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lunes, 27 de noviembre de 2023

Discurso y contradiscurso

MAJADERÍA DE LA PAZ IRRISORIA

Luis Barragán

Sesenta años atrás,  al país lo anegó una violencia inaudita e injustificable. La rápida y eficaz construcción  de un imaginario social hazañoso y romántico desprendido de la llamada revolución cubana, propio de la guerra fría en toda su peligrosa y muy atómica plenitud con la consabida crisis de los cohetes,  dificultaba una respuesta contundente del gobierno de entonces. Y, no obstante, la dio con la convicción y el coraje necesarios, camino a una convincente pacificación que un poco más tarde reincorporó a los insurrectos a la vida republicana.

Intensificadas las acciones de octubre-noviembre de 1960 de una autoría y responsabilidad negada ante la opinión pública y el foro parlamentario,   después las redoblaron entre octubre-noviembre de 1963, alzada la izquierda marxista nada más y nada menos que en armas, respaldada y financiada por la dictadura habanera.  Esta vez, decidieron el sabotaje masivo de las elecciones generales de principios de diciembre, plagando de tachuelas la ciudad capital y con un literal como regular ametrallamiento público que también tuvo un saldo de muertos y heridos, por no mencionar los consabidos sucesos e inevitables efectos de El Encanto.

Las ediciones de El Nacional de aquellos días, dieron cuenta de los disturbios y del sorpresivo e indiscriminado tiroteo de hora y tanto por la céntrica y concurridísima esquina de Miracielos, replicados en otros lugares de Caracas y de las principales ciudades del país (https://lbarragan.blogspot.com/2013/04/las-otras-elecciones-luis-barragan-un.html).  Un sesudo reportaje de Víctor Manuel Reinoso para la revista Élite (Caracas, N°  1992 del 30/11/63),  daba también cuenta de los numerosos actos subversivos desarrollados que incluyó la curiosa caravana fúnebre supuestamente orientada hacia el Cementerio General del Sur, portadora de un ataúd sin cadáver.

Jamás ha ocurrido algo equivalente en el curso de los eventos plebiscitarios del presente siglo,  pero el régimen exhibe a la oposición – subrayemos – desarmada, como expresión de una ilimitada violencia, heredera de los lejanos y  represivos gobiernos democrático-representativos que el ardid publicitario los convierte en muy cercanos e inescrupulosos.  Todavía tan rentable aquél imaginario, aún huérfanos de un eficiente y unitario contradiscurso opositor, actualizado y sustentable,  luego de los comicios primarios, las víctimas devienen victimarias por el morbo de una fácil conversión propagandística.

Hay más de majadería y extorsión en la promoción de una paz que el poder establecido acepta sólo como circunstancial e irrisoria, exponiéndose como garante frente a la guerra civil y, ahora, la internacional que jura haber atajado y ataja a propósito del lenguaje empleado respecto a Guyana.   Autoridad moral alguna tienen los socialistas de esta hora, obligada la oposición al desarrollo de una discursividad para la genuina, justísima y duradera paz reclamada por la Venezuela que sufre de la violencia dentro y fuera,  explícita y también implícita a juzgar por el fallecimiento de una honesta e inocente familia que inhaló el gas doméstico carente del olor característico y preventivo de muy antes, mientras dormía; valga acotar, diciendo y mucho,  la madre era ejecutiva de SenosAyuda, una institución voluntaria al servicio de las demás.

28/11/2023:

https://www.elnacional.com/opinion/majaderia-de-la-paz-irrisoria/ 

lunes, 26 de septiembre de 2022

Sol que obscurece

VAN CREVELD Y LA PAZ IRRISORIA       

Luis Barragán

Siendo tan evidentes sus excesos, tiende a desaparecer paulatinamente el mastodonte. Una de las mayores paradojas de la Venezuela contemporánea, es la del estatismo que desestatiza, restándole trascendencia al propio país sometido a las más variadas e inverosímiles circunstancias.

            La falsa noticia sembrada en las redes digitales, luce como el instrumento favorito del régimen socialista del siglo XXI que luego se toma el trabajo de desmentir y castigar a quienes demuestren algún disgusto, contrariedad e, incluso, indignación frente a ella. Hay un desgaste extraordinario de los servicios de contrainteligencia para la invención noticiosa, pero también para encubrir las realidades que lleva en el vientre la huera imaginación política que no sabe lidiar hábilmente con la verdad.

            La pérdida inexorable de la confianza en el  Estado, deja al desnudo a sus conductores de ocasión que no desdicen o tardan en desdecir las especies que corren o echan a correr, porque lucen ciertas o muy ciertas al pasar el tiempo. Esta vez, la embajada iraní en Caracas desmintió el beneficio de un millón de hectáreas cedidas por Venezuela, como no lo hizo oportunamente el gobierno usurpador, aunque semanas después el minpopo de Tierras ha ofertado internacionalmente una elevadísima cantidad de áreas cultivables; o, nunca fue difícil suponerlo, ha circulado un instructivo militar con toda la gala de sellos y firmas ordenando expresamente una tarea pre-electoral encaminada al incierto 2024 que, sepamos, jamás refutado por las autoridades correspondientes, ni procesado por alguna fiscalía. En fin, el secreto está en dejar en el aire, tupidos de una ambigüedad morbosa, los hechos así afecten elementos tan existenciales, vitales o intrínsecos del Estado, como su credibilidad, territorialidad y su propia defensa.

            Nada marcial se nos antoja aquello de buscar a los futuros sufraguistas de Maduro Moros, como escasamente convincente lo es que el territorio nacional se encuentre bajo el control de variados grupos de irregulares, terroristas y mercaderes que, faltando poco,  rivalizan entre sí bajo el eufemismo de la deserción de sus más estelares comandantes que pronto ingresan a la fantástica  órbita de la falsa noticia, moldeable y confusa, en permanente rotación.  E, intentando una explicación, apelamos a las ya viejas advertencias de Martin van Creveld, sobre la pérdida del monopolio de la violencia legítima por el Estado, al igual, como hemos deducido, de otras facetas que tienen en el socialismo venezolano su peor expresión.  Nada halagüeño resulta actualizar al citado autor, pues, un par de décadas atrás,  ejemplificándolo con América Latina, observaba al Estado que vegetaba en países de cierta estabilidad y nivel de vida, sin infligir un daño particular a la población, al lado de otros aquejados por el autoritarismo, la inestabilidad y la guerra civil; propicios para la lucha étnica y el fanatismo religioso, la guerrilla, el terrorismo o narco-terrorismo; yendo más lejos, capaces de levantar ejércitos privados, saquear libremente los recursos públicos y de transarse, incluso, con la delincuencia organizada y sus terribles actividades (*).

            Versamos sobre una dinámica perversa, proyectada hacia el continente que vive traumáticamente sus procesos electorales bajo la adicional  presión de los millones de desplazados y refugiados venezolanos que sirven para el discurso xenófobo de la ultraizquierda, como en Europa es útil para la ultraderecha, con olvido del sufrimiento ocasionado por la usurpación convertida en modelo. Profundamente desleales, con actores políticos que juran adversar la situación, usufructuándola o buscando usufructuarla.

           Una paz irrisoria que, por cualquier flanco, apuesta a la guerra como si fuese una humorada, aunque ella no será una falsa noticia más, un juego verbal para las redes, una acrobacia de oportunidad,  sino una extorsión permanente. En América Latina y el Caribe balcanizados, esa guerra – volviendo a van Creveld – reemplazará al Estado mismo, dándose organizaciones de otro tipo (**).

            En última instancia, es lo que debemos evitar: la desaparición del Estado que ampara, recuperando sus elementos existenciales, devolviéndole las dimensiones necesarias que permitan el libre ejercicio de la ciudadanía y, a la vez, lo blinden ante la variedad de las fuerzas de depredación y destrucción que pretenden rifárselo entre las huestes del crimen organizado, el fundamentalismo religioso y el terrorismo. Menudo problema el que nos ha reportado las otrora fuerzas progresistas del hemisferio, la más falsa noticia de los obscuros  intereses, hasta ahora, triangulados por Cuba, Venezuela y Nicaragua.

 (*)          “… This capacity they raised private armies in addition to the official ones; freely plundered the resources of the state; and not seldom engaged in an astonishing variety of legal and illegal transactions that ranged from racketeering and drug-trafficking all the way to operating prostitution rings. At best many of these countries continue to vegetate, maintaining some kind of stability and a more or less tolerable standard of living without inflicting any particular damage either on their own populations or on others. At worst they suffer from authoritarian government and/or chronic instability and civil war, ethnic strife, religious fanaticism, guerrilla terrorism, and narcoterrorism, which in turn reflect their governments’ inability to control the remote and backward countryside, the sprawling townships, the private armies of druglords and populist leaders, or all of these”. Vid. Martin van Creveld (1999) "The Rise and Decline of the State", Cambridge University Press, UK: 334.

(**)         “Over the long run, the place of the state will be taken by warmaking organizations of a different type”. Vid.  Martin van Creveld (1991) “The Transformatíon of War”, The Free Press, NY: 193. 

Fotografías: LB, Caracas (2022).

27/09/2022:

https://www.elnacional.com/opinion/van-creveld-y-la-paz-irrisoria/

Flechado

DEL INSILIO OLVIDADO Luis Barragán De la población desplazada hacia el exterior en búsqueda de un refugio seguro y estable, no hay cifra...