PADRE / HIJO: LAS DOS CARAS DE LO REAL
(San Mateo, 3: 11-17)
Los relatos evangélicos
asocian el inicio de la actividad pública de Jesús al hecho de ser bautizado
por Juan. Como si ese acontecimiento marcara un punto de inflexión
significativo en la vida del maestro de Nazaret. Al mismo tiempo, tienen que
encontrar una explicación frente a los discípulos del Bautista que, apoyados en
este hecho, afirmaban la superioridad de su propio maestro con respecto a
Jesús.
Mateo se remite a algún
designio divino, no sin antes poner en boca del propio Juan su sumisión:
"Soy yo el que necesita que tú me bautices". Con esta aclaración,
inducida por la polémica entre los discípulos de uno y otro, el relato se
centra en la proclamación por la que Jesús es presentado como el enviado, el
"hijo amado".
La proclamación va
acompañada de rasgos característicos de una teofanía: el abrirse el cielo, la
imagen de la paloma y la voz de lo alto. Todo ello para indicar que es Dios
mismo quien irrumpe en la persona de Jesús, a quien presenta como hijo amado,
habitado por el Espíritu.
Pero la evolución de la
consciencia nos ha hecho percatarnos de nuevos datos que ya resulta imposible
ignorar. Entre ellos, por lo que se refiere a esta cuestión, dos:
1. El yo es únicamente una
ficción mental; nuestra confusión y sufrimiento se derivan del hecho de
habernos reducido a él; por tanto, no hay que "salvar al yo", sino
aprender a "liberarnos de él" (en el sentido de no considerarlo como
nuestra identidad).
2. Existe un modo de conocer
previo al mental y más rico que él: el modelo no-dual. Pues, como afirma el
psicólogo Giorgio Nardone –autor del libro "Pienso, luego sufro"-,
"es una perversión de la inteligencia creer que la razón lo solventa
todo". Leído el texto desde el modelo no-dual, el horizonte señalado en el
texto se amplía radicalmente: cada uno, cada una de nosotros somos, en
realidad, el "hijo amado" del que se habla ahí.
Dicho de un modo más simple,
la palabra "Padre" quiere designar al Fondo invisible y único de todo
lo que es; la de "Hijo" alude a lo visible y manifiesto.
Por decirlo con palabras
poéticas de Javier Melloni, se trata de "la Profundidad originaria
(Padre-Madre) de las aguas dándose en el Hijo, el Hijo-Cuenco recibiéndose
desde el Fondo que lo engendra continuamente para retornar a él por flujo
incesante del Viento-Espíritu. No estamos sino en este único y mismo Fondo.
Participamos de él como oleaje experienciándose en nosotros. A través de
nuestra existencia retornamos a la Fuente que se vierte en el Mar de donde
proviene" (J. MELLONI, Sed de Ser, Herder, Barcelona 2013, p.20).
Y continúa el mismo Javier
de una manera hermosa: "En cada acto verdadero damos a luz a Aquel que nos
ha dado a luz para que lo manifestemos. El Mar se expresa en sus olas. Las olas
hacen visible el Mar. Al dejar salir lo más genuino de nosotros, dejamos al mar
ser ola en nosotros" (Ibid. p.84).
Nos pensamos como
"hijos/as amados/as", permanente y amorosamente sostenidos en el
regazo de Aquel que nos vive –y al que podemos llamar "Padre/Madre" o
"Tú"- y que se vive a través nuestro.
Y nos re-conocemos –ya sin
apego egoico- como aquel mismo Fondo que identifica a todo lo que es. En esta
experiencia, saltan todas las barreras y separaciones y, con ellas, todo miedo
y toda soledad.
Para experimentarlo, solo se
requiere acallar la mente. Sin esto, veremos únicamente sombras, y seguiremos
sumidos en la ignorancia básica y, por tanto, en el sufrimiento.
Fuente:
https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/4514-padre---hijo-las-dos-caras-de-lo-real.html
Ilustraciones: David Cycleback, "Big Ideas": https://davidcycleback.substack.com/p/racial-depictions-of-jesus y Johnny Myers, "The Black Art Depot": https://www.blackartdepot.com/products/in-the-name-of-the-father-johnny-myers?srsltid=AfmBOoo02aAITZSD44lVTDqZj-H6LMsYCiXnqMx2r0e2mtQRAR0u2NvV
Papa León: El Concilio Vaticano II a través de sus documentos:
https://www.youtube.com/watch?v=9yo4jZNxQ9w




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