martes, 9 de junio de 2026

El derrumbe de una iconografía

LA CAÍDA DEL CHAVISMO AMARILLO

Luis Barragán

El chavismo ha representado la resistencia de los distintos sectores sociales que todavía no aceptan la quiebra del modelo rentista en nuestro país convirtiendo la opción socialista en toda una hazaña de la dependencia. Ha propiciado una economía de puertos y la ha profundizado con la realización masiva de una mercadería lícita e ilícitamente importada para consagrar el empleo precario al mismo tiempo que monopoliza la dirección del Estado con la pretensión de fusionarlo con el principal partido de gobierno. Sin embargo, ya ha cumplido un ciclo semejante a otros de nuestra vida republicana, experimentando una penosa decadencia que arrastra o pretende arrastrar al resto de la población en su agonía.

El liberalismo amarillo en el siglo XIX, abordado en una extraordinaria obra de Ramón J. Velásquez, efectivamente cayó por una descomposición interna del guzmancismo, la aparición y lucha de facciones, la incapacidad ya manifiesta de integrar a los factores regionales, la descomunal corrupción y el empuje de las fuerzas emergentes.  Había denunciado los grandes privilegios oligárquicos, la exclusión política y el centralismo conservador para consagrar después una nueva élite y ejercer una mayor concentración del poder con un desorbitado patrimonialismo.

Sabemos de las distancias históricas, pero bien vale la metáfora en la Venezuela actual: el chavismo despuntó denunciando la partidocracia, la exclusión social y la corrupción en voz rebelde para derivar en la feroz hondura de un autoritarismo que se dice cínicamente participativo y protagónico, el impune saqueo de las arcas públicas y las extravagancias ya inocultables de los grupos privilegiados que nos enmudecen de asombro.

El insigne historiador tachirense bien observó el agotamiento interno de los liberales, el desgaste de una hegemonía y la pérdida de legitimidad, la burocratización y las luchas faccionales entre las ruinas de la nación. Por estos días, ya revientan las costuras de un oficialismo con diferencias solamente atajadas por el presupuesto público, que teme a la potencia extranjera que lo desafió en la casa que también la hicieron propia otras potencias expulsadas, políticamente derrumbado que dirá esperar por lo que se conoce como justicia transicional con la lejana idea de una futura subsistencia pública.

Parecía imposible que alguien osara borrar la estampa militar de Chávez en un centro comercial ubicado en Quinta Crespo de la ciudad capital con el curioso nombre de Cipriano Castro, pero el mural ya no comparte los avatares del comercio formal e informal del lugar. Hablamos de un rincón urbano que sufrió el impacto de las más acentuadas invasiones de inmuebles residenciales, oficinas y locales con la aquiescencia, influencia o intervención de los colectivos armados, y cómodamente barre al soldado por los brochazos de la publicidad y la constante promoción de atractivas jóvenes en una gesta más de los reales.

As garotas estão dançando olvidando lo que ya se acabó por la crisis de liderazgo, de legitimidad y de cohesión interna, en correspondencia con la crisis social y económica que ha generado la facción dominante de tan férreos procedimientos en los últimos años.  Y lo que comenzó como un movimiento de renovación se convirtió en una maquinaria de poder que procura su supervivencia.

Previa a la derrota definitiva del liberalismo amarillo, ya había perdido su hegemonía. Razón suficiente para presagiar una caída y un grueso brochazo para olvidarlo.

Fotografías: LB,Centro Comercial Cipriano Castro, Quinta Crespo, Caracas (16/03/2023 y 07/06/2026).

09/06/2026:

https://www.elnacional.com/columnas/2026/06/la-caida-del-chavismo-amarillo/

domingo, 7 de junio de 2026

Caza de citas

“Nuestra mente, de hecho —el sentido por excelencia con el que accedemos al mundo, porque todos los otros desembocan en él—, no conoce la diferencia entre la realidad y la ficción. Una manera muy sencilla de comprobarlo es observar lo que le ocurre cuando se ve enfrentada a una película erótica: a pesar de que tiene a su disposición todos los datos que le indican que los actores están del otro lado de la pantalla, y que por lo tanto nos resulta imposible interactuar con ellos, envía la orden a nuestro cuerpo para que ponga en marcha todo el protocolo que se activa ante la inminencia de un encuentro sexual. Así de irreconocible le resulta a nuestra psiquis el límite que separa la ficción de lo real”

Javier Argüello

(“El día que inventamos la realidad. El largo viaje de la conciencia desde el big bang hasta la IA”, Debate, Barcelona, 2025:  11)

Ilustración: Egle Plytnikaite.

Noticiero retrospectivo


- Héctor Stredel. “Las juventudes de los años cuarenta”. 2001, Caracas, 07/07/87.

- Idelfonso Leal. “El tiempo detenido: El 19 de Abril visto por la prensa europea”. El Nacional, Caracas, 15/04/72.

- Arturo Rivera. “Una guía para visitar Caracas cuando cumplía 329 años”. El Diario de Caraca, 03/05(82.

- Ignacio Villalobos. “Crisis existencial vive COPEI”. Élite, Caracas, N° 2326 del 4/04/70.

- “Vida nacional: Joaquín Marta Sosa, ante Robert Kennedy”. SIC, N° 281 de 01-66.

Reproducción: Juan Avilán, con nota de P.P. Hache. Estadio de san Agustín Caracas, encuentro entre “Caribe”, campeón de 1932 y el “Lucana” que perdió la jornada.“Con una buena entrada se celebró el pasado domingo 28 de mayo la inauguración de la temporada de Base-Ball de 1933, organizada por la Federación Nacional de Base-Ball, a base de seis clubs nacionales con pocos elementos extranjeros entre sus respectivos teams, medida que por una u otra causa es buena para el adelanto del deporte nacional (…) La ceremonia inaugural del citado encuentro fue presidida por el señor Hugo Vivas, Secretario de Gobierno del Distrito Federal en representación del señor general Rafael M. Velasco B., Gobernador del Distrito Federal”. Al señor Vivas lo acompañó el señor Alberto Winkelmann, presidente de la A.V.B.B. Élite, Caracas,  N° 404 el 10/06/1933. Gráfica tratada con ChatGPT. 

De un Esequibo a otro

BREVE PERSPECTIVA TRANSICIONAL DEL ESEQUIBO

Luis Barragán

Luce natural que Mark Phillips, premier de Guyana, se muestre optimista ante la sentencia que está pendiente en torno al laudo que formalizó el despojo territorial de la Guayana Esequiba en 1899. Sin embargo, a modo de ilustración, la peregrina tesis de la aceptación venezolana del despojo, por no decir desinterés, por más de medio siglo antes de 1962, sugiere la debilidad de los alegatos del vecino país ante la Corte Internacional de Justicia.

Por supuesto, el posible proceso de transición en nuestro país, no tendrá incidencia directa en la referida decisión, porque – así de simple -  lo hecho, hecho está. Y debemos sentir un legítimo orgullo por los esfuerzos, las orientaciones y los incontrovertibles fundamentos políticos, históricos, jurídicos y diplomáticos que heredamos de un siglo XX que los consolidó gracias a la viva y abierta polémica en torno al problema con todas las observaciones y fallas que puedan observarse.

La transición democrática es de interés para algo más que la reinstitucionalización del Estado o, como preferimos expresar, la reestatización, inspirada en una necesarísima reconstrucción de nuestra vida republicana. Claro está, incluye la reprofesionalización de la cancillería misma, el impulso de una distinta política exterior, a tono con la defensa real y efectiva de nuestra territorialidad.

La literatura especializada suele citar casos de transiciones que tuvieron que lidiar con un importante y hasta muy grave problemario territorial en una variedad de casos (Sudáfrica/Namibia, Bosnia/Yugoslavia, Kosovo/Serbia, Timor Oriental, etc.). Nada baladí es la relación cortocircuital entre transición política, legitimidad institucional, continuidad estatal y conflictividad territorial.

Conviene y mucho que sectores de la oposición sobria y responsable tomen de nuevo el caso esequibenio de cara a los desafíos pendientes, siendo imposible postergarlo en la agenda de trabajo. Y, esta vez, no para que aparezca como relleno ornamental según el documento final de uno de los tantos diálogos fracasados con el gobierno.

Referencia:

https://www.elnacional.com/2026/06/guyana-asegura-que-la-cij-le-dara-la-razon-en-disputa-por-el-esequibo-con-venezuela/

07/06/2026:

https://lapatilla.com/2026/06/07/luis-barragan-breve-perspectiva-transicional-del-esequibo/

08/06/2026:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/44480-de-una-breve-perspectiva-transicional-del-esequibo

Comunión

PAN PARA CELEBRAR LA FIESTA

(San Juan, 6: 51-58)

José Enrique Galarreta

Dando por comentado en anteriores homilías el tema central de este capítulo 6º de Juan, atendemos a aspectos complementarios.

¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?, es una pregunta demasiado lógica. No nos cabe en la cabeza que nadie haya pensado nunca en masticar la carne física de Jesús, ni en chupar físicamente su sangre, ni que sus interlocutores lo pensaran. Sin duda, el evangelista está haciendo una pregunta retórica, para tener ocasión de insistir en el mensaje.

Es significativa la repetición de la expresión "comer mi carne y beber mi sangre" (cuatro veces en tres versículos, más otras expresiones semejantes en el contexto inmediato).

Se está iniciando el final del episodio: el rechazo de los interlocutores y la insistencia de Jesús en que él es el alimento y la bebida enviados por el Padre. Éste será el tema del próximo domingo.

El que se alimenta de este pan tiene vida eterna

"No como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron". Alimentos para la vida, alimentos para la muerte. Cebar la carne para que se pudra más materia, alimentar el espíritu para que todo sea eterno.

Es un acto de fe en el ser humano lo que se nos pide al creer en Jesús. Es un acto de fe en que el ser humano es mucho más que carne, que posesión, que placer, que venganza, que poder ...

Desde el capítulo 2 del libro del Génesis se proclama que el ser humano es barro, pero con espíritu de Dios, que tiene el mismo aliento con que Dios respira.

Jesús viene a alimentar el Espíritu. Jesús viene a que vivamos con Espíritu, alentados, elevados por el Viento de Dios muy por encima de las permanentes insatisfacciones de nuestro barro.

Se alimenta de Jesús "el espíritu", no "la carne". El espíritu es lo que tira para arriba, la carne lo que tira para abajo. "Arriba y abajo" tienen el mismo significado que en la fiesta de la Ascensión; en definitiva, hacia la plenitud en Dios o hacia el fracaso vital.

Espíritu significa siempre viento, volar, ascender, navegar, alentar, animar.... Carne significa siempre corrupción, provisionalidad, pesadez, conformismo, gravedad, peso.

La carne de Jesús

El cuarto evangelio, que a tantos (incluso de los mejores teólogos de la iglesia) ha inducido – por leer mal – a un docetismo alarmante, haciendo concebir a Jesús como un ser divino con apariencia humana, es sumamente explícito y cuidadoso en afirmar su humanidad verdadera, real, indispensable. La carne y la sangre son la humanidad, la carne y la sangre hacen evidente la realidad humana, carnal, sólida, tocable, mortal.

La carne y la sangre son la fiabilidad de nuestra fe en Jesús. Si no fuera carne y sangre sería mentira. Si no fuera carne y sangre sería mito. La carne vaciada de sangre que exhibe Jesús muerto, tan cruelmente reseñada por el mismo cuarto evangelio, y tantas veces comentada desde delirios místicos, es ante todo la proclamación clamorosa de la fe en la humanidad. Es esta fe en la humanidad el punto de partida de toda fe. Si no tragamos enteramente la humanidad jamás nos alimentaremos de la divinidad.

Muchos han vuelto a Calcedonia para volver a insistir en divinidad. Muchos hoy creen alimentarse de Cristo olvidando la carne y la sangre. Muchos han vuelto a descubrir la carne y la sangre, la humanidad de Jesús, como alimento de su fe, como sustento de lo divino de Jesús. Pero solo tiene vida eterna el que se traga la carne y la sangre, la humanidad real de Jesús.

Comer su carne, beber su sangre

¿Habrá alguien todavía tan tonto como para hacer la misma pregunta que el evangelio atribuye a los judíos? ¿Habrá alguien todavía que se imagine que le pasa algo a su espíritu dando un mordisco a Jesús o bebiéndole la sangre? ¿Habrá alguien todavía tan influido por la magia ancestral y el residuo de los mitos primitivos?

Comulgar es todavía para bastantes personas tragarse algo que parece pan pero es Dios. Y desde el estómago o desde cualquier rincón físico de su cuerpo, ese Dios que parece pan actúa, como una tableta de medicina efervescente que en el tubo parece inerte, pero puesta en agua empieza a soltar un sorprendente flujo de burbujas curativas.

Para muchas personas esto es ya simple magia superada, pero para algunas (¿muchas?) otras, todavía es la creencia habitual. Si las líneas anteriores nos han sobresaltado o escandalizado, quizá sea porque necesitamos revisar nuestro concepto de comunión.

Ya hemos tratado en los domingos anteriores sobre lo esencial del tema. Expondremos aquí un aspecto complementario, inducido por la primera lectura y muy central en los evangelios: el banquete, el Reino como banquete, Jesús como banquete. No simplemente como comida, alimento, sino como fiesta y abundancia.

Es un tema que recorre horizontalmente todos los demás de la Buena Noticia, y que olvidamos con demasiada frecuencia. Una nueva Ley, más exigente aún que la anterior no es una noticia demasiado buena. Una renuncia a todo lo que nos atrae para merecer el premio eterno (más aún si es para evitar el eterno castigo) tampoco lo es.

Pero Jesús centra su predicación en dos expresiones similares: la Buena Noticia / el Reino. Y lo expresa en acciones festivas: los discípulos no ayunan "porque están con el novio"; el ministerio de Jesús se inicia en el cuarto evangelio con una boda en que Jesús ofrece el vino en abundancia, significativas parábolas tienen al banquete como clímax... no repetiremos todos los pasajes en que aparece esta idea. Sí insistiremos en el profundo paralelismo de estas expresiones con la parábola del Tesoro, tan medular en el mensaje de la Buena Noticia, y en lo significativo de la primera palabra de cada "bienaventuranza": dichosos.

Lo de Jesús es una fiesta; es de gente bien alimentada, que dispone de agua abundante y vino a discreción, a plena luz, en medio de amigos, disfrutando de la invitación y la presencia del Padre. Esto es una imagen del mundo definitivo, y Jesús alude a ese Banquete definitivo en varias ocasiones, pero es también una imagen de la situación interior de los que siguen a Jesús.

Tener la vida llena de sentido, sentirse liberado de tantas necesidades que no hacen más que encadenarnos, sentirse estimulado por el amor, no por el miedo, saberse querido, útil, necesario, atender a valores válidos para la humanidad entera, vivir comprometido, compartiendo, humanizando y humanizándose, fundar la esperanza de vida eterna en el amor de un Padre...

Y, por encima de todo, conocer a Dios, y liberarse así de todo miedo, al juicio, al pecado, a la muerte, a la propia debilidad.... Vivir así es un regalo indescriptible, estupendamente calificado por Jesús como Tesoro, como Fiesta, como boda con abundancia del mejor vino, como Banquete, como Reino.

A veces, nuestra pequeñez mental pide de Dios simplemente parches para los dolores pasajeros o, peor aún, que nos ayude a conseguir bienes de tierra, de los que esclavizan el corazón y nunca producen felicidad. Si desnudamos nuestras oraciones de petición, probablemente encontraremos en el fondo de todas ellas el deseo de disfrutar de este mundo, de no comprometernos con nadie, de vivir bien aquí sin dolor ni muerte...

Somos desgraciados deseando todo esto y más aún porque Dios no nos lo da. Cambiemos a Jesús. Vivimos para construir el reino, como ciudadanos de la Ciudad Definitiva. Nuestros valores no son de tierra ni para la tierra, aceptamos la misión: y entonces –y solamente entonces– experimentaremos que lo de Jesús es una Estupenda Noticia, un modo de vivir fascinante, satisfactorio, aquí y para siempre.

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/1440-pan-para-celebrar-la-fiesta.html

Ilustración: Juan de Juanes: 

https://www.ncregister.com/blog/corpus-christi-scriptures-and-art

Breve nota LB: Curioso que Vatican News señale otra lectura, como san Marcos 12, 28b-34.

Padre S. Martín: León CIV en España:

https://www.youtube.com/watch?v=Dbs-TSZPDMI

Monseñor Munilla:

https://www.youtube.com/watch?v=Lw3XSyWhyUs

martes, 2 de junio de 2026

Exigencias de un tablero por hallar

DEL TRÁNSITO ESEQUIBENIO

Luis Barragán (*)

Los problemas fundamentales del país requieren de un sostenido y libre debate público, institucionalizado a través de los órganos deliberantes del Estado, los medios académicos y de comunicación social, además de las más variadas expresiones societales. Obviamente, el histórico y legítimo reclamo venezolano sobre el territorio esequibano, esequibense o esequibenio, ilustra no sólo la intensa y afortunada búsqueda de las pruebas documentales que respaldan nuestra pretensión, sino también la formidable construcción de alegatos elaborados por distintas generaciones que, confluyendo en una amplia discusión de legos y especialistas, han permitido robustecer una causa de inequívoco interés nacional. Por ello, las etapas más fructíferas de dilucidación del problema suelen coincidir con aquellas de mayor apertura política y ejercicio de las libertades públicas, aun cuando bajo las dictaduras el grave asunto no dejó de manifestarse de uno u otro modo a lo largo de los siglos precedentes.

A pesar de la dura y accidentada vida política de la Venezuela caudillista del XIX, y aun considerando la inevitable parcialidad política de buena parte de la prensa, esta tendió a ofrecer un vigoroso testimonio de atención y sensibilidad patriótica, además de una efectiva conciencia de los peligros territoriales que afrontaba la República, en contraste con no pocos gobernantes de la época [1]. Con la cobertura democrática del XX, especialmente durante los años sesenta, la cuestión alcanzó dimensiones inéditas para actualizar el compromiso nacional con el reclamo. Por una parte, heredamos una tradición y una sentimentalidad vinculadas al territorio despojado que, desde antiguo, daban ocasión a manifestaciones populares e incluso a juegos infantiles orientados a defenderlo [2]; por otra, desde los inicios de aquella década se retomó la reclamación con renovada firmeza y, particularmente, el parlamento se convirtió en un magnífico escenario para una viva polémica nacional en la Venezuela modesta que fuimos, irreductiblemente plural y pluralista, bajo una democracia severamente amenazada desde los extremos ideológicos, y que ostentaba – importa acentuarlo - una cancillería diligente y eficaz [3].

Ese otro país que fuimos puede advertirse en cualquier primera plana de los periódicos de entonces: por ejemplo, las ediciones de El Nacional correspondientes al 17 y 18 de febrero de 1966 destacaron tanto la resistencia británica a discutir el laudo arbitral de 1899 como la suscripción, al día siguiente, del Acuerdo de Ginebra. Sin embargo, aquellas noticias tenían por contexto y competían con otras preocupaciones, controversias y responsabilidades gubernamentales de interés para una ciudadanía diversa. Al comparar esa experiencia con las últimas décadas, encontramos un panorama muy distinto, pues han predominado la (auto)censura, el bloqueo informativo y la persecución, mientras que un temario complejo y multifacético ha cedido espacio a una simplificación radical a favor del discurso polarizante.

En la presente centuria ocurre algo muy distinto cuando examinamos el tratamiento parlamentario de la materia esequibana. Con excepción de la Asamblea Nacional electa en 2015, el parlamento perdió progresivamente autonomía deliberativa en el contexto del deterioro institucional del Estado venezolano, afectando directamente la defensa de la soberanía nacional [4]. Bastaría analizar los debates, omisiones y confrontaciones políticas de las últimas décadas para advertir la crisis del parlamentarismo, la concentración del poder y la necesidad de una cada vez más urgente reconstrucción republicana mediante un eventual proceso de transición democrática.

Las posturas de la oposición, al menos en relación con los parlamentos electos en 2010 y 2015, han sido suficientemente claras al llamar la atención sobre la política oficial —oficialista y oficiosa— y, especialmente, acerca del desempeño de la cancillería y de la representación diplomática ante las Naciones Unidas [5]. Y aunque no es éste el momento oportuno para pormenorizar los detalles del referéndum consultivo de 2023, vale recordar que, en la práctica, se promovió una consulta cuyos efectos e implicaciones jurídicas resultaron profundamente ambiguos. Paradójicamente, el mismo gobierno que la impulsó compareció posteriormente ante la Corte Internacional de Justicia, evidenciando una conducta política difícilmente compatible con la claridad estratégica que exige una controversia de semejante magnitud.

Guillermo O'Donnell reflexionó sobre la ciudadanía de baja intensidad, trunca e impotente frente a un Estado incapaz de imponer plenamente la legalidad, describiendo un fenómeno frecuente en América Latina [6]. Empleando analógicamente la expresión, cabría preguntarse si no enfrentamos también un Estado de baja intensidad: un aparato institucional crecientemente erosionado, incapaz de ejercer plenamente sus competencias, estimular la cohesión nacional y responder adecuadamente a los desafíos derivados de las migraciones, internas y externas, así como a una vulnerabilidad territorial que agrava las dificultades de una transición política aún pendiente.

La aguda crisis territorial planteada en las postrimerías del siglo XIX fue, en importante medida, consecuencia de la pérdida de legitimidad estatal, de la precariedad republicana y de la imposibilidad de cohesionar a la población mediante el uso instrumental de un conflicto territorial por parte de un poder agotado. Cualquier parecido con ciertas circunstancias actuales difícilmente puede atribuirse al azar, pues pareciera que nos hemos deslizado, casi inadvertidamente, hacia algunos de los dilemas característicos de aquella centuria.

La sola lectura de dos obras eminentemente jurídicas, como las de Allan R. Brewer-Carías y Rafael Badell Madrid [7], ambas publicadas en 2023, permite inferir —aun sin proponérselo expresamente los autores— la necesidad de reconstruir una auténtica política de Estado en torno a la controversia territorial. La continuidad jurídica expresada en el uti possidetis juris, la búsqueda de legitimación internacional, la construcción de consensos estratégicos duraderos, una política exterior prudente y la consolidación de una narrativa nacional coherente aparecen como elementos indispensables de cualquier esfuerzo futuro. La vasta literatura dedicada a la cuestión territorial ofrece, además, numerosos correctivos y enseñanzas susceptibles de ser incorporados a una política pública de largo alcance. No obstante, la reestatización del Estado que es algo más profundo que una simple reinstitucionalización administrativa, la territorialidad y la soberanía forman parte de una misma ecuación histórica para los venezolanos de esta hora.

Valga acotar, finalmente, el desplazamiento de contingentes cada vez más numerosos de compatriotas hacia el oriente continental, impulsados por necesidades elementales de subsistencia. Difícilmente podrá prosperar una nueva orientación política para la controversia territorial sin considerar también la situación de quienes, empujados por la desesperación económica y social, han terminado estableciendo vínculos de vida y trabajo en el vecino país. La cuestión esequibanense no remite únicamente a la geografía, la diplomacia o el derecho internacional; remite, asimismo, a la capacidad de la República para reconstruirse a sí misma.

Referencias:

[1] Estrada Bracho, I. R. (2024) “Aproximación histórica a la ´Cuestión Guayana´ en la hemerografía venezolana (1890-1899)”. Trabajo de grado. Escuela de Historia, Universidad Central de Venezuela, Caracas.- No obstante, prevaleciente un imaginario del abandono, columnistas aseguraron que “hubo un silencio general de la prensa” en 1899, como: Ramos, J. (1981) “Páez, Pérez Jiménez y la cuestión de Guyana”. El Nacional, Caracas, 17/06, en:

https://apuntaje.blogspot.com/2026/05/notas-esequibanas.html.

[2] Misle, C. E. {Caremis} (2000) “Hasta los niños reclamaron el Esequibo”. El Universal, Caracas, 03/06:

https://apuntaje.blogspot.com/2026/05/notas-esequibanas.html.

[3]  En efecto, hubo también cuestionamientos del Acuerdo de Ginebra en el parlamento (sesiones de marzo de 1966, añadida una secreta), academia y opinión pública, reflejando la naturaleza y características del sistema político de entonces. Vid. Barragán J., L. (2016) “Esequib(v)o: enunciados para una discusión”, en: Briceño Monzón, C. A. – Buttó, L. A. – Olivar, J. A. [Coordinadores] “La cuestión Esequibo: Memoria y soberanía”. Universidad Metropolitana, Caracas: 283 ss.

[4]  Barragán J., L. (2021) “El Esequibo y el parlamento venezolano del siglo XXI: los pasos perdidos”. Aldea Mundo, Universidad de Los Andes, Núcleo Táchira, N° 52 (26) de julio-diciembre:

http://erevistas.saber.ula.ve/index.php/aldeamundo/article/view/18120

[5] (2023) “10.554.000 de votos en el referendo por el Esequibo en Venezuela, según CNE”, en:

https://rostrosvenezolanos.com/votantes-resultados-referendo-consultivo-esequibo-2023-cne/?utm_source=chatgpt.com

[6] ¿Alguien puede desmentir que sea este el caso venezolano?: “El estado de derecho, corolario y soporte de la ciudadanía y, por lo tanto, elemento central de la democracia, sólo rige de manera intermitente en nuestros países. La violencia generalizada, la ineficiencia, si no la venalidad, de la justicia y el abuso impune de toda clase de poderes, públicos y privados, aumenta la imprevisibilidad y las penurias del cotidiano de muchos”. Vid. O´Donnell, G. (2015) “Contrapuntos. Ensayos escogidos sobre autoritarismo y democratización”. Prometeo Libros, Buenos Aires: 282.

[7] Brewer-Carías, A. R. (2023) “Derechos de Venezuela sobre el Territorio Esequibo, la nulidad del laudo arbitral de 1899 y las falsedades en la Memoria de Guyana ante la Corte Internacional de Justicia”. Academia de Ciencias Políticas y Sociales – Editorial Jurídica Venezolana, Caracas; y Badell Madrid, R. (2023) “La reclamación de Venezuela sobre el Territorio Esequibo”. Academia de Ciencias Políticas y Sociales, Caracas.

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(*) Ponencia para el XIV° Congreso de Investigación y Creación Intelectual: Pasado y presente de la Guayana Esequiba desde una perspectiva multidimensional, Universidad Metropolitana, Caracas, 29 de mayo de 2026.

Cfr. 

https://www.unimet.edu.ve/expertos-abordaron-disputa-sobre-el-esequibo/

02/06/2026:

 https://www.elnacional.com/columnas/2026/06/del-transito-esequibenio/

El derrumbe de una iconografía

LA CAÍDA DEL CHAVISMO AMARILLO Luis Barragán El chavismo ha representado la resistencia de los distintos sectores sociales que todavía ...