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lunes, 25 de mayo de 2026

En trance

DE LA "OTRA" TRANSICIÓN

Luis Barragán

En días pasados, tuvimos la fortuna de asistir a la conferencia de Diego Bautista Urbaneja en la escuela de Historia de la UCV sobre las transiciones del siglo XX. Preferida por él como una conversación, nuevamente nos encontramos ante un importante ejercicio de reflexión histórica y politológica que es, en definitiva, sobre un presente que mira hacia atrás para hallar alguna perspectiva segura.

El profesor Urbaneja asoció la crisis y transición en la búsqueda de una herramienta teórica que permitiera interpretar los acontecimientos  de 1935, 1958 y 2026 de acuerdo a la convocatoria digital que circuló. Hicimos las observaciones del caso al participar en la sección de preguntas y comentarios, pero – independientemente del criterio que pueda sostenerse -  lo cierto es que el conferencista o conversador demuestra gratamente el afán de crear y generar una mirada diferente frente a hechos irrepetibles en nuestra vida republicana.

La tesis es que no hubo una extraordinaria crisis en 1936 y en 1958, siendo prematuro en 2026, para expresar que hubo transición. Por una parte, el gobierno de López Contreras actualizó el programa positivista desarrollado por el gomecismo, dándole continuidad, como continuidad hubo en 1958 respecto a 1948, aprendida la lección de diez largos años de dictadura.

Interesante y revelador, fue un par de intervenciones: la de un profesor de la escuela y la de un sociólogo que cursa historia de cara a los ejercicios de evacuación de la embajada estadounidense en la ciudad de Caracas, autorizados por el gobierno nacional, por cierto,  reducidos a un rincón de la ciudad a la que no le alteró rutina alguna. Las personas en cuestión condenaron el intervencionismo norteamericano y, uno de ellos, temerariamente manifestó que está gestándose un imaginario de la transición en defensa de la soberanía nacional, alegando que el silencio de los venezolanos el 3-E fue una reacción de repudio ante el secuestro de Nicolás Maduro; así, citó la consigna de no rendirse pronunciada por Luis Britto García en un foro de CEDES.

Impresiona que esa “otra” transición, por lo menos, la plantee alguien que no se pasee por las razones que produjeron el evento de extracción y la falta de respuesta de los patriotas que se supone están en el poder desde 1999. En su sano juicio, a nadie le puede contentar lo ocurrido, pero esa pérdida de independencia apunta hacia esa misma izquierda inaudita del XXI y no hay que ser adivinos para saberlo. 

Cfr. Luis Britto García:

https://www.youtube.com/watch?v=WBTRqdScy2M

25/05/2026:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/44404-de-la-otra-transicion-

domingo, 24 de mayo de 2026

Axiomáticos

LA BURBUJA ROJA

Luis Barragán

Por decir lo menos, la mayor incomodidad experimentada por los sectores oficialistas reside en la mera posibilidad de perder así sea parcialmente el poder. Acumulan casi tres décadas como beneficiarios directos e indirectos del presupuesto público nacional, en nombre y en representación de una revolución condensada en la reminiscencia guevarista de la subversión de los años sesenta de un siglo que parece más remoto de lo que es.

Poco importan las evidencias, pues, lo saben y muy bien, la Venezuela actual no es el fruto tan mentado de las sanciones internacionales, restándole toda responsabilidad al gobierno. Para remediar la situación, quizá flota en el imaginario de esta izquierda inaudita, ese voluntarismo extremo que fracasó con la zafra cubana de diez millones de toneladas de azúcar en una misma cosecha para 1970 de resultados que la más superficial navegación digital revela.

Es el amplio sector oficial, oficialista y oficioso el que tiene por domicilio una burbuja roja que la sueñan todavía blindada, a pesar del drama, el inmenso drama que sufrimos los venezolanos. Los elencos del poder se muestran indiferentes ante noticias que nuevamente llevan a nuestro país al duelo, como es el caso de Víctor Quero y María Teresa Navas, o de los agentes de la Policía Metropolitana que cumplieron una injusta condena más allá del tiempo que expresamente estableció la sentencia.

Poco importa que esté planteada una transición, incluso, desde las entrañas más profundas de un oficialismo que sabe tan insoportable la situación actual como el que más y, a pesar de todo,  desea estirar la cuerda hasta lo indecible por aquel axioma del si me jodo que se jodan también los demás. En la perspectiva asumida por Óscar Vallés, no se interrogan en torno a la fortaleza o debilidad de las fuentes reales de poder, como la administración de la violencia, el petróleo, el apoyo popular, y las matrices de opinión e influencias, porque las burbujas no tienen ventanas abiertas para asomarse a la realidad y, de tenerlas, inmediatamente explotan.

Otros, se quejan de la pérdida de los símbolos inherentes al poder establecido en el siglo XXI: en nada descalificamos personalmente a los foristas que lo alegan, absolutamente convencidos de la fuente popular y el carácter netamente chavista de la simbología, obviando el uso  y abuso de los recursos simbólicos y materiales del Estado que concluyó en las más estéticas burbujas para flotar por encima de las grandes mayorías que todavía pretenden desconocer. Así, las actividades del Centro de Estudios Democracia Socialista (CEDES), origen del foro en cuestión, parecen orientarse a la crítica más o menos velada de lo que se ha dado en llamar el rodrigato que a la autocrítica de una experiencia muy larga e insensata que nos arrojó a una realidad inmerecida para todos los venezolanos. 

Fotografía: AFP para un reportaje de Héctor Antolínez:

https://www.elnacional.com/2026/05/carmen-teresa-navas-desnudo-el-maltrato-del-estado-a-familiares-de-presos-politicos/

Ilustración: Saul Steinberg, pieza que sucesivamente intervinimos empleando la IA.

Cfr.

Foro con Marisol Gómez, Manuel Azuaje y Reinaldo Iturruza:

https://www.youtube.com/watch?v=g9XSDaC7S0w

Entrevista a Óscar Vallés:

https://www.youtube.com/watch?v=A5A-YNd7B88

24/05/2026:

https://lapatilla.com/2026/05/24/luis-barragan-la-burbuja-roja/


lunes, 27 de abril de 2026

La crisis es la del lenguaje que la representa

LA TRANSICIÓN HACIA SI MISMO

Luis Barragán

Respecto a la opinión pública venezolana, tiende a considerar la transición política como una panacea capaz de responder a la profunda y prolongada crisis venezolana que repentinamente actualizaron los hechos del 3-E. A pesar de los anuncios hechos desde ámbitos distintos al gobierno, no hay evidencias de un cambio sustancial, sino un reacomodo de sus elencos con los ajustes discursivos del caso,  permitiendo y quizá alentando un lenguaje transicional que contrasta con una terca voluntad de continuismo: ¿caminamos hacia una genuina transformación política o nos entrampa un engañoso discurso de cambio apuntando a la reestabilización del único gobierno que hemos tenido en el presente siglo?

Inocultable y prolongada, la crisis venezolana ha generado una narrativa transicional que no se compadece con un cambio efectivo en la estructura de poder. Lejos de propiciar una transformación sustancial, el oficialismo ensaya una transición hacia sí mismo, mediante el reacomodo de sus elencos de poder sustentado en una versión interesada del proceso abierto después del 3-E.

Ece Temelkuran ha examinado – en clave euro-atlántica -  la conversión de los regímenes democráticos en autoritarios en su más conocido ensayo “Cómo perder a un país” (Anagrama, 2019), señalando que ello ocurre gradualmente a través de siete pasos que, a nuestro juicio, son condiciones y desarrollos simultáneos y correlacionados que contribuyen a la consolidación del régimen: reivindicación política del resentimiento, destrucción del lenguaje, ejercicio descarado del cinismo, desmantelamiento del aparato judicial y subordinación de los demás órganos del Poder Público, distinción entre patriotas y apátridas, y, particularmente de nuestro interés, la fabricación de una realidad paralela. Esta última es posible gracias a la explotación intensiva de los recursos simbólicos del Estado, una bien aceitada maquinaria publicitaria y propagandística, la (auto)censura y represión, apelando frecuentemente a las teorías conspirativas de toda ralea, maniqueas y supersticiosas.

Siendo una útil perspectiva de análisis, aunque Ece Temelkuran parte de la experiencia de su natal Turquía y de los países cercanos, permite comprender la inminencia de un colapso institucional, social y económico que los hechos del 3-E sinceraron radicalmente en Venezuela, así como el aprovechamiento de una expectativa transicional ampliamente extendida, procurando el oficialismo reorientarla para encubrir la continuidad en el poder. El rediseño de esa realidad paralela enfrenta hoy dificultades nada menudas: la magnitud de la crisis obliga a admitir, al menos formalmente, las etapas de estabilización institucional y recuperación económica literalmente impuestas desde el exterior, exponiéndolas como equivalentes a una transición, mientras hay un uso expedito de las formas institucionales (aprobación de leyes sin debate sustantivo, recomposición de dos de los tres órganos del Poder Ciudadano, etc.), unido a la inconsistencia de un discurso social que evita toda franqueza y está en la búsqueda de una polarización electoral que ya no encuentra asidero en una población exhausta.

No bastaron los estribillos, como aquel de “quien se mete contra Venezuela se seca”, una vez comprobada la debilidad de un gobierno que no respondió militarmente conforme a sus más recias promesas y terminó aceptando las estipulaciones estadounidenses. Desmoronada esa ficción, la respuesta oficialista ha sido forzar otra: la presencia meramente propagandizada y fantasmal de Nicolás Maduro, convertida su devolución en una débil demanda política, junto a la persistente estigmatización de quienes solicitaron sanciones internacionales, en la búsqueda de un enemigo capaz de reagrupar a sus antiguas bases; así, se confirma lo advertido por Ece Temelkuran acerca de cómo estos procesos descansan en la construcción de una realidad que termina siendo socialmente aceptada incluso cuando prescinde de los hechos.

La narrativa del poder pretende blindarse, aferrada al monopolio estatal de los medios, clausurando toda polémica incluso en sede parlamentaria y tratando —no sin dificultades— de contener el desgaste de sus propias bases. No deja de ser significativo que sectores progubernamentales, tenaces defensores del legado chavista, comiencen a manifestar, aunque con tenue resonancia, una incomodidad —por decir lo menos— frente a la versión oficial de los acontecimientos; tal es el caso del Centro de Estudios para la Democracia Socialista (CEDES). ¿Estamos ante una transformación real que se gesta tras bastidores o frente a un sofisticado dispositivo retórico de cambio, diseñado para un nuevo reacomodo y la sospechosa estabilización del único gobierno que ha regido en la presente centuria?

Resulta difícil —cuando no insostenible— invocar bondades en un contexto donde la prisión política opera como método que se pretende naturalizar, trasladando luego sus costos al ámbito judicial. Todo ello en una época en la que la crueldad se ha institucionalizado e industrializado de acuerdo a lo observado por Ece Temelkuran en entrevista que le realizara un presunto ministro venezolano de finales del XX (*). Además, ningún esfuerzo por mejorar las condiciones sociales y económicas puede sostenerse con una opacidad tan prolongada de las cifras oficiales; por ello, organismos como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han exigido al Banco Central de Venezuela su publicación días atrás.

Nos explica una atmósfera discursiva distinta y enrarecida que hace de la transición un artificio funcional a favor del continuismo, persistiendo las condiciones señaladas por Ece Temelkuran. Y, colapsada la versión gubernamental,  es indispensable redescubrir e interpretar la realidad a favor de una genuina transición democrática.

Valga la coletilla: Temelkuran es una periodista que ha hecho un importante aporte al análisis histórico y político del neoautoritarismo, por llamarlo de algún modo, como también la estadounidense Anne Applebaum o la venezolana Mirtha Rivero, cuyo último libro en dos gruesos volúmenes, esperamos leer muy pronto. Fenómeno significativo, ha sido exitoso el paso de una disciplina a otra con la ventaja de una industria editorial que esperamos recuperar en nuestro país.

(*) https://apuntaje.blogspot.com/2026/04/reempizas-sentir-ineguro-en-tu-tierra.html

Ilustración: Gergely Bacsa. 

Fotografías:LB, avenida Lecuna (CCS, 10/04/26).

28/04/2026:

https://www.elnacional.com/columnas/2026/04/la-transicion-hacia-si-mismo/

Alegatos fundamentales

UNA CAUSA DE ESTADO Luis Barragán En medio de la prolongada crisis institucional del país y aún de las más imprevistas dificultades como l...