martes, 27 de octubre de 2026

No-proyecto para la sí-ley de educación universitaria

UNIVERSIDAD, GOBERNABILIDAD Y GOBERNANZA TRANSICIONAL

Luis Barragán

A nadie debe asombrar la profunda y largamente sostenida irresponsabilidad gubernamental de todo el presente siglo respecto a la universidad, sobre todo en lo concerniente a la autonomía convertida en una bandera histórica tan traicionada como la del precio barato de la gasolina. Y no es casual la pretensión de una reforma de la ley de universidades encaminada a neutralizar u obstruir la transición democrática, por cierto, eludida como proceso, en el marco de una ya consabida “técnica” legislativa: aparentemente ausente el debido proyecto creyendo estúpidos a los destinatarios, sorpresivamente aparecerá y se impondrá en nombre de una constituyente tan universitaria como ha sido y aún lo es la laboral,  con la misma gente que ha prestado y presta su nombre para la vulgar maniobra.

Gobernar no es anunciar que se va a hacer lo que simplemente no se hizo en casi tres décadas, como si no fuese suficientemente clara e inequívoca la normativa constitucional y legal vigente, por lo que la reforma constituye un pretexto para eludir la transición política como proceso, intentando torpedearla. El deliberadamente crónico déficit financiero del aula superior y, además, civil en Venezuela; la desalarización y la precariedad de los ingresos reales del profesor universitario, que lo empujan a abandonar las aulas, incluso, porque no puede costear el transporte; la deserción estudiantil, la precariedad de la planta física, la vandalización de las casas de estudio y la pérdida sistemática de oportunidades académicas pudieron afrontarse con el ordenamiento jurídico vigente: vale decir, gobernando y, como no se hizo, los problemas alcanzan ahora tal gravedad que peligra la noción misma de universidad en Venezuela

A modo de ilustración, el debate inmediato que hoy está planteado para el sector universitario va en dos direcciones: por una parte, según lo establecido por la Constitución y las leyes en la materia, introducido el correspondiente proyecto de Ley de Presupuesto para el ejercicio fiscal de 2027, en fecha reciente, es necesario sincerarlo y revelarlo en toda su amplitud pública como no se ha hecho en los últimos años, propiciando la discusión, lo que fuerza a hacer y compartir un diagnóstico honesto de la realidad del sector, concebir y acertar con el financiamiento de una consensuada política pública, específica y concreta, en lugar de improvisar con la citada reforma legal como si se tratara de alcanzar una fórmula alquímica. Por la otra, la persistencia y agudización de los problemas comprometen inexorablemente la gobernabilidad y la gobernanza (G&G) universitarias, en sintonía con la crisis del país. De ahí que la transición democrática se plantee como la posibilidad de un proceso pacífico e histórico de cambio político.

Valga el ejemplo, el mismo día que sesionó y decidió el Consejo Nacional de Universidades la discusión de la reforma en cuestión,  debió adoptar una decisión que esperó la comunidad de la Universidad Simón Bolívar, cuyas autoridades interventoras ostentan un pésimo desempeño de cinco años consecutivos aun cuando debieron convocar a elecciones rectorales en 180 días contados a partir de su nombramiento; las autoridades interventoras no fueron reemplazadas ni siquiera por otros profesores de la órbita oficialista, lo que habría permitido - al menos -  presentar la decisión como una señal de humilde rectificación y una muestra de destreza política que solemos extrañar. Acotemos la circunstancia, la ministro de Educación Universitaria simultáneamente pertenece a la élite gobernante que se sienta en la mesa de diálogo o negociación que la presumimos orientada a resolver el generalizado, presente y futuro problema de G&G.

El esfuerzo por controlar políticamente todas nuestras casas de estudios, a la postre se tradujo en una mayor incapacidad política para procesar los conflictos, tomar decisiones, ejecutar políticas, alcanzar la legitimidad y la estabilidad tan indispensables. La represión y la violencia de Estado no han sido la solución correcta, careciendo de pautas para la distribución de responsabilidades, la participación de las comunidades universitarias, la transparencia, la rendición de cuentas, y teniendo por regla, procedimiento y relación las decisiones arbitrarias, sumada su negligencia manifiesta, que le hizo perder capacidad infraestructural.

Luego de permitir que las condiciones materiales, académicas e institucionales llegasen al quizá peor nivel histórico en nuestro país, aunque la presente centuria reportó una de sus más visibles bonanzas petroleras, el gobierno no puede presentarse ahora como el impecable y ejemplar reformador que fracasó con el Estado Comunal y el inolvidable propósito de una universidad tanto o más comunal. Fracaso que no es imputable al peregrino alegato de las sanciones internacionales como causal, comprensible únicamente a la luz de una propaganda de extemporáneo cuño leninista.

Aceptemos, nos encontramos en un período excepcional de la vida republicana que no debe perder de vista el aula venezolana gracias al no-proyecto para una sí-ley de universidades. Convengamos, la G&G durante la transición y, luego, con su consolidación, es la que contribuirá a salvar la universidad venezolana, evitándole las más ociosas tempestades.

Ilustraciones: IA/lb.

27/10/2026: 

https://www.elnacional.com/columnas/2026/10/universidad-gobernabilidad-y-gobernanza-transicional/

https://www.costadelsolfm.org/2026/10/luis-barragan-universidad-gobernabilidad-y-gobernanza-transicional/

lunes, 26 de octubre de 2026

Caza de citas

“Echo en falta que el sector doctrinal que apoya la necesidad de crear un nuevo tipo de personalidad para los robots exponga de forma clara y detallada qué problemas en el ámbito jurídico podría solventar la atribución de personalidad jurídica a estos. No basta con dotar de personalidad un ente, sino que hay que dotar de contenido esa personalidad”

Ramón Herrera de las Heras

(“Aspectos legales de la inteligencia artificial. Personalidad jurídica de los robots, protección de datos y responsabilidad civil”, Editorial Dykinson, Madrid, 2022: 49)

Ilustración: Mark Bryan.

Vándalos

DE LA LOCALIDAD VANDALIZADA

Luis Barragán

Digamos que no hay ciudad, pueblo y caserío que no registre las huellas de la vandalización. Pudiera parecer redundante al calificarla de ociosa, pero la hay como un motivo accidental de distracción y como un oficio inadvertido de destrucción que bien sabrá distinguir el profesional de la psicología como travesura o manía perniciosa, ocurrencia o vocación.

Relativamente nuevas y fabricadas de material resistente a la intemperie y, a la vez,  flexible y de color variado y llamativo, las tanquillas de las empresas de transmisión digital constituyen un modesto detalle estético de la localidad venezolana que se incorpora a la interconectividad universal. No obstante, puede contribuir y contribuye a la fealdad de la ciudad capital cuando resultan no sólo destrozadas por los peatones que la patean y los indigentes que la escudriñan, sino que cuentan con la mirada negligente de las autoridades públicas.

Nada difícil de imaginar esas tanquillas de hebras deshilachadas, con tapas partidas, que le dan alcance a las bolsas de basura en las pugnas de menesterosos, igualmente destrozadas en la alcaldía del municipio Libertador, por ejemplo, la han convertido en paisaje emblemático de la Caracas de día y de noche.  Pueden pasar los días, semanas y hasta meses, sin que haya inteligencia policial alguna para evitar destrozos que, a veces, son sistemáticos de acuerdo a la ocurrencia o vocación expuesta y que jamás puede considerarse un talento creador en lo artístico o destructor en lo militar.

Por lo visto, el vandalaje (el término vandalidad no cuenta con registro académico en el DRAE), ya no es una excepción y un detallazo, sino parte del deterioro, la agresión, el desconcierto, la rebelión, la frustración, o la seña como expresión identitaria y colectiva del malestar urbano, de la escasa o nula calidad de vida de los antes vanidosos petrolandeses venezolanos. Incluso, aquel que deambula por las calles en busca de trabajo, es y dice ser portador de los valores de una clase media venida a menos, que tiene el “derecho” de robar la señal internetiana al vecino o pasearse por los bancos o taburetes de un supermercado de libre Wi-Fi, puede ser incapaz de destruir los bienes públicos, pero se siente algo o mucho reivindicado si alguien lo hace por él y todavía más si alguien puede hacerlo en una urbanización o barriada impenetrable y exclusiva por exceso o por defecto.

¿Nos acostumbramos al hábitat por siempre vandalizado y tolerado por un Estado que ya ha sido víctima del flagelo? ¿O nos rebelamos desde una perspectiva creadora, aceptándola como promesa de unasuperior calidad de vida a construir en el marco de la transición pacífica y democrática pendiente?

No todos los peatones, indigentes o autoridades públicas son culpables,pues, significaría una estigmatización injusta y cómoda. Hablamos de una cierta tendencia que puede crecer y, en efecto, crece.

El vandalismo no es la causa de nuestros males, sino uno de los síntomas más nítidos del fracaso. Y que sepamos, en la conducción del Estado no están representadas las grandes mayorías. 

Fotografías: LB, El Paraíso (Caracas, 25&10/26).

26/010/2026:

https://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/45136-de-la-localidad-vandalizada

Inculpar a terceros


https://www.youtube.com/watch?v=X6nTuqu5Rz4

domingo, 25 de octubre de 2026

Noticiero retrospectivo


- Joaquín Marta Sosa entrevista a Víctor Jara. Summa, Caracas, N° 54 del 20/07/1972.

- Federico Álvarez. “Caldera y la máscara” (Rafael Caldera en “Primer Plano”). Tribuna Popular, Caracas, 08/06/84.

- Primado católico de la China habla para América Latina. Qué Pasa en Venezuela, Caracas, N° 48 del 16/01/65.

- S/f. Entrevista a Luis Carlos Galán. Economía Hoy, Caracas,09/08/89.

- La crisis de COPEI es una reacción contra el ala betancurista. Clarín, Caracas,  N°86 del 14/05/62.

Reproducción: Votación del presupuesto en el parlamento. Gráfica para un texto de Mauricio García Araujo: "La economía venezolana en 1974". Resumen, Caracas, N° 67 del 16/02/1975.

De la experiencia histórica

LA PELÍCULA DE CARLOS OTEYZA

Luis Barragán

La más reciente obra de Carlos Oteyza es el documental “1936: el año en que se perdió el miedo al poder”, relacionado con el inmediato inicio de la transición que Juan Vicente Gómez autorizó con su esperada muerte. No es casual la feliz relación de los acontecimientos, a las que se añaden escenas que nos parecen inéditas, constituyendo un llamado urgente a la reflexión y a la sincronización con una realidad de características inadvertidas por la dirigencia social y política que hoy presume que toda transformación histórica se decreta y anda sola; vale decir, no hay que desplegar inteligencia y destrezas para que se produzca llevada por una suerte de piloto automático.

Desde la particular interpretación del afamado director, a veces, forzadas las coincidencias, podemos apreciar la perspectiva y la dinámica transicionales en la Venezuela del siglo XXI que todavía no han arrancado, a diferencia de lo que ocurrió prontamente con aquellas experiencias ciertas y definidas de cambio en la centuria anterior. Antes, en apenas días y meses, todos los presos políticos estuvieron en la calle, el reconocimiento de la situación ameritó de rápidas medidas a favor de una población desnutrida y enferma, hubo un programa de gobierno específico y concreto, hubo aceptación de las luchas por las libertades públicas; y, ¿ahora?, es la pregunta demasiado obvia que nos hacemos frente a la sagaz y fiera voluntad política de un continuismo inaudito que está unido por el espanto y lo que va quedando del presupuesto público.  

De acuerdo o no con la mirada y versión del autor, lo importante es que el valioso documental genere la discusión y que ésta acrezca en el ánimo de una ciudadanía dispuesta a pensar y a comprometerse políticamente, e, incluso, a convertirse en parte actora en total rechazo a las tendencias precisamente antipolíticas que prosperan al rescoldo de los más absurdos y caprichosos cálculos de poder. A nadie se le pide una sobrevenida experticia transitológica, ni que traiga a Eleazar López Contreras y a toda aquel liderazgo social y político de los rebeldes años treinta, para sentarlos con la consabida comisión de intercambio, diálogo o negociación y los sectores unitaristas de la oposición actual; solamente exigimos un poco más de maceración de los eventos, de lucidez e imaginación, de audacia y a la vez de prudencia, y ante todo de una extraordinaria humildad que todavía echamos en falta.

El suscrito no tiene ningún interés comercial o publicitario en una película que Oteyza no logró hacerla tan amena como otros de sus títulos anteriores, pero se está consciente de un magnífico aporte para el debate necesario con su difusión y consideración. Nada más le interesa el silencio y el desprecio del filme al poder establecido: nada casual que fuimos apenas dos los espectadores en la sala de un exitoso circuito cinematográfico, dándonos la increíble ocasión para comentar a viva voz los detalles de un bien informado documental.

De nuevo Oteyza contribuye con la causa democrática, avisándonos de la existencia de otros viejos procesos de transición que, estamos claros, no ha comenzado todavía en la Venezuela de los días que corren. Así, con el cineasta, aún sin proponérselo, hay una escuela política indispensable porque en eso consiste el arte y la riqueza de sus perspectivas.

Ilustraciones: IA/lb.

25/10/2026: 

https://lapatilla.com/2026/10/25/luis-barragan-la-pelicula-de-carlos-oteyza/

Amor: justicia, cuidado y testimonio

  

https://www.youtube.com/watch?v=6c53G1OhSZU

No-proyecto para la sí-ley de educación universitaria

UNIVERSIDAD, GOBERNABILIDAD Y GOBERNANZA TRANSICIONAL Luis Barragán A nadie debe asombrar la profunda y largamente sostenida irresponsab...