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viernes, 12 de abril de 2024

Inconsciente colectivo

OLVIDANZA

Luis Barragán

Hay acontecimientos colectivos que tendemos a olvidar pronto, por muy impactantes y profundos, continuos y conmovedores que fueren. Presumimos que, por tales características, algo perduran en la sensibilidad y el conocimiento públicos, pero solemos esconder el enorme dolor que produjeron y, lentamente borrados,  se nos ofrecen cada vez más inexactos y abiertamente distantes.

Por supuesto, obra una intensa propaganda gubernamental que distorsiona, incluso, generando culpas. Los antiguos tiradores de piedras que demandaban el anticipo vacacional en las adyacencias de la universidad, por decir lo menos en tiempo de carnavales, todavía al finalizar el siglo anterior, exhiben, ahora que son gobierno, una extraordinaria vocación represiva y persecutora.

En los días del nefasto aniversario de los consabidos hechos de abril de 2002,  quizá haya una suerte de pacto implícito de silencio de la sociedad venezolana que no, olvido y olvidanza. Sabemos muy bien que el trauma está vigente, no hay aún ocasión para repararlo, siguen en el poder los que provocaron tamaño drama, y, entonces, el asunto queda reducido a la movilización de la secta oficialista, muy circunscrita a las adyacencias palaciegas.

Todo lo que ha acaecido cala y sigue calando muy hondo en el inconsciente colectivo, asimilada una experiencia personal que la sostiene una cierta tradición oral en el seno de cada familia, por aquello del “yo estuve ahí”. Tradición que flaquea y, lo que es peor, deriva en la duda y hasta declara inexistentes los hechos que tanto no golpearon emocionalmente; apenas, una mera e ineficaz declaración.

Frágil memoria, sólo frágil y que posiblemente desparece a la tercera o cuarta generación posterior sobre todo en las propuestas totalitarias.  Éstas apuestan a una larguísima supervivencia, cundidas de mil represiones.

A modo de ilustración, todo el mundo vio, atestiguó, coexistió, compartió y también se espantó con el rancho vertical más alto del mundo, en Caracas. La antigua torre de Confinanzas, denso  tejido de marginalidad, desesperación y obscuro mercantilismo, estuvo a la vista de todos por varios años; además, aunque no fuese concurrido el centro histórico de la ciudad capital, nadie fue ajeno a una angustia lacerante, aunque finalmente no ocurrió la desgracia que tanto se temía, por el favor de Dios.

Hoy, pocos recuerdan la enorme torre que sirvió de vergonzoso atril a la promoción oficialista, pareciendo que nunca hubo algo semejante. Sin embargo, por estos días, reaparecieron en nuestro disco duro algunas de las imágenes que tomamos desde el edificio José Vargas de Bellas Artes, años atrás, aleccionándonos otra vez sobre la naturaleza de este régimen que padecemos.

Fotografías: LB (CCS, 02/10/2014).

12/04/2024:

https://guayoyoenletras.net/2024/04/12/olvidanza/

13/04/2024:

https://www.costadelsolfm.org/2024/04/13/luis-barragan-olvidanza/

domingo, 11 de junio de 2023

Arquitectura socialista del siglo XXI

ELEFANTES ROJOS

Luis Barragán

Muy antes, a las grandes y más vistosas edificaciones caraqueñas dejadas al abandono, se les denominó elefantes blancos. Prácticamente, materializados los inmuebles, por alguna falla estructural detectada o alguna providencia judicial efectivamente ejecutada, quedaban como un estorbo del paisaje urbano, en oportunidades, identificadas con algún gobierno.

El Helicoide perezjimenista, aunque construida por iniciativa privada,  fue una de esas piezas solitarias y desguarnecidas, varias veces invadida por los más menesterosos, sobre la cual pesó una grave sentencia geológica y la quiebra de la empresa promotora. Hoy, la Roca Tarpeya sigue en pie, sobreviviente a duros terremotos, como la odiosa referencia actual de lo que fue La Rotunda en los tiempos de Gómez.

Ya son múltiples los elefantes del régimen socialista que no ha tenido por característica la de ser un gran constructor, pero sí la de afectar renombrados complejos metropolitanos: los abandona, como el Centro Simón Bolívar, inconclusa la remodelación por varios siglos, o los expropia, igualmente abandonados, devolviéndonos mucho más tarde, como el Sambil de La Candelaria. No obstante, deseamos llamar la atención sobre un inmueble, por cierto, muy cercano, en la avenida Urdaneta, tristemente célebre: la torre de Confinanzas.

Recordemos, una torre muy alta, coronada por un helipuerto, bajo decisión tribunalicia, fue invadida en los inicios del chavismo hasta conformar una poderosa, densa, compleja e infranquiable barriada vertical, sin equivalentes en otras latitudes. Por supuesto, la pesada colmena humana durante años prometió una desgracia que afortunadamente no ocurrió, tolerada por el régimen que, una vez que falleció el que le contamos, Nicolás Maduro se vio forzado a desalojar poco a poco, a cambio de viviendas ubicadas en el lejano interior.

Ya son varios años los del desalojo, y la torre se alza triste, enmudecida y sola, como testimonio de viejos esplendores, desde varios ángulos confundida con otras edificaciones, e imaginamos de la existencia de varios estudios y propósitos para aprovecharla total o parcialmente, aunque seguramente acarreará inversiones muy grandes para conseguirlo. Y, si fuere el aso, la demolición sería de las más costosas, debido al particular e inmediato entorno.

El vistazo hacia la torre es inevitable, pero también indeseable por su fealdad y reciente historia, incluso, cuando fue atril de las telas gigantescas que daban loas a Chávez. Y es que la mirada hacia la propia avenida Urdaneta, extraordinario referente de la ciudad capital de la segunda mitad de siglo XX, igualmente se pierde por los numerosos edificios invadidos, deteriorados y sospechosos.

La arquitectura del socialismo del siglo XXI es la de una ruindad injustificada, perdidas las bonanzas petroleras de las que disfrutaron los prohombres del régimen. Están las edificaciones de la Misión Vivienda,  las interesadas remodelaciones que pasan por restauración, y asimismo los incontables elefantes rojos.  Hay que aguzar el ojo a la distancia, para descubrirlo y saberlo a través de la torre de Confinanzas.

Fotografías: LB (CCS,  03/06/2023). 

Caza de citas

“ Nadie se dio cuenta de este robo cuando publiqué la novela, quizá porque nadie leía a Barker, de la misma manera que no leían a King. Solo...