domingo, 11 de octubre de 2026

Caza de citas


“El deseo real del amante, como vemos en ese puñado de hielo, es eludir las certezas de la física y flotar en las ambigüedades de un espacio-tiempo donde lo ausente está presente y el ahora puede incluir al luego sin cesar de ser ahora”

Anne Carson

(“Eros dulce y amargo”, Editorial Lumen, Barcelona, 2020: 145)

Reproducción: William Roberts.

Noticiero retrospectivo


- Emeterio Gómez. “Felipe González”. El Diario de Caracas, 24/08/1984.

- Entrevista a Salvador Garmendia. Punto, Caracas, N° 8 del 06/05/73.

- Héctor Mujica y las enseñanzas de la guerra de Vietnam. Qué Pasa en Venezuela, Caracas, N° 65 del 28/05/65.

- Orlando Albornoz. “Destino de la universidad pública”.  El Nacional, Caracas, 05/03/72.

- Rómulo Betancourt y sus cambios (Caricaturas). Qué Pasa en Venezuela, N° 5 del 28/02/64.

Reproducción: El Nacional, Caracas, 10/11/1973.

Colgadura

Sobre el relevo político

Luis Barragán

Las protestas del estudiantado francés de secundaria han recorrido los circuitos noticiosos como una extraordinaria novedad, pero también bajo el signo de una profunda sospecha, pues hacía mucho tiempo que no se tenía idea de una movilización estudiantil de semejante significación y la minoría de edad de sus protagonistas parece sugerir, para algunos, la presencia de grupos manipuladores tras bastidores. El repertorio de denuncias de la muchachada luce sorprendente en un país desarrollado y solo aparentemente cómodo, donde la crisis del Estado de bienestar, la polarización política e ideológica y las tensiones asociadas al fundamentalismo religioso contribuyen a una terca inestabilidad a las puertas de los comicios presidenciales.

En Venezuela, quizá las nuevas generaciones vean con curiosidad y asombro que sus pares europeos incursionen precozmente en actividades de calle, reivindicando su condición de estudiantes y haciendo valer sus propias demandas. Acá, los adolescentes y los más jóvenes apenas parecen haber tenido una participación significativa en las grandes protestas callejeras, pues las jornadas de 2014 y 2017 quedan ya a considerable distancia de su experiencia directa, y tampoco imaginan con facilidad que, décadas atrás, hubo entre nosotros un vigoroso y legítimo movimiento liceísta, portador de importantes reivindicaciones y de un poderoso mensaje político.

En efecto, a comienzos de la década de 1950, la dictadura militar conoció la bravía presencia del alumnado de bachillerato, cuyas organizaciones juveniles partidistas canalizaron y expresaron buena parte de sus inquietudes, aunque habrá quien lo haya lamentado —y todavía lo lamente— desde posiciones absolutamente prejuiciadas. Fundamentalmente procedente de las instituciones públicas, aquel movimiento tenía entre sus propósitos elevar la voz en las calles y lanzar unas buenas pedradas contra la policía, como posiblemente hoy no atinan a hacerlo los infantes galos, mientras que la participación de los colegios privados fue más limitada, salvo episodios como las protestas contra el decreto 321 de 1946, durante el Trienio Adeco.

Al igual que en cualquier muchacho puede despuntar la vocación de cantante, médico, futbolista o carpintero, acompañada de grandes ilusiones, también puede hacerlo una temprana inclinación política que lo impulse a luchar por la libertad, expresarse públicamente y someterse a prueba para descubrir hasta dónde puede llegar. Grandes líderes políticos, estupendos profesionales de las más variadas disciplinas y ciudadanos convertidos en referentes inolvidables fueron dirigentes liceístas que asumieron los retos de su tiempo, adquirieron un valioso aprendizaje cívico y continuaron por el camino de la política o emprendieron otros de gran satisfacción personal y ciudadana.

Estudiosos como Orlando Albornoz aportaron luces sobre la existencia de un vasto movimiento estudiantil venezolano y, concretamente, liceísta, cuya historia merece todavía nuevas indagaciones y una revisión desprejuiciada de sus alcances. Seguramente habrá numerosos estudios y olvidadas tesis de grado que permitan profundizar en el tema, pero América Latina ofrece sobradas lecciones históricas acerca del papel del estudiantado en la lucha por sus ideales de libertad y democracia, así como en la formación de generaciones dispuestas a asumir responsabilidades públicas.



Una importante conquista de aquel movimiento fue que los más jóvenes entre los jóvenes pudieran elegir, mediante sufragio directo y secreto, a los integrantes de los centros de estudiantes de sus respectivos liceos, una práctica que también alcanzó a algunos colegios privados y que convirtió la representación estudiantil en una escuela de ciudadanía. Con sus errores y aciertos, aquella experiencia se fue debilitando hasta perder buena parte de su vigor, y Nicolás Maduro intentó devolverla a la agenda nacional con la pretensión de instrumentalizarla políticamente, desnaturalizando así el sentido autónomo que debería distinguirla.

 Veremos hasta dónde llegan las jornadas de protesta en Francia, un país que seguimos, entre otras referencias, a través de la pluma de Michel Houellebecq, uno de los escritores que cultivan la irreverencia en medio de las convenciones y del hastío mediático contemporáneo. Ojalá el asunto suscite algún interés entre nosotros, porque el relevo político nacional no se forja al margen de la experiencia reivindicativa cotidiana ni de la participación efectiva en las realidades sociales, y mucho menos puede descansar en el insolente oportunismo digital: requiere formación, organización, compromiso y aprendizaje cívico.

Ilustración: Steph Grolnick.

11/10/2026:

https://lapatilla.com/2026/10/11/luis-barragan-sobre-el-relevo-politico/

Crisis y desencanto pivotean

ESTAMOS DE BODA PERMANENTEMENTE

(San Mateo, 22: 1-14)

Enrique Martínez Lozano

Una vez más, Mateo convierte en alegoría una parábola que había recibido de la tradición. Lo que encontramos, por tanto, en el relato, más que las palabras originales de Jesús, es la «adaptación» o «traducción» que el autor del evangelio hizo de las mismas, para aplicarlas a su propia comunidad…

Una vez más, Mateo convierte en alegoría una parábola que había recibido de la tradición. Lo que encontramos, por tanto, en el relato, más que las palabras originales de Jesús, es la «adaptación» o «traducción» que el autor del evangelio hizo de las mismas, para aplicarlas a su propia comunidad.

Por eso, no es extraño que, tal como ha llegado a nosotros, aparezca algún dato anacrónico que muestra lo que acabo de decir:

· el incendio y la ruina de Jerusalén («su ciudad») se narra como algo ya acontecido (año 70);

· el último grupo de enviados representa a los primeros misioneros cristianos (de la comunidad de Mateo), que reúnen tanto «a los buenos como a los malos»;

· los que rehúyen la invitación –con sus tierras y sus negocios-, así como los que maltratan y matan a los criados, representan, en la intención de Mateo, a las autoridades religiosas judías, que no aceptaron el mensaje de Jesús;

· por su parte, los desprotegidos que terminan llenando la sala del banquete son los miembros de la propia comunidad mateana;

· el «traje de fiesta» es una alusión directa al bautismo; parece significar que para formar parte de la comunidad –del «banquete de bodas»- se requiere una conducta acorde con los compromisos bautismales;

· el castigo señalado para éstos es la expulsión (a las «tinieblas»: fuera de la luz de la comunidad), con el dolor y la desesperación que conlleva («llanto y rechinar de dientes»);

· la alegoría concluye con un dicho frecuente en el mundo judío, cuya veracidad podrían constatar aquellas primeras comunidades: «muchos son los llamados y pocos los elegidos»; en grupos de tipo sectario –en el sentido neutro, sociológico, no peyorativo, del término-, los miembros se sienten objeto de la «elección divina», por lo que las deserciones se ven como «traiciones».

Hechas estas precisiones para «ubicar» el relato adecuadamente, podemos acercarnos ahora a su contenido, queriendo descubrir lo que el Espíritu, a través del mismo, quiera regalarnos.

Tanto la parábola original como la alegoría que elabora Mateo, se construyen a partir de la imagen de la boda, figura bíblica por antonomasia para referirse a la unión de Dios con el pueblo.

El relato arranca con una invitación para la boda del hijo, que tiene como trasfondo los usos de la época. Los ricos invitaban dos veces: la primera por escrito; la segunda, por medio de personas. Eso permitía que el invitado reflexionara sobre su posibilidad de devolver la invitación, y que conociera los nombres de los otros comensales. Por eso, un comentario rabínico dice: «Nadie asistirá a un banquete si no ha sido invitado dos veces».

Después de la segunda invitación, rehusar acudir al banquete se consideraba como una afrenta social que dañaba el honor del anfitrión.

Sin embargo –aquí hay que encontrar la novedad de la parábola-, la indignación no lleva al rey a castigarlos, sino que le impulsa a buscar a otros, precisamente los más desprotegidos. Con lo cual, se pone de relieve el núcleo del mensaje que la parábola busca transmitir: el acento no se pone en los que se excusan, sino en el interés del anfitrión por llenar su mesa, que no ceja hasta que «la sala se llenó de comensales».

Se trata de un acento que aparece también en otras parábolas –piénsese, por ejemplo, en el sembrador que no escatima la semilla-, y que muestra a Dios como Derroche y Exceso.

De los primeros invitados se dice que rechazaron la invitación. A unos pareció más interesante centrarse en sus tierras y en sus negocios; otros reaccionaron maltratando o matando a los enviados.

Más allá de la alusión alegórica a la historia de Israel y a su relación con los profetas, no es difícil percibir en el texto un mensaje de sabiduría, válido para cualquier tiempo. Veámoslo desde una perspectiva genuinamente espiritual o transpersonal.

En ésta, la «boda» significa el reconocimiento de la Unidad de todo lo real –unidad que no niega, sino que abraza las diferencias- y, en ella, de nuestra identidad más profunda. Participar de la boda supone haber descubierto y experimentado la Verdad de quienes somos, más allá de la identidad relativa de nuestro pequeño yo. Por eso, la boda es símbolo de Plenitud y de Dicha que, en un modelo dual, se nombraba como «encuentro con Dios».

Más allá de los nombres que usemos, lo importante es la experiencia a la que el texto nos invita: tomar distancia del propio ego, comprendiendo que nuestra verdadera identidad no se halla en él –con sus «tierras», sus «negocios» y sus intereses-, sino en la «Boda» (Identidad no-dual) que somos con todo lo que es.

Conocemos bien que el mecanismo primario del ego es la identificación y la apropiación. El ego se aferra a lo que cree que necesita para ser feliz. De niño lo vivió así, y sigue todavía con aquel «mapa» –los mapas infantiles se graban poderosamente en nuestro inconsciente-. Por eso, aunque la persona se haga consciente de la trampa y el engaño, seguirá cayendo en él, mientras perdure la identificación con el ego.

Las «tierras» y los «negocios» son los pequeños intereses del ego, de los que no podemos prescindir mientras estemos identificados con él. Porque el ego nos hace creer que es en ello donde se juega nuestra felicidad.

La verdad, sin embargo, es otra. A veces son las crisis las que nos ayudan a abrir los ojos, y el desencanto el que tambalea nuestras creencias egoicas más arraigadas. Crisis y desencanto nos han convertido en «desprotegidos», como los últimos invitados de la parábola. Entonces empezamos a descubrir que ni somos ese ego con el que nos habíamos identificado, y que no seremos más felices por más que consiga todo lo que desea.

No somos el ego, ni tiene que importarnos demasiado como le vaya. Somos la Presencia, el Espacio abierto, aquello precisamente que «no podemos saber», porque es infinitamente más que nuestra mente. Pero en lo que nos reconocemos, cuando logramos silenciarla, y que percibimos como «Nada», que es un «Todo» transmental, que sabe a Plenitud: eso es lo que somos. ¿Quién quiere identificarse con su ego?

Rota la identificación engañosa, nos encontramos ya participando de la Boda. Siempre lo habíamos estado, pero ni lo habíamos hecho consciente, ni lo habíamos podido disfrutar. Al caer en la cuenta, aceptamos gozosos y agradecidos la invitación al banquete, en el que no falta nadie ni nada.

Ilustración: Andy Warhol, "Black Light Last Supper" (1986), en: Martien E. Brinkman (2013) "Jesus incognito. The Hidden Christ in Western Art since 1960". Rodopi, Amsterdam-New York: 194). 

05/10/2011:

https://www.feadulta.com/estamos-de-boda-permanentemente/

Papa León:

https://www.youtube.com/watch?v=y4MPwDdWWOA

Padre J. Martín:

https://www.youtube.com/watch?v=iOX3wLSBXFM

Padre JS Martín:

https://www.youtube.com/watch?v=GeB4mJbqBjk

Monseñor Munilla:

https://www.youtube.com/watch?v=T80x199xFgY

miércoles, 7 de octubre de 2026

Ley de la felonía


«VELEMOS POR LA DEROGACIÓN DE LA LEY DEL ODIO Y BREGUEMOS POR LA URGIDA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA»

“Existe la convicción generalizada en torno a la radical inconstitucionalidad de la Ley del Odio en Venezuela, pero también de su aún más arbitrario empleo como herramienta sistemática de persecución y represión que debe ser inmediatamente derogada; pero – no obstante – advirtamos que ahora la pretendida reforma legislativa puede convertirse en un instrumento de distracción respecto al objetivo principal: la transición democrática”, señaló Luis Barragán, dirigente nacional de Encuentro Ciudadano.

En una entrevista realizada para “Termómetro Social” de la Radio Fe y Alegría 1390 AM conducido por Freddy Marcano, el exparlamentario y columnista de prensa, reiteró las objeciones jurídicas que en su momento se le hicieron a una ley calificada de constitucional por la espuria asamblea constituyente de 2017, cuando la materia siempre tuvo solución en ordenamiento jurídico ordinario.

“Hoy – agregó – lo conducente es derogar esa ley que el oficialismo la ha planteado como un recurso de distracción y quién sabe si de extorsión haciendo depender de esa reforma la excarcelación y el condicionamiento de los numerosos presos políticos que faltan por liberar para darle autenticidad y credibilidad al proceso de transición que todavía no es”.

Reiteró el otrora diputado electo en 2010 y 2015 que esa Ley del Odio afecta la vida cotidiana de toda la ciudadanía: “Métase o no en el problema político actual, el ciudadano de a pie ha sido y es víctima del instrumento aplicado dizque para resolver un vulgar problema vecinal o de tránsito terrestre, sometiéndolo a una posible extorsión de la autoridad pública”.

“Velemos por la derogatoria real, efectiva e inmediata de la Ley del Odio, pero siempre desde la perspectiva de una transición democrática cada vez más urgente”, puntualizó.

07/10/2026:

https://xn--eltequeo-j3a.com/luis-barragan-velemos-por-la-derogacion-de-la-ley-del-odio-y-breguemos-por-la-urgida-transicion-democratica/

https://lapatilla.com/2026/10/07/luis-barragan-alerta-sobre-la-discusion-de-la-ley-del-odio

https://www.opinionynoticias.com/noticiasnacionalesyglobales/45031-luis-barragan-advierte-la-reforma-de-la-ley-del-odio-busca-distraer-el-foco-de-la-transicion-democratica

Cfr.

https://lbarragan.blogspot.com/2017/11/de-la-dictadura-fasciculada_12.html // A partir de 00:06:20: https://www.youtube.com/watch?v=6tS7EIGpV2w&t=18s

martes, 6 de octubre de 2026

Recobrar al soldado profesional

FUERZA ARMADA EN LA TRANSICIÓN

Luis Barragán

Los modelos probados de transición pacífica y democrática no están limitados a un relevo de elencos en la más alta dirección del Estado, siendo lo más importante y decisivo la recuperación de las instituciones y capacidades que lo hagan posible después de desnaturalizadas por el poder despótico. Por ello, la corporación castrense ha de inscribirse en el proceso de cambio planteado y no al revés. Cuenta con particularidades como una capacidad coercitiva institucionalizada, interacción y jerarquía propias, en un ineludible cuadro de vinculación y lógica subordinación constitucional al poder civil: puede aportar a la crucial y urgida reconstrucción del Estado, aunque también contribuir a obstaculizarla o deformarla.

John Magdaleno ha advertido sobre la necesidad de no subestimar el papel de la Fuerza Armada Nacional (FAN) en una transición y, nos permitimos añadir, por desprestigiada que se encuentre, como lo revela el contraste entre los estudios de opinión del presente siglo y los del anterior. Muy fragmentaria la información disponible en torno a la vida interna de la entidad, en nuestro caso, hemos seguido a Sebastiana Barráez, quien advierte  determinadas variaciones en los mandos militares que reflejan, en alguna medida, el actual momento histórico.

Convengamos: la sola invocación de la Constitución no es suficiente para interpretar y resolver la cuestión castrense en relación con la transición, existiendo múltiples aspectos que atender en el campo legal, reglamentario, procedimental, educativo, presupuestario y meritocrático, así como las prácticas cotidianas arraigadas en las últimas décadas que no deben soslayarse. La entidad armada fue atada en la presente centuria a una concepción y expansión política, administrativa y económica ilimitada del Estado que confundió las responsabilidades civiles y militares, apelando a las bayonetas para sostenerse: el Estado Cuartel echó las bases del sucesivo e improvisado Estado Comunal, comprometido definitivamente en una variedad de funciones que excedieron el estricto ámbito militar hasta desnaturalizarlo, militarizando a la sociedad.

El soldado sencillamente dejó de serlo, proyectado como un simple funcionario público, agente de seguridad interna, operador político, comisario ideológico, gerente empresarial, gestor público, realizador local de la doctrina de guerra prolongada. La solución de imposible continuidad entre el Estado Cuartel y el Estado Comunal condujo posteriormente a la derrota militar de una forma de poder como la alcanzada y agudizada por el madurato: acaso, ¿la hipertrofia político-militar fundada en la terca y arbitraria configuración del enemigo interno no hizo posible que una potencia extranjera consiguiera extraer de Caracas al entonces comandante en jefe de la FAN y, además, en tiempo récord? Sin embargo, esa derrota, igualmente moral, no resolvió el problema venezolano: Miraflores capituló ante Washington y no ante el país.

Luce obvia la necesidad de recuperar al soldado profesional que viene de serlo anómico y comunal, afectando las capacidades operacionales y confundiendo la misión misma de la entidad de adscripción y vida. Vale decir, un soldado profesional, institucional y especializado, subordinado a un transparente y sobrio poder civil, capaz en lo doctrinario, tecnológico, personal y corporativo de velar por las armas de la República que se le confían y ante la eventualidad de un legítimo escenario bélico en defensa de la nación a la que sirve: la nuestra.

Múltiples las iniciativas pendientes, como la constitucionalización de las leyes militares con atención a un severo universo normativo, de control y rendición de cuentas, procedimientos y prácticas administrativas que no pueden depender de una coyuntura política por más que se la extienda artificialmente. O los ascensos, que hacen a la institución, permitiendo seleccionar y configurar los mandos, construir jerarquías, determinar la carrera, proyectar el porvenir de la corporación armada; valga acotar, oportunamente introdujimos un proyecto de Ley de Ascensos Militares en la Asamblea Nacional por 2020.

El control civil de la institución castrense no ha de significar control partidista alguno, como ha ocurrido irrefutablemente en esta centuria a pesar de las disposiciones constitucionales, conscientes de las dificultades que toda transición reporta sobre las fuerzas armadas, que bien las ilustran los procesos acaecidos al sur del continente décadas atrás. El soldado profesional no debe desperdiciar y arriesgar su vocación y talento en tareas distintas a la defensa de la soberanía nacional, integridad territorial, protección de la infraestructura estratégica, respondiendo a toda amenaza y peligro externo, permitiendo la confiable administración del monopolio estatal de la fuerza sin incurrir en un monopolio ilegítimo del debate y la persuasión.

Inferimos de los aportes de Harold Trinkunas que la subordinación de la FAN no aparecerá espontáneamente con la apertura y democratización, pues la transición, reivindicada como proceso, exige capacidades civiles para la gobernanza de la defensa y arreglos institucionales que confieran estabilidad a las reglas acordadas. La dinámica transicional obliga a señalar e implementar correcciones, incentivos, logros y reconocimientos concretos que permitan que haya cabalmente Estado.

Con la transición pacífica y democrática gana la FAN profesional, institucional y especializada. Y, lo mejor, recobra todo su sentido republicano.

Ilustración: 

https://apuntaje.blogspot.com/2026/09/ejercicios-graficos-para-un-par-de.html

06/10/2026:

https://www.elnacional.com/columnas/2026/10/fuerza-armada-en-la-transicion/

Cfr.

https://lbarragan.blogspot.com/search?q=Fuerza+Armada

https://lbarragan.blogspot.com/search?q=Fuerzas+Armadas

Caza de citas

“El deseo real del amante, como vemos en ese puñado de hielo, es eludir las certezas de la física y flotar en las ambigüedades de un espacio...