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martes, 25 de junio de 2024

Demandamos el uso de la razón

POPULISMO DE CIRCUITO CERRADO

Luis Barragán

El presente siglo ha sido el de una extrema realización del populismo en Venezuela, mientras hubo instituciones de las cuales abusar, recursos que despilfarrar y masas disponibles al galope de un verbo giratorio, trilladísima la expectativa de una automática y completa redención social.  De nada ha servido el voluntarismo de cuño guevarista ante la evidencia del fracaso e inviabilidad del socialismo, en los términos de un modelo inexplicado desde sus propios orígenes, propulsado con mayor ímpetu después del consabido paro petrolero, sobre los hombros de una demagogia grosera y descarada.

Una somera revisión de la bibliografía existente sobre el populismo, por lo demás, tan extensa como agotada, revela que no hay las condiciones mínimas objetivas, reales y palpables, para darle continuidad a una experiencia ya consumada en la Venezuela que reclama las más amplias libertades, incluyendo las de mercado, con reivindicación de la democracia liberal tal como universalmente se le entiende. No obstante, faltando imaginación, persisten las promesas de siempre, con el candidato oficialista que apuesta a una monumental distracción del electorado, intentando restarle memoria y compromiso al 28 de Julio, aunque todo indica lo contrario encaminados a la victoria contundente de Edmundo González de un comedimiento que es presagio y pertinencia. 

Resulta insuficiente la censura, persecución y represión, tanto como los reales, para atajar una situación que choca contra el más común de los sentidos, o las ineludibles lecciones y máximas a las que arribamos tras una prolongada y amarga experiencia excesivamente compartida. La cada vez más reducida minoría pro-oficialista también exige razones que, además, las encuentra vivas en la Constitución de la República; específicamente, en su artículo 228, por lo que deduce inmediatamente que no hay necesidad de la suscripción del reciente acuerdo, pacto o contrato de adhesión que los aspirantes presidenciales celebraron en el CNE, cuando el gobierno mismo ha incumplido el Acuerdo de Barbados, como lo manifestó González (https://x.com/AlbertoRodNews/status/1803570323318542350): ¿acaso, no tiene límites fingir una división de los órganos del Poder Público?, ¿quién dijo de una inmensa capacidad histriónica?

La creciente demanda de una racionalidad sustentable y definitivamente ciudadana, como proeza antipopulista, se hace sentir naturalmente en la sociedad civil, por ejemplo, al alegar que el TSJ ha sido indiferente ante el recurso interpuesto para que las autoridades interventoras de la Universidad Simón aprueben el reglamento a fin de realizar las elecciones rectorales pendientes (https://x.com/bscharifker/status/1803850553992044550). Por cierto, significativo, la más alta instancia judicial que ha de servir como el exacto domicilio de la razón y la verdad republicana y procesal, sufre de un acusado sesgo argumentativo probado hace poco en un excelente artículo académico de Tulio Alvarez (https://revistas.uam.es/ria/article/view/19447/17263).

El socialismo desigualitario y desigualador que agigantó al Estado, convirtiéndolo en un mastodonte torpe e ineficaz, gozando literalmente de la más colosal bonanza en toda la historia rentística del país para luego lanzar fuera del territorio nacional a ocho millones de paisanos, apela obstinadamente a un populismo inercial, languideciente y fantasmal de circuito cerrado.  Esta vez, ni siquiera se cotizan los libretos en los circuitos gubernamentales, sabiéndose todos en un extraordinario escenario circense irremediablemente al descubierto, cual final de la película “The Truman Show” de Peter Weir (1998).

Ilustración: Tomada de la red.

25/06/24:

https://www.elnacional.com/opinion/populismo-de-circuito-cerrado/

lunes, 24 de junio de 2024

Mojones

DE LAS SEÑALES DE PIEDRA

Luis Barragán

Las diminutas moles pueblan nuestras ciudades para delimitar las áreas de tránsito peatonal en las que se prohíbe estacionar vehículos, orientándolos a un adecuado lugar para ello. Al momento de suscribir esta nota, intentamos infructuosamente recordar el nombre popular, porque mojón, quizá el más adecuado, no es al confundirse fácilmente con una palabra malsonante de distintos significados, e, hito, tiene un cierto aire técnico que tampoco hemos escuchado en la vida cotidiana.

Lo cierto es que, asombroso, los hitos se han desprendido en tiempos de lluvia trastocados también en sendos proyectiles con el flujo bravío de las aguas, como  lo hemos denunciado acá en varias ocasiones (por ejemplo: https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/39484-de-la-ciudad-laminada?fbclid=IwZXh0bgNhZW0CMTAAAR0PRTx0ujarZwwSGqcmkgb2DTGiCpIWUagnIRJmrZbtNQudoMXyUDah8j0_aem_63P_zAdm9OFpfsc0ROTrHQ).  Valga el detalle, tampoco no necesitan de los palos de agua para descuartizarse, generando igualmente problemas al transeúnte distraído.

Uno y otro caso, pone en duda la calidad del trabajo realizado por el sector público en nuestras ciudades. Quizá insuficiente la cantidad de cemento o de cabillas para vertebrarlos, es evidente que un número importante de las contralorías municipales no hacen bien su trabajo, entre otras cosas, porque sus titulares ya dependen de la Contraloría General de la República, cuya titularidad no está en manos de independientes y opositores como solía ocurrir en el siglo XX.

Luego, la situación tan generalizada de ruindad no se debe enteramente por la vejez de la infraestructura heredada de la era democrática.  Hay una metrópoli propia del socialismo: la de los infinitos remiendos que se hacen, e, incluso, … no se hacen (aunque presuntamente … se cobran).

Estorban los hitos, porque la ciudad es de vehículos, privilegiadas las motocicletas, y los tarantines de la comida-chatarra. Acotemos, pareciera que no hubiese dolientes por la desaparición de nuestras señales de piedra.

24/06/2024:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/41453-de-las-senales-de-piedra

Fotografía: LB (CCS, 16/06/24).

martes, 4 de junio de 2024

Calibraciones pendientes

TRADICIÓN DE FUTURO

Luis Barragán

Cierto, un tsunami desinstitucionalizador ha anegado el siglo XXI venezolano. Todo es intrascendente, provisorio y banal para un Estado multiplicador de sus cada vez más inútiles instancias, bajo la poderosa abstracción del llamado poder popular, con la excepción precisa, inequívoca y aplastante del continuismo gubernamental absolutamente fulanizado.

Después arteramente implementada, recordemos que la frustrada reforma constitucional de 2007 alentó la masiva transferencia de los problemas aún más graves y seculares a las comunidades de limitadísimas posibilidades y recursos, desocupando así al poder central.  Propósito éste de difícil alcance, la duplicación y el congestionamiento de entidades y competencias definitivamente son dirimidas por el probado uso de la fuerza e influencia de tendencias, grupos, corrientes e individualidades oficiales y oficiosas,  inevitables bajo esta larga experiencia socialista; por ello, el ejercicio real del derecho administrativo resulta un estupendo marcador, tratándose de una disciplina académica y una práctica forense que muy antes expuso importantes avances, ahora relegadas a una retórica soporífera de viejos manuales.

Llamada institucionalmente a reivindicar la unidad, será tarea fundamental de la oposición la de reordenar al país de acuerdo a lo pautado por la Constitución, obligada la dirigencia democrática a soportar estoicamente la aspérrima reacción de los adversarios, dando respuestas estratégicamente acertadas y maceradas por toda la vocación, experiencia y talento político que sea posible. Significa el desmontaje crítico y eficaz del sistema de representaciones simbólicas de encubrimiento, como lo ha planteado el profesor Luis Ricardo Dávila, por cierto, autor de dos títulos que inspiran la presente nota: “El Estado y las instituciones en Venezuela (1936-1945)” [Caracas, 1988] y “Venezuela: La formación de las identidades políticas” [Mérida, 1996].

En efecto, por una parte, recuperemos una valiosa tradición que hizo posible la aparición de sendas instituciones en el país muy antaño caracterizado por terribles montoneras, guerras y escaramuzas civiles. A pesar de la animadversión expresa y frontal de puntuales intereses políticos y económicos por entonces organizados, macerados con el tiempo, surgieron las Fuerzas Armadas, el Banco Central, o PDVSA, ahora requeridos de una importante e inexorable actualización en atención a la vibrante y también peligrosa realidad y transformación planetaria de cuyo debate somos increíblemente ajenos.

Parir la institucionalidad de una transición democrática, por otra,  necesita del avenimiento sólido, mínimo y estable que igualmente estimule y autorice la propia actualización y superación ideológica de los diferenciados factores, movimientos y partidos políticos tan urgidos de redescubrir e interpretar la contemporaneidad. Apelamos a una expresión atribuida a Heidegger que a lo mejor descontextualizamos: “el futuro es el origen de la historia”, por lo que ya no hay vuelta atrás y son otros los sentidos, afiliaciones e identidades que se asoman, además, esperando por la más adecuada y justa medida,  calibración y orientación ética, en el curso de una realidad limpia y sucia a la vez.  

Fotografías: LB (CCS, 29/05/24). 

04/06/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/tradicion-de-futuro/

viernes, 12 de abril de 2024

Inconsciente colectivo

OLVIDANZA

Luis Barragán

Hay acontecimientos colectivos que tendemos a olvidar pronto, por muy impactantes y profundos, continuos y conmovedores que fueren. Presumimos que, por tales características, algo perduran en la sensibilidad y el conocimiento públicos, pero solemos esconder el enorme dolor que produjeron y, lentamente borrados,  se nos ofrecen cada vez más inexactos y abiertamente distantes.

Por supuesto, obra una intensa propaganda gubernamental que distorsiona, incluso, generando culpas. Los antiguos tiradores de piedras que demandaban el anticipo vacacional en las adyacencias de la universidad, por decir lo menos en tiempo de carnavales, todavía al finalizar el siglo anterior, exhiben, ahora que son gobierno, una extraordinaria vocación represiva y persecutora.

En los días del nefasto aniversario de los consabidos hechos de abril de 2002,  quizá haya una suerte de pacto implícito de silencio de la sociedad venezolana que no, olvido y olvidanza. Sabemos muy bien que el trauma está vigente, no hay aún ocasión para repararlo, siguen en el poder los que provocaron tamaño drama, y, entonces, el asunto queda reducido a la movilización de la secta oficialista, muy circunscrita a las adyacencias palaciegas.

Todo lo que ha acaecido cala y sigue calando muy hondo en el inconsciente colectivo, asimilada una experiencia personal que la sostiene una cierta tradición oral en el seno de cada familia, por aquello del “yo estuve ahí”. Tradición que flaquea y, lo que es peor, deriva en la duda y hasta declara inexistentes los hechos que tanto no golpearon emocionalmente; apenas, una mera e ineficaz declaración.

Frágil memoria, sólo frágil y que posiblemente desparece a la tercera o cuarta generación posterior sobre todo en las propuestas totalitarias.  Éstas apuestan a una larguísima supervivencia, cundidas de mil represiones.

A modo de ilustración, todo el mundo vio, atestiguó, coexistió, compartió y también se espantó con el rancho vertical más alto del mundo, en Caracas. La antigua torre de Confinanzas, denso  tejido de marginalidad, desesperación y obscuro mercantilismo, estuvo a la vista de todos por varios años; además, aunque no fuese concurrido el centro histórico de la ciudad capital, nadie fue ajeno a una angustia lacerante, aunque finalmente no ocurrió la desgracia que tanto se temía, por el favor de Dios.

Hoy, pocos recuerdan la enorme torre que sirvió de vergonzoso atril a la promoción oficialista, pareciendo que nunca hubo algo semejante. Sin embargo, por estos días, reaparecieron en nuestro disco duro algunas de las imágenes que tomamos desde el edificio José Vargas de Bellas Artes, años atrás, aleccionándonos otra vez sobre la naturaleza de este régimen que padecemos.

Fotografías: LB (CCS, 02/10/2014).

12/04/2024:

https://guayoyoenletras.net/2024/04/12/olvidanza/

13/04/2024:

https://www.costadelsolfm.org/2024/04/13/luis-barragan-olvidanza/

jueves, 28 de marzo de 2024

Ellos

DEL RICORSO (A PROPÓSITO DE LA LEY ANTIFASCISTA DE LOS FASCISTAS)

José Rafael Herrera  

Señala Giambattista Vico, en la Ciencia Nueva, que la historia de la humanidad no transita en línea recta, de menor a mayor, sino que, más bien, se desplaza en ciclos espirales, ciclos en los cuales, dentro de ciertas y determinadas circunstancias, se avanza o se retrocede. A esos momentos de avance Vico los llama corsi, y a los de retroceso ricorsi. El muy intenso y extenso ADN de la “naturaleza común de las naciones”, como el genial filósofo italiano seguramente hubiese denominado a la historia -de haber conocido esa asombrosa complejidad de la estructura molecular-, presenta ciertas características en las cuales bien vale la pena detenerse, especialmente a la hora de comprender el risorgimento de algunos fenómenos sociales, políticos e ideológicos, remotos y oscuros, que parecían haber quedado sepultados para siempre, como en el caso del fascismo.

Como resultado de sus minuciosas investigaciones, Vico sostiene que dos épocas o períodos históricos distintos pueden, sin embargo, presentar similitudes generales. Dichos períodos históricos son análogos, aunque con importantes diferencias, e incluso, pudieran llegar a sucederse en el mismo orden. De hecho, a un período “heroico” lo sigue un período “clásico” y a éste un período de “decadencia” o “estado de barbarie”. Pero Vico insiste: es necesario descartar la rigidez en el análisis. La historia no se repite mecánicamente. Sus etapas son paralelas, pero no sincrónicas. No se trata, pues, de una rotación de fases idénticas. El modelo histórico viquiano dista de la repetitiva monotonía, tanto como de la irrepetible linealidad que ofrecen las versiones positivistas de la historia. Le interesa, más bien, la novedad, a pesar de que siempre se encontrarán inevitables coincidencias. Así, la barbarie de los tiempos paganos es tan barbárica como la del medioevo, pero la diferencia consiste en que esta última se produce a la sombra de la cultura cristiana. De modo que en el proceso histórico siempre se generan sorpresas, o como dice Vico, “novedades”. De ahí que no sea posible “adivinar” o “prever” la próxima estación del «tren» de la historia.

En el pasado reciente, el mundo fue testigo de una nueva edición de la “oscura noche de la barbarie”. Ya no se trataba de la barbarie pagana ni de la medieval. Fue una barbarie tan tenebrosa y siniestra como las anteriores, pero, efectivamente, con características propias, a pesar de sus continuos reclamos como heredera legítima de los tiempos “heroicos”. La humanidad entera la conoció bajo el nombre de fascismo. Un nombre que, por cierto, tuvo el premeditado propósito de presentarse como la reminiscencia de las “gloriosas falanges”, descritas en la épica antigua, o como las fasces, el símbolo de “la autoridad” y “la fuerza” en la Roma antigua: “separados somos débiles, pero unidos somos invencibles”, dicen los fasci. Y no se diga de la “superioridad” de la “raza aria”, como el “auténtico origen” de todos los pueblos indoeuropeos.

En realidad, todas estas ideologías, propias de la barbarie ritornata, tienen, por lo menos, dos características comunes: son excluyentes y sustentan dicha exclusión en la violencia. Su “lógica” es la de una “unidad popular” que deja fuera todo aquello que no se le parece, aquello que percibe como no perteneciente a dicha unidad. En otros términos, se trata no de la unidad, sino de la uniformización de las relaciones sociales, de la negación misma de la diferencia, de la diversidad: de toda forma posible de disidencia. Y, por eso mismo, se trata de la negación de la democracia y de la libertad. No hay cosa que más le guste a un pre-fascista, a un fascista o a un post-fascista que un uniforme, negro, gris, verde oliva o “rojo rojito”. Da lo mismo. Pero eso no es suficiente, porque la verdadera uniformización se instala en la conciencia que transforma a los ciudadanos en rebaños, en “el pueblo”, en “la masa”. Mismas necesidades y criterios, mismos gustos, misma dinámica. En fin, la misma cola, con independencia de si se hace para adquirir pañales, pollos, baterías o gasolina. Llegado el punto, los enemigos a ultranza de la privatización terminan apoderándose del Estado, hasta convertirlo en “su” propiedad privada. El Estado es de “ellos” y -en nombre de “la patria”- en él no cabe más nadie. Extraño criterio el de esta representación de la unidad. Porque, que se sepa, una “unidad” que excluye de sí aquellas partes que considera “no unitarias” no es una unidad, sino una parte. Tanto en los ciclos históricos precedentes como en los más recientes, el haber desplazado la política hacia el crimen organizado ha sido una de las características sustanciales de todo régimen fascista.

En cuanto a la violencia se refiere, bastará con citar la siguiente frase del discurso con el cual Primo de Rivera funda, en el teatro de La Comedia de Madrid, la Falange: “Si nuestros objetivos han de lograrse en algún caso por la violencia, no nos detengamos ante la violencia… está la dialéctica como primer instrumento de comunicación, pero no hay más dialéctica admisible que la dialéctica de los puños y de las pistolas cuando se ofende a la patria”. Como podrá observar el lector, sólo ellos custodian la patria, porque ellos son la patria en tanto que administran la violencia. Expropiaron “la franquicia”. El resto de la sociedad, por más mayoritaria que pueda ser, es calificada como “apátrida” y debe, por tanto, ser excluida.

L’Etat c’est moi, diría el gran promotor de la era gansteril venezolana. En todo caso, las cosas han variado un poco desde entonces: el Estado es de ellos, del gansterato. Es posible que, como dice Vico, no se pueda hablar de momentos históricos que se repitan fielmente. Lo cual no obsta para poder constatar evidentes analogías entre determinaciones históricas específicas. Decía Marx, siguiendo a Hegel, que la historia se repetía dos veces. Pero a Hegel -añade Marx- se le había olvidado agregar que la primera vez la historia es una tragedia, mientras que la segunda es una comedia. De ser así, la Venezuela de hoy padece de los embates de la más mediocre -pero no por ello menos aterradora- de las farsas fascistas. Dice un adagio popular que los cachicamos suelen decirle “conchúos” a los morrocoyes. No se trata de la ya insostenible representación de la Derecha o de la Izquierda. Ni se trata de si el uniforme es pardo o rojo: es una cuestión de interpretación -una determinada manera de concebir- el ser social, en la que, a los efectos de la tragedia histórica, Mussolini, Hitler y Franco terminan identificándose con Stalin, Mao-Tse-tung y Castro, y en la que, a los efectos de esta triste comedia de la peor categoría y escaso valor, Díaz-Canel, Ortega y Maduro interpretan la escena principal de esta decadente -y triste- espiral del ricorso latinoamericano.

Ilustración: El Jardín de las Delicias, El Bosco: https://es.wikipedia.org/wiki/El_jard%C3%ADn_de_las_delicias

28/03/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/del-ricorso-a-proposito-de-la-ley-antifascista-de-los-fascistas/

martes, 26 de marzo de 2024

¿Aforismo o fórmula?

BREVÍSIMO TRÁNSITO GRAMSCIANO

Luis Barragán

De tardía recepción y quizá despedida en Venezuela, por su flexibilidad y relativa novedad entre nosotros, la perspectiva de Antonio Gramsci constituye un aporte válido y consistente para interpretar el proceso devenido revolución socialista en un país que dijo no esperarla, aparentemente resignado a sus nefastas consecuencias. Nociones tan relevantes como hegemonía social, bloque histórico, consejo de fábrica, intelectual orgánico, príncipe moderno, entre otras, están – acaso, mecánicamente – integradas a la jerga de quienes, por un lado, respaldándolo, o, por el otro, adversándolo, explícita o implícitamente, pactaron en no debatir jamás en torno a la profunda vocación, propósito y sentimentalidad marxista de un proceso que dislocó el curso del presente siglo.

Mucho menos, ahora, en los inicios de una extravagante campaña electoral, sin las mínimas condiciones que digan autorizar un evento genuinamente competitivo, que promete la extrema banalización de las diferentes opciones oficialistas que redunde en el triunfo esperadísimo de la que genuina y ventajistamente lo es.   La metamorfosis del rentismo petrolero que todavía busca una generosa y estable fuente de ingresos, mediante las llamadas zonas económicas especiales, ha significado la emergencia de una lumpemburguesía cónsona con la lumpemproletarización de Venezuela, y, apelando a la expresión del autor sardo en torno al fascismo, útil para constatar el “resultado organizado de una descomposición social”.

Imposible concebir una hegemonía social y la consiguiente conformación de un sólido bloque histórico de cara a la realidad de los últimos años, cuando se evidencia un abierto y, faltando poco, argumentado rechazo frente al continuismo gubernamental, en todos los ámbitos; sólo existe un férreo y obsceno monopolio estatal de los medios de comunicación social, u ocho millones de venezolanos inconformes están fuera de su país, por citar algunos ejemplos. Predominando el uso de la violencia,  perdido el carácter de partido-dirigente de un oficialismo reminiscente de los antiguos y circunstanciales consensos que generó, mediante la polarización artificial e intensiva, la travesía gramsciana es por los parajes de un simple régimen de fuerza.

E, igualmente, el periplo advierte una debilidad creciente del liderazgo político en el poder, agotado, cansado y exasperado, al mismo tiempo que de la auténtica oposición que ha soportado los mil y un embates de las fuerzas obscurantistas también desesperadas por empujarla a los predios del fascismo. Por cierto, ésta es la respuesta que estimula el actual régimen en el entendido de que, si se jode, nos jodemos todos, según el aforismo que perdería garbo con una vanidosa traducción al latín.

Signo de los tiempos, demandamos vocación y destreza, talento y experiencia, para una convincente articulación política con arraigo social en la construcción de los nuevos consensos, aunque también exigimos la más adecuada y, en lo posible, acertada interpretación de las realidades en movimiento que desembocarán en otras ojalá distintas. Por ello, sepamos, que el intelectual orgánico no es precisamente el panfletario de conjuras y conjeturas que baña las redes saltando con garrocha de noticia en noticia, infundada.

Gráficas: LB (CCS, 24/03/2024).

26/03/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/brevisimo-transito-gramsciano/

martes, 5 de marzo de 2024

Ingeniería del poder

DEL ENSAYO POLÍTICO EN MÁS DE UN SENTIDO

Luis Barragán

Depara todavía sorpresas un régimen que capitaliza muchos de los cursos académicos en el mundo sobre las novísimas dimensiones autoritarias alcanzadas, según los eufemismos en boga que logran esconder una vocación y un propósito francamente totalitarios. Esta vez, el secuestro en Chile del teniente Ronald Ojeda, sus más variadas y trágicas circunstancias, incluyendo el silencio y la posterior versión oficial de Caracas, negando toda responsabilidad, expone una faceta inédita, por ahora,  en torno a la realización continental y efectiva del socialismo del siglo XXI, dejando muy atrás casos como el muy consabido de Alberto Lovera que supo de una intensa y libérrima campaña de medios, parlamentaria y judicial, arribando a la correspondiente sentencia condenatoria de los autores del vil homicidio.

Algo propensos a la sola consideración criminal y criminológica de lo que empezó como un “proceso”, después trastocado en “revolución”, sin que tenga ya otros rincones del lenguaje que tomar por asalto (por lo demás, vulgar asalto), olvidamos – en un sentido – la (des)acumulación de todas las experiencias vividas y contadas, triunfos y postergaciones, marchas y contramarchas, tentativas y frustraciones, coincidencias y discrepancias, errores y ensayos, por estos más de veinte años. Los felones de 1992, aprendieron del poder desde el poder mismo, improvisándose en medio de la perpetua voluntad de sobrevivir a cualquier precio, al mismo tiempo que el liderazgo opositor, irreductiblemente plural, ha probado los más variados caminos para alcanzar una transición democrática.

Nos explica un gigantesco repertorio de hechos y actores, como de presentimientos, increíblemente fáciles de soslayar por los decisores de una oposición de varios ciclos, después que determinados sectores de la sociedad civil creyeron que ésta se bastaba por sí misma para generar el cambio, y, fracasada, supo de la Coordinadora Democrática, la MUD y la Plataforma Unitaria, hoy, en trance de una insospechada y dura prueba.  Siendo tan desleal la competencia con una innovadora y cruel ingeniería del poder, en propiedad, la de los aventajados servicios de (contra)inteligencia, nada más y nada menos que los del Estado, importa y demasiado el esfuerzo unitario, colegiado, mancomunado, concursado, común de una oposición fundada en la memoria – al menos – estratégica: luce inaceptable que los más o menos recientes sucesos, sean tomados literalmente como una absoluta primicia para agravar defectos de un elevado costo, cuales autosuficiencia, vanidad, o improvisación convertida en un obsceno dato cultural.

Convengamos, cada quien se presenta y mueve con el peso de todo su equipaje de conocimientos y vivencias en el escenario político, proclives a la exaltación del propio genio, aunque – en otro sentido – sepamos que la muy antes Venezuela fue también obra de una rica tradición de debate que, por ironía, jurándose en otra etapa republicana y socialista, cuidó esmeradamente de no dar Chávez Frías ni Miquilena, y muchísimo menos en el ámbito de la consabida constituyente, convertido en un nefasto legado y doctrina oralmente transmitida. Más adelante, retado el barinés, se sirvió de una ridícula excusa para no polemizar in situ con el bien dispuesto Mario Vargas Llosa, quien – despuntando la otra centuria – escandalizó a propios y hasta a extraños con un texto portador de una extraordinaria advertencia que todavía agradecemos, intitulado “El suicidio de una nación”, pues, arraigada la costumbre, discusión alguna merece el fondo, en el nombre de todas nuestra prisas, urgencias y exasperaciones.

Viejo hábito el de la controversia que garantizó una rica herencia de bienes y valores políticos, el dirigente partidista y social igualmente incursionaba en la imprenta para ensayar una perspectiva de fondo, o buscarla a través de la compilación de sus columnas de opinión, discursos y entrevistas, agreguemos, realizadas por periodistas formados e informados en la fuente. Hoy, debemos bregar en una era de la digitalización para mercados efímeros, sucedáneos y banales, aún quebrados como el nuestro, exactamente lo más conveniente y adecuado para este socialismo del siglo XXI que no quiere saber de liberales, socialcristianos, socialdemócratas, tecnotrónicos, tampoco de los otros marxistas que le irriten, u otras escuelas formadas o en formación.
Composiciones gráficas: LB.
05/03/2024:
06/03/2024:

martes, 5 de diciembre de 2023

Consigna de tránsito

Jacobinos a destiempo

Luis Barragán

La oposición democrática y la academia venezolanas y venezolanistas, han ofrecido su contribución para afrontar el ineludible juicio que cursa en La Haya, requerido urgentemente de consumados especialistas, y de hábiles e inspirados estrategas que planteen efectivamente y hagan valer nuestros legítimos y extraordinariamente fundados alegatos. No obstante, el gobierno insistió en plebiscitar la materia, evadiendo sus exclusivas responsabilidades por ante la Corte Internacional de Justicia.

Consabidas sus limitaciones, la prensa libre ha expuesto con mayor intensidad las más variadas opiniones de legos y entendidos, como fue recurrente en el siglo anterior, y existen aportes bibliográficos que incluyen importantes y recientes actualizaciones capaces de orientar a los funcionarios públicos del área, cuando no han tenido oportunidad de entrevistarse personalmente con los autores. No obstante, en medio del silencio que reinó hasta el  anochecido domingo próximo pasado, el régimen incurrió finalmente en la audacia de festejar una victoria a pesar de las evidencias que la contrarían, aunque no sabemos de las cifras definitivas de abstención oficialmente reconocidas a la hora de suscribir estas notas.

De suyo gravísimo, el caso no está en repetir acá las consecuencias advertidas con suficiente anticipación por los más variados sectores académicos y dirigentes del país, sino en la huida hacia adelante impuesta por las tardías corrientes jacobinas que ensayan un discurso cínicamente nacionalista para prolongarse en el poder, faltándole banderas políticas e ideológicas al socialismo real del siglo XXI.  No permeó el espíritu nacionalista que versionó arbitrariamente y deseó compartir a pesar de la intensa y masiva propaganda y publicidad gubernamentales que permitió exhibir piezas de una dudosa calidad y factura técnica en las redes digitales.

Un extremismo retórico de muralistas de ocasión, pintorreteadores del transporte público, o animadores de una edición televisiva, no luce suficiente para monopolizar la causa esequibana, como tan infructuosamente lo han intentado. Fungen de jacobinos radicalizados que desesperan por imputar a otros el delito de traición a la patria,  mientras los más moderados girondinos temen por los errores aún de los más garrafales que pueda darle alcance a todo el régimen y sus privilegiados en el gran teatro de los acontecimientos.

Semejante a la reacción del 30 de julio de 2017, frente a los centros de votación vacíos, pretenden que el referéndum de ahora fue desbordado por una población entusiasta, aunque realmente devino la mejor - por exacta, confiable y financiable - encuesta de las que frecuentemente ordena, pues, la nuestra es una dictadura de sondeos. Y es que, siendo igualmente de graves los otros problemas fundamentales del país, persistirán en eludirlos al cultivar los engreídos jacobinos una superior causa elusiva: la del Esequibo que tiene pendiente otro compromiso judicial para abril de 2024, aunque – por lo pronto – gozarán del generoso receso decembrino que se tienen prometido.

Fotografías: LB (CCS, 24 y 29/11/23).

05/12/2023:

https://www.elnacional.com/opinion/jacobinos-a-destiempo/

lunes, 27 de noviembre de 2023

Discurso y contradiscurso

MAJADERÍA DE LA PAZ IRRISORIA

Luis Barragán

Sesenta años atrás,  al país lo anegó una violencia inaudita e injustificable. La rápida y eficaz construcción  de un imaginario social hazañoso y romántico desprendido de la llamada revolución cubana, propio de la guerra fría en toda su peligrosa y muy atómica plenitud con la consabida crisis de los cohetes,  dificultaba una respuesta contundente del gobierno de entonces. Y, no obstante, la dio con la convicción y el coraje necesarios, camino a una convincente pacificación que un poco más tarde reincorporó a los insurrectos a la vida republicana.

Intensificadas las acciones de octubre-noviembre de 1960 de una autoría y responsabilidad negada ante la opinión pública y el foro parlamentario,   después las redoblaron entre octubre-noviembre de 1963, alzada la izquierda marxista nada más y nada menos que en armas, respaldada y financiada por la dictadura habanera.  Esta vez, decidieron el sabotaje masivo de las elecciones generales de principios de diciembre, plagando de tachuelas la ciudad capital y con un literal como regular ametrallamiento público que también tuvo un saldo de muertos y heridos, por no mencionar los consabidos sucesos e inevitables efectos de El Encanto.

Las ediciones de El Nacional de aquellos días, dieron cuenta de los disturbios y del sorpresivo e indiscriminado tiroteo de hora y tanto por la céntrica y concurridísima esquina de Miracielos, replicados en otros lugares de Caracas y de las principales ciudades del país (https://lbarragan.blogspot.com/2013/04/las-otras-elecciones-luis-barragan-un.html).  Un sesudo reportaje de Víctor Manuel Reinoso para la revista Élite (Caracas, N°  1992 del 30/11/63),  daba también cuenta de los numerosos actos subversivos desarrollados que incluyó la curiosa caravana fúnebre supuestamente orientada hacia el Cementerio General del Sur, portadora de un ataúd sin cadáver.

Jamás ha ocurrido algo equivalente en el curso de los eventos plebiscitarios del presente siglo,  pero el régimen exhibe a la oposición – subrayemos – desarmada, como expresión de una ilimitada violencia, heredera de los lejanos y  represivos gobiernos democrático-representativos que el ardid publicitario los convierte en muy cercanos e inescrupulosos.  Todavía tan rentable aquél imaginario, aún huérfanos de un eficiente y unitario contradiscurso opositor, actualizado y sustentable,  luego de los comicios primarios, las víctimas devienen victimarias por el morbo de una fácil conversión propagandística.

Hay más de majadería y extorsión en la promoción de una paz que el poder establecido acepta sólo como circunstancial e irrisoria, exponiéndose como garante frente a la guerra civil y, ahora, la internacional que jura haber atajado y ataja a propósito del lenguaje empleado respecto a Guyana.   Autoridad moral alguna tienen los socialistas de esta hora, obligada la oposición al desarrollo de una discursividad para la genuina, justísima y duradera paz reclamada por la Venezuela que sufre de la violencia dentro y fuera,  explícita y también implícita a juzgar por el fallecimiento de una honesta e inocente familia que inhaló el gas doméstico carente del olor característico y preventivo de muy antes, mientras dormía; valga acotar, diciendo y mucho,  la madre era ejecutiva de SenosAyuda, una institución voluntaria al servicio de las demás.

28/11/2023:

https://www.elnacional.com/opinion/majaderia-de-la-paz-irrisoria/ 

domingo, 12 de febrero de 2023

¿Igual que ahora?

PUBLICIDAD POLÍTICA

Luis Barragán

Por supuesto, hubo las fuerzas antisistema de izquierda y derecha, en el siglo XX, que encontraron cabida aún en la prensa más cotizada, incluyendo la publicidad de sus incursiones radiales y televisivas.  Los actos proselitistas de la ciudad capital e interior del país supieron de la más amplia difusión, con el diseño acostumbrado en una época en la que no había las aplicaciones de hoy para los flyers.

Frecuentemente, se sabía de las transmisiones y recorridos de candidatos presidenciales, parlamentarios y municipales, cuando tocaba la época. De no recordar mal, por ejemplo, la izquierda marxista igualmente hallaba cupo en El Nacional, como ya parecía natural que el perezjimenismo lo hiciera en Últimas Noticias.

Hubo momentos de una enorme profusión de avisos, abaratado los costos o cumplimentado  el aporte del Consejo Supremo Electoral.  De gestos característicos y consignas muy bien estudiadas, el dirigente político abría espacio en nuestra cotidianidad para sus legítimos planteamientos.

Irrepetible el fenómeno en la presente centuria, es fácil constatar que ni la oposición más leal a la Constitución, puede anunciarse. No hay recursos para ello, monopolizándolo el principal partido de la usurpación y sus organizaciones que subsidia, dejando de existir la prensa tradicional y virtual, independientes, y … la misma dirigencia. El bloqueo informativo y la autocensura, no permiten el más elemental conocimiento de los hacedores de la política que quedan bajo el sorteo de las redes digitales que las desigualdades reales del socialismo lo hacen cada día más real por el sufrimiento y  la desesperanza que generan.

Hasta los matices de izquierda y de derecha desaparecieron, como la variedad de personalidades y estilos, a favor del maniqueísmo y del protagonismo obsesivo de pocos. La muestra de aquellos días lejanos, apenas sobrevive en medios de nuestras penurias, y de estos más cercanos, desaparecen con prontitud en el cementerio de las websites. 

Reproducción: El Nacional, Caracas, 1978. Detalle última página del cuerpo D. 

12/02/2023:

https://guayoyoenletras.net/2023/02/13/publicidad-politica/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY