domingo, 14 de junio de 2026

Caza de citas

“Si sabemos dónde y cómo nos duele, si es el agotamiento lo único que tenemos, hagamos de nuestra pereza un arma cargada de presente. Del dolor capital que compartimos nacen los afectos de resistencia: rabia, pereza, alegría, que son el gusto de perder. Y de nuestros afectos de resistencia nace una recobrada capacidad de imaginar un modo de habitar el mundo que sea bello y gozoso, y que encuentre en nuestro descanso la forma más alta de justicia social. Y entonces, desde la camaradería, tumbadas en este vasto lecho, podemos emprender un proyecto de abundancia, de placer común, de lujo público”

Juan Evaristo Valls Boix

(“JOMO. El gusto de perder”, Anagrama, Barcelona, 2026:  45)

Ilustración: Albert Luisa.

Noticiero retrospectivo

 - Jesús Sanoja Hernández. “Las antiguerrillas”. Clarín, Caracas, 04/04/1962.

- Domingo Alberto Rangel. “Venezuela y el arma aérea”. Últims Noticias, Caracas, 15/07/81.

- Gustavo Martin. “Racismo en Venezuela”. Summa Caracas, N°60 del 05/05/72.

Héctor Mujica. “De las enseñanzas de la guerra de Vietnam”. Qué Pasa en Venezuela, Caracas, 28/05/65.

- “¿Qué esperarían de un gobierno de (Teodoro) Petkoff?”. (José Ignacio Cabrujas, R. López, Arturo Sosa, J. Hernández, César Miguel Rondón, J. Cova, L. Antillano, D.F. Maza Zavala, P. L. Zapata). El Semanario del Martes, Caracas, N° 26 del 26/10 al 02/11/82.

Reproducción: Venezuela Gráfica, Caracas, N° 687 del 01/01/1965.

Inimaginable centimetraje

EL PORVENIR DEVINO PASADO

Luis Barragán

Este año se cumple medio siglo de la publicación de dos libros que marcaron un importante hito: “Del buen salvaje al buen revolucionario” de Carlos Rangel y “Proceso a la izquierda” de Teodoro Petkoff. Probablemente, por el impacto que produjeron en la opinión pública las dos escuelas del pensamiento, en las circunstancias muy específicas de la época, no tengan equivalente alguno.

La propensión ha sido la de celebrar más a uno que a otro, pues, a diferencia de la década de los setenta, hoy tenemos una más organizada red de promoción liberal que no, de inspiración marxista. Y, valga el detalle, no es exactamente una afición de muchos de los opinadores por la lectura, la discusión de las ideas, la elaboración de propuestas, ya que – consideran - ese es el trabajo de la IA para dejar tiempo a los selfies y al juego de los influyentes digitales. Sin embargo, resulta difícil comprender plenamente el impacto de uno sin considerar la existencia del otro, pues, contrapuestos, aunque coincidentes como afanosos desmitificadores, lograron tocar una fibra del ecosistema político y cultural de entonces y regar, expandir e impregnar el ámbito social de ideas, nociones, categorías, conceptos, que hoy parecen propios de extraterrestres.

Cierto, imaginaron un porvenir diferente para el país de entonces que luego sucumbió con el ascenso del chavismo vendido como la novedad que no fue, por muchos ejemplares del Libro Azul que batieran sus partidarios. Y, en un sentido, se convirtió en pasado al retrotraernos prácticamente al siglo XIX; y, en otro, con  las formulaciones de Rangel y de Petkoff ocurre igualmente, porque ha sido tanto el retroceso que estos autores ya se quedaron cortos y no queda más remedio que superarlos por la gravedad inimaginable que adquirieron los problemas.

Las obras en cuestión son portadoras de principios y valores que pueden animar al lector más desavisado, porque somos herederos de una cierta traición intelectual y política que, suponemos, no consiguieron quebrar por todos estos años. Además, ponderamos y mucho, dos circunstancias que antes no eran tan extrañas como ahora: Rangel cubría la fuente política porque sabía de ella, la cultivaba intelectual y periodísticamente, y Petkoff tenía la costumbre de pensar y de hacer como todo aquel que tuviera vocación política y de estadista.

“Del buen salvaje…” fue publicado originalmente en francés y encontró cabida en lengua española gracias a la editorial Monte Ávila, constituyendo un éxito editorial como también lo fue “Proceso a la …” bajo el sello ibérico Planeta. Acá y fuera del país, no imaginamos el centímetraje de prensa que alcanzaron todas sus reseñas.

Ilustraciones: LB/IA, a partir de las gráficas tomadas de la revista Resumen:

 https://apuntaje.blogspot.com/2026/06/el-olvido-que-seremos.html

14/05/2026:


Plenificación

PROCLAMAR EL REINO NO ES HACER PROSÉLITOS SINO AYUDAR, SERVIR, LIBERAR A TODOS

(San Mateo, 9: 36-10-6)

Fray Marcos [Rodríguez]

Las lecturas de hoy tienen una gran variedad de temas: la elección, la salvación de Dios, el sacerdocio de los fieles, la salvación de Cristo, la penuria de la gente, la compasión, la vocación, la misión, la evangelización, el servicio, la curación, la gratuidad...

Dios salva y quiere que su salvación llegue a todos a través de los ya salvados. Este podía ser el resumen del mensaje de este domingo.

Los israelitas vivieron la liberación de los egipcios como la cima de su experiencia religiosa. Su Dios les había salvado de la esclavitud. En el desierto les libró de la sed, del hambre, de las serpientes. Después, en la tierra de Canaán sentían la presencia de Dios cada vez que vencían a los enemigos o superaban una desgracia.

La experiencia de salvación de los israelitas no fue más que una interpretación de acontecimientos favorables. Cuando los aconteci­mientos eran adversos, los interpretaban como castigo del mismo Dios.

En tiempo de Jesús se sintieron liberados del demonio, de las enfermeda­des, de sus pecados. ¿Qué liberación esperamos nosotros hoy? ¿Quién nos salva? ¿De qué nos tienen que salvar?

Para la inmensa mayoría de los cristianos, salvarse es evitar la condenación, una idea simplemente negativa y un poco ingenua. Habría que tratar de buscar un concepto positivo y no de mínimos, sino de máximos. Podía ser "plenificación", es decir alcanzar la plenitud de ser a la que estamos destinados. Esa plenitud tenía que dar sentido a mi vida entera, de la misma manera que el punto de destino da sentido a todos los pasos que doy para llegar a él.

Dios no tiene que hacer ningún acto para salvarme, porque me ha salvado de una vez por todas y desde siempre. Tal como se entiende normalmente la salvación, da la impresión de que a Dios le salió mal la creación y ahora sólo con parches y remiendos puede llevar a feliz término su obra. ¿No os parece un poco ridícula esta idea? La Biblia nos dice con toda claridad al final del relato de la creación que vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno.

Estamos en un error cuando pretendemos que Dios nos libere de nuestra condición de criaturas, de nuestra contingencia, de nuestras limitaciones, de la muerte. Todo eso es consecuencia de nuestra condición de criaturas, y por lo tanto es intrínseco a nuestro ser. Dios no puede evitarlo. La salvación hay que buscarla en otra parte.

En una ocasión Jesús dijo "Esta es la vida eterna, que te conozcan a ti único Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo." La salvación es pues, toma de conciencia, descubrimiento de una realidad que ya está ahí. El tesoro escondido en el campo.

No estamos acostumbrados a pensar en lo que nos dice el evangelio como símbolo. Cuando habla de los doce no quiere decir que los apóstoles fueran exactamente doce, sino el nuevo Israel, sucesor del antiguo. También las doce tribus son un mito: el dios sol rodeado de los signos del zodiaco.

Tomar hoy los doce como número de personas investidas por Jesús de un poder especial, es ignorar el trabajo de miles de exegetas y seguir leyendo los evangelios de una forma fundamentalista.

No está claro en qué momento aparece en la naciente comunidad la idea de "apóstol" (enviado), pero es impensable que antes de la experiencia pascual estuviera constituido un grupo especial de seguidores que llevaran ese nombre y que coincidiera con los nombrados después por Mateo, Lucas y Marcos.

La figura de Pablo no encaja en esa visión matemática del ministerio apostólico. Él mismo se da el nombre de apóstol y designa con ese nombre a otras personas destacadas de la primera comunidad.

Ni los apóstoles ni sus "sucesores", son el fundamento de la nueva comunidad. Es la comunidad la que necesita de representantes que sepan dar testimonio de Jesús siendo seguidores más próximos del Maestro.

No podemos seguir manteniendo la idea de que lo importante en nuestra Iglesia, es la jerarquía. La obligación de "proclamar" el evangelio es de todos los que forman la comunidad, no de unas personas separadas y elegidas especialmente para esa tarea.

En el Vaticano II se han dicho cosas muy clarificantes sobre la misión de los laicos en la Iglesia de hoy, pero la verdad es que no hemos sido capaces de llevar esta inquietud al grueso de la comunidad.

Alcanzar la plenitud humana y ayudar a los demás a conseguirla, es la vocación de todo ser humano que intente de verdad responder a su verdadero ser. Debemos de tener mucho cuidado de no despistar a la gente, haciéndoles creer que esa tarea no va con ellos.

Por el contrario tampoco debemos dar a entender que no tiene importancia la existencia de personas especialmente preparadas par dirigir y marcar pautas en esa tarea.

Pero no se habla hoy de la vocación de cada persona sobre la base de sus aptitudes o preparación personal, sino de una misión a la que todos estamos llamados. No se trata de la vocación a especiales ministerios, (sacerdotes, obispos) que es para lo que algunos se preparan, sino de la consecuencia lógica del ser de cristiano: llevar a todos lo que él recibió.

No importa tanto el lugar que ocupes en la comunidad, cuanto el desempeñar tu tarea como seguidor de Jesús, es decir con actitud de servicio.

"Proclamar", no significa ir por ahí dando voces, o realizando acciones espectaculares con poderes divinos. Se trata simplemente de ayudar al que tengo cerca en todo lo que pueda.

La misión no consiste en predicar y hacer prosélitos, sino en ayudar a los hombres a soportar sus penurias, sean las que sean; pero dejándoles en libertad para que sigan siendo ellos mismos.

Sólo de esa manera les convenceremos de que Dios está cerca del hombre. Sólo donde se libera a las personas, se está anunciando a Dios.

Las misiones, tal como se han planteado, no es un mandato del evangelio, más bien pone en guardia sobre esa tentación cuando Jesús dice: "Vosotros que recorréis tierra y cielo para conseguir un prosélito..."

La misión no debía ser un ingente esfuerzo por acrecentar el número de los que pertenecen a la Iglesia, sino el aumentar el número de los que son objeto de nuestro cuidado.

Lo que nos dice el evangelio es que el seguidor de Jesús tiene que considerar a todo hombre como perteneciente a la comunidad, porque todos tienen que ser el objetivo de su servicio. ¡Qué pocos cristianos han tenido esa actitud a través de los veinte siglos que nos separan de Jesús!

Sólo la búsqueda del bien de los demás, o por lo menos la disminución de sus carencias, debía ser el motivo de nuestra predicación, sea de palabra o de obra. Una comunidad no es cristiana si no está abierta a todos los hombres.

Decir que fuera de la Iglesia no hay salvación, es dar por supuesto que es un coto cerrado que no tiene nada que ver con los de fuera. A la comunidad cristiana pertenecen todos los hombres. Si dejamos fuera a uno sólo, se convertirá en un gueto, no en la comunidad de Jesús. La Iglesia debe estar volcada sobre los demás y no replegada sobre sí misma.

Termina el evangelio de hoy con una frase tajante: "Gratis habéis recibido, dad gratis". Necesitaríamos otra homilía para comentarla. Es fácil darse cuenta de que no estamos por esa labor. La gratuidad tenía que ser la característica de toda acción comunitaria.

Si en mi servicio a los demás, busco cualquier clase de interés, estoy fuera del evangelio. Aunque ese interés sea ir al cielo, ser más bueno, obedecer a Dios, etc.

Meditación-contemplación

"Gratis habéis recibido, dad gratis".

La clave está en tomar conciencia de lo que he recibido.

Sólo después de comprender que no tengo nada mío,

puedo dar lo que tengo con autenticidad.

................

Compasión y gratuidad

son las cualidades específicamente humanas.

Egoísmo e interés son el fruto de nuestra animalidad.

Dar el salto de una actitud a otra,

es la tarea fundamental de toda nuestra vida.

.................

Sólo cuando me decido a dar lo que he recibido,

lleno de sentido el don que se me ha regalado.

Cuando quiero acaparar lo que soy y lo que tengo,

lo convierto en algo estéril para mí y para los demás.

Ilustraciones: Edward Burne-Jones y Nicolás Martínez Ortiz.

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/2680-proclamar-el-reino-no-es-hacer-pros%C3%A9litos-sino-ayudar-servir-liberar-a-todos.html

Padre S. Martin: Visita papal a España.

https://www.youtube.com/watch?v=i6OYX3KUkX0

Papa León: 

https://www.youtube.com/watch?v=OnQe2N-iXXs

Cardenal Porras:

https://www.youtube.com/watch?v=tWKguXgGsTM

Monseñor Bravo: 

https://www.youtube.com/watch?v=y3mNJGXyqTg

Monseñor Munilla:  Visita papal.

https://www.youtube.com/watch?v=RIw-l0tNgjo

viernes, 12 de junio de 2026

Del pupitre digital

MI EXPERIENCIA DOCENTE CON LA IA

Andrea Rondón García

Este es el año en que sentí que la inteligencia artificial (IA) llegó con más fuerza a mis aulas de clase. No soy de las profesoras que prohíbe su uso; es absurdo intentar prohibir lo que no se puede controlar y ya forma parte de nuestro día a día. Tampoco hablaría bien de mí ir en contra de la tecnología. Sin embargo, creo firmemente que debemos aprender a usarla como lo que es: una herramienta, nunca un sustituto de nuestra labor intelectual.

He dedicado varias sesiones de clase a explicar su uso correcto. La IA es un excelente recurso para pulir la redacción, corregir el formato de las citas según los distintos métodos, hacer una revisión preliminar de autores sobre un tema determinado o sintetizar ideas. Por supuesto, su empleo debe ser debidamente acreditado, y la mayoría de los estilos reconocidos, como las normas APA o Chicago, ya prevén reglas para ello. No obstante, la búsqueda y validación de fuentes, la elaboración del esquema de desarrollo y la formulación de una opinión crítica sobre un punto en particular constituyen un trabajo intelectual insustituible.

En mis clases siempre advierto a los estudiantes que, dado que los detectores de IA no son infalibles, si sospecho de un uso abusivo o errado de la herramienta, les concederé la oportunidad de defender oralmente su trabajo. Al momento de evaluar, tomo en consideración varios elementos más allá del fondo del asunto: la participación en clase, la redacción y la bibliográfica, entre otros. Si noto una escasa o nula participación en el aula, pero me encuentro con un trabajo impecable, perfectamente fundamentado y plagado de esas palabras cursis y rimbombantes propias de la IA, definitivamente convocaré al alumno a una defensa oral.

Este año viví dos experiencias que me dejaron grandes lecciones. Tuve ante mí dos trabajos formalmente buenos. Uno de ellos empleaba un lenguaje poco común, utilizando expresiones como “la fractura de la ontología del patrimonio”. Aunque un profesional puede escribir así, la sofisticación del texto no se correspondía con el desempeño durante el semestre. Quise comprobar si la estudiante, en la reunión que programamos por Meet, sostendría el nivel de lo que había leído. Cuando le pregunté a qué se refería con esa frase, no supo precisar el sentido, alegando que no tenía el documento enfrente. Intenté facilitarle la tarea con una pregunta más básica y directa: ¿qué es la ontología? Tampoco supo responder. La frase estaba bien construida —tal vez demasiado bien para mi gusto—, pero el problema de fondo era que la estudiante desconocía por completo el significado de lo que había presentado como propio.

El otro trabajo citaba la obra más conocida de Robert Nozick, Anarquía, Estado y Utopía. Salvo en un foro muy especializado en filosofía política, este no es un libro que aparezca comúnmente citado. Al principio pensé que podría tratarse de una maravillosa excepción —las he visto en mi carrera—, pero como era una alumna que solo se había conectado dos o tres veces durante el semestre, dudé. Durante la entrevista, demostró que hablaba bastante bien y dominaba una parte de su entrega: aquella sección que ya había sido (o podía ser) parte de un trabajo para otra materia. Sin embargo, carecía por completo del componente filosófico de mi asignatura. Al preguntarle por qué había citado ese libro en particular, recibí respuestas ambiguas, así que le pregunté directamente qué entendía por anarquía. Su respuesta fue completamente errada. La anarquía no es ilegalidad, anomia o caos, como comúnmente se suele definir; la anarquía es la descentralización de la toma de decisiones.

En este segundo caso, el uso errado de la IA fue más sutil, pues se enmascaró detrás de la experticia que otorgan otras disciplinas. Pero ¿qué pensarían ustedes de un investigador que cita un libro, sin conocer al autor ni el concepto de la palabra clave que define el título de la obra?

En ninguno de los dos escenarios se realizó la labor intelectual mínima que exige un ensayo. Escribir implica un proceso de búsqueda donde lo recomendable es acudir a las fuentes primarias, exige manejar los textos, conocer al autor y su obra —no necesariamente de forma exhaustiva, pero sí lo suficiente para integrarlo con coherencia— y, aunque parezca obvio, tener plena consciencia de lo que se escribe.

Estamos en un momento de transición y aprendizaje en el uso de estas tecnologías. Es un proceso de ensayo y error que nos exige mucho más, tanto a docentes como a estudiantes. Siento que la enorme facilidad que ofrece la IA nos presenta la tentación constante de abandonar el ejercicio de nuestro músculo intelectual.

En mi caso, considero que el breve ensayo, aunque sea una forma tradicional de evaluación, sigue siendo una herramienta sumamente valiosa. La escritura es la expresión viva del pensamiento: permite incorporar los elementos de la materia —ya sea para respaldarlos o para debatirlos— y expone con claridad si el estudiante supo utilizar adecuadamente sus herramientas metodológicas, incluida la propia IA.

La IA no es perfecta; de hecho, alucina. Sin embargo, el mayor riesgo no es técnico, sino humano: que nos rindamos completamente ante ella y desaparezcamos del proceso intelectual que supone investigar. Esa es, hoy por hoy, mi mayor preocupación.

07/06/2026: 

https://www.elnacional.com/columnas/2026/06/mi-experiencia-docente-con-la-ia/

Fotografía: LB, "Techno humanidad" de  Josué Benjamin (Caracas, 31/05/2026). 

Ius militare

 

EL UNIVERSAL, Caracas, 06/03/1986.

Ginebra, fisco y valores

 

EL UNIVERSAL, Caracas, 03/03/1966.


EL UNIVERSAL, 01/03/66.


EL UNIVERSAL, 01/03/66.

Caza de citas

“Si sabemos dónde y cómo nos duele, si es el agotamiento lo único que tenemos, hagamos de nuestra pereza un arma cargada de presente. Del do...