía de los pueblos para todo constitucionalista de aula o de hecho que, inseguro, cavila sobre el futuro latinoamericano (y caribeño). Desde su origen, la Constitución cubana fue una aberración al jurarse como fruto de la discusión de las organizaciones de base, como si éstas hubiesen existido plural y libremente junto a los medios de comunicación social igualmente libres y plurales;  al respecto, recomendamos un breve texto de opinión suscrito por Amalio Fiallo para El Nacional de Caracas (1976), desafiando la absurda posición asumida  por Luis Beltrán Prieto Figueroa  (https://apuntaje.blogspot.com/2022/07/cuba-la-olvidada.html).

            Todos nos convertimos en constitucionalistas con el simple enunciado de una constituyente, su realización y el parto de una propuesta, perdiendo los  datos fundamentales en torno a la realidad a la que se desea estafar.  A modo de ilustración, por cierto, el debate constituyente venezolano de 1999 estuvo muy lejos de ser ejemplar.   

Captura de pantalla: Plaza de la Revolución, La Habana:  https://www.youtube.com/watch?v=CMViQPGHSjU

10/07/2022:

https://www.lapatilla.com/2022/07/10/luis-barragan-constitucionalistas-de-aula-y-de-hecho/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY