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domingo, 10 de noviembre de 2024

La palabra descafeinada

DE LA TERTULIA DE CAFÉ

Luis Barragán

Ciertamente, ahora, son pocas las oportunidades para compartir una taza de café, o el humilde vaso de plástico al que nos habituamos por razones de higiene. Obviamente, desacostumbrándonos, el precio tiende a convertirlo en una excepción para crecientes sectores de la población; y, además,  ya no se le obsequia con la frecuencia de antes en una oficina, por ejemplo.

En cualesquiera estratos sociales, el café de calle era el formidable pretexto para conversar por pocos o largos minutos, como la cerveza lo fue con ánimo de recreación para varias generaciones. Respecto a la bebida alcohólica, el mercado ha ideado distintas ofertas para el tobo de botellas que haga festivo el encuentro, agudizada la crisis, pero la bebida caliente se ofrece en una versión  pequeña o grande y, repetirla, sugiere el riesgo de una molestia gástrica.

Alguna sofisticación ha alcanzado la célebre bebida, incluso, hasta descafeinizarse, pero seguimos leales a las tradicionales máquinas, en lugar de las otras que lucen como un expendio de golosinas. Siendo diferentes sus presentaciones y combinaciones, agregado el carajillo, el café es un complemento de alargarse la conversación y, por lo general, el presupuesto no alcanza para reeditar la ocasión en días, semanas, o meses.

Apartado el consumo solitario y apremiado, reducido el barista a dibujarla solamente, la porción del café y la leche ya no es el predio natural de las conversaciones más o menos prolongadas, bien para (también) tomarse un descanso y comentar alguna situación doméstica, o, de programarla, para afinar algún detalle laboral. Probablemente, bastará la comunicación digital de modo que el contacto físico aparentemente no luce indispensable, ni siquiera por las revelaciones que pueda reportar el lenguaje corporal.

Es más, sospechosa toda tertulia, por baladí que fuese, se la evita. Entonces, el descafeinamiento literalmente comprendido va más allá del aumento de precio.

Gráfica: Visan Stefan.

11/11/2024:

https://opinionynoticias.com/opinioncultura/42050-de-la-tertulia-de-cafe

martes, 18 de junio de 2024

Ventanales

LA VENEZUELA DEL TOBOSO

Luis Barragán

Cada vez más, resulta difícil a los sectores oficialistas, beneficiarios inmediatos de la situación generada en todo el presente siglo, edulcorar la catástrofe aún frente a los grupos subalternos que tienen por único mandato y posibilidad el de sobrevivir a través del ejercicio represivo y encubridor, excepto huyan al extranjero. Caso éste en el que preferirían no colaborar más con el régimen, aunque el oficio pudiera alcanzar otras dimensiones allende las fronteras, en circunstancias más promisorias para las minorías domiciliadas en los paraísos fiscales.

El libreto electoral del régimen ha sido por siempre el mismo, poblado de eufemismos que juran darle visos de novedad a la versión idílica que tienen del país en los numerosos eventos plebiscitarios que ha acumulado para romper sus marcas ante otros regímenes afines. Aquella envejecida consigna inaugural de la Venezuela que ahora es de todos, doblada por lemas semejantes y acordes a los estudios de opinión, aterrizan en una interpretación del país feliz y agradecido, dispuesto al combate en defensa del socialismo que las grandes mayorías descubrieron, padeciéndolo, como una radical experiencia desigualadora que contrasta radicalmente con los tiempos en los que, al menos,  hubo libertades para quejarse.

Valga el ejemplo, la data levantada en mayo del presente año, por el Observatorio Venezolano de Seguridad Alimentaria y Nutrición (OVSAN), revela una realidad que el lenguaje del poder oculta, banalizándola, representada por el ya clásico emblema mesocrático del profesor de una extraordinaria formación técnica y académica con un precario y lastimoso ingreso real que lo obliga a incursionar en la muy ruda y competida – mas no competitiva - economía informal de preservar una mínima condición física para ello. Y es que la muestra en cuestión, ilustra los varios rubros del retroceso y las disparidades sociales en relación al aumento de las enfermedades graves entre 2022 y 2024, la obvia disminución del consumo de agua de acueducto a favor de la hervida por encarecimiento de la mineral, la disminución y postergación de las remesas, el muy superior consumo de carbohidratos en lugar de proteínas y frutas, el descenso de las bolsa CLAP/gobierno como fuente principal de 80% en 2022 a 36% en 2024; y esto, evidenciado por las llamadas reglas de afrontamiento que consiste en la búsqueda de otras alternativas – agregaríamos – urgidas e improvisadas de sostenimiento familiar, como la menor ingesta de los adultos en beneficio de los menores de edad en los hogares, la venta de los electrodomésticos y el préstamo garantizado por bienes muebles que ha significado el regreso triunfal de las casas de empeño, las antiquísimas formas de cooperativismo entre vecinos y compañeros de labores, la ya exhausta solidaridad familiar, y otras fórmulas de supervivencia que se prefieren lícitas y legítimas, algo muy necesario de subrayar.

Todos los comunicadores que sirven al sector público, se esfuerzan y mucho por una narrativa resueltamente paradisiaca de la realidad antojada como la Dulcinea capaz de asegurarles la quincena, forzados los servidores del sector privado a disimularla, esquivarla, adjetivarla y asumirla de un modo tal que no peligre la concesión radial y televisiva, o el suministro de papel periódico; no en balde, existen términos de prohibido uso como “régimen”, “dictadura”, “sanciones internacionales”, etc. A lo sumo, el reconocimiento de algún problema y gravedad de la índole que fuera, obliga a todo oficialista y oficioso que se precie a apelar al manido bloqueo y a tantear una escena de heroica resistencia.

La atípica y breve campaña electoral en curso, no renueva la acostumbrada estrategia oficialista de una cínica reiteración de las antiguas promesas de rápida redención, animada por la amenaza y persecución de una oposición constitucionalista. Y es que, con ella, pacífica y transparente, luce poco fácil emular los combates de Playa Girón.

Entonces, desde las cumbres del poder establecido, la lírica es todavía redentora para los suyos y persistentemente retadora para los críticos, aunque el cuestionamiento no parta siquiera de los propósitos, metas y objetivos inalcanzados que trazaron las diferentes ediciones del denominado Plan de la Patria, sino de la inmediata, concreta y específica realidad social y económica derivada. La que, por cierto, asoman los ventanales del edificio viejo de la Corte, en pleno centro histórico y estratégico de la ciudad capital, sirviendo de dormitorio para los más vulnerables, desfavorecidos, desiguales entre desiguales.

El aparato propagandístico y publicitario del Estado, exhibe un desgaste únicamente compensado por las limitaciones impuestas a una oposición censurada, pero exponente de una esperanza que tiene por principal imaginario el de la unidad y su genuina reconstrucción.  Ésta, ha de vivir la realidad, contándola y transformándola.

Fotografías: LB, vieja sede de la Corte Suprema de Justicia (CCS, 24/04/2024). 

18/06/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/la-venezuela-del-toboso/

martes, 12 de marzo de 2024

De la cultura del silencio

TELARAÑA  R(D)EPRESIVA

Luis Barragán

Irónicamente, por demasiado obvia, cursa una realidad públicamente inaprensible. Constantemente diluida entre los dedos, demasiadas veces farragosa, le ha faltado lenguaje: el de la profunda y larga crisis existencial que soportamos.

Hay tanta arrogancia como susceptibilidad en los más visibles elencos del poder que, además,  entran en un nuevo ciclo de supervivencia tras arruinar por completo al país. Abusando del bloqueo informativo, la (auto)censura y la criminalización de la política para siquitrillar a sus adversarios, lidian con los grupos atrevidamente competitivos del oficialismo que solemos confundir con los de una abierta disidencia.

Ocurriendo en las más desafiantes anchuras del extranjero, donde prosperan las distintas versiones del reacomodo trastocado en un proceso complejo, acá poco se sabe a mandíbula batida de los tropiezos que confronta el continuismo. Por supuesto, versiones que dependen de los novísimos estratos sociales de la masiva diáspora venezolana que las ventilan, los cuales no reproducen exactamente los ostentados o que dijeron ostentar en el país, presumiendo que los más exigentes y prudentes son los que velan por intereses particularísimos en los paraísos fiscales.

El resto de la humanidad en casa, debe contentarse con los mensajes equívocos, las posturas dudosas, los datos ambiguos, en la búsqueda del eufemismo más apropiado, reservado y blindado el verbo escatológico para la vocería oficial u oficiosa. Algo parecido sucede con la interpretación de los hechos constantes y sonantes en desarrollo, porque complicado y comprometedor, muy raras veces se hace mención del típico y contrastante fenómeno de los paisanos que arriesgan hasta la vida de la propia familia, añadidos los hijos menores, en la travesía por la selva del Darién, nuestra sobrevenida provincia, sin levantar siquiera la alzar la voz para protestar en las mismísimas calles de la Venezuela inconforme.

Requerimos de un par de amigos vinculados de un modo u otro al mundo de las encuestas,  corroborando la dificultad de los sondeos en una población que sabe de las limitadas libertades de expresión, como de desplazamiento en el territorio nacional: el trabajo de campo resulta después airoso por obra de una técnica habilidosa de interrogación y el cruce no menos habilidoso de la más variada información recogida. Siendo tan costosos los estudios de opinión bajo una dictadura que los ha tenido como herramienta esencial para su prolongación, en todo el presente siglo, únicamente los contratantes las conocen en sus más insospechadas profundidades, añadiendo los secretos del lenguaje empleado en la vida cotidiana, al mismo tiempo que apenas logramos acceder a las interesadas referencias de sus beneficiarios en los portales noticiosos, o al obsequio promocional de un pequeño inventario que las empresas hacen llegar a los potenciales clientes.

Innegable, trastocada en una cultura del silencio a la que le ofrecemos una terca resistencia, estamos literalmente marcados por el ejercicio de un directo e indirecto, pero nada infalible, control social (y digital), inducida al máximo la descomposición de los partidos y toda suerte de gremios.  Por ejemplo, en nuestra memoria urbana, tarda demasiado en desaparecer el testimonio de la más brutal violencia que se hizo rutina, cual densa telaraña de un continuo tejido emocional, como lo observamos al costado de un concurrido centro comercial de la ciudad capital.

La intimidación ha llegado lejos, o, acaso,  insuficientemente lejos, dándonos aún tiempo para revertirla, remitiéndonos a la evocación de la vieja Checoeslovaquia comunista que hace la madre enferma al reencontrarse ahora con la hija, cuando la policía secreta detuvo a su esposo Tomáš, aprendiendo de la soledad. Y de la peor: “Tener miedo a solas, sin nadie con quien compartirlo”, como refiere Monika Zgustova en una novela de envidiable título: “Nos veíamos mejor en la oscuridad” (2022).

Fotografías: LB, Multiplaza de El Paraíso (CCS, 07/03/2024).

24/03/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/telarana-rdepresiva/

lunes, 31 de enero de 2022

Confidencialidad perpetua

DE LA AUTOCENSURA TOLERADA

Luis Barragán 

En muy poco tiempo, a los periodistas les fue imposible preguntar y ripostar a Chávez Frías. E, igual, ocurrió con el resto de los funcionarios públicos y dirigentes del partido oficialista.

            La prensa internacional podía y lograba algo más que la del patio, pero todo quedó -  a la postre -  reducido a los boletínes de palacio y a las llamadas redes sociales. Por muy constitucional que fuese, además, el ejercicio del periodismo, los riesgos de un arbitrario castigo se agigantaba por lo que podía interpretarse como una ofensa personal o una conspiración contra el Estado.

            Inadvertido, ciertos sectores de la oposición adquirieron también el hábito de expresarse unilateralmente mediante una nota digital y, lo que es peor, ni siquiera atender el teléfono para una lidiar con algunas preguntas. So pretexto de la pandemia, mucho menos dar una rueda de prensa.

            A modo de ilustración, las consabidas negociaciones de México o la interesada reforma de la Ley del Estatuto de la Transición, únicamente cumplieron con la versión oficial. Ay quienes hicieron campaña para la farsa del 21 de noviembre próximo pasado, pero nunca aceptaron el interrogatorio que los distrajera de la faena proselitista; o, encontrándose en el país para las festividades de año nuevo, tampoco convinieron en compartir una taza de café con una breve interpelación.

            Antes de esta era, precisamente, era impensable que algún líder, o aspirante a serlo, rechazara dar cualquier explicación. Lo peor es que, tolerada la autocensura, por falta de vocación, miedo, animadversión por la fuente, o por lo que fuera, hay periodistas que aprecian el silencio político como algo absolutamente natural: cosas del régimen.

17/01/2022

http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/36487-autocensura

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY