domingo, 22 de febrero de 2026

Caza de citas


 De todos mis alumnos era tal vez el que más atención real ponía a lo que yo decía y era bueno ver cómo algunas cosas lo hacían pensar, lo cual no quería decir para nada que fuera a sacar buenas notas. No hacía tareas, no estudiaba. Pasaba los años perdiendo tantas materias como era posible sin tener que repetir el curso, como si calculara”

Tomás González

(“Vista del abismo”, Alfaguara, Madrid, 2025: 89)

Ilustración: Gigliotti Pasquale.

Noticiero retrospectivo

- Luis Cipriano Rodríguez. “Guerra es guerra” (Filmo López, general ministro de la defensa acata el fallo de la Corte marcial: en El Amparo hubo un enfrentamiento armado y no una masacre). Tribuna Popular, Caracas, 04/05/1990.

- J. R. Núñez Tenorio. “En América Latina: Crisis del marxismo” (y II). Últimas Noticias, Caracas, 09/07/95. Suplemento Cultural.

- Pedro Galán Vásquez. “COPEI ¿Crisis o división?”. Últimas Noticias, 21/02/82.

- “La pepsidemocracia: Grupo Cisneros”. Resumen, Caracas, N° 560 del 05/08/84.

- Luis B. Prieto F. “Pido la palabra: ¿Hay una justicia militar?”. El Nacional, 06/12/88.

Reproducción: Aquiles Monagas, Marisabel de Urbina, Marisabel Urbina de Arocha y el reportero. “´Está comprobado que mi esposo nodisparó contra Delgado Chalbaud: tengo que encontrar su cadáver y averiguar quién le dio muerte´”. El Universal, Caracas, 11/02/1958.

Noticiero retrospectivo 1

Noticiero retrospectivo 2

La cuadratura del círculo (y viceversa)

SOBRE LA IDEA DE VENEZUELA 2026 (*)

Luis Barragán

Hay algo profundamente latinoamericano —casi un rasgo de carácter— en la manera en que cada coyuntura política se ve rodeada, de pronto, por una multitud de expertos sobrevenidos, doctos de la noche a la mañana en las materias más complejas y disímiles. En ese coro estridente, las voces más genuinas —las de los legos atentos y las de los entendidos serios que día a día construyen la opinión pública— deben abrirse paso entre improvisados que decretan transiciones donde no existe asomo alguno, o apenas indicios de un largo y arduo camino por recorrer. Actúan como médicos temerarios: diagnostican una enfermedad grave a partir de un síntoma menor y prescriben, con gesto grandilocuente, una cura improvisada que promete milagros inmediatos.

Por ello resulta especialmente valioso el aporte de Luis Manuel Marcano al debate que suscita el caso venezolano. Su intervención permite combatir una confusión tan generalizada como interesada: la idea de que existe una transición en marcha cuando, en rigor, se trata apenas de una transición sospechada, intuida, deseada, pero que sencillamente no ha comenzado. Ese equívoco no es inocuo. Inyecta desencanto y desesperación en una ciudadanía que espera un cambio auténtico, trascendente, definitivo e histórico, y que corre el riesgo de ver frustrada su esperanza por el abuso del lenguaje y la ligereza del diagnóstico político.  

Cuenta con las herramientas teóricas, la mirada acuciosa, la capacidad de reflexión, el talante político y el sentimiento profundo para un ensayo orientador, preciso y contundente. Calificado académico, corajudo magistrado del Tribunal Supremo de Justicia, tan injusta y largamente condenado al exilio por el régimen venezolano, aborda con un enorme sentido de responsabilidad un asunto que siempre será novedad mientras no deje de palpitar la vocación por la libertad en este lado del mundo, llevándonos a una conclusión clara: las transiciones se hacen haciéndolas, más allá del anuncio.

El texto no ofrece consuelos fáciles ni proclamas vacías. Se inscribe, más bien, en una tradición seria del pensamiento político latinoamericano que desconfía de las palabras solemnes cuando no están acompañadas de actos fundacionales reales. En ese sentido, Venezuela 2026: la transición que necesitamos no es un ejercicio de futurología ni un manifiesto de ocasión, sino una advertencia lúcida: sin decisiones, sin rupturas verificables y sin construcción institucional sostenida, la transición seguirá siendo un espejismo retórico.

La lección final es tan sobria como exigente. No basta con nombrar la transición para que exista, ni con desearla para que ocurra. Las transiciones no se proclaman: se edifican. Y solo cuando ese proceso comience de verdad, Venezuela podrá decir que ha dejado atrás la larga noche y ha comenzado, ahora sí, a escribir una página distinta de su historia.

(*)  Presentación del libro de Luis Manuel Marcano Salazar: “Venezuela 2026: la transición que necesitamos”, Editorial Torres del Paine, Santiago de Chile, 2026.

Cfr. https://www.elnacional.com/2026/01/la-transicion-que-necesitamos/

Ilustración: Ralph Steiner.

22/03/2026:

https://lapatilla.com/2026/02/22/luis-barragan-sobre-la-idea-de-venezuela-2026/

sábado, 21 de febrero de 2026

Homilía

TENER, PODER, APARENTAR: EL ROSTRO DEL EGO

(San Mateo, 4: 1-11)

Enrique Martínez Lozano

En la construcción de esta escena, sin testigos, la tradición escenificó un combate, a imagen de las disputas de escuela de los rabinos o maestros judíos; en ellas, se argumentaba y se replicaba con palabras de la Torá. Sobre ese modelo, la tradición presenta el relato de las tentaciones como una discusión sobre los "dos caminos": Satanás y Jesús, el mal y Dios.

Parece claro que el relato se construyó pensando en las propias tentaciones del pueblo, también en el desierto: los "cuarenta días" de que aquí se habla no solo son una correspondencia de los "cuarenta años" que duró la travesía del pueblo, sino también un "calco" de lo que hizo el propio Moisés –sabemos que Mateo tiene un marcado interés por presentar a Jesús como el "nuevo Moisés"-, tal como se lee en estos textos:

  • ·     "Moisés estuvo allí con Yhwh cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua" (Libro del Éxodo 34,28);
  • ·    "Como la otra vez, estuve cuarenta días y cuarenta noches sin comer ni beber" (Libro del Deuteronomio 9,18).

Por otro lado, al recibir esta tradición, es probable que Mateo piense en su propia comunidad, en particular en algunos responsables de la misma, que parecen seguir más el camino del tentador que el del propio Maestro y hacen pesar sobre el grupo su ambición económica (7,15), religiosa (7,22) y política (20,21).

La conexión con el episodio inmediatamente anterior, en el que se narraba el bautismo de Jesús, es explícita. Aquél terminaba con la proclamación de la voz del cielo: "Este es mi Hijo amado" (3,17). Este arranca con la insinuación: "Si eres Hijo de Dios...". Entre líneas, el lector queda avisado de que se le va a mostrar en qué consiste ser "hijo de Dios".

En efecto, tal como ha llegado a nosotros, la narración constituye una catequesis o enseñanza –un mensaje de sabiduría- sobre el recurrente tema de los "dos caminos", el de la vida y el de la muerte. ¿Cuál es la actitud y el comportamiento que hace vivir? ¿Cuál es el camino sabio y cuál es el engañoso?

El detonante de la tentación es, como siempre, el hambre; en concreto, el hambre de poder: económico, religioso o político, que se sintetiza en la triple tentación con la que tiene que lidiar todo ser humano: el tener (dinero), el aparentar (imagen, prestigio), el dominar (poder sobre otros).

Hambre es sinónimo de deseo. Y el deseo conecta con la primera realidad humana, en el orden de la evolución psicobiográfica. El niño es pura necesidad y, por tanto, puro deseo.

En cada caso, las experiencias infantiles –el modo como se haya respondido o no a su necesidad- marcarán el futuro de la persona, pero de lo que no cabe duda es que el hambre o deseo será permanentemente una característica del yo.

Eso significa que, mientras estemos identificados con nuestros deseos, lo estamos también con el yo. Y ello nos mantendrá encerrados en la ignorancia y el sufrimiento, escondidos en el mensaje característico del yo: "La felicidad está en el futuro".

Tal mensaje resulta tan fácilmente creíble como gravemente perjudicial. Lo creemos porque "encaja" perfectamente con la identidad del yo que, al ser vacío, siempre sueña con un futuro en el que su carácter "vacío" desaparecerá. De ahí que, mientras perdure la identificación con el yo, viviremos proyectados hacia el futuro soñado.

Pero nos perjudica porque, además de alejarnos del único lugar de la vida –el presente-, nos mantiene confundidos con respecto a nuestra verdadera identidad.

Según esto, parece claro que solo hay un modo de salir de la tentación: venir al presente. En el presente –en la atemporalidad o eternidad del "aquí y ahora"-, cae la ansiedad, no somos tiranizados por la expectativas de un futuro siempre inalcanzable y dejamos de identificarnos con el yo como si fuera nuestra identidad definitiva.

En esa dirección parecen apuntar, precisamente, las palabras puestas en boca de Jesús, y que están tomadas de las Escrituras judías (Deuteronomio 8,3; 8,16; 6,13): "Vivir de la palabra que sale de la boca de Dios", "no tentar a Dios", "adorarle solo a él"... significa haber descubierto el "eje" central de la propia vida y de la propia identidad, y vivir a partir de él. Es decir, significa haber experimentado el Misterio de la Presencia y haber descubierto que ahí se encierra todo.

En esa Presencia no-dual, plena e integradora, es donde nos reconocemos en quienes realmente somos. Se acaban tanto las separaciones establecidas por nuestra mente como la identificación con ella. En la Presencia se deshace la comparación y el enfrentamiento, para "reencontrarnos" en una "identidad compartida" que, sin negar las diferencias, las trasciende.

Y esto no está lejos de nosotros. La Torá judía dice que "no hay que subir al cielo..., ni cruzar al otro lado del mar; la Palabra del Señor está bien cerca de ti, está en tu boca y en tu corazón para que la pongas en práctica" (Deuteronomio 30,12-14). Por su parte, el Corán proclama que "Dios está más cerca de ti que tu propia yugular" (Sura 50,16).

Aquello que buscamos, está ya aquí. Basta detener todas las "historias mentales" que nos contamos, aceptar lo que hay en este momento, rendirnos a la realidad..., para que se abra paso el Misterio de la Presencia y la Quietud. Basta abrirnos al Silencio, que es la Fuente de la mente, para que entremos en contacto con nuestro verdadero yo: ése es el camino de la Vida.

Es lo que quiere expresar este cuento que narra la maestra Toni Roberson (Gangaji), en un libro recomendable:

Había un consumado ladrón de diamantes que solo quería robar las joyas más exquisitas. Este ladrón solía deambular por la zona de compraventa de diamantes con el fin de "limpiarle" el bolsillo a algún comprador incauto.

Un día vio que un comerciante de diamantes muy conocido había comprado la joya con la que él llevaba toda su vida soñando. Era el más hermoso, el más prístino, el más puro de los diamantes.

Pleno de alegría, siguió al comprador del diamante hasta que éste tomó el tren, y se hizo con un asiento en el mismo compartimento. Pasó tres días enteros intentando meter la mano en el bolsillo del mercader. Cuando llegó al final del trayecto sin haber sido capaz de dar con la gema, se sintió muy frustrado.

Aunque era un ladrón consumado, y aun habiéndose empleado a fondo, no había conseguido dar con aquella pieza tan rara y preciosa.

El comerciante bajó del tren, y el ladrón le siguió. De repente, sintió que no podía soportar por más tiempo aquella tensión, por lo que caminó hasta el mercader y le dijo:

— Señor, soy un famoso ladrón de diamantes. He visto que ha comprado un hermoso diamante y le he seguido en el tren. Aunque he hecho uso de todas las artes y habilidades de las que soy capaz, perfeccionadas a lo largo de muchos años, no he podido encontrar la gema. Necesito conocer su secreto. Por favor, dígame cómo lo ha escondido.

El comerciante replicó:

— Bueno, vi que me estabas observando en la zona de compraventa de diamantes y sospeché que eras un ladrón. De modo que escondí el diamante en el único lugar donde pensé que no se te ocurriría buscarlo: ¡en tu propio bolsillo!

A continuación metió la mano en el bolsillo del ladrón y extrajo el diamante.

(GANGAJI, El diamante en tu bolsillo. Descubre tu verdadero resplandor, Gaia, Madrid 2006, pp.37-38).

En este inicio del tiempo de Cuaresma, quiero traer también la palabra de otro maestro, para quienes, al escucharla, noten que produce una "resonancia" en su interior y se sientan internamente movidos a secundarla. Puede ser la mejor "práctica cuaresmal". He aquí el texto:

"El camino para llegar al sumo bien, a nuestro primer origen y suma paz, es la nada...

Nos buscamos a nosotros mismos siempre que salimos de la nada, y por eso no llegamos jamás a la quieta y perfecta contemplación. Éntrate en la verdad de tu nada y de nada te inquietarás...

¡Oh, qué tesoro descubrirás si haces de la nada tu morada!...

Si estás encerrado en la nada, adonde no llegan los golpes de las adversidades, nada te dará pena, nada te inquietará. Por aquí has de llegar al señorío de ti mismo, porque solo en la nada reina el perfecto y verdadero dominio...

Por medio de esa nada has de morir en ti mismo de muchas maneras, en todos tiempos y a todas horas. Y cuanto más fueres muriendo, tanto más te irá el Señor elevando, y a sí mismo uniendo...

Anégate en esa nada y hallarás en ella sagrado asilo para cualquier tormenta...

Finalmente, no mires nada, no desees nada, no quieras nada, ni solicites saber nada, y en todo vivirá tu alma con quietud y gozo descansada.

Este es el camino para alcanzar la pureza del alma, la perfecta contemplación y la interior paz. Camina, camina por esta segura senda, y procura en esa nada sumergirte, perderte y abismarte si quieres aniquilarte, unirte y transformarte".

(Miguel de MOLINOS, Guía espiritual, libro III, capítulo 20, nn.187-195 (edición preparada por S. GONZÁLEZ NORIEGA), Editora Nacional, Madrid 1977, pp.247-249; citado en Ramón ANDRÉS, No sufrir compañía.

Escritos místicos sobre el silencio, Acantilado, Barcelona 2010, pp.384-386).

Miguel de Molinos (1628-1696) no era un maestro zen, ni un monje budista, sino un sacerdote y místico cristiano, turolense por más señas, nacido en el pequeño pueblo de Muniesa.

Él experimentó y enseñó el engaño que supone vivir para el yo... Engaño en el que permanecemos hasta que no descubrimos que ese yo es "nada". Y es precisamente al negar esa nada –no desear nada, no buscar nada...-, cuando acaba la confusión y el sufrimiento, y emerge brillante lo que somos.

El propio Maestro Eckhart (1260-1328, aproximadamente) lo habría experimentado cuando, de modo contundente, afirmó:

"No tener nada es tenerlo TODO".

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/1273-tener-poder-aparentar-el-rostro-del-ego.html

Ilustración: Akiane Kramarik.



jueves, 19 de febrero de 2026

Sinfonismo

 

EL UNIVERSAL, CCS, 08/03/1966.

Nota: clickear la imagen para ampliar o guardar para luego ampliar y leer.

Inspección ocular: una casa encallejonada


SENCILLEZ CONMOVEDORA

En las cercanías de la entrada al campo deportivo del Pedagógico, salida hacia la autopista, hay un callejón enrejado de viejas casas y un pequeño edificio. Pedimos a Taty, quien también camina en las mañanas por la pista de la UPEL que nos obsequiara estas gráficas, porque es vecina del inmueble que ya fue vendido y siempre estuvimos pendientes para una futura comparativa.

Nos conmueve la extrema sencillez de la casa de verjas originales y la vecina inmediata de muros altos y puertas de una fealdad que impresiona. Lejos del circuito comercial, seguramente el callejón seguirá como una referencia residencial y, a largo plazo, de una densidad de pequeños edificios.

Conjeturas al fin y al cabo, quizá los nuevos propietarios modifiquen la casa en cuestión. Muros altos por la inseguridad (cerrado el callejón, Taty nos comentó que se robaron la batería de un carro hace pocos días). Sentimos curiosidad por una suerte de sociología retrospectiva del callejón que contrasta con las antiguas casas y mansiones de El Paraíso.

En agradecimiento a Taty, le enviaré con Esperanza Mojica, amiga común y también ejercitante del campo, algunas versiones sometidas a Inteligencia artificial.

LB

Breve ejercicio: Empleada la IA (Grok), seguidamente vemos otra versión. Ojalá mucho más adelante, remodelada o restaurada, ofrezcamos la versión de los nuevos propietarios que, además, nos dará una pista sociológica. 

lunes, 16 de febrero de 2026

Pedalear la transición

DE LA POLÍTICA INTERNACIONAL DE LA OPOSICIÓN VENEZOLANA

Luis Barragán

Por muy locales que fuesen, los partidos políticos tienen una correspondencia con el ámbito regional y el de un más allá absolutamente terrenal que tiende a fortalecerlos. Obviamente, no se explican los partidos de alcance nacional sin la transnacionalidad, los vínculos con las organizaciones política e ideológicamente afines y las entidades de la sociedad civil internacional que los entrenan de un modo u otro para promover y respaldar una determinada política exterior al acceder al poder.

Así, las relaciones internacionales competen a todo partido con serias aspiraciones de trascender y la política exterior al elenco de funcionarios del Estado que tengan a bien respaldar y defender en el parlamento y en la opinión pública. Sugiere una sostenida promoción y estable asociación con otros partidos similares y sus fundaciones, medios de comunicación, foros, think tanks y centros académicos, consultoras y servicios de una variada índole, y hasta órganos gubernamentales allende las fronteras, siendo naturalmente distinta la relación y el compromiso adquiridos con otros Estados.

En nuestro país, desde muy antes, existen estrechos vínculos partidistas con el extranjero varias veces debilitados en el presente siglo por las características del régimen – por decir lo menos – híbrido que ostentamos, o la competencia a ratos desleal entre los partidos por alcanzarlos. Lo cierto es que tal relacionamiento ha permitido compensar en buena o alguna medida la tenaz alianza del socialismo de esta centuria con otras potencias e intereses que son históricamente ajenos a nuestra nación, aportándole a la oposición legitimidad externa (visibilidad, relativa capacidad negociadora), solidaridad (activación de los mecanismos jurídicos internacionales, elevación de los costos represivos), y aprendizaje (sentido estratégico en la esfera internacional, experiencia de las transiciones ajenas).

Con todas las fallas y errores cometidos, ponderando nuestra ubicación geopolítica y geoestratégica, la oposición ha impedido el aislamiento definitivo del país y ha sabido gestionar la incidencia del entorno internacional en los asuntos domésticos. Esta dinámica puede entenderse por analogía con el efecto boomerang, descrito por Risse, Sikkink y Ropp: actores internos bloqueados por su propio sistema buscan aliados internacionales que, desde afuera, ejercen presión para influir en la situación interna. El patrón puede ampliarse a través del modelo en espiral: la presión externa alcanzó niveles que antes parecían impensables desde el 3 de enero del presente año y, aunque impuso un costo reputacional y estratégico para el gobierno, amplificó los efectos sobre la dinámica política.

Cabe destacar que a la oposición no le corresponde desarrollar una política exterior, sino mantener relaciones estratégicas que le permitan convertir el capital político internacional en capacidad organizativa interna, reforzar su arraigo social acorde a una efectiva articulación política, y dar cauce institucional al reconocimiento de otros gobiernos y actores de poder en el marco adecuado de esas relaciones internacionales. Marco que apunta a un consenso básico en torno a las orientaciones, tácticas y estrategias de una oposición irreductiblemente plural y que, faltando poco, ha de atender también a la diáspora ayudándola en todo lo posible a conseguir mejores condiciones de vida en los países donde la ineludible paisanidad reside o aspira a residir. Valga acotar, nuestros hermanos que se encuentran en el exterior requieren de la atención, sensibilidad y solidaridad de una dirigencia en el exilio que ha de contribuir a organizarla social y políticamente, a pesar de las severas limitaciones comunes.

Importa establecer una coordinación internacional que le conceda legitimidad, eficacia y trascendencia a las posturas de una oposición – reiteramos - irreductiblemente plural que tiene por lógico porvenir un gobierno democrático de unidad nacional.  Los principales partidos de una inequívoca vocación democrática, disponen de sendos departamentos, secretarías o coordinaciones de asuntos exteriores y pueden concertar líneas y directrices, iniciativas y eventos, actos y pronunciamientos, con el rigor de una asesoría especializada, el resultado de un frecuente debate político y la sobriedad de un compromiso estratégico tan indispensable.

De acuerdo a las actuales circunstancias, todo indica que la meta a alcanzar es la de una transición libre, pacífica, democrática e independiente, obligados a afrontar creadora y serenamente otros desafíos externos subordinados a los internos, superiores y fundamentales. No tratamos de una desesperada carrera de cien metros planos, sino de un largo maratón que apenas comenzamos a las puertas de la otra etapa de la vida republicana: la de una reconfiguración interna del poder. Solo así, compartiendo responsabilidades, podremos convertir la oportunidad histórica de la transición en una genuina reintegración nacional.

Ilustración: Nikola Ioa Hendrickx.

Fotografías: Meta final del maratón de la CAF en Caracas (08/02/2025).

17/02/2026:

https://www.elnacional.com/2026/02/de-la-politica-internacional-de-la-oposicion-venezolana/

https://americanuestra.com/barragan-de-la-politica-internacional-de-la-oposicion-venezolana/

Caza de citas

  “ De todos mis alumnos era tal vez el que más atención real ponía a lo que yo decía y era bueno ver cómo algunas cosas lo hacían pensar, l...