DE LAS ABSTRACCIONES ELOCUENTES
Luis Barragán
Quisiera contar con la ironía suficiente para
referirme a la pérdida de humor político entre los venezolanos que, por cierto,
modestos, nos tenemos por insignes jodedores de alto e inspirado vuelo. Empero,
hay que andar con el único equipaje disponible y observar, por una parte, que
el país que padeció las grandes y prolongadas dictaduras militares, supo de
publicaciones como Fantoches, El Morrocoy Azul y, hasta en la era democrática,
El Gallo Pelón, El Sádico Ilustrado y El Camaleón en el siglo XX; y, por otra,
tuvimos o, mejor, ostentamos un elenco de ingeniosos ilustradores tanto en el terreno de las ideas como en el del
trazo mismo, cuya disminución en los medios públicos habla de la sostenida y
eficaz represión y (auto)censura de la presente centuria.
Esto, lo que nos ha ocurrido en casi tres décadas,
remite a un fenómeno del cual muy pocos se percatan: la febril banalización y
simplificación de nuestros problemas que igualmente apuntan a la banalidad y
simplicidad de las respuestas, disminuyendo en propiedad la capacidad colectiva
de abstracción en nombre de la más grosera y baladí concreción. Todo tiende a
reducirse a la maldad infinita de los actores políticos, por ejemplo, siempre
con piedra en mano en lugar de la comprensión de aquellas condiciones objetivas
y subjetivas que permitirían una mejor perspectiva para apreciar las realidades
que vivimos y sus probables salidas.
El discurso chavista maniqueo y estigmatizador que, en
el fondo, atribuimos a una terca resistencia frente a la quiebra del rentismo
petrolero, llegó al reino de la caricatura política para ridiculizar
procazmente al enemigo, perdiendo toda la capacidad simbólica, todo el poder
metafórico, toda señal espontáneamente creadora, para definitivamente perder la
ilustración misma como género artistico de opinión y debate. Lo peor es que la
influencia se ha sentido en los predios de la oposición, pues, con las
excepciones de rigor, la tendencia es hasta la de explicar textualmente la
escena y de hacerla lo más figurativamente que sea posible: ¿anteriormente, cuántos
códigos perdurables no crearon nuestros ilustradores o caricaturistas en el
diario trajinar de la interpretación noticiosa y humorística?
Hoy, existe la ventaja de la IA que podría hacer el
trabajo de una mayor abstracción para una concreta representación de lo que
ocurre, pero no lo logra porque requiere del insustituible concurso creador del
usuario. El dispositivo digital es plásticamente
demasiado convencional y, a menos que se pueda sostener una cuenta espaciosa y
constantemente alimentada, la ocurrencia personal más o menos novedosa a
aportar puede arribar a resultados gráficos impecables.
Se nota demasiado en las diarias publicaciones que
emplean la IA para atrapar la atención de lector con una imagen determinada que
lo conduzca al texto de opinión: la inclinación es a lo figurativo, a veces,
bizantino, explícito, directo de la imagen.
Al hacer la prueba con una columna que versaba en torno a la decisión reiterada del gobierno
para adelantar las festividades navideñas, pidiéndole un poco de sarcasmo, la
IA propuso alternativas como colocar a las principales figuras de liderazgo
venezolano de gobierno y oposición alrededor de un gigantesco árbol con San
Nicolás saludando, estilo dibujos animados, siendo lo más complejo que aportó.
Y, poco después, le pedí algunas variaciones de una ilustración de Andrei
Popov, cuya personalísima ocurrencia artística, tradujo en distintos formatos
plásticos.
En otros ejercicios gráficos orientados a alcanzar una
pieza que se refiriera a la Fuerza Armada, pendiente de dos o tres textos de
una serie que la vinculase a la transición política deseada, le pedí una escena
ajedrecística y el ensamblaje de un rompecabezas. No me satisfizo alternativa
alguna hasta que recordé las viejas, meritorias e irrepetibles portadas o
cubiertas de los libros de Alianza Editorial, hallando una en particular: la
del libro de José Ortega y Gasset sobre Mirabeau que superaba con creces mi
propuestas de peones y alfiles (https://apuntaje.blogspot.com/2026/09/ejercicios-graficos-para-un-par-de.html)
.
La editorial, reconocida por diseñadores tan
legendarios como Daniel Gil, Ángel Uriarte, Roberto Turégano, Lynda Bozarth
Manuel Estrada de quien tomé una composición hecha sobre una fotografía de
Javier Ayuso: suficientemente sugestiva, tenía en juego varias piezas de
dominó, incluyendo las fichas ocultas, junto a una pluma fuente. Jugamos con la
magnífica composición, añadiéndole unos blindados de guerra, una bandera de
Venezuela, una cuerda, la referencia a un folleto de David Morán, y le dimos – demás – una valoración matemática
diferente a una ficha.
Por supuesto, hay límites de tiempo y de talento para
graficar cada texto de opinión que, en ocasiones, va más allá de un esfuerzo
meramente complementario. La ventaja es que la IA técnicamente puede traducir
cada ocurrencia en una pieza fotográfica, pictórica o escultórica de una
escuela artística hasta desconocida, aunque jamás ideará lo que el usuario no
aporte, insinúe, sugiera u ordene.
Respeto a las secciones digitales de opinión, hay
textos ilustrados que parecen ejercer una mayor atracción del lector y, cuando
ocurre, apreciamos que la atracción es
por un natural convencionalismo plástico propio de una sociedad (auto)censurada,
reprimida, desescolarizada, a caballo entre lo gótico y pop-art, decididamente
y militantemente figurativa. Quizá, por citar un remoto periódico, hoy sería
intragable una ilustración de Alonso, Eneko, Ernesto, Peli, Palacios para Economía
Hoy de los años noventa del veinte, sumándole el dibujo de un paquete de
variadas presentaciones, estilos y contenidos, asociado a las otrora medidas de
ajuste económico y reforma estructural: una abstracción necesaria, rica en
sugerencias, implícita respecto a las políticas implementadas esde la dirección
del Estado.
Ilustración: Andrei Popov.
02/11/2026:



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