LUIS ALMAGRO Y EL LIDERAZGO CONTINENTAL
Luis Barragán
En esta nueva etapa de una
rigurosa vida académica, Luis Almagro, otrora secretario general de la
Organización de Estados Americanos (OEA), ha tenido a bien prologar una obra
reciente de nuestro compatriota Luis Manuel Marcano Salazar: “El paradigma de
disolución judicial: cómo la pérdida de la independencia judicial socava la
estabilidad democrática” (El Jurista Ediciones Jurídicas, Santiago de Chile,
2026). Sin embargo, difusor digital de la reseña que nos permitimos hacer del
libro, nuestro mayor agradecimiento es y siempre será por su apego y
solidaridad militante con la causa venezolana de la libertad y la democracia y,
particularmente, por la atención dispensada a la tesis de un venezolano
injustamente exiliado, capaz de traducir su experiencia en un paradigma de
análisis de alcance universal.
De “obra jurídica
indispensable” calificó Almagro el libro, dando cuenta de la “realidad viva,
dolorosa y persistente” que nos convirtió en un lamentable referente de la
demolición institucional en el continente. Desde la más alta posición que ocupó
en el organismo interamericano, supo demostrar toda su solidaridad con
Venezuela con una búsqueda incesante de medios pacíficos para superar algo más
que una coyuntura: el amargo autoritarismo del cual todavía no nos zafamos.
Hablamos de un compromiso concreto y palpable:
Almagro ha comprendido que toda reconstrucción democrática supone también
reconstruir las categorías con las cuales se comprende la destrucción
institucional, precisamente para poder superarla. La tesis de Marcano Salazar
aporta una de esas categorías y el prólogo de Almagro contribuye a ampliar sus
alcances, no solamente para comprender el fenómeno, sino también para prevenirlo.
El prólogo, por ello, no
constituye una reseña circunstancial obligada por la amistad, pues en el mundo
académico se conoce bien el rigor de quien lo suscribe, celoso custodio de las
exigencias de la enseñanza superior a la que ha dedicado buena parte de su
tiempo después de una extraordinaria carrera diplomática. Su intervención ha
legitimado, desde una vasta experiencia político-institucional, la pertinencia
y densidad de una obra que todo venezolano interesado en la reconstrucción democrática
tiene razones para agradecer.
Defensor eximio de nuestra
causa, Almagro tuvo que lidiar con una feroz y cínica dictadura que procuró
descalificarlo y demoler su autoridad. Para la coincidencia y para la
discrepancia, esa tozudez a favor de la democracia y de sus valores
fundamentales lo convierte en un prototipo del líder continental que debe
reaparecer y multiplicarse en los años venideros.
Luis Almagro pertenece a la
estirpe de un liderazgo sin fronteras que décadas atrás despuntó no solamente
por la voluntad y la destreza de un limpio desempeño político, sino también por
el pensamiento cultivado y expuesto públicamente. Es, en ese sentido, un
estadista que constituye una magnífica reserva moral y política de nuestra
América.
Y acaso esa sea una de las
mayores lecciones de su trayectoria: el liderazgo continental no consiste
únicamente en ocupar una alta posición internacional, sino en conservar, desde
ella y después de ella, la capacidad de defender principios, comprender las
instituciones y acompañar a los pueblos en su lucha por recuperarlas.
Fotografía: https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Luis_Almagro.jpg
Cfr. https://x.com/Almagro_OEA2015/status/2095182860990759010
06/09/2026:










