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domingo, 6 de abril de 2025

Indudable, hay vida extraterrestre

UFOLOGIA DE IZQUIERDA Y DERECHA

Luis Barragán

Líder de la (extrema) derecha francesa, Marine Le Pen todavía es noticia por la decisión judicial que la responsabiliza de malversar fondos públicos y, por marginal que pudiera ser la nota digital, un reciente tuit visto al azar pretende alguna relación con la oposición venezolana. Por supuesto, para descalificar a una y a otra.

Quizá quede en un mensaje efímero, sin mayor trascendencia, aunque – sin dudas, de prosperar – contribuiría a cualesquiera opiniones de un maniqueísmo sobrancero y, llevado al extremo, nos devolvería a la supuesta distinción entre izquierda y derecha, propia de una lejana modernidad en la que pesaban los valores y principios, la doctrina e ideología. Suposición y lejanía, porque las diferencias de la posmodernidad tienen su propio calibre, o no son exactamente tales: numerosas son las izquierdas y derechas y, así como los llamados liberales resultaron ser conservadores y viceversa, en el siglo XIX venezolano, hay posturas de izquierda que se reclaman de derecha y, no faltaba más, de derecha que se juran de izquierda, cuales objetos voladores no identificados (OVNI) de origen desconocido, sorpresivos e inquietantes – sobre todo – cuando se hacen de pocos, pero muy decisivos escaños parlamentarios.

De un lado, vista como xenófoba y euroescéptica, la derechista Le Pen se convertiría en una extraterrestre que el promedio de los venezolanos no conoce, a la que hay que combatir como a aquellos del patio que se les parezcan, o pudieran parecérseles, trastocados en aliados de una cruzada universal de la reacción. Claro está, mientras ella sea la noticia que se resigna a la nominación presidencial de su pupilo ante unas eventuales elecciones.

De otro, el señalamiento de nuevo escondería la inmensa heterogeneidad de individualidades, movimientos y partidos de una izquierda y una derecha presunta y solo presuntamente compactas, forzadas al acuerdo electoral y la coexistencia política a propósito de los comicios legislativos de 2024, añadidos otros extraterrestres, como el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, quien encabezó meses atrás una enorme protesta parisina en apoyo a la causa palestina, teniendo por aliados a grupos muy activos de LGTBQ+ que, huelga comentar, precisamente no gozan de buena salud en los países islámicos.

Cualesquiera elecciones de algún impacto,  celebradas o a celebrarse en países vecinos u otros noticiosos del viejo continente, pueden suscitar determinadas manipulaciones, pretendiendo la automática identificación de una celebrada izquierda bondadosa y de una condenada derecha bochornosa entre nosotros. Desde hace tiempo el esquema está superado, pero aún arraigado por estos lares faltándole discusión pública y, valga la acotación, debate académico.

Ilustraciones: Charlie Hebdo, París, N° 1706 del 02/04/2025.

Fotografía OVNI: “La Tierra contra los platillos voladores” de Fred F. Sears (1956).

Le Monde, París, 02/04/25.

06/04/2025:

https://www.lapatilla.com/2025/04/06/luis-barragan-ufologia-de-izquierda-y-derecha/

martes, 9 de julio de 2024

Oteando el futuro

COMPRENSIÓN O ASFIXIA DEL CENTRO POLÍTICO

Luis Barragán

En contraste con el sempiterno y habilísimo despotismo oriental, el mundo occidental ensaya una pretendida transformación antropológica que va más allá de la convencional superación del orden social y económico, corrompido cada vez más el lenguaje político en el marco de una deliberada estrategia de confusión.  Hipótesis ésta, actualizada por el dramático y sonoro proceso político experimentado por los europeos, y, si se quiere, imperceptible entre los latinoamericanos, en claro desafío a los más conocidos teóricos que versan sobre la derecha, la izquierda y el centro, dificultada la interpretación de lo acontecido y de lo que está por acontecer en Francia y España; ineludible, el caso venezolano constituye un magnífico laboratorio que sigue trajinando el siglo a pesar de sus trágicos costos.

Discurso topográfico mediante, hoy, la izquierda levanta banderas de derecha, y la derecha alza las de izquierda con absoluta impunidad, y, rebarajadas constantemente, una y otra se acusan mutuamente de extremistas, ahorcando al centro: groseramente simplificadas las posiciones, perdida la pluralidad, no admiten matiz alguno en la correlación de las fuerzas que inexorablemente conforman el escenario público. Absurda polarización, unos pactan con el invasivo fundamentalismo religioso al mismo tiempo que el género atraviesa fronteras indecibles y contranaturales, mientras que, otros, caen en la tentación de un nacionalismo contaminado de aquél viejo e intolerable racismo.

A falta de términos precisos y convincentes, apelamos a la cómoda referencia topográfica, aunque – entre otros autores – el italiano Norberto Bobbio hizo un notable esfuerzo de sistematización apuntando a los valores de la libertad e igualdad, advirtiendo que la díada ha perdido la originalidad que alguna vez ostentó, gracias a las luchas, o, mejor, reyertas políticas. Añadiendo al meritorio mexicano Octavio Rodríguez que, valga observar, no oculta su compromiso ideológico, podemos concluir, inventando el agua tibia, que son y serán de izquierda y derecha los que se tengan por tales. Sin embargo, resulta indispensable reivindicar el centro, la honestísima aproximación de posturas, el apuntalamiento del consenso, la búsqueda de las coincidencias, la justísima reconciliación de posiciones, pero también es necesario desconfiar de los radicales del centro mismo que, en nuestro país, han dictado cátedra de oportunismo, doblez y complacencia frente al régimen, incapaces por siempre de protestarlo con el vigor y la vehemencia necesaria.

Por estas latitudes, hubo experiencias y aportes importantes que muy bien lo ejemplificamos con una polémica, entre muchas de las sostenidas con intensidad desde principios de los sesenta del veinte: los textos de Arturo Uslar Pietri (“¿Somos, o no, un país petrolero?”, El Nacional, Caracas: 30/03/1960) y Juan Nuño (“La voz de su amo: No somos un país petrolero”, Crítica Contemporánea, Caracas, N° 1 de mayo-junio/60) [https://apuntaje.blogspot.com/2024/07/un-asunto-polemico.html], demuestran con claridad el curso de los elementos de una política de centro que muy bien identificó y calibró el venezolano Juan Carlos Rey.  Podemos considerar como una postura de derecha, la de Uslar Pietri al proponer el otorgamiento de nuevas concesiones que reafirme nuestra condición de país petrolero, siendo la de Nuño de izquierda al plantear la inmediata nacionalización de la industria, permitiéndonos catalogar de centro la política (de Estado), decidida por el presidente Betancourt e implementada por el ministro Pérez Alfonzo de no más concesiones, el impulso de una comisión coordinadora de las actividades del sector, una mayor participación en las ganancias, la creación de la CVP y OPEP, ampliamente conocidas sus exitosas consecuencias.

Paradójicamente, en la presente centuria, la izquierda que hizo de la gasolina barata una bandera histórica, no sólo la dolarizó y aumentó de precio en el mercado interno, sino que literalmente quebró a una de las empresas transnacionales más importantes del mundo, arrasó con una gerencia especializada de larga formación, entregó la Faja del Orinoco y convirtió a PDVSA en un fantasma – para más señas – constitucionalizado.  Es el régimen el que crea la ultraderecha de todos sus antojos, metiendo a la más variada y legítima oposición en el mismo saco, por más pacífica y desarmada que sea, al mismo tiempo que quema incienso por aquella vieja izquierda violenta, terrorista y asociada a la dictadura habanera; vale decir, a punta de propaganda, ha dislocado los más elementales parámetros del análisis proclamándose cínicamente de una honradez frívola e ilimitada.

La venidera transición democrática que la aspiramos iniciada por Edmundo González, sugiere la asunción de un centro dinámico, realista e imaginativo a la vez, pero jamás de la pueril neutralidad que encubrió el apoyo directo e indirecto del aún vigente desorden establecido,  ¿Para qué un centro que, siempre afanosamente, consigo mismo, carece de todo valor, utilidad y pertinencia?

Incluyendo a los actores que la propulsan desde hace no poco tiempo, será otro el liderazgo de la transición, entendido como misión y servicio, equilibrado, comunicativo, realizador de valores, encaramado en las más insólitas cumbres para no perder la perspectiva del camino, pero con los pies hundidos en la realidad andada.  Y, esperamos, que insobornable, humilde, transparente, profundamente comprometidos con los principios y valores que sólo se realizan – exactamente – a punta de realidades.

Fotografías: LB. Avenida Francisco de Miranda, marcha de inicio e la campaña electoral (CCS, 04/07/24). 

09/07/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/comprension-o-asfixia-del-centro-politico/

martes, 19 de abril de 2022

Y ... todo lo contrario

NI IZQUIERDA NI DERECHA

Alexis Márquez Rodríguez  

Nunca he creído que los conceptos de izquierda y derecha están hoy superados, y que no existen tales posiciones en el mundo contemporáneo. Me parece que es una coartada para no comprometerse. Y en la declaración de que no se es ni de izquierda ni de derecha creo percibir un tufillo a oportunismo, pues tal confesión permite colocarse cada vez en la posición que más convenga.

Por supuesto que la polarización entre izquierda y derecha no opera hoy igual que en el pasado. Los cambios ocurridos han hecho que en los asuntos políticos existan hoy variantes que no se daban antes. Además, en las posiciones políticas hay un elemento más importante de lo que a primera vista pareciera, que es el estilo con que se ejercen las posiciones que puedan adoptarse. Ser de derecha o de izquierda supone un estilo, que no es lo único que define la posición que se tenga, pero que tiene gran importancia.

Sin embargo, hay circunstancias en que el esquema derecha-izquierda debe dejarse provisionalmente a un lado. Y eso es justo lo que actualmente tenemos planteado en Venezuela. La actividad política siempre se desarrolla en función de ciertas prioridades. Y son estas las que determinan el curso que deben seguir los acontecimientos.

La prioridad absoluta que en estos momentos tenemos los venezolanos es de tal naturaleza, que la misma se presenta como una sola para izquierda y derecha, lo mismo que para quienes se mueven al margen de estas posiciones. Se trata de restaurar la democracia, rescatando las instituciones del secuestro a que hoy se hallan sometidas por un régimen autoritario, personalista y militarista, que de continuar unos años más nos llevarán a la aniquilación total. El desastre actual convoca a todas las fuerzas interesadas en la salvación del país, sean de izquierda o de derecha.

Esa suspensión provisional de la pugna natural entre izquierda y derecha ­con los matices, por supuesto, de centro, centro-derecha y centro-izquierda­, esencia todo ello del sistema democrático, es lo que da sentido y oportunidad a la unidad democrática tal como se ha logrado de cara a las elecciones del 7 de octubre.

Aunque tímidamente, en los meses previos a las primarias del 12 de febrero apuntó un poco la oposición entre izquierda y derecha. Afortunadamente no pasó de ser un amago, y una vez conocido el resultado de esas elecciones imperó el sentimiento de unidad, por encima de las diferencias ideológicas. Hoy lo menos importante es si el candidato de la unidad es de izquierda, de centro o de derecha. Lo importante es que la prioridad absoluta del pueblo venezolano es hoy derrotar el chavismo en todas sus formas reales o posibles.

Viernes, 30 de Marzo de 2012 06:39

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY