YA TIENE OCHO AÑOS LA AVENIDA ESEQUIBO DEL MUNICIPIO BARUTA
No había una
calle y, mucho menos, una avenida alusiva al justo e histórico reclamo
territorial en la gran metrópoli caraqueña hasta que la municipalidad de Baruta
decidió tal día como hoy, (jueves 18 de febrero de 2016), renombrar la avenida
La Guairita como Esequibo, por iniciativa del concejal Héctor Urgelles, quien
por entonces presidía la Comisión de Participación Ciudadana.
La sesión
solemne de rebautizo de tan importante arteria vial fue presidida por el
entonces alcalde Gerardo Blyde, contando con la presencia de todos los
concejales, de las más importantes personalidades y organizaciones defensoras del
territorio en reclamación, como Mi Mapa Incluye El Esequibo, Amigos de El
Esequibo, ONSA, entre otras, diputados y ex - diputados, académicos de la
Universidad Simón Bolívar, y público en general, quienes postularon al diputado
recién reelecto Luis Barragán como Orador de Orden en reconocimiento a su
desempeño como defensor del territorio reclamado durante su ejercicio
parlamentario de 2010 – 2015.
Intervinieron
en aquel acto el concejal Urgelles y el alcalde Blyde, correspondiéndole al
diputado Barragán en su densa exposición versar no sólo sobre la naturaleza
jurídica y características históricas de la justa reclamación, sino definir y
proponer una política de Estado en la
materia, desarrollando la tesis expuesta sostenidamente en el parlamento, en
2016, es decir, el mismo año en el que
alertó el propósito guyanés de remitir el caso a la Corte Internacional de
Justicia, como lo hizo junto a Mi Mapa en una campaña de la que se hizo eco Opinión
y Noticias, semana por semana, mes por mes.
El acto de
rebautizo fue celebrado en la Plaza Vecinal de la Esmeralda, urbanización La
Tahona de Baruta.
El extravío de
la arquitectura que alguna vez le dio timbre e identidad a Las Mercedes,consagra el elevado y rentable estatus de
urbanización comercial que ha alcanzado, siendo tan inherente al socialismo del
siglo XXI cambalache.De excentricidades
que no tardará en recuperar plenamente, por lo menos, hasta que las camarillas del
poder se acuerden tras la molienda de los intereses representados por El
Aissami, el sector al este de la ciudad capital expresa fielmente un modelo
económico garabateado por las zonas especiales, quincallizable todo el país, al
mismo tiempo que despunta una lumpemburguesía de traumas infantiles que todavía
la resienten, redundando en una estética del deterioro, por defecto y
exageración.
Ningún afán
proselitista los convocó, y consigna política alguna esgrimieron los
conferencistas que recientemente versaron sobre seis edificaciones emblemáticas
encaminadas al olvido, bajo la iniciativa de DOCOMOMO de Venezuela. Así, María
Teresa Novoa,Edgar Cruz Contreras,Edmundo Hernández y la incansable Hannia
Gómez, cautivaron al público que prácticamente no cupo en la Sala TAC de Paseo
Las Mercedes, sabiéndose en una escenografía que explicó muy bien la magnífica
exposición de Juan Iribarren.
En el marco de
la edición inaugural de Caracas Design Week 2023, distintas escuelas se dieron
cita a propósito de la muy bien documentada reflexión sobre Miguel Salvador
Cordón y el edificio Donosti (1949), el constructor desconocido del edificio
274 (1950),Urbano de Mantxobas y el edificio
Aralar, (1950), José Abasolo y el edificio Amayur (1953), Donald E. Hatch y el
Centro Comercial Las Mercedes (1954), Carbonell&Sanabria y el edificio San
Carlos (1954). Cada conferencista se detuvo en los detalles del inmueble
correspondiente,subrayando pacientemente
los méritos y novedades (aún vigentes) en
el contexto de una urbe – por entonces - en transformación, pero igualmente dio cuenta
de las recurrentes y obscenas
modificaciones experimentadas en los últimos años, diluyéndose las obras en
silenciosa advertencia de la definitiva demolición que se aproxima.
El modelo
urbano del régimen que lo es, activamente participado por la presunta oposición
que gobierna el municipio, hace de Las Mercedes un gigantesco bodegón de
bodegones que tanto desean emular las restantes alcaldías del país poco
conformes con el común enjambre de las calles del hambre, afectando el
tradicional comercio formal. El cambio
crecientemente orquestado de las ordenanzas que hacen también de las barriadas
populares, un complejo de bazares de toda índole, no tiene contemplación alguna
con la vocación de los lugares, el
diseño de casas y edificios, calles y avenidas que conceden identidad, memoria
y calidad de vida, a favor de la perpetua provisionalidad del paisaje que
banaliza y hastía la mirada.
El constante intercambio mercantil de todo nivel que monopolizan los prohombres del poder y sus
colaboradores inmediatos, privilegia los sitios de una alta densidad
poblacional. Buhonerizados de muy diversas maneras, complotados por el ruido y
las extravagancias que juran marcar una pauta, los cambalaches del socialismo
requieren de una piñatería constante, con diseños virales que los creen de una
imbatible distinción, tal como los trepadores sociales de la hora – impávidos -
hacen de sus novísimas adquisiciones un batiburrillo de la cursilería decorativa,
exagerando la estética de sus ascensos.
En las
locaciones de menor y peor suerte, como las adyacencias del mercado municipal
de Quinta Crespo o del Centro Médico de San Bernardino, convienen en una estética de la ruindad que
bien muestran los inmuebles invadidos, notables por los ranchos literalmente encaramados en
las azoteas. O la consabida e impune quema de la biblioteca de la UDO en
Cumaná, nos impone de una realidad propia de la ingeniería y arquitectura
forense.
Esta vez, no
se trata de un acontecimiento sísmico, una falla estructural, o el impacto de
un misil sobre edificios que provocan una injusta e inmediata pérdida de vidas,
sino de una deliberada cultura espacial y visual que también afecta los
derechos humanos, propiciada por el régimen tal y como alguna vez lo comentamos
Nicomedes Febres Luces y el suscrito, en los tiempos que combatimos el otrora
proyecto de Ley Orgánica de Cultura, diez y más años atrás, en la Asamblea Nacional
y, huelga comentar, in situ. Finalmente, las recientes disertaciones de María Teresa,
Edgar, Edmundo y Hannia, aportan varios
y valiosos elementos preventivos y
paliativos, ojalá capaces de suscitar la discusión de legos y especialistas con
miras a la ruptura y transición - o
viceversa - democrática y humanizadora.
En las redes
sociales aumenta el testimonio gráfico de la tala de árboles y el cambio de uso
de los espacios en municipios como Chacao y Baruta. Al respecto, el diputado
Luis Barragán, Coordinador de Vente Venezuela en el estado Miranda, se ha
pronunciado en varias ocasiones para cuestionar la situación,pero en esta oportunidad vincula el problema
a las llamadas zonas económicas especiales (ZEE).
Comentó el dirigente político que la
usurpación aún tiene pendiente la aprobación de una ley en la materia, lo cual
no impide prezonificar y zonificar las ZEE con el concurso de las alcaldías
metropolitanas que más adelante les será negado.
“En efecto, el arboricidio y los
cambios de zonificación en municipios como Chacao y Baruta, apuntan a crear las
condiciones que faciliten establezcan las ZEE, entendiendo únicamente por
tales, la multiplicación de sendos circuitos comerciales tan parecidos y
rentables como el de Las Mercedes, importándoles un bledo los sectores
residenciales y sus calidades de vida”.
“Convertida Las Mercedes en todo un
paradigma”, enfatizó que la sociedad civil organizada es la primera víctima del
proceso, porque “tratándose del Estado Comunal, un dato que no podemos olvidar,
ningún valor le conceden a las legítimas asociaciones de vecinos, siendo manipuladas
las comunas, a favor de una operación que, todos saben muy bien, con la
definitiva sanción a la Ley de las ZEE, exclusivamente dependerá del poder
central”.
Concluyó el parlamentario que “todo
indica que las alcaldías están ganando tiempo con una deforestación y
rezonificación que siempre la han deseado sigilosas”.