Mostrando las entradas con la etiqueta Normandía. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Normandía. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de junio de 2024

D

DESDE EL DÍA "D" HASTA EL PRESENTE

Luis Velásquez 

Hace 80 años, las tropas aliadas desembarcaron en Normandía, abriendo un frente crucial en la liberación de Europa del nazifascismo durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy, mientras los líderes mundiales rinden homenaje a los sacrificios de la “Generación G”, las crecientes tensiones geopolíticas ponen a prueba las lecciones aprendidas del mayor conflicto de la historia mundial.

El Día D marcó el inicio de la liberación de Europa occidental del control nazi durante la Segunda Guerra Mundial, un proceso que cobró un enorme costo en vidas, y destrucción material. En la región de Normandía, por ejemplo, hay 27 cementerios de guerra que contienen los restos de cientos de miles de personas fallecidas durante aquellos días. La Comisión de Tumbas de Guerra de la Commonwealth estima que participaron 156,000 soldados en el Día D, las bajas incluyeron 1,760 británicos, 370 canadienses y 2,500 estadounidenses. Además, la comisión estima que al menos 6,000 tropas del ejército nazi murieron ese día.

Por definición, toda guerra es injusta; sin embargo, los análisis posteriores al conflicto deben centrarse en el propósito de tal sacrificio y el legado que dejó. Esa sangre derramada no fue en vano, pues contribuyó a la victoria que trajo consigo el fortalecimiento de la democracia como sistema de gobierno. Creo que, si bien vivimos en un mundo gobernado por un caos controlado, ciertos aspectos están bajo control.

El período de posguerra estuvo marcado por el declive de los imperios coloniales europeos y el surgimiento de dos superpotencias: Estados Unidos y la Unión Soviética (URSS). Al finalizar la guerra no hubo una paz verdadera, el nuevo panorama político internacional se configuró mediante conferencias como Teherán (1943), Yalta y Potsdam (1945), pero las tensiones entre Estados Unidos y la URSS continuaron y dieron paso a la Guerra Fría y a una carrera armamentística nuclear.

Una de las consecuencias más significativas de la guerra fue la caída de los regímenes totalitarios, la persecución de colaboradores y la reconstrucción de Alemania, Italia y Japón. Estados Unidos emergió como la principal potencia beneficiada gracias a su infraestructura económica intacta y su dominio en el mercado mundial.

Para sustentar la nueva arquitectura política, se crearon instituciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en Bretton Woods (1944), además del Plan Marshall para la reconstrucción europea y la ocupación directa de Japón. Se establecieron tribunales internacionales en Núremberg y Tokio para juzgar a los líderes nazis y japoneses como criminales de guerra, y se fundó la Organización de las Naciones Unidas para mantener la paz y la seguridad internacionales.

Las tensiones entre Estados Unidos y la URSS durante la Guerra Fría dividieron al mundo en dos bloques: el capitalista liderado por Estados Unidos y el socialista por la URSS, configurando el orden mundial vigente.

El desembarco de Normandía no solo cambió el curso de la Segunda Guerra Mundial, sino que también dejó una profunda huella en la conciencia colectiva, simbolizada por la lucha en favor de la libertad y la dignidad humana. A 80 años de aquel evento, el mundo sigue enfrentando desafíos geopolíticos, recordándonos las sombras del pasado en conflictos como la invasión rusa a Ucrania y las tensiones en Asia.

Si bien las ambiciones territoriales de Alemania nazi, Italia fascista y el Japón Imperial convirtieron a Europa y Asia en campos de batalla, hoy en día las principales tensiones geopolíticas continúan concentrándose en esas mismas regiones, testigos de antiguas atrocidades de guerras.

En Europa, la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022 marcó un punto de inflexión en la seguridad del continente. La mayor ofensiva militar en suelo europeo desde 1945 ha causado devastación y pérdidas humanas a una escala que se pensaba superada. En Asia, la creciente insistencia de China en disputas territoriales en el Mar de China Meridional y las tensiones en torno al estatus de Taiwán han exacerbado los temores de un posible conflicto mayor que podría involucrar a las principales potencias mundiales.

En Medio Oriente, los conflictos persistentes en Gaza, Siria y Yemen, junto con las tensiones en torno al programa nuclear de Irán, han mantenido a la región como un foco de inestabilidad geopolítica. Incluso el espectro de una nueva carrera armamentista nuclear más sofisticada, que podría terminar con el mundo de manera más rápida, esto último ya denunciado por el secretario general de la ONU, empañando el panorama de seguridad global.

Muchos analistas y expertos en seguridad advierten que las tensiones entre Occidente y las alianzas rivales encabezadas por Rusia y China, amenazan con sumergir al mundo en una nueva era de confrontación geopolítica de grandes consecuencias. A este respecto el periodista del New York Times, David Sanger, especialista en política exterior, seguridad nacional, armas de destrucción masiva y ciberseguridad, en su último libro «New Cold War» señala: «China y Rusia están desafiando el orden internacional basado en reglas que Estados Unidos y sus aliados han liderado desde el final de la Segunda Guerra Mundial». Esta batalla actual incluye componentes tecnológicos y económicos además de militares.

Los horrores de esa guerra aún están presentes en la memoria colectiva, pero el mundo devastado, que fue reconstruido, aún se enfrenta a grandes conflictos entre países que antes parecían improbables. Se asumió que las instituciones internacionales creadas en el período de posguerra eran suficientes para asegurar y consolidar la paz y la cooperación, pero no fue así. Estas instituciones se han desgastado al no avanzar al mismo ritmo que los países, acercando de repente el pasado e incertidumbre al futuro.

Un ejemplo de esto es el desuso del derecho internacional por parte de las grandes potencias y la falta de canales diplomáticos efectivos, lo que ha llevado a la ruptura de las reglas básicas. Parece que las vías diplomáticas están agotadas y que la sociedad actual tiende a buscar justicia a través de la guerra, dificultando aún más la construcción de la paz.

Pero, cómo poder entender el panorama internacional cuando en febrero de 2022 despertamos con la trágica noticia de que un miembro del órgano principal de la ONU, Rusia, había invadido a otro país miembro de la misma organización. Lo peor de esta situación es que el agresor es uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, y en el momento de esta violación de la Carta de la ONU, el embajador de Rusia presidía el consejo y con toda seguridad estaba al tanto de la decisión tomada por el presidente Putin.

Es importante recordar que la función principal del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) es mantener la paz y la seguridad internacionales, y la Carta de la ONU establece la prohibición del uso de la fuerza para cambiar las fronteras internacionales.

Las disputas territoriales en regiones clave como el Indo-Pacífico también evocan ecos sombríos de las divisiones que condujeron al estallido de la Segunda Guerra Mundial. El océano Índico alberga algunas de las economías de más rápido crecimiento del mundo y conecta estas economías tanto con el océano Atlántico como con la región Asia-Pacífico, convirtiendo al Indo-Pacífico en una región de enorme importancia geoestratégica. Un reciente informe del Think Tank del Parlamento Europeo, que analiza las perspectivas de los principales actores (China, India, Estados Unidos y la Unión Europea), en esa zona, subraya que China ha aumentado su presencia marítima y sus ambiciones en la región a través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda, adquiriendo puertos estratégicos que podría utilizar como bases navales. Taiwán es otra pieza significativa en la rivalidad más amplia entre Estados Unidos y China.

Si hay una lección que aprender del conflicto en Ucrania es que podría sentar las bases para una crisis futura relacionada con Taiwán. La rivalidad estratégica y las posturas militares tanto de Estados Unidos como de China podrían abrir la puerta a un conflicto entre ambas naciones. Sin embargo, a diferencia del escenario de la Segunda Guerra Mundial, hoy en día el mundo está más interconectado a través de la globalización económica y los avances tecnológicos. 

Es importante destacar que el mundo también enfrenta otras amenazas globales como el cambio climático, las pandemias y la creciente desigualdad económica, desafíos que trascienden las fronteras nacionales y requieren una cooperación multinacional sin precedentes, en contraposición a un mundo dividido en bloques de poder hostiles.

Ciertamente, estamos en un momento de transición, con un viejo orden que no termina de morir y uno nuevo que no termina de nacer. La pregunta fundamental es: ¿qué tanto hemos aprendido desde la Segunda Guerra Mundial hasta ahora, en defensa de la libertad y la democracia?

La guerra de agresión llevada a cabo por Vladimir Putin en Ucrania parece revivir los meses previos al estallido de la última conflagración mundial. Los años previos a la Segunda Guerra Mundial estuvieron plagados de nacionalismo, xenofobia, racismo y deseos belicistas de distintos países por dominar militarmente a sus vecinos.

Putin, un autócrata, que claramente desea reconstruir el poderío de la antigua Unión Soviética, desde su ascenso al poder ha utilizado la fuerza contra varias exrepúblicas soviéticas y en 2014 anexó la península de Crimea, que pertenece a Ucrania, para luego invadirla con la intención de someterla.

Como dijo el filósofo George Santayana, «Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo». Esta frase está inmortalizada a la entrada del campo de exterminio nazi de Auschwitz.

20/06/2024:

https://americanuestra.com/desde-el-dia-d-hasta-el-presente/

Gráfica: https://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Normand%C3%ADa

sábado, 15 de junio de 2024

Cuero seco y autismo político

EUROPA: AVISADA ESTÁS ...

Hermann_Alvino  

1- La memoria selectiva de EEUU y la de sus aliados durante la Segunda Guerra Mundial ha delatado su malévola distorsión de la Historia al no invitar a los rusos a los actos conmemorativos del 80 aniversario del desembarco aliado en Normandía, aunque sea por el pequeño detalle de que la URSS de entonces sacrificó 27 millones de personas luchando contra los nazis, una misión por lo demás en sintonía con EEUU de quien recibió una inmensa ayuda militar. La Historia, la de verdad, enseña que también los soviéticos fueron determinantes para liberar a Europa del nazismo, logro al que no hay que restarle mérito aunque esos comunistas terminaran tragándose durante medio siglo a los países que ocuparon en esa lucha.

2- Invitar a Rusia por todo lo alto a esa conmemoración tal vez habría sido un gesto que podría haber ayudado a despejar el camino para la inevitable negociación que habrá que realizar con Putin con relación a Ucrania occidental –a menos, claro está, que no se opte por un conflicto frontal, y eventualmente nuclear-; y por si ese olvido malévolo era insuficiente, al insulto hacia Rusia se le agregó la herida al darle al actual presidente ucraniano una tribuna relevante, algo de obvia inconveniencia para esa eventual negociación, pero que por otra banda fue mucho peor al “olvidar” que fueron los ucranianos de entonces, ciertamente sometidos y hambreados por la URSS estalinista, quienes recibieron a los nazis como una suerte de libertadores, al punto de colaborar con ellos en el exterminio sobre la marcha, o la deportación misma, de muchos judíos ucranianos –Stefan Bandera fue aquel “héroe” ucraniano de turno, todavía homenajeado por muchos allá-.

3- Y tanto al insulto a la Historia como a todo el pueblo ruso, a la mencionada herida se le añadió un poquito de sal al invitar al actor Hanks y el productor Spielberg a cuenta de su famoso film sobre un soldado llamado Ryan, aunque por supuesto que ellos no tienen la culpa de la estulticia de esos anfitriones  occidentales; pero  ninguno de los dos, objetivamente, tenía cabida alguna en un acto de esa naturaleza, lo que nos muestra hasta que punto hemos llegado en materia de frivolidad, por encima de tantos millones de muertos por aquella guerra.

4- Con gobernantes así, que borran a conveniencia páginas de la Historia y cuya frivolidad es patética, tanto para que el texto que ellos decidan sea el oficial como para que se lo puedan tragar dos generaciones de analfabetas sobre su propia historia patria –no digamos la del resto del mundo-, no es de extrañar que la mitad de los ciudadanos de EEUU apoye sin restricciones a un delincuente para que sea su presidente, y la otra mitad –o tal vez un poquito más- de los europeos haya votado por quienes no solamente los enviarán a una guerra contra Rusia -catalizada por esos políticos cuyos hijos no estarían en ese lote-, sino que lo han hecho por quienes les pondrán más dificultades para llegar a finales de mes, privatizándoles la salud, la educación, haciendo más ricas a las corporaciones al aligerarle la carga fiscal que en justicia ciudadana le correspondería e imponiendo amnistías fiscales a los defraudadores del Estado –todo esto basado en un librito ideológico que habla de una mano invisible que al final ha resultado ser un fantasma cuyos beneficios anunciados se han quedado muy cortos en la realidad-, y consolidando ese odio hacia el migrante que han ido difundiendo desde hace décadas.

5- Son esos mismos gobernantes los que aplauden a rabiar a un presidente ucraniano que no cumplió ninguna de sus promesas, ni en materia de corrupción, ni en reforma del sistema judicial, ni en lo relativo al abordaje sensato, y por tanto político y no represivo, del problema de los territorios orientales limítrofes con Rusia. Este insensato, pues, ha sido quien Occidente le ha dado un tratamiento especial a sabiendas que él no ha avanzado en nada para homologar las instituciones ucranianas para optar a integrar la Unión Europea, una laxitud de dicha Unión que casualmente se le ha negado durante décadas al autócrata turco, quien al menos ha hecho un poco más –aunque mucho le falta todavía a dicho país- para cumplir con ciertos criterios “europeos”, lo que hace legítima la sospecha de que se es laxo con uno por ser cristiano –aunque en realidad Zelenski es judío, pero no importa, porque después de todo es “occidental”-, pero no con el otro, por ser musulmán.

6- Los resultados electorales europeos muestran que el continente es lo que se llama un “cuero seco” que se alisa por un lado y se levanta por el otro, porque cuando por un lado en un país se impone el centroizquierda cual sucesor del centroderecha,  en otro país sucede al revés, con la variante de que ahora este último debe compartir escaños con la derecha radical, no europeísta o sea nacionalista, y xenófoba o sea racista.

7- Claramente que esa decisión ciudadana regada por toda la Unión no solamente ha sido una reacción a gobiernos que no se ocupan de los problemas reales de la gente, sino que en una buena parte responde al mencionado analfabetismo histórico, más el político, o sea el cívico. Esos mismos ciudadanos que en su momento no se explicaban por qué muchos rusos siguen añorando a Stalin y ven en Putin una suerte de redentor del anterior poder soviético –aunque sea más en términos de autoestima que con relación al poder comercial real de la actual Rusia-, ahora no tienen excusa para justificar una votación que en el fondo conlleva una nostalgia de tiempos donde privaba el “orden” a manos de autócratas estilo Hitler o Mussolini, o Franco y Salazar, con quienes, al menos durante los inicios de sus ciclos de poder, había comida en los platos de las familias. Tiempos cuando no había ni negros ni musulmanes, pero tiempos en que los nativos recogían las cosechas de fresas o tomates y hacían trabajos que ya no quieren realizar, pero que cuando los migrantes lo hacen por ellos entonces los acusan de robarles empleos, o de chupar de los servicios sociales.

8- Claramente que los gobiernos europeos han gestionado pésimamente la realidad migratoria, la cual con relación a Latinoamérica tiene la característica de tratarse de cristianos –católicos y evangélicos-, mientras que la euroasiática y africana es en su mayoría musulmana introduciendo una dinámica social que los europeos creían haber resuelto con los Reyes Católicos o con Carlos Martel, o la derrota de Boabdil o Solimán, y ahora se percatan que la Historia siempre gira en redondo.

Por otra parte, muchos europeos sienten que las eventuales soluciones a los problemas reales de la región se asfixian en un parlamento numeroso y disparatado, del cual salen regulaciones como la del tamaño y forma de los pepinos almerienses, pero no sobre el salario mínimo o el ingreso mínimo vital; en este sentido las dos formaciones pilares de la UE, el centroderecha del PPE y el centro izquierda de la socialdemocracia se comportan de manera muy similar, con el agravante que la socialdemocracia asume con mucho más entusiasmo la visión liberal de la gobernanza que el PPE la necesidad de invertir en lo social, en darle al Estado su papel de proveedor de servicios de calidad –en este sentido bien se puede decir que el español Pedro Sánchez es un mutante, y tal vez por eso el PSOE resistió el embate-.

9-Han sido entonces esos mismos gobernantes quienes han configurado gobiernos y Unión Europea como para que la mitad de sus ciudadanos ya no les vote, como tampoco a sus adversarios históricos, percibiendo por un lado que las democracias así diseñadas les han dado la espalda, y por otro que las candidaturas a los escaños europeos son indignas o lideradas por incompetentes… porque a nadie se le ocurre emocionarse e ir a votar cuando en las listas del Podemos español está una incompetente o en las listas de la derecha italiana está un ladrón de obras de arte junto a condenados en firme por corrupción –solo dos ejemplos, por no hablar de los griegos o húngaros, búlgaros o rumanos-. Por tanto, si centroderecha y centroizquierda son iguales, y si la izquierda en todas sus variantes ha creado la percepción de darle rueda libre a los migrantes, o si ambos han impuesto un sistema judicial lento y burocratizado y han legislado penas ridículamente exiguas frente a delitos de calado, pues solo queda votar a quien promete ese “orden”, se sepa que ello conllevará un latrocinio monumental.

10- visto así, estas votaciones europeas no han sido un proceso racional basado en propuestas sobre temas importantes, sino en clave interna. En España el Partido Popular habló de plebiscito sobre “el Sanchismo” –que dado lo parejo de los resultados ha sido un fracaso de Núñez Feijoo-, mientras que en Italia la primer ministro Meloni hablaba de referendo sobre su propuesta de ampliar el poder de dicho cargo al tiempo que sus opositores se medían para dirimir quien sería el “federador” alrededor del cual se agruparía la oposición. Pero ideas para Europa, ninguna.

Una campaña, entonces, sin propuestas políticas europeas, comenzando por el problema ruso-ucraniano, sobre la paz, sobre la guerra, sobre las negociaciones, sobre la interacción geopolítica con China, sobre un sistema de defensa propio de la Unión Europea, sobre el desacoplar la grosera dependencia de EEUU –especialmente en lo militar-, sobre las relaciones de la UE con la misma Rusia, en lo político, militar y energético, sobre Palestina, sobre Latinoamérica –otro cuero seco donde se turnan gobiernos de derecha, casi todos protagonizados por empresarios ignorantones y narcisistas, y políticos de izquierda, algo más cultos pero demasiado ideologizados-.

11- Un desierto de sin propuestas que se viene arrastrando desde hace años, y que al final produce políticas como la mencionada sobre los pepinos de Almería -como si los pepinos díscolos fueran venenosos- o sobre que la tapa del recipiente de la leche debe estar atada al mismo con un hilo plástico. Una pobreza programática donde campea la mayoría de la derecha ganadora de esta elección, carente de visión climática –o sea, negadora del cambio que se nos viene encima a todos- cuando no de las vacunas del Covid, laxa en materia de pesticidas que están aniquilando el campo del cual comen todos los europeos, guardianes del mercado para que miles de litros de leche o toneladas de tomates se desperdicien en un mundo con tanta hambre. Una derecha, eso sí, que cuando puede siempre le dará a la Iglesia Católica un cachito financiero adicional, por aquello de la “raíces cristianas” de Europa mientras mira para otra parte cuando torsos y brazos de mujeres y niños palestinos vuelan por los aires.

12- Empieza por tanto un nuevo ciclo que, si bien todavía tiene una mayoría “europeísta”, está más que claro que de no cambiar la forma de concebir la gobernanza europea la tendencia al extremismo de derecha al final conllevará un salto de calidad democrática… para peor; porque acá no se trata de aquello que indica que los ciclos políticos están atados a la ley de gravedad, esto es, que lo que sube siempre terminará bajando, sino del hecho que de un ciclo de gobernanza de la ultraderecha -o de la ultraizquierda si fuere el caso- es complicadísimo salir por el enjambre jurídico que deja como legado, una realidad que el recientemente electo jefe de gobierno polaco –el socialdemócrata Tusk- está comprobando, con el riesgo obvio de que ello ralentizará su programa de gobierno, lo que a su vez causará descontento ciudadano, y que con la desmemoria que emerge siempre luego de unos años, le concederá de nuevo el poder a esa ultraderecha. Una realidad que muy pronto vivirán los laboristas británicos, quienes le darán una paliza al actual gobierno conservador, pero se toparán con ese enjambre neoliberal que tendrán que desenredar sin salirse de la Ley.

13- En síntesis, la inestabilidad europea indica que la política seria en función del bien común no puede estar en manos de cómicos, ni de artistas, ni de cantantes, mucho menos de empresarios al estilo Berlusconi, o banqueros de formación como Macron, puesto que todos ellos tienen el defecto de ser autistas políticos, ya que es luego de muchos años practicando la articulación de intereses sociales, a sabiendas que en una democracia es imposible separar del todo lo negro de lo blanco, que se aprende a gobernar una sociedad compleja. De allí lo nefastos que son esos salvadores de turno, profesionales muy capaces en su campo de acción, pero ineptos a la hora de manejar una sociedad, una realidad que hasta el Partido Comunista Chino conoce, al imponer filtros de nivel profesional y experiencia de gobierno en sus niveles de alta dirigencia, mientras que en “Occidente” –léase EEUU, Unión Europea o la Latinoamérica democrática- las puertas para los arribistas siempre están abiertas para que sigan embruteciendo más aún a sus votantes y perpetuarse en el poder.

La política, pues, debe ser un oficio dentro de ciertas reglas que aprovechen la experiencia pero no permitan anclarse de por vida al poder, y en esta contradicción es que hay que desarrollar las relaciones de la sociedad con el poder. Y naturalmente que casi siempre lo hemos gestionado de manera equivocada.

14- De manera que Europa está más que avisada: si no se acerca a la gente, si no se trabaja en función del bien común y no el de la burocracia enquistada en sus sedes de gobierno, inevitablemente la ultraderecha dominará para caer en la tentación del autoritarismo generalizado en toda la región.

Fotografía: Benedetta Torre, soprano italiana, como Adalgisa. Ensayo de la ópera "Norma" de Vincenzo Bellini.  La Vanguardia, 11/06/2024.

10/06/2024:

https://vivalapolitica.wordpress.com/2024/06/10/europa-avisada-estas/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY