EL DAÑO LABORAL Y CALDERÓN BERTI
Puede decirse, protesta y media en las calles de la ciudad
capital ha prendido en reclamo del aumento general de sueldos y salarios. Quince
días atrás, la primera actividad consistió en una modesta concentración en la
Plaza Morelos, saboteada por una inmensa tarima oficialista de estridentes
equipos de sonido en la avenida México que no impidieron que un grupo de reclamantes
partiera y llegase a las inmediaciones del Capitolio Federal; y, recientemente,
otro grupo semejante de peticionarios quisieron reeditar la escena, amedrentados
y disueltos tranquilamente por la policía y los colectivos motorizados.
Obviamente, la situación no habla precisamente del
inicio de una transición, revelando la falta de coordinación de las fuerzas
sociales y políticas para demandar mejoras al gobierno que esperará a finales
de abril para anunciar la elevación insignificante de los consabidos bonos. Y
es, faltando poco, no se evidencia la existencia y ampliación de un debate en
una materia necesaria de contextualizar en términos sociales y económicos.
Dicho en anteriores ocasiones, somos partidarios del
reconocimiento del daño laboral en Venezuela, con la consiguiente reparación
social e indemnización económica de los trabajadores, en lugar del exclusivo e
inmediato aumento salarial. No habrá mejor oportunidad que los ingresos
extraordinarios del petróleo para generar las palancas indispensables a objeto
de saldar la colosal deuda con las cajas de ahorro del sector público y reactivar
el crédito, lograr la participación accionaria de los trabajadores en las empresas
a reprivatizar gracias un modelo económico alternativo, entre otros varios
ejemplos.
Grata sorpresa la de esta semana, cuando la periodista
Goizeder Azúa entrevistó al reconocido experto petrolero Humberto Calderón
Berti (https://www.youtube.com/watch?v=GnMaATCDzII), quien hizo un responsable señalamiento en torno a la
situación de los miles de empleados de PDVSA otrora despedidos por Hugo Chávez
y esbozó al mismo tiempo – entusiasta – una solución necesaria. Por una parte,
con sentido realista, señaló que no habrá los recursos indispensables a corto
plazo para resarcir a la asombrosa cantidad de personas que el barinés botó de
la industria con un par de prepotentes pitazos televisivos; y, por otra,
planteó la posibilidad de que los venezolanos que se encuentran en el exterior,
ingenieros que trabajan en el área petrolera en diferentes latitudes, así como
los obreros calificados, regresen a nuestro país ya no como empleados, sino
como empresarios privados capaces de motorizar la industria en todos sus
ámbitos.
Nadie pretende afirmar que el exministro Calderón
Berti expresamente está de acuerdo con la tesis del daño laboral, aunque luce
obvio que coincide implícitamente. Significa la inversión de ahorros y la reinserción
en el proceso productivo de aquellos que no sólo despidieron de PDVSA, sino que
perdieron oportunidades laborales, justos salarios, la debida actualización,
etc.
Ilustración: Gerardo Feldstein.
Referencia: https://www.youtube.com/watch?v=GnMaATCDzII

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