miércoles, 12 de agosto de 2026
martes, 11 de agosto de 2026
Puntualidades de un proceso
INVOCACIÓN DEL LIDERAZGO TRANSICIONAL
Luis Barragán
Aceptemos que no toda tertulia equivale a mesa de
trabajo y, menos, a un proceso de transición de naturaleza y alcances
complejos, por lo que el liderazgo que lo propulse ha de ser distinto para
consumarlo eficazmente. El objeto esencial del cambio consiste en recuperar las
capacidades del Estado —por no decir el Estado mismo— para hacer posible un
esfuerzo de democratización sostenida y, en consecuencia, amerita de una
conducción política alternativa muy acorde a las metas, realista con una
extraordinaria habilidad para superar incidentes y accidentes del proceso incluyendo
facetas inéditas respecto al oficio político de hoy.
Quizá redundante, el sujeto político de la transición
ha de generar la confianza necesaria y promover el consenso indispensable para
la tarea nada menuda de republicanizarnos, pues no bastará con gobernar,
administrar ni competir electoralmente cobrando una creciente importancia la
tarea de reconstruir, mediar, consensuar e integrar para restablecer las
capacidades mínimas del Estado y rehacer su relación con la sociedad.
Concordando con Joel S. Migdal al asumir con sentido realista que el Estado
compite, negocia y coexiste con múltiples expresiones sociales generadoras de
normas de hecho, lealtades y formas de control, significa también afrontar la
resistencia de los grupos e intereses asociados al régimen desplazado o en vías
de desplazamiento, es decir, los poderes salvajes que van más allá del
estricto ámbito jurídico.
Por supuesto que debemos partir de la dimensión ética
y de los específicos atributos personales, pero una teoría funcional del
liderazgo de transición apunta a la cabal operatividad política e institucional
para pasar del país de la crisis que todavía amenaza su propia existencia al
país que haga de su vocación por la libertad y el ejercicio democrático el
fundamento para la reedificación republicana y la reconstrucción estatal de una
nueva legitimidad. La cercanía y relación entre sociedad y Estado, por una
parte, puede llevar a una limpia reorganización y cooperación para confrontar a
los sectores, intereses, fuerzas o agentes nacionales y foráneos que solo lo
harán en beneficio propio, algo de sobra ocurrido por estas décadas; y, por
otra, además de la sobriedad y el sentido de la responsabilidad que debe
caracterizarlo, el liderazgo debe ser relacionante y eficientemente
retroalimentario para conseguir nuevos equilibrios que permitan encarar a la
delincuencia común políticamente estructurada.
Ciertamente paradójico, la exacerbación autoritaria es
directamente proporcional a la debilidad del Estado que provoca la quiebra de los servicios públicos,
eleva la carga (para)fiscal, no regula el mercado ni administra justicia. El
desempeño de los consejos comunales y los denominados jefes de calle, por
ejemplo, revela cuán ilusorio e interesado es el tal poder popular y cuáles las
magnitudes que debe alcanzar el liderazgo natural, local y democrático.
La recuperación de las capacidades del Estado requiere
de conductores que generen confianza, legitimidad, identidad, hábitos cívicos,
cultura política, integración social: relacionamiento frente a la mitomanía,
colegiación frente al narcisismo, civismo frente al foquismo. Sólo así, el
liderazgo dejará de concebirse como una empresa personal para convertirse en
una capacidad sistémica al servicio de la reconstrucción democrática.
Ilustración: Şakir Gökçebağ.
11/08/2026:
https://www.elnacional.com/columnas/2026/08/invocacion-del-liderazgo-transicional/
https://www.eastwebside.com/luis-barragan-invocacion-del-liderazgo-transicional.html
lunes, 10 de agosto de 2026
Paradójica conclusión
DE UNA BREVE RELACIÓN PARLAMENTARIA DEL PRESENTE SIGLO
Luis Barragán
Historiadores,
constitucionalistas y afines tienen y tendrán motivos sobrados para estudiar el
inédito fenómeno del parlamentarismo venezolano en el presente siglo, luego de
la irresponsable demolición política e institucional que se hizo del Congreso
de la República. Cualquier observador con los más elementales criterios
científicos y también ciudadanos podrá apreciar las altas cotas de
improvisación del socialismo de la centuria que, además, infló el artificio de
un poder popular concebido según los intereses de Miraflores.
Una breve relación apunta a
la Asamblea Nacional electa en 2000, después del apogeo de una constituyente de
mayoría insincera lograda de nuevo a favor del oficialismo mediante la fórmula
electoral de las “morochas”. Veníamos de una profunda tradición parlamentaria
que hizo presencia inevitable en la estrenada unicameralidad, pero debió
soportar las arbitrariedades de un gobierno que siguió aterrorizando con sus
huestes, por entonces “círculos bolivarianos” y “guerreros de la Vega”, toda disidencia
y oposición, atravesando los acontecimientos de 2002 que arrojaron el informe
caprichoso de una dizque Comisión de la Verdad sobre los sucesos de abril.
Por lo demás, renunciando de
antemano a sus atribuciones más acusadas, la mayoría oficialista comenzó la
costumbre después muy arraigada de aprobar leyes habilitantes, sin que ninguna
emergencia lo justificase, conduciendo a una absurda dislocación institucional
que ha pasado su factura ya por dos décadas. La oposición no asistió a las
elecciones parlamentarias de 2005, por lo que el dominio gubernamental fue
total: siquitrilló toda tradición parlamentaria y produjo una enorme lesión
republicana en una población que perdió incluso la noción misma del Parlamento,
confundiéndolo con el espectáculo casi a diario de Hugo Chávez en las cadenas
radiotelevisivas junto a sus ministros.
Otra vez, en 2010, aplicando
las maniobras electorales del caso, a pesar de ganar la oposición con poca
diferencia la votación popular, el socialismo se alzó con una mayoría simple en
el período más aterrador de todo el historial parlamentario venezolano, aún por
encima del siguiente, cuando perdió la sede física. La oposición, sin embargo,
no se dejó amilanar y con mucho coraje resistió los embates, la violencia y los
abusos de esa mayoría in situ, sin
huir de las curules y afrontando todas y cada una de las circunstancias.
Baste recordar la
habilitante-exprés, los recurrentes ataques violentos y salvajes contra los
opositores al entrar y salir de las cámaras, el manejo discrecional del
Reglamento de Interior y Debates, las golpizas en varias sesiones que
produjeron diputados malheridos dentro del hemiciclo, así como el allanamiento
y la destitución “administrativa” de parlamentarios opositores y la aprobación
de leyes destinadas a criminalizar la disidencia. A nuestro juicio, aunque la
etapa entre 2010 y 2016 comportó un mayor riesgo cotidiano para la integridad
física de los integrantes de la oposición, la dislocación socialista adquirió
toda su franqueza con el resultado electoral de 2015 hasta consumarse la trampa
en 2020.
De manera evidente y
contundentemente ganadora la oposición en los comicios de 2015, sobrevinieron
hechos indecibles en nuestra historia republicana, como la invención de un tal
desacato del Parlamento y la constituyente fraudulenta de 2017, que no hizo
ninguna otra Carta Magna pero dictó leyes a su leal antojo y “allanó”
arbitrariamente la inmunidad de diputados. Luego vinieron el asalto y secuestro
en el Palacio Legislativo en julio de
2017, también con lesiones propinadas al garete a los diputados, el asalto de
enero de 2020 para imponer una directiva igualmente a realazos y las sesiones
de la legítima Asamblea Nacional en espacios públicos y privados diferentes de
su sede natural.
Reincide el fraude
oficialista en las elecciones de 2020 y la denominada AN del 2015 extiende su
mandato por un lapso razonable, producidos los comicios que configuraron luego,
bajo el control gubernamental, la AN de 2025. Así, una institución
constitucionalmente destinada a expresar la representación nacional terminó
convertida en el escenario de una disputa prolongada acerca de la legitimidad,
la inmunidad, la sede, la elección y hasta la existencia misma del Parlamento.
Ahora asistimos a otro
fenómeno sin precedentes: la constitución de una mesa de diálogo bajo tutelaje
estadounidense, en la que se sienta una representación de la AN de 2015 y otra
de la AN de 2025, con un mutuo reconocimiento de acuerdo la probable salida
realista a una crisis demasiado prolongada. Valga acotar que dicha crisis
comenzó a cuajar desde principios de 2001 en todos los sentidos, reventando con
la derrota del chavismo en la consabida reforma constitucional, expandida y
agudizada con el desastre humanitario y la más abierta represión de la última
década.
En los dos siglos
anteriores, con todos los percances que sufrió la institución parlamentaria en
Venezuela, jamás había ocurrido algo semejante, ni siquiera bajo los más
atroces regímenes de fuerza. La paradoja acaso consista en que, después de
haber sido sistemáticamente demolido, desconocido y perseguido, el Parlamento
vuelva ahora a aparecer como una referencia inevitable para cualquier
entendimiento sobre la salida de la crisis nacional.
Fotografías: LB, Caracas (22/02 y 02/03/23)
10/08/2026:
domingo, 9 de agosto de 2026
Permanecerato
ANÁLISIS DE ENTORNO: OPACIDAD FINANCIERA Y ADVERTENCIA ESTRATÉGICA A WASHINGTON
Benjamín Tripier
1. Diagnóstico de entorno
El proceso iniciado
formalmente en el arranque de agosto de 2026 ha consolidado un viraje de alto
riesgo para la estabilidad política de Venezuela. Lejos de estructurarse como
una negociación transparente orientada al restablecimiento democrático y al respeto
del mandato popular expresado el 28 de julio de 2024, la dinámica política ha
derivado en un esquema de gobernabilidad burocrática y pragmática concertado
entre Washington y el régimen de Caracas.
1.1. El mecanismo de
bypassing y la dinámica del pacto de cúpulas
La arquitectura de contactos
y la primera reunión presencial, sosteniéndose sobre la figura de Dinorah
Figuera (en representación de la fracción parlamentaria de la Asamblea Nacional
de 2015) y Jorge Rodríguez, no responde a una demanda social interna, sino que
representa un mecanismo de bypassing institucional y desintermediación
democrática.
Desde la perspectiva del
ciudadano en la calle, se percibe con absoluta claridad que se continúa
ejecutando un pacto de cúpulas abandonando la ruta de legitimidad en Venezuela.
Este formato busca desplazar al centro de gravedad de la representatividad
popular —encabezado por María Corina Machado (MCM) y Edmundo González Urrutia—
hacia una instancia técnico-legal funcional que carece de tracción territorial
y respaldo social; pero que le sirve a la administración estadounidense y al
oficialismo para tramitar licencias, administrar recursos y diferir la
resolución del conflicto político central.
1.2. El espejismo de la
intervención externa y la violencia impune en el terreno
Existe una profunda y
peligrosa desconexión entre la narrativa internacional de asistencia y la
realidad cotidiana del venezolano:
- Control fáctico territorial: Mientras desde las esferas diplomáticas en Washington se proyecta la sensación de que Estados Unidos maneja la situación y el destino del país desde la distancia, en la calle el chavismo continúa actuando como amo y señor; sobre la vida, las garantías y la muerte de los ciudadanos.
- Estructuras criminales intactas: Las corporaciones de crimen organizado transnacional y control territorial —el Cartel de los Soles y el Tren de Aragua (TdA)— permanecen intactas, operando a sus anchas y conservando el control sobre economías ilícitas y mecanismos de coerción, sin que las conversaciones diplomáticas impacten su músculo operativo o represivo.
- Omisión de la agenda de libertad: En las primeras aproximaciones y en la agenda técnica de la representación de Figuera con los hermanos Rodríguez no se discutieron temas estructurales de fondo: no se habló de un cronograma electoral con garantías reales ni de la liberación inmediata de los presos políticos. Se prefirió abordar un pragmatismo enfocado en la administración de la crisis y el descongelamiento de activos.
2.1. La incógnita de los
13.000 millones de dólares
Uno de los vectores que más
alimenta el descontento popular y el pesimismo informado es la absoluta
opacidad en el manejo de la información financiera. Es de conocimiento público
que la administración de Estados Unidos reconoce haber percibido o administrado
una cifra cercana a los 13.000 millones de dólares vinculados al expediente y
activos venezolanos.
Sin embargo, en la
ciudadanía existe un vacío total de información sobre:
- La aplicación real, auditoría o destino de dichos fondos.
- La falta de impacto directo de esos recursos en la mitigación del colapso humanitario y de servicios públicos.
- La sospecha fundada de que estos montos están sirviendo como caja de resonancia para mantener burocracias en el exterior o financiar acuerdos opacos de estabilización sin rendición de cuentas.
2.2. Miopía diagnóstica: El
caso Guri y el cuello de botella de los 765 kV
La disparidad entre las
prioridades y "soluciones" planteadas desde afuera y las necesidades
reales del país se evidencia en el abordaje de la infraestructura crítica
(agravada tras la emergencia sísmica de mediados de año).
- Diagnóstico de superficie: Los enviados y analistas estadounidenses centran su foco en visitas simbólicas a la central hidroeléctrica del Guri, pretendiendo mostrar que el problema energético se resuelve con intervenciones puntuales en la generación.
- La realidad técnica: Cualquier evaluación seria del sistema eléctrico nacional demuestra que el verdadero cuello de botella no radica únicamente en la generación en Guri, sino en el colapso del Sistema de Transmisión de la Red Troncal a 765 kV, el cual carece de mantenimiento crítico, subestaciones de compensación y repuestos especializados.
- Improvisación vs. Plan integral: Mientras Washington pretende "inventar" planes improvisados de recuperación sobre la marcha para justificar el desembolso de fondos a través de mesas técnicas, el equipo de María Corina Machado cuenta con un Plan de Desarrollo e Infraestructura detallado, auditado y técnicamente estudiado, además de poseer la única palanca que viabiliza la atracción de inversiones masivas a largo plazo: la legitimidad política de origen.
3. La fracción en
Washington: el juego de los Rodríguez, Grenell y Rubio
La decisión de sentarse en
una mesa con Jorge y Delcy Rodríguez sin exigir un condicionamiento previo
sobre el mandato popular ha hecho que Estados Unidos caiga directamente en la
celada táctica del chavismo.
3.1. Alineación Grenell y desalineación de Rubio
El Eje Pragmático (Línea
Grenell / Casa Blanca): Prioriza un esquema de estabilización rápida,
transacciones energéticas, contención migratoria y manejo de daños a corto
plazo. Este sector encuentra en Delcy y Jorge Rodríguez a interlocutores
dispuestos a otorgar concesiones tácticas a cambio de permanencia y lavado
reputacional.
El Eje de Seguridad e
Institucionalidad (Línea Marco Rubio): Plantea que no puede haber
estabilización real ni seguridad regional mientras se mantenga el aparato
narcocriminal y la injerencia hostil en Caracas. Exige la restitución de la
democracia y el respeto al voto popular.
El aprovechamiento del
chavismo: El trío del poder en Caracas (Rodríguez-Cabello) explota
magistralmente estas grietas internas de la política estadounidense. Al
sentarse con la AN 2015, alimentan la narrativa del sector pragmático de
Washington (Grenell), desalineando y dejando sin espacio de maniobra inmediato
a la postura dura e institucional de Marco Rubio.
3.2. De
"interinato" a "permanecerato"
El riesgo geopolítico
predominante es que la figura de la AN 2015 y la comisión técnica coordinada
por Dinorah Figuera, concebidas teóricamente como instancias de transición
transitoria, se transformen en un "permanecerato". Un esquema donde
una burocracia en el exterior administra indefinidamente licencias y fondos,
mientras en Venezuela el régimen convalida una dictadura tutelada y la
población sufre el agotamiento sistemático de sus condiciones de vida.
4. Actualización de
escenarios y probabilidades
Evaluando la aceleración de
las variables en la primera semana de agosto de 2026, la matriz de escenarios
prospectivos se reconfigura de la siguiente manera:
Escenario 1: Transición con
legitimidad e inclusión de MCM (35% - En descenso táctico)
- Descripción: Se logra reorientar la mesa técnica forzando un mecanismo de convergencia entre el canal diplomático y el liderazgo mayoritario de MCM. Se imponen hitos fechados para cronograma electoral y liberación de presos políticos.
- Desencadenante: Presión coordinada de la calle disciplinada combinada con un reajuste de la política de Washington forzado por el Congreso de EE.UU. (Eje Rubio).
Escenario 2: Coexistencia
técnica, "permanecerato" y dilación/statu quo (45% - escenario base)
- Descripción: Washington y Miraflores consolidan la mesa AN 2015-Rodríguez para canalizar recursos de reconstrucción y acuerdos petroleros. Se difieren las elecciones y la agenda de libertades hacia plazos de 18 a 24 meses.
- Consecuencia: Neutralización progresiva del capital político, desesperanza en la clase media y aumento vertiginoso de los flujos de migración silenciosa.
Escenario 3: Desborde
popular autónomo e incontrolado (20% - En ascenso por rabia acumulada)
- Descripción: La ruptura de la expectativa social ante la opacidad de los fondos, la impunidad del Cartel de los Soles/TdA y la desconexión de la mesa de negociación detona protestas espontáneas y anárquicas.
- Consecuencia: Ruptura del control narrativo del liderazgo opositor, respuesta represiva feroz del sector coercitivo de Diosdado Cabello y riesgo de violencia caótica sin dirección política.
5. Acciones de entorno y
siguientes pasos: cómo evitar el desborde popular
Para evitar que el
descontento popular derive en una frustración paralizante o en un levantamiento
anárquico sin retorno, la dirigencia encabezada por María Corina Machado debe
asumir de forma inmediata la conducción de la narrativa y la movilización
inteligente.
5.1. Reposicionamiento
narrativo: "apoyo condicionado, no cheque en blanco"
- Denuncia de la opacidad: Exigir públicamente auditoría y transparencia absoluta sobre el destino de los 13.000 millones de dólares y los recursos canalizados en el marco de la ayuda humanitaria.
- Exposición del desfase técnico: Posicionar que las soluciones improvisadas (como la sola atención a Guri) son paliativos inútiles si no se atiende la red de transmisión de 765 kV bajo un plan estructurado de Estado como el que posee el equipo de MCM.
- Fijar hitos innegociables (métricas al diálogo): Condicionar el respaldo a cualquier mesa técnica al cumplimiento de tres demandas inmediatas:
a) Cronograma de liberación
medible y verificado de la totalidad de los presos políticos.Apertura de un
canal de atención real al colapso de los servicios sin intermediación de mafias
del régimen.
b) Fijación de fecha cierta e
inamovible para elecciones presidenciales/generales libres.
5.2. Hoja de ruta operativa
de presión territorial ordenada
Fotografías: La Repubblica, 04/01/2026.
09/08/2026:
Caza de citas
“—Dijo que era un dios, o que llevaba a un dios en su interior.
—¿No una diosa?
—No quiso mojarse.
—Lo políticamente correcto está por todas partes, joder. Bueno, ¿y qué
dios es?
—Urrea no estaba seguro.
—Jesús —repuso Acrement.
—Pero apostaría a que no es ese”
John Connolly
(“Hijos de Eva”, Tusquets Editores, Barcelona, 2026: 371)
Ilustración: Claudio Tozzi.
Noticiero retrospectivo
- Luis Esteban Rey. “Los militares y la futurología venezolana”. Summa, Caracas, 2° q. 02/1972.
- Aníbal Nazoa. “Puerta de Caracas: Queja subversiva” (Douglas Bravo). El Globo, Caracas, 18/06/92.
- Enzo del Búfalo. “América Latina en un mercado mundial hostil”. Economía Hoy, Caracas, 02/08/89.
¡40 años e militancia cumplen Eduardo y Gustavo Machado”. Qué Pasa en Venezuela, Caracas, N° 68 del 18/06/65.
- Alfonso Rumazo González y la colección del pensamiento político venezolano del siglo XX editado por el Vongreso. El Universal, Caracas, 20/06/84.
- E. Baralt entrevista a Ernesto Mayz Vallenilla. El Diario de Caracas, 09/06/81.
Reproducción: Pedro José Lara Peña entrevistado por Imperio Rodríguez. El Globo, Caracas, 25/04/1997. Pieza procesada a través de la IA.
¡Alerta!
LA MESA DE NEGOCIACIÓN NO EQUIVALE A UNA COALICIÓN DE GOBIERNO
Luis Barragán
Quizá el escepticismo y la
cautela sean los términos que mejor expresen el clima del país político en la
actualidad, mientras la desconfianza continúa corriendo por las veredas del
país nacional. Tal circunstancia reclama una paciente y sostenida labor de
orientación cívica que, desde luego, no puede ser encabezada por un gobierno
carente de la autoridad moral indispensable para hacerlo: corresponde, más
bien, a la oposición genuinamente democrática, a los partidos políticos, a las
organizaciones de la sociedad civil y a los centros de pensamiento explicar,
con ponderación, qué significa una transición política, cuáles son sus límites
y cuáles sus propósitos.
No deja de sorprender la
rapidez con la que comienza a consolidarse un imaginario según el cual la
reciente instalación de una mesa de diálogo equivale a la conformación de una
coalición de gobierno y, por consiguiente, cualquier asunto nacional e incluso
local deba ventilarse y resolverse en esa instancia. De prosperar semejante
percepción, terminará por deformar las expectativas ciudadanas sobre el difícil
proceso en curso y por atribuirle responsabilidades que simplemente no le
corresponden.
Toda negociación política
parte de un objeto determinado y de una finalidad específica. Las legítimas
aspiraciones al cambio democrático, pacífico y verificable, no pueden
confundirse con la conformación de un equipo llamado a sustituir el
funcionamiento ordinario del Estado ni a asumir atribuciones propias de los
órganos del Poder Público. Semejante interpretación constituye un error
conceptual y un evidente absurdo político.
La dirección del Estado
continúa ejerciendo responsabilidades inherentes e intransferibles. La atención
de las emergencias nacionales, la conducción de la administración pública, la
ejecución del presupuesto, la seguridad ciudadana, la política exterior y la
defensa de la soberanía territorial permanecen bajo esa responsabilidad, sin
que una mesa de negociación pueda reemplazarla ni compartirla.
La transición democrática
tampoco constituye una fórmula providencial capaz de resolver, simultáneamente,
todas las vicisitudes nacionales. La negociación representa un instrumento
extraordinario para hacer posible la recuperación institucional del país, pero
no sustituye el ejercicio regular del poder ni exonera al gobierno de las
obligaciones que constitucionalmente le incumben. Confundir ambos planos solo
contribuye a incrementar la frustración ciudadana y a erosionar la credibilidad
del propio proceso.
Conviene recordar, además,
que la finalidad de la transición consiste en restablecer las capacidades
institucionales del Estado, devolver la legitimidad al Poder Público y reabrir
los cauces de la vida democrática. Todo aquello que exceda ese propósito deberá
ser atendido por las autoridades legítimamente constituidas, una vez culminada
la etapa inicial del proceso.
La mayor contribución que
hoy pueden ofrecer los partidos políticos, las organizaciones de la sociedad
civil y los sectores académicos consiste en desarrollar una paciente pedagogía
de la transición. Resulta indispensable explicar que una mesa de negociación no
representa una asociación permanente entre gobierno y oposición, ni una
coalición destinada a compartir el ejercicio del poder. Constituye, antes bien,
un mecanismo excepcional para acordar las condiciones que hagan posible la
recuperación de la institucionalidad democrática. Solo desde esa comprensión
será posible evitar falsas expectativas y preservar el verdadero sentido del
proceso político en curso.
Fotografía: El Nacional (07/08/26).
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