martes, 14 de abril de 2026

A deshoras

LOS ESCOMBROS DE UN IMAGINARIO

Luis Barragán

Luce natural que las representaciones sociales cuajen por mucho tiempo, aunque suelen aparecer fenómenos repentinos que igualmente dan identidad a hechos del más variado calibre. Sin embargo, existen poderosas percepciones que en nada hablan de las realidades trepidantes y sufridas que buscan una interpretación y un lenguaje de eficaz actualización.

Curioso y trágico a la vez, vivimos intensamente la extemporaneidad de un socialismo que afecta y contamina a sus más distraídos adversarios, pues, al fin y al cabo, se trata de todo un régimen. Son muchos los eufemismos y encubrimientos oficiales, oficialistas y oficiosos con los que debe lidiar la oposición: un modo de hacer política a lo largo del siglo XXI a la sombra de un autoritarismo que muta según la hora del día.

A modo de ilustración, al igual que todas las públicas, la Universidad Simón Bolívar ha soportado un proceso agudo e innegable de deterioro por lo que respecta a su planta física, calidad académica e institucionalidad. Así, por fin, luego de tantas y añejas denuncias, ya es noticia la destrucción que ha sufrido el galpón de biología o la piscina olímpica, el déficit manifiesto de profesores aun siendo las matemáticas una materia tan esencial para la casa de estudios, y la presunta provisionalidad de unas autoridades interventoras que convirtieron 180 días en casi un portentoso lustro.

A pesar del evidente desastre que puede constatar todo el que asiste a la sede de Sartenejas, hasta hace escasas semanas prevaleció intacta en el imaginario colectivo aquella universidad tan distinguida por el Laberinto Cromovegetal diseñado por Carlos Cruz-Diez, por los niveles de excelencia que hoy ejemplifican antiguos egresados al incursionar en proyectos exitosos como los de la NASA, por el prestigio motorizado por el rector-fundador de un extraordinario talento publicitario, y por la propia circunstancia de surgir como un modelo “apolítico” de contraste con la Universidad Central de Venezuela. Ahora habla la verdad de una ruina que se esconde tras el anacronismo deliberado de un discurso público hecho más de improperios que de dicterios a lo largo de 27 años: un obrero, además mal pagado, no puede reconstruir el jardín Cromovegetal barrido por la desidia de las autoridades, un profesor no menos mal pagado ha dado demasiadas muestras de heroísmo frente a las pésimas condiciones laborales, y una casa de estudios harto colonizada por los intereses partidistas sostenidos por el Estado está muy lejos de reivindicar la noción misma de universidad.

Pensamos, nos emocionamos y actuamos entre los escombros de unas creencias sostenidas artificialmente, mientras se omite la debida denuncia pública, con el propósito de salvaguardar un prestigio que ni siquiera se compadece con los propósitos ni los resultados de la notable universidad que fue en el siglo anterior. Agravan la situación aquellas gestiones presuntamente habilidosas de individualidades convertidas en albaceas de un imaginario obsoleto, incapaces de afrontar el inmenso reto de supervivencia del aula superior en Venezuela so pretexto de una imbatible autoridad moral, acomodaticia y, definitivamente, inútil.

El problema no radica únicamente en la terquedad del imaginario fantasmal, sino en la necesidad de ejercer una crítica de fondo que permita la construcción de un imaginario instituyente que dé al traste con la inercia interesada de las más arcaicas creencias. Esa obsolescencia desprecia y degrada la crítica, envilece la acción política e impide la creación y viabilidad de alternativas reales de poder.

El caso de la universidad en cuestión muestra hasta qué punto ha llegado la caducidad de nuestras creencias colectivas y la necesidad de superarla mediante la denuncia oportuna y reiterada, entre otras iniciativas. Ello implica asumir una responsabilidad política y estratégica orientada a abrir paso a nuevas significaciones que hagan verosímil el camino hacia la transición.

14/04/2025:


lunes, 13 de abril de 2026

La imaginación espacial

DE LOS PACTOS LUNARES

Luis Barragán

El programa Artemis no sólo refiere a la exitosa misión lunar de reciente data, sino tiene por contexto el Outer Space Treaty suscrito por Venezuela, entre 115 países, en 1967. Reafirmándolo, desde 2020 y hasta la fecha se han celebrado los acuerdos no vinculantes conocidos como Artemis Accords, bajo el liderazgo de Estados Unidos al mismo tiempo que Rusia y China impulsan otro proyecto como el International Lunar Research Station.

Venezuela no participa en uno y, al parecer, está en el otro pacto de aprovechamiento lunar. No son muchas nuestras expectativas a pesar de las estridencias del mismo gobierno de todo el presente siglo, pues, no tuvo ni tiene realmente una política en la materia, se cuenta con limitadas capacidades tecnológicas y otra es la agenda que exclusivamente hoy ocupa al país.

El asunto luce interesante, ya que teóricamente nadie puede apropiarse del satélite natural y éste está destinado a un uso absolutamente pacífico, libre de armas convencionales y nucleares; o del embasuramiento espacial, incluyendo otros despropósitos no confesos.  Además de la épica gira de los astronautas estadounidenses que ha movido la noticia en todo el globo terráqueo, estamos en presencia de sendas políticas mundiales que nos encuentran a los venezolanos en la situación de un claro retraso, decididamente comprometidos en los menesteres de la mera supervivencia.

El tema afortunadamente encuentra cabida en las redes (por ejemplo, https://vt.tiktok.com/ZSHXukRMj) y muy bien puede complementarse con la IA que, valga acotar, no tiene noticias de Víctor José Delascio, un paisano de destacados aportes en los años sesenta en el campo del derecho aeronáutico y espacial, por ejemplo. Y tampoco nos dan cuenta las redes de otros juristas o internacionalistas dedicados a un problema que promete un futuro de largo y muy largo plazos harto complicado en el empleo del inmediato espacio ultraterrestre.

Siendo niños al pisar un hombre por primera vez la Luna, es de suponer que también crecimos a un cierto ritmo de la ajena carrera espacial que se ofrecía como el otro tablero para la Guerra Fría. Quizá con el regreso a la competencia por el espacio sideral próximo, emerja un imaginario de renovados bríos en los venideros tiempos.

Capturas de pantalla: 

https://www.youtube.com/watch?v=fIVOjDH7lQI

https://www.youtube.com/watch?v=nfhDuOHMp0A

13/04/2026:

https://opinionynoticias.com/tech/44229-de-los-pactos-lunares

domingo, 12 de abril de 2026

Caza de citas

Nunca fui tan contemporáneo de mí mismo: vivía en el presente absoluto, sin metáforas de futuro; el porvenir como una mera superstición. Supongo que un rasgo maravilloso de la juventud es ese. Pensamos que los actos no tendrán consecuencias más allá del momento en el que se ejecutan, y no importa que estemos equivocados”

Mauro Libertella

(“Un futuro anterior”, Sexto Piso, Madrid, 2022: 26)

Ilustración: Ivo Pannaggi. 

Noticiero retrospectivo

 

- Álvaro Carrera. “Tribuna de la prisión: El sionismo en la DISIP”. Tribuna Popular, Caracas, 07 al 13/02/86.

- Juan Liscano. “Prisma: Televisionando (1)”. El Nacional, Caracas, 14/10/90. Papel Literario.

- Valmore Acevedo Amaya. “Los abusos del Estado” (Proyecto de Ley de Precios, Costos y salarios”). El Nacional, 02/07/83.

- “Barrio El Amparo: Cuando la policía se dedica al terror”. Tribuna Popular,10 al 16/03/89.

-Isbelia Segnini. “Mérida y el XX aniversario de su Instituto Geográfico”. El Nacional, 17/08/70.

Reproducción: Rómulo Betncourt con los presidentes de estados. Élite, Caracas, N° 1128 del 17/05/1947. 

A los trabajadores, a los que buscan trabajo y a los jubilados

¿POR QUÉ CONTENTARSE CON UN REMIENDO SALARIAL?

Luis Barragán

Valga el contraste, los transportistas públicos pidieron de la noche a la mañana subir de sesenta a cien bolívares el pasaje urbano y el gobierno sin chistar se los otorgó, mientras que jubilados y trabajadores pretendieron llegar al centro citadino en reclamo del aumento nominal de sus ingresos y la respuesta fue clara y evidentemente represiva y contundente. Que sepamos, en un caso, fue poco o nada lo que se ventiló en torno a la tajante decisión sin intervención de algún gremio de usuarios, como se acostumbraba muy antes, y, en el otro, no hay manera de establecer un diálogo social y, menos, que lo acepten con las grandes mayorías como siempre ha ocurrido.

Importa dejar establecida esta consideración previa para referirnos a la fundamental: la demanda de un alza generalizada y, a veces, también desproporcionada del ingreso nominal que no toca ni cuestiona en nada el ruinoso modelo económico. Desde una perspectiva sindicalera mas no sindical, clamar a los cielo por un aumento de salarios y pensiones sin más, revela la grosera simplicidad política que hemos alcanzado en varios sectores de la oposición o aparente oposición, el desconocimiento de las realidades de fondo que impide un superior planteamiento, y, lo que es peor, la falta de atención o interlocución de un gobierno que ha recibido a representantes de esos sectores en Miraflores solo para la fotografía de rigor.

Por supuesto que se necesita un aumento y, de hecho, prácticamente simbólico, fue una práctica reiterada del mismo gobierno que hemos ostentado en toda la centuria hasta que sinceró radicalmente su propósito: con el salario en el sótano, sencillamente los trabajadores venezolanos subsidian todavía al socialismo del siglo XXI.  Entonces, el asunto clave está en la elevación de los ingresos reales que obliga al planteamiento serio, elaborado y convincente de una política social y económica alternativa, inscribiéndola en un eventual proceso de transición para un ámbito que ha sido tan inhóspito.

Todo el mundo paga impuestos a diario, ¿por qué no rebajar el IVA que ayude un poco más a rendir la plata en casa y a amortiguar la presión sobre el comercio?; ¿por qué no incluir esta nueva orientación fiscal en una propuesta de mayor alcance como el reconocimiento, la reparación social y el resarcimiento económico del daño laboral que exige una perspectiva distinta a la quejadera cotidiana de gremios que no consultan a los especialistas?; ¿hasta cuándo este círculo vicioso del alza nominal que a la postre beneficia al oficialismo ya que no es cuestionado por sus políticas pidiendo solamente un remiendo salarial?

Creemos que aún es necesario un debate abierto, franco y creador en torno a la materia en el seno, coseno, tangente y cotangente de la oposición frente al agotamiento de un Estado exhausto desde hace un buen rato. El país necesita de una adecuada interpretación y una mejor propuesta específica y concreta para los trabajadores, los que buscan trabajo y los jubilados.

Fotografía: Tomada de x.com el día y lugar de la represión, la Abuela del Casco Rojo fue herida en la marcha del 9 de los corrientes por la policía.

13/04/2026:

https://lapatilla.com/2026/04/13/luis-barragan-por-que-contentarse-con-un-remiendo-salarial/

Particularidades de una noticia

UNA APARICIÓN MUY PECULIAR

(San Juan, 20: 19-31)

José Luis Sicre

Todas las apariciones de Jesús resucitado son peculiares. Incluso cuando se cuenta la misma, los evangelistas difieren: mientras en Marcos son tres las mujeres que van al sepulcro (María Magdalena, María la de Cleofás y Salomé) y también tres en Lucas, pero distintas (María Magdalena, Juana y María la de Santiago), en Mateo son dos (las dos Marías) y en Juan una (María Magdalena, aunque luego habla en plural: «no sabemos dónde lo han puesto»). En Mc ven a un muchacho vestido de blanco sentado dentro del sepulcro; en Mt, a un ángel de aspecto deslumbrante junto a la tumba; en Lc, al cabo de un rato, se les aparecen dos hombres con vestidos refulgentes. En Mt, a diferencia de Mc y Lc, se les aparece también Jesús. Podríamos indicar otras muchas diferencias en los demás relatos. Como si los evangelistas quisieran acentuarlas para que no nos quedemos en lo externo, lo anecdótico. Uno de los relatos más interesantes y diverso de los otros es el del próximo domingo (Juan 20,19-31).

Las peculiaridades de este relato de Juan

1. El miedo de los discípulos. Es el único caso en el que se destaca algo tan lógico, y se ofrece el detalle tan visivo de la puerta cerrada. Acaban de matar a Jesús, lo han condenado por blasfemo y por rebelde contra Roma. Sus partidarios corren el peligro de terminar igual. Además, casi todos son galileos, mal vistos en Jerusalén. No será fácil encontrar alguien que los defienda si salen a la calle.

2. El saludo de Jesús: «paz a vosotros». Tras la referencia inicial al miedo a los judíos, el saludo más lógico, con honda raigambre bíblica, sería: «no temáis». Sin embargo, tres veces repite Jesús «paz a vosotros». Algún listillo podría presumir: «Normal; los judíos saludan shalom alekem, igual que los árabes saludan salam aleikun». Pero no es tan fácil como piensa. Este saludo, «paz a vosotros» sólo se encuentra también en la aparición a los discípulos en Lucas (24,36). Lo más frecuente es que Jesús no salude: ni a los once cuando se les aparece en Galilea (Mc y Mt), ni a los dos que marchan a Emaús (Lc 24), ni a los siete a los que se aparece en el lago (Jn 21). Y a las mujeres las saluda en Mt con una fórmula distinta: «alegraos». ¿Por qué repite tres veces «paz a vosotros» en este pasaje? Vienen a la mente las palabras pronunciadas por Jesús en la última cena: «La paz os dejo, os doy mi paz, y no como la da el mundo. No os turbéis ni os acobardéis» (Jn 14,27). En estos momentos tan duros para los discípulos, el saludo de Jesús les desea y comunica esa paz que él mantuvo durante toda su vida y especialmente durante su pasión.

3. Las manos, el costado, las pruebas y la fe. Los relatos de apariciones pretenden demostrar la realidad física de Jesús resucitado, y para ello usan recursos muy distintos. Las mujeres le abrazan los pies (Mt), María Magdalena intenta abrazarlo (Jn); los de Emaús caminan, charlan con él y lo ven partir el pan; según Lucas, cuando se aparece a los discípulos les muestra las manos y los pies, les ofrece la posibilidad de palparlo para dejar claro que no es un fantasma, y come delante de ellos un trozo de pescado. En la misma línea, aquí muestra las manos y el costado, y a Tomás le dice que meta en ellos el dedo y la mano. Es el argumento supremo para demostrar la realidad física de la resurrección. Curiosamente se encuentra en el evangelio de Jn, que es el mayor enemigo de las pruebas física y de los milagros para fundamentar la fe. Como si Juan se hubiera puesto al nivel de los evangelios sinópticos para terminar diciendo: «Dichosos los que crean sin haber visto».

4. La alegría de los discípulos. Es interesante el contraste con lo que cuenta Lucas: en este evangelio, cuando Jesús se aparece, los discípulos «se asustaron y, despavoridos, pensaban que era un fantasma»; más tarde, la alegría va acompañada de asombro. Son reacciones muy lógicas. En cambio, Juan sólo habla de alegría. Así se cumple la promesa de Jesús durante la última cena: «Vosotros ahora estáis tristes; pero os volveré a visitar y os llenaréis de alegría, y nadie os la quitará» (Jn 16,22). Todos los otros sentimientos no cuentan.

5. La misión. Con diferentes fórmulas, todos los evangelios hablan de la misión que Jesús resucitado encomienda a los discípulos. En este caso tiene una connotación especial: «Como el Padre me ha enviado, así os envío yo». No se trata simplemente de continuar la tarea. Lo que continúa es una cadena que se remonta hasta el Padre.

6. El don de Espíritu Santo y el perdón. Mc y Mt no dicen nada de este don y Lucas lo reserva para el día de Pentecostés. El cuarto evangelio lo sitúa en este  momento, vinculándolo con el poder de perdonar o retener los pecados. ¿Cómo debemos interpretar este poder? No parece que se refiera a la confesión sacramental, que es una práctica posterior. En todos los otros evangelios, la misión de los discípulos está estrechamente relacionada con el bautismo. Parece que en Juan el perdonar o retener los pecados tiene el sentido de admitir o no admitir al bautismo, dependiendo de la preparación y disposición del que lo solicita.

Dichosos los que crean a pesar de lo que ven

En este pasaje del evangelio se da un importante cambio en los destinatarios. En la primera parte, Jesús se dirige a los once: a ellos les saluda con la paz, a ellos los envía en misión. En la segunda se dirige a Tomás, invitándolo a no ser incrédulo. En la tercera se dirige a todos nosotros: “Dichosos los que crean sin haber visto”.

Podríamos añadir: “Dichosos los que crean a pesar de lo que ven”. Digo esto a propósito de lo ocurrido hace pocos días en el accidente de Tarragona, donde perdieron la vida siete muchachas italianas, estudiantes de Erasmus. El padre de una de ellas comentó, hablando de él y de su esposa: “Antes creíamos en Dios; ahora no podemos creer. No podemos creer que en un Dios que hace una cosa así”.

Las muertes ocurridas al día siguiente en Bruselas pueden haber provocado la misma reacción en otras personas. A menudo creemos en un Dios cuya misión principal es resolver nuestros problemas. Olvidamos el mensaje de la Semana Santa: creemos en un Dios que nos entrega a su propio hijo, y en un hijo dispuesto a morir por nosotros. Como Tomás, debemos meter nuestros dedos en las llagas, en las huellas del sufrimiento humano, para terminar confesando: “Señor mío y Dios mío”.

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/7475-una-aparicion-muy-peculiar.html

Ilustración: https://www.godwhospeaks.uk/the-resurrection-in-art/

Padre S. Martín: Sacerdocio exclusivo para varones:

https://www.youtube.com/watch?v=cUKWLkoV8lc

Padre S. Martín: La generación que descubre a Dios: 

https://www.youtube.com/watch?v=DUg-Cze1oz4

Papa León: Regina Caeli: 

https://www.youtube.com/watch?v=NJsercejSIk


Cardenal Porras:

sábado, 11 de abril de 2026

Sopa de letras

¿CUÁNTO TIEMPO GOBERNARÁ DELCY RODRÍGUEZ?

Ricardo Combellas

Nadie sabe hoy cuánto tiempo gobernará Delcy Rodríguez. Algunos quisieran (los fanáticos opositores la verdad es que no quisieran verla gobernar ni un segundo) que gobernara máximo por este año, pues en diciembre debería, según ellos, elegirse un nuevo presidente que asumiría su cargo el próximo mes de enero. En las antípodas, otros quisieran que prolongara su mandato sine die, dejando para un futuro indeterminado la realización de nuevas elecciones.

Para aclarar el polémico asunto debemos remitirnos a nuestra Ley Superior y la interpretación realizada sobre el punto en su sentencia del 3 de enero, por parte de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia. No está de más recalcar, pensando en los legos, que estamos hablando del “máximo y último intérprete de esta Constitución”,  por lo cual  sus sentencias son inapelables. Unas palabras sobre la interpretación constitucional conviene decir aquí. Frank Frankfurter, recordado magistrado del máximo tribunal de Estados Unidos, dijo unas palabras que a algunos de mis lectores  les pueden parecer chocantes, pero que revelan la verdad jurídica de inevitables consecuencias políticas de los jueces constitucionales: “La Constitución es lo que los jueces dicen que es”.  Otro gran jurista, Riccardo Guastini, lo señaló, cierto que con su particular argumentación: “La interpretación es un acto de voluntad, que consiste no en tomar conocimiento del único significado, sino en decidir ‘un’ significado en el ámbito de los varios significados igualmente posibles”. Valga entonces  el recuerdo de mis años de estudiante de Derecho, cuando motivado a la polémica que se presentaba en el aula sobre cualquier decisión judicial, nuestro profesor señalaba haciendo ademanes con sus brazos: esta parte de la biblioteca está de acuerdo con usted, pero la otra mitad está en desacuerdo.

¿Y qué dijo en pocas palabras la  sentencia del TSJ?  Dijo que el presidente Maduro había sido violentamente secuestrado gracias a una intervención armada de una potencia extranjera; también dijo que las consecuencias de dicha acción no estaban previstas  en ninguno de los supuestos relativos a las faltas del presidente (faltas  temporales y faltas absolutas); señaló además que se reserva la decisión sobre la calificación jurídica definitiva de la falta presidencial; y ordenó a la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, asumir como encargada la Presidencia de la República. En suma, la decisión sobre el futuro de la presidencia de Delcy Rodríguez sigue estando en manos del alto tribunal, que le tocará decidir cuando lo considere necesario y conveniente, de acuerdo con su interpretación constitucional, si la encargaduría desaparece con la asunción, sea de una falta temporal o absoluta, y se abre el escenario de elección del nuevo presidente, tal como lo establece claramente la Constitución.

No sabemos cuánto tiempo permanecerá Delcy Rodríguez en la Presidencia de la República; pueden ser alrededor de dos años, de acuerdo con la propuesta Trump-Rubio, pero no descarto la posibilidad de una extensión de su mandato por un tiempo más largo, que incluso podría terminar coincidiendo con la finalización del período presidencial en enero del año 2031. No olvidemos la norma que señala ante una falta absoluta del presidente en los dos últimos años del período presidencial, la asunción del cargo por parte de la vicepresidente ejecutiva hasta completar dicho período.

Estamparé a continuación unas primeras y cortas reflexiones de naturaleza política, que nos  ayuden a orientarnos  en la compleja tarea de acercarnos a una respuesta sensata y posible sobre la duración del tiempo en que Delcy Rodríguez gobernará Venezuela.

Lo primero que hay que considerar es la posición radical que sostiene la ilegitimidad de origen del alto tribunal, al igual que del resto de las ramas del Poder Público nacional, estadal y municipal, y que por tanto lo que corresponde es reconocer la victoria de Edmundo González Urrutia en las elecciones del 28 de julio de 2024. Hoy esta posición está descartada, pues no tiene sentido de las realidades del poder. La potencia tutelar no la considera en su estrategia, la estructura del poder nacional actual nunca la ha aceptado y algunos de sus proponentes más conspicuos veladamente la han abandonado.

Una segunda posición considera que estamos ante una estructura de poder dictatorial, antidemocrática e inconstitucional, frente a lo que cabe es el diseño de una estructura de poder sui géneris (es el caso de un eventual y transitorio gobierno de estructura consocional). Se trata de una modalidad de “golpe a la lámpara”, de “salto al vacío”, cuyas consecuencias no me quiero imaginar, más aún al recordar la experiencia del “carmonazo” en los primeros años del gobierno de Chávez.

La tercera posición, pacifista e incrementalista es la que sostengo. Hay que conversar mucho, entendernos como conciudadanos, generar confianza, desterrar el odio y la venganza esteril, abandonar el vocabulario agresivo, crear en suma un clima de convivencia pacífica que nos permita a todos avanzar hacia una posible transición, que será más democrática o menos democrática, de acuerdo con el empeño que pongamos en ella.

23/02/2026:

https://www.elnacional.com/2026/02/cuanto-tiempo-gobernara-delcy-rodriguez/

LA OPORTUNIDAD DE DELCY RODRÍGUEZ

Ricardo Combellas

Sostengo en este escrito que la presidenta encargada Delcy Rodríguez reúne todas las posibilidades para mantenerse un buen tiempo en el poder e incluso completar el período constitucional que debe concluir con la asunción del cargo por el candidato elegido, que nada obsta que pueda ser ella, si decide competir como candidata en la liza electoral prevista para el año 2030 y obtiene en comicios libres la Presidencia de la República. Analicemos punto por punto los argumentos que sostienen mi tesis.

El TSJ, de acuerdo con la Constitución, tiene la competencia para decidir cuándo se produce  falta absoluta del presidente y su consecuencia en una nueva elección. Esa decisión, sustentada en su sentencia del 3 de enero pasado, implicó una peculiar interpretación constitucional, pues la situación planteada con la violenta extracción del presidente  Maduro no entra en los supuestos taxativos establecidos en el artículo 233 de la Constitución. Surge la pregunta de cuál será la interpretación a adoptar. Repito el argumento del maestro Riccardo Guastini: “La interpretación es un acto de voluntad que consiste no en tomar conocimiento del único significado, sino en decidir un significado en el ámbito de los varios significados igualmente posibles”. Habrá que esperar qué decide al respecto, cuando las circunstancias lo ameriten, el alto tribunal. Mi opinión personal es que una sentencia firme y definitiva, agotada la posibilidad de apelación, de la justicia norteamericana  y su consecuencia en  una pena de prisión del presidente secuestrado, es un argumento fuerte a favor de una interpretación del “abandono del cargo”, lo cual cumplido el supuesto lo más probable es que ello se extienda más allá del período para el cual fue elegido Maduro, con la consecuencia de que Delcy Rodríguez continúa en el cargo como presidenta encargada. A ello se agrega que si la falta absoluta se produce en los dos últimos años del período constitucional, asume la presidencia el vicepresidente en funciones, de lo que se colige que Delcy Rodríguez continúa en el cargo como presidenta encargada hasta el final del período (artículo 233, párrafo final) .

Algunos analistas insisten en el tema de la legitimidad de origen y su contraposición al tema del orden. Falso dilema, por lo demás, cuando asocian legitimidad con libertad y orden con autoritarismo. El tema desborda los límites naturales de un artículo de opinión, pero algo habrá que decir. La legitimidad es un concepto controvertido y limitarla a las elecciones tiene la consecuencia de que la mayoría de los sistemas políticos del planeta serían ilegítimos, amén de que abundan en el mundo jefes de Estado y de gobierno cuya elección ha sido discutida. Prefiero utilizar el concepto de legitimidad tal como lo expone Seymour Lipset: la capacidad del sistema político para generar la confianza de los ciudadanos en sus instituciones. Además, los que defendieron la “legitimidad de origen” de los resultados del 28 de julio de 2024 hoy por hoy la han abandonado, pues su llamado ahora es a nuevas elecciones, no a exigir el reconocimiento de aquellos resultados.

El orden es un concepto clave a la hora de estudiar un sistema político. Todos los sistemas políticos, autoritarios y democráticos con sus diversos matices, anhelan el orden, buscan mantenerlo y tratan de impedir a toda costa perderlo. El motivo se encuentra en que solo gracias el orden se alcanza la paz, y gracias al orden y la paz que llevan consigo los seres humanos podemos desarrollar sin mayores contratiempos nuestras vidas. Como señala el maestro García-Pelayo: “Las instituciones constituyen en sí mismas órdenes particulares dentro del orden político general: reciben su estatus de este orden y lo estabilizan y actualizan asignando a su vez estatus y papeles”.

Sin duda, cuando el gobierno norteamericano decidió tutelar transitoriamente al gobierno venezolano (una decisión desgraciada para nuestra soberanía) no dudó en negociar un acuerdo con el régimen a través de su representante más destacada, Delcy Rodríguez, pues llenaba el adecuado perfil para la delicada situación planteada, a lo que se sumaba su jerarquía constitucional como vicepresidenta de la república. La razón fue sencilla y contundente: el régimen chavista garantizaba el orden y la paz, a diferencia de una oposición dividida y cegada por sus ya proverbiales egos. En efecto, el régimen ahora presidido por Delcy Rodríguez: primero, controla todos los resortes del Estado, sin fisuras que podamos considerar relevantes; segundo, tiene una presencia activa e innegable en la sociedad, desde el mundo empresarial hasta la organización popular; tercero, se apoya en el único partido organizado en el país, con una estructura de liderazgo estable, a diferencia de las carencias organizativas de los partidos de la oposición; cuarto, la institución militar, garante por excelencia del orden, está fuertemente comprometida con los principios y valores de la estructura de poder, de la cual por lo demás también forma parte; y quinto, tiene frente a sí una oposición dividida, encabezada por un liderazgo que comienza a ser discutido y a erosionarse paulatinamente, ayudado por su ausencia del país. 

En conclusión, Delcy Rodríguez tiene amplias posibilidades de continuar dirigiendo el gobierno nacional por un tiempo que me atrevo a avizorar como largo, y por lo cual los demócratas  esperamos para decir lo menos que contribuya de forma incremental a seguir abriendo espacios a nuestras libertades y a regirse con auténtica disposición por los valores, principios y normas de nuestra Constitución.

23/03/2026:

https://www.elnacional.com/2026/03/la-oportunidad-de-delcy-rodriguez/

Cfr.

https://www.elnacional.com/2026/04/breves-notas-sobre-la-interpretacion-constitucional/

EL PROFESOR COMBELLAS Y EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD

Alejandro Martínez Ubieda

Décadas atrás conocí al profesor Combellas en el Consejo de Escuela de la EEPA, la Escuela de Estudios Políticos de la UCV. Siempre circunspecto, de raigambre social cristiana, el profesor Combellas era demasiado correcto como para permitirse ser un profesor que hiciera del conocimiento una aventura fascinante. Simplemente no era el caso. Era, sin embargo, un profesor respetado. Hasta allí, todo bien.

1998 fue un año difícil. La clase política, confundida, no sabía reaccionar ante sus propios errores y ante la liviandad con la que tantos venezolanos exaltaban, urgidos de cambio, al militar golpista que los rescataría. La cachucha ya se perfilaba en el horizonte, Pérez Jiménez nos estaba soplando en la nuca, desde la mismísima Seguridad Nacional. A su lado, el ánima de Pedro Estrada aun identificaba cual sería su reencarnación: hasta que ubicó a Jorge Rodríguez. El barranco que teníamos al frente era evidente, los demócratas, más allá de partidos e ideologías, sufrían una crisis de credibilidad brutal, no siempre mal ganada, y quienes pensábamos que el fantasma militarista era mucho peor que lo que hasta entonces habíamos tenido, solo pudimos esperar el desenlace del trance en el que Venezuela sellaría la desgracia de sus hijos, que terminarían huyendo descalzos del país que por tanto tiempo se creyó rico, atravesando calles frías y desconocidas, tratando de entender. Así, era particularmente desconsolador sentir la inminencia de aquella elección.

Es en ese marco que, ocurrida la elección, la desesperanza y la incertidumbre se instalaron en quienes sentíamos que el camino de Venezuela, una vez más, se había torcido. En medio de esta sensación de derrota, llega la navidad. La tensión de los meses previos a la fatídica elección cede ante la cercanía de los amigos, ante los encuentros en los que, aunque no faltaría un tiempo para el lamento por el amenazante futuro, las celebraciones propias de diciembre algo mitigaron la angustia precedente.

Con el tiempo festivo llegó una grata invitación a una celebración pagana que parecía ofrecer un espacio de distensión y alguna buena copa. Me dice mi amiga que la reunión tendrá lugar en su casa el 21 de diciembre, aunque pocas horas antes me comenta que por alguna razón la celebración se realizará en la casa de un pariente. Acato la nueva dirección, recojo a la susodicha y me encamino al sitio. Hasta acá todo bien.

Llegado al lugar, con un modesto Sauvignon Blanc chileno bajo el brazo, esbozando mi mejor sonrisa toco el timbre de los parientes desconocidos. Sorpresa notable: se abre la puerta y allí se encuentra el anfitrión, nada más y nada menos que ¡el profesor Combellas! No quedó claro quien fue el más sorprendido por el inusitado encuentro, aunque debo haber sido yo. Esa fue, sin embargo, solo la primera sorpresa: ¡la democracia cristiana también se entrega a lo pagano, al Espíritu de la Navidad! Combellas fue amable y correcto, como cabe esperar de un atildado copeyano, aun en el solsticio de invierno y, en consecuencia, en la noche más larga del año.

Avanzando la velada, luego de algunas bebidas espirituosas de la navidad, comenzó a organizarse una suerte de ritual. Los anfitriones llaman a los presentes a rodear la mesa central y cada uno deposita en un cuenco un pequeño papel en el que ha escrito su gran deseo para el año. Luego se prendió fuego a todos los papeles y se asume que los deseos se volvieron cósmicos, aunque de eso no hay constatación. Mi deseo fue "Que este recién electo militar no acabe con la ya maltrecha democracia venezolana".

Los deseos no se voceaban. Cada uno guardaba el suyo para sí. Sin embargo, en un cierto momento y para mi inmensa sorpresa, la segunda de la noche, el Profesor Combellas alza una copa de espumante, claramente no champaña, más bien méthode champenoise, y se prepara a anunciar sus votos por el futuro. Pensé que quizá el profesor se lanzaría por la vía de "…que los golpistas de ayer que acaban de ganar las elecciones renuncien a su pasado y nunca más alguien atente contra las instituciones democráticas…", o, también, por qué no, “…que el estado de derecho prevalezca en nuestro país…"

Pero mi sorpresa difícilmente podría exagerarse. Los deseos de Combellas, del profesor Combellas, fueron del tipo "…que ahora sí, Venezuela, por fin, logre crear una verdadera democracia, que con Chavez el país logre el desarrollo que merece…" Etcétera. Etcétera. Etcétera.

Miré de soslayo a mi amiga, esperando que me diera alguna pista, que me dijera que detrás de la rotunda sobriedad del profesor Combellas la bebida lo ponía un poquito jodedor, que era un chiste, que yo no había entendido. La susodicha me devolvió la mirada, aún más confundida. La vaina era en serio.

Fue allí que me percaté de que el copeyanísimo profesor Combellas, el constitucionalista, el discípulo del doctor Caldera, ya estaba ganado para el militarismo y perdido para la democracia, que ya era seguidor del teniente que venía a poner orden a cualquier costo.

Obviamente, mi sorpresa solo demostraba mi falta de información, porque a poco comprendí que el profesor ya entonces estaba abiertamente instalado en el selecto grupo de los enamorados de Hugo Chavez, que incluyó, entre otros, al inefable y patético Chaderton, a Jorge Olavarría, que despertó temprano, y a tantos otros. Así, pronto tuvo cabida en el chavismo, en la asamblea constituyente y se convirtió en una suerte de referente académico y teórico de todo aquello.

Esta historia viene a cuento porque el profesor nos ha obsequiado un galimatías leguleyo en el que nos amenaza con Delcy para rato. Se trata de una de las primeras intentonas de esparcir el mensaje de la reivindicación chavista, la legitimación política y constitucional de la perpetuación chavista, y nadie mejor que un académico para ello. No es momento para exhibir, por decir algo, a Elvis Amoroso.

La amenaza fue vertida en un artículo en El Nacional en el que el profesor destaca la “histórica oportunidad” que tiene Delcy frente a sí. No le perturba, sin embargo, la histórica oportunidad que esperaría a los venezolanos si su azaroso mandato perdura, que en poco tiempo retorne la normalización de la tortura y que las familias venezolanas continúen penando, buscando hogar en tierra ajena. Es perfectamente posible que la amenaza se cumpla, y que ciertamente, si Rodríguez superara los próximos meses, logre aterrizar en el final del periodo, pero esto se debería a la gran experticia de Rodriguez Hnos. en el arte de la dilación, en el disimulo y la engañifa, en el ganar tiempo, y nada tendría que ver con el bienestar de los venezolanos. Es posible que ante el nivel de destrucción institucional que el chavismo madurismo ha dejado, el trabajo de levantar la institucionalidad, de reconstruir el aparato del estado hasta el punto en el que pueda garantizar un funcionamiento básico sea una tarea lenta vista su complejidad, pero la única razón para no advertir el riesgo inmenso de que el fango autoritario se extienda es justamente ser parte de ese fango.

Nos dice el profesor que "…La legitimidad es un concepto controvertido y limitarla a las elecciones tiene la consecuencia de que la mayoría de los sistemas políticos del planeta serían ilegítimos, amén de que abundan en el mundo jefes de Estado y de gobierno cuya elección ha sido discutida. Prefiero utilizar el concepto de legitimidad tal como lo expone Seymour Lipset: la capacidad del sistema político para generar la confianza de los ciudadanos en sus instituciones…"

Aquí cabe reflexionar sobre la lista de países que Combellas tiene en mente cuando se refiere a aquellos desprovistos de legitimidad. ¿Bielorrusia, Haití, Corea del Norte, Sudán? ¿No sería más atinado aspirar a un sistema con una legitimidad electoral y una legitimidad de desempeño respetable? Chile, Francia, Suecia, Uruguay, ¿no son sistemas a tomar en cuenta? Además, según este razonamiento, el fraude electoral cometido por Maduro y que tras una serie de sucesos lo depositó en Brooklyn ha puesto a Delcy en una posición que evidencia una gran “capacidad del sistema político de generar confianza de los ciudadanos en sus instituciones”. En esta mirada, los ciudadanos tienen una alta confianza en un régimen que, por cierto, no amañó una elección, sino dos, 2018 y 2024, y por cierto, la ”confianza de los ciudadanos” venezolanos que Combellas le atribuye a Delcy no está reflejada en ninguna medición de opinión confiable o no.

De igual modo, Combellas señala: ”Sin duda, cuando el gobierno norteamericano decidió tutelar transitoriamente al gobierno venezolano (una decisión desgraciada para nuestra soberanía) no dudó en negociar un acuerdo con el régimen a través de su representante más destacada, Delcy Rodríguez, pues llenaba el adecuado perfil para la delicada situación planteada, a lo que se sumaba su jerarquía constitucional como vicepresidenta de la república. La razón fue sencilla y contundente: el régimen chavista garantizaba el orden y la paz, a diferencia de una oposición dividida y cegada por sus ya proverbiales egos. En efecto, el régimen ahora presidido por Delcy Rodríguez: primero, controla todos los resortes del Estado, sin fisuras que podamos considerar relevantes; segundo, tiene una presencia activa e innegable en la sociedad, desde el mundo empresarial hasta la organización popular; tercero, se apoya en el único partido organizado en el país, con una estructura de liderazgo estable, a diferencia de las carencias organizativas de los partidos de la oposición; cuarto, la institución militar, garante por excelencia del orden, está fuertemente comprometida con los principios y valores de la estructura de poder, de la cual por lo demás también forma parte; y quinto, tiene frente a sí una oposición dividida, encabezada por un liderazgo que comienza a ser discutido y a erosionarse paulatinamente, ayudado por su ausencia del país”.

En algún punto habría que coincidir con Combellas. No es nada sano para la soberanía de un país el que se produzca una intervención externa para tratar de frenar la destrucción de la industria petrolera, las ejecuciones extrajudiciales, la pauperización de la población y la proliferación de la tortura, porque esa labor ya la habían resuelto los venezolanos en julio de 2024. Pareciera también, hablando de soberanía, que Combellas nunca transitó frente a los cuarteles militares en los que ondeaba el tricolor nacional junto a la bandera de Cuba.

Finalmente, superándose aún más, el doctor Combellas determina que una ventaja comparativa de Delcy se encuentra en el hecho de que tiene frente a si una oposición dividida, que empieza a ser discutida y que abandonó el país. Pareciera que el profesor se acostumbró a los lideres únicos, indiscutibles, los que no dialogan, pero eso no es democracia. Por otro lado, profesor, esa gente que usted señala de abandonar el país no está de vacaciones. Esa gente ha sido hostigada, obligada a salir de su tierra, amenazada de ser apresada ilegalmente, de ser torturada. Y ¿quién la amenaza? Una larga lista, Delcy en primera fila.

11/04/2026:

https://www.elnacional.com/2026/04/el-profesor-combellas-y-el-espiritu-de-la-navidad/

EL TIEMPO DE DELCY RODRÍGUEZ

Ricardo Combellas

“El pasado ya no es y el futuro no es todavía“

San Agustín

Complejo el tiempo presente de la presidenta Delcy Rodríguez. Sustituye a un presidente que formalmente no ha dejado de serlo, es tutelada por una potencia extranjera sin conocer nosotros sus límites, no sabemos si tampoco ella. Forma parte de un régimen con una larga tradición autoritaria que se ha propuesto liberalizar, abriendo la posibilidad de incluso democratizar. Sus eventuales interlocutores de la llamada oposición es variopinto, para comenzar por algunos que yo identifico sin tapujos como la derecha extrema, que ni siquiera son capaces de proponerle conversar, y los que intentan hacerlo inmediatamente son etiquetados como “alacranes”.  En suma, complejo y difícil el tiempo presente de Delcy Rodríguez.

No obstante lo antes dicho y sin conocerla personalmente, pues no la recuerdo como una protagonista de primera línea cuando abandoné a Chávez (no al chavismo, pues nunca lo fui) muy temprano, luego de suscribir con mi firma la Constitución el año 1999, transcribiré algunas reflexiones sobre lo que percibo como peculiaridades de su liderazgo, que pienso la ayudarán a salir airosa del compromiso liberalizador que se ha propuesto llevar adelante.

Isaiah Berlin escribió un pequeño ensayo, El juicio político, en el que intenta el difícil propósito de definir el éxito o el fracaso del hombre político, lo cual no puede ser dilucidado por argumentos exclusivamente teóricos. Para Berlin el político tiene que poseer sentido de la realidad, lo cual implica una variedad de atributos: la experiencia, la capacidad de observación , la habilidad para integrar puntos de vista diversos, tener buen ojo, olfato y oído político, “entender la situación en su plena singularidad; los individuos, el acontecimiento y los peligros  particulares, las esperanzas y temores concretos que intervienen activamente en un lugar determinado y en un momento determinado.” 

No me propongo abundar en estas características que definen el juicio político, sino relacionarlas con el análisis de la presidenta en un aspecto central: la larga experiencia de Rodríguez como dirigente y funcionaria del Estado, una cualidad en el tiempo presente fundamental para entender su estructura organizacional como capacidad de respuesta ante los desafíos de la sociedad. Intuyo que muy pocas personas tienen en la actual coyuntura la capacidad para saber avanzar desde el pasado hacia el futuro en una necesaria transformación del Estado venezolano, dado su conocimiento directo sobre lo que  anda mal, lo que se debe desechar y lo que se debe transformar.

Los cambios en la estructura y funciones del Estado deben acompañarse a mi entender con un proceso de liberalización política, es decir, como lo ha anotado el destacado estudioso de las transiciones políticas, el politólogo John Magdaleno, la progresiva apertura a favor de la plena vigencia de los derechos civiles y políticos que desemboque en la democratización y emergencia de un nuevo régimen político, conclusión de una transición exitosa hacia un régimen democrático, tarea en la cual debe comprometerse desde ya la presidenta Rodríguez y sobre lo cual abundaremos en la próxima entrega.

En conclusión, es mi conclusión, es mucho lo que queda por hacer y mucha la expectativa sobre lo por hacer en este tiempo presente tan singular de la historia de nuestro país. “El pasado ya no es y el futuro no es todavía”. Lo queremos sí con libertades y democrático. El tiempo presente de Delcy Rodríguez tiene la misión y el deber de dar los primeros y necesarios pasos.

13/04/2026:

https://www.elnacional.com/2026/04/el-tiempo-presente-de-delcy-rodriguez/

Ilustración: Christoph Niemann.

Fotografías tomadas de la red: valga acotar que la segunda, proviene de una declaración de Ricardo Combellas mediante la cual advierte que la juramentación de Nicolás Madura es nula (2018):

https://efectococuyo.com/politica/juramentacion-de-maduro-ante-la-constituyente-es-nula-afirma-ricardo-combellas/

A deshoras

LOS ESCOMBROS DE UN IMAGINARIO Luis Barragán Luce natural que las representaciones sociales cuajen por mucho tiempo, aunque suelen apare...