Mostrando las entradas con la etiqueta Colaboracionistas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Colaboracionistas. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de diciembre de 2024

Sociedad civil

RECIENTE TESTIMONIO Y LECCIÓN DEL AULA SUPERIOR

Luis Barragán

Dos circunstancias recientes, apuntan a una importante resistencia de la sociedad civil organizada frente a los antivalores y hechos del poder establecido. Es en el ámbito universitario, duramente golpeado, donde sabemos de notables testimonios y lecciones de coraje y sensatez, como se dan en otros que no cuentan siquiera con la suerte de una reseña digital.

Las elecciones estudiantiles de la Universidad Central de Venezuela (UCV) que, por cierto, asustaron a más de un muchacho aspirante a una “carrera política”, abandonándolas o evadiéndolas para comprobar una olímpica falta de vocación, tuvieron como protagonistas a otros que no sólo participaron y derrotaron al gobierno nacional, sino a sectores que dicen orbitar en la propia oposición. Y, para un mayor contraste, declarando ante las cámaras, reivindicaron la existencia y naturaleza del movimiento estudiantil que, dicho hasta la saciedad, tiene tradición y abolengo histórico entre los venezolanos.

Asediada hasta el cansancio e injustamente despojada, prácticamente la única entidad gremial del profesorado que exaltó el Día del Profesor Universitario, fue la de la Universidad Simón Bolívar. Esto es, yendo más allá de la fraseología electrónica de ocasión, por exaltación entendemos protesta, denuncia y propuesta activa de la APUSB, como no lo hizo la federación nacional de asociaciones del ramo (FAPUV), desaparecida de la noticia, cuando personas que dijeron representarla inconsultamente acudieron a Miraflores para un diálogo que no tardó en prescribir por su mudez.

Referido en una anterior ocasión, esa suerte de neogremialismo que busca entenderse a todo trance con el régimen, beneficiando eventualmente a sus ya escasos dirigentes, obviando los términos de la increíblemente vigente contratación colectiva universitaria, es rechazado por ambas partes del pupitre. Vale decir, enseñante y enseñado, rechazan el propósito de una alianza con el oficialismo dizque para transformar la universidad, aun cuando confesa y expresamente el poder establecido pretende un modelo comunal de la universidad que dejará de ser tal.

El pretexto de ese neogremialismo de nuevo derrotado, es que la universidad no se contamine con la “política” que, por una parte, esconde una subrepticia o abierta simpatía y conveniente aproximación con un oficialismo ya de elencos completos, que no admiten copia alguna teniendo tantos originales, a recién llegados que dirán reemplazar a los fundadores; y, por la otra, confunde interesada y deliberadamente la política con partidismo, porque la prefieren como lobistas, diligenciantes y adulantes, antes que arriegarse a la más mínima incomodidad.  Empero, los más jóvenes de la Central y los más adultos de la Bolívar, no callaron y nos dieron una mayor esperanza y empuje al resto de los venezolanos que confiamos en el vigor y la fortaleza de la sociedad civil.

Fotografía: https://www.instagram.com/p/DCcZnrqO_U_/

08/11/204:

lunes, 3 de octubre de 2022

¿Y apparátchik adentro?

CANJE, VITUPERIO Y ... SOPLONES

Luis Barragán

El muy sabido canje de dos reos de la justicia ordinaria por varios prisioneros políticos de nacionalidad estadounidense, sugiere – además – un significativo aumento del puntaje demócrata frente a cualquier doméstica eventualidad electoral, a la que vez que confunde a la opinión pública opositora venezolana que espera de sus dirigentes  una respuesta a la coyuntura. Ésta, por cierto, no cambia la naturaleza y los alcances de una confrontación que tiene  otros escenarios estelares, allende las fronteras, pero seguramente generará una profunda preocupación al interior del apparátchik usurpador: sólo prevalecen las más cercanas relaciones de consaguinidad y de afinidad para un único y exclusivo negociador que pudiera diligenciar su propia salvación, porque compartir la misma militancia partidista y las tareas del Estado no suscita el parentesco que la emoción proselitista evoca.

            En los días que cursan, suponemos que los cuadros conductores de la oposición organizada, discutirán el asunto intentando despejarlo en términos estratégicos, presionados por la demanda ciudadana de una mayor determinación, resolución  y eficacia. A la par, el oficialismo propulsará una contracampaña procurando extremar la desmoralización de los adversarios, no sólo con la ayuda de los ya tradicionales colaboradores de alta tarifa, en términos políticos y comerciales, sino de aquellos que igualmente les prestan un inmenso servicio como vituperadores de aire, mar y tierra.

           Tomada la tragedia venezolana como un vulgar pleito de vecindario, jamás se refieren a los prohombres del poder establecido, sino a quienes arriesgan literalmente su integridad física, oponiéndosele.  Éstos reciben un directo, miserable y continuo ataque personal de quienes hacen del denuesto el culto propio de una secta digital y hasta satánica que no tiene otra razón en la vida, que destruir al que suponen que les alborota los traumas no resueltos de una infeliz infancia.

            En más de una oportunidad, el suscrito ha solicitado una rendición institucional de cuentas  al interinato, por ejemplo, pero ello no ha significado el intento gratuito, político y moral de demolición de quien lo encabeza, obviando la existencia misma del régimen socialista. El contraste es evidente respecto a los que han hecho del denuesto contra Juan Guaidó y el resto de la oposición un modo de vida, sin rozar siquiera por equivocación el nombre de Maduro Moros y sus acólitos.

            Por supuesto que hay una crisis de la política y del modo de concebirla, hacerla y pensarla también fruto de esta intensa pasión por desvenezolanizarnos en más de veinte años, tratando de forzar nuestra definitiva incorporación a las huestes obscurantistas y anti-occidentales.  Empero ya no se trata de esa crisis que resulta peor que la del país que perdió hasta el modo de andar en la Guayana Esequiba al finalizar el siglo XIX, sino de una intensa y extensa buhonería política que prefiere la cosmética al fundamental tratamiento de los problemas del país, levantada a punta de bytes desde la comodidad hogareña.

            En lugar de la crítica sobria, sensata, convincente y persistente, orientada hacia la articulación política y el arraigo social, susceptible de movilizar a la ciudadanía, hay una siembra del desconcierto, la desconfianza, turbados por circunstanciales ambiciones personales que quedan al desnudo. En algunos casos, ambicionan pasar de vituperadores a delatores, ya que, presumiendo siempre como tarifados a los demás, no logran sindicalizarse y exigir, o estar en condiciones de exigir, los extraordinarios dividendos del alacranato que los saque de ese anonimato que valor alguno agrega, en lugar del puñado de dólares de baja denominación que directa o indirectamente les llega por los servicios prestados.

            El consabido caso del intercambio de prisioneros, obviamente, no entretendrá a los vituperadores de las redes digitales,  salvo la utilidad que pueda dispensarle para el feroz ataque de quienes desean hacer culpables de sus desgraciadas limitaciones para la vida política. Seguirán en la buhonería, aspirando a soplar muy fuerte para hinchar las velas de sus bastardas apetencias.

04/10/2022:

https://www.elnacional.com/opinion/canje-vituperio-y-soplones/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY