Hay una historia que no
podemos olvidar. Venezuela, política y petróleo tituló Rómulo Betancourt su
libro clásico de 1956.
Entretejido de contexto
histórico-político y como cabe suponer, de argumentación partidaria, el libro
es un largo y detallado relato del empeño venezolano en dominar la riqueza de
su subsuelo, legalmente heredada por la República de la legislación que el pensamiento
mercantilista aconsejaba a la monarquía española.
En 1992, el fraterno Diego
Bautista Urbaneja publica Pueblo y Petróleo en la política venezolana del siglo
XX un texto importante que aborda desde otro ángulo la misma cuestión. La
noción de pueblo es una inquietud constante en sus y en las apremiantes
llamadas de atención que nos hace sin subir la voz.
Desde que en diciembre
pasado el Presidente de Estados Unidos se refirió a que los venezolanos
habíamos “robado” su petróleo, estoy por escribir estas líneas sobre el proceso
que llevó a la nacionalización de la industria y el comercio de los
hidrocarburos venezolanos en 1976 durante el primer gobierno de Carlos Andrés
Pérez.
Sucesivos gobiernos y
Congresos democráticos, fueron conduciendo a la nación hacia esa trascendente
decisión. El tema se discutió amplia e intensamente, con la diversidad de
posiciones que es propia de la pluralidad de visiones e intereses, hasta que
fuimos aproximándonos a un consenso nacional. En esa ruta ministros eminentes y
patriotas que empezaron con Pérez Alfonso tuvieron la responsabilidad de
conducir con tino una política decisiva.
El camino había comenzado
antes, con Medina. Su excelente Ley de Hidrocarburos sería reformada para los
Contratos de Servicio, vinieron la Ley de Reversión, la de Nacionalización del
Gas. En los comicios de 1973 todos los candidatos, salvo Pérez, prometieron
nacionalizar la industria. Éste asumió la tarea con amplitud que puede verse en
la Comisión Presidencial para la Reversión de la Industria Petrolera designada
en marzo de 1974, al tomar posesión. La presidía su ministro del área y además
de otros cuatro del alto gobierno, los presidentes de las comisiones de Minas e
Hidrocarburos del Congreso. Representantes de todos los partidos, las organizaciones
laborales y empresariales, Pro-Venezuela y el Consejo Bancario Nacional, las
universidades, los colegios de Ingenieros, Abogados y Economistas escogidos por
cada organización, más otros cinco designados por el propio presidente con un
sentido pluralista que incluyó a distinguidos independientes.
Tras un debate nacional y
parlamentario se sancionó la Ley, se creó PDVSA que sin ser perfecta, fue una
empresa modelo. Después vinieron el cambio del patrón de refinación, la
internacionalización y la apertura petrolera durante Caldera II. Todo sin
traumas internos o externos, con respeto riguroso al Derecho. Los yerros de la
superstición ideológica y la corrupción posteriores a 1999 son excepción y
nunca regla en esa historia que en su esencia, es motivo de orgullo para los
venezolanos.
La discusión del proyecto de
reforma a la Ley de Hidrocarburos comenzó en la Asamblea Nacional. Cuando
escribo, no se ha publicado el proyecto anunciado. Supongo que al aparecer este
artículo ya se conocerá, porque los diputados necesitan conocerlo y estudiarlo
y el país entero, el pueblo que somos, estar informado y consciente de la
importancia que para nosotros tiene.
La reparación e indemnización del daño laboral tendría
un claro efecto dinamizador de la economía venezolana
“Importa resolver el dramático y prolongado problema
de los trabajadores venezolanos mucho más allá del aumento nominal de los sueldos
y salarios, y, por ello, coincidimos con la propuesta surgida desde la
Asociación de Profesores de la Universidad Simón Bolívar (APUSB) en torno al
resarcimiento de lo que es, en propiedad, el daño laboral que nos ha propinado
el gobierno nacional”, así lo expresó el abogado y reconocido columnista de
prensa, Luis Barragán, miembro del comité político nacional de Encuentro
Ciudadano, en el programa radial “Termómetro social”, transmitido por Fe y
Alegría 1390 AM, conducido por Pablo Zambrano, Juan Sosa y Víctor Fuenmayor.
Advirtió Barragán que se trata no sólo de aumentar los
ingresos reales, sino de raparar socialmente e indemnizar económicamente a los
trabajadores para darle destino cierto y provechoso a los extraordinarios
ingresos petroleros que se anuncian: “El desconocimiento del salario en
Venezuela, la pérdida de oportunidades laborales, la capacitación y
recapacitación acordes a la dinámica que adquiere e imponela economía digital, la inexistencia de una
confiable seguridad social, por ejemplo, aconseja una pronta reparación social
invirtiendo los recursos petroleros para la efectiva indemnización económica
por el daño laboral causado”.
Indicó el dirigente venezolano que la inyección de
esos recursos en las cajas de ahorro con las que el Estado tiene una enorme
deuda por varios años acumulada, o la inversión en empresas privadas
productivas en el área petrolera misma, “tendrán – además – efectos
dinamizadores de la industria y comercialización de bienes y servicios, como la
construcción, los seguros, entre otros.
En días pasados, la
vicepresidente ejecutiva devino presidente por encargaduría de la República y,
en razón de su alta investidura, quedó formalizada la máxima jerarquía que ha
de ejercer sobre la entidad castrense a la que se le han incorporado
innecesariamente los cuerpos policiales. De acuerdo con la Constitución, bastará
con señalar que la Fuerza Armada Nacional (FAN) tiene el monopolio lícito de
las armas, por lo que multiplicar y detallar el alcance de esa autoridad parece
tener un propósito y uso meramente político.
La Comandancia en Jefe (CJ)
deriva del carácter o condición de la presidencia según una pacífica tradición
constitucional pocas veces alterada, aunque hoy la Ley Orgánica de la FAN le
confiere una extraordinaria naturaleza catalogándola de máximo grado militar.
Quizá igualmente innecesario, porque antes no hizo falta tal precisión para el
desempeño eficaz y convincente de tamaña responsabilidad; después, se ha
prestado para la militarización de la presidencia de la República, y el asunto
tienta a la búsqueda de otras exactitudes – acaso – bizantinas.
Valga la nota escolar: en definitiva, la presidencia de la República implica
las jefaturas esenciales del Estado, del Gobierno y la CJ de las que derivan otras
“menores” (política exterior, hacienda pública nacional, etc.).
Reivindicada la CJ a través
del importante evento político realizado y proyectado desde la sede de la
Universidad Militar de Venezuela, ocurrió algo distinto al vicepresidente
ejecutivo de entonces, Nicolás Maduro, convertido en presidente encargado en
los términos de una amplísima interpretación de la Sala Constitucional según
sus sentencias del 9 de enero y 8 de marzo de 2013. Luego de los comicios, él accedió
a la CJ al juramentarse como titular de la presidencia ante la Asamblea
Nacional electa en 2010.
Entonces, si la CJ recae en un presidente elegido por votación directa, universal y
secreta por los venezolanos, es de esperar la declaratoria de las faltas
expresamente establecidas por la Constitución de 1999, a fin de normalizar la
situación. No siempre es tan obvio que la CJ tiene un decisivo soporte de
legitimidad: la consulta electoral posterior a la declaratoria de la falta
correspondiente y el ejercicio de las atribuciones presidenciales, en estricto
y claro respeto a la institución militar, de conformidad con los artículos 233
y 234, en correspondencia con los artículos 230, 236 (ordinales 5 y 6) y 328
constitucionales.
El reajuste en curso de
corrientes, fuerzas, intereses, legitimidades, jerarquías y funciones parece
extenderse al ámbito militar, naturalmente impactado por los hechos acaecidos
hace exactamente un mes atrás. Se observa un cierto reacomodo al interior del
oficialismo que, por una parte, ha de tener efectos sistémicos en los sectores
de la oposición y, por otra, no necesariamente conduce a una transición
política inmediata, aunque pueda proyectarla en el plano económico, sea en términos
reales o ilusorios. De allí la relevancia del discurso constitucional como piso
indispensable de racionalidad para una etapa democratizadora que, sin cauces
normativos claros, podría activar dinámicas de alto riesgo institucional.
“… La estrategia del
ecologismo político tiene menos que ver con las condiciones ambientales objetivamente
mensurables que con la percepción social de la realidad socionatural. Será esta
última la que determine el tipo de políticas que podrán llevarse a cabo en el
Antropoceno, con las contradicciones correspondientes: el ciudadano que rechaza
el alimento transgénico puede ser el mismo que reclame su derecho a una
gasolina barata con la que llenar el depósito de su todoterreno. El ecologismo
debe así trabajaren las percepciones colectivas y las normas culturales,
creando tabús sociales que limiten la expansión tecnocapitalista”
Manuel Arias Maldonado
(”Antropoceno. La política
en la era humana”, Taurus, Barcelona, 2018: 132)
- Hugo Briceño Salas. “Miremos hacia Colombia”. 2001. Caracas, 09/06/1978.
- Roberto Romanelli. “Afirma el profesor
norteamericano Joseph Westphal: Los lobbys son beneficiosos para el sistema
democrático” /Visitante de Caracas). El Universal, Caracas, 20/10/89.
- Alfredo Peña entrevista a Juan Manuel Sucre Trías.
El Nacional, 21/07/80.
- José Vicente Rangel. “Ni pro-árabe ni anti-judío:
con los derechos del pueblo palestino”. El Diario de Caracas, 26/07/79.
- Flor Urdaneta. “Detrás de la fachada” (Desastre y desunión
interna en COPEI, sustitución de Carlos Rodríguez G). El Diario de Caracas,
17/05/82.
Reproducción: Luis Villalba Villalba. Elite, Caracas, nr. 1811 del 11/06/1960.
Esta fiesta puede tener para
nosotros un profundo sentido religioso, si la entendemos como invitación a la
unidad de todos los seres en Dios. No recordamos a cada uno de los seres
humanos como individuos. Al decir todos, celebramos la Santidad (Dios), que se
da en cada uno de nosotros. No se trata de distinguir mejores y peores, sino de
tomar conciencia de lo que hay de Dios en todos y dar gracias por ello. El
hombre perfecto no solo no existe, sino que no puede existir. Decir ‘ser
humano’ lleva en sí la limitación y por tanto la imperfección en todos los
órdenes. Dios no necesita eliminar la imperfección en nosotros.
Vamos a examinar primero
algunas frases del evangelio que nos ayuden: Sed perfectos como vuestro Padre
es perfecto. De acuerdo, ¿pero como es perfecto Dios? Cuando Dios dice: “sed
santos porque yo vuestro dios soy santo”, no hace alusión alguna a la condición
moral. La perfección de Dios no se debe a sus cualidades. Dios es todo esencia,
no hay nada que pueda tener o no tener. Cada uno de nosotros es perfecto en
nuestro verdadero ser, en lo que hay de Dios en nosotros. No estamos hablando
de nuestras cualidades sino de lo que Dios es en nosotros. Se trata del tesoro
que llevamos en vasijas de barro, como decía Pablo.
Cuando hayáis hecho todo lo
mandado, decid: somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que
hacer. Es un error garrafal el creer que podemos alcanzar la perfección con el
esfuerzo personal. También aquí nos hemos alejado del evangelio. Hemos
propuesto como ideal cristiano, el ideal de perfección griego. El que se somete
a este ideal, no podrá escapar a una de estas trampas: en la medida que lo
consiga, se creerá superior a los demás y los despreciarán olímpicamente (no
hay nada más contrario al evangelio). El que no lo consiga, tratará por todos
los medios, de aparentar que lo ha conseguido, con lo cual caerá en la
simulación y el fariseísmo (nada criticó Jesús con más firmeza).
Las prostitutas y los
pecadores os llevan la delantera en el Reino de Dios. Jesús decía eso precisamente
a los ‘perfectos’, a los que cumplían la Ley hasta la última tilde. Esta frase
de Jesús es un aldabonazo contra la idea de perfección que existía en su tiempo
y seguimos manejando nosotros. Dios no valora el cumplimiento de una
programación sino un corazón sincero, humilde y agradecido. Todo lo que somos
lo hemos recibido de Dios. No hay ni un resquicio para presumir de buenos. Que
yo sea capaz de manifestar la bondad, es la consecuencia de una toma de
conciencia de lo que hay de Dios en mí.
Después de estas sencillas
explicaciones, ¿qué sentido tiene hablar de “comunión de los santos”? si
pensamos que se trata de unas gracias que ellos han ‘merecido’ y que nos ceden
a nosotros que andamos escasos o carentes de ellas, estamos ridiculizando a
Dios y a cada ser humano. Los dones de Dios ni se pueden cuantificar ni se
almacenan. Todo lo que nos viene de Dios es siempre gratuito y por lo tanto,
nunca se puede merecer. Ahora bien, si tomamos conciencia de que en Dios todos
somos uno, comprenderemos que lo que cada uno puede vivir de Dios, de alguna
manera, lo viven todos y beneficia a todos.
Por la misma razón tenemos
que tener mucho cuidado con la expresión “intercesores”, aplicada a los santos.
Si lo entendemos pensando en un Dios que solo atiende las peticiones de sus
amigos o de aquellos que son “recomendados”, una vez más, estamos ridiculizando
a Dios. En (Jn 16,26-27) dice Jesús: “no será necesario que yo interceda ante
el Padre por vosotros, porque el Padre mismo os ama”. Lo hemos dicho hasta la
saciedad, Dios no nos ama porque somos buenos, sino porque Él es el amor y está
en cada uno de nosotros.
Claro que se puede entender
la intercesión de una manera aceptable. Si descubrimos que esas personas que
han tomando conciencia de su verdadero ser, son capaces de hacer presente a
Dios en todo lo que hacen, pueden facilitarnos ese mismo descubrimiento, y por
lo tanto, el acercamiento a Dios. Descubrir que ellos confiaron en Dios a pesar
de sus defectos, nos tiene que animar a confiar más nosotros mismos. Y no sólo
valdría para los que convivieron con ellos, sino para todos los que después de
haber muerto, tuvieran noticia de su “vida y milagros”. Allanarían el camino
para que creciera el número de los conscientes.
La parábola de los talentos
(Mt 24, 14-30) podría parecer que dice lo contrario de lo que acabamos de
apuntar, pero en el fondo es otro el problema que allí se afronta. No se trata
de poner a producir las cualidades que cada uno pueda tener, sino de descubrir
lo esencial que cada uno tiene. Se trata de descubrir el tesoro escondido que
uno no ha ganado, pero que tiene que descubrir dentro de sí mismo. Una vez
descubierto, surgirá espontáneamente el agradecimiento más sincero. Pero la
única manera de agradecer tan gran don, será el aprovecharse de él desplegando
todas sus virtualidades.
No os dejéis llamar maestro.
No llaméis a nadie padre. ¿Qué hubiera dicho Jesús si en su tiempo se hubiera
encontrado con el concepto de “santo” que hoy manejamos? Él mismo dijo al joven
rico: ¿por qué me llamas bueno? ¿Cómo habría respondido si le hubiera llamado
santo? Pues nosotros no sólo santo, sino que nos atrevemos a llamar a un ser
humano, santísimo. ¡Cuándo tomaremos en serio el evangelio!No somos santos
cuando somos perfectos, sino cuando vivimos lo más valioso que hay en nosotros
como don absoluto. La perfección moral es consecuencia de la santidad, no su
causa.
Si entendiéramos bien las
bienaventuranzas no caeríamos en estas distorsiones que nos alejan del
evangelio. Las bienaventuranzas quieren decir que es preferible ser pobre, que
ser rico opresor; es preferible llorar que hacer llorar al otro. Es preferible
pasar hambre a ser la causa de que otros mueran de hambre porque les hemos
negado el sustento. Dichosos, no por ser pobres, sino por no ser egoístas. Dichosos,
no por ser oprimidos, sino por no oprimir. La clave sería: Las riquezas no son
el valor supremo. El valor supremo es el hombre. Hay que elegir el reino del
poder o el Reino de Dios. Si elegimos el ámbito del dinero, habrá injusticia e
inhumanidad. Si estamos en el ámbito de lo divino, habrá amor y humanidad.
Si la pobreza es buena, por
qué la evitamos. Si es mala, cómo podemos aconsejarla. Ahí tenemos la
contradicción, al intentar explicar las bienaventuranzas. Pero por paradójico
que pueda parecer, la exaltación de la pobreza que hace Jesús, tiene como
objetivo el que deje de haber pobres. El enemigo numero uno del Reino de Dios
es la ambición, el afán de poder, la necesidad de oprimir al otro. Recordad las
palabras de Jesús: “no podéis servir a Dios y al dinero”. La praxis de Jesús es
su vida diaria, es el único camino para entender las bienaventuranzas. El Reino
de Dios es el ámbito del amor, pero para llegar a ese nivel, hay que ir más
allá de la justicia. Mientras no haya justicia, el amor es falso. Ya decía
Plotino: “Hablar de Dios sin una verdadera virtud es pura palabrería”
Para mí, tiene un profundo
significado teológico que la fiesta de los difuntos esté ligada a la de todos
los santos. Litúrgicamente ‘los difuntos’ se celebra el día 2, pero para el
pueblo sencillo, el día de todos los santos es el día de los difuntos, sin más.
Con lo que hemos dicho tenemos datos para una interpretación en profundidad de
esta fiesta. Si todo ser humano tiene un fondo impoluto (Dios), Dios tiene que
amarnos precisamente por eso que ve en nosotros de sí mismo. No puede haber
miedo a equivocarse. Todos son santos en su esencia, y eso es lo que se integra
en Dios porque nunca ha estado separado de él.
Recordar a los difuntos
entraña dar gracias a Dios por todos aquellos seres humanos que han hecho
posible que nosotros seamos lo que somos hoy. Este es el sentimiento religioso
que se identifica con el sentimiento más humano que podamos imaginar.
Meditación-contemplación
“Dioses sois, hijos del
Altísimo todos”.
Esta cita, que Jn pone en
boca de Jesús, es rotunda.
No pudieron soportarla los
fariseos,
ni terminamos de aceptarla
nosotros.
………………
Cuando Jesús dice: “yo y el
Padre somos uno”,
está manifestando su
vivencia más profunda.
Consciente de que su centro
está en Dios,
irradia esa realidad de Dios
en todas direcciones.
………………
Yo no tengo que escalar
ninguna cima inexpugnable,
ni conseguir ninguna meta
inalcanzable.
Solo tengo que abandonar la
dispersión en la que vivo
y centrarme en lo que ya soy
en lo hondo de mi ser.