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domingo, 16 de abril de 2023

Ruptura aldeana

EJERCICIO PREPARATORIO

Luis Barragán

Extraordinario ha sido el retroceso en términos de cultura política en el presente siglo, demostrando cuán engañosa ha sido la llamada democracia participativa y protagónica, por ejemplo. O, al menos, podemos aseverar que los únicos participativos y protagónicos han sido y son los que monopolizan la dirección indivisa del Estado, por más de dos décadas.

Una somera revisión de la vieja y libre prensa, evidencia una variedad y complejidad de situaciones e interpretaciones que contrasta con el férreo control ejercido ahora en esta aldea monotemática en la que prevalece y permea con obvia facilidad la versión oficial de una realidad que sigue siendo real, gravitando constante y sonante sobre cualesquiera instantes  que le sirven de soporte, retomando una muestra de Octavio Paz y su “Ejercicio preparatorio”.    El poder establecido ha impuesto un obsceno culto a la simplicidad haciéndonos creer que no sólo somos víctimas de un caprichoso bloqueo imperial, sino también culpables en casa, nada más y nada menos en casa  de no cubrir la cesta básica de alimentos en momento alguno, bajo la ilusión óptica de nuestra incompetencia ante una mayoría que disfruta de la buena vida con los bolsillos llenos de dólares.

La miseria, el hambre y la enfermedad, una realidad sólida y punzopenetrante,  golpea inmisericorde ahí mismo, donde ellos juran  felicidad. La intuimos, pero no la sabemos   quiebra de la industria petrolera,  saqueo del erario público, demolición infinita del Estado depredador, y, muchísimo menos, prestos al debate, avistamos como solución una economía libre y competitiva en el marco de un convincente Estado Constitucional capaz de salvaguardar la dignidad de toda persona humana.

En días pasados, en una conexión virtual que tenía tanto de académica como política, nos vimos forzados a polemizar desmintiendo la aseveración de dos de los numerosos opinantes de la jornada que sostuvieron, palabras más, palabras menos: “¿Para qué hablar de zonas económicas especiales, si nadie las entiende?”, concluyendo que, en todo caso, prometer su extensión “será la mejor manera de poner en jaque al gobierno”. De nuevo nos percatamos del inaudito prejuicio de que nadie es capaz de comprender su propia realidad, una realidad que urge de un honesto abordaje y de una correcta interpretación, sin que la tarea política remita a una bastarda sobresimplificación convencida de la estupidez del resto de los mortales. Y esto, porque hay sectores dirigentes de la oposición que emplean el lenguaje mismo del régimen y, en última instancia, tampoco entienden esa realidad por enorme, sólida y palpable que fuere, suponiéndola por siempre ajena.

Todo parece indicar que,  en los días de superación del régimen socialista, será tan reciente el nuevo orden de cosas que tendremos que darles un nombre para no señalarlas con el dedo, como en los inicios del Macondo de García Márquez, aunque debemos anticiparnos. Y esto significa que todo dirigente político que se tenga por tal, ha de esforzarse por actuar y pensar en profundidad de acuerdo a un ineludible mandato histórico: el de rehacer la vida republicana sobre valores y principios distintos que tenga como eje la ciudadanía activa.

16/04/2023:

https://www.lapatilla.com/2023/04/16/luis-barragan-ejercicio-preparatorio/

martes, 14 de marzo de 2023

Militante pedagogía ciudadana

LOS PROBLEMAS FUNDAMENTALES DEL PAÍS

Luis Barragán

Predicando lo contrario, no solemos abordar con frecuencia los problemas fundamentales del país que nos afectan con un sordo y profundo impacto en la vida cotidiana. Preferimos el bullicio de los más simples y simplistas, facilitadores del estigma político de extraordinarios dividendos digitales en tiempos de (auto) censura y bloqueo informativo.

  Nada gratuito el fenómeno, deforestada la opinión pública, el régimen ha logrado construir  y afianzar en década y media, una aldea monotemática en la que, colocando un par de temas de interés,  a lo sumo, sucesivamente descarta los más sentidos y presentidos por la población, al mismo tiempo que impone un enfermizo dilema existencial para la vida del país.  El control absoluto de los medios públicos, permite la reiteración del ciclo semanal o quincenal de falsificación y banalización de las realidades. Y es que ni siquiera, en el curso de la consabida pandemia permitió que polemizáramos en torno a su origen, control, tratamiento y soluciones, criminalizando el ejercicio mismo de la medicina; por radical que fuesen sus consecuencias, tragados los más altos funcionarios públicos del área por el anonimato, difuminó toda responsabilidad gubernamental, y, convengamos, corrió con mejor suerte la convocatoria de un diálogo en México que, no por accidente, se diluyó.

Compárese una primera plana de antes, o de muy antes, con la de los periódicos oficiosos del régimen que circulan todavía en papel, excepcional y precariamente exhibidos en los kioscos de una recurrente conversión (bazares de frituras, golosinas, agua mineral). De aquella variedad de asuntos que obligaban a una especialización de las fuentes y de la vocería política, hábilmente segmentada la audiencia, hemos pasado a un culto extremo de la simplicidad, destacando por siempre Nicolás Maduro, porque – es la intención y la situación obliga – un periodista puede cubrir eficazmente todas las áreas al igual que un médico cubano atiende convincentemente toda suerte de padecimientos. No obstante, un poderosísimo prejuicio ayuda en todo esto: el común de las personas, no sabe, no conoce ni conocerá jamás la complejidad de los problemas que fundamentalmente nos aquejan.

En efecto, así como hay académicos que trillan las más gastadas nociones, distrayéndonos con sus comentarios en torno a lo que ocurre y transcurre, conocemos a dirigentes opositores que desconfían de la sensatez del otro y de los otros, e, incluso, emplean hasta los propios giros verbales del oficialismo. Ciertamente,  ha sido intenso e inclemente el esfuerzo de analfabetización cívica de los venezolanos, pero no les hemos dado alternativas para una distinta y creativa comprensión de esas realidades que siguen su imperturbable marcha subterránea, inundada la superficie de fuegos fatuos.

El problema petrolero, educativo, sanitario, deportivo, o eléctrico, por supuesto, cuenta con grandes complicaciones,  matices y enredos, que no están antropológicamente vedadas a las personas que cargan con la responsabilidad del hogar, varios desempeños de supervivencia, buscan o luchan por preservar un empleo, intentan superar sus limitaciones académicas, o las cultivan exitosamente. Por supuesto, nadie pretenderá que sean expertos en las más variadas materias, como tampoco los políticos de oficio que se esfuerzan por un planteamiento sobrio o profundo a la espera del aporte y la aclaración del académico con el que no pocas confrontaciones tiene, pues, todo el mundo está convencido que la política es de un fácil ejercicio que no exige demasiado ni acumula experiencia alguna, orgullosamente improvisada,  fría e insensible.

Sorprenderá a todo aquél que revise la prensa y los diarios de debate del parlamento en los tiempos de la nacionalización petrolera, a mediados de los setenta del veinte, una materia que supo de honduras,  hoy,  inconcebibles,  y no sólo porque legos y entendidos se hicieron de un mínimo  lenguaje técnico que daba soporte a la discusión pública y sus estereotipos, sino por la literal movilización de los más variados sectores sociales, a favor o en contra de una medida que algunas veces suscitaba la violencia callejera. Probablemente, ahora, agudizado el utilitarismo socialista, habrá quienes desprecien todo gesto altruista, gratuito y desinteresado que se afiance en  convicciones, principios y valores, pregonando y moviéndose contra la desnacionalización de la industria.

Pareció tan efectivo y eficaz el cuestionamiento de la política petrolera, educativa,  o urbana del faraónico Pérez Jiménez, como el señalamiento personal y directo de sus crímenes, sin ambages. Luce importante refutar al actual régimen a través de sus evidentes fracasos petroleros y petroquímicos, agropecuarios, o industriales, auspiciando una reflexión y un compromiso respecto a las nefastas consecuencias del modelo que doctrinaria e ideológicamente ha pasado porb debajo de la mesa, quizá con el agradecimiento de sus adversarios tan ignorantes como los más destacados propulsores del marxismo que no se discute.

Por supuesto, Maduro Moros carece de toda legitimidad, pero ello no puede relevarnos de examinar lo que ha hecho junto a sus socios para reforzar la herencia. Insistir que él sólo explica el universo tenebroso del socialismo del siglo XXI, además de suponer que la política es un vulgar compendio de vedettes, en pugna permanente, constituye una insulto a la inteligencia. Trastocando la teoría establecidísima del Big-Bang, el telescopio James Webb recientemente descubre seis nuevas galaxias que se consideraban imposibles: ¿acaso, se necesita jugar al ajedrez debajo del puente de la avenida Fuerzas Armadas para apreciar y prever los acontecimientos en uno y otro cosmo?

Las elecciones primarias que comprometen afortunadamente a toda la oposición, constituye una magnífica oportunidad para la propuesta y el debate de los asuntos públicos, concretándose en sendos programas de gobierno con decidida vocación de consenso para la transición. Es necesario recuperar el terreno de la sensatez, el de la consideración de los problemas fundamentales del país, en un esfuerzo que no es otro diferente al de una militante pedagogía ciudadana.

Fotografía: LB, puente de la av. Fuerzas Armadas (Caracas, 2023).  

14/03/2023:

https://www.elnacional.com/opinion/los-problemas-fundamentales-del-pais/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY