domingo, 21 de junio de 2026

Caza de citas


Los documentos reviven no solo acontecimientos olvidados o las palabras exactas de cartas que solo se recuerdan de forma vaga, sino también sentimientos que se detuvieron en el tiempo, sentimientos que dieron paso a otros. A Daniel lo expulsarían del programa terapéutico en el bosque que empezó aquel septiembre. Pero cuando escribí la carta, la esperanza seguía viva en mí. Nunca repetiría esas palabras banales de que sobrevivir al sufrimiento te hace mejor. No lo creo. En aquel momento, lo creía o quería creerlo desesperadamente. El sufrimiento suele dejar cicatrices”

Siri Hustvedt

(“Historia de fantasmas”, Seix Barral, Barcelona, 2026: 154)

Fotografía: LB sobre una obra de Víctor Valera rasgada por la sombra (GAN, 22/12/24)


Noticiero retrospectivo


- Vladimir Gessen. “El Sargento Full Chola”. El Diario de Caracas, 09/10/82.

- Ramón Losada Aldana. “El petróleo y la Venezuela invertebrada”. Últims Noticias, Caracas, 11/12/88.

- Germán Acedo Payarez. “Temas jurídicos: Lo confidencial y el petróleo”. El Universal, Caracas, 11/05/77.

- Moisés Moleiro. “Los adecos y el poder”. El Globo, Caraca, 27/05/93.

- Eduardo Pozo. “Realidades alternativas”. Punto Semanal, Caracas, 26/04/90.

Reproducción: A raíz de los sucesos del 22/05/1969, Tribuna Popular inició una campaña de descalificación de los jóvenes demócrata-cristiano que fueron a la UCV dizque para matar. La gráfica, procesada a través de IA, publicada por el medio oficial del PCV (Caracas, 29/05/69), dice identificar a los integrantes de la JRC que llegaron a la universidad para violentarla: los comunistas dicen identificar a: Delfín Sánchez, Elías López, Gustavo Tarre, Germán López Méndez, Naudy Suárez, Walter Jaffe de Biología, Luis Zambrano de Química, Peter Félix de Física, Alexis Arenas de Biología, José Graterol de Derecho, Rafael Martínez de periodismo y Gerardo Bernal, presidente del Centro de Estudiantes de Ingeniería.

Rompecabezas: ¿Qué ocurrirá con las estructuras criminales y paraestatales durante la transición?

PODERES SALVAJES Y TRANSICIÓN

Luis Barragán

Nada tiene de banal  la trayectoria y la consabida suerte del llamado Niño Guerrero que, por cierto, nos asoma a una de las características del siglo XXI venezolano. Quizá nunca antes la delincuencia organizada había llegado a un desarrollo tan eficaz como prolongado entre nosotros, incluso, transnacionalizándose.

Diez años atrás, pasamos por un ciclo aún no agotado de lecturas e interpretaciones suscitadas por Luigi Ferrajoli gracias al préstamo amistoso de algunas de sus obras honradas con la oportuna devolución.  Nos impresionó tanto que hasta la más espontánea intervención parlamentaria o el ponderado texto de opinión, llevaban las huellas del jurista florentino para asumir la compleja y dura realidad creada por el socialismo de esta centuria.  

La noción de los poderes salvajes nos permitió apuntar a la naturaleza y a caracterizar al único gobierno que hemos tenido por casi tres décadas. Sin dudas, ya era evidente la existencia de poderes de hecho por encima de cualesquiera controles policiales y judiciales: no era necesaria una aguda imaginación para detectarlos bajo la protección directa e indirecta de la dirección política del Estado.

Hablamos de poderes extralegales e ilegales de ámbito público y privado que alcanzan magnitudes considerables abarcando desde las corporaciones económicas y financieras a las organizaciones francamente criminales, los aparatos clandestinos de persecución y represión del Estado al sofisticado dispositivo de contrabando, etc. Aprovechan los espacios no regulados o deficientemente regulados por la ley u optan por la violarla con total impunidad. Y si aceptamos que surgen y crecen ante la relativa indiferencia de la ciudadanía con la pérdida del sentido cívico y, propiamente, la despolitización incentivada por los regímenes iliberales, como sostiene Ferrajoli (*), es evidente que una definitiva solución ha de llevarnos a un desafío que pisa holgadamente los terrenos de la transición política de cara a la actual coyuntura.

La noción en cuestión, nos permitió distinguir los usos y abusos  episódicos del poder establecido de aquellos que abonaban a su estructuración y durabilidad, totalmente contrarios a la más mínima aspiración de una democracia profundamente garantista.  Las diferentes y caprichosas habilitaciones legislativas reforzaban la idea de un ordenamiento jurídico funcional explicado por las interesadas modificaciones normativas si fuere el caso, varias veces muy puntuales, o, permaneciendo las normas, igualmente sorprendía la interpretación dada por los tribunales.

Por supuesto, la perspectiva ferrajoliana de los poderes salvajes es útil para identificarlos por encima o al margen de las garantías constitucionales. Empero, una exclusiva calibración jurídica luce insuficiente para explicar la compleja reproducción del poder en los regímenes iliberales que toleran aquellos poderes ilegales y extralegales, articulando los recursos políticos, ideológicos, económicos y militares que los fusionan y se expresan a través del  mismísimo orden estatal.

Luego, los procesos de transición que pueden derivarse de una negociación epicéntrica, deben internarse en el lado obscuro de la Luna, pues, de lo contrario, tropezaremos por siempre con la misma piedra.  Resulta inevitable preguntarse en qué medida la dirigencia clara y específicamente política, tiene la capacidad de afrontar el inmenso reto.

(*) “Poderes salvajes. La crisis de la democracia constitucional”, Editorial Trotta, Madrid: 2011: 75).

Ilustración: Anne Neukamp. 

21/06/2026:

https://lapatilla.com/2026/06/21/poderes-salvajes-y-transicion-por-luis-barragan/

Confianza y esplendor

ANALIZA CON CUIDADO TUS MIEDOS, VERÁS QUE TODOS SON RIDÍCULOS

(San Mateo, 10: 26-33)

Fray Marcos [Rodríguez]

El "no tengáis miedo", que hoy hemos escuchado una y otra vez en el evangelio, está encuadrado en el contexto de la misión. Jesús acaba de decir a sus seguidores que les perseguirán y les encarcelarán.

Sin embargo, está claro que la advertencia podemos aplicarla a todas las situaciones de miedo paralizante que podemos encontrar en la vida. No sólo porque Jesús dice lo mismo en otros contextos, sino porque así lo insinúan las bellísimas imágenes de los gorriones y los cabellos.

El miedo es un sentimiento que surge en el hombre ante un estímulo que interpreta como peligroso para su subsistencia. Es un logro de la evolución y por lo tanto bueno. Su objeto primero es defendernos; sea huyendo, sea dando energía para enfrentarse a la amenaza.

Pero el ser humano puede ser presa de un miedo aprendido racionalmente, que le impide desplegar su humanidad. Este miedo artificial, en lugar de defender, aniquila. Este miedo es lo más contrario que podamos imaginar a la fe-confianza.

¿Por qué tenemos miedo? Anhelamos lo que no podemos conseguir y surge en nosotros el miedo de no alcanzarlo. No estamos seguros de poder conservar lo bueno que creemos tener y surge el temor. El miedo racional es la consecuencia de nuestros apegos.

Creemos ser lo que no somos y quedamos enganchados a ese falso "yo". No hemos descubierto lo que realmente somos y por eso nos apegamos a una quimera inconsistente.

Jesús dijo: "La verdad os hará libres". Todos los miedos son causa de la ignorancia. Si conociéramos nuestro verdadero ser, no habría lugar para el miedo que nos impide ser nosotros mismos. Si no experimentamos por nosotros mismos la realidad que nos fundamenta, estaremos siempre intranquilos y surgirán los miedos.

Si Jesús nos invita a no tener miedo, no es porque nos prometa un camino de rosas. No se trata de confiar en que no me pasará nada desagradable, o de que si algo malo sucede, alguien me sacará las castañas del fuego.

Se trata de una seguridad que permanece intacta en medio de las dificultades, sabiendo que los contratiempos no pueden anular tu ser. Dios no es la garantía de que todo va a ir bien, sino la seguridad de que Él estará ahí en todo caso.

La confianza no surge de un voluntarismo a toda prueba, sino de un conocimiento cabal de lo que Dios es para nosotros. Aceptar nuestras limitaciones y descubrir nuestras verdaderas posibilidades, es el único camino para llegar a la total confianza.

La confianza es la primera consecuencia de salir de uno mismo y descubrir que mi fundamento no depende de mí. El hecho de que mi ser no dependa de mí, no es una pérdida, sino una ganancia, porque depende de lo que es mucho más seguro que yo mismo. Mi pasado es Dios mismo, mi futuro es también Dios; mi presente está en manos de Dios y no tengo nada que temer.

Sólo el afán de seguridades y de controlar mi propio ser, es el que me mete por ese callejón sin salida que es la zozobra, el malestar, la inseguridad, en una palabra, el miedo.

Hablar de una verdadera confianza en Dios es meternos en un terreno muy peligroso, porque nos obliga a salir de las falsas imágenes que tenemos de Dios.

Confiar en Dios es confiar en nuestro propio ser, en la vida, en lo que somos de verdad. No se trata de confiar en un ser que está fuera de nosotros y que puede darnos, desde fuera, aquello que nosotros anhelamos. Se trata de descubrir que Dios es el fundamento de mi propio ser y que puedo estar tan seguro de mí mismo como Dios está seguro de sí.

Por grande que sea el motivo para temer, siempre será mayor el motivo para confiar. Confiar en Dios es aceptar la realidad que Él quiso, tal como la quiso. Confiar en Dios no es esperar su intervención desde fuera para que rectifique la creación. Es entrar en la dinámica de la creación y no violentarla.

Es dejarse llevar por la energía de la vida que sabe perfectamente a donde tiene que llevarme. Es dejar que la vida fluya por los cauces que le ha preparado su creador, y no por los que una criatura, que se cree la reina de la creación, quiere llevarle.

El miedo no sólo es explotado por empresas que se dedican a toda clase de seguros, sino también por las religiones, que explotan a sus seguidores vendiéndoles seguridades, después de haberles infundido un miedo irracional a lo sagrado.

Creo que todas las religiones han intentado manipular la divinidad para ponerla al servicio de intereses egoístas. El miedo inducido es el instrumento más eficaz para dominar a los demás. Todas las autoridades lo han utilizado siempre para conseguir la docilidad de sus súbditos.

En nuestra religión, el miedo ha tenido y sigue teniendo una influencia nefasta. La misma jerarquía ha caído en la trampa. La causa de la falta de actualización de doctrinas, ritos y normas morales, es el miedo.

La institución se ha dedicado a vender, muy baratas por cierto, seguridades de todo tipo, y ahora ella misma está sustentada en las seguridades externas que ha vendido, y no en la confianza en Dios, que sería la verdadera fe bíblica.

Hay que tener mucho cuidado, porque a veces los hombres están en contra nuestra, no porque seguimos a Jesús, sino por habernos apartado del evangelio.

Las religiones siguen necesitando un Dios que sea todopoderoso, y que ese poder omnímodo lo ponga al servicio de nuestros intereses. Dios es nadapoderoso, porque todo su poder ya lo ha desplega­do, mejor dicho lo está desplegando constantemente, por lo tanto no puede en un momento determinado actuar con un poder puntual.

Por eso mismo, tenemos que confiar totalmente en él, porque nada puede cambiar de su amor y compromiso con los hombres. La causa de Dios es la causa del hombre.

No nos engañemos, ponerse de parte de Jesús es ponerse de parte del hombre, sobre todo del marginado. Dios no está desde fuera manejando a capricho su creación. Está implicado en ella inextricablemente. Su voluntad es eterna e inmutable, pero no es algo añadido a la creación, sino la misma creación.

Si de verdad nos creemos que Dios es creador; es decir que en este momento Él está creándome y está involucrado en mi existencia. Si de verdad me creo que vistas desde Dios, las criaturas no se distinguen del creador, entonces surgirá en mí un sentimiento de total seguridad, de total confianza en mí, en lo que soy y en lo que yo significo para Dios. Descubriré lo que Dios significa para mí.

Esta experiencia no tiene nada que ver con lo que yo individualmente sea. La confianza no es un regalo para los buenos, sino una necesidad de los que no lo somos. Cuando confiamos porque nos creemos buenos, entramos en una dinámica peligrosísima, porque no confiamos en Dios, sino en nosotros mismos.

Jesús nos invita a no tener miedo de nada ni de nadie. Ni de las cosas, ni de Dios, ni siquiera de ti mismo. El miedo a no ser suficientemente bueno, es la tortura de los más religiosos.

Todos los miedos se resumen en el miedo a la muerte. Si fuésemos capaces de perder el miedo a la muerte, seríamos capaces de vivir en plenitud. Todo lo que tememos perder con la muerte, es lo que teníamos que aprender a abandonar durante la vida.

La muerte sólo nos arrebata lo que hay en nosotros de contingente, de individual, de terreno, de egoísmo. Temer la muerte es temer perder todo eso. Es un contrasentido intentar alcanzar la plenitud y seguir temiendo la muerte.

En el evangelio está hoy muy claro. Aunque te quiten la vida, ¿qué te quitan en realidad? Lo que te arrebatan es lo que no eres.

Meditación-contemplación

¡No tengas miedo!

Si analizas detenidamente tus miedos, descubrirás dos cosas:

que no has hecho tuya la salvación que Jesús te ofrece

y que sigues buscando la salvación donde no está.

.................

Si has conseguido no temer a los hombres,

pero sigues temiendo a Dios,

en vez de avanzar en tu liberación,

te has metido por un callejón oscuro y sin salida.

...............

Jesús deja muy claro en el evangelio

que no debes temer a nada ni a nadie.

Ni a los hombres, ni a Dios, ni a ti mismo.

Esto último es lo más difícil, porque supone desapego total.

...................

No sigas pensando que tienes que ser bueno

para alcanzar la salvación.

Tienes que sentirte ya salvado para ser mejor.

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/2683-analiza-con-cuidado-tus-miedos-ver%C3%A1s-que-todos-son-rid%C3%ADculos.html

Ilustraciones: Creative Stock Hub y Pixel Matix.

Padre S. Martín: León XIV despeja las dudas sobre su pontificado y provoca reacciones encontradas:

https://www.youtube.com/watch?v=WfkFlgGpfXw

Papa León: 

https://www.youtube.com/watch?v=9Fnabtkskvs

Cardenal Porras:

https://www.youtube.com/watch?v=Db_hhcuDu5s

Monseñor Márquez:

https://www.youtube.com/watch?v=Gi2FoBF2DGw

Monseñor Munilla:

https://www.youtube.com/watch?v=ngKX99nPt8I

martes, 16 de junio de 2026

La necesidad de aclarar la vista

EL FUTURO ANTERIOR

Luis Barragán

Un doble acontecimiento editorial estremeció temporalmente a la Venezuela saudita de cinco décadas atrás al desatar una amplia polémica pública de desmitificación: Carlos Rangel y Teodoro Petkoff publicaron con pocos meses de diferencia, respectivamente, “Del buen salvaje al buen revolucionario. Mitos y realidades de América Latina”, en su primera edición en lengua hispana (Monte Avila Editores, Caracas), y “Proceso a la izquierda (o de la falsa conducta revolucionaria” (Editorial Planeta, Barcelona).  Desmitificadores que terminaron convertidos en mitos, plantearon caminos distintos y, a veces, complementarios para arribar a un porvenir que existió como una ilusión, posibilidad real y propuesta personal y colectiva de un optimismo náufrago en el presente siglo.

Importa señalar que no eran los íconos liberal y democrático de ahora, pues Rangel hizo una pasantía como militante o simpatizante de Acción Democrática, siendo aspirante a parlamentario y efectivamente concejal antes de dedicarse a tiempo completo al periodismo, y Petkoff, un entusiasta de la lucha armada integrante del Partido Comunista que ayudó a dividir por razones que escandalizaron al Kremlin. Los textos canónicos coincidieron en cuestionar los relatos justificatorios que eximían de responsabilidad a los actores políticos latinoamericanos, ora revisando los mitos antioccidentales y antiliberales de América Latina, ora revisando los mitos revolucionarios de la izquierda continental. E, incluso, recordaba recientemente Elizabeth Burgos en el Papel Literario de El Nacional, que Le Monde llegó a calificar a Rangel de socialdemócrata; y, además, escuchamos con frecuencia por estos años que Petkoff combatió a la democracia con las armas y al chavismo con los votos.

Ayer, el marxismo era una tradición organizada de cierta variedad política y académica que, en su momento, disparó abiertamente a los dos ensayistas, pero – ahora – hay una más ordenada red liberal que ha celebrado un libro dejando al margen el otro, aunque los dos revelaron un ecosistema político y cultural que los visó a mediados de los setenta, como lo intuyó temprana y acertadamente Gustavo Coronel al participar en la mesa de redacción que convocó la revista Resumen, dirigida por Jorge Olavarría, con uno y otro autor.

El notable entrevistador de la televisión local que, por cierto, escribió una impecable obra posterior sobre el tercermundismo, derivó a la postre en un símbolo del antisistema que se acentuó entre las décadas de los ochenta y noventa, trastocado en el referente por excelencia del liberalismo que ni siquiera lo alcanzó a ser Arturo Uslar, el implacable moralista de finales de siglo, ni tuvo equivalencia con los esfuerzos de reflexión económica y filosófica al igual que de divulgación realizados por Emeterio Gómez.  Y el carismático dirigente político que trillaba recurrentemente la imprenta, cuestionó con argumentada contundencia el leninismo prevaleciente, recibiendo respuestas también feroces de Rafael José Cortés y Moisés Moleiro que, a juzgar por el siglo cursante, ponen de relieve la terrible orfandad de los herederos políticos que no tienen aún noticias de la caída del muro de Berlín. 

Impensable un debate semejante en los días que cursan, con el interés y la trascendencia que suscitaron las ediciones en cuestión, en un excepcional país democrático de la América Latina bañada por dictaduras, con una convincente pluralidad y libertad de expresión palpable en la prensa, partidos, gremios, universidades, órganos deliberantes del Poder Público. Los polemistas lograron romper los efectos anestésicos de una Venezuela que ya gozaba de las iniciales bonanzas en medio de la discutidísima nacionalización del petróleo, gracias a un ecosistema político y cultural que ya olvidamos. 

Tendemos a repetir planteamientos y soluciones en el marco de una crisis que es la de la memoria histórica que no cabe en los coloridos caracteres de un dispositivo digital para afrontar las circunstancias actuales, y, por ello, padecimos fenómenos como el del arribo al poder de una izquierda para más señas militarista que obvió el rotundo fracaso de la subversión armada de los sesenta y, mirando de nuevo a Cuba, ignoró olímpicamente la discusión que rubricó su derrota.  Un ejemplo específico está en las actuaciones de un periodista como Eleazar Díaz Rangel, divisor del Partido Comunista y fundador del MAS, activísimo líder gremial, que claudicó frente al único gobierno que hemos ostentado en tan larga época para redondear parte de nuestras ironías.  

Hoy, son otros los retos que esperan para pasar de la nacionalización petrolera a la plena recuperación de nuestras capacidades energéticas, del Estado desarrollista a lo que comprendemos como la reestatización del propio Estado, de la democracia social a una verificable transición, gobernabilidad y gobernanza democrática. Hubo un futuro anterior, sistemáticamente expuesto por Carlos Rangel y Teodoro Petkoff medio siglo atrás, que importa reivindicar y, aún más, superar frente a la indócil realidad de hoy, necesitada de una cultura política capaz de sostener las libertades demandadas; en otros términos, con capacidad de producción política.

Ilustración: Sempé. 

Gráfica: Procesada a través de Chat GPT a partir de:

https://apuntaje.blogspot.com/2026/06/el-olvido-que-seremos.html

16/06/2026:

https://www.elnacional.com/columnas/2026/06/el-futuro-anterior/

lunes, 15 de junio de 2026

Puertas adentro

DEL OLVIDO QUE SEREMOS

Luis Barragán

Mediados del bachillerato en el país que prosiguió con la intensa discusión de la nacionalización petrolera, habituado a la dura competencia de los programas de opinión a primera hora de la mañana en la radio y la televisión. Pacientemente habíamos leído “Venezuela, política y petróleo” de Betancourt gracias al préstamo de la biblioteca del liceo, aunque no lo entendíamos a cabalidad, y adquiríamos, cuando se podía, las revistas SIC y Resumen seguramente de más difícil entendimiento.

Hubo gran alboroto por la incineración del libro “Del buen salvaje al buen revolucionario” y todavía está en nuestra memoria la condena que hizo Héctor Mujica del hecho por mucho desacuerdo que tuviera con la tesis, siendo entrevistado por Carlos y Sofía Rangel. Y, después, la ultraizquierda propagandizaba su rechazo agregando otro título como “Proceso a la izquierda”

Nos pusimos a ahorrar para comprar los ejemplares de autores de nombres ya familiares para el muchacho que fuimos, como Carlos Rangel y Teodoro Petkoff. Todavía los conservamos en casa adquiridos entre abril y mayo de 1976, completado el pago de uno de los dos por un préstamo oportuno del hermano menor.

Nos metimos en camisa de once varas para leer con absoluta calma, retrocediendo muchas veces las páginas, los planteamientos de ambos actores de la vida política y opinática de una Venezuela que ya comenzaba tímidamente a tener a Miami por capital.  Tardamos en entenderlos ciertamente y, aunque ya cursábamos derecho en la Católica, tuvimos la certeza total cuando nos tocó auxiliar a una querida amiga que hacía estudios políticos y administrativos en la Ucevé con la tarea de hacer precisamente un trabajo alusivo a ambas obras: obtuvo la máxima nota de un exigente profesor que les aseguró a sus alumnos que la polémica tardaría en disiparse como, en efecto, ocurrió.

Así sería el impacto de los dos ensayos que permeó hasta un modesto estudiante de secundaria admirado por la polvareda levantada, esforzándose en saber por su cuenta de los asuntos que se debatían por entonces. Habría que preguntarse sobre las condiciones por entonces imperantes en Venezuela para que se produjera ese fenómeno irrepetible que sepamos, aun cuando supusimos ingenuamente en esta centuria que la sola declaración marxista de Hugo Chávez encendería los motores de la discusión generalizada, por lo menos, entre los sectores de la oposición.

Por cierto, valga el detalle, en esa lejana época se creía que forrar los libros con el llamado papel contac transparente tan en boga como costoso, los preservaría en buen estado. Después de 50 años, nuestros ejemplares han estado propensos a ataques continuos de hongos por el pegamento, el calor poco a poco ha contraído el forraje tendiendo a deshojarlos, intentando conservarlos con el encapsulamiento en bolsas de plástico.

Finalmente, pocos recuerdan aquellos encuentros y desencuentros públicos con Rangel y Petkoff y nos percatamos que menos interesará el testimonio de alguien que los invoca con un dejo de nostalgia. En definitiva, se trata del olvido que seremos como estupendamente intituló Héctor Abad una de sus novelas.

Ilustración: Vilhelm Hammershøi. 

Fotografías: LB.

15/06/2026: 

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/44509-del-olvido-que-seremos

Caza de citas

“ Los documentos reviven no solo acontecimientos olvidados o las palabras exactas de cartas que solo se recuerdan de forma vaga, sino  tambi...