Luis Barragán
Conocimos telefónicamente a Corina Yoris a través de
José Rafael Herrera, quizá más de siete u ocho años atrás. Ambos, filósofos,
diligenciaban la posibilidad de plantear en el parlamento un proyecto de ley de
creación de la Academia Nacional de Filosofía que, algo increíble, siendo la
disciplina precursora en la academia venezolana, aún no tiene su propia
corporación.
La iniciativa no encontró eco en la fracción de adscripción
y, mucho menos, en la bancada opositora y mayoritaria de la Asamblea Nacional
electa en 2015, aunque el mayor interés era el de plantear el asunto como alguna
vez lo intentamos en 2014 con una propuesta de la estadidad esequibana. Siendo
comprensibles las otras prioridades de índole estratégica, lo importante e
interesante radicaba en discutir temas de una trascendencia que los pragmáticos,
los torpes pragmáticos de aquella hora, aún desprecian.
Todos saben cuál es el papel político que ha
desempeñado en los últimos tiempos, para la coincidencia y la discrepancia.
Nadie podrá quitarle lo bailado, porque – por una parte – dejó constancia
irrefutable de su enorme coraje como vicepresidente de la comisión organizadora
de las primarias y la propia nominación presidencial que quisimos cristalizar,
en otro momento de los más grandes riesgos y peligros que ha corrido la
oposición, y – por otra – corroboramos que es una mujer que no se vale de su
condición de mujer para hacerse sentir con esa vocación por el debate,
caracterizada por una limpia reflexión y una extraordinaria claridad.
En una reciente entrevista digital realizada por José
Rafael junto a Jonathan Alzurú, Corina aporta varias de las reflexiones que
urgen a la oposición para fortalecerse en estas circunstancias (https://www.youtube.com/watch?v=tJR84Qop1yM).
La universidad, la política y la entidad castrense, encuentran algo más que
inquietud en los protagonistas de un programa que contrasta con los muchos youtubers que consciente e inconscientemente
incurten en un amarillismo patológico al ventilar el drama venezolano.
PD: Inevitable referirse al triunfo beisbolístico de
Miami que puede caer en la poderosa órbita de los poderes simbólicos del
Estado, despojándolo del legítimo sentimiento popular que lo ha celebrado con
orgullo; en Las Mercedes, la Madariaga y La Dolorita se oyeron hasta altas
horas de la madrugada los enchufes que
no les importó desperdiciar gasolina con tal de rumbearse el campeonato
mundial; evocándo la histórica victoria de 1941, los antimperialista de la hora
harán una suerte de terapia lacaniana al agotar las consignas. Mientras tanto,
hubo un alza considerable del pasaje en el transporte público y, más que
aumento nominal, pedimos implementar un distinto modelo económico en un
diferente marco político.
18/03/2025:
https://lapatilla.com/2026/03/18/luis-barragan-corina-yoris-y-el-beisbol/










