lunes, 16 de marzo de 2026

Realidades bajo sospecha

DE LA ANOMIA SOCIAL A LA POLÍTICA

Luis Barragán

Desde aquel ya lejano bachillerato en humanidades y el inicio de los estudios de derecho, andamos con la noción sociológica a cuestas que tuvo a bien abordar audazmente el seminario internacional de política y antipolítica realizado en Caracas a finales del siglo pasado. Intentando decodificar la naturaleza esencial del régimen, uno que otro apela a la anomia como un buen pretexto para cubrir la columna de opinión, generalizando la expresión al extremo de hacerla banal.

En una anterior ocasión, empleamos el artefacto verbal para distinguir al socialismo de este siglo: el Estado anomizador que sugiere un cambio de dirección para superarlo. Sin embargo, la tarea requiere de un esfuerzo de autodisciplina social que recomienda la campaña correspondiente de los partidos y demás manifestaciones de una activa civilidad en los días que cursan.

Solemos, por una parte, olvidar que la anomia social se da en ámbitos muy específicos que se suponen organizados y estructurados: hay gremios que no renuevan sus autoridades internas desde hace más de veinte años, pero osan reclamar libertad y democracia en la calle; o pistas para el entrenamiento deportivo suficientemente regladas con jóvenes vanidosos que atropellan e insultan a los muy adultos, por no mencionar los curiosos grafitis de envidiable caligrafía y estúpida obscenidad. Podrá alegar el gobierno la insensibilidad de los muy anteriores que no facilitaron un asiento para esperar la llegada del tren en el metro de Caracas, callando que la aspiración y logro fue la de una mayor puntualidad, rapidez y eficiencia; o la dura y efectiva sanción moral de los viandantes para los consumidores de alimentos dentro del sistema.

E, igualmente, por otra, la anomia política la exponen los propios cuadros de conducción, pues, la dirigencia exiliada, especialmente la de Estados Unidos, guardó silencio con la injusta deportación de venezolanos a El Salvador; o que aún no hay una libre y convincente deliberación en las cámaras parlamentarias y edilicias, como tampoco existe en los órganos ejecutivos solo nominalmente colegiados del promedio de los partidos. Por obvias razones, nuestros paisanos hubiesen agradecido recientemente en Chile un discurso un poco más denso de gratitud por la acogida y solidaridad que incluyera a Andrés Bello y sus extraordinarios aportes al gran país del sur, por no mencionar con habilidad y respeto la acogida y solidaridad que le dimos por muchos años a los chilenos sometidos a una feroz dictadura.

Rebecca Hanson, Verónica Zubillaga y David Smilde, al introducir una magnífica obra colectiva intitulada “The Paradox of Violence in Venezuela” (University of Pittsburgh, 2023), aciertan al correlacionar la anomia social con la política: gobernanza criminal, militarización policial y políticas de seguridad, debilidad y transformación del Estado, para arribar al paradójico fenómeno observado de un aumento de la violencia y la conflictividad en el período de menor pobreza y mayor igualdad. Entonces, la pobreza no fue ni es el factor preponderante, sino la debilidad del Estado de Derecho, la pérdida de legitimidad de las instituciones y partidos, la multiplicación de los actores políticos informales y agresivos, la desconfianza ciudadana en la representación, la corrupción sistémica, entre otros motivos.

La política como apostolado y servicio constituye una dimensión esencial que ha sido liquidada por el populismo muy bien arraigado en los escenarios públicos, absolutamente mesiánico y de gratificaciones instantáneas. Se dirá, bien pendejo es el que no hace de la política un modo de vida de acuerdo a los códices prohibidos, pero a la vez objetos del más amplio conocimiento y perversa pedagogía.  

Una tarea favorable y hasta indispensable para la transición deseada, es la urgente y masiva formación social, política e ideológica de las organizaciones de la sociedad civil y de los partidos llamados a un necesario consenso nacional. Importa tanto la reescolarización de la población para una convivencia saludable, real y pacífica, como la pronta reivindicación y capacitación institucional del Estado que ahora no le da siquiera una vuelta al campo trillado por sus aprovechadores.

Ilustración: Rafat Alkhatib.

Fotografías: LB, UPEL (Caracas, 03/02/2026).

16 y 17/03/2026:

https://www.elnacional.com/2026/03/de-la-anomia-social-a-la-politica/

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/44122-de-la-anomia-social-a-la-politica

Caza de citas

La verdad, esa profesora no hubiera merecido saber jamás que un error me había llevado a ocuparme de Montherlant, en vez de Maeterlinck. Pero aún no había descubierto ese error y mi compañero de departamento, Allan Francovich, un excelente amigo del internado británico en que estudié la secundaria y al que había encontrado de la forma más casual en el primer metro que tomé en París, odiaba a Montherlant”

Alfredo Bryce Echenique

 (“Permiso para sentir. Antimemorias II”, Anagrama, Bacelona, 2021: 27)

Pieza: Gab Bois.

Noticiero retrospectivo

- Luis Britto García. “El cadáver político”. El Nacional, Caracas, 24/01/1986.

- Joaquín Marta Sosa y Ramón Melinkoff. Entrevista a Eduardo Fernández. Summa, Caracas, N° 52 del 15/06/72.

- Luis Esteban Rey. “Glosas” (Conflicto árabe-judío, evolución del problema, Estado palestino, petróleo y conflicto). El Universal, Caracas, 08/05/77.

- Alan R. Brewer-Carías. Constitución de 1961 y derecho a la información. El Nacional, 28/02/89.

- Asdrúbal Zurita. “Un monigote llamado atletismo”. Élite, Carcasm 20/07/73.

Reproducción: "América Alonso, Enrique Alzugaray y Nury Flores, en una escena de la nueva tira Sor Alegría". Revista Bohemia, Caracas, 1966.

Noticiero retrospectivo 1 / Noticiero retrospectivo 2

El mitín inasistido

DESPROPORCIÓN

Luis Barragán

El jueves próximo pasado, se movilizó un número importante de trabajadores a la plaza Morelos de la ciudad capital en demanda de un aumento salarial. Incluso, hubo marcha hacia el centro e, insólito para los tiempos que hemos vivido, se les permitió romper distintas barreras policiales en el trayecto.

Lo curioso fue la reacción del oficialismo frente a un modesto evento anunciado con suficiente antelación, al inventar - ¿cuándo no? – una contramarcha de los empleados públicos que todavía están resignados a cumplir con la convocatoria. Esta vez, el gobierno que es temeroso al mismo tiempo que procura infundir temor, tomó las vecindades de la plaza, montó un espectacular escenario con un poderoso equipo de sonido, e, imaginando, el orador una avenida repleta de personas, no permitió que se oyera la voz de la protesta.

Mientras que los oradores de la Morelos intentaban hacerse oír por la entusiasta audiencia, el animador del gobierno improvisaba un mensaje que retumbaba en los edificios cercanos, asegurando que muy pronto llegarían los reales del petróleo para asistir a la población en los hospitales y darle de comer, como nunca lo hizo la cuarta república. Por supuesto, pidió la devolución de los Maduro y,  el seguramente funcionario público de alguna responsabilidad partidista, ahogó con sus estridencias el mensaje limpio y concreto de los dirigentes opositores.

No cabe duda del superior costo material de la instalación de la tarima y de todos sus artilugios para tratar de neutralizar la legítima ciudadana que no tardó en marchar hacia el centro histórico caraqueño, mientras proseguía el espectáculo musical con los empleados públicos que poco a poco llegaban con evidente hastío en sus rostros. Y el costo emocional infringido a sus propios e impotentes seguidores que deben contener la rabia, porque tampoco les alcanzan los reales para que sobreviva la familia.

La disparatada propaganda gubernamental que pinta la realidad que no es, fracasa: todos tienen hambre, todos saben cuál es la responsabilidad que le incumbe al oficialismo y a más nadie. Lo peor es que el seguidor más desavisado, distraído y apendejiado de este socialismo del siglo XXI, siente vergüenza al percatarse del uso desproporcionado y avieso de los recursos públicos para esconder la protesta desarmada de la oposición responsable.
Fotografías y videos: LB, Plaza Morelos (Caracas, 12/03/2026).

16/03/2026:

https://lapatilla.com/2026/03/16/luis-barragan-desproporcion/

domingo, 15 de marzo de 2026

"... Para que los que no ven, vean, y los que ven, se queden ciegos"

¿QUEREMOS VER... O NOS CONFORMAMOS CON CREER?

(San Juan, 9: 1-41)

Enrique Martínez Lozano

En el capítulo 9 del cuarto evangelio, se ofrece una catequesis cristológica, que trata de señalar todo el proceso de adhesión a la persona de Jesús, según los parámetros de las primeras comunidades joánicas.

Los elementos básicos de dicha catequesis parecen ser los siguientes:

• "ungido" = bautizado;

• Jesús, luz para las personas, "luz del mundo" (Jn 8,12);

• el hombre reconoce a Jesús como "profeta";

• persecución por parte de la autoridad judía y riesgo de excomunión (es lo que vivieron los miembros de la comunidad joánica, a partir de los años 80);

• discusión –catequética o apologética- con la autoridad judía;

• Jesús se vuelve a hacer presente en esa circunstancia de persecución;

• proclamación de fe: "Creo, Señor".... "Y se postró ante él";

Conclusión: el problema consiste en que, estando ciegos, pensamos que vemos.

El tema de la luz –y todos los relacionados con él: iluminación, visión, despertar...- ocupa un lugar absolutamente central en la literatura espiritual.

El motivo es simple: todo el proceso de crecimiento y transformación de la persona arranca con la comprensión de quienes somos. Solo a partir de esta claridad, es posible vivir coherentemente.

Así entendida, la comprensión –o la visión- es lo opuesto a la creencia. Esta última es apenas un "objeto mental" que, en el mejor de los casos, sirve únicamente para apuntar o señalar hacia la verdad mayor, que siempre escapará a cualquier razonamiento.

Con frecuencia, sin embargo, todavía es peor: la creencia –cualquier idea que podamos tener- se absolutiza y, de ese modo, se interpone e impide abrirse a la verdad.

La "visión" permanece oculta a la mente. Esta no es herramienta adecuada para tal fin. Su enorme capacidad funciona adecuadamente en el mundo de los objetos, pero se ciega ante todo lo que es inobjetivable, es decir, las realidades más importantes de la vida.

La mente puede acometer aún con éxito otra tarea: la de poner a prueba e incluso desenmascarar planteamientos o posturas irracionales y/o nocivos. Hablamos entonces de la "razón crítica", como un logro irrenunciable que necesitaremos cultivar.

Sin embargo, cuando se habla de "visión", no se está propugnando la irracionalidad, sino –es algo muy distinto- la transracionalidad. Se valora toda la función de la mente, pero se ha descubierto que existe otro modo de conocer que es previo y más "fundamental" que la razón. Es el conocimiento inmediato, experiencial, intuitivo... Lo que se ha llamado el "conocimiento místico".

Característica de esa forma de conocer es la no-dualidad. La mente es separadora; el conocimiento místico "ve" la no-separación de todo, advirtiendo la naturaleza última, común y compartida, de todo lo que es.

En esa visión, la persona capta el núcleo de lo real y, simultáneamente, comprende su verdadera identidad. A partir de ahí, podrá decir como decía Jesús en el cuarto evangelio –y como dice el propio ciego-: "Yo Soy". Nos hemos reencontrado en la Verdad de lo que somos, más allá de las ideas, creencias o juicios de cada cual. Por decirlo en lenguaje cristiano, hemos sido "ungidos", somos "otros Cristos", compartimos la misma visión de Jesús. Hemos pasado de "tener creencias" a "ver".

Sin embargo, a la autoridad religiosa únicamente le importa una cosa: que se actúe conforme a la ley. El relato de la investigación que llevan a cabo con el ciego y con sus padres pone de manifiesto un comportamiento patético: han perdido todo el interés por la persona del ciego, no les interesa si ve o no ve; se aferran solo a la posible alteración de la legalidad.

No es difícil advertir, detrás de ese comportamiento, la necesidad de mantener el poder, gracias a un control férreo sobre la norma. Suele ser el modo de funcionar autoritario: desinterés hacia las personas, exigencia legalista a ultranza.

Jesús se había situado justo en el extremo opuesto: "No es el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre" (Mc 2,27). Este es, sin duda, el "juicio para el que he venido yo a este mundo: para que los que no ven, vean, y los que ven, se queden ciegos".

No se trata de una amenaza, sino de una constatación: quienes creen ver, porque han identificado las cosas con sus pensamientos, en realidad permanecen ciegos; se pierden la verdad de lo que es. Por el contrario, quienes quieren ver, porque son conscientes y sufren a causa de su "ceguera", encuentran el camino de la visión.

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/4781-queremos-ver-o-nos-conformamos-con-creer.html

Ilustración: Gioacchino Assereto.

Padre S. Martín: Actualidad comentada. ¿Competencia por el poder entre mujeres y sacerdotes:

https://www.youtube.com/watch?v=btW34Cg7vJs

León XIV:

https://www.youtube.com/watch?v=641WcY_pQec

Cardenal Porras:

https://www.youtube.com/watch?v=vptqZbNG33E

Padre de Sousa: 

https://www.youtube.com/watch?v=xt5px0p0Tt4

J. Martín: 

https://www.youtube.com/watch?v=9b1W_GD9BrU

Padre Savoia;

https://www.youtube.com/watch?v=KEbgDG1PoGU

Monseñor Munilla: 

https://www.youtube.com/watch?v=QIdORxTj_uQ

miércoles, 11 de marzo de 2026

Al encuentro de Octavia de Cádiz

BRYCE ECHENIQUE, EL ZUMBÓN

Luis Barragán

Recibo en WhatsApp la fotografía y responde el gordo José que fue tomada en medio de los avatares de una ciudad que la supongo Miami, pero tardé en saberla originalmente publicada por El País de Madrid. La reenvío a María Efe, quien recuerda al peruano que alguna vez leyó, percatándose  inmediatamente de su fallecimiento a través de las redes.

Nos ha invadido una enorme tristeza al recibir la noticia, como si tratásemos de un familiar cercano, pues, en mi caso, lo descubrí un buen día en el local de Walter en Chacaíto o del hosco Raúl en Sabana Grande, no preciso ahora, divirtiéndome por entonces esa extraordinaria ironía del mayo francés y de los marxistas peruanos que lo aprovecharon para levantarse a las francesitas en las barricadas. Ocurrió al revés, el Martín Romaña rápido se convirtió en Julius, gracias a una novela en la que imaginé a Frank Lloyd Wright supervisando el diseño que hizo de la casa construida por la familia que, más tarde, en la versión de una telenovela colombiana transmitida acá, solo fue una casa más de las del montón como las de los superenchufados de esta hora venezolana de ostentaciones vulgares.

Ocurría que esa generación de los ochenta que un psiquiatra o su entrevistadora llamó boba, tendía a leer una novela, un poemario o quizá un ensayo, como los niños de muy antes lo hacían con los suplementos de Superman, el Fantasma o Condorito. Por diversión, porque nadie iba a presentar un examen parcial o final sobre la obra, nos enterábamos de Inés u Octavia de Cádiz, y, salvo uno o dos de sus libros, le leímos con mucho interés, buscando siempre el sarcasmo, la ocurrencia humorística y la muy seria crítica social que nos entregaba con un humor ni tan etílico o sortario como se presumía.

Tengo la convicción de que nace unos años antes y ese movimiento industrializador de las letras llamado el boom latinoamericano, se hubiera encargado de universalizarlo como el que más, hacerlo candidato eterno al Nobel, y de propiciar un intenso estudio académico de su narrativa de una mayor factura al que le han dispensado. Frecuentemente se le candidateó al premio internacional Rómulo Gallegos y generó grandes comentarios en la prensa local, que sepamos, pero después muy poca gente se acordó de él en Venezuela..

“Hermano pequeño y zumbón del boom”, inmediatamente lo asocio con mi generación. La de los ochenta tan particulares que vivimos en el país que buena parte nunca sospechó lo que vendría y de una década que no sospechan suficientemente los muchachos de ahora.

12/03/2026:

https://lapatilla.com/2026/03/11/luis-barragan-bryce-echenique-el-zumbon/

martes, 10 de marzo de 2026

Del sabotaje preventivo

LOS TORPEDEROS DE LA TRANSICIÓN

Luis Barragán

Todo parece indicar que el inicio de la transición tardará un poco más, al menos si se trata de una transición democrática, verificable y concursada por los sectores más convincentes de la oposición. Apenas comenzando a navegar las anunciadas etapas de recuperación económica y de estabilización institucional, es natural la impaciencia o la resistencia de factores que desean adelantar o postergar indefinidamente un proceso tan difícil y complejo, y que terminan lanzándole sus propios torpedos.

Convertida la jugada táctica en estratégica, dentro y fuera del gobierno hay quienes - conscientes e inconscientemente - pretenden los más inmediatos comicios con las mismas autoridades o registros electorales y hasta la eliminación definitiva de las prestaciones sociales entre otras oportunidades y tentaciones que las circunstancias presuntamente ofrecen. Sin embargo, resulta contranatural que actores principales y secundarios, plenamente identificados con el oficialismo que los ha favorecido, desplieguen una cierta capacidad para contradecirlo, obstaculizarlo y también ridiculizarlo en el doble empeño y compromiso de recuperación y estabilización del país.

Ocurre específicamente en la Universidad Simón Bolívar, donde el equipo rectoral interventor designado por el ejecutivo nacional, continúa con las agresiones contra los gremios de lo que ellos entienden, en última instancia, como un feudo político y personal desde hace cuatro arbitrarios años. A modo de ilustración, los voceros del oficialismo académico le arrebataron la Casa del Profesor a los agremiados, cuyos aportes para el sostenimiento de la Asociación de Profesores ha sido confiscado por el Estado desde hace bastante tiempo, caprichosamente reemplazaron la legítima comisión electoral y pretenden intervenir y hacerse del Instituto de Previsión Social que heroicamente presta sus servicios a los afiliados.

En todas las experiencias conocidas de (pre)transición, surgen actores de veto o spoilers de la paz que, desde las entrañas del propio régimen o de sus estructuras administrativas, entorpecen el proceso, reinciden en el autoritarismo, contribuyen a la desconfianza y a la inestabilidad, en la búsqueda de reconocimiento, concesiones o sabotaje en buena o mejor medida, interpretando el aporte a la materia de Stephen John Stedman. Agreguemos el retroceso en los esfuerzos de democratización, la erosión institucional y la obstrucción administrativa que ensayan encubiertamente la élite y los agentes polarizadores, como deducimos de los textos de la politóloga Nancy Bermeo.

Caracas ha concertado con Washington la implementación de una iniciativa a todas luces torpedeada por las autoridades interventoras de Sartenejas y del Litoral Central de una irrefutable identidad política e ideológica, generando el inevitable desconcierto, recelo y temor: por lo visto, esas autoridades son las que interpretan e imponen la voluntad de Miraflores. Actuando como un aparato burocrático de poder, la universidad que tanto necesita del restablecimiento de su normalidad institucional, además del soporte presupuestario, contradice el más elemental propósito de corrección del curso que ha tomado la vida republicana.

Ilustración: Jan Wojcik.

Composición gráfica: Idea para IA de X (Grok) en torno a un submarino ruso:

https://www.diariolasamericas.com/mundo/cuba-un-paraiso-seguro-submarinos-y-armamento-rusia-n4241716

10/03/2026:

https://www.elnacional.com/2026/03/los-torpederos-de-la-transicion/

Realidades bajo sospecha

DE LA ANOMIA SOCIAL A LA POLÍTICA Luis Barragán Desde aquel ya lejano bachillerato en humanidades y el inicio de los estudios de derech...