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miércoles, 19 de abril de 2023

El Congreso de 1811 no surgió del aire

EL 19 DE ABRIL ELECTORAL DE 1810

Guido Sosola

De generación en generación, nos ha confundido una fecha patria, pues, declaramos o proclamamos tanto la independencia un 19 de abril de 1810, como un 5 de julio de 1811, día en  el que firmaron los constituyentistas el acta correspondiente, como erróneamente se ha dicho. Por supuesto, los errores vienen de nuestra formación escolar que, a su vez, obedeció a una historiografía políticamente interesada. Por cierto, no deseamos imaginar lo que ocurrirá ahora bajo la bolivarianísima concepción chavista del  mundo y de las cosas. Sin embargo, inspirados en un libro meritorísimo como el de Carole Leal Curiel, hay un motivo digno de celebrar después de dar ese paso inmenso y precursor hacia la liberación del país respecto a la monarquía española: la realización de las elecciones para los integrantes del decisivo Congreso General que marcará un hito en Iberoamérica, desde la modesta Capitanía General de Venezuela.

“La primera revolución de Caracas, 1808-1812. Del juntismo a la independencia absoluta (Abediciones-KAS, Caracas, 2017), nos impone de un proceso harto complejo que condujo a los importantes comicios que sentaron todo  un precedente y del cual, por estos años, es que nos enteramos. Comprendida como la rearticulación de un centro político, Leal Curiel nos cuenta sobre la constitución de la consabida Junta Suprema en defensa de los derechos como soberano del llamado hijo de la cuchufleta, Fernando VII, y de la laboriosa tarea política que le correspondió adelantar con las juntas de Nueva Barcelona, Cumana, Margarita, Barinas y Guayana, y otras que no entraban por el aro.  Empero, lo más importante es que una historiadora tan competente que sabe escribir y bien, nos mete en la convocatoria y realización de las elecciones, revelando pormenores y vicisitudes que sorprenden, para dar con un Congreso que inspira todavía respeto.

Por supuesto, no son las elecciones universales, directas y secretas que aprendimos después de la Revolución de Octubre de 1945, pero asombrará que, con todo lo censitaria que fuese, salvando las distancias, resultan más convincentes las de 1810 que las hechas en todo el siglo XXI que no es poco decir. Ocurre que el analfabetismo funcional domina aún en los actuales    sectores opositores que hablan el mismo lenguaje del régimen, descolocándonos en el tránsito de esta larga marcha hacia la democracia, según lo refiere Germán Carrera Damas.

Hay dos detalles que no  debemos pasar por alto: por una parte, tan dividida las clases conductoras del proceso independentista en torno a la naturaleza y los alcances de la ruptura, hubo la habilidad de defender a un monarca tan banal y largamente indefendible, como el cuchufleto, escondiendo el propósito definitivo de la jugada. Y esta habilidad de cuño estrictamente maquiavélico, por otra, ha generado también una reflexión ética en los últimos lustros que pone de manifiesto la valía de héroes como Juan Germán Roscio, capaces de llevar una gesta adelante como la  libertad republicana, en la que otros hubiesen fracasado (¿los dirigentes actuales, por ejemplo?).

Agreguemos que son escasas las versiones ilustradas de los sucesos del 19 de abril, excepto las animaciones que se hicieron para los álbumes de barajitas de la década de los sesenta del presente siglo, y, por supuesto, el consabidísimo Juan Lovera. Por ello, valoramos y mucho la ilustración de Luis Guevara Moreno sobre el 19 de abril, tomada del diario El Nacional (Caracas, 03/04/2010), confiriéndole una significación y una dinámica entre el Emparan que empuña el  bastón de mando y la mujer enmantillada entre los vapores de confusión del proceso echado a andar, con sus algarabías.

Ilustración: Luis Guevara Moreno.

19/04/2023:

https://www.lapatilla.com/2023/04/19/guido-sosola-el-19-de-abril-electoral-de-1810/

domingo, 18 de diciembre de 2022

Los albores de la independencia absoluta

DE LAS VACILACIONES DEL DIPUTADO ROSCIO (BREVE ENSAYO HISTÓRICO)

Luis Barragán

Nuestro proceso independentista también partió de la disputa entre los distintos referentes políticos para influirlo y orientarlo, planteado desde la perspectiva del pensamiento político por el Dr. Luis Daniel Perrone, quien ha disertado en torno a cinco escuelas teóricas y metodológicas: la de Cambridge, apegada al contexto de cada época; la conceptualista, afianzada por las definiciones esgrimidas por los actores, generalizadas hasta temporalizarse, o proyectarse hacia el futuro; la de la lectura, respecto al acceso y la interpretación de los textos; la atántica,  determinando la influencia de los autores situados en o aledaños al océano Atlántico;  y  puede agregarse la de Los Chaguaramos, combinando las anteriores, propia del “Grupo de investigaciones obre conceptos y lenguajes políticos”  (Escuela de Estudios Políticos y Administrativos / UCV). Luego, al constatar que las profundas dudas manifestadas por Juan Germán Roscio para apoyar la declaración de la independencia absoluta, en la sesión del 03/07/1811, rectificando dos días después, pudiera generar y genera confusión, apelamos principalmente a la denominada escuela de lectura.

1.-        Uso público de la razón

Abierta sus sesiones desde marzo de 1811, el Congreso General de Venezuela supo de una rica discusión en torno al proyecto constitucional y a la declaratoria de la independencia absoluta. No obstante, la corporación estuvo también condicionada por una vigorosa opinión pública, entendiendo por tal las polémicas de calle, de los medios de prensa y la agitación de los diferentes clubes políticos, siendo la Sociedad Patriótica el más sentido.

            De “amenaza jacobina” se ha tildado las actuaciones de la Sociedad Patriótica y, aunque tal declaratoria no dependió de ella, como se ha creído, conformada una decisión política tras las afanosas discusiones del cuerpo constituyente [LEAL CURIEL, 2019: 347, 417], creemos que ejerció una importante presión, fruto de la movilización de sus barras y la agitación de las ideas. En el marco de lo que podemos concebir como una campaña de descrédito de la monarquía, a favor de una consciencia republicana, la independencia gana definiciones e importancia, incluso, entre quienes no sabían leer ni escribir, deslizándonos hacia la escuela de la lectura y uno de sus más destacados representantes, Roger Chartier, al prestarle “atención a cómo los actores políticos leyeron e interpretaron los materiales que tuvieron a la mano” [PERRONE, 2022: 4].

            Ciertamente, como lo expresó en su exposición el Dr. Perrone, por entonces era frecuente la lectura colectiva que suscitaba la atención de una importante audiencia esencialmente constituida por analfabetos que, así, se informaban en plazas, pulperías, tertulias privadas, etc., adquiriendo nociones básicas en torno a los más urgentes problemas políticos, planteada la conservación de los derechos de Fernando VII que evolucionó hacia la independencia absoluta. Nada casual, proyectada hacia el océano Atlántico, ocurre en Venezuela algo semejante a la Francia revolucionaria al evidenciarse un uso público de la razón o entendimiento, aunque leer no se traduce inmediatamente en creer, por lo que el panfletarismo asocia lo peor a la corona y plantea alternativas que combustionan la agitación [CHARTIER, 1991: 96 ss., 102, 133 ss.].

            Juan Germán Roscio, además de activo diputado al Congreso General, fue autor del reglamento electoral que le dio origen al cuerpo constituyente. Destacado intelectual, estudió a fondo las opciones de un republicanismo del cual estaba convencido, pero incurrió en el traspié de vacilar en una decisiva sesión anterior a la que declaró la independencia absoluta

2.-        Traspié y rectificación

Roscio es un referente importante del Congreso General y, por ello, llama poderosamente la atención una postura tan dubitativa, como la exhibida en la sesión del 03/07/1811 que contrasta con el ambiente generalizado y tan favorable a la independencia absoluta, en una pugna de la emergente consciencia republicana y la monárquica que desean desplazar.  Se ha de sentir la presión de los distintos clubes políticos, destacando la más agresiva de la Sociedad Patriótica, alrededor de cruciales definiciones aportadas al debate constituyente y que se extienden más allá del salón de sesiones.

            El tribuno argumentará la falta de recursos y de armas, como la posibilidad del levantamiento de un pueblo ignorante, creyendo aconsejable postergar la declaración independentista. Rectificará en la determinante sesión del 05/07/1811, sin que objete esa tal declaratoria, aunque sus vacilaciones perduraron más en la memoria que el gesto de prudencia que deseo transmitir  [PERRONE, 2017: 96, 98 s., 106].


           Prudencia que no lo descalificó como portador de un esmerado republicanismo católico, tan afín al clásico en contraste con  el comercial, manejando una teoría original respecto a la implantación y sostenimiento de la República por las virtudes y sus efectos [PERRONE, 2017. 50, 71].  Hubo el traspié político, pero no alcanzó a desacreditar a quien era un convencido republicano, cuyas ideas estaban en el ambiente dado el fenómeno generalizado de la lectura colectiva.

            Además, arguyó que somos independientes porque ya había desaparecido la monarquía, por ausencia y abdicación de los Borbón [PERRONE, 2017. 78 ss., 83 ss.].  Premisa ésta que ciertamente contrastará con las dudas albergadas por quienes, ahora, no tienen respuesta para la pérdida de la llamada Primera República.

3.-        Conclusiones

Acrecentada la consciencia republicana frente a la monárquica, en mucho abonó la lectura colectiva de la Venezuela de entonces.  Y cabalmente se expresó en el debate continuo del Congreso General que desembocó en la declaración de nuestra independencia absoluta.

            El prestigioso diputado Juan Germán Roscio incurrió en un traspié político al vacilar públicamente sobre tal declaratoria en la sesión del 03/07/1811, rectificando dos después, posiblemente por la presión sostenida de los clubes políticos, especialmente la Sociedad Patriótica. Y, aunque perduraron en la memoria sus vacilaciones, no mermó la credibilidad del convencido republicano.

REFERENCIAS

CHARTIER, Roger (1991) “Espacio público, crítica y desacralización en el siglo XVIII. Los orígenes culturales de la Revolución Francesa”. Gedisa Editorial. Barcelona, 2003.

LEAL CURIEL, Carole (2019) “La primera revolución de Caracas, 1808-1812: Del juntismo a la independencia absoluta”. Abediciones, Caracas.

PERRONE, Luis Daniel (2017) “Veredas de libertad e igualdad: Expresiones del pensamiento político y social de Juan Germán Roscio (1797-1818)”. Fundación BanCaribe – Academia Nacional de la Historia, Caracas.

PERRONE, Luis Daniel (2022) “La disputa de la independencia. Una visión desde la historia del pensamiento político (1810-1830)”. UPEL-Fundación Rómulo Betancourt. Caracas, 22/11.

Ilustración: Edgar Guerrero.

18/12/2022:

http://opinionynoticias.com/opinionhistoria/38527-de-las-vacilaciones-del-diputado-roscio

domingo, 11 de diciembre de 2022

Jornadas todavía inéditas

¿DE UNA CURTIDA TRADICIÓN ELECTORAL (BREVE EJERCICIO HISTÓRICO)?

Luis Barragán

Una distinguida historiadora, como Carole Leal Curiel, ha versado ampliamente  en torno a la primera revolución de Caracas (1810-1812), atendiendo específicamente el juntismo, las elecciones y independencia absoluta. Obviamente, las nociones transmitidas, debidamente sustentadas por la reconocida investigadora, choca con nuestras nociones escolares de muy larga data y nos devuelven a un mínimo sentido de la política y del inevitable realismo que la explica en un determinado momento susceptible de trascender y de contar con versiones posteriores que atenúen, edulcoren o escondan la realidad vivida y respondida. Hoy, a muchos les sorprenderá saber del origen electoral de los diputados que conformaron el Congreso General de Venezuela en 1811,  dependiente de la noción de pueblo por entonces predominante, excepcionalmente realizado el limitado proceso electoral dos años antes para la representación americana a la Suprema Junta Central Gubernativa de España e Indias: “… Las elecciones de 1810 y las subsiguientes realizadas entre esa fecha y 1812 – entre ellas, las municipales, las de los legislativos provinciales, las correspondientes para designar los electores que sancionarían las constituciones de las provincias y la del Poder Ejecutivo Federal, (son) todas completamente ignoradas a la hora de evaluar los procesos electorales venezolanos de este período”; además, “no hay estudios sobre las elecciones que tuvieron lugar en las provincias  de Venezuela en 1810 y en general son contados los dedicados al tema de las elecciones durante el siglo XIX venezolano” [LEAL CURIEL, 2019: 182, 223]. Ahora bien, es de suponer que estas noticias históricas pueden dar pie a una nueva tradición alrededor del sufragio en nuestro país.

1.-        Construcción de la voluntad general

La etapa comprendida entre la instalación de la Junta Suprema (19/04/1810) y la del Congreso General (02/03/1811), es la de una extraordinaria polémica que protagonizan varias entidades como la Sociedad Patriótica, el Club de los Sin Camisa, la Junta de Pardos, a través de numerosas tertulias, y, significativamente,  el empleo de la prensa  [LEAL CURIEL, 2019: 79], dato suficiente para la búsqueda y construcción de la voluntad general: la Junta encarga a Juan Germán Roscio el proyecto de reglamento de las elecciones para conformar el cuerpo conservador de los derechos de Fernando VII en las provincias de Venezuela, considerado y inalmente sancionado a mediados de junio de 1810. La normativa en cuestión está orientada a ampliar la representación política de ciudades y pueblos y establecer un poder central, con igualdad de participación para “todas clases de hombres libres”, exclusivamente masculinos,  propietarios vecinos o avecindados, morenos libres e indios vecinos o avecidados (voto por casa), con regla de representación proporcional al número de la población, al encuentro de la legitimidad de las autoridades.

            Hay dificultades para “reconstruir el mundo electoral de 1810” [LEAL CURIEL, 2019: 225], pero las evidencias muestran el sufragio de dos grados para la Provincia de Caracas, por ejemplo,  con poco menos de 900 electores, predominando los curas párrocos y las milicias – militares veteranos, sucedidos por los egresados universitarios y burócratas, hacendados y labradores, contándose pardos, indios y casos muy circunscritos de negros libres.

            El Congreso General de Venezuela se instala el 02/03/1811, con 30 de los 44 diputados orientados a la conservación de los derechos de Fernando VII, pero a la postre declarará la independencia absoluta. Importantes e interesantes debates le caracterizan, asumido con normalidad – nos permitimos agregar – su origen electoral.

            La historiografía de más amplia difusión, suele omitir los comicios ya referidos, indicando tan solo que la Junta Suprema de Venezuela convocó a “un congreso de todas las provincias” [SALCEDO-BASTARDO, 1970: 233], aunque la más específica los había enunciado [PARRA PÉREZ, 1939: 261 s.]. La crónica, apenas recibe noticia de la novedad [SANOJA HERNÁNDEZ, 1997: 9], haciendo énfasis en las elecciones de 1947 y las posteriores a 1958.

2.-        Una inédita experiencia

De acuerdo al [DRAE],  la tradición implica tradición de noticias, ritos, costumbres, enseñanza y doctrina (1°, 3° y 4° acepciones). Puede decirse de una tradición electoral que parte de las jornadas de 1947 y las ulteriores a 1958, para los partidarios del régimen democrático establecido en el siglo XX,  mientras que los simpatizantes del régimen autocrático únicamente publicitan los eventos eleccionarios de la presente centuria. Y, en ambos casos, olvidan los más remotos antecedentes.

Una inicial y comprensible objeción para equiparar los comicios de 1810 con los de las siguientes centurias, reside en la concepción del vecino-ciudadano y votante de aquél, expresión privilegiada de una localidad con deberes y obligaciones a cumplir, harto diferente al titular de derechos y garantías de nuestra contemporaneidad [LEAL CURIEL, 2019: 175].  Antaño, fueron inmensas las tensiones y conflictos sociales y raciales, avivadores de los planteamientos de igualdad/desigualdad que, hogaño, adquieren otros significados propios de la modernidad o posmodernidad.

La idea de la representación como derecho, por entonces, luce distinta a la concesión peninsular, orgánica,  corporativa y estamental, inherentes al orden monárquico, en la colonia. Quizá por ello, requiramos de algún tiempo más para la difusión de los nuevos hallazgos históricos e historiográficos sobre los hechos electorales que hemos acumulado, asimilando los contrastes de unas experiencias capaces de curtir nuestra tradición electoral al invocarlas.

Invocación pertinente por el “caso venezolano” en aquél mundo hispanoamericano, por sus prácticas electorales,  la “precoz y radical identidad política republicana” y la exitosa creación de la Confederación de Provincias Unidas de Venezuela, también en contraste con la “violenta y temprana ruptura con España” [LEAL CURIEL, 2009: 406].  Una inédita experiencia que debemos meditar e, igualmente, celebrar, con todas sus deficiencias, como acaeció en 1810 para configurar el Congreso General por 1811.

3.-        Conclusiones

Escasamente conocemos de la experiencia electoral que nos llevó a la conformación del Congreso General que declaró nuestra independencia absoluta en 1811, marcando pauta en Hispanoamérica.  Cierto, partieron de una concepción del ciudadano-vecino, propia del antiguo orden, distinta a la comprensión contemporánea de la ciudadanía y su representación.

            Los venezolano de la hora actual, estamos pendientes de descubrir aquella experiencia que todavía parece no caber en las aulas escolares. Y, probablemente, inscribirla en nuestras tradiciones.

REFERENTES

“Diccionario de la Real Academia Española”, en: https://dle.rae.es/tradición.

LEAL CURIEL, Carole (2016) “Discurso de incorporación de la doctora Carole Leal Curiel como Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia, Caracas; en: https://www.anhvenezuela.org.ve/wp-content/uploads/2020/04/Discurso-Carole-Leal-397-paginas-9-92.pdf

LEAL CURIEL, Carole (2019) “La primera revolución de Caracas, 1808-1812: Del juntismo a la independencia absoluta”. Abediciones, Caracas.

SALCEDO-BASTARDO, J. L. (1970) “Historia fundamental de Venezuela”. Ediciones de la Biblioteca – UCV. Caracas, 2006.

PARRA PEREZ, Caracciolo (1939) “Historia de la Primera República de Venezuela”. Fundación Biblioteca Ayacucho. Caracas, 2011.

SANOJA HERNÁNDEZ, Jesús (1998) “Historia electoral de Venezuela (1810-1998)”. Los Libros de El Nacional, Caracas.

Ilustración: "5 de julio"; Juan Lovera. 

11/12/2022:

http://opinionynoticias.com/opinionhistoria/38487-de-una-curtida-tradicion-electora

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY