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miércoles, 9 de abril de 2025

Superar la muralla

LA LECCIÓN DE BOASBERG

Luis Barragán

En el siglo pasado venezolano, se hizo frecuente el (re)conocimiento público de los jueces, incluso, por decisiones propias de la vida cotidiana. Éste, por ejemplo, fue el caso de los jueces de instrucción de acuerdo a la antigua legislación procesal penal, haciéndose inmediatamente célebres en los tiempos que las páginas rojas o de sucesos de la prensa escrita contaban con una enorme audiencia; huelga comentarlo, el contraste es evidente respecto a la presente centuria.

Muy natural, en Estados Unidos vuelve a la escena pública, el juez federal  James E. Boasberg, pues, la Suprema Corte de Justicia, con un voto de diferencia, anuló las órdenes de restricción temporal que aquél emitiera, a propósito de la consabida deportación de los venezolanos fundada en una ley de finales del siglo XIX, la de Enemigos Extranjeros. Por supuesto, la elevada instancia no fue al fondo del asunto, sino que, entendemos, por una parte, la sentencia determinó que la detención y expulsión de los inmigrantes debió impugnarla la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) en la jurisdicción correspondiente al lugar de los hechos (Texas), en lugar de Washington D.C.; y, por otra, quedó muy claro que la medida faltó al debido proceso, y, es de suponer, lo creemos modestamente, la correspondiente reposición de la causa con la devolución de los afectados a territorio estadounidense para tratar de comprobar que no son integrantes de una banda criminal, al menos.

Igualmente, El Nuevo Herald (08/04/25) observa que la decisión del máximo tribunal coincide con la consideración en ciernes del juez federal para procesar por desacato a los altos funcionarios del ejecutivo federal por haber ordenado el traslado aéreo de los detenidos antes de producirse su sentencia; al parecer, una cuestión todavía pendiente. Un día antes, The Wall Street Journal (07/04/25), señaló los varios casos que tiene agendados Boasberg respecto a la administración Trump, asignados por sorteo, como su fama de mesurado y ecuánime, precisando que ascendió a juez principal en el Distrito de Columbia gracias al presidente Bush y, luego, juez federal gracias al presidente Obama.

Referidos a los que se encuentran en Estados Unidos de una precaria situación legal, presumimos que hay mucho temor entre los venezolanos para tratar públicamente el problema de las deportaciones. Sin embargo, dicho problema u otros de trascendencia, deben irremediablemente ventilarse, entre otros, por dos motivos: porque – es la lección del caso tratado por Boasberg – son susceptibles de generar sendos y favorables precedentes judiciales, actualizando el Estado de Derecho, al igual que luce obvia la necesidad de organizarse socialmente para afrontar aún las más difíciles circunstancias, mancomunando las responsabilidades en una tarea de reencuentro con una mínima y solidaria venezolanidad.

Que sepamos, no hay planteamientos e iniciativas encaminadas a un mínimo entendimiento de nuestros paisanos localizados en el norte del continente, ni hemos visto que los expertos del patio ayuden a orientar a nuestros migrantes, apelando al altruismo. A falta de dirigentes sociales, bien pueden contribuir los dirigentes políticos que están más allá de nuestras fronteras, asumiendo deberes que solo  la vocación de servicio puede canalizar.

Referencias: The Wall Street Journal, 07/04/25; y El Nuevo Herald 08/04/25: https://www.elnuevoherald.com/noticias/inmigracion/article303731966.html

Ilustración: Guy Billout.

Fotografía: Le Figaro, 22/03/25.

09/04/2025:

https://guayoyoenletras.net/2025/04/09/la-leccion-de-boasberg/

Breve nota LB: De un lado, el artículo se fue con un gazapo: la Ley es del siglo XVIII; y, por el otro, resultan insuficientes y elementales los análisis suscitados por la decisión judicial (https://www.elnacional.com/mundo/que-cambia-para-los-migrantes-venezolanos-tras-la-decision-de-la-corte-suprema-sobre-la-ley-de-enemigos-extranjeros/).

lunes, 24 de marzo de 2025

El tiempo pasa ... ¿impúnemente?

DE LA ORGANIZACIÓN SOCIAL DE LA DIÁSPORA VENEZOLANA

Luis Barragán

Del país de las inmigraciones y solidaridades del siglo XX, hemos pasado al de las emigraciones y turbiedades del XXI. Ojalá no olvidemos pronto el - por ahora -  consabido drama de las deportaciones de venezolanos que arroja serísimas lecciones, desde suelo estadounidense, en beneficio lamentable de la anécdota que también suscita la desgracia ajena.

El desoído juez federal James E. Boasberg, quien decidió suspender el traslado de más de cien venezolanos a El Salvador, sin la audiencia o evaluación técnica correspondiente, está expuesto a las tensiones generadas por el Departamento de Justicia que, al parecer, le interesa más su destitución que la  apelación respecto a una medida incumplida. El magistrado en cuestión, actuó por iniciativa de la American Civil Liberties Union (ACLU), y, se espera, el asunto proseguirá su curso en atención a las personas – necesario subrayarlo –  inocentes remitidas a la megaprisión arrendada.a los salvadoreños.

Expuesta nuestra diáspora del norte a decisiones de tanto calibre, comprensiblemente se ha generalizado el temor y desasosiego por muy correcta que fuere la conducta personal asumida y, a pesar de las limitaciones, los justos intentan discutir y sugerir respuestas con la cautela que provocan los revueltos pecadores, entre los cuales evidentemente hay prófugos de la justicia e infiltrados. Boasberg (Chief justice for the U.s. District Court for the District of Columbia), incurso en la inevitable controversia política que solo le pide soluciones jurídicas, probablemente desconozca que los nuestros no cuentan con suficientes recursos para promover juicios similares, ni hacerse parte en el que ya corre, y, mucho menos, auspiciar y sostener una amplia campaña de recuperación del prestigio que juramos alguna vez ostentado por el gentilicio.

Resulta indispensable a todo evento que la diáspora socialmente alcance sendos niveles de organización y estructuración para afrontar cualesquiera vicisitudes que la afecten o pudieran afectarla, aunque haya dudas por algunas de las experiencias asociativas fallidas en uno que otro país. Luce difícil crear entidades de mutuo auxilio entre la densa paisanidad y, así como no tenemos noticias de los clubes recreativos instituidos a imagen y semejanza de los que conocimos de la inmigración fundamentalmente europea en Venezuela, tampoco es suficiente ni satisfactorio el índice de activistas voluntarios para lograr una convincente mancomunidad de responsabilidades, capaz de influir y orientar a la opinión pública.

Puede alegarse y con entera razón, la falta de tiempo disponible para una tarea altruista gracias a las muy exigentes que procuran la supervivencia económica, pero se hace cada vez más apremiante la adecuada concertación de esfuerzos, el impulso de un debate creador, el hallazgo de fórmulas organizacionales, y el temple para encarar y superar coyunturas y situaciones de las que escapan muy pocos, como está harto comprobado. Convengamos, ya son muchos los años de una sostenida migración que amerita de una cierta y confiable institucionalidad.

Reproducción: James E.Boasberg, según Carolyn van Houten (The Washington Post, 22/03/2025).

25/03/25:

https://www.elnacional.com/opinion/de-la-organizacion-social-de-la-diaspora-venezolana/

26/03/2025:

https://www.costadelsolfm.org/2025/03/26/luis-barragan-de-la-organizacion-social-de-la-diaspora-venezolana/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY