“Mi repetición del verbo recordar cuando hablo de economía no se debe a mi limitado vocabulario, ni es fruto de la nostalgia. Pretendo insinuar que todo el conocimiento, la experiencia y la inspiración que necesitamos ya están ahí, en el pasado y en el mundo actual. Lo que todos necesitamos es la voluntad de dar el paso y el conocimiento de qué es suficiente”
Ece Temelkuran
(“Juntos. Un manifiesto contra el mundo sin corazón”, Anagrama, Barcelona, 2022: 108)
- Rogelio Illaramendy. “Un caso de daltonismo
ideológico. De cómo ven nuestros marxistas al Libertador. Interpretación
materialista de nuestra guerra de Independencia”. Élite, Caracas, N° 1161 del
03/01/48.
- Domingo Alberto Rangel. “Pobres bancos”. Últimas
Noticias, Caracas, 16/03/89.
- Jason. “Los
´Cabeceñamas´”. El Nacional, Caracas, 02/09/77.
- Dossier: Socialismo en
Cuba y en Europa Oriental. Últimas Noticias, 19/01/97. Suplemento Cultural.
- Ludovico Silva escribe
sobre las declaraciones de Antonieta Madrid a Ramón Hernández. El Nacional,
02/05/82.
Reproducción: Reunión de la Comisión del Congreso: "Una batalla contra la discriminación petrolera de Estados Unidos". Semana, Caracas, N° 66 del 5 al 12 de junio de 1969. Restauración en una versión a colores: ChatGPT.
Los equívocos, malentendidos y traumas ya de características históricas, únicamente se superan con el debate actualizador, libre y abierto.
Son muchos los años que no contamos con una polémica vigorosa sobre los temas
fundamentales del país y, lejos de rehuir el temario, no queda otra opción que
asumirlos con entera responsabilidad.
Un cantante que cotiza su popularidad con frecuencia,
como todo profesional del ramo, tuvo ocasión de participar en el consabido y
magnífico mitin de Puerta del Sol, en Madrid. Y no se le ocurrió otra cosa que
dejarse llevar por la emoción de una consigna denigrante, coreada por algunos
grupos concurrentes al acto, sobre la mona y, por supuesto, los monos que
ejercen el poder, impedidos preventivamente los otros monos de la oposición de convertirse en alternativa, entre los cuales nos contamos.
Presumiéndola una manifestación de su buena fe, o quizá
tratando de evitar una baja en las cotizaciones para presumir la mala de
nuestra parte, el famoso vocalista se disculpó. No obstante, es necesario
constatar no sólo la peor intención de la reacción oficial, oficialista y
oficiosa, sino dos importantes logros a favor y a pesar del publicitado
incidente.
De un lado, actualiza poderosamente el problema y
refuerza una solución encaminada a superar definitivamente la herencia
positivista en Venezuela. En un país predominantemente mestizo, afortunadamente
multicultural, hay que afrontar el asunto porque, precisamente, por esconderlo,
encubrirlo y disimularlo, el resentimiento se abrió paso, como otros de una
variada naturaleza, cual poderosa arma de ascenso al poder de esto que se
conoce como socialismo del siglo XXI.
Del otro lado, como lo hubiese querido el gobierno
venezolano y sus agentes diplomáticos y consulares, el evento en cuestión no
fue un fracaso, sino todo lo radicalmente contrario: nos emocionó y lloramos en
casa al ver a miles de compatriotas que han sufrido de un injusto, masivo y
terrible desplazamiento en la búsqueda de un refugio, protección y estabilidad
para la familia. No por casualidad, los paisanos se encuentran fuera de su
patria y este es el otro punto a discutir: no fue exactamente por un viaje de
placer. Entonces, a debatir las cosas por escabrosas que parezcan.
Solo hay una
"tarea" que realizar: favorecer la vida. Sin embargo, tal tarea no es
algo "añadido" a lo que somos.
El ego piensa que tiene que
hacer porque se ve como un "alguien" separado que se define, entre
otras cosas, por su capacidad hacedora. Y ve la acción, como todo lo demás,
desde una perspectiva dual: yo, delimitado o encerrado en mí mismo, hago algo
que, en cierto modo, me enriquece o enriquece a otros.
El ego, consciente o
inconscientemente, se define como carencia: de ahí que busque fuera aquello que
le permitiría "completarse" y experimentarse más pleno.
Sin embargo, "dar
vida" no es algo que el ego pueda hacer. La Vida se da a sí misma.
Necesitamos únicamente reconocernos en ella, de un modo cada vez más consciente
y, por tanto, desapropiado para, de ese modo, permitir que fluya y se exprese a
través de nosotros, en modos concretos.
En este sentido se puede
entender la imagen de la "puerta", en cuanto espacio abierto que
permite que la Vida fluya.
Porque la Vida es, antes que
nada, espaciosidad, amplitud ilimitada que todo lo contiene y que se expresa en
infinidad de formas, todas ellas habitadas por la misma y única Vida.
Por eso, quien se percibe
así, no puede sino vivir el cuidado con todos y con todo. Un cuidado que Jesús
expresa en la imagen del "pastor", imagen que resulta anacrónica para
la mayoría de nuestros contemporáneos, pero que encerraba una extraordinaria
riqueza, histórica y metafórica, en el contexto en que Jesús la utilizaba.
Todos nosotros
"conocemos la voz" de la Vida. Por eso, cada vez que vemos, oímos o
leemos algo preñado de vida, se produce una resonancia en nuestro interior. Es
una voz que nos "suena", aunque haya podido estar muy apagada durante
mucho tiempo.
En nuestro mundo hay muchas
voces de todo tipo. Tantas, que corremos el riesgo de terminar aturdidos.
Algunas de ellas pueden resultarnos especialmente atractivas porque parecen
encajar perfectamente con lo que son las necesidades del ego. Hay voces que
prometen, voces que compensan, voces que entretienen, voces que distraen, voces
que seducen, voces que inflan, voces que asustan, voces que amenazan, voces que
nos dan la razón, voces que nos rechazan... Tantas voces que no es extraño que,
en algún momento, las sigamos. Sin embargo, si no son la genuina voz de la
Vida, no nos alimentarán; su encanto habrá resultado pasajero y, con
frecuencia, frustrante.
Jesús habla desde la Vida, o
mejor aún, como la Vida: porque es esta la que habla a través de él.
Solo puede hablar desde la
Vida quien se reconoce en ella, quien ha descubierto que la Vida es su
verdadera identidad. Se comprende que quien dijo: "yo soy la puerta",
"yo soy el pastor", "yo he venido para que tengan vida"...,
dijera también: "Yo soy la Vida". No puede ser de otro modo.
Lo admirable es que esta
afirmación del maestro de Nazaret es válida para todos nosotros: la Vida es
nuestra identidad. Únicamente necesitamos reconocerla y vivirnos en la
consciencia de ser ella.