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sábado, 27 de julio de 2024

Personas libres y responsables

LA PROPUESTA DE DARSE A LOS DEMÁS NO ES ACEPTADA

(San Juan, 6: 1-15)

Fray Marcos (Rodríguez)

Contexto

La liturgia del ciclo B inserta a partir de este domingo, el cap. 6 de Juan. Leeremos todo el capítulo, que es el más largo y denso de todos los evangelios, y que nos va a ocupar cinco domingos. En sus 71 versículos, partiendo de la multiplicación de los panes y peces, elabora toda una teología del seguimiento. En el fondo se trata de un proceso de iniciación catequética, que en la realidad duraba varios años y que, al final, obligaba a tomar una decisión definitiva: el bautismo.

El evangelio de Juan fue escrito por iniciados y para iniciados. Se da por supuesto que todos comprenden los signos e imágenes que constantemente se emplean.

Ya sabéis que este evangelio es completamente esotérico. La numerología, la cábala, el tarot, lo impregnan todo. Los 22 capítulos del evangelio se corresponden con las 22 cartas del tarot. La 6ª (el enamorado) representa un joven en una encrucijada de caminos, ante dos doncellas. Una, de amarillo y verde, representa la vida sensitiva. Otra, de azul, representa la vida espiritual. El joven se ve en la necesidad de elegir uno de los dos caminos.

Explicación

(Si queréis profundizar en el tema, leed el comentario al evangelio de Juan de J. Barreto y J. Mateo).

"El monte" es el lugar donde habita la divinidad. Jesús subió al lugar que le es propio. Sentarse es el símbolo de enseñar, como los rabinos.

"Estaba cerca la Pascua", no es un dato cronológico, sino teológico. La gente no sube a Jerusalén, como era su obligación, sino que busca en Jesús la liberación que el templo no puede dar.

El dinero tiene un significado profundo. El dinero es lo que había desplazado a Dios del templo, utilizado por el sistema opresor, es el causante de la injusticia y del hambre. Comprar pan, es obtener un bien necesario para la vida, a cambio de dinero, inventado para dominar. El vendedor dispone del alimento; lo cede solo bajo ciertas condiciones dictadas por él. La vida no está al alcance de todos, sino mediatizada por los que detentan el poder. Jesús no acepta tal estructura, pero quiere saber si sus discípulos la aceptan. Felipe no ve solución. Doscientos denarios era el salario de más de medio año de trabajo.

Andrés muestra otro posible horizonte; una solución distinta a la del comprar. Habla de los panes y los peces que descubre, como algo de lo que se puede disponer. El muchacho (muchachito, doble diminutivo), representa al insignificante grupo de los discípulos.

Los números son símbolos. 5+2=7 indica totalidad. Todo se pone a disposición de los demás. Al decir que son de cebada, pone en relación este episodio con el de Eliseo; pero marca una gran diferencia: él dio de comer a cien con veinte panes. Jesús da de comer a cinco mil con cinco.

De todas formas, la propuesta de Andrés no sirve. No hay medios suficientes.

Comer recostado era signo de hombres libres. Jesús quiere que todos se sientan personas con su propia responsabilidad. No quiere servidumbres ni dependencias de ninguna clase. Aquí está ya apuntando a la falsa interpretación del signo.

"El lugar" (con artículo determinado) era como se designaba el templo. Ahora Dios no está en el templo sino donde está Jesús. La mucha hierba, signo de la abundancia de los tiempos mesiánicos.

"Dijo la acción de gracias". eucaristhsaV= "habiendo dado gracias". Este dato tiene mucha miga. Se trata de conectar la comida con el ámbito de lo divino (los sinópticos hablan de elevar la mirada al cielo). Se reconoce que el alimento es don de Dios para todos; no puede un ser humano apropiárselo para después sacar provecho de su venta. Una vez liberado del acaparamiento egoísta, todos tendrán acceso a ese bien necesario.

Se sustrae de su finalidad primera que es alimentar, y se eleva el nivel para convertirlo en signo de Vida. Solo en este nuevo espacio fuera del egoísmo, es posible el compartir.

"Recoged los pedazos que han sobrado". Lo sobrado, no tiene sentido de resto o desperdicio sino de sobrante, sobreabundante. En la Didaché se llama al pan eucarístico "los trozos" (klasma).

Deben recogerlos porque la comunidad tiene que continuar la obra de la entrega. Otra gran diferencia con la experiencia del Éxodo. El maná no duraba de un día para otro; lo que Jesús ofrece tiene valor permanente y hay que cuidarlo.

Recordemos que en los Hechos se llama a la eucaristía "la fracción del pan". No es pan, sino pan partido.

"Llenaron doce canastas". "doce" no hace referencia a los apóstoles. En Juan no se identifica a los discípulos con los 12. Es más probable que haga referencia a las doce tribus de Israel, como símbolo de todo el pueblo que había acompañado a Moisés por el desierto.

El profeta que tenía que venir al mundo estaba anunciado en Dt 18,15. Se trata de un profeta como Moisés que haría los mismos prodigios que él. No reconocen la novedad de Jesús. Siguen creyendo en una salvación venida de fuera, al estilo del AT. Más tarde se establece una clara distinción entre el alimento que les da Jesús y el maná.

El intentar hacerle rey demuestra que no han entendido nada. La multitud queda satisfecha con haber comido. La identificación con Jesús y su mensaje no les interesa. Sus intereses están muy lejos de la actitud de Jesús.

Jesús quiere liberarles, ellos prefieren seguir dependiendo de otro. Jesús les pide generosidad; ellos prefieren recibir gratis. Jesús quiere asociarlos a su obra; ellos quieren descargar en un jefe su responsabilidad.

La solución no es el dinero o un milagro externo, sino el saber compartir todo con todos. La verdadera salvación no está en que alguien solucione nuestros problemas. La liberación está en superar el egoísmo y estar dispuesto a dar a los demás lo que uno tiene y lo que uno es.

"Se retiró a la montaña él solo" En algunos manuscritos se dice que 'huyó' al monte. Jesús sube a lo alto, mientras los discípulos bajaban... Ante la total incomprensión de la gente, Jesús no tiene alternativa, se vuelve al monte (lugar de la divinidad).

Completamente solo, como Moisés después que el pueblo traicionó a su Dios, haciéndose un ídolo. Este paralelo con Moisés, muestra la gravedad de lo sucedido. Haciendo de Jesús un Mesías poderoso, repiten la idolatría de los israelitas en el desierto. Ambos quieren adorar a Dios, pero bajo la falsa imagen (ídolo) que ellos mismos habían hecho de Él.

Aplicación

El dinero sigue siendo hoy la causa de toda desigualdad. Todo tiene un precio, incluídos los bienes espirituales. La gratuidad y el compartir son conceptos que han desaparecido de nuestra sociedad.

Conocemos bien la alternativa; seguimos ante la encrucijada pero aún no hemos tomado una decisión. No somos conscientes de que no tomar el camino espiritual, es ya dejarnos llevar por el hedonismo.

La búsqueda de placer a cualquier precio es la tónica de nuestra sociedad. En el mejor de los casos, nos empeñamos en ir por dos caminos opuestos al mismo tiempo.

Jesús pudo escapar de la pretensión de aquella gente, pero de nosotros no ha podido escapar y lo hemos proclamado rey (Rey del universo).

Cada uno de nosotros debemos examinar los motivos que nos mantienen unidos a Jesús. ¿Por qué somos cristianos? ¿Por qué venimos a misa? Yo os lo voy a decir: para asegurarnos sus favores aquí abajo y además, garantizarnos una eternidad dichosa en el cielo. ¡Qué poco han cambiado las cosas! También nosotros seguimos sin querer saber nada del servicio y la entrega a los demás.

Seguimos tratando de poner lo espiritual al servicio de lo material, que es lo que de verdad nos interesa. No nos interesa lo que Dios quiere para nosotros, sino lo que nosotros esperamos de Dios. No nos importa la visión trascendente de la vida, sino que el Todopoderoso se ponga a nuestro servicio.

Si todos los que nos llamamos cristianos empezáramos a compartir, como Jesús nos pide en el evangelio, se produciría la mayor revolución de la historia humana. Si esperamos a compartir cuando hayamos cubierto todas nuestras necesidades, nunca compartiremos nada, porque la técnica del capitalismo hedonista es precisamente aumentar las necesidades a medida que se van satisfaciendo.

Meditación-contemplación

"Se retiró a la montaña él solo".

Una vez más queda clara la actitud de Jesús.

Él no quiere estar por encima de los demás.

Tampoco quiere que la gente se esclavice.

................

La auténtica salvación no puede venir de fuera.

La verdadera esclavitud viene del falso yo.

Jesús quiere personas libres y responsables.

No acepta títeres ni gregarios que dependan de los demás.

.......................

Debes tomar las riendas de tu propio destino

y escapar de la tiranía de ego que te atenaza.

El horizonte de tu plenitud está dentro de ti.

Lo externo ni te tiene que atar ni te puede liberar.

..................

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/1097-la-propuesta-de-darse-a-los-dem%C3%A1s-no-es-aceptada.html 

Ilustración: J. Kirk Richards.

Padre Martín: https://www.youtube.com/watch?v=jsMGq5cQ_VI


Monseñor Munilla: https://www.youtube.com/watch?v=F0MKevNS_WU



domingo, 13 de agosto de 2023

Oración relacional // meditación

ORACIÓN, MIEDO Y CONFIANZA
Enrique Martínez Lozano
Mt 14, 22-33

El evangelio nos ha dejado testimonios de que Jesús buscaba la noche y la soledad para orar. Sea la oración teísta (relacional o afectiva), sea el silencio contemplativo ("estar" desnudo, en el silencio mental), necesitamos conectar conscientemente con el Misterio, Raíz, Fuente, Fundamento y Núcleo de lo que somos, para experimentarnos anclados en él y para dejarnos transformar: para permitir que lo que somos, más allá del ego, salga a la luz.
Me parece que no tiene sentido comparar ambas formas de orar, porque ni son contrapuestas ni tienen por qué excluirse. Así como hay muchos niveles diferentes desde los que podemos aproximarnos a la realidad, existen también tantas formas de conectar con el Misterio como personas.
Como dijera preciosamente León Felipe:

"Nadie fue ayer
ni va hoy
ni irá mañana
hacia Dios
por este mismo camino
que yo voy.
Para cada hombre guarda
un rayo nuevo de luz el sol...
y un camino virgen
Dios".

Probablemente, cada cual tendrá que fiarse de su "maestro interior" (intuición o voz del Espíritu) para, según la etapa de su vida, el momento que esté atravesando o su propio perfil psicológico, elegir aquella forma que le resulte más adecuada.
Ambas formas tienen aspectos positivos y, como todo lo humano, encierran riesgos, de los que será bueno ser lúcidos. Por si sirve de ayuda, reproduzco aquí un esquema que presentaba en el libro "¿Qué Dios y qué salvación?" (p. 245).
El evangelista, tras mostrar a Jesús orando en la noche, nos trae una escena que parece "escapada" de los relatos de apariciones del resucitado, como si fuera una "aparición pascual" adelantada.
Se trata, en realidad, de una celebración litúrgica en la iglesia/barca, en la que Jesús es proclamado como "Hijo de Dios". Se trata de la primera confesión de fe que usa esta fórmula, que constituye el título cristológico más elevado.
Es evidente que ese título no significa todavía lo que la reflexión posterior –muy marcada por el pensamiento helenista, que desembocaría en los concilios de Nicea (325) y de Calcedonia (451)- volcaría sobre él. Para una comunidad judeocristiana, como la de Mateo, ese título, con ser el más excelso, no podía significar el reconocimiento de "otro" Dios junto a Yhwh –el estricto monoteísmo judío no lo permitía-. La expresión "Hijo de Dios" aludía a una especialísima relación de Jesús con Dios, con quien gozaba de una predilección e intimidad única.
La celebración litúrgica arranca de una situación de temor. La barca/iglesia se halla casi a la deriva, muy lejos de tierra, en medio del mar/mal, y azotada por un viento "contrario"; y todo ello, en medio de la noche/oscuridad. La dificultad que origina el miedo no puede ser mejor descrita.
Jesús se acerca "de madrugada" (originalmente, en la "cuarta vigilia", entre las tres y las seis de la mañana). Los romanos dividían la noche en "cuatro cuartos", de tres horas cada uno: de 6 de la tarde a 6 de la mañana. La precisión del evangelista –que, en esta traducción castellana, se ha perdido- no es irrelevante: en el Antiguo o Primer Testamento encontramos textos en los que ese momento –justo al amanecer- se presenta como el tiempo de la intervención de Dios (Éxodo 14,24; Salmo 46,6; Isaías 17,14).
Precisamente a esa hora el evangelista sitúa a Jesús caminando sobre las aguas, es decir, venciendo todo tipo de mal. Es un modo poético y metafórico de decir que en Jesús reside el poder de Yhwh, el único a quien se reconocía esa capacidad: "Tú te abriste camino por el mar, un sendero por las aguas caudalosas" (Salmo 77,20); "sólo él camina sobre las espaldas del mar" (Job 9,8).
Sin embargo, los discípulos son incapaces de reconocerlo; más aún, lo confunden con un fantasma, se atemorizan y se ponen a gritar. Tras estos signos, el relato parece indicar la incomprensión en la que se encuentran –y en la que pueden hallarse los miembros de la comunidad de Mateo y los propios lectores-, que les impide nada menos que reconocer la presencia trascendente y victoriosa del Señor sobre el mal y sobre el propio miedo.
Pues bien, en medio de esa ignorancia de la que nace el miedo, se alza la palabra de Jesús, una palabra de ánimo pero, sobre todo, reveladora de su identidad: "Yo Soy". El "Yo Soy" bíblico remite directamente a Yhwh – El Que Es, no como ser separado, sino como la Realidad última que constituye la mismidad de todo lo que es. En ese sentido, podemos reconocerla también como nuestra identidad más profunda.
Si lo leemos en clave relacional (modelo dual), nos abrimos a Dios como el "Yo Soy" fuente de toda confianza y vencedor de todo mal, que aleja de nosotros cualquier miedo. Si lo leemos en clave transpersonal (modelo no-dual), nos reconocemos, más allá de nuestro ego o incluso de nuestro "yo particular", como el Yo Soy universal e ilimitado –en la "identidad compartida", con Jesús y con todos los seres, que no niega las diferencias, sino que las abraza- en el que también los miedos se diluyen.
Ilustración: Rembrandt Harmenszoon van Rijn y J. Kirk Richards.
Fuentes: 


sábado, 21 de enero de 2023

Convertir el mundo en el reino de Dios

Domingo 3A TO
22 enero 2023
“Les haré pescadores de hombres” (Mt 4, 12-23)
(Diálogo sobre el Evangelio de hoy: Pescadores)
José Martínez de Toda, S.J. (martodaj@gmail.com)
¿Eres líder?
<Un párroco se enteró un día de que uno de sus feligreses había decidido no asistir más a la iglesia. Decía que podía comunicarse con Dios sólo, por ejemplo, en la naturaleza, como si estuviera en la iglesia. Una noche el párroco lo visitó. Sentados junto al fuego, los dos hombres hablaron de mil asuntos, pero no hablaron de la asistencia a misa.
Al cabo de un rato el párroco cogió unas tenazas y sacó una brasa brillante del fuego. Y la colocó sobre el suelo. La brasa comenzó a apagarse poco a poco y a convertirse en cenizas, mientras las otras brasas ardían y brillaban, y sus llamas bailaban alegres.
El párroco permanecía en silencio. Al cabo de un rato, el feligrés dijo:
- “El próximo domingo estaré en la iglesia”.>
Hoy Jesús elige a pescadores, futuros líderes, que puedan mantener esas brasas juntas, que somos nosotros, en las celebraciones eucarísticas, para no morir llenos de ceniza. Así podremos estar siempre brillantes y vivos.
¿Dónde eligió Jesús a los pescadores?
Jesús, después de ser bautizado por Juan el Bautista, comienza su carrera, su ministerio. Desde las orillas del Jordán, sube al norte en tres o cuatro jornadas a pie. Va a Galilea, donde manda el mismo Herodes Antipas que arrestó a Juan; por lo que debe andar con cuidado. En Galilea está Nazaret, donde Jesús pasó toda su juventud y adolescencia. Isaías había profetizado grandes cosas para Galilea unos 700 años antes de Jesús.
¿Qué dice Isaías?
La llama “Galilea de los gentiles”. Y anuncia que les llegará una gran luz. Esa luz es Jesús, que ahora va a Galilea a comenzar su misión.
Galilea es pequeña, pero densa en población; tiene mucha gente que puede escuchar el mensaje de Jesús. Muchos de sus residentes son gentiles, y está rodeada de ellos.
Por Galilea pasan importantes rutas de comercio, y ha sido invadida a menudo. Los galileos, por lo tanto, tienen más trato con los gentiles y están más dispuestos a recibir nuevas ideas que los judíos de Jerusalén.
La pesca en Galilea junto al lago Tiberíades era propia de los sectores más bajos.
Jesús se instala en Cafarnaún, la ciudad más importante de Galilea.
¿Y qué hace Jesús en Cafarnaún?
Predicar. Repetía: ”Arrepiéntanse. Cambien sus vidas. El Reino de Dios está muy cerca". Se pueden ver como tres etapas en su mensaje: 1. Arrepentirse de los pecados
2. Conversión o cambio de mentalidad, es decir, dar vuelta y mirar en una nueva dirección. Pero no es sólo cambiar de costumbres, dejar a un lado las esclavitudes de la carne, la seducción del mundo y las tentaciones del demonio.
3 La conversión en positivo es encontrar el motor del cambio, y este motor sólo es Cristo. La conversión, que pide Jesús es seguir sus pasos: “Vengan y síganme”.
¿A quiénes llama Jesús?
A gente común y corriente, gente ordinaria y trabajadora sin ninguna preparación especial. Cristo no necesita nuestra habilidad, sino nuestra disponibilidad, como María.
Jesús llama a dos hermanos, ‘Pedro y Andrés’. Andrés había escuchado a Juan el Bautista decir que Jesús era el Cordero de Dios, y se fue tras Él, pasó la tarde con Él, y lleno de entusiasmo había ido a buscar a su hermano Simón Pedro para contarle su hallazgo. Y ellos seguían en contacto con ÉL. Y un día les llegó la llamada definitiva: “Vengan y síganme”. Lo mismo pasó con Santiago y Juan, otros dos hermanos pescadores.
Esta llamada de Jesús es rara en la cultura de entonces. Los rabinos no suelen buscar estudiantes. Más bien, los estudiantes buscan a los rabinos para estudiar con ellos. Jesús, como siempre hace Dios, ¡toma la iniciativa!, nos busca, nos habla, se comunica con nosotros. Ser discípulo es dejarse encontrar, es dejarse hacer, no es conquistar sino ser conquistado, es dejar los ídolos para seguir a Jesús.
¿Y cómo aprenden de Jesús?
Pero después Jesús hace como los rabinos de su tiempo. El discípulo rabínico tenía contacto diario con el maestro; así se formaba su carácter y aprendía la ley tanto por el ejemplo del rabino como por sus enseñanzas doctrinales.
Eso sí es ser discípulo de alguien. No simplemente sentarse a escuchar la clase.
<Un profesor de universidad le dijo a otro profesor:
-“Enrique me dice que es uno de tus estudiantes”. Y el otro le contestó:
- “Enrique está en mis clases, es verdad, pero no es uno de mis estudiantes”.>
Jesús les ofrece a estos hombres la oportunidad de observarle de cerca a diario.
Escucharán sus comentarios sobre todo lo que ocurría a su alrededor. Porque Jesús no se callaba. Aprovechaba cualquier oportunidad para plantear su posición.
¿Y qué quiere Jesús que hagan sus discípulos?
Los llama no simplemente para salvarse a sí mismos, sino para salvar a los demás, para transformar el mundo y convertirlo en el reino de Dios. Nos llama a ser pescadores en el mar de la vida. En el anzuelo ponemos la carnada, que es la buena noticia del amor de Dios y su reino. Y Jesús nos dice que el reino de los cielos está cerca.
Podemos entreverlo en las vidas de los santos que han sabido acoger la llegada del Reino. Vemos su fuerza callada y sentimos su toque amable. Al decirnos que el reino se acerca, Jesús nos dice que, si queremos, podemos vivir en este reino. Solamente tenemos que arrepentirnos – alejarnos de los ídolos que abundan en nuestras vidas – y dejar a Dios reinar.
¿Cómo responden los que llamó Jesús?
“Y ellos, dejando inmediatamente, las redes, el barco y a su padre, le siguieron”. No era mucho, pero era TODO lo que tenían:
- Las redes y el bote representan su bienestar – la manera de ganarse la vida.
-Su padre representa la conexión con su familia, con sus responsabilidades, pero también con su seguridad. Si estos pescadores estuvieran enfermos o sin empleo, sus familias les ayudarían a recuperarse.
Fuente: Román Mendoza / Correo electrónico.
Ilustración: J. Kirk Richards.



sábado, 7 de enero de 2023

Distinción de bautismos

Domingo después de Epifanía AMtBC
08 enero 2023
“Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto” (Mt 3, 13-17)
(Diálogo sobre el Evangelio de hoy: Bautismo)
José Martínez de Toda, SJ.
Lo que hoy cuenta el evangelio es como el lanzamiento público de Jesús como Mesías. ¿Dónde ocurrió eso?
Jesús había vivido con sus padres en Nazaret 30 años.
Entonces se comenzó a hablar den el Bautista. Decían que se parecía a los antiguos profetas de hacía 400 años, pues llamaba a actuar con justicia, respetando los derechos de los pobres. Y todo ello en preparación a la llegada del Mesías. La gente se iba a escucharlo al río Jordán.
Y un día se fue Jesús también para ser bautizado por Juan, como los demás.
Bautizarse era sumergirse en el agua y levantarse. Los judíos del desierto se bautizaban con ocasión de ciertas fiestas, para demostrar su deseo de alcanzar una vida más limpia, cuando viniera el Salvador.
Pero Juan habla de dos bautismos. ¿Cuáles son ellos?
Él distingue dos clases de bautismo: el de él y el del Mesías, que está a punto de llegar.
¿En qué se distinguen ambos Bautismos?
El Bautismo de Juan es un simple bautizo con agua. Con agua se lavan las manchas de la ropa. Es algo meramente simbólico.
Se trata de expresar públicamente el deseo de estar limpios para la llegada del Mesías.
Pero hay manchas que no se van de la ropa. Y lo lavado difícilmente se parece a lo nuevo.
El bautismo de agua no basta para extirpar del corazón la raíz misma del mal.
¿Y cómo es el Bautismo de Jesús?
El Bautismo de Jesús, en cambio, es algo real y transformador. Es nacer de nuevo para convertirnos en hijos adoptivos de Dios, para participar en la Misión de su Hijo.
Para ello el bautismo del Mesías será con el Espíritu Santo y con fuego.
El Espíritu Santo garantiza que transformará interiormente a las personas, y las hará hijos de Dios.
Y se parecerá al fuego, que purifica el metal oxidado, y lo convierte en brillante, como si fuera nuevo. Es un fuego purificador, no destructor.
Juan reconoce que su Bautismo es inferior al de Jesús. Inclusive Juan dice que no se siente digno de desatar sus sandalias. Entonces, el que bautizaba desataba las correas del calzado al que se iba a bautizar, y le ayudaba a quitarse la ropa. Con esas palabras Juan reconoce que no es digno de bautizar a Jesús.
¿Por qué se bautizó Jesús?
Jesús no necesitaba conversión ni recibir el bautismo de Juan. Pero siendo el Salvador, quiere empezar acompañando a sus hermanos pecadores, que buscan el camino del perdón.
Además, al recibir el bautismo de Juan, Jesús se solidariza con Juan, que busca la justicia y que todos reformen su propia vida.
¿Qué es lo más importante en el evangelio de hoy?
Lo más importante se halla en estas frases:
<Y mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo: “Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto”.>
Así que son varios los pasos:
1) Primero: Jesús ora. La oración de Jesús precede a los acontecimientos más importantes de su vida. El ministerio de Jesús y el de la iglesia toman su fuerza de la oración.
2) Segundo: El cielo se abre, no al ser bautizado Jesús, sino durante la oración que siguió a su bautizo. Y baja el Espíritu Santo en forma de paloma
3) Tercero: “Y se oyó una voz del cielo que decía: “Tú eres mi Hijo amado, el predilecto”” (v. 22c). Es la voz de Dios, del Padre Celestial, presente también aquí.
¿Cuál es el papel del Espíritu Santo en el Bautismo de Jesús?
El Espíritu Santo aparece en el evangelio de Lucas desde la Anunciación en adelante.
Aquí el Espíritu es como la paloma del Arca de Noé, que fue un símbolo de paz – una señal de la presencia de Dios – una promesa de salvación.
- Ahora el Espíritu Santo desciende sobre Jesús, para que Él comience su ministerio.
¿Por qué el Padre lo llama el predilecto’?
Al rey de Israel se le había llamado en tiempos antiguos ‘Hijo de Dios’.
Pero, especialmente se aplicaba esta frase al al Mesías.
Efectivamente, Jesús es Hijo de Dios más que nadie, Hijo Único del Padre, Dios nacido de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero. Y ahora el Padre lo invitaba a empezar su ministerio de salvación.
Precisamente a los ocho días de este bautismo, fue la intervención de María, su Madre, en las bodas de Caná, la que terminó de decidirlo a actuar en público como Mesías.
(Estos DIÁLOGOS se hallan en www.homiletica.orgtambién como Guiones Radiofónicos; se clika en José Martínez de Toda, S.J. martodaj@gmail.com Ojalá que las laicas/os los lleven a la radio.)
Misas y confesiones en la iglesia de S. Francisco, El Silencio, Caracas:
Domingos: a las 7, 8, 9, 10, 11 a.m., 12 m. (Misa Juvenil) y 5:30 pm.
De lunes a sábado: a las 7 a.m., 12m. y 5:30 pm.
Fuente: Correo de Román Mendoza.
Ilustración: J. Kirk Richards.

Padre Peraza: https://www.facebook.com/arperaza/videos/549997607042722/

sábado, 24 de diciembre de 2022

Nace el Redentor

Domingo de Navidad  25 día diciembre 2022

“Y la Palabra se hizo carne” (Jn 1, 1-18)

(Diálogo sobre el Evangelio de hoy: Navidad)

José Martínez de Toda, SJ                                                       

¿Cómo fue el comienzo de todo?

 

            Nadie lo sabe, pues ningún hombre ni mujer estaba allí. Pero Dios ciertamente estaba allí al principio de todo: antes de las estrellas, de la materia, de la vida, del ‘Big Bang’. Dios nos da algunos datos preciosos para quienes no estuvimos allá.

            Los puso en dos versiones, que tienen el respaldo y la garantía de Dios. Una está al comienzo de la Biblia: en el Génesis. La otra está al comienzo del evangelio de S. Juan. Las dos comienzan con la misma frase: “En el principio”. Y siguen así:

− Ambos (Génesis y este Prólogo de Juan) son relatos de la creación a través del Verbo de Dios.

− Ambos hablan de la oscuridad, pero también de la luz, que llega a darse por medio del Verbo de Dios, para penetrar y derrotar a las tinieblas.

− Ambos hablan de vida. En el Génesis la palabra de Dios da vida al hombre; en el Prólogo de Juan, el Verbo de Dios le da vida eterna a la humanidad.

Juan pone al Verbo al comienzo de todo – antes del tiempo – antes de la creación del mundo. El Verbo no es parte de la creación – no fue creado – pues estaba con Dios antes de la creación. - ‘Verbo’ y ‘Palabra’ en griego se dicen Logos. Es una palabra común en los grandes filósofos griegos. Ellos creen que el mundo es sumamente volátil, pero se encuentra bajo el poder del Logos, del Verbo. Y Juan les dice a los griegos: “Jesús es el Logos venido a la tierra. Jesús es la mente de Dios en forma humana”.   

Los judíos también usaban la palabra logos (“Verbo”) y Sofía (Sabiduría), precisamente porque por respeto y miedo preferían no usar el nombre de ‘Dios’.

  “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.”


¿Fue bien aceptado el Verbo por los hombres?
 

 

Dios dio a los hombres desde el principio junto con la vida la libertad.

            “En el Verbo estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”.  

            El primer paso de la creación a través del Verbo fue la luz para traer orden al caos y a las tinieblas de nuestras vidas, porque la luz es más fuerte que las tinieblas: una pequeña luz puede dispersar hasta la más grande oscuridad – una vela pequeña puede eliminar la oscuridad de una gran habitación. Pero la luz y las tinieblas están en oposición; y la oscuridad no puede comprender… a los que caminan en la luz (Juan 12:35)”.

Dios envió a Juan para dar testimonio de la luz (vv. 7-8), para que todos creyesen en el Verbo. Pero él no era la luz. El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene a este mundo, pero el mundo no le conoció (v. 10). La luz vino donde podría iluminar el entendimiento humano. “A los suyos vino, y los suyos no le recibieron” (v. 11).

Mucho del mundo de hoy todavía se encuentra en rebelión – todavía prefiere las tinieblas a la luz, porque sus obras son malas (3:19-20).

“Mas a todos los que creen en Él, les dio poder para ser hechos hijos de Dios” (v. 12), para pertenecer a la familia de Dios como hijos – adoptados en su familia, pero plenos herederos – autorizados para recibir todos los derechos y privilegios de familia.

Estos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios”. Es irrelevante ser descendiente de Abrahán según el orden natural. Lo importante es el reproducir la fe de Abrahán. Es lo único que importa ante Dios.

Jesús dirá más tarde: “El que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios… el que no naciere de agua y del Espíritu” (3:3, 5).

¿Qué es lo más importante en el Prólogo de Juan?

 

La parte central del Prólogo es lo que sigue: “Y el Verbo se hizo carne” (sarx ) (v. 14a). Esta declaración sonaba alarmante, fea y vulgar para muchos filósofos griegos, que pensaban que toda materia es mala, de forma que Dios no podía convertirse en carne (sarx).

Pero el Verbo haciéndose carne es la culminación de la revelación de Dios-Amor. Y así como antes habló por medio de los profetas, ahora habla a través de su Hijo.

Y habitó y estableció su hábitat entre nosotros (v. 14b), a pesar de que entre el mundo de Dios y el nuestro existe un gran abismo (Lucas 16:26). Pero Dios, por amor, une estos dos mundos poniéndose a si mismo como puente entre ambos.

La Palabra de Dios se ha hecho carne». Dios no es mudo. No ha permanecido callado, encerrado para siempre en su Misterio. Dios se nos ha querido comunicar. Ha querido hablarnos, decirnos su amor, explicarnos su proyecto. Jesús es sencillamente el Proyecto de Dios hecho carne.

Dios no se nos ha comunicado por medio de conceptos y doctrinas sublimes que sólo pueden entender los doctos. Su Palabra se ha encarnado en la vida entrañable de Jesús, para que lo puedan entender hasta los más sencillos, los que saben conmoverse ante la bondad, el amor y la verdad que se encierra en su vida.

Esta Palabra de Dios «ha acampado entre nosotros». Han desaparecido las distancias. Dios se ha hecho «carne». Habita entre nosotros. Para encontrarnos con él, no tenemos que salir fuera del mundo, sino acercarnos a Jesús. Para conocerlo, no hay que estudiar teología, sino sintonizar con Jesús, comulgar con él.> (Pagola). Muchas familias se reúnen en torno a una mesa el día de Navidad. Hagamos que la niñita pregunte:

-Abuelo, ¿por qué nos hemos reunido? ¿Qué celebramos?

Y alguien tiene que contar a los hijos la historia de Jesús.

Un año más el Niño Jesús viene a nuestro mundo y a nuestras vidas ajetreadas y disipadas, para que vivamos su vida nueva del Amor.

Fuente: Correo electrónico (Román Mendoza). 

Ilustraciones: J. Kirk Richards.

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY