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miércoles, 20 de diciembre de 2023

Identidad

PROTOCOLO Y CEREMONIAL EN LA UNIVERSIDAD, UNA CADENA DE ERRORES

Alberto Navas

Luego de una reciente entrevista con el Dr. Víctor Rago Albujas, entendí que el nuevo Rector de la UCV cuenta con la inteligencia y la sensibilidad para corregir viejos errores en el protocolo y ceremonial que la UCV ejecuta en sus diferentes actos solemnes y, algunos, de rutina académica. Rago es un hombre culto, que comprende necesidades como la de convertir a la Casona Ibarra en un Museo Universitario y apoyar el trabajo arqueológico que allí desarrolla el Dr. Carlos Martín. Como también apoya recuperar el abandonado Archivo Histórico de la UCV, uno de los principales de Venezuela. Y también, en consecuencia, rescatar en lo posible el protocolo y el ceremonial universitario, que ha sido tan desvirtuado desde el siglo XIX.

Desde 1721 hasta la década de 1870, por siglo y medio, la Universidad de Caracas, hoy UCV, contó con un sistema ceremonial y de Protocolo propio y auténtico, inspirado en las Universidades de Salamanca (España) y de Santo Domingo (Caribe), los actos solemnes que se realizaban en la Capilla Universitaria o en el templo de San Francisco, destacaban por su riguroso ceremonial y respeto a las tradiciones y precedencias, ya tratase de actos de graduación, de juramentación, de toma de posesión, de reconocimiento a leyes y personas, etc. Desafortunadamente, desde 1870 con la tiranía del general Guzmán Blanco, que se prolongó como dominio hasta 1888, el protocolo y ceremonial de la UCV sufrieron despojos considerables, pues la Universidad no solamente perdió su autonomía académica y administrativa, así como sus bienes rentales; sino que se le disminuyó su simbología ceremonial, bajo una tiranía liberal que no admitía otro protocolo que el de la “Adoración Perpetua” del propio Guzmán, quien se hizo levantar estatuas, títulos y reconocimientos, que, al poco tiempo, serían derribados por los propios estudiantes.

Desde 1937 en adelante, el Rector Dr. Antonio José Castillo, comenzó a recuperar el antiguo ceremonial con algunas variantes nuevas al estilo de las universidades norteamericanas, derogando el paltó Levita y la medalla dorada impuesta por Guzmán y reinstalando la ceremonia de grado con la Toga y el Birrete. Pero ese proceso se estancó al calor de los sucesos políticos entre los años de 1945 y la década de 1960. Pese a que ya le hemos advertido a los Jedes de Protocolo de la UCV sobre la necesidad de rescatar el protocolo y ceremonial en base al estudio histórico de esos procesos, se siguen cometiendo errores en aspectos como la Precedencia. Esto es, que la Facultad más antigua de la Universidad de Caracas (UCV) es la hoy Facultad de Humanidades y Educación, o Facultad de Filosofía, Artes y Letras y el segundo lugar, le correspondería a la Facultad de Derecho (FCJyP) y el tercero a la Facultad de Medicina, ya descartado que la Facultad de Teología no funciona desde mediados del siglo pasado.

La Cátedra de Gramática, la más antigua de Venezuela operaba desde 1592, en Caracas, por disposición del Rey Felipe II, la Cátedra de Filosofía y las teológicas, etc. ya funcionaban en el antiguo Colegio Seminario de Santa Rosa, fundado por el Obispo Antonio González de Acuña desde 1673. Las Cátedras de dicho Colegio pararon a la estructura de la Real Universidad de Caracas en 1721, por Real Cédula de Felipe V (pontificia desde 1722), y el primer Graduado de la Real y Pontificia Universidad de Santa Rosa de Lima de Caracas, fue el Bachiller, Licenciado y Doctor Antonio de Tovar y Bañes Solórzano1 en el mes de agosto de 1725, con títulos en Filosofía y Teología, ambas ramas propias de las Humanidades, pensamiento humano sobre Dios y la realidad.

Por todo ello es obligante para que el primer puesto en las ceremonias. eventos, desfiles y reuniones del Consejo Universitario le corresponda al Decano de la Facultad de Humanidades y Educación, por ser la más antigua en precedencia y, el segundo lugar, al decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, el tercero a la Facultad de Medicina y, así sucesivamente según la antigüedad. La antigüedad es un valor respetado siempre en las distintas religiones, en el mundo militar, empresarial y en las grandes Universidades del mundo; pero la ignorancia de la historia nos ha llevado a estas descomposiciones innecesarias.

De la misma manera, los actos de colación de grados son, muchas veces, desconsoladores. No se respeta allí la precedencia, ni se ha respetado la unidad del Acto de Conferimiento desde hace mucho tiempo, en el que el Rector y el Decano respectivo deben imponer la Medalla y conferir el Título en un mismo Acto. Ello no solo ahorra trabajo y esfuerzo a las autoridades y graduandos, sino que la da mayor peso real y simbólico a un acto que, en sí, es uno solo, no se trata de dos graduaciones. También ello evitaría la falla de solemnidad que, en el pasado, han impuesto algunos decanos, concediendo permiso a familiares, amigos, novios, etc. imponer la medalla al graduando, lo que le resta significado académico al Acto, un momento que es en realidad una investidura universitaria para toda la vida y que la Ley y la tradición autorizan solamente a la autoridad universitaria para conferirlo. Pues se trata de una especie de “Matrimonio” entre el graduando y la Universidad, que solo se disuelve con la muerte.

Hay muchos otros aspectos a considerar en este tema, en los que la Licenciada Isabel Pinto, experta en Protocolo en la Facultad de Farmacia, puede asesorar mejor que mi persona. Algunas de ellos relativos a situaciones difíciles, como, por ejemplo, se trata del color de la Facultades, lo que es una materia ya trabajada por grandes expertos como la Dra. Águeda Rodríguez Cruz de la Universidad de Salamanca, quien vivió y estudio en Venezuela. Sus investigaciones aclaran que en la profundidad de la tradición universitaria el color Verde era para la Facultad de Cánones, El Rojo para la de Leyes, el Blanco para la Teología, el Amarillo para la Facultad de Medicina y el Azul para las Humanidades; Artes, Letras, Filosofía, Historia, Filología, etc.

No se trata de asuntos menores, sino de un ceremonial y protocolo que debe defender la identidad de nuestro acervo histórico universitario y nacional. Obviarlo sería como permitir que un soldado Cabo porte las mismas insignias que un general en jefe o que un Monaguillo oficie la eucaristía. Aunque la ignorancia sea libre y soberana en muchos escenarios.

1 / Archivo Histórico de la UCV, Caracas, Libro de Actas de Grado, 1725 1850, Tomo 33, folio1.

(*)  ANB Cronista UCV.

Fotografía: LB (2022).

14/09/2023:

https://www.eluniversal.com/el-universal/164121/protocolo-y-ceremonial-en-la-universidad-una-cadena-de-errores

jueves, 29 de junio de 2023

Aula de Villanueva

LA UNIVERSIDAD URGENTE REGRESA EN DEFENSA DE SÍ Y DE LA CIUDADANÍA

Son conocidas las posturas en apasionada defensa de la universidad venezolana, asumidas por el diputado Luis Barragán desde la Asamblea Nacional electa en 2015, incluso, traducidas en el planteamiento de sendos proyectos de leyes. E, inevitable, al celebrarse el viernes 30 de junio las elecciones en la Universidad Central de Venezuela, consultamos su opinión.

“La universidad urgente – señaló – regresa en defensa de sí y de la ciudadanía que la ha tenido como referencia fundamental de la libertad, el ideario democrático y de una limpia movilidad social, con los comicios ucevistas, reiniciando propiamente el camino en defensa de su autonomía y en promesa cierta de un profundo ejercicio ciudadano”.

Le recordamos la existencia de la famosa sentencia 0324 del TSJ y enseguida manifestó. “Pesa injustamente una decisión judicial que contradice abiertamente el artículo 109 constitucional, pero – referido en otras ocasiones  - creemos estratégicamente importante la celebración de los comicios y su inmediata multiplicación en el resto de nuestras casas de estudios”.

Finalmente, le preguntamos en torno al candidato que estima ganará las elecciones en las UCV, respondiendo: “Víctor Rago apunta como el rector de una universidad que tiene por mejor clave de su convivencia, el debate, como él mismo lo ha predicado, siendo capaz de convocar y congregar las mejores voluntades de una UCV consecuente con su historial. La victoria de la fórmula que encabeza, será la de una universidad como expresión de la sociedad civil organizada e independiente, libre y autónoma”.

26/06/2023:

https://www.opinionynoticias.com/noticiasnacionalesyglobales/39566-barragan-la-universidad-urgente-regresa-en-defensa-de-si-y-de-la-ciudadania

domingo, 14 de mayo de 2023

"La autonomía se defiende contra todo pronóstico"

VÍCTOR RAGO, CANDIDATO A RECTOR DE LA UCV: "LAS UNIVERSIDADES SON INSTITUCIONES AL SERVICIO DEL PAÍS, NO DEL GOBIERNO"

De sus 74 años ha dedicado más de 40 a la Universidad Central de Venezuela. De ganar, el profesor activo de la Escuela de Antropología, de la que fue director, espera poner en marcha un plan estricto para renovar el régimen académico

Erika Hernández 

Para Víctor Rago Albujas la autonomía universitaria es mucho más que solo un principio. Constituye una garantía para la libertad de pensamiento dentro de las instituciones de educación superior. El antropólogo y doctor en Lingüística por la Sorbonne-Paris IV es candidato a rector de la Universidad Central de Venezuela (UCV), un espacio desde el que espera hacer todo lo posible para que la enseñanza en esta casa de estudios pueda ofrecerse sin interferencias externas que impidan su libre desarrollo.Aunque reconoce que la autonomía de la UCV está en riesgo, Rago considera necesario establecer un diálogo con el gobierno nacional para solucionar la crisis presupuestaria de la institución. «Hay que hacerle ver que restringir los recursos no solo perjudica a la institución, a la larga también perjudica al país. Las universidades son instituciones al servicio del país, no del gobierno», dice.

De convertirse en rector en las próximas elecciones universitarias del 26 de mayo, el profesor activo de la Esuela de Antropología, de la que fue director, espera poner en marcha un plan estricto para renovar el régimen académico de la UCV, con el objetivo de lograr que la institución tenga la capacidad de contribuir con el desarrollo del país y de insertarse en el mundo contemporáneo para hacerle frente a los desafíos que la escala mundial le plantea.

De sus 74 años de edad ha dedicado más de 40 a la UCV. Rago fue decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (UCV) y presidente del órgano evaluador de la Convención del Patrimonio Cultural Intangible (Unesco).

—¿Qué le llevó a postularse como rector de la UCV? ¿Cuál fue su motivación?

—Me motivó el hecho de que los universitarios estamos en la obligación de contribuir con todo lo que esté a nuestro alcance para la recuperación de nuestra institución académica.

—Desde hace más de una década no se realizaban comicios dentro de la universidad debido a un conflicto jurídico. ¿Qué espera de estas elecciones en la UCV?  

—Estamos seguros de que el solo cambio de autoridades no va a resolver los problemas de la institución. Pero abre una posibilidad interesante para que los grandes inconvenientes de la agenda universitaria puedan debatirse y así alcanzar algunos consensos que lleven a la solución de los mismos. Por otra parte, hay problemas, por ejemplo, que se derivan como consecuencia de las políticas restrictivas del gobierno en materia presupuestaria, que no tienen una solución al alcance de la voluntad y el deseo de la comunidad universitaria. Sin embargo, al haber nuevas autoridades universitarias se genera cierto grado de apertura para que se planteen soluciones al gobierno nacional por medio de un diálogo que puede permitir concretar acuerdos importantes para la universidad.

—La universidad sufrió durante años el deterioro de sus instalaciones debido a la falta de presupuesto por parte del Estado. Ahora, el gobierno ha implementado un plan para su recuperación. ¿Qué percibe?  

—El gobierno está en la obligación, a raíz de la declaratoria de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco​ desde el año 2000, de contribuir con todo aquello que sea necesario para que dicha declaratoria se mantenga. Con eso el Estado no ha cumplido debidamente al negarle a la universidad un presupuesto que le permita mantener sus instalaciones de forma adecuada. Ahora el gobierno pretende convencer a la opinión universitaria y nacional, a través una campaña propagandística, que es un benefactor generoso de la universidad que está haciendo el trabajo que las autoridades universitarias no cumplieron. Esto no es cierto. Aunque a la gestión saliente se le puede atribuir cierta ineficiencia, no son los responsables principales del deterioro en que se encontraba el campus físico de la UCV.

Entonces, el gobierno simplemente está cumpliendo con su obligación. Por otra parte, sigue sin asignar los recursos necesarios a la universidad. Esto refleja una especie de perversidad y eso hay que denunciarlo. La comunidad universitaria, que en estos momentos por razones comprensibles se encuentra satisfecha y contenta de que haya un proceso de recuperación física de la institución, debe entender que lo que el gobierno está haciendo no es más que cumplir con su obligación, aunque debió colocar todos esos recursos en el presupuesto universitario para que la propia institución realizara reparaciones correspondientes.

—¿Qué opina de la presencia del gobierno en el campus universitario?

—Hay una situación confusa porque podría decirse que la autonomía está puesta en tensión. Algunos episodios, particularmente, podrían considerarse violaciones a la autonomía universitaria. Por ejemplo, la circulación de miembros de organismos de seguridad del Estado por los recintos de la universidad, no siempre identificados.

No habría ningún problema con que el gobierno estuviera colaborando con la universidad para la recuperación física de sus espacios si ese proceso fuese el resultado de un acuerdo explícito con las autoridades y con los órganos técnicos, como el consejo de preservación y desarrollo. Pero a veces da la impresión de que estas obras se están realizando bajo un plan que no es del conocimiento de la comunidad universitaria y tampoco de las autoridades.

Pareciera que se persigue el objetivo de asegurar una presencia permanente del gobierno en la universidad, al menos en lo que se refiere a la preservación de la planta física. Si eso fuese así, hay que ver cómo se enfrenta la situación, pues representaría un escenario inédito para la institución y va a requerir de parte de los miembros de la comunidad y las autoridades una respuesta clara y firme.

—Mencionaba que hay presencia de órganos de seguridad del Estado en las instalaciones, a veces no identificados, ¿cree que es una especie de vigilancia o una forma de presión hacia la comunidad universitaria? 

—No es fácil saber cuál es el propósito que finalmente se quiere conseguir con esto. Como la universidad se vio forzada a abrir las puertas para que se produjera esa presencia masiva de compañías que el gobierno ha contratado para que realicen trabajos en diferentes puntos de la ciudad universitaria, también entraron con ellos los cuerpos del orden público. Esto ha producido una situación un poco confusa y rara dentro de la universidad.

Es eso lo que necesita ser puesto en claro por las autoridades. Hay que exigirle al gobierno una explicación sobre lo que significa esa presencia inhabitual de estos funcionarios que, cabe destacar, no han contribuido en lo más mínimo a garantizar la seguridad dentro del campus universitario. Este año se han producido algunos delitos, incluso algunas agresiones de tipo sexual contra estudiantes, de manera que no parecen estar allí para brindar seguridad a la comunidad universitaria.

Es una situación que debe aclararse. Las autoridades universitarias deben exigir al gobierno que aclare cuáles son las intenciones que tienen con la presencia de estos funcionarios, para poder informar adecuadamente a la comunidad universitaria.

—¿Defenderá la autonomía universitaria de ganar las elecciones en la UCV? 

—La autonomía universitaria hay que defenderla contra todo pronóstico. No debe haber ninguna vacilación en cuanto a la defensa del principio autónomo de la universidad, que es vital. La autonomía universitaria es un principio, una garantía para la libertad de pensamiento, es eso que llaman la libertad de cátedra para que la enseñanza pueda producirse sin interferencias externas que impidan su libre desarrollo.

Sin embargo, ya la autonomía universitaria se encuentra parcialmente intervenida. Por ejemplo, en el plano administrativo y financiero la universidad tiene limitaciones para su desenvolvimiento conforme a su propio criterio. Las nóminas de la universidad son pagadas a través de la plataforma Patria. La universidad, a través del vicerrector administrativo, no hace sino algunas operaciones que proporcionan alguna información para que los salarios puedan ser cancelados quincenalmente. Eso constituye una violación a la autonomía financiera de la universidad. De modo que quien sea que llegue a las posiciones de más alta dirección institucional debe tener en mente que la defensa de la autonomía es una necesidad impostergable y hay que reclamar con toda firmeza y energía.

—De ganar, ¿cómo enfrentaría la creciente delincuencia dentro de la universidad?  

—Es un problema complejo. No es nuevo en la universidad, y no es de fácil solución. El campus universitario constituye una especie de recinto relativamente diferenciado en el seno del espacio urbano de la ciudad, por lo que el incremento de la delincuencia en el exterior de la institución ha encontrado por momentos refugio en el interior de la universidad. Por ejemplo, los delincuentes entran a la universidad confundidos con la gente y era difícil diferenciarlos porque no hay ninguna restricción para que la ciudadanía ingrese. Una situación compleja que es de difícil solución para la propia institución, porque los vigilantes no se encuentran armados. Tampoco se trata de resolver el problema armando al cuerpo de vigilantes.

La seguridad dentro de la universidad va a mejorar cuando la seguridad en los alrededores mejore. Para que la universidad sea un sitio seguro, la ciudad y sus alrededores deben ser sitios seguros.

Hay que ver cómo se alcanzan acuerdos con las fuerzas del orden público para que el entorno inmediato del campus universitario sea seguro. De forma que los delincuentes que cometen delitos fuera de la universidad no encuentren refugio en el campus.

—¿Tiene planes para mejorar y actualizar la educación universitaria? 

—La educación universitaria forma parte del conjunto de la educación en general, y ya sabemos que todos los segmentos del sistema educativo atraviesan una crisis. De manera que proponerse alcanzar mejoras razonables y factibles debe hacerse de forma consciente con la magnitud de la crisis educativa. Sin embargo, algunas iniciativas probablemente estén al alcance de las universidades, especialmente las autónomas. Las autoridades deben crear planes para nivelar a los estudiantes que vienen de bachillerato y desean ingresar a la educación superior, porque vienen pésimamente preparados.

En lo que respecta a la propia educación universitaria, nuestro propósito es realizar una revisión completa del régimen académico de la UCV para examinar el sentido que tienen cada una de las carreras que se ofrecen y para introducir cambios que ayuden a mejorar las oportunidades de formación profesional. Por ejemplo, se tiene que estudiar la posibilidad de salidas tempranas, anteriores a los 10 semestres o 5 años que duran algunas carreras para que los jóvenes puedan entrar en el mercado de trabajo antes de obtener el título de licenciatura. Asimismo, implementar procedimientos de acreditación de la experiencia que puedan traducirse en ventajas para los estudiantes de las carreras, y tratar de actualizar los planes de estudio para que respondan a las necesidades del mundo contemporáneo.

Todo esto tendrá que formar parte de un plan estricto para renovar el régimen académico, así como también a lo que a la carrera académica se refiere, es decir, a la carrera que los profesores de la universidad deben hacer en la institución. Esa carrera, que ha dejado de ser atractiva porque los sueldos que se perciben en la universidad no son suficientes para vivir, ha llevado a una deserción de profesores importantes.

Es difícil imaginar que la universidad se va a convertir en un polo de atracción para la gente que quiere hacer carrera académica si los sueldos son insuficientes. Estos son problemas vinculados a la deficiencia presupuestaria, pero también ponen de manifiesto la conveniencia de que la universidad desarrolle unas capacidades propias, de que se dote de instrumentos institucionales que le permitan producir ingresos propios y acudir a la dura competencia internacional que hay por los fondos con los que se financian proyectos en la educación superior. Esas capacidades, esas pericias institucionales, la universidad no las ha cultivado en el pasado por su dependencia del presupuesto de origen fiscal. Ahora que el gobierno restringe esos recursos como una manera de presionar a las instituciones, la universidad tendrá que desarrollar esas destrezas y habilidades para convertirse en una institución productiva. Siempre dejando claro que no es posible que la universidad alcance la autosuficiencia presupuestaria o económica. Por otra parte, el gobierno está en la obligación de proporcionar ese financiamiento y no lo vamos a exonerar de su deber. Pero sí, la universidad debe ser más productiva, y eso va a depender de las alianzas que se puedan hacer con sectores productivos públicos y privados.

—¿Sería esta una forma para enfrentar el éxodo de profesores, justamente por el contexto de bajos salarios?

—Esto solo sería una medida parcial. Que la UCV produzca algunos recursos no implica que vayan a tener impacto en los sistemas remunerativos de la institución. Sin embargo, puede que lo tenga en alguna medida. Por ejemplo, si se crea una iniciativa de producción de ingresos propios en alianza con algún sector público o privado para que la universidad dicte cursos de formación especializados en empresas o coloque en manos de algunos sectores productos o tecnología que le ayude al funcionamiento de esas compañía, es razonable pensar que el equipo académico detrás de ese proyecto reciba una remuneración adicional con los recursos que se obtengan. Sin embargo, es difícil pensar que eso como funcionamiento general de la universidad pueda establecerse. Es posible que ocurra en algunos espacios de formación específicos, pero es difícil pensar que la universidad, en su conjunto, pueda generar los suficientes ingresos para tener impacto en la remuneración de los profesores y otros trabajadores.

El presupuesto fiscal del Estado es una necesidad y hay que procurar que el gobierno entienda la importancia de darle recursos a las universidades. Hay que hacerle ver que restringir los recursos, no solo perjudica a la institución, a la larga también perjudica al país. Las universidades son instituciones al servicio del país, no del gobierno. Tanto las universidades como el gobierno comparten un interés fundamental que es trabajar para la sociedad venezolana. De modo que si el gobierno le dificulta el funcionamiento a las universidades, lo que está haciendo es impidiendo que lleven a cabo su función principal para con el país. Ojalá el gobierno entendiera esto y pudiesen alcanzarse con las universidades acuerdos concretos, respetuosos, de beneficios recíprocos para fortalecer la situación de la sociedad venezolana en general.

—¿Cuál cree que es el papel que juega una universidad tan importante en la sociedad venezolana como la UCV en la política del país?

—La UCV es una institución académica y no política. La política como actividad humana tiene cabida en la universidad y puede repercutir en la vida interna de la institución, pero la universidad no es un instrumento directo de la lucha política nacional. Nadie puede, ni siquiera las máximas autoridades, arrastrar a la universidad en su conjunto en dirección del campo en el que se juegan los intereses políticos del país.

La participación de la universidad en la vida política es menos directa de lo que algunos han supuesto. Hay que hacer una distinción entre la actividad política como tal y algunos valores sobre los cuales reposa la existencia de la institución académica. Por ejemplo, uno de esos valores es la democracia, los principios en los que se basa el comportamiento democrático de los ciudadanos, eso es un valor fundamental para la universidad, que además, practica una forma particular de democracia en su propio seno.

Si el gobierno nacional o cualquier otra parcialidad externa a la universidad pretendiera aleccionar los principios democráticos de la nación, la universidad puede hacer sentir su voz en defensa de los valores democráticos, pero eso es muy diferente a que se convierta en el instrumento de algunos intereses políticos particulares. Eso no es posible.

Incluso, el liderazgo de la institución, es decir el rector de la universidad, no es un político, es un académico. Porque la universidad es una institución concebida para crear conocimientos, para la creación intelectual. No se puede dirigir una institución como la UCV si las autoridades no asumen un liderazgo netamente académico. Aunque la máxima autoridad está en contacto con el medio político, esto no le convierte en político propiamente.

Esto también tiene que ver con el diálogo necesario que se tiene que establecer con el gobierno. Este proceso debe darse entre un interlocutor político por definición, que es el gobierno, y un interlocutor académico, que es la universidad. No es un diálogo entre dos actores políticos, pero esto es lo que va a permitir mejorar las relaciones que hasta ahora son casi escasas.

—¿Cómo es la universidad que aspira ver en algunos años?

—En primer lugar una institución que esté en la capacidad de contribuir con el desarrollo del país, con la solución de problemas para todos los sectores de la sociedad, tanto públicos como privados. Por otra parte, una institución arraigada en el seno de la nación, una institución sentida como propia por la sociedad. Una institución que se sienta legítima.

Una UCV que tenga la capacidad de insertarse en el mundo contemporáneo para hacerle frente a los desafíos que la escala mundial le plantea. No una universidad que se adapte pasiva y sumisa a las presiones del exterior, sino que tenga presencia activa en el debate público mundial. Una buena parte de los problemas que la universidad tiene que enfrentar son aquellos que afectan a la humanidad en su conjunto: desigualdad, equidad, género, ambientales, democracia, convivencia pacífica. Todos esos son problemas generales constituyen una problemática mundial, por lo que la universidad debe estar en capacidad de formar gente que pueda hacer frente a estos inconvenientes y para participar de forma real y orientar procesos. A la universidad no solo le basta con conocer al mundo cómo se va construyendo, sino que también debe poder decir qué está bien y qué no está bien. Ser una institución crítica, pero con espíritu constructivo.

Fotografía: Ezequiel Carías. 

14/05/2023:

https://www.elnacional.com/venezuela/victor-rago-candidato-a-rector-de-la-ucv-las-universidades-son-instituciones-al-servicio-del-pais-no-del-gobierno/

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