domingo, 8 de febrero de 2026

Noticiero retrospectivo

- Luis Enrique Portas con fotografías de Tony Rodríguez. “La decadencia del carnaval”. Venezuela Gráfica, Caracas, N° 695 del 26/02/1965.

- José Antonio Calcaño. “Síntesis histórica de la música en Venezela”. El Farol, Caracas, N° 04/54.

- Rafael Caldera. “Una revolución sin rumbo”. El Gráfico, Caracas, 19/08/47.

- Domingo Alberto Rangel. “¿Es posible hoy bajar el gasto público?”. Últimas Noticias, Caracas, 04/05/98.

- “Autorización para devolver bienes al Gral. (Juan de Dios) Celis Paredes”. Últimas Noticias, 05/03/48.

Reproducción: Pasaje Capitolio, Caracas, 1961. Tomada de la red. 

Riesgos

VUELTA A LA PATRIA

Luis Barragán

Inmediatamente después de las consabidas jornadas del 23 de enero de 1958, salieron confiados de la peligrosísima clandestinidad y retornaron del amargo exilio, numerosos venezolanos. Por supuesto, conocedores de la historia, hoy los juramos no sólo confiados, sino superoptimistas y dispuestos a conquistar el mundo. Sin embargo, tratando de ubicarnos en aquella ya lejana coyuntura, sospechamos que hubo elementos para la desconfianza, la permanente vigilia, los reiterados riesgos, las inminentes amenazas.

No pasaron muchos días y se hizo multitudinario como festivo, el recibimiento de la dirigencia proveniente del exilio, por ejemplo. Todo parecía indicar que la situación estaba controlada, aunque sobraron los indicios de un retroceso sorpresivo, de un zarpazo inesperado, de una reacción calamitosa de las fuerzas y sectores desplazados del poder.

Para la primera quincena de febrero del citado año, ya habían pasado por Maiquetía Rafael Caldera, Jóvito Villalba y Rómulo Betancourt. La prensa de entonces, da noticias de un recibimiento popular extraordinario de aquellos que había llegado a un acuerdo unitario y unitarista en Nueva York, por cierto, discrepantes una década atrás.

A juzgar por el tormentoso año, en cualquier momento podía aflorar y afloraron las conspiraciones y, así, que se sepa, en julio y en septiembre de 1958 se alzó el ministro de la Defensa y un grupo de oficiales que produjeron una balacera terrible al pretender tomar a Miraflores respectivamente. Cualquier cosa y en cualquier momento podía ocurrir algo, dado el ambiente de continua agitación que tuvo un momento estelar y desafortunado con la visita de Nixon.

De modo que ese liderazgo no tenía ni podía tener póliza alguna de seguro, corriendo un riesgo gigantesco. Sencillamente, se vino, bregó, reconstruyó las instituciones. Y la coincidencia de Caldera y Villalba para recibir a Betancourt en el aeropuerto internacional, como lo refleja una gráfica de El Universal de aquellos días, le dijo muchísimo a la ciudadanía.

Reproducciones: El Universal, Caracas, 1° y 10/02/1958.

sábado, 7 de febrero de 2026

Dos preciosos símbolos

SAL Y LUZ EN SU JUSTA MEDIDA

(San Mateo, 5: 13-16)

José Enrique Galarreta

El Evangelio de Mateo nos ha presentado hasta ahora a Jesús enviado de Dios, lleno del Espíritu, la invitación a la conversión y "la mentalidad" de Jesús, las Bienaventuranzas. Inmediatamente después se nos señala nuestra misión, bajo dos signos: la sal y la luz.

El significado es tan sencillo como profundo: la sal sirve para que los alimentos tengan su sabor; la luz sirve para que se pueda ver lo que ya existe. Ambos tienen una sola función: servir para que otras cosas sean válidas, para que sean lo que son.

El tema de la luz entronca con una larga tradición en la Escritura. Es una de las líneas fuertes de la revelación: Dios se presenta desde el principio, como luz.

o Su primera obra (Génesis 1) es la luz.

o Para el pueblo en marcha (Exodo) Dios es la columna de luz que le guía de noche.

o Los salmos recogen incesantemente la imagen de Dios, nuestra luz.

o Es uno de los temas repetidos en Isaías. Recordemos:

§ Is.9. "El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz"

§ Is.60. "Levántate, resplandece, Jerusalén, porque viene tu luz"

(Textos utilizados en la liturgia de Navidad y Epifanía)

Todo esto se recoge ampliamente en todo el NT. hasta culminar siendo uno de los preferidos de Juan para presentar a Jesús: "La Palabra era la luz verdadera.." (Jn.1), "Yo soy la luz del mundo"(Jn.8).

De la misma manera, la luz se utiliza como manifestación de la divinidad, de la "Gloria del Señor", desde el Sinaí hasta el nacimiento en Belén, la Transfiguración y la conversión de San Pablo.

El signo de la luz adquiere además otras tres connotaciones importantes a lo largo de la Escritura.

En primer lugar, el pecado como tinieblas, en los dos sentidos que ya conocemos: tinieblas porque son un alejamiento de la luz, una ignorancia de Dios, una ausencia de la luz que es Dios; y tinieblas como hostilidad a la luz, tema obsesivo en Juan que plantea el Principio de su evangelio como Dios-luz rechazado por las tinieblas. (Recordemos el "es vuestra hora y el poder de las tinieblas"(Luc.22,53)

En segundo lugar, los justos como luz. Israel es constituido como luz para los gentiles, tema también querido para Isaías, que constituye una de las líneas de evolución de la "elección". El Pueblo es elegido no para privilegiarlo sino para que sea luz para las naciones. Se le ha dado la luz para iluminar. Esta es la línea que entronca directamente con "La Misión". "Como el Padre me envió, así os envío yo a vosotros. Id y enseñad a todas las gentes...."

Pero hay una tercera acepción, que completa definitivamente el mensaje, que empieza a aparecer - más bien tímidamente - en el salmo responsorial, y enlaza con otra línea profunda de la revelación ("Misericordia quiero y no sacrificios").

Dios resplandece en sus obras. Dios es luz para nosotros, ilumina nuestra vida porque es el Salvador. Nosotros tendemos muchas veces a identificar "luz" con "palabra que nos ilumina" o, peor aún, con resplandores celestiales. La luz es Jesús, no simplemente sus palabras, su mensaje, sino todo Jesús, sum manera de actuar, sus criterios, sus valores, sus comportamientos: en eso "resplandece" el Espíritu.

Por esta misma razón, el pueblo es luz porque vive en la luz, porque vive las obras de la luz, porque vive libre del pecado, porque vive como hijo. Y por tanto, la luz que ofrecemos a los hombres no es ante todo un mensaje de palabras sino una manera de vivir que convence, que salva, que es capaz de mostrar a todos el sabor de la vida.

Esta misma acepción aparece en la lectura de Isaías. El justo resplandece como luz por sus buenas obras, y aquí se señalan ya como buenas obras no precisamente las que hacen relación al culto, sino las que se refieren al prójimo.

Es curioso mostrar también cómo el texto mezcla la pureza de este mensaje con una simbología que parece decir que es entonces cuando Dios te escuchará siempre y te dará salud. Evidentemente son símbolos de la amistad con Dios, tomados de una larga tradición anterior.

A diferencia del término "luz", el término "sal" no representa en la Escritura una línea especialmente fuerte. Aparece muchas veces, porque la sal es alimento habitual e importante, y también como signo de muerte, pero no forma parte de ninguna línea especialmente cuidada. De hecho, en los evangelios apenas aparece más que en este contexto, y Juan ni siquiera la usa. Es pues un término "nuevo" en esta acepción, podríamos pensar que "inventado" por Jesús.

Aunque su paralelo con "luz" en cuanto al significado del mensaje es profundo, nos parece advertir el "sello" de Jesús, esa capacidad suya de entender todas las cosas principalmente por su referencia al Padre, al Reino. Jesús es el más extraordinario creador de parábolas, símbolos, imágenes. El que más increíblemente ha sido capaz de hablar de Dios y del hombre y del Reino utilizando las cosas cotidianas.

Esto es más profundo de lo que parece. Las cosas cotidianas, visibles y habituales, tienen una realidad normal, la que conocemos y usamos normalmente, pero son -todas- más en el fondo y con mayor importancia, palabra de Dios. Y Jesús lo ve. Jesús es un auténtico contemplativo en la acción, porque es capaz de ver a Dios en todas las cosas, porque está recibiendo la palabra de Dios habitualmente, por sus sentidos, porque ve al Padre en todas las cosas, y en todas sus acciones le responde.

El simbolismo de la sal aquí es extraordinario. Diríamos que no vale para nada por sí sola. Es para añadirse a otro alimento, es para resaltar su sabor. La humilde sal hecha para otros, para que los otros sean ellos mismos, nos parece un signo aún mejor que la luz, que puede parecer más pretencioso.

Dos preciosos símbolos, un mensaje de fuerte calado.

Pensemos en la luz de la humilde lámpara casera, o mejor aún, de la vela, del cirio. El cirio: un poco de cera y una mecha: inútil y feo, de poco valor. Encendido, es una maravilla. Sirve para saber dónde está cada cosa, por dónde moverme... La oscuridad me paraliza: todo está ahí, pero no puedo ni moverme... Esa pequeña luz "pone las cosas en su sitio", me hace capaz de valerme. Es como una creación.

Pero, de todo lo que es el cirio, la luz es, precisamente, lo que no es suyo, lo que recibido de fuera: ha de ser encendido en otra llama. Precioso símbolo nuestro: inútiles y feos si no estamos encendidos en la luz de Jesús. Y la luz nos consume: el cirio da la vida para ser luz: nuestra vida es, entera, para ser luz. "Vosotros sois la luz de la tierra" puede ser un mensaje pedante (¡soy la luz!). Puede ser la definición de nuestra misión ("Si no me consumo en ser luz, no valgo para nada").

La sal sólo se nota si falta o sobra. Un mundo sin Dios no tiene sabor. La fe, la Palabra, ponen el sabor. Pero su sabor, no un sabor añadido. La fe, la palabra "descubren" el propio sabor de las cosas, como la luz no pone nada, sino que hace ver lo que cada cosa es. Si sobre la sal, todo se hace incomestible.

Su sabor, que ni falte ni sobre.... ¡el genio de Jesús!. Podemos reflexionar en nosotros la Iglesia, quizá velas apagadas o sal sin sabor que para nada sirve; quizá sal que quiere dar su propio sabor de sal a las cosas... sin reconocer que las cosas tienen su sabor, que solamente hace falta iluminarlas para que luzcan sus colores, aderezarlas un poco para que surja su sabor.

Pero, completando a Isaías, todo esto no se hace con palabras, con ritos, con ceremonias, con ayunos, con sacrificios... Se hace simplemente siendo austeros, limpios de corazón, misericordiosos, trabajadores por la justicia... Sobran palabras sobre la luz, faltan cirios. Sobran tratados de cocina sobre la sal. Falta poner sal en mi propia vida. Sobra predicar la palabra, falta ser palabra; sin gritar, que nos pasamos de sal, pero dejando que mi vida se consuma en ser luz.

Ningún texto del Evangelio muestra a Jesús en grandes ceremonias del Templo, en sacrificios rituales. Terminado su ayuno en el Monte de la Tentación, no se le muestra como un asceta espectacular. Ora por las noches en soledad, pero está constantemente hablando al padre y del Padre. Cura constantemente, rompe ritos y leyes y tabúes por curar y consolar, desprecia cumplimientos... pero actúa, constantemente: no solo oímos de sus labios palabras estupendas sino que - sobre todo - vemos actuar en Él la Fuerza del Espíritu.

Jesús sí que es para nosotros cirio encendido, que se quema para iluminar. Jesús sí que es la sal que da sabor a todo, a vivir, trabajar, descansar, triunfar y fracasar, estar sano y enfermo, morir... a todo: toda nuestra vida tiene sabor por Jesús, nuestra sal.

Sobre la pedantería de "creerse luz de los demás". Puede ser realmente molesto para cualquier persona sentirse así, y más aún para el considerado "tinieblas". ¿Cómo puede una persona normal ir por la vida "creyéndose luz" de los otros? Me parece que existe esta mentalidad en algunos cristianos, y que es muy desagradable.

El enfoque correcto es muy diferente. En primer lugar, porque nuestra luz no es propia. No tiene sentido creerse algo por haber recibido la luz. Somos como un cirio: cera y mecha: completamente inútiles si no se enciende: y la luz no es del cirio, es recibida.

Además, no nos han dado la luz sino porque hace falta en el mundo: haber recibido una misión no nos hace mejores, sino que nos compromete a más. El complemento de esta imagen de la luz está en las parábolas de los Talentos y del fariseo y el publicano. Si alguien tiene cualquier cosa, cualidad, don, propiedad... Dios lo ha puesto en él porque es la manera de dar esas cosas a los hombres. Sólo por eso. Por tanto, la postura correcta es ofrecer con sencillez lo que hemos recibido.

Pero hay más. Nadie lo ha recibido todo, y de todos recibimos. Nadie es "La Luz", sino que tiene un poco de luz. Y todos, creyentes y no creyentes nos damos la luz de Dios.

Sólo así, dando lo que tenemos y recibiendo lo que nos dan, podemos ser hermanos en el caminar, revelándonos mutuamente a Dios. Pero es muy peligrosa esa "raza" de personas "religiosas" que dan gracias a Dios por ser como son. Deberíamos leer muchas veces la parábola del Fariseo y el Publicano: es una de las interpretaciones más logradas de "psicología religiosa", y, leída a fondo, nos interpela profundamente.

Pero es extraordinariamente importante descubrir, bajo estos signos, la revelación de Dios. Luz y Sal: Dios es luz y sal. Luz y sal es resaltar y potenciar todo lo positivo de la vida humana. ¿Quién ha dicho que Dios limita, impide, coarta...? Dios revela, potencia, ilumina, da sabor. La vida humana tiene color y sabor, y con Dios se ve mejor y sabe más. O entendemos así la Revelación de Jesús o estamos estropeando la buena noticia.

Y disfrutar con el estilo de Jesús. Ante todo, me gusta Jesús porque no define a Dios, porque no lo expresa en conceptos, sólo con metáforas, porque Dios no cabe en la razón, pero el ser humano es capaz de captarlo mejor que si lo entendiera.

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/1350-sal-y-luz-en-su-justa-medida.html

Ilustración: Tyrone Whitehorse:

https://www.sltrib.com/religion/2024/01/25/thats-not-jesus-lds-artists-team/

Padre S. Martín: Iglesia: Dos cismas, un mismo peligro: lefebvrianos y Alemania, que caminan sin Roma: https://www.youtube.com/watch?v=5uiEVOv0z24




jueves, 5 de febrero de 2026

Gota densa

HISTORIA INOLVIDABLE

Ramón Guillermo Aveledo 

Hay una historia que no podemos olvidar. Venezuela, política y petróleo tituló Rómulo Betancourt su libro clásico de 1956.

Entretejido de contexto histórico-político y como cabe suponer, de argumentación partidaria, el libro es un largo y detallado relato del empeño venezolano en dominar la riqueza de su subsuelo, legalmente heredada por la República de la legislación que el pensamiento mercantilista aconsejaba a la monarquía española.

En 1992, el fraterno Diego Bautista Urbaneja publica Pueblo y Petróleo en la política venezolana del siglo XX un texto importante que aborda desde otro ángulo la misma cuestión. La noción de pueblo es una inquietud constante en sus y en las apremiantes llamadas de atención que nos hace sin subir la voz.

Desde que en diciembre pasado el Presidente de Estados Unidos se refirió a que los venezolanos habíamos “robado” su petróleo, estoy por escribir estas líneas sobre el proceso que llevó a la nacionalización de la industria y el comercio de los hidrocarburos venezolanos en 1976 durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez.

Sucesivos gobiernos y Congresos democráticos, fueron conduciendo a la nación hacia esa trascendente decisión. El tema se discutió amplia e intensamente, con la diversidad de posiciones que es propia de la pluralidad de visiones e intereses, hasta que fuimos aproximándonos a un consenso nacional. En esa ruta ministros eminentes y patriotas que empezaron con Pérez Alfonso tuvieron la responsabilidad de conducir con tino una política decisiva.

El camino había comenzado antes, con Medina. Su excelente Ley de Hidrocarburos sería reformada para los Contratos de Servicio, vinieron la Ley de Reversión, la de Nacionalización del Gas. En los comicios de 1973 todos los candidatos, salvo Pérez, prometieron nacionalizar la industria. Éste asumió la tarea con amplitud que puede verse en la Comisión Presidencial para la Reversión de la Industria Petrolera designada en marzo de 1974, al tomar posesión. La presidía su ministro del área y además de otros cuatro del alto gobierno, los presidentes de las comisiones de Minas e Hidrocarburos del Congreso. Representantes de todos los partidos, las organizaciones laborales y empresariales, Pro-Venezuela y el Consejo Bancario Nacional, las universidades, los colegios de Ingenieros, Abogados y Economistas escogidos por cada organización, más otros cinco designados por el propio presidente con un sentido pluralista que incluyó a distinguidos independientes.

Tras un debate nacional y parlamentario se sancionó la Ley, se creó PDVSA que sin ser perfecta, fue una empresa modelo. Después vinieron el cambio del patrón de refinación, la internacionalización y la apertura petrolera durante Caldera II. Todo sin traumas internos o externos, con respeto riguroso al Derecho. Los yerros de la superstición ideológica y la corrupción posteriores a 1999 son excepción y nunca regla en esa historia que en su esencia, es motivo de orgullo para los venezolanos.  

La discusión del proyecto de reforma a la Ley de Hidrocarburos comenzó en la Asamblea Nacional. Cuando escribo, no se ha publicado el proyecto anunciado. Supongo que al aparecer este artículo ya se conocerá, porque los diputados necesitan conocerlo y estudiarlo y el país entero, el pueblo que somos, estar informado y consciente de la importancia que para nosotros tiene.

26/01/2025:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/43935-historia-inolvidable 

Indispensable justicia

La reparación e indemnización del daño laboral tendría un claro efecto dinamizador de la economía venezolana

“Importa resolver el dramático y prolongado problema de los trabajadores venezolanos mucho más allá del aumento nominal de los sueldos y salarios, y, por ello, coincidimos con la propuesta surgida desde la Asociación de Profesores de la Universidad Simón Bolívar (APUSB) en torno al resarcimiento de lo que es, en propiedad, el daño laboral que nos ha propinado el gobierno nacional”, así lo expresó el abogado y reconocido columnista de prensa, Luis Barragán, miembro del comité político nacional de Encuentro Ciudadano, en el programa radial “Termómetro social”, transmitido por Fe y Alegría 1390 AM, conducido por Pablo Zambrano, Juan Sosa y Víctor Fuenmayor.

Advirtió Barragán que se trata no sólo de aumentar los ingresos reales, sino de raparar socialmente e indemnizar económicamente a los trabajadores para darle destino cierto y provechoso a los extraordinarios ingresos petroleros que se anuncian: “El desconocimiento del salario en Venezuela, la pérdida de oportunidades laborales, la capacitación y recapacitación acordes a la dinámica que adquiere e impone  la economía digital, la inexistencia de una confiable seguridad social, por ejemplo, aconseja una pronta reparación social invirtiendo los recursos petroleros para la efectiva indemnización económica por el daño laboral causado”.

Indicó el dirigente venezolano que la inyección de esos recursos en las cajas de ahorro con las que el Estado tiene una enorme deuda por varios años acumulada, o la inversión en empresas privadas productivas en el área petrolera misma, “tendrán – además – efectos dinamizadores de la industria y comercialización de bienes y servicios, como la construcción, los seguros, entre otros.

05/02/2026:

https://lapatilla.com/2026/02/05/luis-barragan-la-reparacion-e-indemnizacion-del-dano-laboral-tendria-un-efecto-dinamizador-de-la-economia/

lunes, 2 de febrero de 2026

La Constitución como piso

LA COMANDANCIA EN JEFE DE LA FUERZA ARMADA NACIONAL EN UN CONTEXTO DE REACOMODO

Luis Barragán

En días pasados, la vicepresidente ejecutiva devino presidente por encargaduría de la República y, en razón de su alta investidura, quedó formalizada la máxima jerarquía que ha de ejercer sobre la entidad castrense a la que se le han incorporado innecesariamente los cuerpos policiales. De acuerdo con la Constitución, bastará con señalar que la Fuerza Armada Nacional (FAN) tiene el monopolio lícito de las armas, por lo que multiplicar y detallar el alcance de esa autoridad parece tener un propósito y uso meramente político.

La Comandancia en Jefe (CJ) deriva del carácter o condición de la presidencia según una pacífica tradición constitucional pocas veces alterada, aunque hoy la Ley Orgánica de la FAN le confiere una extraordinaria naturaleza catalogándola de máximo grado militar. Quizá igualmente innecesario, porque antes no hizo falta tal precisión para el desempeño eficaz y convincente de tamaña responsabilidad; después, se ha prestado para la militarización de la presidencia de la República, y el asunto tienta a la búsqueda de otras exactitudes – acaso – bizantinas. Valga la nota escolar: en definitiva, la presidencia de la República implica las jefaturas esenciales del Estado, del Gobierno y la CJ de las que derivan otras “menores” (política exterior, hacienda pública nacional, etc.).

Reivindicada la CJ a través del importante evento político realizado y proyectado desde la sede de la Universidad Militar de Venezuela, ocurrió algo distinto al vicepresidente ejecutivo de entonces, Nicolás Maduro, convertido en presidente encargado en los términos de una amplísima interpretación de la Sala Constitucional según sus sentencias del 9 de enero y 8 de marzo de 2013. Luego de los comicios, él accedió a la CJ al juramentarse como titular de la presidencia ante la Asamblea Nacional electa en 2010.

Entonces, si la CJ recae en un presidente elegido por votación directa, universal y secreta por los venezolanos, es de esperar la declaratoria de las faltas expresamente establecidas por la Constitución de 1999, a fin de normalizar la situación. No siempre es tan obvio que la CJ tiene un decisivo soporte de legitimidad: la consulta electoral posterior a la declaratoria de la falta correspondiente y el ejercicio de las atribuciones presidenciales, en estricto y claro respeto a la institución militar, de conformidad con los artículos 233 y 234, en correspondencia con los artículos 230, 236 (ordinales 5 y 6) y 328 constitucionales.

El reajuste en curso de corrientes, fuerzas, intereses, legitimidades, jerarquías y funciones parece extenderse al ámbito militar, naturalmente impactado por los hechos acaecidos hace exactamente un mes atrás. Se observa un cierto reacomodo al interior del oficialismo que, por una parte, ha de tener efectos sistémicos en los sectores de la oposición y, por otra, no necesariamente conduce a una transición política inmediata, aunque pueda proyectarla en el plano económico, sea en términos reales o ilusorios. De allí la relevancia del discurso constitucional como piso indispensable de racionalidad para una etapa democratizadora que, sin cauces normativos claros, podría activar dinámicas de alto riesgo institucional.

Gráficas: La inicial, tomada de Instagram; la intermedia, CNN en español; y, la posterior (Reuters): https://www.rtve.es/noticias/20260129/delcy-rodriguez-comandante-jefe-venezuela-estamos-dispuestos-dialogo-no-otra-agresion/16914569.shtml

Cfr.

Sala Constitucional: 09/01/2013:

https://historico.tsj.gob.ve/decisiones/scon/Marzo/141-8313-2013-13-0196.html

Sala Constitucional: 08/03/2013:

https://historico.tsj.gob.ve/decisiones/scon/agosto/1115-7813-2013-13-0565.HTML

02/02/2025:

https://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/43953-de-la-comandancia-en-jefe-de-la-fan

03/02/2025:

https://www.elnacional.com/2026/02/la-comandancia-en-jefe-de-la-fan-en-un-contexto-de-reacomodo/

https://lapatilla.com/2026/02/03/luis-barragan-la-comandancia-en-jefe-de-la-fuerza-armada-nacional-en-un-contexto-de-reacomodo/

domingo, 1 de febrero de 2026

Caza de citas

 “… La estrategia del ecologismo político tiene menos que ver con las condiciones ambientales objetivamente mensurables que con la percepción social de la realidad socionatural. Será esta última la que determine el tipo de políticas que podrán llevarse a cabo en el Antropoceno, con las contradicciones correspondientes: el ciudadano que rechaza el alimento transgénico puede ser el mismo que reclame su derecho a una gasolina barata con la que llenar el depósito de su todoterreno. El ecologismo debe así trabajaren las percepciones colectivas y las normas culturales, creando tabús sociales que limiten la expansión tecnocapitalista”

Manuel Arias Maldonado

(”Antropoceno. La política en la era humana”, Taurus, Barcelona, 2018: 132)

Ilustración: Claude Serre.

Noticiero retrospectivo

- Luis Enrique Portas con fotografías de Tony Rodríguez. “La decadencia del carnaval”. Venezuela Gráfica, Caracas, N° 695 del 26/02/1965. - ...