domingo, 1 de marzo de 2026

Noticiero retrospectivo

- Juan Ángel Mogollón. “A punta de lápiz: La influencia literaria”. El Nacional, Caracas, 17/08/1979.

- Felipe Massiani. “Hacia nuestra afirmación: Soledad del artista venezolano”. Élite, Caracas, N° 403 del 03/06/33.

- Donato Villalba. “Polonia, ¿reforma o revolución?”. El Nacional, 25/02/82.

- Héctor Aveledo Urbaneja. “La cuartilla andariega: Partidos políticos”. El Universal, Caracas, 01/02/58.

- Dossier: Banco de la OPEP. Últimas Noticias, 24/09/2000.

sábado, 28 de febrero de 2026

Opinión de Luis Barragán

Homilía dominical


LOS SÍMBOLOS DEL RELATO

(San Mateo, 17: 1-9)

José Enrique Galarreta

La Transfiguración es un relato común a Marcos, Mateo y Lucas. Falta en Juan. Los tres relatos son muy semejantes. Lucas añade el tema de la conversación de Jesús con Moisés y Elías acerca de la pasión y la muerte de Jesús. Éste es un aspecto fundamental. La Transfiguración de Jesús se sitúa siempre en el anuncio de la Pasión, como para mostrar quién es el que va a morir, y se hace siempre referencia a la Resurrección. La Transfiguración por tanto da el sentido de la muerte y es anuncio de la Resurrección.

Nuestra cultura y nuestra curiosidad occidentales nos llevan a preguntar ante todo qué sucedió, si se trata de un hecho comprobable por los ojos y los oídos, como lo será la crucifixión por ejemplo.

Y sin embargo, tenemos que leer la Biblia entera, y los evangelios, tal como son, no como a nosotros nos gustaría que fueran. Lo "histórico" y lo "real" para nosotros son lo mismo. Para la Biblia, no. Lo "histórico" apenas tiene importancia, salvo porque ahí se puede manifestar lo real, lo que sucede sin que los ojos lo vean.

El texto nos está mostrando "la realidad de Jesús", tal como la captan Pedro, Santiago y Juan, que son los tres jefes más importantes de la comunidad de Jerusalén después de la Resurrección. Jesús es "el Hijo amado, el predilecto". Y debemos recordar que ellos no "entendieron" a Jesús hasta después de la experiencia Pascual, que es cuando se escribe el relato. Por tanto, lo que sucedió está interpretado por la fe.

Esto es lo que muestran todos los símbolos acumulados en el texto: el monte, lugar de la manifestación de Dios, como el Sinaí: la manifestación de su condición por el resplandor de su rostro y sus vestidos: Moisés y Elías, los dos personajes que experimentaron a Dios en la cumbre del Sinaí, el fundador del Pueblo y el primer Profeta: la voz del Señor, manifestada desde la nube, como en el monte Sinaí.

Es un texto formidablemente simbólico: todo el Antiguo Testamento confluye en él. Nos recuerda bastante al relato del bautismo de Jesús, en el que también se interpreta el suceso desde la fe, usando símbolos muy parecidos.

El sentido del texto es doble: por una parte, muestra "lo que hay en Jesús". En Jesús hay mucho más de lo que se ve. En él está el Espíritu, el mismo de los Profetas, el mismo de Moisés, que le hace Hijo Predilecto. Por eso, hay que escucharle.

Por otra parte, está mostrando lo que hay dentro de lo que nosotros llamamos la realidad: el mundo de lo divino, que no es visible, pero es lo más importante de lo real. Con este texto entendemos que la muerte de Jesús es su paso a la Realidad definitiva, su salida de esta realidad provisional, de esta tierra.

Y la resurrección muestra la realidad definitiva de Jesús, después de triunfar de la muerte y de la condición humana que nosotros conocemos.

Fuente: 

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/1260-los-s%C3%ADmbolos-del-relato.html

Ilustración: Augustin Kolawole Olayinka, tomada de: 

https://www.upperroom.org/devotionals/blog-posts/3578

lunes, 23 de febrero de 2026

Desenredar la situación

LA TRANSICIÓN QUE TODAVIA NO ES

Luis Barragán

De una sólida fundamentación académica, el libro de Luis Manuel Marcano Salazar constituye esencialmente un aporte a la literatura política que ciertamente extrañamos en el país, a pesar de la larga crisis existencial que padecemos. Recientemente puesto en circulación, “Venezuela 2026: La transición que necesitamos” (Editorial Torres del Paine, Santiago de Chile), aboga por el reconocimiento de una realidad irrenunciable de la que conocemos poco en un contexto caracterizado por cifras económicas, delincuenciales y hasta epidemiológicas precariamente difundidas e interpretadas.

La sobriedad conceptual de la exposición le devuelve la dignidad que alguna vez ostentó la controversia pública, ahora afectada por una degradación semántica, pues asume decididamente la transición como un problema a resolver porque aún continúa intacto el aparato represivo; no hay una reconstrucción jurídica, como lo confirma la novel Ley de Amnistía, ni fractura alguna del poder establecido en trance de reacomodo. El autor, forzado a un injusto exilio, opta por el enfoque institucional-estructuralista combinado con el del autoritarismo resiliente, a juzgar por los autores expresamente trabajados, en clara defensa de la transición como un hecho estructurador verificable en lugar de las infladas expectativas que tienden a imponerse dada la escasa calidad de una polémica asociada a las consignas de ocasión, la improvisación y la anécdota.

Hacer la transición – ante todo – verificable, pacífica, libre, democrática y, añadimos, independiente, significa el cumplimiento de los hitos, mecanismos y procesos inspirados en los principios y valores constitucionales que sean los que cuenten con una arquitectura institucional como condición previa y no como consecuencia del cambio semejante a otras transformaciones materiales, jurídicas y coercitivas, que son las que autorizan una nueva fase histórica. Dado que la crisis política es, por elemental definición, la de su lenguaje, observamos la interesada desinstitucionalización de la palabra compartida a favor de las más pueriles consignas, la pérdida creciente de precisión y significado que Luis Manuel remite a un sostenido daño antropológico y a una hábil polarización de toda inquietud, evento, planteamiento, noticia y quejumbre.

Respecto a la crisis autoritaria administrada desde Washington y que podría convertirse estructuralmente en una transición, nuestro autor procura dar con una naturaleza exacta del proceso, intentando suscitar, jerarquizar y reorganizar un debate de urgencia en la materia. La lectura incluso ofrece una dimensión operativa ya que establece criterios iniciales de evaluación de la experiencia ganada y de la que está por ganarse (monopolio coercitivo, fractura de la coalición dominante, restitución efectiva de la juridicidad, ejercicio legítimo del poder), contribuyendo con elementos y variables para los más adecuados escenarios que todo decisor está en el deber de considerar.

Luce sensata la necesidad de una etapa de estabilización institucional y de recuperación económica, porque no sabemos cuán profunda es la crisis, y cuán traumático es el drama, si estamos dispuestos a definir y consensuar una transición sustentable de la que se conjetura con sorprendente facilidad. Por lo visto, se trata de desactivar a corto plazo una poderosa bomba política de cableaje extendido y confuso, semejante a la desactivación a mediano plazo de una bomba social ejemplificada por la conducta  excesiva y prepotente de los motorizados como activos agentes de la anomia dominante.

Ilustración: Angel Boligan.

24/02/2025:

https://www.elnacional.com/2026/02/de-la-transicion-que-todavia-no-es/


domingo, 22 de febrero de 2026

La mirada política

DE LA LITERATURA POLÍTICA: LA TRANSICIÓN

Luis Barragán

Experiencia universal, hemos pasado de la cultura tipográfica a la digital de la cual se ha beneficiado también la reflexión política más densa, selectiva y variada. Sin embargo, en el caso venezolano, los problemas políticos gozaron mucho más de los favores de la imprenta antes que ahora supuestamente ganados por la masiva interconectividad.

Por supuesto, nuestro caso tiene una mayor relación con la saturación polarizante y la banalidad escapista, condensado en el ya inexplicable desprestigio de la política, lo político y los políticos. Asunto paradójico el nuestro, cuando se le quiere hacer resistencia al autoritarismo, por decir lo menos, con ganas de superarlo, por decir lo más.  

Un libro de reciente factura, nos coloca en el camino de reivindicación de la literatura política: “Venezuela 2026: la transición quenecesitamos” (Editorial Torre del Paine, Santiago de Chile), suscrito por Luis Manuel Marcano, académico de extraordinarias credenciales, magistrado del TSJ forzado al exilio y también poeta.  Contrario a la vieja bibliografía relacionada con voces más periodísticas y literarias que adentraban el bisturí en nuestros problemas fundamentales, esta vez, el lenguaje académico relativamente accesible es el que permite abordar una materia imposible de resumir en las redes digitales y que amerita de un extenso y profundo planteamiento, como ocurre en otros países al amparo de la democracia liberal: asunto que solemos evadir, pues, hay mercado editorial y autores capaces de dar campanadas siendo o no políticos de oficio o profesión, en otras latitudes.

La transición es el dolor de cabeza de los días que corren y son muchos los que nos juran en medio de ese proceso por razones proselitista, por una descarada improvisación, o por simple necedad. De modo que los argumentos del autor venezolano resultan pertinentes e indispensables para la discusión pública y, en el caso de no compartirlos, se puede y debe alegar absolutamente lo contrario en las conversaciones cotidianas, en las reuniones formales e informales de cualesquiera entidades políticas y grupos de presión, en las numerosas entrevistas de las redes, en el terreno que se desee, dentro y fuera del país.

El primer logro seguro hacia una transición para quienes la desean o la niegan, es que sea parte de la controversia inherente a toda iniciativa, esfuerzo, tarea, inquietud, gesto y desplante de naturaleza política. Un preciso manual de discusión lo ofrece Luis Manual para que los que coincidan o desmientan, pues, luce recurrente, la tentación común es la de hablar de transición y de transiciones, haciéndolo realmente de otra cosa – incluso – ajena para enredar más la cuestión.

Ilustración: Toni Tasco.

23/02/2026:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/44034-de-la-literatura-politica-la-transicion

Caza de citas


 De todos mis alumnos era tal vez el que más atención real ponía a lo que yo decía y era bueno ver cómo algunas cosas lo hacían pensar, lo cual no quería decir para nada que fuera a sacar buenas notas. No hacía tareas, no estudiaba. Pasaba los años perdiendo tantas materias como era posible sin tener que repetir el curso, como si calculara”

Tomás González

(“Vista del abismo”, Alfaguara, Madrid, 2025: 89)

Ilustración: Gigliotti Pasquale.

Noticiero retrospectivo

- Luis Cipriano Rodríguez. “Guerra es guerra” (Filmo López, general ministro de la defensa acata el fallo de la Corte marcial: en El Amparo hubo un enfrentamiento armado y no una masacre). Tribuna Popular, Caracas, 04/05/1990.

- J. R. Núñez Tenorio. “En América Latina: Crisis del marxismo” (y II). Últimas Noticias, Caracas, 09/07/95. Suplemento Cultural.

- Pedro Galán Vásquez. “COPEI ¿Crisis o división?”. Últimas Noticias, 21/02/82.

- “La pepsidemocracia: Grupo Cisneros”. Resumen, Caracas, N° 560 del 05/08/84.

- Luis B. Prieto F. “Pido la palabra: ¿Hay una justicia militar?”. El Nacional, 06/12/88.

Reproducción: Aquiles Monagas, Marisabel de Urbina, Marisabel Urbina de Arocha y el reportero. “´Está comprobado que mi esposo nodisparó contra Delgado Chalbaud: tengo que encontrar su cadáver y averiguar quién le dio muerte´”. El Universal, Caracas, 11/02/1958.

Noticiero retrospectivo 1

Noticiero retrospectivo 2

Noticiero retrospectivo

- Juan Ángel Mogollón. “A punta de lápiz: La influencia literaria”. El Nacional, Caracas, 17/08/1979. - Felipe Massiani. “Hacia nuestra af...