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domingo, 18 de mayo de 2025

Asfalto

DE LA AUTOPISTA MOTORIZADA

Luis Barragán

De restringir la circulación de las motocicletas por la autopista en la gran Caracas, por ejemplo, el caos citadino sería tan monumental como absolutamente incomprensible por la más elemental de las razones: ciertamente, todo el parque automotor ha envejecido demasiado, aunque no lo advirtamos.  Sin embargo, lejos de disminuir, la densidad el tráfico se mantiene y nada difícil será encontrar los motivos.

Principiando el presente siglo, los motorizados raudos y veloces volvieron a todas las autopistas del país para ejercer un señorío que es el del riesgo propio y, obviamente, el de los demás. Quizá el derecho al libre tránsito fue el argumento favorito, así nos parezca un disparate, al menos, hasta nuevo aviso, que el poseedor de un vehículo fórmula 1 pueda emplearlo a su antojo en cualquier arteria vial.

El arrojado piloto motorizado ha abierto uno propio entre los canales extremos de la autopista, el de mayor velocidad y el nada inocente hombrillo, consagrándolo como un derecho adquirido de acuerdo a los usos y costumbres contra legem, haciendo cada vez menos continental y más accidental nuestro derecho. Y, extendiendo el privilegio, viaja con toda la familia a cuestas o hace las mudanzas que el vehículo le permite creyendo el suyo, un inspirado y cultivado malabarismo.

En el reino de las velocidades inauditas, el taxista intenta batir el récord personal que le permita competir con otros colegas por una suma irrisoria que le reporta el banderazo digital. Porque muy pocos incurren en la locura de pasear la urbe por las noches, no sabemos de la hazaña de los pirueteros en la pista, ni de las apuestas por un pique desahogado de largo kilometraje que ha de quedar sólo para la tradición oral.

Aceptemos que el problema de las motocicletas en las autopistas venezolanas igualmente cuenta con una inevitable dimensión política, tratándose de los bienestares y malestares comunes. Por cierto, bienestares y malestares completamente irrenunciables.

Fotografías y video: LB, entre la avenida Páez y Quinta Crespo (CCS, 13/05/2025).

19/05/2025:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/42912-de-la-autopista-motorizada


domingo, 24 de noviembre de 2024

Semaforío

DE LA (IN)DISCIPLINA SOCIAL

Luis Barragán

La normativa jurídica, esto es, la que en nada es accidental, establece que el cruce peatonal se hace en las esquinas de toda arteria vial de acuerdo a las señales, por cierto, muy universales: las del semáforo. Todos los vehículos automotores y de tracción de sangre, deben detenerse y, en caso de doblar a la derecha o a la izquierda, darle prioridad al paso del transeúnte.

Esta regla tan elemental, cumplida con extraordinario y envidiable celo en los países más organizados y, al mismo tiempo, no por casualidad, respetuosos de las libertades públicas, por una parte, es la que formalmente ha prevalecido en nuestro país y, muy seguramente, no ha suscitó jamás ningún cuestionamiento del legislador, aprobada pacíficamente en el parlamento o en la municipalidad. Por otra, ciertamente, entre nosotros se hizo fea costumbre y terrible tradición la de violentarla, pero – irreemplazable – siempre estuvimos conscientes de su existencia. Sin embargo, de un tiempo para acá, la situación ha cambiado: costumbre contra legem, hasta nuevo aviso y con el consentimiento de las autoridades públicas que, por comodidad o ignorancia de la ley la aceptan, es otra la pauta que priva en los espacios públicos.

En efecto, se ha “institucionalizado” el cruce a mitad de las arterias viales, esquivando los carros y, sobre todo, a los abusivos motorizados y camioneteros, porque simplemente es un riesgo hacerlo en la esquina por muy semaforizada que se encuentre. Poco importa que seamos favorecidos por la luz, ya que se suma a su tradicional desconocimiento, la sorpresiva aparición de vehículos que no bastándole con “tragársela”, dan la vuelta en “u”: desde cualquier flanco, importándole un comino al conductor llevarse por el medio a un coche con su bebé o a un anciano de bastón en mano; ahora, agregamos como algo “normal” que la motocicleta recorra la vía en sentido contrario a lo establecido y, como en el canal rápido de la autopista, destaque por sus velocidades en el rayado del medio o “isla” de la calle o avenida.

Las propias autoridades incurren en el desaguisado, incluyendo el empleo de las aceras. Estas “reglas”, según los usos y costumbres que se imponen, no tardarán en un reemplazo por otras peores.

Incentivada la indisciplina social, imponiéndose el más fuerte en las calles, asistimos a un fenómeno propio de la época. El semáforo inservible, parece sobrar.

Fotografías: LB, CCS (23/11/2024).

25/11/2024: 

https://opinionynoticias.com/opinionnacional/42149-de-la-indisciplina-social

lunes, 29 de enero de 2024

Viejo problema, viejo

EL NACIONAL - Miércoles 29 de Enero de 2014  Opinión/6

El Editorial

Problema monumental

Motocinismo

Parece que al fin las autoridades cobraron conciencia de un mal que ellas mismas generaron, como ha sucedido siempre que tratan de solucionar un problema: nos estamos refiriendo a los motorizados, ese vendaval que la demagogia chavista multiplicó a placer con su irresponsable e indiscriminada entrega de motocicletas a toda suerte de revoltosos dispuestos a respaldar, con su agresiva presencia, el proyecto bolivariano.

Pero luego de crear este caos, el gobierno abandonó a estos motorizados a su suerte al punto de que todas las promesas que les hicieron las lanzaron al olvido y sólo se acuerdan de ellos cuando los quieren usar contra la población.

En cambio, cualquier motorizado que trabaje en el área privada tiene mayor protección social y económica, y se le fijan normas de convivencia y respeto pues no representan a un sector político ni militar. No se puede tildar de estorbo ni mucho menos de delincuente a todo aquel que conduce una moto. En el pasado el empleo de los motorizados se derivó de severas deficiencias en el correo y mensajería, las cuales eras suplidas por un motorizado que se ganaba honestamente el pan con su lleva y trae.

La evolución de las comunicaciones desplazó a los motorizados a otras áreas como la del transporte, y así hizo su aparición el mototaxista. Pero también una nueva modalidad delictiva: el "motobanquismo".

¿Cómo diferenciar a quienes usan sus motocicletas para procurarse honestamente su sustento de aquellos zánganos que las utilizan para sembrar el miedo? Esa es una pregunta que los altos funcionarios, con el general Rodríguez Torres a la cabeza, no son capaces de responder.

Como siempre, decidieron imponer regulaciones que limitan los movimientos de los motorizados pero que, por desgracia, nunca son cumplidas porque nadie se encarga de hacerlas cumplir. Igual sucede con las busetas y taxis, el sistema de metrobuses y hasta los mismos peatones que van por la libre, haciendo lo que les da la gana. Los motorizados tienen derechos y es bueno que sepan que también tienen deberes con los ciudadanos. Recordemos que el 5 de octubre de 2011 se publicó en la Gaceta Oficial número 39.771 un reglamento que establecía obligaciones para los motorizados que nunca se cumplieron.

Las regulaciones per se no son perjudiciales, lo pernicioso es no darse cuenta, por ejemplo, de la cantidad de motorizados que fungen de escoltas a cuanto funcionario existe y que podrían estar prestando servicios de prevención y combate del delito.

Por lo demás es bueno recordar que en aquella Gaceta 39.771 había un reglamento que establecía deberes para los motorizados (como el uso del casco, o la prohibición de emparrillar niños), pero que quedaron en el olvido.

Ahora las autoridades se abocan a tratar un aspecto, apenas uno y no el más relevante, de un problema monumental... ¡o moto mental!

Cfr.

Alfredo Meza: "Venezuela afronta el dilema de regular a los motorizados para frenar el crimen" (01/02/2014):

https://elpais.com/internacional/2014/02/01/actualidad/1391225733_854963.html?

fbclid=IwAR17Pitep0zZO5VNdYVBrSc9qLqC-vRlPlcXsRzdpUWZCM19Hnyu8ufL4eE

Mario Villegas: "Motorizados buenos y malos" (03/02/14):

https://opinionynoticias.com/opinionnacional/18127-motorizados-buenos-y-malos?fbclid=IwAR0ZE46juyJpvCH6AqMgTYHRjXELObAEiIZ5VHVo3VUFcTR7K4nNjsQCy9I

"Impunidad cero" (14/01/29) de El Universal, Caracas, cuyo archivo ha sido borrado:

https://www.eluniversal.com/opinion/140129/impunidad-cero?fbclid=IwAR0ZE46juyJpvCH6AqMgTYHRjXELObAEiIZ5VHVo3VUFcTR7K4nNjsQCy9I

Breve nota LB: La sección de recuerdos de Facebook, nos reporta casualmente unas notas e ilustración de diez años atrás. La interesada y masiva importación de estos vehículos y la apropiación de los espacios público para una ilusión de empleo, como la de los mototaxistas, marcó la pauta.  Hasta Peli quedódesempleado, por muy militante que fuese.

https://www.facebook.com/photo/?fbid=10202012693173475&set=ms.c.eJxNzLkRgAAMA7CNODt2vv0Xo4O0KkQEAoxaDGXWw08CK3uOiC13XmnJs0dsKvE~%3BXUglc193fxU6.bps.a.10201571982035972

Rebanadora social

DE LA CUCHILLA MOTORIZADA

Luis Barragán

En días pasados, nos vimos obligados a tomar una motocicleta para trasladarnos rápidamente desde la puerta de los tribunales laborales a otro referente de la ciudad capital, pero hubo un breve – aunque denso – incidente de violencia con el joven conductor de una conocida aplicación digital que se quejó del zigzagueo del otro motorizado y su acompañante en la vía. Éstos, un par de malandros con un vehículo de buena marca, se bajaron, insultaron y le dieron dos manotazos al joven trabajador, hasta que me atravesé para evitarle una paliza y quizá fue la cabellera blanca que los inhibió, pues, se remotocicletaron largándose indiferentes ante el cercano y no menos jovencito y solitario policía de la avenida Urdaneta, quien alegó que no se mete en semejantes pleitos para evitar futuras retaliaciones.

Todavía nos sorprende y consterna el insólito, profundo e innecesario acto de violencia dirimido quizá en cinco minutos de los muchos que seguramente tienen por diario escenario la tan concurrida arteria vial. Y la impotencia y vergüenza del muchacho trabajador, pulcro y ordenado al servicio de la empresa de transporte, quedó condensada al bajarnos la mirada: no tiene tampoco Estado que vele por su seguridad.

Hagamos excepción de los motociclistas de bien, respetuosos y atentos conductores que acatan la normativa vigente. Sobra comentar los desmanes del resto de los profesionales y aficionados del volante, demostrado que, después de agredir al resto de la ciudadanía, entre ellos se violentan inauditamente hasta trepar las penumbras de una definitiva disolución social.

¿Para qué quejarse del empleo sistemático que hacen de las aceras, o de las que parecen tales, llevándose por el medio a niños y ancianos? ¿Qué agregar en relación a las conversaciones telefónicas y la mirada distraída mientras trillan las calles? ¿Cuál autoridad moral para paralizar las autopistas con las lluvias? ¿Cuántas demostraciones de velocidad y acrobacias podemos soportar en los espacios públicos? ¿Con qué derecho arriesgan la vida de los demás al atravesarse en los momentos más inesperados, o encaramar a la motocicleta a su propia mujer y niños descascados?

Tenemos una lista larga de hechos de los que hemos sido testigos, como hace un mes, a la distancia, observamos que un motorizado tomaba el camino de la autopista con el parrillero que cargaba a solas, nada más y nada menos que una escalera de pintor. Y, ya casi perdido de vista, desde el puente observamos cómo llegó al canal rápido con el tembloroso perol atrás.

Es necesaria una reflexión a fondo sobre la motocicleta como insigne agente de nuestra descomposición social, incluyéndola como herramienta y símbolo de la más brutal represión acaecida en Venezuela. Hay otros elementos  más y menos obvios que se prestan al frecuente análisis, pero el vehículo en cuestión cuenta con una sorprendente protección e  inmunidad.

Por entonces, sin sospechar ni remotamente de las consecuencias que tendría para nuestro país, a Arturo Uslar Pietri le inquietó la presencia masiva y estridente de las motocicletas en el villorio de Barbizón (SIC), cerca de París, añadido el casco de astronauta de los tripulantes, cuales mosqueteros a caballo  (El Nacional, Caracas, 13/07/1980: https://apuntaje.blogspot.com/2024/01/una-cierta-mentalidad-y-nocion-de-clase.html). El artículo de opinión esbozó la natural tentación por el abordaje sociológico y la descripción literaria de un hecho que le sorprendió, apuntada una cierta mentalidad y noción de clase, aunque no sabemos si década y tanto atrás, escribió sobre el fenómeno de las “patotas” que tanto estremeció el este de la ciudad capital, por lo menos, con el empleo privilegiado y caracterizador  de las dos ruedas. Sin dudas, el texto en cuestión contrasta con el silencio y la subestimación de los opinantes de esta hora.

Fotografía: LB, Multiplaza de El Paraíso (CCS, 10/02/2022).

29/01/24:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/40657-de-la-cuchilla-motorizada

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY