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domingo, 9 de agosto de 2026

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SALIR DE LA BARCA DEL EGO

(San Mateo, 14: 22-33)

Enrique Martínez Lozano

Este precioso relato resulta ser una hermosa metáfora de nuestra vida. Abandonada la lectura literalista que, además de no corresponder a la intención del redactor, lo empobrece y falsifica, hallamos en él una “descripción” de nuestro modo de funcionar cuando estamos instalados en el ego (en la lectura que nuestra mente hace de las circunstancias).

En la “barca” del ego, nos sentimos fácilmente sacudidos por todo tipo de olas, llenos de miedos y creyendo ver fantasmas alrededor.

Miedos y fantasmas, sin embargo, se disipan en cuanto salimos de las interpretaciones que nuestra mente hace de las cosas, y nos anclamos en el “Yo soy”, nuestra identidad última, aquella que compartimos con todos los seres.

En ella, aceptamos lo que acontece, la mente se silencia… y retorna la paz. Porque nuestra identidad más profunda se halla siempre a salvo. El “Yo soy” –la Consciencia de ser- no puede ser afectado negativamente por nada. Reconocerse en esa identidad y vivirse conectado a ella es el culmen de toda sabiduría.

En esto consiste toda la “destreza”, según lo expone Papaji: “Lo que sea que venga, déjalo venir; lo que quede, déjalo estar; lo que se va, déjalo ir. Quédate callado y adora al Ser”. En el reconocimiento de que el “Ser” no es una realidad que corriera paralela a nosotros, que se hallara “fuera” o nos resultara extraña. El Ser es otro nombre de nuestra verdadera identidad, que se expresa en la personalidad que tenemos. Por eso, el mismo Papaji concluye: “Durante todas las actividades de la vida recuerda siempre que tú eres el Ser”.

Al identificarnos con nuestra personalidad (o yo), desconectamos de nuestra identidad, nos encerramos en la “barca” del ego, y ahí todo se vuelve oscuridad, oleaje, confusión, miedo y sufrimiento.

A veces, aun estando en la “barca”, notamos el impulso de ir “más allá”, de trascender ese pequeño encierro y lanzarnos al mar abierto del “Yo soy”. Tal impulso no es sino expresión de nuestra misma identidad que, en forma de Anhelo, clama en nosotros, a pesar incluso de nuestra ignorancia.

Algo nos dice que la Vida es más que los hábitos a los que la hemos reducido y la rutina a la que nos hemos acostumbrado; y que nosotros no somos el ego que nuestra mente piensa, por más que habitualmente nos hayamos vivido desde él. Nos fiamos de aquella “voz” que viene de no sabemos dónde y salimos de la estrechez que nos aprisionaba.

Sin embargo, suele ser tan grande la inercia de generaciones y de toda nuestra propia vida, que basta sentir la “fuerza del viento”, para que el miedo se apodere de nuevo de nosotros y pensemos que nos estamos hundiendo.

“¡Qué poca fe!”, dice Jesús a Pedro. Qué poca certeza en lo que somos. La mano que agarra a Pedro no es otra que el “Yo soy”, identidad en la que Jesús se reconocía y que todos compartimos con él. Para no ser víctimas del miedo, necesitamos cultivar el contacto y la conexión con quienes realmente somos: esa es la única plataforma donde es posible la paz y la sabiduría.

Por eso, puede venirnos bien la enseñanza de Nisargadatta: “Rechace todos los pensamientos excepto uno: «Yo soy». La mente se rebelará en el comienzo pero, con práctica, paciencia y perseverancia, cederá y se mantendrá en calma. Una vez que usted esté en calma, las cosas comenzarán a suceder espontáneamente y de forma totalmente natural, sin ninguna interferencia de su parte.

No se preocupe por nada que usted quiera, piense o haga; solo permanezca establecido en el sentimiento-pensamiento «Yo soy«, enfocando «Yo soy» firmemente en la mente. En el momento que usted se desvíe, recuerde: todo lo que es perceptible y concebible es pasajero, y solo el «Yo soy» permanece. Después de todo, el único hecho del que usted está seguro es de que «usted es». El «Yo soy» es seguro, el «Yo soy esto» no lo es”.

Ilustraciones:  Rembrandt e Ivan Aivazovsky.

Rembrandt van Rijn.

Fuente:

https://www.feadulta.com/salir-de-la-barca-del-ego/

Padre S. Martín: 

¿La misa tradicional divide la Iglesia? | La invasión de Ceuta es un aviso:

https://www.youtube.com/watch?v=9dEE2vM6vyE

Papa León:

Cardenal Porras:

Padre J. Martín: 

Padre S. Martín:

Padre Guzmán:

sábado, 5 de julio de 2025

Alcanzar todas las latitudes

HOMENAJE A LOS APÓSTOLES ANÓNIMOS

(San Lucas, 10: 1-12)

José Luis Sicre

Las instrucciones de Jesús a los discípulos cuando los envía de misión, en el evangelio de Mateo se dirigen a los Doce, pero en el de Lucas a setenta y dos. En la perspectiva de Lucas, la misión no es obra de un pequeño grupo de selectos; si el mensaje del evangelio se difundió por el imperio romano fue gracias a gran número de personas anónimas, igual que ocurre en nuestros días.

Tres advertencias previas sobre el evangelio

1) Entre el envío de los setenta y dos y su vuelta introduce Lucas otras palabras de Jesús (sobre Corozaín y Betsaida, etc.), que la liturgia ha suprimido.

2) El discurso de Jesús tiene unas palabras muy duras contra los pueblos que no acojan a los discípulos; en nuestra época tan políticamente correcta pueden escandalizar a algunas personas.

3) En consecuencia, la liturgia ofrece la posibilidad de dos lecturas: una larga y otra breve (en ningún caso el texto completo de Lucas 10,1-20). Me limito a la primera.

Lectura breve políticamente correcta (Lucas 10, 1-12)

Curiosamente, lo primero que deben hacer los setenta y dos es rezar para que el Señor envíe operarios a su mies. El tema empalma con el del domingo pasado, a propósito de los tres casos de vocación. Jesús hablaba con tanta dureza que parecía no querer seguidores. Aquí queda claro que son absolutamente necesarios y hay que pedir al dueño de la mies que los envíe. El dueño de la mies no es Dios Padre, sino el mismo que Jesús, que les ordena ponerse en camino. Con una advertencia y unas órdenes.

La advertencia: no van a una labor fácil ni agradable. Van como corderos en medio de lobos. Mateo, cuando copia esta frase, añade una otras palabras de Jesús: “sed prudentes como serpientes y sencillos como palomas”. Haced lo posible para que el lobo no os coma. Pero Lucas ve otro tipo de peligro en los lobos y otra forma de afrontarlo. El peligro no es la dentellada que provoca la muerte sino la que desprestigia y tira por tierra el mensaje del evangelio. El imperio romano estaba repleto de grupos y predicadores religiosos parecidos a muchos de los actuales que utilizan la religión como forma de ganarse la vida. Por eso, la mejor forma de evitar las dentelladas de los lobos es llevar una forma de vida totalmente pobre y austera: No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias. La talega hace referencia al dinero, la alforja al alimento, las sandalias al vestido.

Luego añade unas palabras que sólo se encuentran en su evangelio: y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Eso mismo le dijo el profeta Eliseo a su criado Guejazí, un día que lo envió a una misión urgente (curar al hijo de la sunamita). Lucas, que conocía el Antiguo Testamento de memoria, pensó que este momento era el adecuado para poner en boca de Jesús las mismas palabras. La misión de los discípulos es urgente, no se puede perder el tiempo charlando a mitad de camino.

¿Qué hacer cuando llegan a un pueblo o aldea? Jesús concede una importancia capital al alojamiento, insistiendo en no cambiar de casa. Probablemente refleja su experiencia personal; y Lucas, la de los primeros misioneros. El cambiar de casa puede provocar muchos celos y tensiones.

Las palabras siguientes resultan extrañas en este sitio: Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el Reino de Dios." Los discípulos ya habían llegado a un pueblo y habían sido bien acogidos por una familia, que les da de comer. Si Lucas hubiera escrito con ordenador, quizá hubiera marcado bloque, cortado y pegado, cambiando el orden de las frases. O quizá no, porque este orden ilógico deja para el final, dándole mayor importancia, la misión de los discípulos: curar a los enfermos y anunciar la cercanía del Reino de Dios.

Lectura del libro de Isaías 66, 10-14c

El texto, muy poético, puede desconcertar al lector moderno. Por eso comienzo con dos aclaraciones:

1) Para un judío, Jerusalén representa infinitamente más que para un católico Roma o el Vaticano. Desde el siglo VI a.C. hasta el tiempo de Jesús, que fueron los siglos más duros en la historia de Judá (dominio sucesivo de babilonios, persas, griegos y romanos), la mayor esperanza se centraba en la gloria y esplendor de Jerusalén. El tema aparece en numerosos textos proféticos y Salmos.

2) Jerusalén es representada como ciudad y como madre. Como ciudad, quedó totalmente destruida después de la conquista de los babilonios en el año 586 a.C. Como madre, se vio desprovista de hijos, porque fueron deportados. Y los hijos, a su vez, están desprovistos del alimento y el cariño de su madre.

En este contexto, el profeta proclama su mensaje utópico, centrado en la vuelta de los hijos a su madre, la mayor alegría para Jerusalén y el mayor consuelo para los desterrados. También habla, en el centro, de la paz y la riqueza que inundarán la ciudad. Un mundo maravilloso de alegría, consuelo, paz y esplendor.

¿Cómo se consigue? ¿Qué deben hacer los judíos? Según este poema, nada. Todo lo hace Dios. Es él quien hace derivar hacia Jerusalén la paz y la riqueza de las naciones; es él quien consuela. Es él quien manifiesta a sus siervos su poder (su mano), como dice la última frase del poema.

Dos formas de utopía: el contraste entre Isaías y el evangelio

El mundo utópico de Isaías se realiza sin esfuerzo alguno, por pura obra de Dios. En cambio, el mundo utópico que predican Jesús y los discípulos conlleva mucho sacrificio y esfuerzo. Además, es un mensaje que puede ser rechazado, como le ocurrió al mismo Jesús en Corozaín y Betsaida. Pero la última palabra es de victoria y esperanza: Satanás, símbolo de la oposición al evangelio, cae del cielo como un rayo, mientras que los discípulos triunfan sobre los espíritus inmundos y, sobre todo, sus nombres están escritos en el cielo.

Además, y esta es la gran aportación de Lucas, esos discípulos enviados a la misión no son un grupo de superselectos. Todos hemos conocido gente que nos ha hecho gran bien desde el punto de vista humana y cristiano, que nos han anunciado el Reino de Dios. Y también nosotros hemos llevado y debemos llevar adelante esa tarea, a veces dura, y muchas veces con sensación de fracaso. Pero esto no es motivo para dejar de esperar en el triunfo de la utopía.

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/7764-homenaje-a-los-apostoles-anonimos.html

Fotografía inicial: "Lors de la vénération du Nazaréen Noir, la plupart des participants marchent pieds nus dans les rues poussiéreuses et humides de la capitale. La rumeur populaire dit que les personnes malades qui toucheront la statue du Christ Noir seront guéries par un miracle.© Denvie Balidoy / CC BY 2.0" (https://adextra-mission.com/le-catholicisme-aux-philippines-entre-inculturation-et-modernite) Ilustraciones posteriores, tomadas de: https://voir-et-dire.net/spip.php?page=article&id_article=64

Fotografía: Misa de 7:00 am., Iglesia de la Coromoto (06/07/25). 

Padre Peraza: https://www.facebook.com/arperaza/videos/1935161270566521

Padre S. Martín: https://www.youtube.com/watch?v=qcpPhLgsvB4






Padre S. Martín: https://www.youtube.com/watch?v=CfXaQ1Tv1vo




Andy Warhol La Cène 1986. TDR

Dominique Renson, Mystico deipno, 2014

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DE LA POLÍTICA EXTERIOR EN EL MARCO DE UNA ESTATALIDAD PERDIDA Luis Barragán Demasiado evidente resulta ya la discapacidad creciente del...