domingo, 23 de agosto de 2026

Persistencia

CORRE EL PLAZO

Ya es tiempo para la implementación pública y técnica sobre el cambio del TSJ

“Es necesario advertir de nuevo que el caso del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) no se reduce solamente al cambio integral de sus magistrados, sino a los mecanismos que garanticen la designación de los venezolanos más idóneos, mejor formados y con probada experiencia académica y profesional para lo que debe ser el frenazo a la disolución judicial del país”, manifestó Luis Barragán, otrora diputado a la Asamblea Nacional electa en 2015.

“De muchos años – prosiguió – ha sido nuestra la preocupación en torno a la administración de justicia en Venezuela, reiterada en muchas ocasiones en la cámara, por lo que debemos insistir en que quedó pendiente una nueva reforma de la Ley Orgánica del TSJ para garantizar un proceso más transparente, meritocrático y de participación ciudadana en la selección de los futuros magistrados de acuerdo a lo decidido en la mesa de negociaciones”.

Puntualizó que la mesa de negociaciones ha sido diligente al acordar la materia, pero “importa iniciar el trámite correspondiente para implementar técnicamente el acuerdo con la reconfiguración definitiva del Comité de Postulaciones Judiciales, la verificación de las credenciales y la apertura formal de proceso como también lo señalan las legítimas organizaciones especializadas de la sociedad civil”, finalizó el dirigente político.


TSJ SIN IMPROVISACIONES

Piden credenciales y meritocracia para los nuevos magistrados

Redacción OyN  

El ex diputado Luis Barragán  declaró que “el caso del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) no se reduce solamente al cambio integral de sus magistrados, sino a los mecanismos que garanticen la designación de los venezolanos más idóneos, mejor formados y con probada experiencia académica y profesional para lo que debe ser el frenazo a la disolución judicial del país”.

“De muchos años – prosiguió – ha sido nuestra la preocupación en torno a la administración de justicia en Venezuela, reiterada en muchas ocasiones en la cámara, por lo que debemos insistir en que quedó pendiente una nueva reforma de la Ley Orgánica del TSJ para garantizar un proceso más transparente, meritocrático y de participación ciudadana en la selección de los futuros magistrados de acuerdo a lo decidido en la mesa de negociones”.

Puntualizó que la mesa de negociaciones ha sido diligente al acordar la materia, pero “importa iniciar el trámite correspondiente para implementar técnicamente el acuerdo con la reconfiguración definitiva del Comité de Postulaciones Judiciales, la verificación de las credenciales y la apertura formal de proceso como también lo señalan las legítimas organizaciones especializadas de la sociedad civil”, finalizó el dirigente político.

23/08/2025:

https://www.opinionynoticias.com/noticiasnacionalesyglobales/44836-tsj-sin-improvisaciones-piden-credenciales-y-meritocracia-para-los-nuevos-magistrados

Caza de citas

“Tengo mala conciencia: cuanto peor se siente ella, mejor me encuentro yo. Cada una sigue su camino. Yo hacia la planta baja para terminar de limpiar, ella hacia su habitación para revolcarse en su duelo. La puerta se cierra, la imagino en su cama, abatida por el sueño y la depresión. Ni siquiera se habrá molestado en quitarse el batín”

Sidonie Bonnec

(“El secreto de la niñera”, NdeNovela, Marid, 2026: 163)

Ilustración: Igor Morski.

Noticiero retrospectivo


- D.F. Maza Zavala. “La nueva política comercial conmueve a la economía”.  Bohemia, Caracas, N° 1346 del 12/06/1989.

- Discurso del ministro de la Defensa al inaugurar la sede. El Nacional, 08/06/81.

- José Pulido. “Xulio Formoso: De trovador de multitudes a ingeniero de sistmas”. El Nacional, Caracas, 4/06/84.

- La industria de la alimentación. Número, N° 65 el 20/08/81.

- M.B. “Aquí Oscar es competencia”. Summa, Caravas, N° 52 de 15/06/72.

Reproducción: Tte. Cnel. Carlos Delgado Chalbaud, encargado de la presidencia de la República, en los actos de fin de curso de la promoción "José Antonio Anzoátegui", Escuela Militar. Billiken, Caracas, 1ra. quincena 02/1948.

Desamurollar el centro histórico caraqueño

LA LIBERACIÓN DE LOS ESPACIOS FÍSICOS DEL PARLAMENTO

Luis Barragán

Es en este siglo cuando el Capitolio Federal y los espacios aledaños han sido vedados a la ciudadanía. Antes, hubo esmero en programar la visita de todo interesado al interior de lo que hoy se conoce como el Palacio Legislativo, especialmente los escolares, y en garantizar el tránsito vehicular y después peatonal por sus alrededores.

El derecho de acceder a la casa guzmancista y de merodearla para cualquier conversación ocasional, entrevistarse con los parlamentarios y el personal administrativo, o hacer toda diligencia de interés,  permitía incluso llevar la protesta hasta las propias rejas del siglo XIX que en ocasiones trataron de derribar. Vale decir que, de un modo u otro, se parlamentaba en el sitio que muy bien cubría la prensa libre.

En efecto, sobran los viejos testimonios de la prensa, ni siquiera en la época de las guerrillas se impidió que la gente visitara o se aproximara a un lugar que se hizo tan cotidiano al punto de bulevarizarse para que todo aquel que lo deseara, circulara libre y despreocupadamente aun cuando el centro histórico de la ciudad tenía el congestionamiento natural al servir de escenario principal de la Corte Suprema de Justicia y de todos los tribunales de la ciudad, así como de los ministerios, por no mencionar a las empresas privadas. No obstante, a partir de 2005 el Capitolio fue tragándose paulatinamente sus esquinas, avenidas y calles, a través de un enrejado insólito que acabó con el libre paso entre las esquinas de Monjas a San Francisco, por más que ahí esté la cámara municipal de Libertador; de Monjas a Padre Sierra, cuya anchura alguna vez prometió un hermoso paseo para entrar al Salón Elíptico; ahora, de Capitolio a Padre Sierra, obstaculizando una arteria alterna a la avenida Baralt y, por supuesto, respecto a la avenida Universidad, tiene un canal privativo y ocioso.

Historiadores y cronistas coinciden en caracterizar las décadas de los sesenta y setenta de la centuria anterior como de una desembozada violencia que no llevaron a amurallar las edificaciones de los diferentes órganos del Poder Público y despachos administrativos, como ha ocurrido por toda esta época. Incluso, obras de un estilo brutalista pierden toda vistosidad con rejas que desmienten a sus arquitectos, como ocurre con las sedes del Tribunal Supremo de Justicia y el Teatro Teresa Carreño, a pesar de estar bajo la custodia permanente de la Guardia Nacional.

Durante diez años asistimos a las sesiones parlamentarias y comisiones de trabajo,  apreciando la literal captura de esos espacios perimetrales de un oficialismo amurallador. Faltando poco, militarizado el parlamento en la casa que ha de ser de la civilidad, añadidos los servicios policiales ordinarios, por siempre nos expusimos a los consabidos colectivos armados con sendas patentes de corso.

Valga aclarar que, en la avenida Universidad y calles adyacentes, incluyendo la riesgosa sede administrativa de Pajaritos para todo diputado opositor, eran de antemano insuficientes para las multitudes que protestaban al gobierno. Por ello, tuvieron por natural domicilio las autopistas de entradas bien retiradas del parlamento.

Ya es tiempo que las fuerzas de seguridad despejen y liberen los espacios físicos de la corporación legislativa, igualmente ocupados para estacionar los vehículos oficiales, devolviéndolos a la ciudadanía para el ejercicio del derecho constitucional al libre tránsito. Por supuesto que entendemos la necesidad de un mínimo de seguridad, pero fueron peores las circunstancias que vivió muy antes el centro histórico de Caracas, garantizado el orden público por la vía ordinaria, prudente y convincente.

Ilustración y breve nota LB: Propuesta de ChatGPT no solicitada. Sin embargo, la acogemos a pesar de la curiosa interpretación que tiene del texto del paisaje de una plaza que creemos sea la Bolívar y sus paseadores con una versión del patio del Capitolio Federal. Toda una exageración sobre la liberación de los espacios físicos que significa la pérdida de la sede e institucionalidad del parlamento.  

23/08/26:


Modelo no dual de conocer

TODOS SOMOS JESÚS

(San Mateo, 16: 13-20)

Enrique Martínez Lozano

En los evangelios sinópticos, esta pregunta acerca de la identidad de Jesús ocupa un lugar destacado. Nos ofrecen las respuestas de la gente –que consideran a Jesús un maestro, en la línea de los grandes profetas de su pueblo- y de la comunidad de discípulos, personalizados en Pedro, para quienes Jesús es el “Mesías” (Cristo) esperado del judaísmo y el “Hijo de Dios”.

En realidad, la pregunta por la identidad es la más importante de todas las que podemos hacernos: ¿Quién soy yo? Hasta el punto de que, de la respuesta adecuada, depende que vivamos en la luz y libres de sufrimiento. Por el contrario, siempre que permanecemos en cualquier tipo de sufrimiento es señal de que estamos respondiendo de un modo equivocado –aunque sea inconsciente- a aquella cuestión.

La pregunta “¿quién soy yo?” puede ser respondida desde un doble plano: en el plano relativo, la respuesta es reductora, porque parte del supuesto erróneo de que somos individuos separados; en el plano absoluto, por el contrario, solo existe una respuesta idéntica para todos los seres, ya que –no puede ser de otro modo- todos compartimos el mismo y único Fondo o núcleo que constituye todo lo que es.

Si lo aplicamos a Jesús, las dos respuestas que aparecen en el texto se mantienen en el nivel relativo: para su pueblo, es un profeta; para Pedro, el Mesías e Hijo de Dios.

Parece claro que la respuesta de Pedro refleja la fe de la primera comunidad de Mateo. Y, en cualquier caso, para un judío, la expresión “Hijo de Dios” no tenía el significado que habría de adquirir posteriormente, a partir del Concilio de Nicea, en el siglo IV. Con esa expresión, los judíos se referían a alguien que, según ellos, gozaba de una particular intimidad con Dios.

Decía que ambas respuestas, por más que parezcan acertadas, se mueven en el plano relativo, en el que impera la mente y, en consecuencia, el modelo mental. Sabemos que la mente es esencial e inevitablemente separadora; tiende a creer que las cosas son tal como ella las percibe, sin advertir que su misma percepción constituye ya una interpretación. Por lo que bien puede decirse que –si nos situamos en el plano absoluto- la mente nos engaña.

¿Qué ocurre en este otro plano? Que la separación sobre la que se basa todo el discurso mental es solo aparente. Lo Real es una unidad sin costuras, en la que todo se halla inextricablemente interrelacionado. Y no podemos hablar de algo, sin que estemos hablando del “todo”. De la misma manera que, cuando fijas tu atención en el nudo de una red, estás viendo la red; y cuando observas una ola que sobresale del océano, estás viendo agua.

Vengamos a la cuestión de la identidad de Jesús. ¿Quién soy yo? Más allá de la forma concreta, que se percibe en el plano relativo, la respuesta solo puede ser una: el mismo y único Ser que a todos nos constituye.

En este plano profundo, únicamente opera el modelo no-dual de conocer, que requiere silenciar la mente para percibir, más allá de las formas que no se niegan, la Unidad mayor en la que todas son abrazadas. (A quien le interese profundizar en estos dos modos de conocer, que se corresponden con los dos planos de que hablaba, puedo sugerirle la lectura de “Otro modo de ver, otro modo de vivir. Invitación a la no-dualidad”, editado por Desclée De Brouwer).

La mente ve a Jesús como alguien separado y, según la confesión cristiana, divinizado. Desde el modelo no-dual, lo descubrimos como una forma exquisita que toma el Misterio o Ser único, que se manifiesta en todos los seres. Los cristianos lo reconocemos como un “espejo” nítido que refleja la verdadera identidad humana. Pero en ningún caso es un ser separado, ya que la separación es solo una creencia de nuestra mente. Por eso, en una expresión breve, puede afirmarse con verdad que todos  

21/08/2014:

https://www.feadulta.com/todos-somos-jesus/

Reproducción:

https://alecoutedesevangiles.art/2022/03/

Padre S. Martín: El Papa desactivador de las minas:

https://www.youtube.com/watch?v=XA4oDHHPyvY

Padre Guzmán:

Papa León:

Cardenal Porras:

Padre S. Martín:

Padre Javier:

Monseñor Munilla:

martes, 18 de agosto de 2026

De la orquestación cívica

EVOCACIÓN DEL LIDERAZGO DE ANTICIPACIÓN

Luis Barragán

Reconozcamos una habilidad frecuentemente inadvertida del régimen que conceptualmente lo es, a pesar de la irritación que suscita el término en el oficialismo: además de reprimir y excluir, desde principios del presente siglo promovió a determinadas individualidades y grupos de oposición, algunos noveles u otros ajenos al oficio, alcanzando una cierta selección artificial del liderazgo alternativo. Así, logró efectivamente neutralizar a aquellos de probada experiencia, a los que poco resistieron el nuevo orden de cosas, como muy pocos consiguieron sobrevivir al rudo modelo que se impuso para el desempeño público. Sin embargo, ahora, el agotamiento ha dado alcance a los tozudos elencos del poder, de obscuros intereses ya expuestos a la intemperie, y la perspectiva histórica apunta a la necesidad de fuerzas emergentes consecuentes con una tradición republicana, capaces de concebir, idear y hacer la política de un modo diferente.

Por ello, es necesario mirar aún más atrás para dar el salto más adelante todavía respecto a lo que podemos llamar el liderazgo de anticipación, pues lo hubo en reiteradas ocasiones en la centuria anterior: dirigentes políticos de pensamiento y acción —caras de una misma faceta— capaces de percibir el agotamiento o la insuficiencia de un orden cuando todavía no constituía una conciencia predominante, denunciarlo y esforzarse por implementar un proyecto histórico concreto para superarlo, llegasen o no a la dirección del Estado. Anticipaban, precisamente, porque no se limitaban a responder a la crisis una vez instalada: la advertían, procuraban darle sentido y se preparaban políticamente para el cambio que ella anunciaba, aun cuando no tuviesen asegurado el acompañamiento social ni la certeza de un desenlace inmediato.

La caída de la dictadura perezjimenista devolvió al escenario público a los actores políticos que hicieron posible una transición, evitando la regresión que constituye el riesgo inherente a todo proceso de cambio que se respete. Nos referimos a un liderazgo sistémico que produjo el relevo necesario, con una década y media de amargo aprendizaje que no cabría hoy en una pantalla, por inteligente que fuese el teléfono, incubado antes en liceos y universidades.

Solemos apreciar los sucesos de 1958, por ejemplo, desde una cómoda perspectiva histórica, como si aquella agitación tras agitación hubiera respondido a un libreto previo, libre de cualquier acertijo y angustia. Ni siquiera llegó al mes el consabido derrumbe dictatorial cuando volvieron al país para recorrerlo, salieron de la cárcel o de la clandestinidad para hacerse de la calle, los dirigentes partidistas que no tuvieron garantía alguna de su libertad, seguridad e integridad personal, afrontando un largo 1958 que produjo —hasta nuevo aviso— dos serísimos intentos de golpe de Estado, uno de ellos sangriento.

Aquella transición recaló en una crisis definitivamente existencial con la insurrección armada que, lejos del convencional desempeño como simples operadores, obligó a las —por entonces— nuevas generaciones de todo signo a realizar un intenso trabajo de articulación política con arraigo social, en defensa de una concepción de la persona, el mundo y las cosas que aportó a la consciencia ciudadana. Los hubo rebeldes aun tratándose  curiosamente del mismo espacio político e ideológico compartido con los más adultos, con clara vocación por el debate escenificado igualmente en el propio terreno social, con peso propio: líderes estudiantiles que multiplicaron a sus sucesores y, haciendo de la trinchera un aula (y viceversa), elevaron la capacidad sistémica al servicio de la libertad y de la democracia, así fuesen escasos los medios disponibles e incierto el desenlace de todos sus sacrificios.

Útil metáfora, la dirección de orquesta muestra la dimensión sistémica del liderazgo más allá de suscitar grandes emociones, colocar el acento personal y ponderar los límites de la ejecución. Décadas atrás, el conductor de una firme batuta reconocía el talento de los ejecutantes, no era celoso de su protagonismo, sabía que no había cupo para sus adulantes y sospechaba de toda crítica y de la audiencia, complacientes.

El liderazgo inconfundiblemente político, importa subrayarlo, consiguió la debida relación y correlación de espacios sociales, generacionales e ideológicos: anticipaba problemas, bregaba por respuestas, las defendía en cualquier terreno y rectificaba si era preciso. Le dio alcance un realismo capaz de generar confianza porque las convicciones eran demostradamente fuertes: una sabia orquestación política de la que las circunstancias actuales, si aspiran a un genuino e inequívoco cambio histórico, tienen todavía enormes lecciones que extraer.

Reproducciones procesadas por ChatGPT: 

Vicente Emilio Sojo, el Orfeón Lamas y la Orquesta Sinfónica Venezuela:

https://lbarragan.blogspot.com/2020/05/la-batuta-historica.html

Jóvito Villalba, Rómulo Betancourt y Rafael Caldera, llegando a la plaza aérea del Centro Simón Bolívar para un mítin unitario. El Universal, Caracas, 10/02/1958.

18/08/2026:

https://www.elnacional.com/columnas/2026/08/evocacion-del-liderazgo-de-anticipacion/

lunes, 17 de agosto de 2026

Equilibrio para tomar impulso

DEL TSJ EN EL EXILIO Y LOS ALREDEDORES DE LA TRANSICIÓN

Luis Barragán

Únicamente lo niegan los beneficiarios del actual orden de cosas: las grandes mayorías aspiran a un cambio político y también social, frustrado en distintas circunstancias del pasado, al que la violencia abierta y descarnada ha pretendido responder con una suerte de extorsión a perpetuidad. Empero, el poder despótico se degrada y, cuando advierte la proximidad de su agonía, procura prolongarla a costa de los demás.

No es una peculiaridad venezolana, sino que expone una experiencia universal: la del cambio resistidos, cuyos costos políticos suelen intentar compensarse con los de la vida y la integridad de los inocentes; acumuladas demasiadas amarguras que alimentan el revanchismo, una ruptura precipitada puede traer riesgos inimaginables, incluso con el mantenimiento o regreso del régimen desplazado. De allí la gravísima responsabilidad que recae sobre la conducción política de la oposición, obligada a procurar el cambio sin convertirlo en una nueva fuente de frustración e inestabilidad.

Afortunadamente, la academia estudió desde los años ochenta del siglo pasado las experiencias de cambio producidas en distintos continentes, delimitó su naturaleza, identificó características y fases, y hasta se aventuró a promediar su duración bajo una denominación que pudo ser cualquier otra: transición política. Las ciencias sociales ofrecen perspectivas para aproximarse al éxito o al fracaso, a la tentativa o a la frustración, pero ninguna ha conseguido inventar una receta infalible ni garantizar que pensar una transición equivalga a hacerla.

No otro es el contexto del inmenso problemario judicial que recibirá Venezuela, después de haber sacrificado la noción más elemental de justicia y comprometido la honestidad, competencia y eficacia de sus operadores, desde el magistrado hasta el bedel del despacho. Ya se ha llegado, incluso, a generalizar la desconfianza y el temor en los condominios hacia la figura de los jueces de paz para resolver el pleito vecinal que alguna vez encontró salida, quizá con mayor sencillez y eficiencia, en la antiguas jefaturas civiles.

Ya está fijada la oportunidad para afrontar —o pretender afrontar— la indispensable renovación que ojalá sea integral del Tribunal Supremo de Justicia, y diremos que peor es nada, particularmente después de tantos fracasos en los que la oposición no dispuso de la fuerza que ahora impone Estados Unidos, como tampoco la tuvo cuando pudo invocarse oportunamente el TIAR, tardíamente diligenciado durante el anterior interinato, el de Juan Guaidó.  Esta circunstancia no debería hacernos olvidar a los magistrados que la mayoría de la legítima Asamblea Nacional electa en 2015 designó oportunamente y que, por aceptar aquel nombramiento y juramentarse ante la plenaria, sufrieron persecución e injusto exilio.

Conviene aclarar que la fracción parlamentaria a la que pertenecía quien suscribe no formó parte del comité que procesó, postuló y promovió aquel conjunto de juristas, y ni siquiera participó directa o indirectamente en la consulta políticamente aconsejable de sus nombres; tampoco tenía relación de vista, trato y comunicación con ninguno de ellos, y nuestra posición fue la de una prudente abstención. Precisamente por ello, sin afán de postulación alguna, y menos aún cuando no tenemos influencia directa sobre las negociaciones, parece justo recordar a quienes no abandonaron sus responsabilidades bajo las inclemencias del destierro y continuaron aportando a la causa venezolana.

Por ejemplo, señalemos a Luis Manuel Marcano Salazar, a quien conocimos personalmente en la sede de la embajada de Chile donde encontró refugio y desde la cual, junto a otros compatriotas, pudo salir hacia ese gran país del sur que tan generosamente lo acogió; jamás se desprendió de la tragedia venezolana y, con un extraordinario testimonio académico, contribuyó a pensar su reconstrucción. Su exigente bibliografía que combina inquietudes jurídicas y literarias, nos condujo primero al entonces novedoso principio de la responsabilidad de proteger (R2P), cuyo libro fundamentó nuestras intervenciones a cámara plena, y luego a una muy pertinente investigación sobre la transición política venezolana este mismo año; ahora, en fecha recentísima, tenemos  El paradigma de la disolución judicial, obra de enorme trascendencia prologada por Luis Almagro y Jörg Alfred Stippel, que llevamos a medio camino. Por eso, cuando se hable del llamado “TSJ en el exilio”, conviene recordar que no se trata de una abstracción ni de una instancia judicial completa, sino de personas concretas que pagaron muy caro aquel juramento y que, más allá de cualquier decisión sobre la futura integración del Tribunal, merecen no ser olvidadas.

Reproducciones: empleo de la IA a partir de “Mundial de levantamiento de pesas juvenil se vive en el Panam Sport Channell” (21/05/2024);

https://www.panamsports.org/noticias-deportivas/el-mundial-de-levantamiento-de-pesas-juvenil-se-vive-en-el-panam-sports-channel/

Persistencia

CORRE EL PLAZO Ya es tiempo para la implementación pública y técnica sobre el cambio del TSJ “Es necesario advertir de nuevo que el caso d...