miércoles, 26 de agosto de 2026

Asombrosa amenaza

 


https://x.com/INDIURBANEJA/status/2089860034192617973

Brevísimo tratado de teoría política


 https://x.com/ElNuevoPais2026/status/2092477104705134868

Sintonización

GUSTAVO DA SILVA, POLÍTICA Y ANTIPOLÍTICA

Luis Barragán

En la vida política ocurre algo semejante a otros ámbitos de la vida social: la gente también se conoce desde muy joven al coincidir en una inquietud, alguna afición o faceta de la que no se sabe todavía si será un desempeño de varios años o por siempre.  Se está en la etapa de los descubrimientos de una realidad que incluye el de la vocación y el talento propio.

Hay personas que gustaron del béisbol a muy temprana edad y unas, por mucho que le dedicaran a la disciplina, la abandonaron mientras que, otros, pudieron mantener lo que resultó una vocación incluyendo a aquellos que las circunstancias y el talento les permitieron alcanzar el estrellato. Y, al pasar las décadas ya en la madurez y la vejez, aquellos muchachos que un remoto día coincidieron dentro y fuera del terreno de juego, se reencontrarán en el afecto que siempre los unió así hayan cursado distintos destinos.

¿Por qué no puede ocurrir en la vida política si es una experiencia radicalmente humana como la que más? Y es pertinente la pregunta por tres razones: por una parte, porque es natural que la vocación de servicio s manifieste desde muy joven y, sometida a prueba por largo tiempo, en las luchas comunes haya cupo de sobra para el afecto irrenunciable al compartir el barco que todos reman; por otra, que la lógica experiencia que se va acumulando puede significar la creación de otras embarcaciones y el cumplimiento de rutas contrarias, aunque el ineludible conflicto que - tiende a regularse – no impide que persiste el respeto y la cercanía personal; y, por último, que son tantas las toneladas de la basura antipolítica que terminan consagrando las funciones públicas a favor de los recién llegados con grandes estridencias digitales, de los que nunca se supo e improvisan con el resto de los mortales y, faltando poco, no experimentan el menor sentimiento de solidaridad por el otro y los otros.

Esta reflexión la suscita la repentina desaparición física de Gustavo Da Silva, otrora referencia política del estado Vargas. Lo conocimos junto a Pablo, a mediados de un bachillerato de luchas muy intensas en las aulas y en la calle, en la vieja casa ifedeciana de Campoamor en Los Chorros con nuestro primer curso de formación política. Y todavía recordamos esa primera jornada como si fuese ayer con todas sus anécdotas, con el limpio compromiso de adolescentes convencidos de que se podía cambia el mundo, como no lo imaginan siquiera los menos jóvenes del púnico siglo que conocen.

La política siempre hablará de trayectoria, vocación, experiencia, conflicto regulado, reconocimiento del otro. La antipolítica improvisación, estridencia, mitomanía,, éxito digital, ausencia de memoria y de la más elemental solidaridad política y sobre todo humana.

El drama es el de la sustitución de la política por la influencia, cuando la popularidad digital pretende reemplazar organización, representación, experiencia y responsabilidad pública. a política como biografía compartida.La política no es solamente una competencia por el poder, sino una actividad en la que personas que comenzaron juntas, combatieron juntas y después discreparon pueden conservar una memoria común

Gustavo, nos pone en síntonía con debate sospechosamente truncado y trucado en torno a la política y la antipolítica, a favor de los influenciadores de la telefonía inteligente que suelen tener miles de más seguidores en las redes que votos en las elecciones presenciales de cualquier naturaleza y nivel. Y, para más señas trepadores sociales que buscan el éxito en la política de los intereses más descarnados. 

martes, 25 de agosto de 2026

Tender caminos

DE UNO Y OTRO LIDERAZGO

Luis Barragán

De reducir el problema del liderazgo a una faceta de la consabida literatura de autoayuda, no habrá de sorprender el reproche ante la menor dificultad confrontada: ¿quién se robó mi transición?, preguntarán inmediatamente quienes conciben el cambio como obsequio de una simple manifestación de voluntad o como extravío supersticioso en medio de la perplejidad. Sin embargo, la conducción adquiere propiedades inequívocamente políticas al tratarse de una determinada etapa histórica que, faltando poco, requiere de una reflexión creadora antes que del panfleto de ocasión.

Hemos trabajado el liderazgo de anticipación y el transicional, cuyas diferencias no eliminan las dimensiones comunes que igualmente los explican de acuerdo al cuadro anexo. Resulta excepcional que una misma persona, grupo o generación reúna simultáneamente la capacidad de advertir la crisis antes de que se haga evidente, postular un proyecto alternativo y, llegado el momento, procurar su realización.

Por ello, resulta inútil una definición genérica del liderazgo y su aplicación mecánica al fenómeno político, donde mejor y naturalmente despunta su naturaleza, características y alcances. Anticipatorio y transicional permiten distinguir tiempos y funciones, pero también revelar cómo un liderazgo puede trascender al dirigente que inicialmente lo ejerce, institucionalizándose y multiplicándose.

La anticipación descubre una posibilidad histórica, dándole a la observación y la denuncia el vuelo de la imaginación;  la transición obliga a la construcción política de esa posibilidad sometida a las inclemencias de una realidad impostergable. No siempre se complementan uno y otro liderazgo en el terreno de la lucha persistente, árida y desigual.

En la vida política hay tareas crecientemente compartidas que tienden a la especialidad para alcanzar con eficacia las metas comunes, aunque no es frecuente que, al mismo tiempo, destaquen por conjugar el pensamiento y la acción con la posterior e inesperada obligación de gobernar; añadidura circunstancial, pues la trascendencia política no la garantiza solamente el desempeño de altas posiciones ejecutivas del Estado. Y, así, en el segundo mandato de Rafael Caldera, fueron las circunstancias las que llevaron a Teodoro Petkoff y a Abdón Vivas Terán a ocupar importantes funciones públicas, conocidos como recios polemistas y comprometidos activistas de partido en aceras contrarias, décadas atrás.

Otrora enfants terribles, dirigentes desafiantes y asimismo incómodos en el seno de partidos de una vigorosa elaboración doctrinaria, sostuvieron posiciones que la experiencia fue atemperando, sin que por ello desaparecieran las convicciones originales, permitiéndoles asumir el realismo de Estado y sus riesgos de lidia, contrapuesto al pragmatismo obsceno, vacío y oportunista. Someter las ideas a la dura prueba de una realidad insobornable no implica renunciar, avergonzado, a ellas.

Más allá de los juicios de valor que susciten, los casos de Petkoff y Vivas Terán permiten apreciar las capacidades anticipatorias y transicionales en dirigentes de una diferente tradición política y doctrinaria. Coincidieron significativamente en las postrimerías de un siglo, exponiendo una paradoja políticamente relevante: la antigua rivalidad ideológica desembocó en un realismo macerado para responder a algo más que a una coyuntura, como quizá pocos lo supusieron, agotado el programa puntofijista.

Contemporáneos, mas no coetáneos, sus trayectorias tuvieron origen en la lucha estudiantil, liceísta y universitaria, y luego se proyectaron sobre partidos de una fuerte institucionalidad, donde encabezaron tendencias de larga duración hasta la ruptura. Y, corroborando la noción de liderazgo distribuido recientemente referida por Emilio Venuti en estas páginas de El Nacional, ambos produjeron liderazgo y contribuyeron a multiplicar las capacidades necesarias para la vida política, universitaria, parlamentaria, gremial de una dirigencia comprometida.

Enfrentaron la crisis del modelo rentista, todavía hoy irresuelta. Vivas Terán, economista, desde la estructura política y administrativa del gobierno; Petkoff, economista, desde la conducción de Cordiplan y la ejecución de la Agenda Venezuela, en la que pensamiento y acción tuvieron que encontrarse con el tiempo histórico, la sociedad, la organización y el poder.

Aceptemos: anticipar sin un posterior tránsito quedará reducido al diagnóstico, por acertado que sea; y transitar sin anticipación terminará en la administración del desorden establecido. De lo que se trata es de transformar una posibilidad histórica en una posibilidad políticamente realizable, administrando conflictos, coaliciones, instituciones, peligros y riesgos sin convertir el realismo en renuncia al pensamiento.

Interesante lección para los últimos días del presente.

Ilustración: Erik Johansson.

Fotografía: Justo Molina. Momento, Caracas, N° 721 del 10/05/70). Procesada a través de IA. 

25/08/2026:

https://www.elnacional.com/columnas/2026/08/de-uno-y-otro-liderazgo/

domingo, 23 de agosto de 2026

Una sobria propuesta desde la civilidad

LA FANB O SE FORMATEA PARA DESPOLITIZARSE O TERMINA DE DESAPARECER

Sebastiana Barráez

El ingeniero e investigador David Alberto Morán Bohórquez plantea que la FANB atraviesa una crisis estructural causada por la politización, la pérdida de meritocracia y el deterioro operativo. La misión fundamental de una Fuerza Armada en una república democrática no es sostener gobiernos, dice el análisis. Vladimir Padrino López (con sombrero panameño)  fue General en Jefe del Ejército Bolivariano ny Ministro de la Defensa y ahora es ministro para la Agricultura Productiva y Tierras.

La Fuerza Armada venezolana ante una encrucijada: despolitizarse o seguir perdiendo capacidad institucional

El ingeniero e investigador David Alberto Morán Bohórquez sostiene que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana no solo ha asumido en la última década espacios estratégicos de la economía venezolana, incluida una porción de la industria petrolera, sino que también enfrenta un proceso sostenido de deterioro institucional. Su diagnóstico apunta a una erosión multifactorial marcada por la politización, la pérdida de capacidades técnicas y la dispersión operativa.

En su trabajo De una Fuerza Armada politizada a una institución profesional, Morán traza una radiografía crítica de la institución castrense venezolana y plantea como prioridad su despolitización, modernización y retorno a una lógica profesional y meritocrática.

La misión fundamental de una Fuerza Armada en una república democrática no es sostener gobiernos, tutelar la voluntad popular ni actuar como el brazo armado de una parcialidad ideológica; su única misión es proteger la Constitución, garantizar la integridad territorial y defender a todos los ciudadanos sin distinción, afirma Morán.

A su juicio, el estado actual de la Fuerza Armada es consecuencia de un proceso continuo de fatiga institucional, en el que el mérito, la doctrina y el mantenimiento fueron desplazados por la lealtad política y la dispersión de funciones.

Morán es ingeniero industrial, ha sido profesor en la Maestría en Administración de la Universidad Metropolitana de Caracas y se ha especializado como investigador en planificación estratégica, energía, economía y desarrollo. También ha publicado artículos en distintos portales de comunicación.

Analiza aquel modelo que el Estado venezolano inició en 1958 dirigido a la profesionalización y la especialización técnica de la institución armada, “subordinada al poder civil democrático”, preparaba al militar para la gestión de la violencia legítima del Estado para la defensa de la soberanía y el territorio.

Su propuesta se basa en un modelo civil-ingeniero de la defensa: un sistema en el que las armas estén estrictamente subordinadas a la ley y al poder civil legítimamente electo. Para el investigador, la no beligerancia política de los cuarteles constituye una garantía esencial de estabilidad interna.

Despolitizar la institución y devolverla a su rol profesional, sostiene, permitiría blindar la democracia frente al pretorianismo y dignificar la carrera de las armas. En ese escenario, el soldado del futuro recuperaría el respeto y la confianza de la sociedad civil.

Según Morán, la defensa de Venezuela no dependerá únicamente del número de soldados, tanques o aviones, sino de la calidad de sus líderes, la preparación de su personal, la incorporación tecnológica, la fortaleza institucional y la confianza ciudadana. Reconstruir la Fuerza Armada será, en última instancia, reconstruir la República, resume.

El soldado del futuro

Uno de los ejes de la propuesta de Morán es la transformación del perfil humano de la Fuerza Armada. El investigador plantea una mutación tecnológica y organizativa para que el soldado venezolano del siglo XXI deje de ser concebido solo como combatiente tradicional y pase a ser un operador de conocimiento de alto rendimiento.

En ese nuevo paradigma, la disciplina y la aptitud física seguirían siendo necesarias, pero insuficientes. La defensa moderna exigiría competencias técnicas avanzadas y perfiles especializados.

Entre esas capacidades, Morán menciona ingenieros y programadores de combate, operadores de drones y pilotos remotos, analistas de datos e inteligencia de fuentes abiertas, especialistas en guerra electrónica y ciberdefensa, científicos de datos, lingüistas estratégicos y analistas geoespaciales.

El soldado del futuro no servirá por coerción ideológica, sino por un profundo sentido de vocación republicana, respaldado por un entorno profesional que estimule su crecimiento científico e intelectual, dice Morán.

No costosa, sino más inteligente

Morán insiste en que una Fuerza Armada moderna no tiene que ser necesariamente la más costosa, sino la más inteligente. Eso implica una gestión técnica, ética y transparente de la defensa, con una visión de la seguridad nacional como un problema de optimización bajo severas restricciones presupuestarias.

Cuando Venezuela supere su crisis económica, advierte, cada inversión en defensa deberá estar plenamente justificada por su retorno estratégico y su eficiencia operativa.

Su propuesta de financiamiento inteligente de la defensa nacional se apoya en criterios de ingeniería financiera, gerencia pública y control logístico anticorrupción. Entre las medidas plantea auditorías de activos, reducción de la carga burocrática y erradicación de la corrupción cuartelaria.

No se trata de solicitar mayor presupuesto sino de “eliminar la redundancia y la discrecionalidad”. Bajo ese esquema, las unidades de combate y de servicio no manejarían recursos financieros directos, sino que administrarían recursos logísticos conforme a planes operativos certificados por los niveles superiores de comando.

Morán también propone erradicar la improvisación, institucionalizar la figura del oficial intendente para la administración integral de fuertes y bases militares, y reducir macroestructuras mediante almacenes y cadenas de suministro unificadas.

Crisis en la Fuerza Armada

En el diagnóstico de Morán, la FANB se desnaturalizó al diluir la identidad operacional de sus componentes, es decir Ejército, Armada y Aviación Militar, dentro de una denominación homogénea que, según afirma, debilitó liderazgos, competitividad y especialización institucional.

Ese cambio impactó la estructura de mando y se profundizó con reformas legislativas que, a su juicio, alteraron la naturaleza de la institución. Morán sostiene que convertir a la FANB en militante de la revolución bolivariana violentó el principio constitucional de no beligerancia política.

Ese impacto en los mandos de la estructura piramidal fracturó el eje de la pirámide organizacional: el mérito profesional. Ascensos, designaciones y comandos pasaron a depender de la lealtad política, lo que habría provocado fuga de talento calificado y desestímulo de la excelencia técnica en academias y unidades de combate.

La ideologización “fracturó el eje de la pirámide organizacional: el mérito profesional”. Así, los ascensos, designaciones y comandos pasaron a depender de la lealtad y provocó “una fuga de talento calificado y desestimuló la excelencia técnica dentro de las academias y unidades de combate”.

Morán agrega que la politización asignó a los militares roles ajenos a la misión constitucional de defensa. Entre ellos menciona la presencia de oficiales en áreas de la administración pública, especialmente en empresas de alimentos y minería, lo que expuso a la institución a dinámicas de corrupción estructural.

Es entonces cuando se produce lo que Morán llama “la desnaturalización del soldado y la erosión de la confianza ciudadana”, un factor que considera crítico para cualquier estrategia de seguridad nacional.

No era el enemigo interno

Morán cuestiona que el régimen venezolano haya concentrado su enfoque en el enemigo interno y estructurado una organización territorial militar, fragmentada en REDI, ZODI y ADI, orientada, según su lectura, al control social y la gestión empresarial, en detrimento de amenazas históricas como la presencia de grupos irregulares en zonas fronterizas.

En ese contexto, describe a la Fuerza Armada como una estructura “hipertrofiada e hidrocefálica”, con un número desproporcionado de generales y almirantes, déficit de liderazgo crítico y pérdida de doctrina para el conflicto militar clásico. La alteración de la pirámide militar, sostiene, terminó subordinando la autoridad profesional a la alineación ideológica.

Morán, quien es ingeniero industrial, interpreta el colapso de la Fuerza Armada como parte de un patrón sistémico similar al observado en otras corporaciones estratégicas del Estado, como Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y la Corporación Venezolana de Guayana (CVG).

En esos casos, afirma, la sustitución de la meritocracia, la rigurosidad técnica y la planificación de largo plazo por la lealtad partidista y el control ideológico derivó en el colapso de la productividad.

La Fuerza Armada, según su análisis, siguió una trayectoria semejante: al reemplazar el mérito profesional por la militancia, perdió capacidad operativa y se convirtió en una estructura pesada, burocrática y técnicamente debilitada.

Morán concluye que la adquisición histórica de sistemas de armas pesadas se hizo sin un análisis integral de ciclo de vida, sin líneas sostenibles de suministro logístico ni transferencia tecnológica real. A ello se sumaron sanciones internacionales, restricciones presupuestarias y gestión ineficiente, factores que impactaron el inventario convencional y lo dejaron en estado de inmovilidad u obsolescencia por falta de mantenimiento mayor.

23/08/2026:

https://www.costadelsolfm.org/2026/08/la-fanb-o-se-formatea-para-despolitizarse-o-termina-de-desparecer/

Persistencia

CORRE EL PLAZO

Ya es tiempo para la implementación pública y técnica sobre el cambio del TSJ

“Es necesario advertir de nuevo que el caso del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) no se reduce solamente al cambio integral de sus magistrados, sino a los mecanismos que garanticen la designación de los venezolanos más idóneos, mejor formados y con probada experiencia académica y profesional para lo que debe ser el frenazo a la disolución judicial del país”, manifestó Luis Barragán, otrora diputado a la Asamblea Nacional electa en 2015.

“De muchos años – prosiguió – ha sido nuestra la preocupación en torno a la administración de justicia en Venezuela, reiterada en muchas ocasiones en la cámara, por lo que debemos insistir en que quedó pendiente una nueva reforma de la Ley Orgánica del TSJ para garantizar un proceso más transparente, meritocrático y de participación ciudadana en la selección de los futuros magistrados de acuerdo a lo decidido en la mesa de negociaciones”.

Puntualizó que la mesa de negociaciones ha sido diligente al acordar la materia, pero “importa iniciar el trámite correspondiente para implementar técnicamente el acuerdo con la reconfiguración definitiva del Comité de Postulaciones Judiciales, la verificación de las credenciales y la apertura formal de proceso como también lo señalan las legítimas organizaciones especializadas de la sociedad civil”, finalizó el dirigente político.


TSJ SIN IMPROVISACIONES

Piden credenciales y meritocracia para los nuevos magistrados

Redacción OyN  

El ex diputado Luis Barragán  declaró que “el caso del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) no se reduce solamente al cambio integral de sus magistrados, sino a los mecanismos que garanticen la designación de los venezolanos más idóneos, mejor formados y con probada experiencia académica y profesional para lo que debe ser el frenazo a la disolución judicial del país”.

“De muchos años – prosiguió – ha sido nuestra la preocupación en torno a la administración de justicia en Venezuela, reiterada en muchas ocasiones en la cámara, por lo que debemos insistir en que quedó pendiente una nueva reforma de la Ley Orgánica del TSJ para garantizar un proceso más transparente, meritocrático y de participación ciudadana en la selección de los futuros magistrados de acuerdo a lo decidido en la mesa de negociones”.

Puntualizó que la mesa de negociaciones ha sido diligente al acordar la materia, pero “importa iniciar el trámite correspondiente para implementar técnicamente el acuerdo con la reconfiguración definitiva del Comité de Postulaciones Judiciales, la verificación de las credenciales y la apertura formal de proceso como también lo señalan las legítimas organizaciones especializadas de la sociedad civil”, finalizó el dirigente político.

23/08/2025:

https://www.opinionynoticias.com/noticiasnacionalesyglobales/44836-tsj-sin-improvisaciones-piden-credenciales-y-meritocracia-para-los-nuevos-magistrados

Caza de citas

“Tengo mala conciencia: cuanto peor se siente ella, mejor me encuentro yo. Cada una sigue su camino. Yo hacia la planta baja para terminar de limpiar, ella hacia su habitación para revolcarse en su duelo. La puerta se cierra, la imagino en su cama, abatida por el sueño y la depresión. Ni siquiera se habrá molestado en quitarse el batín”

Sidonie Bonnec

(“El secreto de la niñera”, NdeNovela, Marid, 2026: 163)

Ilustración: Igor Morski.

Asombrosa amenaza

  https://x.com/INDIURBANEJA/status/2089860034192617973