EL NACIONAL, Caracas, 27/08/1979.
jueves, 14 de mayo de 2026
martes, 12 de mayo de 2026
Una pregunta valedera
¿CUÁL SOCIEDAD CIVIL PARA CUÁL TRANSICIÓN?
“El sentido común es propenso a
creer que lo que hoy existe ha
existido siempre”
Antonio Gramsci (*)
Una generalizada noción de la sociedad civil (SC) suele
ventilar el incipiente debate transicional con alguna frecuencia, dando por
sentado que ella tiene - bastando con invocarla - el octanaje suficiente para
ir más allá del Rubicón. La crisis infatigable es la exclusiva de los partidos políticos
definitivamente incorregibles, mientras sobreviven en el imaginario la
prestancia de las asociaciones de vecinos por más que el promedio haya
claudicado ante los consejos comunales, los gremios empresariales que se creen
moralmente autorizados a sobrevivir a cualquier precio, los sindicales y profesionales
que tampoco diligenciaron con audacia la renovación electoral de sus
directivas, los deportivos que fueron arrollados por los aplastantes recursos
del Estado.
Hemos sufrido una suerte de tsunami
lumpemproletarizador en este siglo, que ha facilitado la constante
reconfiguración y administración de vastas clientelas políticas dependientes de
un Estado al que ahora no le alcanzan los ingresos petroleros para
subsidiarlas. Estructuralmente, la hiperinflación, la destrucción del aparato
productivo, las expropiaciones interesadas, la agigantada economía de puertos,
el explosivo endeudamiento público externo, nos han forzado a la dependencia de
los bonos y de las llamadas misiones, incentivando la masiva diáspora de los
paisanos, y también la trágica aceptación de una vía delictiva para la
supervivencia y el ascenso social.
Torpedeada por la persistente consigna del comunalismo
y la promoción de un tal poder popular, propio de los fracasados socialismos
reales conocidos, la idea misma de la SC queda reducida a una vieja “manía
esnobista” de la clase media petrolera. Lo curioso es que, por más que se jure
de inspiración marxista este tan largo gobierno, no existe una literatura
convincente en términos oficiales u oficiosos que explique las actuales clases
sociales en Venezuela, por lo menos, capaces de contrastar con el resultado de
los estudios sobre la clase media del Banco Interamericano de Desarrollo (BID,
2021), Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI-UCAB, 2025), o los
aportes de Roberto Briceño-León y Luis Pedro España, por ejemplo.
Grosso modo, el modelo rentístico se encuentra agotado
desde hace varias décadas, pero ha habido una feroz resistencia de distintos
sectores, grupos y corrientes sociales representados por el chavismo frente a
un modelo alternativo, el de una economía y sociedad abierta y competitiva,
fundada en el trabajo digno y productivo. Después de arruinada PDVSA, empujado
el país al borde del colapso, paradójicamente la fórmula inmediata para una
recuperación económica es la práctica desnacionalización y el incremento en
todo lo posible de la producción del crudo con futura distribución y pagos
seguros, sintetizando el 3-E. Sin embargo, la SC no puede asumirse como una
sumatoria de entidades tradicionales en pugna por alcanzar la cuota de los
ingresos y beneficios que consideran como propia e intransferible, sino como expresión del caduco bloque
histórico por demasiado tiempo articulado por el chavismo en el que concursan
la cúpula político-militar chavista, la lumpenburguesía y la excrecencia
denominada pranes, intermediarios financieros y comerciales, aparatos
de control y represión, oposición funcional, redes clientelares, que entienden
la transición como un reacomodo al que pueden reintegrarse agradecidos los
grupos de interés desplazados en el siglo.
Precisamente, por entender el cambio como un simple
reacomodo en los términos del viejo modelo, esa concepción de la SC la llevó al
fracaso por todos estos años y, a modo de ilustración, recordamos que, en
defensa de las universidades, fuera y dentro el parlamento, insistimos tiempo
atrás en la realización espontánea y simultánea de las elecciones rectorales y
las de sus gremios para suscitar un extraordinario oleaje democratizador capaz
de propulsar una transformación definitivamente histórica en el país. Y lo señalamos expresamente para retar a los
críticos acérrimos de la institución partidista: entonces, desplácenla para que
la universidad asuma un rol semejante al de Solidarność
en Polonia, pero esto no fue posible siquiera meditarlo jurando que los riesgos
y los peligros pertenecen enteramente al ámbito de los partidos.
Todo un lugar común, no basta con reclamar la
participación protagónica de la SC en los procesos de transición presumidos
como una experiencia atmosférica, lineal, absolutamente armónica y de etapas
preclusivas. Estamos a tiempo de un debate enteramente compatible con la acción,
que permita actualizar la idea misma de la SC y comprenderla desde una
dimensión institucionalista, estructuralista, subjetiva y psicopolítica, u otra
que se prefiera respecto a la transición política, traducible en una adecuada
estrategia y despliegue táctico de una oposición seria y responsable.
Convengamos, se anuncia un diferente bloque histórico en el esfuerzo de superar algo más que las consabidas circunstancias de un gobierno de facto. La transición venezolana no puede entenderse sólo como alternancia política, porque lo que está en crisis es el bloque histórico del que se apoderó el socialismo rentista.
(*) “El ´Risorgimento´”, Granika Editor, Buenos Aires, 1974: 67.
Ilustración: Andrei Popov.
12/05/2026:
https://www.elnacional.com/columnas/2026/05/cual-sociedad-civil-para-cual-transicion/
lunes, 11 de mayo de 2026
La ciudad enrollada
DE LA PROVISIONALIDAD QUE NO ES
Sobran las localidades venezolanas trenzadas por la
promesa de la interconectividad, además, frecuentemente incumplida por la
empresa estatal y también por la privada.
Al lograrse la conexión correspondiente con la casa o el apartamento
residenciales, la oficina o el local comercial, lidiamos con la irregular
frecuencia de la señal por solo citar un caso.
No hay diferenciación social alguna en los espacios
públicos conquistados por los técnicos y también presuntos técnicos de las
compañías. Es de suponer que la fibra óptica está destinada al subsuelo, pero
recurrentemente hay sorpresas de viejas instalaciones telefónicas, eléctricas,
o de agua que inmediatamente pueden dañarse quizá porque no haya un mapa
confiable de las intimidades del pavimento citadino, quizá porque es una
condensación de viejos remiendos si es que la desidia del Estado no ha llegado
todavía más lejos.
La conquista de los técnicos o de los que hacen las
veces de tales, es notoria con los postes coronados por sendos rollos de cables
que esperan por la clientela más decidida. Y, deducimos, como no es posible
económicamente levantar o perforar el pavimento para acomodar los cables por
razones favorablemente técnicas y estéticas, simplemente se exponen al aire con
una provisionalidad que se eterniza.
Entonces, la mirada urbana se hace de las largas
cuerdas aéreas que la digitalizan, apreciándose
como un hecho más de nuestras impuestas normalidades. Diríamos, un dato
cultural, pues.
Ocurre con la encargaduría presidencial: ¿para qué
discutirla en el medio parlamentario, en el de la opinión pública, en las
cátedras de derecho constitucional? Está a la vista de todos, tamaña
provisionalidad.
Fotografías: LB, Toro a Cardone, La Pastora (CCS, 02/05/26).
12/05/2026:
https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/44356-de-la-provisionalidad-que-no-es
domingo, 10 de mayo de 2026
Caza de citas
“Cuando el tío Ralph salió a hacer una llamada, ella agarró el móvil, que estaba cubierto de polvo, pero en buenas condiciones. Miró su pantalla oscura, temerosa de lo que vería cuando lo encendiera. Disfrutó de esa ignorancia por un instante. Había estado retransmitiendo en directo durante todo ese rato. Se habían conectado millones de personas. Gente que la había oído y había alertado a las autoridades. Era probable que su familia ya lo hubiera visto todo. Su madre debía de estar descompuesta por la ansiedad. Había advertido a Zelu de que podía pasar eso, y ella había desestimado sus advertencias. Seguro que estaría maldiciéndola por su temeridad”
Nnedi Okorafor
(“La muerte de la autora”, Maeva, Madrid, 2026: 427)
Ilustración: Franco Matticchio.
Noticiero retrospectivo
- Rommel García. “La fotografía en Venezuela”. El Nacional, 12/02/86.
- UPI. “Nutricionistas italianos: sexo mejor que la sacarina para rebajar”. El Nacional, 16/03/79.
- Sebastián de la Nuez. “Los valores perdidos: ¿Por qué nadie escucha a Dire Strait?”. El Nacional, 31/07/83.
- Alberto Manzano Zavala. “Las presiones inflacionarias en 1991” (I y II). Economía Hoy, Caracas, 16 y 23/10/90.
- Emigdio Cañizalez Guedez. “La nueva ruralidad”. Tribuna Popular, Caracas, 17 al 23/03/89.
Reproducción: Pancho Graells para un texto de Gerardo Inchausti. El Nacional, Caracas, 09/02/1980.
¿Qué más falta?
PREGUNTAS INEVITABLES AL CALOR DE UNA DESGRACIA
¿Tiene precedentes históricos un caso como el de
Víctor Hugo Quero, añadida la larga peregrinación de Carmen Navas intentando
saber del paradero cierto de su hijo? ¿Cómo no conmoverse ante un hecho tan
terrible para ambos y para el país mismo que nunca antes imaginó transitar este
larguísimo calvario? ¿No es suficiente para sensibilizar a los partidarios del
gobierno y que, por lo menos, se hagan capaces de revisar una adhesión tan
cuestionable? ¿Podrá hacerse algún día una investigación independiente de los
hechos y fijar las responsabilidades del caso? ¿Faltan muchas cosas por saberse
en torno a este y otros casos?
¿Podrá darse un debate abierto y público al respecto?
¿Es posible eludir la responsabilidad de dar una apropiada versión oficial de
los hechos? ¿Los órganos deliberantes del Estado, parlamentarios y edilicios,
dejarán constancia de una polémica por algo que debe inquietar y angustiar a
sus representados? ¿Es una materia que solo atañe al sentido de responsabilidad
de los medios independientes? ¿Qué características adicionales está adquiriendo
el poder establecido en Venezuela?
¿Algún cineasta, novelista, cuentista o poeta, estará
ya pensando cómo darle eficacia artística a la tragedia que a tantos nos
indigna? ¿Habrá un compositor camino a concebir un réquiem que exprese los
duelos nacionales? ¿Dónde avanza el pincel para emblematizar este momento
histórico que encarnan madre e hijo? ¿Cuán lejos puede llegar una pieza teatral
que camine las calles con la denuncia? ¿Ya trillan los versos de una tristeza
que se comprometa a un nunca más?
¿Qué sorpresa nos depara el destino cuando todo esto
pase? ¿Algo equivalente al holocausto judío al concluir la segunda guerra
mundial? ¿Estamos documentando bien y objetivamente los hechos para la más
acertada interpretación histórica en un futuro más o menos lejano? ¿Víctimas y
victimarios dejarán sus memorias? ¿Y de los archivos del Estado?
10/05/2026:
https://lapatilla.com/2026/05/10/luis-barragan-preguntas-inevitables-al-calor-de-una-desgracia/
Paráclito
ESPÍRITU DE VERDAD, ESPÍRITU DE UNIDAD
(San Juan, 14: 15-21)
Para el cuarto evangelio, el
Espíritu es "otro Paráclito" porque aquellas comunidades de finales
del siglo I tienen claro que el "primer Paráclito" es el propio
Jesús.
El término griego
"Parakletos", que se suele traducir como "Defensor",
significa literalmente "el que está al lado", para defender, apoyar,
consolar, sostener... Por ese motivo, alguien ha insinuado que la traducción
más acorde sería, tanto la de "abogado defensor", como la de
"asistente social".
En la misma evolución de las
comunidades, se fue produciendo lo que los expertos denominan un "dualismo
eclesiológico": es decir, se marcaron cada vez más distancias entre la
propia comunidad y "los de fuera" (el "mundo"). El redactor
de esta época ya tardía no pierde ocasión para insistir en que el don de Jesús
se dirige únicamente a la comunidad de discípulos: "Lo conocéis vosotros
[la propia comunidad joánica]", pero "el mundo no lo conoce...";
"vosotros me veréis, pero el mundo no me verá"...
Se trata de una distancia,
característica de todo grupo sectario (no en el sentido peyorativo, sino
etimológico), que se suele ver agudizada –como era aquel caso- cuando la
comunidad se siente perseguida.
Más allá de las anécdotas
históricas, el Paráclito es llamado aquí "Espíritu de la verdad". Y
la verdad –parece añadir más adelante- es que "yo estoy en mi Padre,
vosotros en mí y yo en vosotros".
La verdad –no podía ser de
otro modo- tiene sabor de unidad. Nos faltan palabras para poder expresarlo
adecuadamente, pero unidad no es suma o yuxtaposición. La unidad tampoco es
algo que podamos producir, ni siquiera gracias al amor. No es, en fin, el
"resultado" de nada.
Es más bien al contrario: lo
primero es la unidad. Todo es Uno. Lo demás –amor, cercanía, equipo...- es
simplemente consecuencia de lo que ya es.
La unidad se puede percibir
como un sentimiento profundo de pertenencia o de vinculación, en un nivel
infinitamente más profundo que el psicológico.
Se trata de una vinculación
del orden del ser: no es que nos hagamos uno, ni siquiera que nos sintamos así.
Es que lo somos.
El Espíritu de la verdad
puede recibir otro nombre como Espíritu de la unidad. Pero no como una entidad
separada, tal como nuestra mente pensaría. Si se llama Espíritu de unidad es
porque se trata de ese Misterio único del que todos participamos, que todos
compartimos, en el que todos somos uno.
El resultado de esta
comprensión y vivencia no puede ser otro que el amor. No un amor entendido como
movimiento sensible o emocional, sino el que se percibe como consciencia clara
de no-separación de nada. Amor, por tanto, que se traduce en empatía y
compasión.
Pero tal comprensión va
necesariamente unida a una percepción adecuada de la propia identidad. Porque,
mientras yo siga pensando que el yo constituye mi identidad, me estaré cerrando
al amor, porque no podré percibir la unidad que somos. Desde el yo (ego) pondré
en marcha un comportamiento egocentrado.
Y aquí nos resuenan las
palabras sabias del propio Jesús, que brotaron sin duda de esta misma
comprensión: "El que quiera salvar su vida [psiché, ego] la perderá, pero
el que pierda su vida, la salvará. Pues, ¿de qué le sirve a uno [al ego] ganar
todo el mundo si pierde su vida? ¿Qué puede dar uno a cambio de su vida"
(Mc 8,35-36).
No son palabras de amenaza,
ni –en primer término- de exigencia o de mortificación. Son palabras de
sabiduría, que llaman a "despertar", a salir de los engaños en que
nos encerramos, como consecuencia de haber absolutizado la visión estrecha de
la mente, y a descubrir la luminosa verdad de que somos Unidad.
Ilustración: Alisha Sickler Brunelli, "Paraclete: Self Similarity, Being & Becoming".
10/05/2026:
https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/4990-espiritu-de-verdad-espiritu-de-unidad.html
Padre S. Martín:
https://www.youtube.com/watch?v=PaQoS0omUFs
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A DEBATIR, PUES Luis Barragán Los equívocos, malentendidos y traumas ya de características históricas, únicamente se superan con el deba...
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- Aníbal Laydera Villalobos. “Comentario: Insólita riqueza pesquera del Orinoco”. El Universal, Caracas, 02/11/1984. - M.O.L. “Replanteada...
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“Así que el camino está claro. Es difícil, casi imposible de recorrer (sobre todo sin mi ayuda; todavía no me explico cómo lo logré yo mi...









