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miércoles, 18 de marzo de 2026

Dentro y fuera del campo de juego

CORINA YORIS Y EL BÉISBOL

Luis Barragán

Conocimos telefónicamente a Corina Yoris a través de José Rafael Herrera, quizá más de siete u ocho años atrás. Ambos, filósofos, diligenciaban la posibilidad de plantear en el parlamento un proyecto de ley de creación de la Academia Nacional de Filosofía que, algo increíble, siendo la disciplina precursora en la academia venezolana, aún no tiene su propia corporación.

La iniciativa no encontró eco en la fracción de adscripción y, mucho menos, en la bancada opositora y mayoritaria de la Asamblea Nacional electa en 2015, aunque el mayor interés era el de plantear el asunto como alguna vez lo intentamos en 2014 con una propuesta de la estadidad esequibana. Siendo comprensibles las otras prioridades de índole estratégica, lo importante e interesante radicaba en discutir temas de una trascendencia que los pragmáticos, los torpes pragmáticos de aquella hora, aún desprecian.

Todos saben cuál es el papel político que ha desempeñado en los últimos tiempos, para la coincidencia y la discrepancia. Nadie podrá quitarle lo bailado, porque – por una parte – dejó constancia irrefutable de su enorme coraje como vicepresidente de la comisión organizadora de las primarias y la propia nominación presidencial que quisimos cristalizar, en otro momento de los más grandes riesgos y peligros que ha corrido la oposición, y – por otra – corroboramos que es una mujer que no se vale de su condición de mujer para hacerse sentir con esa vocación por el debate, caracterizada por una limpia reflexión y una extraordinaria claridad.

En una reciente entrevista digital realizada por José Rafael junto a Jonathan Alzurú, Corina aporta varias de las reflexiones que urgen a la oposición para fortalecerse en estas circunstancias (https://www.youtube.com/watch?v=tJR84Qop1yM). La universidad, la política y la entidad castrense, encuentran algo más que inquietud en los protagonistas de un programa que contrasta con los muchos youtubers que consciente e inconscientemente incurten en un amarillismo patológico al ventilar el drama venezolano.

PD: Inevitable referirse al triunfo beisbolístico de Miami que puede caer en la poderosa órbita de los poderes simbólicos del Estado, despojándolo del legítimo sentimiento popular que lo ha celebrado con orgullo; en Las Mercedes, la Madariaga y La Dolorita se oyeron hasta altas horas de la madrugada los enchufes que no les importó desperdiciar gasolina con tal de rumbearse el campeonato mundial; evocándo la histórica victoria de 1941, los antimperialista de la hora harán una suerte de terapia lacaniana al agotar las consignas. Mientras tanto, hubo un alza considerable del pasaje en el transporte público y, más que aumento nominal, pedimos implementar un distinto modelo económico en un diferente marco político.

18/03/2025:

https://lapatilla.com/2026/03/18/luis-barragan-corina-yoris-y-el-beisbol/


martes, 16 de septiembre de 2025

Sin sombra, no hay luz

PINK FREUD Y FUENTEOVEJUNA

Luis Barragán

A modo de  ejemplo, la crítica deportiva en nuestro país gozó de una larga y aplaudida tradición no sólo por las libérrimas transmisiones radiales de un gran soporte publicitario, sino por las voces muy reconocidas y autorizadas que solían respetar las exigencias, retos y vicisitudes del propio terreno de juego, a sabiendas que no debían y, mucho menos, podían reemplazar de modo inmediato a sus protagonistas; y, si éste fuera el caso, hablaríamos de una frustrada aspiración por razones de edad, entre otras. La sola idea de un reemplazo - convirtiendo al comentarista en jugador - seguramente hubiese remitido a la vocación, talento y entrenamiento necesario de exponer, como datos fundamentales para explicar las hazañas del béisbol, por mencionar una disciplina, pues, de lo contrario, sólo sería una necedad el descrédito personal del manager, coach o jugador visto y, peor aún, la pretensión de eliminar la práctica, el club y la liga entera.

A no pocos, la política como idea, propuesta, acción y emoción, se les hace difícil de comprender y quizá el dominio académico de una actividad tan inherente al ser humano, comprometida nada más y nada menos que la noción de poder, no siempre lleva a una exacta correlación entre las expectativas y los resultados reales, pero – es la convicción generalizada – cualquiera puede improvisar una opinión y, faltando poco, en nombre de una Hannah Arendt de la que oyó alguna cosa por ahí, sustituir por decreto a quienes de un modo u otro lidian por un destino inevitablemente  compartido. Y, ocurre en el reino de este mundo, a falta del talento, la vocación y el entrenamiento que se suponen indispensables, se cree suficiente denunciar cualesquiera de las calamidades del oficio, sus corrupciones e indeseadas consecuencias, aunque no se tengan las virtudes que exhibió alguna vez el Pink Floyd para reivindicar el rock progresivo con su álbum “The Dark Side of the Moon”, otro ejemplo, diciendo de la avaricia y la locura, la muerte, el tiempo y el conflicto.

Hasta los promotores de una ciudadanía crítica que haga naturalmente crítica ciudadana, están plenamente convencidos de las respuestas de mediano y de largo plazos para resolver problemas de imposible solución en el más corto o breve posible y deseado: con mayor razón en el ámbito político que compromete a toda una sociedad, sin excepción alguna. De un inning para otro, el equipo no tendrá al mejor pitcher ni al hazañoso jonronero, como tampoco el género musical encontrará repentinamente un inédito horizonte, pues, el simple voluntarismo a lo Regis Debray no hace del crítico un ejecutante ideal, ni al manager o director el más inspirado héroe sobre todo cuando se tiene por delante a un implacable régimen político y no, una serie televisiva que rivaliza con las más cotizadas de la industria del espectáculo.

En la política, como aspiración y oficio, todo dirigente se presenta con un determinado historial y equipaje personal que también dirá de sus éxitos y fracaso, en cuanto a preparación, vivencia y experiencia acumulada, y, de tratarse de lugares obscuros que únicamente universaliza - sin más - la llamada y bien conocida antipolítica, sólo podemos admitir los que aporte el psicoanálisis, por citar una escuela, porque no todo es Fuenteovejuna.  Lo cierto es que la mitomanía y la moralina, las del poder y contrapoder, causan mayores estragos al impedir una consideración estratégica de la situación hoy planteada, la necesarísima dimensión que llama y compromete a un esfuerzo creador, que la nada novedosa denuncia de las obscuridades, por lo demás, tampoco exclusivas de la política, lo político y los políticos.

Valga la acotación, lo referido no significa que toda ambición presidencial de aquí en adelante tenga que pasar por una evaluación psiquiátrica bajo la mirada del más alto tribunal de la República, como alegremente se planteó en los años setenta del veinte indicando algunos síntomas en líderes nacionales que ni siquiera se observaron años más tarde en el caso de un aspirante que alcanzó el rectorado de la Universidad Central. Solamente observamos que todo ensayo (algo más que) autoritario, inexorablemente gravita en las regiones del narcisismo que incluye a varios de sus críticos.

Ilustración inicial: Huertas para un texto de Ron Charles, "For this Little family, no stable place in a shiftinh world" (The Washington Post, 25/06/2025); y, posterior: reelaboración de una idea trillada en las redes.

16/09/2025:

https://www.elnacional.com/2025/09/pink-freud-y-fuenteovejuna/

domingo, 20 de julio de 2025

Recta de cien millas


DE UNA METÁFORA BEISBOLÍSTICA

Luis Barragán

Por fuera o por dentro, la procesión que llevamos necesita de una coordinación de esfuerzos, un ritmo adecuado y una constancia indispensable para soportarla y superarla. Claro está, la paciencia es otro dato fundamental, trátese de una cadencia fúnebre, de un evento religioso, o de los propios problemas que intentamos afrontar macerándolos.

La breve ilustración, nos remite también a otra: por mucho talento y vocación por el béisbol que se tenga, quien desee practicarlo profesionalmente ha de aceptar un intenso período de aprendizaje en las ligas menores para competir eficazmente por un cupo en las mayores.

Luego, la carrera del beisbolista, como ocurre en otras disciplinas, entiende el ascenso como una acumulación de experiencias para perfeccionar las virtudes naturales que se traen en el equipaje. Vale decir, contar una mínima trayectoria, aunque es demasiado excepcional que alguien nazca aprendido y bata todas las marcas con una prematura promoción a la gran carpa.

Son varios los motivos para ensayar una trayectoria con la paciencia que exige una procesión exterior e interior, soportando los pesares, pero creemos que una es de las más estelares: un novato que llega a destiempo al béisbol mayor estadounidense, japonés o de cualquier otra latitud, puede resultar innecesariamente lesionado por su impericia o, lo que es peor, lesionar a otros más experimentados, superastros, con el riesgo de afectar severamente su desempeño y el peligro de forzarlos a un retiro imprevisto.

Parece útil la metáfora, cuando se habla de la política y su ejercicio. Al respeto, huelgan las palabras. 

Ilustración: https://www.peintures-tableaux.com/baseball-09-impressionnistes.html

20/07/2025:

https://lapatilla.com/2025/07/20/luis-barragan-de-una-metafora-beisbolistica/

domingo, 22 de diciembre de 2024

Noticiero retrospectivo




-   Dossier: Dos caras del 23 de enero de 1958.  Últimas Noticias, Caracas, 28/01 y 18/02/2001. Suplemento Cultural. 

-    Marino González. "Margarita y la Zona Franca". El Universal, Caracas, 04/06/1966.

-    Dossier: 1968, año axial. Últimas Noticias, 25/04/98. Suplemento Cultural. 

-    Cien años de béisbol en Venezuela. Últimas Noticias, 27/08/95. 

-    Augusto de Venanzi. "Ética, trabajo y productividad". El Nacional, Caracas, 24/04/84. 

Reproducción:Luis Aparicio debuta profesionalmente con Gavilanes de Maracaibo, propiedad de su padre Luis Aparicio (1953). Fuente: Cuenta facebookeana del grupo Béisbol clásico. 

jueves, 24 de octubre de 2024

Héroes inadvertidos

UMPIRAZGO

Luis Barragán

Víspera de la llamada Serie Mundial de las ligas mayores del norte de América, se anunia la inclusión del venezolano Carlos Torres como umpire principal en un roster estelar. Las agencias de noticias dan cuenta de la novedad que reporta Carlos Parra Machado, periodista especializado en la fuente.

Es un triple motivo de satisfacción el reconocimiento a la labor de nuestro paisano, sobre todo porque su país es amante de la disciplina que ya tiene una  larga tradición. Y, así, en medio de tantas penurias, constituye una bocanada de oxígeno.

Por una parte, la labor de arbitraje requiere de una inmensa honestidad, coraje, criterio, lucidez, y rápidas repuestas. Esto es, sentido y realización de la justicia, tal como la esperamos los venezolanos para todos y cada uno de los actos cívicos, laborales,  familiares y personales.

Por otra, el nombre de Torres ya órbita en la opinión pública nacional y, se nos antoja, ha de tener una conducta personal prudente, modesta, serena, e inteligente para un oficio harto riguroso. Y es que, por muchísimo menos, los hay de una caracterizada y megalómana actitud para la estridencia más insólita en cualesquiera ámbitos.

Por último, el gremio del arbitraje deportivo profesional suele pasar inadvertido y, seguramente, será apasionante, rico en tradiciones y leyendas. Por algo, en un video que se hizo viral, nos deleitó un niño que muy bien imitaba a un umpire entusiasta que seguramente poblará sus sueños para una vida adulta honrada.

24/10/2024:

https://guayoyoenletras.net/2024/10/24/umpirazgo/

domingo, 6 de octubre de 2024

Brevísimo curso comparativo

DEL BÉISBOL Y LA POLÍTICA

Luis Barragán

Hay momentos, situaciones y eventos de una inconfundible solemnidad. Los espectadores lo saben y lo sienten muy hondamente, desplegada una emoción tan particular ante el serísimo motivo que los congrega.

Por la desafección ciudadana, la frecuente puerilidad de sus actores, o asumida la propia concepción como un mero espectáculo, la política ha perdido galopantemente la sobriedad que alguna vez tuvo. Curiosamente, por el contrario, en el mundo deportivo se le ha reivindicado.

A modo de ejemplo, la afanosa búsqueda y alcance de un récord deportivo ha convocado la tradición y el entusiasmo de una determinada disciplina, reconocida espontáneamente toda virtud, constancia y heroísmo en la persona que tan legítimamente encabeza los titulares de la prensa. Quizá porque pertenecemos a una promoción generacional que creció con las hazañas espaciales y, específicamente, las beisbolísticas, entendemos un poco más de que trata el asunto.

En la transmisión radial del hit tres mil de Roberto Clemente, atentamente escuchado por nuestro hermano mayor una tarde litoralense, bajo la locución de Buck Canel, si no falla la memoria, se escuchó el rugido de emoción del estadio, como a los meses llanto: no pudo regresar a la siguiente temporada. Y en la transmisión televisada del récord de Pete Rose del mayor número de imparables en la historia de las ligas mayores, dejando atrás a Ty Cobb, ese rugido fue igualmente estremecedor.

Todavía, al apreciar el video del batazo de Rose, más allá de los fuegos artificiales y del automóvil que le obsequiaron, se siente profundamente el solemne reconocimiento que se le hizo al detener el juego para recibir la ovación que se esperaba. E, inesperada, la más prolongada, por el llanto del jugador a quien su hijo tuvo que calmar para que prosiguiera la jornada teniéndolo en la primera base.

Fallecido recientemente, Rose nos permite actualizar tres caras observaciones: hay actos extraordinariamente auténticos, inequívocamente genuinos que la vida política debe reivindicar, tal como ocurre en otros ámbitos; existe una épica verdadera, realmente gloriosa que también encuentra expresión política, aunque sepultada en un charco del lodo interesado de los sectores antidemocráticos; hay héroes, personas de una conducta intachable y de una gran virtud en la cotidianidad política: la constancia. Y, con todas las críticas que podamos hacer, luce evidente una terca resistencia frente al régimen de largos 25 años.

Los más viejos recordarán al Rose que jugó con el Caracas a principios de los sesenta, tal como lo recordamos al integrar la gran maquinaria roja junto a David Concepción y la pléyade de Cincinnati. Porque los hay, quienes no olvidan al liderazgo histórico que hizo posible la vida republicana renovada democráticamente en el siglo XX.

Fotografía: Tomada de la red. 

07/10/2024:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/41926-del-beisbol-y-la-politica

domingo, 19 de mayo de 2024

Noticiero retrospectivo



- Eduardo Lira Espejo. “Música: Filarmónicos y sinfónicos”. El Nacional, Caracas, 15/02/1980. 

- “Construcción de una avenida: El Gobierno del Territorio Federal Delta Amacuro decreta una importante Obra Pública” (SIC). La Esfera, Caracas, 22/07/27. 

- Roberto Briceño-León. “Ciudad: El comportamiento social del Metro”. El Nacional, Caracas, 02/03/86.

- “No hay verduras en Bolívar” (Estado Bolívar, escasez, crecida de los ríos). Ahora, Caracas, 23/10/43. 

- Demetrio Boersner. “La nueva sonrisa del Islam”. Economía Hoy, Caracas, 24/02/2000.

Reproducción: El Nacional, Caracas, 02/02/1980.

viernes, 29 de marzo de 2024

De la narración deportiva

NO SE VAYAN QUE ESTO SE PONE BUENO

Guido Sosola

De modo alguno, pretendemos demeritar las transmisiones radiales del béisbol venezolano de estos tiempos al compararlas con las más antiguas. Éstas, gozaban de una multitudinaria, sólida y estable audiencia respecto a las actuales, gracias a tres motivos nada banales: apartando la asistencia personal al estadio, no había otro medio alternativo para enterarse en tiempo real de las incidencias del juego, pues, la televisión – incluso – llegó tarde debido a los altos costos de producción; los narradores y comentaristas de entonces, contaban con un amplísimo y convincente conocimiento de la disciplina deportiva, y, decisivo, compaginaba la vigorosa industria de la radio con el sector igualmente privado del resto de la economía.

Apenas, recordamos las narraciones del venezolano Pancho Pepe Cróquer, quien murió prematuramente en la cúspide de su carrera, y del inigualable Buck Canel de origen asombrosamente argentino, popularizador de aquello del “no se vayan que esto se pone bueno”. En las redes es fácil encontrar los grandes nombres que hicieron de la locución deportiva todo un hito, aunque la programación comercial prácticamente estuvo circunscrita al béisbol, porque el fútbol y el baloncesto no pasaban de la escuela décadas atrás.

Siempre me impresionó el enorme poder de descripción inmediata de nuestros narradores que, además, publicistas natos, inventaban sendos eslóganes, caso éste en el que había un registro confiable de la propiedad que, en otro ámbito, le funcionó a Clemente Vagas Jr., y su “Hit Parade”. A Pepe Delgado Rivero le hizo famoso aquello de papita, maní y tostón, y la masiva publicidad le reportó grandes dividendos, como sinónimo del ponche claro e irrevocable del bateador.

Tengo la impresión de que, por muy grande que sean los monitores del estadio, precisando cada jugada que desde la tribuna central, o cualquier VIP no se aprecia, hay una cierta preferencia por la narración y el comentario experto. Acotemos, hay gente que gusta escuchar el juego y sólo va al estadio por una ambientación festiva que tiene su mejor pretexto en el juego

Inusitadamente, creo que la narración imaginaria del juego final que nos llevó a ganar el campeonato mundial de 1941, hecha con motivo de cumplirse un aniversario redondo (¿40 o 50 años?), en su momento, tuvo un éxito extraordinario.  Por cierto, como seguramente lo tuvo Alcides Delgado con su programa “Recordando los ídolos” por Radio Rumbos, inaugurado nada más y nada menos, con la presencia del capitán Wolfgang Larrazábal, director de Deportes del gobierno perezjimenista, por 1953.  La jornada inicial fue la de recrear el juego entre los equipos de Santa Marta y Royals Criollos de 1931, y,  al parecer, fuera de la temporada regular de la pelota venezolana, batió récords de audiencia.

Nadie sospechó lo que le deparará el futuro al marino que vistió de civil en el desempeño de cargo deportivo, ya que la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. A la vuelta de cinco años, Larrazábal tuvo sobre sus hombros una altísima responsabilidad, contando con muy beos narradores de su perfomance en la época.

Inevitable preguntarse, en el caso de los acontecimientos actuales, si habrá buenos narradores y comentaristas a pesar de la (auto)censura y del bloqueo informativo. O, mejor, continuar disertando sobre el deporte profesional, aunque ¿para qué irse, si esto se pone bueno?

 Referencia: El Nacional, Caracas, 05/08/1953.

29/03/2024:

https://www.lapatilla.com/2024/03/29/guido-sosola-no-se-vayan-esto-se-pone-bueno/

domingo, 4 de junio de 2023

Noticiero retrospectivo

- Baltazar Gutiérrez. "Ley de los Trabajadores Sociales". El Diario de Caracas, 02/09/1985.

-  Efraín Corona. "Cantante lírico, una especie en extinción (II): Fedora Alemán". El Diario de Caracas, 28/12(88.

-  Arturo Uslar Pietri. "Pizarrón: ¿Qué hacer para los pobres?". El Nacional, Caracas, 12/08/90. 

- Arturo Uslar Pietri. "Pizarrón: La América española no fue colonia". EL Nacional, 12/02/84.

-  Guillermo Morón. "Escrito en la pared: La América española no fue colonia". El Nacional, 18/02/84.

Reproducción: "Independencia base-ball club. Caracas, 1910. Antes de que llegaran las gorras de béisbol. Fuente: El Cojo Ilustrado, octubre 1910".  Aporte de Tomás Straka (https://www.facebook.com/photo/?fbid=10159624791259296&set=a.10150173486024296).

domingo, 28 de mayo de 2023

Noticiero retrospectivo


- "Vendido  ´Últimas Noticias´ a Juan de Guruceaga por Bolívares 668.000". El Nacional, Caracas, 02/09/1948.

- Gustavo Tambasco. "Ver para oír: Schönberg: notan inocente". El Nacional, 20/07/80. Papel Literario.

- Jorge Romero Gutiérrez, presidente de Helicoide, C. A. "Cuestión de siglos ... o de horas. Falla geológica en Roca Tarpeya puede causa grave derrumbe". El Nacional, 20/09/59.

- "Se creó la Oficina de Estudios Especiales bajo la dirección del Coronel L. F. Llovera Páez. Estará adscrita a la Presidencia". El Universal, Caracas, 22/08/53.

- Arturo Uslar Pietri. "Venezuela: ¿Vasalla intelectual?". El Nacional, 07/01/68. Papel Literario. 

Reproducción: Equipo Samanes, en los que destacan Gustavo, Alberto y Roberto Machado, Eugenio Méndez, Sanabria. Fotografía para un reportaje de Pedro Pablo: "La edad de piedra del béisbol venezolano". Elite, Caracas, nr. 2041 del 14/11/1964.

viernes, 10 de febrero de 2023

Populismo de concreto literalmente armado

UN ESTADIO FARAÓNICO A CAMBIO DE SUELDOS MISERABLES 

Trino Márquez 

En medio de las protestas masivas exigiendo salarios dignos, protagonizadas por los maestros de educación básica, los profesores de secundaria y de las universidades, las enfermeras, numerosos empleados públicos, los trabajadores de Sidor, los jubilados, entre otros sectores asalariados del país, el gobierno inauguró el Estadio Monumental de Caracas Simón Bolívar. El recinto originalmente iba a llamarse «Látigo» Chávez, en homenaje a la extraordinaria promesa del pitcheo que falleció en un accidente aéreo en 1969, y quien era admirado por el Comandante. La similitud entre el apellido del pitcher y el del Comandante parece que no fue del agrado de Maduro y la nueva claque en el poder; o fue objetado por la Confederación de Beisbol Profesional del Caribe. Eso se sabrá algún día. Las instalaciones fueron inauguradas por Nicolás Maduro, sin la asistencia del público beisbolero, con motivo de la celebración de la Serie del Caribe. El mandatario no se atreve a exponerse ante las masas. Sabe que no le irá muy bien.

Nadie objeta que el beisbol constituye el deporte nacional más popular y que Caracas necesita un recinto moderno con capacidad de albergar con comodidad los miles de fanáticos que se movilizan cuando se enfrentan, por ejemplo, los Eternos Rivales: Caracas y Magallanes; o el nuevo clásico: Leones y Tiburones. Ese tema se encuentra fuera de debate. Lo que debe discutirse son las condiciones en las que se produjo el estreno del estadio de La Rinconada, como se le conocía antes al Monumental.

En esa obra se invirtieron millones de dólares. Tal vez centenas de millones. Su edificación fue decretada por Hugo Chávez hace más de una década. Sería interesante conocer las razones por las cuales el gobierno de Nicolás Maduro priorizó su construcción en el ambiente de recesión, desabastecimiento, escasez de productos básicos, inflación y, sobre todo, caída de los ingresos  de los trabajadores del sector público, que ha prevalecido durante los últimos diez años. Ha sido este un período en el cual se han erosionado los servicios públicos de forma alarmante. Caracas confronta severos problemas con la electricidad, el servicio de agua potable, la salud, la educación, la construcción de viviendas populares, el transporte colectivo superficial y subterráneo. El Metro de Caracas fue convertido en una ruina, que no logra esconder el maquillaje que están aplicándole desde hace varios meses.

En los años recientes el gobierno diseñó un programa de choque dirigido a controlar la hiperinflación, basado, entre otros componentes, en el empobrecimiento de los sueldos de todos los empleados públicos, sin importar el sector en el que laboren, con el objetivo de contraer la demanda de bienes y servicios. Franjas que antes recibían remuneraciones y beneficios competitivos, que les permitían plantearse metas ascendentes en sus respectivos centros laborales, hoy reciben migajas. En este segmento se encuentran los profesores universitarios, los empleados del Seniat, los trabajadores de Corpoelec (antes, Electricidad de Caracas), los de la Cantv y Movilnet, los obreros de las empresas de Guayana. Todas las áreas colonizadas por el gobierno chavista sufrieron la depauperación.

¿Cómo es, entonces, que el régimen define sus prioridades?

Nicolás Maduro dice carecer de los recursos financieros para satisfacer las demandas de los sindicatos. Sin embargo, sí posee suficiente dinero para construir el magnífico Monumental. Está bien: los recursos invertidos en el estadio no alcanzarían para cubrir las demandas de los trabajadores, pero un gobierno tiene que dar muestras de austeridad y buen juicio cuando de distribuir los recursos escasos se trata. ¿Cómo entender esa evidente paradoja?

Otro asunto que queda en el mundo de las tinieblas es el de la inversión total en ese estadio. ¿Quiénes lo construyeron? ¿Cuánto cobraron? ¿Cuánto estaba presupuestado y cuánto, finalmente, terminó costando? Que se sepa, fue el gobierno con recursos públicos el que financió el conjunto de la obra. ¿En cuál presupuesto nacional aparecían señalados los montos que permitirían cotejar lo previsto con el resultado final? Ninguna de estas preguntas tiene respuesta. Al menos, respuestas conocidas por la opinión pública. Todo parece haber quedado a discreción del mandatario. La Asamblea Nacional y la Contraloría Nacional tendrían que pedir respuestas. ¿Lo harán?

No es aceptable que los trabajadores de todos los niveles y sectores vivan en condiciones paupérrimas, mientras el gobierno se da bomba con un estadio que en la Venezuela actual representa un lujo faraónico. Obsceno.

10/02/2023:

https://www.elnacional.com/opinion/un-estadio-faraonico-a-cambio-de-sueldos-miserables/

martes, 7 de febrero de 2023

Régimen monumental

BOLÍVAR, EL BEISBOLISTA QUE NO FUE

Luis Barragán

Además de socialista, podemos adivinarlo como precursor del popular juego que tiene por origen el norte que ha desgraciado al resto del continente. Se les antoja una hazaña pedagógica: llamar Simón Bolívar al faraónico estadio beisbolístico, luciendo obvia la solución toponímica para preservar el nombre de La Rinconada como distintivo tradicional del hipismo, quizá previendo una particular zona económica especial que tenga al hipódromo por eje; y, lo mejor, negando el del líder, para dejar por sentado que ya pasó la etapa del chavismo pugnando por otra tan norcoreanamente dinástica como sea posible, con el claro afán de controlar absolutamente todo lo que se  mueva en el territorio que el poder central ha reservado para sí.

Superlativa y patentemente monumental de compararlo con la plaza de toros de Valencia que monopolizó el adjetivo hasta hace poco, el estadio que abre sus puertas con la Serie del Caribe, es un extraordinario referente de las desproporciones alcanzadas en Venezuela, aunque no se sepa con exactitud de los costos de construcción y operación.  Bastará con intuir que las cifras, espectaculares en sí mismas, no guardan correspondencia con la demandas y exigencias satisfechas en el ámbito educativo, alimentario o sanitario, por mencionar apenas casos que tributan a todos los estremecimientos del hambre y la miseria en nuestro país.

        Si fuere el caso, acometer tamaña empresa publicitaria de tan poca duración, convertida la inauguración de la obra en un magno sarao oficial, no luce suficiente para encubrir una realidad de sobrada amargura,  hablando de algo más que un dislate de los prohombres del régimen que parecen fielmente asesorados por psicólogos y psiquiatras para asegurar la continuidad, sólo empleadas las armas de fuego como un último recurso. La prioridad de la población es la de sobrevivir al poder establecido que festeja el alza galopante de los dólares, repletando sus bolsillos, en espera de la semana carnestolenda de un tupido y efímero ornamento que enlazará con otros e imperdibles días de asueto, en un estiramiento infinito y despiadado de nuestras arrugas sociales y económicas.

        Fáciles de apreciar en las redes digitales, por ejemplo, existen enormes y legendarios estadios en Estados Unidos de una grata y funcional arquitectura, frecuentemente avalados por una larga y rica tradición,  competentes prestadores de los más variados servicios, como  resultado de una industria deportiva más que centenaria. Llama la atención que el   denominado Monumental Simón Bolívar, supuestamente prefabricado, no sea precisamente el producto de un exitoso y continuo negocio beisbolero del sector privado que retrocedió, en la presente centuria, desaparecidos de nuestra cotidianidad el fútbol y el baloncesto de un importante auge al finalizar el siglo anterior.

           Presunta y sólo presuntamente, el Estado funge de promotor y patrocinador del béisbol rentado al construir también en el estado Vargas un coso de la ostentación y burla, viralizado días atrás al exhibirse ahí unos muchachos que hicieron de la pelota un pretexto para el jacuzzi en un chasquido de dudosa eficacia erótica. El capricho refulgente, cuando no hay mercado capaz de darle soporte, siquiera por medio año, a eventos requeridos del libre y limpio comercio, volviendo a los viejos esplendores de la industria publicitaria, excede en la banalidad así avizorara alguna probabilidad de engancharse a una futura expansión de las Grandes Ligas, convertida en una absurda estrategia para conformar la correspondiente zona económica especial de fácil conjetura.

        Alguna fórmula matemática servirá para trabajar la muestra de una semana de asistencia al caribeño estadio en cuestión, con entradas de precios exorbitantes, a objeto de reflejar la realidad económica del país, e, incluso, deducir la cantidad aproximada de un público que gozó de la cabal comprensión del principal partido oficialista para con sus militantes. Al incurrir en la previsión y cortesía de una butaquería gratuita, por lo menos, disminuyó el riesgo de un alboroto antigubernamental que arrollara a los enchufados de tan inútil vanidad y extendido jolgorio.

       Concluido el torneo, buscarán qué hacer con las novísimas, desmedidas e injustificadas instalaciones deportivas que prontamente languidecerán en un país en las condiciones sociales y económicas ya consabidas, sincerándolas.  Y únicamente consagrarán a Bolívar, como el beisbolista que nunca fue.

Fotografía: Enrique Rojas  / ESPN, Estadio Monumental Simón Bolívar.

07/02/2023:

https://www.elnacional.com/opinion/bolivar-el-beisbolista-que-no-fue/

lunes, 6 de febrero de 2023

Algo lejos del Bolshoi

DEL SONORÍSIMO ESTADIO

Luis Barragán

Ha variado algo de nombres que ya no sabemos cuál es el definitivo, o lo será al cambiar las cosas.  Es lo de menos, se dirá: los churupos son los que mandan.

    Tómese como discurso de inauguración la presentación de Oscar D´León, gloria de la música venezolana, al abrir sus compuertas el buque del béisbol venezolano: el estadio de La Rinconada, a ratos llamado Hugo o Látigo Chávez, curándose ahora en salud con un humilde Monumental Simón Bolívar. Esto es, todo el poder para los soviéts con una reconvertida Serie del Caribe, convocados por una semana ocho países de la subregión, las transmisiones radiotelevisivas, los espectadores, publicistas, operadores comerciales de toda índole y rango, con los gobernantes y sus contratistas.

           Junto a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar y la Coral Nacional Simón Bolívar, en el estadio Simón Bolívar,  D´León despachó rápido el asunto: “No liguen el deporte con la política”.  Y, bueno, ¿cómo desligar una y otra cosa, si les estalla en la cara el cordón de miseria de sus adyacencias, sin garantía alguna de una siquiera regular prestación de los servicios públicos,  como bien lo recordó Iván Méndez en un Tweed reciente? ¿Lo único que quedará en pie no será la bolivarianidad de una efímera serie beisbolística, en más de un sentido? ¿No es evidente la obscena intervención y manipulación del imaginario social al concluir la obra civil y consagrarla con un torneo internacional del béisbol rentado? ¿Es suficiente? En definitiva, ¿a qué fenómeno asistimos?

            En el ámbito deportivo, el talento y el heroísmo son difíciles de inventar, porque media nada más y nada menos que el terreno de juego.  Por muy profusa e intensa que sea la publicidad, debe estar a la vista y a la emoción de todos, el contundente y decisivo batazo,  la recta que sale como un cañonazo desde la lomita, o la hermosura de un fildeo digno del Bolshoi.

              La sola reseña del diario Ahora de la portentosa Seria Mundial Amateur de Béisbol, celebrada en La Habana por casi un mes,  incluyendo a Estados Unidos entre los nueve países concurrentes, transmite toda la épica del paciente desempeño y triunfo de los venezolanos recordados por décadas como los campeones de 1941.  Se supo de la jornada triunfal no sólo por los reportes noticiosos y la narración radial, sino porque estábamos familiarizados por un largo tiempo con las excelencias de juego de peloteros a quienes se veían sonante y palpablemente protagonizando las hazañas y, faltando poco, también eran tan familiares que se les reconocía con sobrenombres: Dumbo Fernández, Tarzán Contreras, Gatico Hernández,  Buzo Nelson, Taciturno Barboza, Chino Canónico,  Conejo Fonseca, Chucho Ramos, Pollo Malpica, Ovejo Finol, etc. Vale decir, actos y actuantes auténticos que ocupaban un legítimo espacio en el imaginario social, sobre todo, contando con la admiración ilimitada de niños y jóvenes: entonces, la propaganda y publicidad era el resultado, porque no es fácil prefabricar el heroísmo.  

            Sentimos que la faena de La Rinconada ha sido un completo artificio, en provecho absoluto de una coyuntura económica para sus promotores, precedido de una campaña relampagueante,  afanosamente repentina, que beneficia o ha de beneficiar al régimen.  La propia construcción y  operatividad del estadio no guarda correspondencia alguna con la realidad de un país sumergido todavía  en una crisis humanitaria compleja, inaugurado como la sede del evento caribeño, pero con solución de continuidad en las festividades carnestolendas en las que el Estado invierte generosas cantidades para decorar pueblo y ciudades.

       El salsero mayor de un prolongado exilio voluntario, porque el mercado musical ha quebrado en Venezuela, por estos veinte años, logrando trabajar en numerosos países que aprecian su arte, regresa a nuestros escenarios en tiempos en los que el oficialismo pregona que acá todo se arregló. No pretendemos jamás descalificar personalmente a Oscar D´León, pero es necesario reconocer y que él reconozca y se reconozca en un país de hambre y miseria, sojuzgado por el socialismo del siglo XXI; por otra, el coso deportivo representa una inversión muy superior a lo que concede el Estado en distintos ámbitos, como el educativo, sólo por citar un caso; y, luego, eso de desligar la política del deporte, hoy, es un ardid o subterfugio dizque legitimador, porque la sola presentación del salsero es el acto político de un popularísimo operador del imaginario social en franco servicio a Maduro Moros.

06/02/2023:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/38762-del-sonorisimo-estadio 

Reproducciones: Ahora, Caracas, 1941; y https://meridiano.net/cotilleo-deportivo/cotilleo-deportivo/260319/oscar-d--leon-prendio-la-fiesta-en-la-apertura-de-la-serie-del-caribe---me-siento-en-la-luna-.html.

Referencias: https://www.elnacional.com/entretenimiento/no-liguen-el-deporte-con-la-politica-oscar-d-leon-en-la-inauguracion-de-la-serie-del-caribe-en-el-estadio-monumental-simon-bolivar/; y https://eldiario.com/2021/10/22/heroes-del-41-beisbol-venezuela/; https://twitter.com/ivanxcaracas/status/1621473498366345216.

domingo, 5 de febrero de 2023

Convicción y criterio

DEL PRÓSPERO BEISBOLISTA PROFESIONAL

Luis Barragán

Semanas atrás, corrió la noticia del extraordinario contrato de un prospecto venezolano del béisbol.  Por más de cinco millones de dólares, un joven de dieciséis años ha comprometido sus mejores esfuerzos con un equipo estadounidense que lo conducirá hacia las ligas mayores, probando toda su vocación y talento para ello.

Algo recurrente la firma de una promesa deportiva, suele no divulgarse la novedad por temor a un secuestro u otro acto delictivo, incluyendo a los familiares.  El pitazo de una remesa aun de cifras modestas, recibida con cierta regularidad, por ejemplo, enciende los radares de algo más que rateros, dispuestos a todo.

La contratación en cuestión, pone en evidencia el camino limpio, transparente y eficaz del ascenso social. En el siglo XIX venezolano, ese camino lo constituyó el éxito militar en toda reyerta política, el robo de la propiedad ajena y el directo ejercicio del poder, mientras que, en las últimas décadas de la centuria anterior, tuvo por uno de los motivos principales la culminación de los estudios  formales, y el desempeño cabal de una profesión u oficio estable, aunque el profesionalismo deportivo parecía exclusivo de los estratos más pobres; claro, huelga comentar los mecanismos de ascenso del XXI en curso.

Que sepamos, nadie o muy pocos cuestionan el enriquecimiento personal de los beisbolistas venezolanos, porque está a la vista de todos que es fruto del trabajo persistente, la destreza e inteligencia, el entrenamiento constante, la pericia mil veces comprobada, y la experiencia acumulada que le dan sentido al talento y la vocación.   Frecuentemente, los jugadores llevan una vida disciplinada, sobria y cuidadosa que los mantiene competitivos, imbuidos de una cultura corporativa que, por cierto, no es la que se respira en los despachos y dependencias del Estado, aunque son varios los que han incurrido en errores, dislates y disparates para confirmar la regla.

No por casualidad, los profesionales de la pelota se alzan en el alma de los niños y jóvenes, como héroes insuperables de los que se espera por siempre una conducta intachable. Hacia estos ricos de verdad, verdad, hay respeto, admiración y consideración, porque tienen lo que se merecen. Así de sencillo.

El régimen los toca, los atrae, deseando aprovecharse de una popularidad que es genuina, y lo ha logrado en ocasiones, usándolos hasta la extenuación. Y también la oposición organizada que, después, parece así, no encuentran qué hacer con figuras que no tienen vocación política alguna y tan solo desean ejercer como ciudadanos.

El béisbol criollo de los días que cursan, no se resume en la experiencia socialista sintetizada por un estadio faraónico y presto a manipulaciones. Está en la muchachada que se esfuerza día a día, y se desea en una Venezuela liberada de prejuicios, de sojuzgamientos, de presos políticos, de una economía absurda.

05/02/2023:

https://www.lapatilla.com/2023/02/05/luis-barragan-del-prospero-beisbolista-profesional/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY