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jueves, 23 de noviembre de 2023

Brevísima instrucción para un tesista ocioso

DEL IMPERCEPTIBLE ENVEJECIMIENTO DEL PARQUE AUTOMOTOR

Luis Barragán

Una reciente nota de La Patilla trata de  las penurias de la industria automovilística en Venezuela, la cual no sobrevivió a las promesas rimbombantes de Chávez Frías. Ciertamente, entristece que tal situación ocurra, sobre todo en el país en el que fue relativamente fácil adquirir un confortable vehículo a crédito o de contado, de agencia o segunda mano.

Importa reconocerlo, todavía tendemos a burlarnos de las escenas cubanas que exhiben la aparatosa y escasísima circulación de carros antiquísimos, sin entender el modelo económico que condujo a semejante situación. Nadie entendería hoy una de las últimas novelas de John Dos Passos de finales de los cincuenta del veinte, en la que describe el denso tráfico automotor de La Habana de entonces.

Por alguna rara ilusión, automovilísticamente todavía nos creemos al día con marcas y modelos de la más variados, aunque reconocemos la exposición de carros demasiado excéntricos, lujosos y costosísimos reservados únicamente a una superminoría, a una extravagante minoría por supuestísimo que enchufada con el régimen. Hay quienes están orgullosos de sus camionetas de alguna antiguedad, o de la posibilidad misma de repararlas para configurar una suerte de estatus social muy antes impensable.

Solemos no percatarnos del envejecimiento de nuestro parque automotor, obviando que el promedio de las unidades que circulan en autopistas, avenidas y calles, cuentan con cinco, diez o más años de envejecimiento. Para quien no trabaja con su carro, obteniendo dividendo de su propio tránsito, por el precio de la gasolina y el mantenimiento mismo de la unidad, arriesga y ahorra más por el uso del transporte público, desde un autobús hasta un taxi de las múltiples aplicaciones digitales que se extienden.

Algún tesista ocioso, podría trabajar el tema, incluso, fotografiando estacionamientos de casas y, fundamentalmente, edificios para saber del tamaño más exacto de la crisis que afecta a la otrora veleidosa clase media. O quizá conversando con un experto en la industria, como Roberto Prado, cuya conversación de tres o cuatro años atrás, lo recordamos, necesitamos actualizar.

Fotografía: Oriana Trujillo (tomada de la red).

24/09/2023:

https://www.lapatilla.com/2023/09/24/luis-barragan-del-imperceptible-envejecimiento-del-parque-automotor/

domingo, 24 de septiembre de 2023

Cuatro bloques por ruedas

DEL IMPERCEPTIBLE ENVEJECIMIENTO DEL PARQUE AUTOMOTOR

Luis Barragán

Una reciente nota de La Patilla trata de  las penurias de la industria automovilística en Venezuela, la cual no sobrevivió a las promesas rimbombantes de Chávez Frías. Ciertamente, entristece que tal situación ocurra, sobre todo en el país en el que fue relativamente fácil adquirir un confortable vehículo a crédito o de contado, de agencia o segunda mano.

Importa reconocerlo, todavía tendemos a burlarnos de las escenas cubanas que exhiben la aparatosa y escasísima circulación de carros antiquísimos, sin entender el modelo económico que condujo a semejante situación. Nadie entendería hoy una de las últimas novelas de John Dos Passos de finales de los cincuenta del veinte, en la que describe el denso tráfico automotor de La Habana de entonces.

Por alguna rara ilusión, automovilísticamente todavía nos creemos al día con marcas y modelos de la más variados, aunque reconocemos la exposición de carros demasiado excéntricos, lujosos y costosísimos reservados únicamente a una superminoría, a una extravagante minoría por supuestísimo que enchufada con el régimen. Hay quienes están orgullosos de sus camionetas de alguna antiguedad, o de la posibilidad misma de repararlas para configurar una suerte de estatus social muy antes impensable.

Solemos no percatarnos del envejecimiento de nuestro parque automotor, obviando que el promedio de las unidades que circulan en autopistas, avenidas y calles, cuentan con cinco, diez o más años de envejecimiento. Para quien no trabaja con su carro, obteniendo dividendo de su propio tránsito, por el precio de la gasolina y el mantenimiento mismo de la unidad, arriesga y ahorra más por el uso del transporte público, desde un autobús hasta un taxi de las múltiples aplicaciones digitales que se extienden.

Algún tesista ocioso, podría trabajar el tema, incluso, fotografiando estacionamientos de casas y, fundamentalmente, edificios para saber del tamaño más exacto de la crisis que afecta a la otrora veleidosa clase media. O quizá conversando con un experto en la industria, como Roberto Prado, cuya conversación de tres o cuatro años atrás, lo recordamos, necesitamos actualizar.

Fotografía: Oriana Trujillo  (2022), tomada de https://uma.edu.ve/periodico/2022/05/31/trafico-caracas-reactivacion-colas/

24/09/2023:

https://www.lapatilla.com/2023/09/24/luis-barragan-del-imperceptible-envejecimiento-del-parque-automotor/

lunes, 11 de abril de 2022

Viandante

DE LA ESTAFA VIAL

Luis Barragán

Calles, avenidas y autopistas de la Caracas histórica y de la mirandina,  frecuentemente exhiben un tráfico lento y espeso. Lejos todavía de las antiguas colas, nos reportan que una situación semejante se dibuja en otras ciudades del país.

            Quizá el asunto sea demasiado baladí de compararlo con otros de los muy graves y urgentes que padecemos, pero sospechamos de una situación cercana a la estafa. Esto, porque quizá la percibamos como un regreso a la normalidad de la vida metropolitana que nos caracterizó décadas atrás, un mejoramiento sustancial en términos económicos al aumentar la circulación de vehículos, y un control del hampa que no los atacan de acuerdo a la vieja costumbre. Sin embargo, tratamos de burdas falacias de ocasión.

            En efecto, la vialidad experimenta un extraordinario deterioro, como no se había visto antes, incluyendo el efecto mariposa de los miles de semáforos dañados de una urdimbre urbana completamente inédita. Por pesadas que sean, las tapas y rejas que protegen o dijeron proteger los delicados enjambres de cables de toda índole, llaves y otros dispositivos, como alcantarillados, prácticamente desparecieron de la escena citadina, como de cavar trincheras en el asfalto se tratara, contribuyendo a la lentitud del tránsito automotor y también peatonal.

            La disminución y obsolescencia del parque automotor no constituye novedad alguna, encarecida la reparación de los vehículos y la dolarización del combustible, como pocos pudieron antes imaginar. La circulación de unidades de muy cotizadas marcas de reciente modelo, añadidas aquellas que impunemente andan sin placas, constituye la excepción; por ello, con alguna frecuencia tomamos una muestra gráfica a las autopistas.

            En un Estado Criminal, los hechos delictivos cambian constantemente, yendo y viniendo de las viejas prácticas. De modo que tampoco es un indicador confiable, aún más cuando desconocemos las cifras oficiales en la materia.

Fotografías: LB (Caracas, 2022). 

11/04/2022: http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/37004-estafa-vial

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY