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jueves, 21 de diciembre de 2023

Criminalización de la política

DE LA INVENCIÓN DE DELITOS

Luis Barragán

Las redes digitales le hablan con contundencia y precisión al Fiscal General de la República. Por decir lo menos, las preguntas constantes y estelares son: ¿Dónde está el otro Tarek? ¿Cómo fue posible Tocorón, sumado el extraordinario sistema de túneles? ¿Y los presos políticos, agregado el retardo judicial?

Cierto, el país del siglo XX sabía de José Rafael Mendoza y Tulio Chiossone, entre otros insignes penalistas con los que estaba familiarizado a través de la prensa. Y, ahora, apenas reconocido Alberto Arteaga Sánchez, gracias a la enorme (auto)censura y bloqueo informativo, se le supone ignorante, inmensamente ignorante en la materia. Sin embargo, reaccionando airadamente por la investigación decidida en los círculos oficialistas sobre las consabidas primarias, realizadas tan exitosamente, demuestra muy bien que sabe distinguir entre el hecho delictivo y el que no lo es, dejando al descubierto los poderes salvajes en una sociedad que la desean profunda y tenazmente iliberal, intuyendo poderosamente las enseñanzas de Luigi Ferrajoli.

Sólo ha faltado el consabido latinazo para dejar claramente establecido que los hechos punibles deben estar previstos expresa y lo más exactamente posible en la ley formal, por lo que no pueden gritar fraude quienes tampoco gozan de legitimidad para la temeraria denuncia o acusación. El bien político para los prohombres del régimen,  mal para el resto de los mortales que los padecen,  es contrario, radicalmente contrario al bien jurídico de la normativa penal vigente, y también contrario a los principios esenciales del derecho penal moderno y garantista que desean hacer añicos tijereteándolo: se llevan por el medio una larga tradición jurídica que se les resiste, pero – igualmente – los argumentos, o, mejor, las consignas que pregonaron en el proceso constituyente de 1999.

Hicieron todo lo posible para que los comicios primarios fracasaran, e, incluso, trastocado completamente el directorio del CNE, los nuevos titulares cumplieron con el lineamiento miraflorino al dejar por sentado expresamente,  a última hora, intentando confundir a la oposición, que únicamente esa instancia tenía competencia para dirigir cualesquiera procesos electorales del país. Ocurre que no hubo un oficial, manifiesto e inequívoco pronunciamiento y suspensión por el organismo electoral, y, ahora, sorprendidos por lo que todo el mundo sabía, no otra cosa que la masiva concurrencia y la sufragada decisión ciudadana, tratan de inventar delitos donde no los hay.

Valga acotar, la Comisión Nacional de Primarias la encabezan dos distinguidos y  reconocidos juristas del país, y, específicamente, la vicepresidente es una destacada especialista en materia penal con una brillante carrera judicial, añadida las corajudísimas responsabilidades que cumplió para combatir el narcotráfico.  Siendo  ambos motivo de orgullo para los venezolanos al desempeñar con sobriedad y transparencia tan cara tarea ciudadana, constituye una temeridad denunciarlos o acusarlos de fraude u otro delito de caprichosa ocurrencia.

El caso está en que los altos círculos del poder deben explicarse ante sus más ciegos, fanáticos u obsesivos seguidores, fracasado el sabotaje de las primarias, requeridos de una mínima racionalidad y aventurada legitimidad que las buscan desesperadamente en el campo del derecho penal, como no la consiguen en el de la estrategia y la táctica políticas. Aceptemos que una cosa es lo que se dice y, muy otra, lo que se practica, siendo ésta – por su continuidad, persistencia y eficacia – la razón operativa, en los términos de Michel Foucault: la explicación para los suyos consiste en que sí no la ganan, la empatan o la arrebatan, siendo determinantes los efectos y usos foucaultianos que van más allá de los medios, estrategias y fines weberianos.

Desvirtuada, una disciplina tan exigente sufre los rigores de regímenes de una evidente vocación totalitaria. Llegará el momento de recuperar la limpia tradición del derecho penal en Venezuela.

Composiciones gráficas: LB. 

29/10/23:

https://www.lapatilla.com/2023/10/29/luis-barragan-de-la-invencion-de-delitos/

Supercompetencia

¿ESPERANDO UN TELEFONEMA DE LENIN?

Luis Barragán

Quizá el más poderoso y expansivo sentimiento sea el de la perplejidad, conmovidos todos por una decisión judicial inconcebible. La Sala Electoral decidió suspender los efectos de las distintas fases del proceso electoral que tan exitosamente condujo la Comisión Nacional de Primaria, entre otras medidas cautelares.

Muy natural la inmediata reacción de la opinión pública que quizá está  bien sintetizada por Allan Brewer-Carías al observar cuán absurdo resulta suspender los efectos de un hecho absoluta y completamente cumplido: la selección de la abanderada presidencial de la oposición.  De modo que, al mismo tiempo que los integrantes de la referida Comisión acatan la citación del Ministerio Público, no puede menos que sorprender los términos de un fallo judicial tan insensato que nos aflige, porque jamás se pensó que pudieran llegar a tanto, aunque a otro jurista tan connotado como Ángel Bellorín, le parece una mala copia de la sentencia que anuló la elección de los diputados del estado Amazonas en 2015.

Una decisión tribunalicia en cualesquiera jurisdicciones y ámbitos, añadidos los aún modestos órganos disciplinarios que se da la sociedad civil, requiere de un mínimo de convincentes formalidades, alegatos y probanzas que le concedan la sensatez indispensable al régimen o sistema político que la informa y sustenta, yendo más allá de una simple contextualización. De no ocurrir así, el corto-circuito es inevitable en todas las esferas.

Parece obvio el error de cálculo de los círculos oficialistas que subestimaron los comicios primarios, o confiaron demasiado en sus habilidades intimidatorias: cumplida la fase en la que el CNE finalmente se dijo supercompetente en materia electoral, pretendiendo arrinconar a la Comisión, en lugar de suspender a tiempo el evento, como presumimos fue uno de los posibles escenarios y desenlaces, comprendió el altísimo costo político que acarrearía, ahora, pagando otro superior al quedar completamente desenmascarados.  Evidentemente, hubo un craso error en la conducción política de los gubernamentales que desean apagar a punta de represión y de una explicación tan insensata para los suyos, porque las llamaradas pueden propagarse.

Precisamente, lo más terrible es esa explicación tan inverosímil que ensayan para los suyos, conocida y defendida la verdad por las grandes mayorías del país. La versión oficialista luce excesivamente ilógica, teniendo un alcance cada vez mayor: el evidente fracaso madurista del 22 de octubre, no puede imputársele ya  al error que dice explicarlos, ni a los codazos que se dan las diversas individualidades y grupos de poder, sino en el absurdo convertido en régimen o sistema que nos impone la necesidad misma de reemplazarlo por otra legitimidad, la cabalmente libre y democrática a la que aspiramos.

Por lo demás, acostumbrados a violentar los acuerdos suscritos en las numerosas negociaciones, diálogos y tertulias del presente siglo, ya temen por el restablecimiento de las sanciones internacionales que lograron suspender por seis meses. Gustan demasiado de las tácticas leninistas, inventando hazañas, delitos y escándalos, donde no los hay, pero sin el innegable talento del bolchevique que jamás les atiende ni atenderá una llamada  telefónica.

La situación planteada y los recursos utilizados por el poder establecido, esbozan una cierta demencia política propia de la barbarie. Por cierto, es como la inservible caseta telefónica que queda en el casco histórico de Caracas, en una esquina de la Plaza Bolívar, una chatarra que tiene varias manos de pintura encima dizque trastocada en una obra de arte: ¿qué otra cosa se les ocurrirá a los leninistas de esta hora?

Fotografías: LB (Caracas,  12/09/23). 

31/10/23:

https://guayoyoenletras.net/2023/10/31/esperando-un-telefonema-de-lenin/

miércoles, 20 de diciembre de 2023

Pasó de largo por debajo de la mesa

LAS PRIMARIAS Y LOS ELECTORES EN EL EXTERIOR

Freddy Marcano  

Por supuesto que es motivo de interés y debate la suerte que, definitivamente, correrán las elecciones primarias a manos del gobierno, añadidas las arbitrarias inhabilitaciones que pesan sobre varios  de los aspirantes a la presidencia de la República para hacer la transición, por cierto, materia ésta en la que son muy escasos los expertos con obra escrita en Venezuela.  Sin embargo, no podemos dejar pasar por alto el desempeño de la propia oposición con sentido autocrítico y constructivo, siendo inevitable que me refiera a la diáspora venezolana. Sabemos que 8 millones de personas huyeron del país, pero el registro que obtuvo la Comisión Nacional de Primaria a través de una aplicación bastante eficaz apenas alcanzó a un poco más de 300.000 personas.

Nuestra gente se fue del país porque ya no tenía modos de sobrevivirle al régimen, por lo que, incluyendo a los chavistas arrepentidos, es lógico suponer que se le oponen. Habrá los enchufados del exterior, los que viven un mundo de lujos y ostentaciones con lo que todavía le exprimen a Venezuela, funcionarios diplomáticos y consulares, agentes y mercenarios, pero estos son un porcentaje demasiado pequeño, según entendemos.  También los hay, casi todos, quienes dedican más de diez horas diarias al trabajo y la supervivencia, ocupadísimos, pero que también les duele el país y saben que unos minutos de registro en la APP no significaba perder el salario del día.  Tenemos a quienes piensan que la dictadura se las sabe todas y les da miedo inscribirse así sea en una verbena porque luego les negaran los más elementales servicios consulares, como si fuese verdad que los prestaran, es decir, los trámites de, la cédula de identidad y  el pasaporte. Sabemos que hay, con seguridad, dos grupos. Uno, formado por individuos que no se inscribieron y se consideran de los más “alzados”; por cierto, que solamente en grupitos de Whatsapp hacen gala de un extremismo infantil, como si acá hubiese hecho algún acto heroico para largarse pasando por Maiquetía. En contraposición, en el otro se incluyen, por ejemplo, aquellos dirigentes estudiantiles que con gran humildad se las ingeniaron para salir y salvar la vida, quienes sí planean participar en las primarias. Las fallas de la aplicación no es pretexto, pues Internet funciona, y mucho mejor, en cualquier lugar del mundo más o menos desarrollado: es aquí que existe una gigantesca brecha digital. Entonces, ¿qué pasó con los 8 millones de opositores?, ¿se pasaron al gobierno?, ¿son los culpables?

Creo que la cosa hay que sincerarla, apuntando a la dirigencia política que está en el exterior.  De esos 8 millones hay un porcentaje que se dice políticamente perseguido. Pongamos que son algunos de los casos que necesitamos evaluar, pero donde no cabe ninguna duda es respecto a los dirigentes  partidistas. Son muchos los que se encuentran afuera porque acá fueron perseguidos, y si bien es cierto que muchos de ellos deben literalmente trabajar, en contraste con otros que llevan una vida supercómoda que no pueden explicar, y ni se molestan en hacerlo. No menos cierto es que se supone que el oficio es hacer la política; por consiguiente, deben tener la habilidad suficiente para contactar, informar y orientar a nuestros coterráneos sobre la importancia del registro de las primarias. El asunto se torna más delicado cuando se trata de concejales y diputados que esgrimen su condición de tales en el exterior. No desde ahora, sino desde 2017, aproximadamente, mínimo, media Asamblea Nacional electa en 2015 que todavía se pavonea en las sesiones virtuales, viven fuera de Venezuela. Entonces, ¿por qué tan bajo el registro total?, ¿por qué en Colombia o Perú, Estados Unidos o España, hubo tan pobres resultados?

Que sepamos, Bogotá es plaza obligada para muchos que hacen los trámites de la consabida visa, y ni siquiera se reúnen, como líderes políticos que juran ser, con los compatriotas. Quizá porque casi todo el exilio en Perú es procedente de los estratos venezolanos más populares, nadie se da una vuelta así sea por Lima para ver cómo está la cosa. Estados Unidos  fue país referente privilegiado para los numerosos “diplomáticos” de Guaidó y, en el estado de la Florida se  concentran a muchos de los nuestros que se alborotan con las campañas presidenciales y senatoriales cada cierto tiempo y hasta campaña terminan haciendo. Ayudado hasta el cansancio el Capítulo de la Plataforma Unitaria por las emisoras radiales y televisivas de Miami, por ejemplo. Igualmente, ocurre en el Capítulo de España, en Madrid, donde mucha gente notable vive. Entonces, ¿por qué tan bajo el registro para las primarias? Ningún candidato o partido puede decir que no le facilitaron sus labores, porque al menos diez de las organizaciones partidistas no sólo están representadas con voz y voto en la Plataforma Unitaria, sino en una Comisión Internacional constituida para tal efecto que funciona en Caracas. Aquí el gobierno persigue de diversos modos a la oposición y tiene hasta la coronilla a los candidatos, pero nadie me puede decir que hace lo mismo en el exterior. Echan lavativa las embajadas y consulados, es verdad, pero no tienen la capacidad de sabotear las primarias afuera y ni siquiera de pagar avisos en la prensa para desalentarlas, haciendo una que otra cosita artesanal por ahí.

Que las primarias puedan fracasar no es culpa de la Plataforma Unitaria ni de la respectiva Comisión Nacional, sino de quienes las alentaron, demagógicamente, con ellas, poniendo en evidencia una realidad que venimos trabajando desde hace tiempo en estas páginas de opinión: hay una crisis de la política como oficio y la falta de institucionalidad, sumado a la falta de sinceridad en el discurso. La responsabilidad es de la dirigencia partidista del exterior. El activismo es importante, pero es solo una faceta. No se tiene una visión y concepción política de las realidades que se viven y mucho menos del aliento estratégico que se necesita para sensibilizar, informar, orientar y comprometer a los venezolanos con una iniciativa que requiere de experiencia y habilidad. Puede decirse que en esto fracasaron todos los candidatos y habrá que ver qué hicieron los que lograron viajar al extranjero. Es necesario decirlo porque se está a tiempo de hacer correcciones, más aún en la propia Venezuela: por ejemplo, ¿por qué ni a lo interno se habla o se pone empeño de las inscripción de los nuevos electores, que tan importante son como aquellos que no quisieron por sus razones inscribirse para ejercer su derecho de participar en las primarias?

El día miércoles 12 de julio se realizó un debate, que estuvo preñado de buenas intenciones, pero sacado un poco de la realidad de lo que estamos viviendo y podemos llegar a vivir, donde los candidatos exacerbaron más sus individualidades, sin mostrar una posición integral en la que todos son y somos necesarios. No se discutieron los problemas más coyunturales e inmediatos. Olvidaron que el venezolano desea que los candidatos  se pongan de acuerdo en público para sentir que sí hay posibilidades de salir de este atolladero. Donde se busca que le hablen con la verdad y no con verdades a medias tintas. Ese venezolano que  ha insistido, resistido y persistido por más de veinte años y del que se habla en las encuestas que va más allá de 80% de mudo descontento, pero que todavía gran parte no gira su mirada a esta dirigencia, que debería ser la garante de un cambio en el país.

Fotografía: Jesús María Casal, según Miguel Zambrano / AFP. 

17/07/2023:

https://www.elnacional.com/opinion/las-primarias-y-los-electores-en-el-exterior/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY