miércoles, 23 de septiembre de 2026
martes, 22 de septiembre de 2026
Los goles de goles
COMPETENCIA EN LA TRANSICIÓN
Luis Barragán
Convengamos: la presente
etapa pretransicional levanta las más obvias expectativas en torno a las
distintas elecciones que debemos celebrar para convencernos de trillar el
camino del cambio definitivo. Sin embargo, es necesario advertir que el proceso
que nos compromete no suprime la competencia, sino que modifica y transparenta
radicalmente sus condiciones.
Habrá quienes apuesten por
la construcción de sendas barricadas comiciales, trincheras cerradas para no
someter a prueba la realidad interna de los partidos, como también suelen
evitar las organizaciones de la sociedad civil. Siendo la competencia un dato
natural en la búsqueda del poder político, da soporte y fundamento a las
aspiraciones, intereses, alianzas, concertaciones y disputas mediante reglas
que legitiman el proceso, en lugar de aquella competencia nominal o formal
caracterizada por la deslealtad, el ventajismo, la mentira, la extorsión y la
coacción que hicieron perdurable, acumulativo y artificioso todo conflicto, a
juzgar por lo transcurrido en el presente siglo.
La propia transición es
objeto de rivalidades empeñadas en interpretarla y construirla, por no
mencionar las que se esfuerzan en obstruirla, procurando imponer su
interpretación, tiempos y condiciones que el fortísimo tutelaje olímpicamente
ignora, dándole poco o ningún margen de disputa interna y externa a los
negociadores que actúan sobre reglas que ya vienen decididas. La fidelidad
transicional es lo mínimo que se les pide a las partes, aunque —al menos
públicamente— desconocemos las reglas pendientes de considerar y aplicar para
aquellas fases avanzadas en las que presumimos habrá una redistribución de
intereses, oportunidades y costos políticos, provocando nuevas adhesiones y
animadversiones.
Aceptamos que no todos los
que juran aspirar al cambio coinciden en el mismo modelo transicional, como
tampoco todos desean que concluya. Hay quienes se esforzarán en conquistar el
poder con las nuevas reglas y otros en preservarlo, o preservar cuotas
importantes, mediante una modificación gatopardiana de conveniencia y cálculo.
De asumir la transición como
una recomposición continua de incentivos y costos políticos, comprenderemos que
preservar las posiciones, ceder, negociar, retardar, acelerar, bloquear o
pactar no siempre tiene el mismo precio. Siendo indispensable la participación
abierta para la legitimación del proceso, aparecerán nuevos actores y
exigencias en un espacio social nada homogéneo, cancelado durante casi tres
décadas, con demandas muy definidas e impostergables, exigencias de justicia y
rendición de cuentas, protagonistas de una —ojalá— distinta competencia
pluralista al compás de la inevitable incertidumbre y también de las
emboscadas, ardides y tramas propias de las pugnas que escapan de las reglas.
Importa, por ello, la
capacidad de competir, porque pregonar la sola condición opositora no hará
automáticamente competitivo al partido o al dirigente. Hasta nuevo aviso,
entendemos que deben contar con credibilidad, capacidad de convocatoria,
organización, reconocimiento social, propósito definido, capacidad de
articulación de intereses diversos, trayectoria y, sobre todo, una propuesta de
poder y capacidad para convertir el descontento en un esfuerzo políticamente
eficaz.
Dadas las asfixiantes
condiciones de la centuria, reaprendamos a ser competitivos, aunque – admitamos
– no será suficiente para atajar el nivel de atomización hábilmente inducida de
los sectores políticos y sociales de la oposición. La competencia misma puede
facilitar la unidad esencial y convincente, remontando la cuesta de coaliciones
específicas y concretas para afrontar los desafíos electorales, garantizar la
continuidad del cambio y sortear exitosamente las triquiñuelas de un
oficialismo que, a lo mejor, se hará irremediablemente competitivo, como lo
supo hacer un ya remoto día de la mano de Luis Miquilena.
La competencia transicional
abre la posibilidad de una genuina, limpia y convincente disputa por el poder,
que incluye la posibilidad de perderlo en cualquier nivel y escala, pero con la
continuidad garantizada de esas reglas. Éstas deberán escapar del control
absoluto de alguna individualidad o de la mayoría ganadora de los cuerpos
deliberantes, por más que lo diligencie, suscitando el celo permanente de
todos.
Atentos, pues, a no
confundir los indicios ciertos y fundados de una transición con la transición
misma hacia la libertad y la democracia y, muchísimo menos, con una maniobra de
reacomodo del orden existente. La distinción importa algo más que
metodológicamente, porque allí donde inicia una competencia por la transición,
también propicia la aparición o el regreso de aquellos que procurarán
condicionarla, retardarla o impedirla.
Fotografías: LB, campo deportivo de la UPEL, El Paraíso (Caracas, 25/08/2025).
26/09/2026:
https://www.elnacional.com/columnas/2026/09/competencia-en-la-transicion/
lunes, 21 de septiembre de 2026
Los pasos perdidos
DE LA TRANSICIÓN Y LA UNIVERSIDAD EN VENEZUELA
Luis Barragán
Desde hace mucho tiempo es evidente que las grandes
mayorías desean un cambio en Venezuela de dimensiones históricas, más allá de
las cosméticas que delatan a no pocos pregoneros del oficialismo y de la
oposición. Está planteada una transición como la más firme demanda política del
momento y, a pesar de la resistencia oficial, negando la libertad a numerosos
venezolanos tan injustamente detrás de los barrotes, insistimos en la
posibilidad de una experiencia pacífica y reconciliadora.
Las fuerzas gubernamentales deben reconocer con una
franqueza que, a pesar de todo lo sufrido, le agradeceríamos, que la situación
que padecemos es algo más que coyuntural. Con o sin 3-E, son los responsables
directos del colapso desde cualquier perspectiva política, económica, social y
cultural con la que quiera mirarse, y la represión y la censura sostenidas y
feroces únicamente prolongan la agonía de un Estado cuyas capacidades han sido
sistemáticamente demolidas.
Entonces, la exigencia es la de una mayor sobriedad y
madurez para afrontar estas realidades tan inhóspitas para todos y, peor aún,
para los más empobrecidos desde antes de la vigencia de las sanciones
internacionales. Por ello, nos permitimos ejemplificar el asunto con el
problema universitario de dimensiones colosalmente acumuladas y agravadas por
casi treinta años de un mismo gobierno: ¿para qué repetir en qué consiste el
problemario?, ¿por qué habríamos de pretender solventar la cuestión mediante
una nueva ley de universidades, en lugar de asumir la transición política?,
¿acaso no perdieron los pasos más que los zapatos en el larguísimo ejercicio
del poder?
La universidad es uno de los ámbitos en los que puede
comprobarse la destrucción de las capacidades estatales y, por tanto, su
reconstrucción forma parte de la propia transición. ¿Qué autoridad conservan
los funcionarios de un Estado cuyos responsables deben, cuanto antes, abandonar
el poder que les quedó demasiado grande, a objeto de facilitar el tránsito
hacia una actualización urgente con el siglo en libertad? ¿Inventarán de nuevo
las tales constituyentes universitarias que absolutamente ninguna novedad
reportan, como quisieron maquillar el drama laboral con otro fetichista
artefacto verbal, o hasta dónde pueden estirar la cuerda para atrapar a
incautos con promesas legislativas que requieren, ante todo, del fiel cumplimiento
de la Constitución de 1999 que ellos mismos hicieron y violentaron?
Fotografías: LB (CCS, 27/12/2025).
21/09/2026:
https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/44969-de-la-transicion-y-la-universidad-en-venezuela
domingo, 20 de septiembre de 2026
Caza de citas
—Para ser justos, tenías la costumbre de divulgar información confidencial”
Emily St. John Mandel
(“El mar de la tranqulidad”, Ático de los Libros, Barcelona, 2022: 193)
Ilustración: Christoph Niemann.
Noticiero retrospectivo
- Carlos Moros entrevista a Pedro Méndez Mora: la formación de militantes y el IFEDEC. El Nacional, Caracas, 16/03/1981.
- Américo Martín y la lucha obrera en Venezuela.
Summa, Caracas, N° 53 el 01/07/72.
- Edward E. Luttwak. “La geopolítica ha muerto … ¡Viva
la geoeconomía!”. Economía Hoy, Caracas, 30/05/93. Edición aniversaria.
- José Vicente Rangel. “¿Qué reforma del Estado?”. El
Universal, Caracas, 20/06/84.
- Carlos Meneses. “Los amores de Guillermo Cabrera
Infante” (“La Habana para un infante difunto”). 2001, Caracas, 16/03/80.
Reproducción: El Nacional, Caracas, 25/10/1963.
La producción académica ignorada
LECCIONES PETROLERAS EN EL VECINDARIO
Luis Barragán
Reconocida nuestra torpe lectura del inglés,
finalmente un amigo nos auxilió con el libro que tuvo a bien obsequiarnos a
principios de año, editado por Ivelaw Lloyd Griffith: “Oil and Climate Change in the Guyana-Suriname Basin” (Routledge, Londres-Nueva York, 2024). Tomamos
nota tardíamente del suceso dada la precariedad de nuestro mercado editorial,
que afecta tan obviamente a los sectores académicos, como consecuencia no menos
obvia del más contundente fracaso del modelo socialista del XXI, con o sin las
sanciones internacionales.
Veinte autores de alto nivel académico y profesional
versan sobre el petróleo y el cambio climático en la cuenca de Guyana-Surinam, una materia que ya nos ha alcanzado
directamente a los venezolanos ante la negligencia oficial de siempre,
apartando las escaramuzas públicas de los consabidos acuerdos entre Washington
y Caracas. En atención al propósito, la
obra está apegada al análisis estratégico de la seguridad estadounidense y de
la diplomacia del Caribe dividida la obra en tres partes: Geoeconomía y
geopolítica del poder petrolero (Petro
Power Geoeconomics and Geopolitics), Desafíos y oportunidades del poder petrolero (Petro Power Challenges and Opportunities),
y Cambio climático y consideraciones más allá del petróleo (Climate Change and Considerations Beyond
Petroleum).
Naturalmente, nos llama específicamente la atención el trabajo de Patrick P. Paterson,
quien diserta en torno a la petropolítica y su impacto en la región (Venezuelan Petro-Politics and the Impact on
Petro Power in Guyana and Suriname: 79-94). El autor tiene por especialidad el cambio
climático, política exterior, resolución de conflictos y América Latina (https://www.patrickjpaterson.com/).
Paterson aporta tres
perspectivas que acostumbramos a soslayar al tratarse de la región: por una
parte, ubica las diferencias territoriales con Guyana en un nivel superior que
es el de la competencia geopolítica por recursos y alianzas eficaces. Conoce y
trata con precisión la crisis del petro-Estado, el aislamiento y la
confrontación con Estados Unidos.
Por otra, el
descubrimiento de petróleo en Guyana, intensificado entre 2015 y 2022,
convirtió el conflicto territorial y nacionalista en petrolero y geoeconómico,
suscitando el revanchismo venezolano (ramping
up of Venezuelan revanchism). Agreguemos cuán ingenuo resultó ese
revanchismo de Hugo Chávez, utilizando el crudo como arma diplomática, Paterson
se enfoca en Petroamérica, Petrocaribe y ALBA, pero vino la crisis de precios
y, a pesar de los intentos posteriores por revitalizarlo, Petrocaribe colapsa
en 2019, por ejemplo.
Luego, emergiendo los
nuevos petro-Estados, como Guyana y Surinam, el autor estadounidense señala
tres casos de aprendizaje respecto a Venezuela: la total dependencia del Estado
en relación al mercado petrolero y sus vaivenes, los errores cometidos en la
industria y la repercusión con los países vecinos. A ello se suman la mala
administración de los recursos percibidos, la generación de daños estructurales
asociados a la enfermedad holandesa y la transformación o desnaturalización de
PDVSA.
Refrendado por el
petróleo, hay un cambio en Guyana y Surinam quizá todavía imperceptible en la Venezuela
de una cierta discapacidad adquirida tanto por el gobierno como la oposición, que
grosso modo atribuiremos a la
digitalización y el espectáculo de los hechos políticos. Pocas veces citada, la
diáspora venezolana hacia el este es proporcionalmente significativa y traerá
también sus consecuencias en el futuro dependiendo del fracaso o el éxito de
nuestra transición.
20/09/2026
https://lapatilla.com/2026/09/20/luis-barragan-lecciones-petroleras-en-el-vecindario/
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