lunes, 19 de octubre de 2026

La culta inconformidad

DE LA PROTESTA ESTUDIANTIL DE UNEARTE

Luis Barragán

En días pasados, haciendo una diligencia por Bellas Artes, nos acercamos a la antigua sede del Ateneo de Caracas que la vimos algo conmovida a lo lejos. La curiosidad nos llevó a constatar los preparativos de una protesta en la que los escasos estudiantes nos hicieron algunos comentarios en torno a las penurias que soportan en la Universidad Nacional Experimental de las Artes (UNEARTE).

Apreciamos las quejas en dos vertientes: por una parte, las de carácter administrativo sobre los trámites de inscripción, la pérdida de notas, la carencia de profesores y de materiales didácticos; y, por otra, las que se relacionan con la planta física de la sede principal y de otras secundarias, como la afectación sísmica, las condiciones sanitarias. Intuyen, pero - así lo sentimos – eluden también la obvia y directa asociación con el desastre de la educación superior en Venezuela, al tratarse de una casa de estudios típicamente chavista.

Primera aclaratoria: se trata de una universidad pública, esto es, del Estado, aunque —confundido con el principal partido oficialista— se toma por un patrimonio del socialismo, al que deben agradecer esa alternativa improvisada, comprobadamente improvisada. En última instancia, consecuencia de un acto de generosidad de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro que espera ahora por la generosidad de la encargada presidencial.

Después de atestiguar el nivel de indignación de los muchachos, quedó tiempo para averiguar cuáles instituciones culturales de las adyacencias estaban funcionando y, siendo martes a media mañana, nos fuimos a visitar el antiguo Museo de Bellas Artes / Galería de Arte Nacional y el Museo de Arte Contemporáneo Armando Reverón, de Parque Central. Ninguno estaba abierto y, suponiendo que contaban con un personal mínimo y un tedio contagioso, no fue difícil deducir que el doblete sísmico será por muchos años un contundente pretexto, presumiendo que de las piezas de la colección pública de arte nadie dará cuenta inmediata ni mediatamente.

Esta misma semana nos enteramos del exitoso desarrollo de la protesta en cuestión a la que no le fue difícil copar la entrada, poco espaciosa del edificio, cuyo deterioro, por cierto, está a la vista. El empleo extraordinario de las redes digitales y la estupenda y eficaz creatividad del estudiantado —al fin y al cabo, de arte— le dieron una dimensión y una significación superiores, mostrando un liderazgo que bien hace falta en otras casas de estudios, a pesar de las modestas proporciones y de la absurda hipoteca chavista que pesa sobre la sede de Los Caobos.

Segunda aclaratoria: consultadas las varias cuentas digitales, en las que tampoco supimos de un alumnado defensor de los logros gubernamentales, los estudiantes dijeron seguir el ejemplo del estudiantado francés; y esto, las encendidas protestas de los liceístas franceses, luce como una novedad para la muchachada venezolana, que tiene por aval una larga tradición de luchas estudiantiles en liceos y universidades venezolanas que desconocen. Ellos son tributarios, sin saberlo, de esas luchas, que quizá quedan en flotación por lo que concierne al inconsciente colectivo, en el que las huestes clientelares del gobierno no logran penetrar con su interesadísima versión, pues quedan las terribles huellas de la profunda y extensa represión de 2014 y 2017, a la vista también de todo el mundo.

Estigmatizado por el juego de la cámara, el rector o director de UNEARTE, sin querer relevarlo de responsabilidades, puede señalarse igualmente como víctima de la sostenida y cada vez más agravada política universitaria encaminada a la destrucción de nuestras casas superiores de estudios. El ministro de Cultura, apersonado en el sitio de la protesta, prometió un diálogo, a lo mejor ininterrumpido, con el plantel estudiantil, mientras estaba ausente la ministra de Educación Superior, más concernida con el asunto, excepto que haya una curiosa normativa que la dispense.

Tercera aclaratoria: destructiva, porque - así deben entenderlo los muchachos - el problemario de UNEARTE se inscribe en la colosal crisis de la universidad pública venezolana, que encontrará remedio al asumirse en los términos de una transición democrática y pacífica que está pendiente en Venezuela. Hay que desestructurar la antiuniversidad en nuestro país, que muy bien ejemplifica la política desarrollada, fortalecida y consolidada por el único gobierno que hemos tenido a lo largo de casi treinta años, que ahora nos quiere engatusar, dizque con la discusión de una nueva ley de universidades, cuando incumple evidentemente el mandato expreso, claro y nítido de la Constitución en materia de educación superior.

Sabemos de la sobrina de una amiga que tiene talento y vocación por las artes plásticas, ilusionada con la pronta inscripción en UNEARTE. Ojalá existiera todavía la meritorísima escuela de arte «Cristóbal Rojas», tal como la recordamos.

Ilustración: Cenk Alparslan.

Referencia gráfica y video: 

https://apuntaje.blogspot.com/2026/10/rapida-inspeccion-ocular.html

19/10/26:

https://www.opinionynoticias.com/opinioneducacion/45091-de-la-protesta-estudiantil-de-unearte

domingo, 18 de octubre de 2026

Rápida inspección ocular:


Preámbulo de la protesta estudiantil de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (UNEARTE), con fotografías de LB [Caracas, 13/10/2026]. Los videos de la misma fecha fueron tomados  de un par de cuentas de Tik-Tok.

Resonancia

 

NOTITRDE, Valencia, 18/10/26.

Caza de citas

 


“La acción requiere de esa visión panorámica previa para poder ser eficaz, para encontrar el cauce adecuado y así vehicular el deseo de cambio. La acción por la acción, ciega y acelerada, no conduce a ningún sitio. La esperanza exige el concurso de la inteligencia, pero también de la memoria y de la imaginación”

Francesc Torralba

(“Anatomía de la esperanza”, Ediciones Destino, Barcelona, 2026: 99)

Reproducción: Coffee Laguana.

Noticiero retrospectivo


- Carta encolerizada de Miguel Ángel Burelli Rivas a José Carta, director de El Globo. El Globo, Caracas, 18/06/1992.

- Entrevista a Eduardo Fernández. Bohemia, Caracas, N° 936 del 05/04/81.

- Orlando Araujo y el fin de imperio. Qué Pasa en Venezuela, Caracas, N°  11 del 18/04/64.

- El MAS da total apoyo a Carlos Tablante y Luis Manuel Esculpi en la investigación de Blanca Ibáñez. Economía Hoy, Carcas, 02/08/89.

- Acto de proclamación de Eduardo Fernández para su reelección como secretario general de COPEI. El Nacional, Caracas, 23/06/84.

Reproducción: Soldado y pueblo en 1945: una versión variada de https://lbarragan.blogspot.com/2013/10/octubriedad-1.html

Una travesura gráfica

¿OTRA VEZ EL 18 DE OCTUBRE?

Luis Barragán

Por décadas, la fecha fue motivo de polémica por los acontecimientos de 1945, por lo menos mientras vivieron los actores principales de la asonada militar convertida en revolución. No obstante, aunque todavía vivía quizá el más encendido de los polemistas, Arturo Uslar Pietri, hacia mediados de los años ochenta el acontecimiento comenzó a decaer, porque otro era el país que había suscitado y otra la factura que el novelista pasaría al frente de los llamados Notables con posterioridad.

Inevitable como acontecimiento histórico, vuelve tímidamente a escena aquel inicio de una transición hacia la democracia, frustrada por el golpe de 1948 y retomada una década después. Obviamente, incurriríamos en un triple anacronismo: conceptual, al atribuirles a los actores de 1945 concepciones y perspectivas propias de esta época; institucional, al trasladar al pasado estructuras, reglas y prácticas muy conocidas en el presente, pero acaso incipientes en aquella época; y moral, al juzgar a los protagonistas de entonces con los criterios actuales. No obstante, a partir de un texto de Sergio Javier Barrionuevo (1), podemos sostener que hablar de transición, democratización o reinstitucionalización del Estado en democracia y libertad no significa necesariamente incurrir en un anacronismo histórico, pues conocemos las diferencias fundamentales entre aquella época y la actual.


A mediados de los años cuarenta hubo una ruptura violenta y definitiva con el (neo)gomecismo, una inmediata liberalización política y, a pesar de las conspiraciones y los errores gubernamentales, se convocaron y celebraron sendos comicios durante el Trienio. Hubo un programa específico de realizaciones en los distintos ámbitos de la vida nacional, que significó el ascenso de las masas a la escena pública, bajo un orden constitucional extraordinariamente debatido, así como la emergencia de nuevos líderes que arriesgaron el propio pellejo desde distintas aceras. Por supuesto, también hubo errores de gran envergadura, como el sectarismo adeco y, posiblemente, la ingenua creencia de que el problema pretoriano ya estaba resuelto entre nosotros.

Nadie puede asegurar que las respuestas a los desafíos actuales puedan hallarse en el desarrollo de los acontecimientos octubristas, pero sí podemos, al menos, recordar las lecciones acumuladas desde entonces por un país que lo era y que, hasta hace pocos años, había dejado de serlo, a pesar de sus hazañosas resistencias en el siglo XXI. Quizá la noción capital que debemos retomar sea la de una unidad opositora ejemplarizante, en medio de la diversidad necesaria y aconsejable, frente a los adversarios abiertos y encubiertos de la libertad y la democracia, como ocurrió en el decenio de los sesenta. ¿Habrá una transición efectiva sin esa unidad o, mejor aún, sin un liderazgo unitario?

Desde la perspectiva histórica, los hechos desarrollados a partir de 1945 todavía esperan nuevos aportes documentales e interpretaciones, como quedó de manifiesto en un reciente foro celebrado por la diáspora venezolana en Chile (2). Sin embargo, en términos vitales y políticos, arrojan luces sobre un pueblo que todavía pugna por su ascenso ciudadano. Por eso, otra vez el 18 de octubre.

(1) https://www.researchgate.net/publication/384134522_Anacronismo_e_historia_Una_discusion_en_torno_a_la_utilizacion_del_concepto_de_'lo_politico'

(2)

https://www.youtube.com/watch?v=py7rd2K-m0g

Reproducción: IA/lb, sobre una fotografía tomada de: 

https://es.wikipedia.org/wiki/Di%C3%B3genes_Escalante

18/10/2026:

https://lapatilla.com/2026/10/18/luis-barragan-otra-vez-el-18-de-octubre/

Trampa tendida

LOS IMPUESTOS DEL EGO

(San Mateo, 22: 15-21)

Enrique Martínez Lozano

Quizás sea bueno contextualizar la cuestión planteada en este relato, para entender mejor la «pregunta envenenada» que le dirigen a Jesús, así como la respuesta de éste.

Por lo que se refiere al tema mismo del impuesto exigido por Roma, es sabido que constituía –además de una carga económica- una humillación permanente y sangrante para el pueblo judío, que no toleraba el reconocimiento de ningún «amo» fuera de Yhwh.

De hecho, a lo largo de todo el siglo I, tanto en Judea (año 17), como en Siria (año 36) y en otras partes del imperio estallaron revueltas a causa de la política de impuestos aplicada por los ocupantes romanos.

Entre los años 6 al 9, Judas el Galileo pidió al pueblo que no pagara el tributo a Roma, desde una motivación religiosa: el único Señor el pueblo era Yhwh; y no debían someterse a ningún otro «señor».

Esta misma postura fue sostenida por su hijo Menahem, en la guerra del 66-70. Sin embargo, el rey Agripa hace saber al pueblo insurreccionado contra Floro (66) que no pagar el tributo es «un acto de guerra» contra Roma.

Se trataba, ciertamente, de una cuestión candente y de solución «imposible». Como estratagema para atrapar a Jesús, no podían haber elegido otra más idónea.

Todo ello no era obstáculo para que los judíos utilizaran la moneda del imperio. El denario –la moneda que le muestran a Jesús- llevaba en el anverso la imagen de César Tiberio adornado con la guirnalda de laurel que indicaba la dignidad divina, junto con la inscripción «Tiberio César Augusto, hijo del divino Augusto». Y en el reverso, la leyenda «Pontífice Máximo» y la figura de la madre del emperador sentada en un trono de dioses.

Esta incongruencia ofrecía a Jesús una «salida» airosa. Quienes hacen gala de no depender de nadie, sino de Dios, están utilizando la moneda idolátrica.

El relato empieza haciendo notar la alianza «extraña» entre fariseos y herodianos con el único objetivo de «comprometer» a Jesús. Aquí podría aplicarse aquello de que «los enemigos de mis enemigos son mis amigos»: todo parece valer para conseguir los propios propósitos, por mezquinos que sean.

Y este grupo se acerca adulando a Jesús. La ironía radica en el hecho de que los términos de su adulación constituyen –quizás sin saberlo ellos mismos- uno de los «retratos» más ajustados del maestro de Nazaret: un hombre «sincero y que enseña el camino de Dios conforme a la verdad; sin que le importe nadie, porque no se fija en las apariencias».

No cabe duda de que la integridad, la coherencia y la libertad interior constituyeron «señas de identidad» de Jesús y guiaron su comportamiento a lo largo de toda su vida, a pesar de las consecuencias que le acarrearon.

Una coherencia que se pone más en relieve precisamente al contrastar con la mezquindad de quienes se acercan, con buenas palabras, para tratar de «comprometerlo».

El dilema que le plantean no parecía tener escapatoria posible: o se caía en un delito grave frente a Roma o se renegaba de la fe del pueblo en la soberanía de su único Dios.

Jesús sortea la trampa, en dos niveles: remitiéndoles a ellos mismos y conduciéndolos a un plano más profundo, desde donde la perspectiva se modifica.

En el primer nivel, les hace caer en la cuenta, como decía antes, de su propia incongruencia: ¿qué hacen ellos con la moneda romana en su bolsillo? Si es de Roma –parece apuntar con ironía-, tendrán que devolvérsela.

Pero la fuerza del argumento se encuentra en el segundo nivel. De hecho, la conocida –y tantas veces repetida- respuesta de Jesús («dadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios») podría traducirse, como sugiere Francesc Riera, por «retirad al César lo que es de Dios» (F. RIERA, El evangelio de Mateo. La mirada a Jesús crea el difícil consenso en una iglesia plural (Mt 21,1-28,20; 1,1-2,23), Sal Terrae, Santander 2010, p.37. De él he tomado también los datos históricos con los que iniciaba este comentario).

Esa respuesta, sin optar expresamente por ninguna de las dos alternativas, plantea un principio de validez permanente: el rechazo manifiesto a absolutizar cualquier poder.

El poder tiende a absolutizarse, en una dinámica que refleja exactamente lo que es el funcionamiento del ego. De un modo parecido a como un sentimiento (real) de inferioridad suele producir, como mecanismo compensatorio, la apariencia contraria (el individuo necesita sentirse «superior»), así también el yo, al ser por sí mismo inconsistente, tiene necesidad de fortalecer su (precaria) seguridad. En consecuencia, tiende a absolutizar todo lo que tiene que ver con él: ser el centro, tener razón, tener poder, riqueza, imagen…

La respuesta de Jesús advierte de este riesgo. El único absoluto es Dios; todo lo demás es relativo.

Ahora bien, una lectura mítica hace de esas palabras la fuente de un dualismo insostenible y puede llevar incluso a una desvalorización de lo humano. Es lo que ocurre en un planteamiento religioso en clave de rivalidad (o Dios o el hombre), como se ha dado a veces en nuestra propia tradición.

Pero no va por ahí. Porque aquí no se habla de «Dios» como de un ser objetivado –tal como lo nombran, por ejemplo, las religiones-, sino del Misterio último de lo que es, que se expresa en infinidad de «formas» relativas, sin confusión, pero sin separación.

Lo absoluto, por tanto, no es el «dios» que la mente humana crea –el «dios pensado» nunca puede ser un absoluto, sino un objeto mental-, sino el Misterio inefable que a todos nos constituye.

El nivel relativo es el mundo de las formas, físicas y mentales; entre ellas, el yo. El absoluto, por el contrario, es nuestra identidad verdadera.

El primero de ellos es el mundo de los pensamientos, siempre variables, inestables y fluctuantes. El segundo es el de la Conciencia siempre estable, permanente y pacífica.

Detrás de cualquier pensamiento –cualquiera que sea su color-, está la conciencia. Y podemos apreciarla de un modo sencillo: observando las pausas entre los mismos pensamientos.

Hay un símil que puede ayudarnos a entenderlo. Sobre una pizarra permanente, escribimos líneas de muchas formas y colores; líneas que se suceden, se superponen, se entrecruzan… Las líneas varían constantemente. Sin embargo, la pizarra permanece estable. Y es la que hace que sea posible la escritura…, aunque ni siquiera reparemos en ella.

Nuestros pensamientos son las líneas que escribimos sobre la pizarra; ésta es la Conciencia. Aquéllos pertenecen al nivel relativo; ésta es lo absoluto. Pero, precisamente por ello, nadie se la puede apropiar. Tampoco puede ser pensada. Únicamente se la puede experimentar de un modo directo, preconceptual, cuando acallamos los pensamientos (cuando, en lugar de seguir dibujando líneas sobre la pizarra, depositamos en ella toda nuestra atención).

Todo esto desemboca en un interrogante. ¿Con quién nos identificamos: con la sucesión de pensamientos (el yo) o con la Conciencia estable e ilimitada? ¿Nos «conformamos» con nuestra identidad relativa, en la forma pasajera del yo inconsistente, pura creación mental…, o nos reconocemos como Conciencia pura, en el «disfraz» de esta forma? ¿Pagamos el «impuesto» al yo o lo «devolvemos» a Dios?

Ilustración: Liu He Bei:

https://brandtasianart.com/pieces/set-of-nine-chinese-watercolours-on-silk/

13/10/2011:

https://www.feadulta.com/los-impuestos-del-ego/

Cardenal Porras:

https://www.youtube.com/watch?v=3t7GJT5BzEI

Padre S. Martín: 

https://www.youtube.com/watch?v=MmYgWfM9E84

Padre Pulido:

https://www.youtube.com/watch?v=OS9KUJKn6GM

Padre Guzmán:

https://www.youtube.com/watch?v=OS9KUJKn6GM

Monseñor Munilla:

https://www.youtube.com/watch?v=FPRmYzUHZjc

La culta inconformidad

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