Mostrando las entradas con la etiqueta Raúl Biord. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Raúl Biord. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de abril de 2026

La vida es nuestra identidad

LA VOZ DE LA VIDA

(San Juan, 10: 1-10)

Enrique Martínez Lozano

Solo hay una "tarea" que realizar: favorecer la vida. Sin embargo, tal tarea no es algo "añadido" a lo que somos.

El ego piensa que tiene que hacer porque se ve como un "alguien" separado que se define, entre otras cosas, por su capacidad hacedora. Y ve la acción, como todo lo demás, desde una perspectiva dual: yo, delimitado o encerrado en mí mismo, hago algo que, en cierto modo, me enriquece o enriquece a otros.

El ego, consciente o inconscientemente, se define como carencia: de ahí que busque fuera aquello que le permitiría "completarse" y experimentarse más pleno.

Sin embargo, "dar vida" no es algo que el ego pueda hacer. La Vida se da a sí misma. Necesitamos únicamente reconocernos en ella, de un modo cada vez más consciente y, por tanto, desapropiado para, de ese modo, permitir que fluya y se exprese a través de nosotros, en modos concretos.

En este sentido se puede entender la imagen de la "puerta", en cuanto espacio abierto que permite que la Vida fluya.

Porque la Vida es, antes que nada, espaciosidad, amplitud ilimitada que todo lo contiene y que se expresa en infinidad de formas, todas ellas habitadas por la misma y única Vida.

Por eso, quien se percibe así, no puede sino vivir el cuidado con todos y con todo. Un cuidado que Jesús expresa en la imagen del "pastor", imagen que resulta anacrónica para la mayoría de nuestros contemporáneos, pero que encerraba una extraordinaria riqueza, histórica y metafórica, en el contexto en que Jesús la utilizaba.

Todos nosotros "conocemos la voz" de la Vida. Por eso, cada vez que vemos, oímos o leemos algo preñado de vida, se produce una resonancia en nuestro interior. Es una voz que nos "suena", aunque haya podido estar muy apagada durante mucho tiempo.

En nuestro mundo hay muchas voces de todo tipo. Tantas, que corremos el riesgo de terminar aturdidos. Algunas de ellas pueden resultarnos especialmente atractivas porque parecen encajar perfectamente con lo que son las necesidades del ego. Hay voces que prometen, voces que compensan, voces que entretienen, voces que distraen, voces que seducen, voces que inflan, voces que asustan, voces que amenazan, voces que nos dan la razón, voces que nos rechazan... Tantas voces que no es extraño que, en algún momento, las sigamos. Sin embargo, si no son la genuina voz de la Vida, no nos alimentarán; su encanto habrá resultado pasajero y, con frecuencia, frustrante.

Jesús habla desde la Vida, o mejor aún, como la Vida: porque es esta la que habla a través de él.

Solo puede hablar desde la Vida quien se reconoce en ella, quien ha descubierto que la Vida es su verdadera identidad. Se comprende que quien dijo: "yo soy la puerta", "yo soy el pastor", "yo he venido para que tengan vida"..., dijera también: "Yo soy la Vida". No puede ser de otro modo.

Lo admirable es que esta afirmación del maestro de Nazaret es válida para todos nosotros: la Vida es nuestra identidad. Únicamente necesitamos reconocerla y vivirnos en la consciencia de ser ella.

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/4940-la-voz-de-la-vida.html

Cfr.

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/18006-tener-vida-o-ser-vida.html

Ilustración: 

https://christfollowerlife.com/products/jesus-walk-on-water-with-the-lamb-wall-art-canvas?srsltid=AfmBOorQQArmiIaVtZI9nn_dqCAMrzuinCbWVM8InCJsUNmpTd2tTTMI

Papa León:

https://www.youtube.com/watch?v=dJqcGijFR1Y


Padre S. Martín: Tolerancia cero. El Papa contra el Sínodo alemán, la inmigración ilegal y la Pachamama:


Cardenal Porras: 


Monseñor Biord:


Padre S. Martín:


Monseñor Munilla:

domingo, 19 de abril de 2026

"Sin dejar de ser hombre, estaba lleno de Dios"

CREER A PESAR DE LA CRUZ

(San Lucas, 24: 13-35)

José Enrique Galarreta

Nos sirve maravillosamente para entender la situación anímica de los discípulos después de la tragedia del viernes, y para renovar nuestra fe.

"Nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó ... ".

Nos encontramos en presencia de "el escándalo de la cruz". La muerte de Jesús ha dado al traste con las esperanzas puestas en El. Los dos discípulos de Emaús representan perfectamente la crisis de fe de aquella primera comunidad, motivada por la muerte de Jesús.

Cabría pensar que ellos también podrían haber dicho, como otros, a Jesús crucificado: "Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz y creeremos". Están aplicando a Jesús las categorías humanas y judaicas. Para ellos, la muerte es el final. Y la ejecución como criminal, el fracaso.

Es más, están fiándose de su propia interpretación de la Palabra de Dios. Esperaban un Mesías triunfante. No ha triunfado, luego no lo es. Los dos de Emaús representan la situación de los discípulos: "se acabó; nosotros pensábamos que Él sería... pero... se acabó".

¿Cómo pasó aquel grupo reducido del abatimiento y la sensación de fracaso que presenta este texto, a la seguridad y el sentido misionero avasallador que hemos visto en la primera lectura de hoy? ¿Cómo se convirtieron en valerosos pregoneros los asustados y fracasados galileos? Tenemos que dar dos respuestas, situadas a distinto nivel.

En primer lugar, la Resurrección de Jesús no parece que se pueda explicar simplemente por un "convencimiento íntimo" de que sigue vivo tras la muerte, ni una "experiencia interior".

Hubo algo que cambió su depresión y su cobardía en entusiasmo y espíritu misionero, algo que les lleva a anunciar a Jesús Vivo, aunque les cueste la vida, y a llevar el mensaje al mundo entero. No creyeron en Jesús simplemente porque -a pesar de que había muerto- le recordaban y le seguían admirando. Parece necesario "algo más".

En segundo lugar, el Espíritu. El Espíritu, el viento de Dios, hizo a Jesús como era. El Espíritu hablaba en Jesús, curaba en Jesús. El Espíritu la hacía sabio y confundía a sus adversarios. El Espíritu le hizo pasar del "¿por qué me has abandonado?" al "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu".

Ese Espíritu que Jesús "sopló sobre ellos" (recordamos el evangelio del domingo pasado), como Dios mismo sopló su espíritu en el muñeco de barro y lo hizo ser viviente está haciendo diferentes a los que le siguieron en vida y siguen creyendo en él después de muerto. Es la tesis básica de Hechos: el mismo espíritu de Jesús sigue alentando en la Iglesia.

EL escándalo de la Cruz

Jesús "les explica las escrituras", les explica "que era necesario que el Mesías padeciese y muriese y entrase así en su gloria". Era necesario.

Porque era el Hijo de Dios, no bajó de la cruz, precisamente porque era el Hijo de Dios. Si hubiera bajado de la cruz, no sería más que una divinidad que se había vestido con apariencia humana (y esa es la "fe" simplona de muchos). Pero era un hombre que arrostraba su destino, su misión: fiel a la misión hasta la muerte.

La cruz es un escándalo, (y la humanidad de Dios, también, y la divinidad del hombre también) sólo superable por la fe en el Crucificado. No hay manera alguna de escapar del escándalo del mal del mundo. El mal del mundo culmina por el rechazo de los hombres a Dios. La crucifixión de Cristo es el mayor escándalo.

"En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por El

y el mundo no le conoció.

Vino a los suyos y los suyos no le recibieron".

Pero la crucifixión actual de tantos y tantos que contemplamos, en los males y en los pecados, son el mismo escándalo: la aparente ausencia de Dios. De este escándalo no escapamos más que por la fe en Jesús, el crucificado/resucitado.

Como casi siempre, la fe no nos da explicaciones, sino motivos para creer a pesar de lo que vemos. En la cruz no se cree. La cruz se ve. La resurrección no se ve. Se cree en ella, porque se ven las obras del Espíritu.

Pero se puede dar un paso más. No sólo creemos a pesar de la cruz; creemos por la cruz. A varios niveles:

· ver a un hombre que arriesga la vida por proclamar sus valores y sus criterios hasta el final, sin echar marcha atrás, sin arrugarse ante nada, sin escaparse, hasta arrostrar la muerte ... es un fortísimo argumento para creer en él. Y así fue Jesús. "Obediente hasta la muerte y muerte de cruz" admite otra traducción: "consecuente hasta la muerte y muerte de cruz".

· reflexionando en quién mató a Jesús volvemos a creer en él. A Jesús lo mató el Templo y sus sacerdotes, los mayores agentes de opresión, los mayores deformadores de Dios. A Jesús lo mató La Ley y sus doctores y sus purísimos cumplidores, monopolizadores de la Palabra, despreciadores de la gente (podemos leer Mateo 21–23). Lo mataron los manejos políticos, el mesianismo nacionalista... La cruz exige tomar partido: con todos esos o con Jesús.

· la elaboración teológica de todo lo anterior lleva a decir: el Padre es capaz de dejar que su mejor hijo se arriesgue por todos los demás: ¡mirad cómo ama el Padre, que no escatima ni siquiera a Jesús, por el bien de todos!

Ser cristiano se define por tanto como:

"el que cree en Dios,

el Padre,

por Jesús a pesar de la cruz,

y por la cruz".

"Viendo y oyendo"

Nuestra resurrección es una realidad interior. La vida del hombre no es más que signo, ropaje... de la Vida. La Resurrección es tener ya La Vida.

La simple vida biológica es el soporte de la vida intelectual. Y todo eso no es más que el soporte de LA VIDA, la condición de Hijos. Nuestra fe es que en Jesús se mostró posible que la humanidad "lleve dentro" la divinidad. Decía el catecismo que estudiábamos de pequeños: "Sin dejar de ser Dios, quedó hecho hombre" Y podemos invertir los términos: "Sin dejar de ser hombre, estaba lleno de Dios". Éste es el sentido profundo, desmitologizado, de la Encarnación.

La Resurrección, la Vida, no se ve. Pero sus frutos sí se ven. Los que participan de la Vida viven como resucitados "buscando las cosas de arriba" "vestidos del hombre nuevo". Su código moral son las Bienaventuranzas; su oración, el Padre Nuestro; su culto a Dios, la vida; sus actos religiosos, las celebraciones festivas del amor de Dios presente en todo, los sacramentos. Esta es la Vida Nueva, manifestándose en la vida normal.

Vivir de otra manera es "inútil y efímero". Nosotros vivimos la vida como El nos enseñó, porque tenemos Fe en El y tenemos puesta en El nuestra esperanza.

SALMO 16

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/1071-creer-a-pesar-de-la-cruz.html

Ilustración: Ivanka Demchuk.

Monseñor Munilla:

https://www.youtube.com/watch?v=RFCxwqMB9LI

Padre S. Martín: 

https://www.youtube.com/watch?v=HnqdHhaWwEo

Papa León:

https://www.youtube.com/watch?v=TPAELNUM4Vw

Cardenal Porras: 

https://www.youtube.com/watch?v=q07ICHSz8jY

MonseñorBiord: 

https://www.youtube.com/watch?v=i6d1VrRMUss

Padre S. Martín: 

https://www.youtube.com/watch?v=zr5YSU9KD7A

Padre J. Martín: 

https://www.youtube.com/watch?v=lFsHBYNWXd0

sábado, 4 de abril de 2026

¿Identidad transmental, dijo?

CONECTADOS A LA VIDA

(San Juan 20, 1-9)

Enrique Martínez Lozano

Debido a sus propios límites, la mente solo puede darnos respuestas reductoras. Para ella, nuestra identidad es el yo, y la vida es algo que tenemos. Mientras permanezcamos identificados con ella y queramos entender la realidad únicamente desde la razón, no podremos superar el engaño.

Todo se modifica, sin embargo, en cuanto salimos del modelo mental de conocer: la realidad deja de aparecer como una suma de objetos separados –la separación, en realidad, es un ilusión producida por la mente-, para mostrarse como el despliegue de la Vida en infinidad de formas.

Todo es Vida, que puede expresarse como vibración, conciencia, información, energía, materia... Lo cual no es sino una "extensión" de la célebre fórmula de Einstein: E = mc2 ("m" es masa, y "c" es la velocidad de la luz). Masa y energía no son sino la misma y única realidad, aunque en "condiciones" diferentes. ¡Con razón decía Max Planck, el padre de la física cuántica y premio Nobel de física en 1918, que "la materia como tal no existe"!

La vida no es algo que tenemos, sino lo que somos. Lo que tenemos, lo podemos perder; lo que somos, permanece.

Del mismo modo, mi identidad real no es el yo, tal como la mente creía, sino –otro nombre de la Vida- la Consciencia que me percibe. No soy nada de lo que puedo observar, sino Eso que observa. Para quien realmente soy –la Consciencia-, el yo –la estructura psicosomática, el organismo cuerpo-mente- no es nada más que un objeto, en el que, de una forma transitoria, se expresa la Consciencia que soy.

En otro marco de referencia, dentro de otras categorías culturales y religiosas, la fe cristiana en la resurrección viene a afirmar, de fondo, lo mismo. La resurrección de Jesús es la proclamación irrefrenable de que la muerte no es sino un "paso" en el que, paradójicamente, despertamos a la Vida que somos. Ni el aparente fracaso, ni la tortura, ni la muerte, ni la angustia de la cruz tienen la última palabra. La Vida que somos no muere jamás.

No es necesario, por tanto, esperar a la muerte física para morir, ni tampoco para resucitar. Si queremos vivir como resucitados –tal como vivió Jesús, que llegó a afirmar: "Yo soy la resurrección y la vida"-, necesitamos comprender la verdad de quienes somos. En la medida en que lo comprendemos, dejamos de vivir para el yo –vamos muriendo a él- y nos anclamos en nuestra verdadera identidad: la Consciencia ilimitada y compartida.

De ese modo, nos experimentamos conectados a la Fuente de todo lo que es y a la Vida que somos. En esto consiste la sabiduría y la liberación: en la conexión consciente al Misterio de la Vida, a Dios, sin ningún tipo de separación ni distancia; sin costuras.

Y desde aquí podemos volver al relato del evangelio de Juan. Se trata de un texto profundamente elaborado y cargado de simbolismo. En realidad, los llamados "relatos de apariciones" son, fundamentalmente, catequesis en torno a Jesús vencedor de la muerte y a la resurrección.

María Magdalena es símbolo de aquella comunidad que se movía entre la luz y la oscuridad. Todavía vive en torno al sepulcro (muerte); por eso, "aún estaba oscuro". Pero, al mismo tiempo, empezaba a clarear ("al amanecer") y "la losa estaba quitada" (la losa de la duda y la resignación fatalista). Todo parece anunciar algo definitivamente nuevo: es "el primer día de la semana"; se trata, nada menos, que de una nueva creación.

En la tradición cristiana, se ha presentado la resurrección como una "nueva creación" llevada a cabo por el poder de Dios, que actúa en la muerte como había actuado, según el relato del Génesis, en la creación del mundo. Desde un nivel de conciencia en el que la identidad se reduce al yo y en una concepción lineal de la historia, no podían expresarlo de otro modo: la vida es algo que nos espera más allá, en el futuro, después de la muerte, gracias a una nueva intervención de Dios.

Desde un nivel de conciencia transpersonal y desde un modelo no-dual de cognición, se nos hace evidente esta afirmación: Todo es Ahora. Ahora es la Vida, Ahora es la "resurrección"..., aunque todavía no lo hayamos descubierto. Pero basta acallar la mente para, al menos, atisbar que Todo es.

La mente se queda en las "formas", y hace una lectura en la que se espera un futuro mejor. Pero ya somos conscientes también de que el único que desea el futuro es el ego, por una doble razón: porque en el presente desaparece y porque, vacío como es, sueña con un futuro imaginado en el que poder saciar finalmente su inherente insatisfacción.

El ego corre, como los discípulos, pensando que en el futuro se sentirá mejor. Con frecuencia, corre tan deprisa que no repara en ninguna otra cosa que no sea su propia expectativa (o su propia creencia). En ocasiones, parece recibir la gracia de poder ver "las vendas" y de ver a través de ellas.

En realidad, para quien está atento, todo son "vendas", signos, señales, aberturas, resquicios, ranuras, grietas por donde se cuela la Vida. Todo puede ser oportunidad para ir despertando a quienes realmente somos y reconocernos conectados a la Vida.

Pero, por lo general, para poder ver el significado que las "vendas" contienen, se requiere atención. Una atención que nos hace estar en el momento presente y acalla el parloteo mental. En ese Silencio, podrá desvelarse ante nuestros ojos la Presencia y reconocernos como la

Consciencia que somos y que se despliega momentáneamente a través de lo que llamamos "nuestras historias personales".

Sea cual la sea la historia o el "papel" que se nos haya asignado, la clave radica en abrirnos a nuestra verdadera identidad transmental y permanecer conectados conscientemente a ella y a la Vida. Eso es vivir resucitados.

Fuente: 

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/61-conectados-a-la-vida.html 

Ilustración: Roman Sleptsuk.

Fotografía: LB, Jesús resucitado, Iglesia de la Coromoto, El Paraíso (Caracas, 05/04/2026).

Papa León: 

Papa León: https://www.youtube.com/watch?v=ndBwY3qDyFA

Cfr.

https://www.youtube.com/watch?v=lmnAf6yyf7E/

https://www.youtube.com/watch?v=57JAMrzSF3w

Cardenal Porras: 

https://www.youtube.com/watch?v=lBL_UMBONd0


Padre S. Martín: 


Monseñor Munilla: 

domingo, 25 de enero de 2026

Preocupación

A BIORD ROGANDO ...

Luis Barragán

Hay situaciones necesarias de esclarecer, porque no basta con correr la arruga. Sobre todo, tratándose de la feligresía católica que deposita su confianza en el obispado.

Hija de Edmundo González, Mariana González de Tudares denunció en su momento que intentaron extorsionarla para liberar a su esposo Rafael  implicando los espacios (SIC) del  arzobispado de Caracas. Horas después, la diócesis arzobispal negó la especie a través de un comunicado muy breve y, ciertamente, vago, sin contundencia.

Otras horas más tarde, sorprendió a la opinión pública la fotografía tomada en una misión diplomática que incluye al excarcelado Rafael Tudares y a su esposa. Y, en la escena, aparece monseñor Raúl Biord, arzobispo de la ciudad capital.

Afortunadamente, en tres días  se produjo la liberación, pero quedó un amargo sabor de los hechos que nos confunden todavía más sobre el papel de monseñor en el curso absolutamente ineludible de los acontecimientos políticos. Tiene un rol que desempeñar, nadie está pidiéndole hacer proselitismo político, pero ese rol le toca cada día más definirlo; por cierto, lejos estamos de sugerir siquiera que, directa o indirectamente, tenga que ver con alguna intención o actividad delictiva, pero luce necesario y le rogamos que se aclaren completamente las cosas para que tomen  las previsiones del caso, al menos.

En estas mismas páginas, saludamos su designación arquiepiscopal, atendida la sugerencia del amigo Freddy Millán Borges (https://lapatilla.com/2024/07/01/luis-barragan-biord-castillo/);  e, incluso, una o dos semanas antes, acudimos a una misa que dio Biord en un sector popular de la metrópoli con motivo de la designación del novel sacerdote Jesús Herrera como administrador de la parroquia. Suscribimos esta nota como católicos empeñados en ser practicantes  y como ciudadanos que deseamos confíar en nuestros pastores a plenitud, pues, es amarga la sensación que quedó luego de la justa excarcelación del señor Tudores.

Imágenes: la inicial, tomada de la cuenta de Sergio Novelli (*) y, las otras, capturas de pantalla tomadas del video de la homilía de monseñor Biord, misa del 18/01/2026 (Artigas, Caracas). 

(*) https://x.com/SergioNovelliE/status/2014306033162727889/photo/1

25/01/2026:

https://lapatilla.com/2026/01/25/luis-barragan-a-biord-rogando/

sábado, 10 de enero de 2026

La universalidad de Jesús

PADRE / HIJO: LAS DOS CARAS DE LO REAL

(San Mateo, 3: 11-17)

Enrique Martínez Lozano

Los relatos evangélicos asocian el inicio de la actividad pública de Jesús al hecho de ser bautizado por Juan. Como si ese acontecimiento marcara un punto de inflexión significativo en la vida del maestro de Nazaret. Al mismo tiempo, tienen que encontrar una explicación frente a los discípulos del Bautista que, apoyados en este hecho, afirmaban la superioridad de su propio maestro con respecto a Jesús.

Mateo se remite a algún designio divino, no sin antes poner en boca del propio Juan su sumisión: "Soy yo el que necesita que tú me bautices". Con esta aclaración, inducida por la polémica entre los discípulos de uno y otro, el relato se centra en la proclamación por la que Jesús es presentado como el enviado, el "hijo amado".

La proclamación va acompañada de rasgos característicos de una teofanía: el abrirse el cielo, la imagen de la paloma y la voz de lo alto. Todo ello para indicar que es Dios mismo quien irrumpe en la persona de Jesús, a quien presenta como hijo amado, habitado por el Espíritu.

Si todo ello lo leemos desde el nivel mental, no hay nada más que añadir: el Hijo de Dios viene a salvar nuestras almas.

Pero la evolución de la consciencia nos ha hecho percatarnos de nuevos datos que ya resulta imposible ignorar. Entre ellos, por lo que se refiere a esta cuestión, dos:

1. El yo es únicamente una ficción mental; nuestra confusión y sufrimiento se derivan del hecho de habernos reducido a él; por tanto, no hay que "salvar al yo", sino aprender a "liberarnos de él" (en el sentido de no considerarlo como nuestra identidad).

2. Existe un modo de conocer previo al mental y más rico que él: el modelo no-dual. Pues, como afirma el psicólogo Giorgio Nardone –autor del libro "Pienso, luego sufro"-, "es una perversión de la inteligencia creer que la razón lo solventa todo". Leído el texto desde el modelo no-dual, el horizonte señalado en el texto se amplía radicalmente: cada uno, cada una de nosotros somos, en realidad, el "hijo amado" del que se habla ahí.

"Hijo/a amado/a": he ahí uno de los nombres de nuestra identidad, aquella que compartimos con todos los seres. Pero el término "hijo" no hace referencia a una realidad supuestamente separada de otra a la que llamaríamos "padre" –ese es el lenguaje mental-, sino que se trata de una Realidad única, en su doble cara: de hecho, "padre" e "hijo" únicamente pueden darse en una misma relación; cada uno de ellos "hace posible" al otro.

Dicho de un modo más simple, la palabra "Padre" quiere designar al Fondo invisible y único de todo lo que es; la de "Hijo" alude a lo visible y manifiesto.

Por decirlo con palabras poéticas de Javier Melloni, se trata de "la Profundidad originaria (Padre-Madre) de las aguas dándose en el Hijo, el Hijo-Cuenco recibiéndose desde el Fondo que lo engendra continuamente para retornar a él por flujo incesante del Viento-Espíritu. No estamos sino en este único y mismo Fondo. Participamos de él como oleaje experienciándose en nosotros. A través de nuestra existencia retornamos a la Fuente que se vierte en el Mar de donde proviene" (J. MELLONI, Sed de Ser, Herder, Barcelona 2013, p.20).

Y continúa el mismo Javier de una manera hermosa: "En cada acto verdadero damos a luz a Aquel que nos ha dado a luz para que lo manifestemos. El Mar se expresa en sus olas. Las olas hacen visible el Mar. Al dejar salir lo más genuino de nosotros, dejamos al mar ser ola en nosotros" (Ibid. p.84).

En nuestras "formas" concretas, históricas y temporales, somos manifestación y expresión de aquel Fondo que, simultáneamente, constituye nuestra identidad más profunda. Con razón se habla de "intimidad divina": no cabe ninguna separación ni distancia; somos, a la vez, la ola y el Océano. Y así nos percibimos en nosotros mismos: como "ola" cuando nos pensamos; como "Océano" cuando, sencillamente, aquietamos la mente y atendemos en el no-pensamiento.

Nos pensamos como "hijos/as amados/as", permanente y amorosamente sostenidos en el regazo de Aquel que nos vive –y al que podemos llamar "Padre/Madre" o "Tú"- y que se vive a través nuestro.

Y nos re-conocemos –ya sin apego egoico- como aquel mismo Fondo que identifica a todo lo que es. En esta experiencia, saltan todas las barreras y separaciones y, con ellas, todo miedo y toda soledad.

Para experimentarlo, solo se requiere acallar la mente. Sin esto, veremos únicamente sombras, y seguiremos sumidos en la ignorancia básica y, por tanto, en el sufrimiento.

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/4514-padre---hijo-las-dos-caras-de-lo-real.html

Ilustraciones: David Cycleback, "Big Ideas": https://davidcycleback.substack.com/p/racial-depictions-of-jesus y Johnny Myers, "The Black Art Depot": https://www.blackartdepot.com/products/in-the-name-of-the-father-johnny-myers?srsltid=AfmBOoo02aAITZSD44lVTDqZj-H6LMsYCiXnqMx2r0e2mtQRAR0u2NvV

Papa León: El Concilio Vaticano II a través de sus documentos:

https://www.youtube.com/watch?v=9yo4jZNxQ9w




Padre S. Martín: El espíritu del Concilio, muerto o al menos herido grave | Actualidad Comentada :










sábado, 20 de diciembre de 2025

Dios-con-nosotros

EL SENTIDO TEOLÓGICO DEL RELATO

(San Mateo, 1: 18-24)

Enrique Martínez Lozano

Hoy se acepta con normalidad que los evangelios no son crónicas históricas, en el sentido moderno del término, sino catequesis elaboradas por creyentes, que buscan comunicar, compartir y alentar la fe de las primeras comunidades. No se niega su base histórica, pero ésta –de acuerdo también con los usos de la época- ha sido "elaborada" en función del mensaje que se quería transmitir.

Si ese principio es válido para el conjunto de los relatos evangélicos –y los estudiosos se hallan empeñados en la ardua tarea de discriminar la "historicidad" de cada perícopa-, mucho más para los así llamados "relatos de la infancia".

En estos relatos, particularmente, que encontramos sólo en los evangelios de Mateo y de Lucas, no hay que ir a buscar historia, sino teología, es decir, contenidos de fe.

En Lucas, es María quien recibe directamente el anuncio del ángel –la anunciación-; en Mateo, por el contrario, el destinatario del mensaje angélico es José. En ambos casos, lo que se busca transmitir es exactamente lo mismo: Jesús nace todo de Dios.

Si nos ceñimos al relato de Mateo, que estamos comentando, la exégesis actual parece inclinarse a pensar que el evangelista está utilizando unos temas que ha recibido de la tradición; si bien otros insisten en que, atendiendo al vocabulario empleado, él mismo los habría reelaborado de un modo muy personal.

Empecemos reconociendo una obviedad. El tema del nacimiento sin intervención de un padre se encuentra a menudo en relatos egipcios y helenísticos, que hablan de la generación divina de reyes, héroes, sabios...: desde Horus, hasta Attis de Frigia, pasando por Dionisos y Mitra, y llegando incluso a Platón –de quien su sobrino Espeusipo, en el discurso pronunciado al año de la muerte del filósofo, afirmó que éste había sido engendrado directamente por Apolo- y, por supuesto, a los emperadores romanos... También en contextos mas alejados, como la India, se dice de Krishna, que nació de la virgen Devaki.

En una cultura en la que se pensaba que la mujer jugaba únicamente el papel de "receptor" y "nido" de la nueva vida, que se creía provenía en exclusividad de la figura paterna –el semen contenía la totalidad de la vida que iba a nacer-, parece claro que, al eliminar la intervención masculina, se estaba diciendo que el niño que nacía era hijo de Dios en su totalidad. La madre no era sino el receptáculo que lo acogía.

La idea, sin embargo, era desconocida en el judaísmo de Palestina. El texto de Isaías que cita Mateo –"la virgen concebirá..."-, aparte de referirse a un hecho concreto de la historia del pueblo, no parece que hable originalmente de "virgen", sino sencillamente de "doncella" o "joven": así es como, según los expertos, habría que traducir el término hebreo "almâh".

El que fuera una idea inexistente en Palestina, podría ser un indicio de que pudo haberse fraguado en alguna comunidad judeo-helenística-cristiana, donde hubiera encontrado fácil receptividad.

Probablemente, el relato forme parte del intento de ciertas comunidades de mostrar a Jesús como "Hijo de Dios según el Espíritu", tal como se expresaba Pablo en la carta a los Romanos (1,4). El relato del nacimiento virginal sería entonces una forma de dar cauce a aquella convicción.

Eso significa que, antes que una afirmación que se refiera a la biología, es un relato teológico. No se está hablando de la virginidad biológica de María, sino del carácter divino de Jesús: el recurso para hacerlo –en línea con la costumbre egipcia y helenística- era mostrarlo como nacido sin intervención de varón.

En cualquier caso, en el relato bíblico, el Espíritu Santo no reemplaza al elemento masculino que hace posible el engendramiento. Se trata, más bien, del poder creador de Dios, siempre actuante, y no de un intervencionismo mítico, que rivalizara con lo humano.

Si miramos el evangelio de Mateo en su conjunto, quizás hayamos de concluir que lo que más le interesa al autor es el nombre "Emmanuel", con el que entiende la persona y la obra de Jesús: para este evangelista, Jesús es, antes que nada, "Dios-con-nosotros".

Tanto es así que va a hacer con ese nombre una gran inclusión, que abraza a todo su escrito. La primera parte de la misma corresponde al relato que estamos comentando, en el capítulo primero; la segunda aparecerá en el último, puesta entonces en boca del propio Jesús, como cierre de todo el evangelio: "Yo-soy-con-vosotros todos los días hasta el final del mundo" (28,20). Al principio y al final, el mismo nombre, que define la persona y la misión de Jesús entre los suyos: Emmanuel.

Esto es lo decisivo para Mateo, la certeza sobre la que apoya su fe: han descubierto en Jesús la cercanía completa de Dios. Para insistir en que es todo de Dios, recurre al relato, común en su entorno, de un "nacimiento virginal".

¿Cómo hablar entonces de la "virginidad de María"? Soy consciente de que este tema –donde se entrelazan lo religioso, lo cultural y lo psicológico, en una mezcla en la que intervienen poderosos elementos inconscientes e incluso arcaicos o ancestrales, relativos a la sexualidad y a la figura de la mujer- toca fibras muy sensibles en la piedad católica.

Una anécdota puede ilustrar, mejor que otra cosa, lo que quiero decir. No hace muchos años, en una romería a un santuario mariano, un hombre me comentaba: "Yo no sé si creo en Dios; pero que a nadie se le ocurra tocarme a la Virgen..."

Con todo el respeto al modo que cada cual tenga de expresar e incluso vivir sus creencias, me parece que podríamos empezar por ponernos de acuerdo en algo elemental: más importante que la virginidad biológica es la virginidad espiritual.

Esta última podría entenderse como "disponibilidad", la actitud abierta y dócil de quien se deja hacer por Dios, sin límite ni medida. Una persona virgen es aquélla cuyo corazón no está "ocupado" por ninguna otra cosa que la voluntad de Dios.

Si queremos expresarlo de un modo aún más radical, podemos decir que virgen es la persona que se ha desindentificado o desapropiado de su yo y, por tanto, ya no vive para él. Es "virgen" –apertura, disponibilidad, donación...- quien no está identificado con su ego ni vive para él, sino que ha descubierto-experimentado la Identidad-sin-límites (transegoica o transpersonal, no-dual) que todo lo abraza. Una identidad, por lo demás, que únicamente puede percibirse en el presente.

En ausencia de identificación con el yo, la persona es cauce o canal a través del cual Dios puede fluir con entera libertad. Por eso, puede cantar como María: "El Poderoso ha hecho en mí obras grandes". No hay sentido alguno de apropiación; hay únicamente un "dejarse vivir", asintiendo a la Vida que se expresa en la forma del momento presente.

La virginidad, por tanto, así entendida, puede considerarse como el horizonte hacia el que caminamos..., porque en realidad ya lo somos. Al comprender la Unidad que somos y trascender la conciencia egoica –en la desapropiación del yo- nuestro corazón se "desocupa" y nos descubrimos conteniendo en nosotros al universo entero.

En ese camino nos hallamos. En María, acogemos y celebramos a una mujer que lo ha vivido; por eso, también en ella nos reconocemos.

Fuente: 

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/1480-el-sentido-teol%C3%B3gico-del-relato.html

Ilustración: Tana Anand para un texto de Lauren Michele Jackson (“The Case That Being Poor and Black Is Bad for Your Health”), publicado por The New Yorker (https://www.newyorker.com/books/page-turner/the-case-that-being-poor-and-black-is-bad-for-your-health). 

Fotografías: LB, Iglesia de Lourdes, av. San Martín (Caracas, 21/12/25).

Cfr. Giancarlo Pani:

https://www.laciviltacattolica.es/2025/12/19/el-anuncio-a-jose/

Padre S. Martín. Actualidad católica. Sinodalidad: la gran batalla de León XIV en el consistorio extraordinario:

https://www.youtube.com/watch?v=dfoEKf8CXtE

Papa León: https://www.youtube.com/watch?v=xnovsU4tXh0


Cardenal Porras: https://www.youtube.com/watch?v=y12GgjeE_14


Padre Velasco: https://www.youtube.com/watch?v=7FjdvJcpMls

Padre S. Martín: https://www.youtube.com/watch?v=n0IzsV5EUDE

Monseñor Munilla: https://www.youtube.com/watch?v=qyWABOGZzaU

sábado, 13 de diciembre de 2025

El Mensajero

VERICUETOS DEL EGO Y VERDAD

Enrique Martínez Lozano

(San Mateo, 11: 2-11)

Las relaciones entre los discípulos de Juan y los de Jesús no parece que fueran fáciles. Quizás no tanto porque presentaran "proyectos" demasiado diferentes, cuanto por la necesidad (egoica) de ser "más importante" o, simplemente, de "tener razón". Para los primeros, el Bautista era "superior" a Jesús, porque había sido su maestro; para los segundos, Juan no era sino el "precursor" del Mesías.

La polémica, que se prolongaría durante varios decenios, debió de ser de tal envergadura que aparece como trasfondo de todos los evangelios, siempre que se aborda esta cuestión.

En el texto que leemos hoy, Mateo parece que quiera mediar para "equilibrar" la discusión. Si bien, por un lado, muestra a Jesús como Mesías, haciendo que Juan (sus discípulos) se cuestione(n) sobre ello, por el otro, dedica uno de los mayores elogios a la figura del Bautista.

El tema de la "duda" acerca del mesianismo de Jesús le sirve a Mateo para un doble fin. De una parte, para presentar a Juan interesándose por Jesús en cuanto el Mesías esperado. De otra, para incidir expresamente en lo que caracterizaba el mesianismo del maestro de Nazaret.

Parece indudable que el comportamiento de Jesús suscitó reacciones escandalizadas, sobre todo del lado de los judíos más religiosos, así como de sus autoridades. Frente a tales reacciones, Mateo remite a los hechos: "Los ciegos ven y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia". Con una advertencia significativa: "¡Dichoso el que no se sienta defraudado [escandalizado] por mí!".

La respuesta de Jesús no contiene ninguna explicación o justificación verbal; tampoco elabora ninguna teología, sino que muestra, sencillamente, una acción liberadora, al servicio de la vida y de las personas.

La alusión a los que se sienten defraudados (escandalizados) parece decisiva. Es probable que el motivo del escándalo fuera precisamente la imagen de Dios que presentaba Jesús. Una persona religiosa se siente fácilmente defraudada cuando ve puestas en cuestión sus creencias o su propia imagen de Dios.

Con la mejor intención, e incluso de buena fe, la persona religiosa llega fácilmente a identificar a Dios con el modo como ella lo entiende. Debido a esa identificación –que se produce de modo inconsciente-, es frecuente que quien ve cuestionadas sus creencias llegue a la conclusión de que el autor de tales cuestionamientos está necesariamente en el error.

Los humanos tenemos una tendencia tan espontánea como arraigada que nos lleva a creernos nuestros pensamientos. De hecho, esa es una de las mayores causas de sufrimiento: creernos lo que pensamos (creer que lo que pensamos es verdad).

Frente a semejante engaño, creo advertir que se empieza a reconocer que los pensamientos no pueden ser "verdaderos", sino únicamente "etiquetas" que coloca nuestra mente sobre la realidad. Dicho con propiedad: los pensamientos son solo "puntos de vista", que pretenden apuntar hacia lo Real, hacia la Verdad, pero sin alcanzarla nunca.

El sabio tailandés Ajahn Chah lo expresaba de este modo: "Tenéis un montón de puntos de vista y opiniones sobre lo que es bueno y lo que es malo, lo correcto y lo incorrecto, sobre cómo deberían ser las cosas. Os aferráis a vuestros puntos de vista y sufrís mucho. Solo son puntos de vista, ¿sabéis?".

La Verdad no puede pensarse; únicamente, vivirse. Y es entonces, cuando eres verdad –no porque pienses que posees la verdad-, cuando la conoces.

El relato termina, como decía más arriba, con un encendido elogio de la figura del Bautista, de quien se llega a decir que es "más que profeta", "el mayor nacido de mujer". De hecho, en los textos evangélicos es fácil advertir una tendencia a "cristianizar" a Juan, al que hoy la Iglesia venera como santo.

Pero al letrado que es Mateo le interesa subrayar la novedad del Reino, que constituye uno de sus temas preferidos: "Os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los maestros de la ley y los fariseos, no entraréis en el reino de los cielos" (Mt 5,20). Por eso, tras el elogio al Bautista, se apresura a añadir que "el más pequeño en el Reino de los cielos es más grande que él". Con estas palabras, quiere subrayar la inusitada novedad del mensaje de Jesús.

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/4406-vericuetos-del-ego-y-verdad.html

Ilustración: Lucas Cranach, el Viejo.

Padre S. Martín: La Hora de la Purificación: el Camino Sinodal Alemán y la Prueba de la Fidelidad:

https://www.youtube.com/watch?v=hsujSyYi_Go


Papa León: https://www.youtube.com/watch?v=OZrkRJaxpv4 








Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY