DELCY VA, DELCY VIENE
William Anseume
No creo que desde el 3 de
enero todo esté igual. Es irreal un planteamiento como ese. ¿Queremos más? Sí.
¿Queremos todo? Sí. La paciencia es enemiga del desespero.
Hay menos presos políticos
tras las rejas. Faltan muchos. Uno es mucho. Sigue habiendo miles de libertades
condicionales que no son libertad. Han liberado del bloqueo varios medios.
Pocos medios. Los necesitamos a todos libres. Para que circule sin miedo la
información, la opinión, la expresión. Necesitamos libres a los partidos y
todos sus dirigentes habilitados para operar en función de la democracia y la
libertad.
Hay una mesa de
"entendimiento" tutelada. Hay propuestas de renovación del Tribunal
Supremo de Justicia y del Consejo Nacional Electoral. El poder judicial, el
poder electoral, deben ser liberados, claro está. Delcy fue y habló. Se tomó la
foto. Se reunió con Trump, con Rubio. Con algunos otros líderes mundiales. Todo
eso es innegable.
Delcy Eloína ofreció
justicia y elecciones. Se careó con el guyanés por nuestro Esequibo. Delcy y sus acompañantes en el interinato
representan un pasado de crueldad innegable. No es impoluta, no lo son
impolutos, por más que quieran ocultar un pasado y un presente que ladra su
ahogamiento. Nada de eso es ocultable tampoco. ¿La charla es creíble? Creo que
lo es, en cierto modo, no más.
Habrá elecciones. No de
inmediato, como algunos pretenden. Está claro. Las perderían ahora. Las
perderán después. Porque ese pasado resulta indeleble como el hambre de cuando
las sardinas, los magos y las lentejas. Indeleble. Como las bolsas de los
gorgojos. ¿Habrá Justicia? Ver para creer, según santas palabras.
Pero: entran toneladas de
dólares por petróleo que nadie ve. Tampoco vemos reducción de gastos superfluos
ni del gasto público. Ofrecen mejoras salariales que hasta ahora charla son.
Joden a los jubilados. Maltratan a los pensionados. Esclavizan a los
trabajadores, más y más.
Los servicios peores en sus
deficiencias. Podemos dividirnos en la Venezuela de la charla y la de la
realidad. Sin concreciones, las ofertas son de aire.
El interinato, los tutores,
la mesa de diálogo, tienen la obligación de aterrizar en la realidad de la
ciudadanía. Sí. De esa que clama transformación que bien puede llamarse
transición hacia ella. No importa. Pero sí: quiere justicia, paz, tranquilidad económica,
y tranquilidad social y política,
estabilidad, que darán los tribunales, el CNE, todos los poderes y, para
ello las elecciones. Charla conocemos, de más. Efectividad es lo que falta, que
llegue a la ciudadanía. Que dejemos de ser el país más corrupto del mundo. Para
poder ser menos despoblado por emigrantes hartos de las persecuciones y la
esclavitud. ¿Vamos hacia allá o es charla de ida y vuelta?
26/09/2026:
https://www.elnacional.com/columnas/2026/09/ex-pana-o-el-regocijo-frente-al-ocaso/
EL SOLDADITO Y EL PROFESOR UNIVERSITARIO. ¿CARUJADA?
William Anseume
Unas
aclaratorias primigenias: no tengo nada contra la gente de uniforme,
especialmente si son amables bomberos. Admiro lo admirable de Bolívar, todo lo
del grande Sucre, me derrito por Miranda y sí, creo que fue una gesta heroica,
militar e intelectual, relevante la del siglo XIX. Considero que algunos
militares posteriores han hecho secuencia de aquella fundación de la patria, no
siempre tan cercanos al humanismo del Gran Mariscal. Todos tenemos algún
familiar o amigo uniformado a quien querer y reclamar cuando viene el caso.
Expresado
esto, intento ir a lo central de mis planteamientos. Conocí muy recientemente,
para mi asombro económico, a un soldadito de reciente ingreso a alguna de las
Fuerzas Armadas. En sus bisoños veinte añitos notables, me habló de sus
necesidades y las de su pueblerina –como yo— familia. Hasta ahí lo comprendí,
empaticé y me solidaricé con él. No me cae mal —aclaro—, seguramente le daremos
continuidad a este atisbo de amistad. El quiebre acudió a mí cuando me dijo su
sueldo: 700 de los verdes, con uniforme y comida. Redondeé los 1000, de
inmediato. Más del doble de lo que dice la ministra que están ganando los
profesores universitarios, casi, según. Calculé mis inamovibles, hasta ahora
241 y me cayó la humillación. Fue él quien, entonces, empatizó, se solidarizó y
casi lloró conmigo. "Tanto estudiar", dijo, él ni bachiller...
"Y la experiencia de más de treinta años", acoté.
¿Carujada?
Si
revisamos, a casi nueve meses, un parto, del 3 de enero, nuestras Fuerzas
Armadas se llevan más de 80% del "gasto" nominal de la Administración
Pública. Muchos militares dirigen empresas del Estado y están al frente, en
cargos relevantes de distintos ministerios. ¿El triunfo es de los valientes o
de los justos y honrados?
Se
supone que en estos momentos se discute sesudamente en mesa la problemática
laboral. Insisto en que quienes allí se sientan —por parte de la OIT, la CTV,
Fedecámaras y el gobierno interino— revisen a profundidad no solo los números
generales, sino también los temas que he puesto sobre el tapete recientemente:
el daño laboral y su resarcimiento paulatino; la esclavitud moderna (un líder
empresarial se jactaba recientemente de los casi 300 dólares mensuales en
promedio que eroga como sueldo la empresa privada, por no hablar de chinos y
árabes y su explotación de los más jóvenes); y el comunismo laboral, que nos
hace cobrar a todos lo mismo, sin importar rangos, experiencia, formación, conocimiento
o méritos. Esto se ha querido subsanar recientemente arrojándole a algunos unos
bonos de formación y corresponresponsabilidad que en su mayoría rondan menos de
50 dólares, mientras la canasta alimentaria ya superó los 800.
No
dudo de que para el soldadito imberbe los 700 sean poco, más la comida y su
vestimenta oficial. Sin embargo, a menos que Carujo y su "valentía"
continúen primando —a pesar de Páez— sobre la de Vargas, el profesor
universitario y otros profesionales (médicos, periodistas, ingenieros y más),
se debe recuperar la dignidad laboral arrebatada desde que el Carujo más
reciente trastornó la vida cívica del país. Aunque debo reconocerle que sabía
retroceder cuando veía perdida una batalla de las suyas, escandalosas todas.
La
carujada debemos desmontarla de plano. La OIT habla de dignidad laboral como
derecho humano que es y de trabajo decente. Así, devolvamos la decencia al
trabajo en Venezuela.
19/09/2026:
https://www.elnacional.com/columnas/2026/09/el-soldadito-y-el-profesor-universitario-carujada/




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