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martes, 30 de septiembre de 2025

Imaginación cívica

DE LA REINDUSTRIALIZACIÓN POLÍTICA VENEZOLANA

Luis Barragán

El discurso, la acción y la emoción de una convincente naturaleza política, inmediatamente nos impone de una complejidad y trascendencia que se resiste a la burda simplificación y transitoriedad aspirada por todo régimen (algo más que) autoritario. La metáfora industrial podría reencaminarnos a la noción quizá técnica de un proceso productivo que organiza, distribuye y mejora las instituciones, y también a una ampliación que convierta los principios, valores y bienes políticos en un creciente y vital compromiso ciudadano, traducido en procesos democráticos de elaboración y desarrollo institucional, legitimación y estabilidad cívica, representatividad y participación, preparación y destreza de un liderazgo generador de confianza, profesionalización y rigor del servicio público, etc.

Huelga comentar las circunstancias, razones y condiciones que nos trajeron a un siglo XXI que se antojó muy antes promisor, bastando solamente con reiterar la necesidad de una urgente reindustrialización cívica, política, ciudadana, o, mejor social y partidista que concrete y especifique, le dé sentido y programación, espacio y discusión, a nuestras metas, propósitos y aspiraciones. Por supuestísimo que debemos partir del reconocimiento de un destino inevitablemente compartido, porque la salvación no es individual o infaliblemente individual, quedándose o marchándose del país, ni la narrativa salvacionista, mesiánica o prosopopéyica el mejor expediente para sobrevivir en un planeta de realidades y peligros atenazantes e inminentes.

Fuera de esta rápida digresión en torno a una geopolítica de los riesgos que se agigantan, consabidos todos los que se concentran domésticamente como un desafío de la barbarie, la más elemental idea de contar nuevamente con partidos vigorosos, reglados, limpios, transparentes y de múltiples matices internos, con vocerías calificadas, como alguna vez los ostentamos, nos conduce a otra equivalente para la sociedad civil organizada. Demasiadas veces se ha dicho que ojalá los políticos fueran paralíticos, según el estribillo de una antigua y célebre canción, pero – acabados y estigmatizados aquellos más viejos – pasan o dicen pasar ilesos los muy temidos que hoy conforman el poder establecido, y, lo peor, antes como ahora, ni siquiera se sienten los pasos de una dirigencia social con vicios antidemocráticos arraigados, salvo honrosos casos.

Hay una cultura autoritaria de hondo calado que no debemos negar, como un terco legado positivista, curiosamente fortalecido en la presente centuria en nombre del socialismo. Y, a esta paradoja, se suma otra: por ejemplo, con independencia de las posturas asumidas por la entidad, la directiva de Fedecámaras la renuevan cada dos años con la opinión manifiesta de sus miembros, mientras que la Federación de Asociaciones de Profesores de Venezuela (FAPUV), tiene ya veinte años a cuestas sin celebrar elecciones tal como lo han hechos varias asociaciones afiliadas; valga añadir una ironía adicional, pues, argumentada la inexistencia de condiciones para realizar nacionalmente sus comicios y encontrar el rumbo de  su propia transición democrática, por dos décadas no han sufragado los agremiados de modo que, presumimos,  viven a plenitud la democracia y consideran un defecto que la oposición haya implementado sendas primarias para seleccionar a sus abanderados presidenciales.

En términos de J. G. A. Pocock, esta situación refleja la erosión de la virtud cívica y la debilidad del republicanismo entendido como la vigilancia activa sobre las instituciones: la reindustrialización política exigiría, pues, recuperar la responsabilidad compartida del liderazgo, la representación y la participación. El caso venezolano revela una cultura autoritaria persistente, heredada y reactivada bajo la discursividad socialista, bloqueando la renovación institucional y la imaginación cívica que le es tan indispensable.

Imágenes: Intervención de las obras de Juan Lovera sobre el 19 de abril de 1810 y 5 de julio de 1911 (LB/IA).

30/09/2025:

https://www.elnacional.com/2025/09/de-la-reindustrializacion-politica-venezolana/

domingo, 28 de septiembre de 2025

Profesar a Venezuela

EL RETROCESO DE LA SOCIEDAD CIVIL ORGANIZADA: FAPUV

Luis Barragán

Desde hace muchísimos años atrás, las grandes centrales obreras, las universidades y los colegios profesionales, no han podido renovar sus autoridades gracias a sendas decisiones de la más alta instancia judicial; y, otro dato, el comunalismo ha impedido la actualización de las asociaciones vecinales que, en una buena proporción, ya había perdido el hábito de celebrar sus elecciones regularmente. No obstante, arrojando importantes lecciones de habilidad, de civismo y de coraje, la Universidad Central de Venezuela realizó sus comicios rectorales y profesorales, al igual que lo hizo la asociación profesoral de la Universidad Simón Bolívar que ha planteado desde hace cuatro años el reemplazo de las autoridades hoy interventoras, por otras producto del sufragio.

Dentro y fuera del ámbito parlamentario, por más de una década, nos ha sensibilizado, preocupado y ocupado el problema de la educación superior en Venezuela, siendo infinidades las veces que planteamos la materia desde una perspectiva del necesario oleaje democratizador, a través del ejercicio del sufragio en todas las casas de estudios orientado a la legitimación del liderazgo social. Nos consta que el presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad Simón Bolívar (APUSB), William Anseume, reelecto en una ocasión, tuvo por empeño la directa, secreta y universal consulta de los agremiados para la innovación de todo el cuadro directivo, incluyéndose por voluntad propia, a pesar de la postura anti-electoral de las autoridades rectorales y de las consabidas condiciones imperantes en el país. 

Lo acontecido en las referidas universidades, no ha ocurrido en el resto de todo el país, quedando pendiente en la agenda, aunque lo peor es que tampoco en la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela (FAPUV), desde hace más de veinte años. Situación asombrosa y bochornosa de una entidad de la sociedad civil que debe ser ejemplo real, constante y sonante de las demandas de transparencia y democracia en nuestro país, está en el más elemental deber de convocar y realizar sus elecciones a la mayor brevedad posible; sobre todo, contando con dos décadas a cuestas bajo la misma directiva, cuya presidente tiene varios años en exilio voluntario y el gremio nacionalmente ha estado representado por personas jamás electas por sus colegas, añadido el diálogo inconsulto que sostuvieron en Miraflores.

Lo más grave es que ese elenco de personas que se resisten a una consulta electoral, tratando de impedirlas o postergarlas indefinidamente, tienen la osadía de proponer nada más y nada menos que una transición para FAPUV, exactamente con ellos: vale, decir, no realizar los comicios a los que están estatutariamente obligados, autonombrándose para diferirlos por otros años más. Esto, evidentemente, no es ni puede catalogarse de democracia, sino representa un increíble e irresponsable retroceso de la mismísima sociedad civil organizada, contraproducente y definitivamente suicida.

El testimonio de la Central de Venezuela, como la Bolívar de Sartenejas y el Litoral, habla suficientemente de la posibilidad de poner al día a la FAPUV, relanzándola definitivamente. Y, esto, equivale al indispensable relanzamiento de la sociedad civil organizada en Venezuela.

 PD: Al suscribir estas notas para su remisión a La Patilla, nos sorprende un comentario publicado en las redes que corrobora el retroceso democrático de FAPUV. En efecto, William Anseume, calificado vocero del gremio profesoral venezolano, publicó responsable y frontalmente  un texto en El Nacional que sintetiza sus posturas en relación a FAPUV (https://www.elnacional.com/2025/09/la-escindida-federacion-de-profesores-universitarios/), y, en lugar de contra-argumentarlo, suscitando la sana discusión que espera el país, una voz anónima de la directiva que ha impedido la consulta democrática por añales, la misma que ha hecho diligencias cordiales con el poder establecido, refiere cobardemente a un “fake” de la escisión (https://x.com/FAPUV/status/1972064787409633338?t=q7AGYUAyEyUPVP1uhNBseQ&s=08), corroborando así el retroceso institucional del que dejan expreso testimonio. 

Cosas que se ven, Sancho: digamos que hace falta talento para la ironía. Y, cuando no se tiene, la morisqueta se impone.

Fotografía: LB, paisaje de la USB (Sartenejas, 23/05/23). Captura de pantalla: Tuit en cuestión. 

28/09/2025:

https://lapatilla.com/2025/09/28/el-retroceso-de-la-sociedad-civil-organizada-fapuv-por-luis-barragan/

domingo, 10 de agosto de 2025

Inolvidables

ELIAS Y FRANCO

Luis Barragán

En medio de las consabidas circunstancias actuales, luce imposible soslayar la desaparición física de los venezolanos que le hicieron extraordinarios aportes al país. De una u otra forma, se integran a nuestro patrimonio histórico que antes, es moral, por imperfectos que hayan sido, como ocurre con todos los seremos humanos.

Uno de ellos, es Elías Santana que hizo muchísimo por la sociedad civil organizada. Y habrá quien cuestione la concepción y el desarrollo que tuvo y sostuvo en torno al ciudadano y la ciudadanía, pero lo cierto que su perspectiva guardó una mayor correspondencia con las aspiraciones a una democracia liberal, el piso necesario para las grandes conquistas a favor de la persona humana.

Acotemos, Elías jugó un rol importantísimo desde principios del presente siglo en relación a las pacíficas y multitudinarias movilizaciones ciudadanas de protesta y creemos interesante revisar aquella etapa con un espíritu más pausado, sereno y objetivo, porque - aun involuntariamente - asumió un rol político en el que Chávez Frías tuvo a nuestro juicio - un interesado empeño. Hablamos de una faceta marcadamente interesante que espera por las indagaciones del científico social, pues, nos hemos quedado bastante atrás en la necesaria asunción e interpretación de los  hechos que tienen a cuestas más de veinte años.

El otro, es Franco Casella, diputado a la Asamblea Nacional, electo en 2015, quien tuvo un destacado desempeño en el país y se vio forzado al exilio escapando heroicamente de la sede de embajada de México, donde procuró el asilo. Coincidimos en la misma bancada parlamentaria y, un hecho que también es natural de la política plural y democráticamente ejercida, tuvimos discrepancias respecto a las circunstancias y perspectivas concretas que no confundieron, como ahora se acostumbra, las diferencias políticas con las personales.

Franco murió en medio de fortísimas limitaciones económicas y, no dejando de buscar el pan de cada día para su familia, en Madrid, hizo todo lo posible para ayudar a la causa de la libertad. E importa el dato, porque contrasta con la creencia falsa y generalizada de una cómoda, confortable, sobrancera y hasta extravagante situación personal y familiar de la mayoría de nuestros desterrados políticos.

Cfr. Carlos Lozano: https://www.instagram.com/reel/DNGlKLcOSkq/?igsh=NnQxd256M3o1YWtl

10/08/2025:

https://lapatilla.com/2025/08/10/luis-barragan-elias-y-franco/

martes, 29 de julio de 2025

Momento maquiavélico

LA UNIVERSIDAD REPUBLICANA

Luis Barragán

En las postrimerías del siglo pasado, el término desregulación gozó de un extraordinario auge en el ámbito económico, proyectado – no mentado - abusivamente en el político para buscar la mínima formalidad posible de sus procederes y procedimientos; esto es, la promoción e imposición de aquellas conductas derivadas de un liderazgo personal, afortunado y quizá circunstancial, en detrimento de toda expresión institucional, estable y perfectible. En un sentido, pareció fácil confundir el modelo de desarrollo abierto y competitivo que pugnaba por consensuarse, con una total y absurda ausencia del Estado, mientras que, en el otro, la antipolítica arremetió fundamentalmente contra los partidos y cualesquiera otras instancias colegiadas de conducción política y social en clara apuesta por el mesianismo de ocasión.

Jurando combatirlo, la paradoja estuvo en la entronización de un populismo de izquierda, como pudo serlo de derecha, según el canon, consagrando la anomia en la presente centuria, pues, la desregulación se ha cumplido a plenitud por la interesada abstracción y manipulación de las normativa vigente, la conveniente y oportuna interpretación judicial, y, constituyendo una mayor ventaja, la pérdida generalizada, creciente, distraída o inadvertida del sentido y del sentimiento republicanos. Metidos en un gigantesco berenjenal que J. G. A. Pocock denominó el “momento maquiavélico” de más de prolongado, todo apunta a la reconstrucción de la sociedad civil desde abajo para reivindicar y darle soporte a una distinta experiencia política,  aunque parezca una osada utopía de acuerdo a las circunstancias actuales:  división y equilibrio efectivo de los órganos del Poder Público, ejercicio real de las virtudes cívicas a las que conducen los principios y valores constitucionales, y una libre, limpia y transparente participación y competencia ciudadana.

En principio, significa el reaprendizaje de la convivencia social, la autorregulación del genuino comportamiento ciudadano, el redescubrimiento de la política fuera de los cauces de la fulanización extrema y mesiánica, al encuentro de la sanción moral eficaz, como algún remoto día  lo demostró la ejemplar disciplina de los usuarios del metro de Caracas, igualmente atendidos por las fallas del servicio que pudieran sufrir. Agreguemos el acatamiento voluntario de los peatones y automotores frente a las señales del semáforo, el respeto al orden de una cola que se haga frente a toda taquilla, la moderación del volumen de los equipos de sonido en vehículos e inmuebles, como indicio de una cultura cívica alternativa en gestación, añadida la realización de los comicios que las legítimas organizaciones de la sociedad civil tienen pendientes para volver a la más amplia y promisoria acepción de la política.

En poco tiempo, la Universidad Simón Bolívar cumplirá cuatro años bajo la dirección de las autoridades interventoras designadas por el Ejecutivo Nacional, las cuales – en su momento – tuvieron un plazo de 180 días para convocar las elecciones rectorales de conformidad con la normativa vigente.  Siendo un caso particular de desregulación política,  importa reivindicar la vida institucional de la casa de estudios como dato fundamental de su recuperación, propulsando – como lo ha hecho decididamente el gremio profesoral – las elecciones en mora y ventilando abiertamente los problemas; vale decir, reinscribiéndose en una tradición republicana que les es tan indispensable para cumplir la misión ética, académica y sociopolítica que la inspiró al fundarse.

Acotemos, las sedes de Sartenejas y del Litoral Central exponen sendos problemas que son los estructuralmente propios de la universidad venezolana, por lo que la deseada excelencia y prestigio no dependen de una absurda ocultación, sino de la reemergencia de una cultura cívica capaz de ventilarlos y de solventarlos por los medios institucionales, por lo además, actualizadores. Incluso, aún las entidades de una expresa vocación científica y tecnológica, son y deben ser compatibles, por una parte, con los valores republicanos como la libertad, la igualdad, la participación, el compromiso con el bien común; y, por otra, nociones tan angulares como la autonomía universitaria y la libertad de cátedra, constitucionalmente establecidas, nos orientan a la autorregulación, necesariamente democrática, que ha de fundamentar la indispensable vida institucional, hoy, urgidos frente al populismo obviamente mesiánico de cualquier signo.

Composición gráfica: Steph Goralnick.

Fotografía: LB, Universidad Simón Bolívar (Sartenejas, 08/05/2023). 

29/07/2025:

https://www.elnacional.com/2025/07/la-universidad-republicana/

lunes, 19 de mayo de 2025

Breve ensayo radiográfico

EL VENIDERO 22 DE MAYO DE 1969

Luis Barragán

A Elías López Latorre,

in memoriam

Hay hechos que maceran lentamente para adquirir su más genuino sentido hasta hacerse definitivamente históricos,  aunque el impacto original haya sido de una distinta significación, como los acaecidos en la Universidad Central de Venezuela (UCV) en las postrimerías de los sesenta del veinte: la izquierda entusiastamente castroguevarista de entonces, que hizo de la casa de estudios su mejor y más segura trinchera con la absoluta aquiescencia del rector Jesús María Bianco, trató de impedir una legítima y masiva marcha de los sectores estudiantiles socialcristianos, repeliéndola con violencia.  Nuevamente, forzada la unidad de los militantes de la Juventud Comunista de Venezuela (JCV) y del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) para rivalizar con la acreciente Juventud Revolucionaria Copeyana (JRC), perfilándose la candidatura de Elías López Latorre a la presidencia de la Federación de Centros Universitarios (FCU-UCV), la ocasión fue propicia para profundizar en el aspirado clima de desestabilización del país que evidencia la prensa escrita desde el inicio mismo del primer gobierno de Rafael Caldera, más allá de los muy específicos sucesos locales.  

Desde el anuncio mismo de la marcha, la febril contracampaña procura consagrarla como un acto de violación del recinto universitario y de agresión a la autonomía universitaria, tratando de reafirmar como patrimonio político exclusivo de esa izquierda a la universidad en la que ejercía un extraordinario dominio también administrativo y de imprenta; esto es, sometida a un pensamiento único en el marco de la derrota insurreccional que todavía no aceptaba. Desde temprana fecha, dirigentes jotarrecistas como Julio César Moreno, Delfín Sánchez y Orlando López, acusan al MIR de provocar los disturbios universitarios de Mérida con el propósito de extenderlos al resto del país para frustrar la política de pacificación, y, no por casualidad, en el curso de mayo de 1969, por una parte, se llama al paro de las universidades, liceos, escuelas técnicas e institutos de comercio; por otra, Valencia, Mérida, Maracaibo, Barinas, Puerto Cabello, Margarita, Cabimas, Carora, El Tigre, Los Teques, Coro, Barquisimeto, sufren de una orquestada alteración del orden público, por supuesto, añadida Caracas, donde el Palacio Legislativo es pintorreteado de consignas suscritas por el “FLN”; luego, el ministro de la Defensa refiere que todo coincide con la “interrupción de las actividades de los cuerpos armados irregulares”.

La marcha que tiene por los más decididos organizadores y propulsores a Elías López, Delfín Sánchez, Naudy Suárez, Gustavo Tarre, José Graterol, entre otros, fue esperada literalmente a tiros, concitando la presencia de una dirigencia que interpretaba el hastío y rechazo por el abusivo control de esa izquierda que mal interpretó y apostó por la coyuntura, pretendiendo débil y confundido al novísimo gobierno, pues, entre otros motivos, siempre fue un secreto a voces el arsenal y el personal guerilleros resguardados en el extenso territorio de las inmunidades en el que se convirtió la ciudadela de Villanueva. No obstante, aun siendo evidente el sabotaje de la actividad, la demoledora contrapropaganda victimizó al presidente en ejercicio de la FCU, Alexis Adam, quien recibió un disparo de muchísima gravedad, asegurando que fue “un intento de asesinato dirigido contra mí”, sospechosamente cerca de él, ya que fue a quemarropa; y, en medio de la refriega, gracias a una fortuita gráfica tomada a Gerardo Segovia, cuadro medio socialcristiano, en la que apela a un arma de fuego personal para encarar desde el suelo los centenares de disparos que llueven contra los marchistas, fue muy fácil estigmatizar al gobierno y a sus partidarios; además, el discurso pronunciado en las inmediaciones de la UCV por José Ramón Solano, secretario general de la JRC, pecó  de una ambigüedad que aprovechó esa izquierda para explotar los naturales matices ideológicos y las diferencias políticas entre los demócrata-cristianos, moldeando y apuntando a una facción que señaló, marcó y estereotipó como fascista, aunque resultaron todos detenidos por los hechos – en una jefatura caraqueña – así fuesen araguatos, astronautas, avanzados y auténticos de acuerdo a la jerga de entonces.

Desde “Deslinde”, órgano informativo del Partido Comunista, tienden a imponer una versión que es la del reinvento de una épica y un heroísmo que muy bien pudieron reclamar los agraviados, brutalmente atacados el jueves 22 de mayo; por cierto, épica y heroísmo como fórmula característica del foquismo a lo Régis Debray. Y es que Edgar Paredes y otros malheridos marchistas, no encontraron fácil cupo en las matrices de opinión que abrieron las puertas a la felizmente denominada renovación universitaria, descartada la expresión  revolución universitaria, que dio pie a la toma – claro está, por la fuerza – de la dirección de Cultura y la de la escuela de Filosofía para irradiar las ideas surgidas desde la escuela de Letras de la UCV, desenfundando el arma contra la reforma universitaria que acordaron principalmente Acción Democrática y COPEI en el archipiélago parlamentario, recordemos, por la fragmentación de las bancadas todavía lejano el bipartidismo.

La sola referencia y contextualización de aquél 22 de mayo, lo hace contrario al mentado e interesado 22 de mayo del poder ahora establecido en Venezuela: defensa de la universidad ante el enfermizo guerrillerismo que la hizo rehén, la posterior intervención que implicó su devolución a la vuelta de poco tiempo para que eligiese libremente a sus autoridades, la puntual asignación presupuestaria que permitía las exigencias de un aumento recurrente, la copiosa matriculación de los estudiantes de todo nivel y la estabilidad social del profesorado, entre otros elementos, contrastante con la idea de una burda gesta antifascista, tercamente preelaborada. Algo incomparable con la naturaleza y los alcances que hoy adquiere la defensa del recinto, la libertad de cátedra y la autonomía universitaria, agreguemos que la otrora dictadura puntofijista, hacia mayo de 1969, toleró la convocatoria a elecciones del Colegio de Farmacéuticos y de la Asociación Venezolana de Periodistas, la libertad de prensa y los correspondientes debates parlamentarios, el bautizo público de un libro del líder comunista Pedro Ortega Díaz,  los ataques de un vigoroso perejimenismo; comenzó a investigar el secuestro de la hija de una reconocida actriz de televisión, el tiroteo de la asociación de griegos en Venezuela luego de la visita del canciller Calvani, el dopaje de caballos de carrea; promovió la bienal internacional de pintura, inauguró el tramo de la autopista entre Antímano y Caricuao, lidió con el problema de la nacionalidad de un connotado dirigente del oficialismo, atestiguó la protesta de jóvenes judíos venezolanos frente a la sede de la embajada de Polonia, aceptó la postergación de la visita de Nelson Rockefeller al país.

¿Acaso, en la presente centuria, pueden expresarse libremente las organizaciones partidistas y de la sociedad civil?, ¿algún gremio universitario y colegio profesional pueden disponer de recursos para pagar avisos y remitidos efectivamente publicados?, ¿protestar vivamente desde el asfalto? Antes, a todo evento, hubo la recurrente celebración de sendas ruedas de prensa cubiertas por los especialistas de la fuente respectiva, con cronistas y reporteros capaces de escudriñar lo impensable, como corresponsales en el Palacio de Miraflores que detallaban la diaria agenda presidencial, dando cuenta aún de los más modestos visitantes.

A aquella izquierda la ocupó el presupuesto universitario, haciéndose del poder cultural y, tras el fracaso insurreccional, militarizando el marxismo, tuvo por el mejor aporte a su particular leninismo el de la infiltración de las Fuerzas Armadas a largo plazo que valoró el diputado Héctor Mujica en el debate de la cámara a propósito de las declaraciones emitidas por el general Martín García Villasmil, terminando el agitadísimo año. Y es otra y desacostumbrada la radiografía que ensayamos del 22 de mayo de 1969, la de una suerte de antropología política de bien ganada y densa perspectiva histórica.

20/12/2025:

https://www.elnacional.com/opinion/el-venidero-22-de-mayo-de-1969/

Cfr.

https://apuntaje.blogspot.com/2025/05/el-22-convencional-de-mayo.html

sábado, 8 de marzo de 2025

Aula abierta

EL TRIUNFO DE LA UNIVERSIDAD SIMÓN BOLÍVAR

Luis Barragán

Los muy recientes comicios de la Asociación de Profesores (APUSB), constituyen un aporte extraordinariamente importante para la casa de estudios de Sartenejas y de su sede en el litoral central. Y, fundamentalmente, contribuye al esfuerzo de supervivencia de la universidad venezolana, consabidas las difíciles circunstancias.

Hubo un denodado empeño por renovar la directiva gremial del presidente saliente, William Anseume, cuya lucha alcanzó una justa y provechosa proyección nacional, en correspondencia con la profunda gravedad del problema universitario del país. Parece mentira que, ahora,  libremente sufragar sea una de las cosas más difíciles y, a pesar de las inmensas dificultades que incluye el despojo de la Casa del Profesor por las autoridades interventoras, los asociados decidieron mayoritaria e inequívocamente por la fórmula encabezada por el ahora presidente entrante, Omar Pérez Avendaño.

El triunfo de la Bolívar es el de la sociedad civil organizada que brega por sus derechos, perseverante frente a las miles de trabas que se interponen. Y, agregamos, el reencuentro con una identidad que se ha pretendido confiscar respeto al aula superior que seguirá como escenario seguro de los mejores sueños por una definitiva transformación social.

Inevitable acotarlo, en las restantes instituciones de educación superior, aparentemente públicas y autónomas, muy pocas veces y, seguramente, en forma alguna, el gremio profesoral y los otros que conforman la comunidad universitaria, se atreven a convocar y a celebrar sus elecciones. Y, podría aseverarse, que la entidad nacional que vincula a todas las asociaciones afines (FAPUV), tiene una inmensa deuda institucional acumulada por más de una década: añales con la misma directiva, con muy pocos integrantes activos que cuentan con el  régimen como el mejor pretexto para sus más notables omisiones.

Ganó la universidad, porque resulta necesaria la constante actualización de su comunidad, y, en lugar de rogar o gestionar la ya imposible auto-corrección del poder establecido, agitando el fantasma de la antipolítica, la universidad misma se defiende realizando sus más elevados valores, precisamente, con coraje. El profesor Anseume ha cubierto la etapa más dura y arriesgada en toda la trayectoria histórica de la APUSB que tiene en su haber casi medio siglo de existencia, asumiendo la más adecuada perspectiva para defender los derechos de todos y cada uno de los agremiados; y, ahora, el profesor Pérez Avendaño demostrará sus mejores capacidades para perfeccionar un compromiso y una tarea de innegable trascendencia.

Fotografía: Tomada de la cuenta X de APUB.

09/03/2025:

https://www.lapatilla.com/2025/03/09/luis-barragan-el-triunfo-de-la-universidad-simon-bolivar/

lunes, 24 de febrero de 2025

Una puerta hacia el (des)concierto

DE LAS OTRAS ELECCIONES 

Luis Barragán

El sufragio universal, personalizado, directo, secreto y auditable, fue una cara conquista histórica de los venezolanos que bien la ejemplarizaron en el continente al correr el siglo pasado. Los comicios presidenciales de primer grado, calaron profundamente en nuestra cultura cívica para luego – en la presente centuria – perder fuste de tal manera que, so pretexto de una interesadísima versión de la democracia participativa, abona el terreno para una selección de segundo, tercer o quién sabe cuáles indecibles grados Celsius o Fahrenheit a favor del llamado poder popular. Sin embargo, propuesta una insólita reforma constitucional de la que demasiado poco o nada sabemos, al mismo tiempo que se ha establecido un calendario prorrogable para las consultas nacionales, regionales y municipales pendientes, perdemos la noción de las otras elecciones que debe propulsar la sociedad civil para renovarse, oxigenando la lucha política por reivindicar las libertades públicas.

En efecto, los más diversos gremios (profesionales, sindicales, vecinales, etc.), incluyendo a los atascados por sendas decisiones judiciales con más de una década a cuestas, tienden a resignarse a la prolongación de sus directivas, sin el menor esfuerzo por sensibilizar a la membresía precariamente servida en torno al propósito que les asiste. Después, no debe sorprendernos la escasa capacidad de movilización con el extravío de la más elemental idea de participación y representación, perfeccionamiento y compromiso institucional; por ello, llama la atención que el estudiantado de la Universidad Central realizara algo reciente una exitosa jornada electoral que lo ha actualizado respecto a sus responsabilidades históricas, y, ahora, lo haga la Asociación de Profesores de la Simón Bolívar de Sartenejas y la sede del litoral central.


En uno y otro caso, celebramos la supervivencia del ideario democrático tan castigado por más de dos décadas, gracias a  una sistemática e intensa propaganda oficial, suficientemente ilustrada por la realidad de las universidades que ha creado y controlado el poder establecido al no permitir ninguna votación de la comunidad para legitimar a sus autoridades, ni aceptar la agremiación eficazmente representativa de sus estudiantes, profesores, empleados y obreros. Valga acotar, realizado el cambio rectoral de la universidad de Villanueva, inmediatamente se negó para las restantes universidades comprobando cuán lejos llega la democracia participativa y protagónica, cuya profundidad dizque demanda la pretendida reforma.

Exigiendo la elección directa de las autoridades universitarias, superado con creces el lapso establecido para sustituir a las interventoras, el profesorado de la Bolívar ha propulsado los comicios internos para decidir y legitimar una nueva directiva. Valga acotar que ha sido un empeño del actual presidente de la asociación, William Anseume, que bregó por el cumplimiento de la normativa gremial a pesar de la resistencia del oficialismo que prefiere anquilosar toda expresión de la sociedad civil para mejor relegarla, vaciándola de sentido.

Así como hubo la peregrina ilusión de la otrora Venezuela petrolera que le permitía a un individuo vivir enteramente de su trabajo y mantener a la familia con absoluta prescindencia del resto del país, y, después de apostar por el chavismo, ya no tiene para llevar el pan a la familia porque ni siquiera encuentra un empleo estable y razonablemente remunerado, todavía hay una sociedad civil ilusa que ha creído sobrevivirle al régimen dejándose maniatar y sojuzgar: descomponiéndose crecientemente sus iniciativas y organizaciones: la tendencia es al abandono del combate cívico por los valores y las naturales reivindicaciones que le dieron origen.

La situación que ha alcanzado la universidad venezolana, y, particularmente, la Simón Bolívar, otrora importante referencia académica del país, no acepta una mirada apacible y complaciente de quienes jamás denuncian una realidad a la vista y el padecimiento de todos, y trillan la aquiescencia de los interventores y creen que la propia casa de estudios nada tiene que ver con el resto del país. Esto es, trajinando esa huera ilusión de la Venezuela cada vez más arruinada.

Bastará con asomarse al galpón de la división de Ciencias Biológicas de la sede de Sartenejas, cuya escandalosa realidad estremece,  oculta a la opinión pública hasta que los profesores la hicieron saber, Nadie puede mantenerse indiferente y, si bien es cierto que ocurrió el consabido 28-J, no menos lo es que comicios, como los gremiales, contribuyen poderosamente a la supervivencia de una sociedad civil y a su correlación ineludible con el esfuerzo de la plena recuperación de la vida democrática.  

Fotografías: William Anseume, galpón de la división de Ciencias Biológicas de la sede de Sartenejas (USB, 02/25).

25/02/2025:

https://www.elnacional.com/opinion/de-las-otras-elecciones/


sábado, 7 de diciembre de 2024

Sociedad civil

RECIENTE TESTIMONIO Y LECCIÓN DEL AULA SUPERIOR

Luis Barragán

Dos circunstancias recientes, apuntan a una importante resistencia de la sociedad civil organizada frente a los antivalores y hechos del poder establecido. Es en el ámbito universitario, duramente golpeado, donde sabemos de notables testimonios y lecciones de coraje y sensatez, como se dan en otros que no cuentan siquiera con la suerte de una reseña digital.

Las elecciones estudiantiles de la Universidad Central de Venezuela (UCV) que, por cierto, asustaron a más de un muchacho aspirante a una “carrera política”, abandonándolas o evadiéndolas para comprobar una olímpica falta de vocación, tuvieron como protagonistas a otros que no sólo participaron y derrotaron al gobierno nacional, sino a sectores que dicen orbitar en la propia oposición. Y, para un mayor contraste, declarando ante las cámaras, reivindicaron la existencia y naturaleza del movimiento estudiantil que, dicho hasta la saciedad, tiene tradición y abolengo histórico entre los venezolanos.

Asediada hasta el cansancio e injustamente despojada, prácticamente la única entidad gremial del profesorado que exaltó el Día del Profesor Universitario, fue la de la Universidad Simón Bolívar. Esto es, yendo más allá de la fraseología electrónica de ocasión, por exaltación entendemos protesta, denuncia y propuesta activa de la APUSB, como no lo hizo la federación nacional de asociaciones del ramo (FAPUV), desaparecida de la noticia, cuando personas que dijeron representarla inconsultamente acudieron a Miraflores para un diálogo que no tardó en prescribir por su mudez.

Referido en una anterior ocasión, esa suerte de neogremialismo que busca entenderse a todo trance con el régimen, beneficiando eventualmente a sus ya escasos dirigentes, obviando los términos de la increíblemente vigente contratación colectiva universitaria, es rechazado por ambas partes del pupitre. Vale decir, enseñante y enseñado, rechazan el propósito de una alianza con el oficialismo dizque para transformar la universidad, aun cuando confesa y expresamente el poder establecido pretende un modelo comunal de la universidad que dejará de ser tal.

El pretexto de ese neogremialismo de nuevo derrotado, es que la universidad no se contamine con la “política” que, por una parte, esconde una subrepticia o abierta simpatía y conveniente aproximación con un oficialismo ya de elencos completos, que no admiten copia alguna teniendo tantos originales, a recién llegados que dirán reemplazar a los fundadores; y, por la otra, confunde interesada y deliberadamente la política con partidismo, porque la prefieren como lobistas, diligenciantes y adulantes, antes que arriegarse a la más mínima incomodidad.  Empero, los más jóvenes de la Central y los más adultos de la Bolívar, no callaron y nos dieron una mayor esperanza y empuje al resto de los venezolanos que confiamos en el vigor y la fortaleza de la sociedad civil.

Fotografía: https://www.instagram.com/p/DCcZnrqO_U_/

08/11/204:

domingo, 3 de noviembre de 2024

"... El Estado eran ellos"

DE LA TRÁGICA VALENCIA DE ESPAÑA

Luis Barragán

España fue el país que estuvo atrás y, a veces, muy atrás en relación a buena parte del resto de Hispanoamérica, en términos políticos, económicos y sociales.  Y tanto que la emigración fue una constante de numerosas décadas y, sobre todo, después de la consabida guerra civil de consecuencias tales que todavía se hacen sentir hasta innecesariamente.

Muerto Franco, lució también importante el respaldo decidido de la democracia venezolana para la compleja y difícil transición ibérica, en tiempos que nuestros indicadores macroeconómicos fueron envidiables y, en contraste con otras épocas, hubo una mayor calidad de vida y una sustancial mejoría en relación a la equidad social.  Huelga comentarlo, en el presente siglo, el asunto se ha revertido dramática y radicalmente, despuntando la península, aunque – motivo de una profunda preocupación – todos sus avances y progresos amenazan con irse por el desagüe por las consabidas dislocaciones institucionales, la hondura cada vez más temeraria de la ideología de género y la posibilidad misma de una injusta y pronta desintegración del país.

Recientemente, sabemos de una gigantesca e increíble inundación de la Valencia de Iberia que ha suscitado la atención más allá de las fronteras y generado un vasto movimiento de espontánea solidaridad con la suerte de los miles de afectados, incluyendo la pérdida de vidas humanas y de los bienes indispensables que costará y, demasiado,  reponer. La población local ha protestado, insultado y rechazado a las autoridades del poder central que se apersonaron, incluyendo al rey que no sólo soportó los dicterios, sino que se plantó tolerantemente en el lugar para dar un vivo testimonio de su solidaridad.

Quizá haya la tentación de comparar la actual tragedia valenciana con la que padecimos acá, en el estado Vargas, bajo un completo deslave, y que no pudo votar el referéndum constitucional que continuó andando la Venezuela apenas asomada al novísimo siglo. Empero, lo cierto fue que produjo un vasto movimiento de identificación y solidaridad nacional e internacional con los habitantes del litoral central que frenó el poder central, siendo necesario destacar la presencia in situ del por entonces príncipe de Asturias.

Ciertamente, el escenario valenciano se ha convertido en motivo de una reyerta política indeseable, aunque tiene razones e intereses de fondo, y, aunque no sentimos una particular atracción por la fórmula monárquica, nos parece importante señalar al hoy Felipe VI, quien  metió los pies en el barro, conversado con las víctimas que le fueron posibles, en plena intemperie, y que no se distingue mucho del aquél joven que envió su padre a un viaje largo para caminar la devastación varguense, portador de la ayuda de su país.

Todo apunta al tardío auxilio madrileño, aumentando la severidad del cuestionamiento. Bastará con los titulares de la prensa, como el de Chapu Apaolaza para un reportaje de ABC, referido a los voluntarios (“El Estado eran ellos”); para el mismo diario, el columnista Ignacio Camacho cuestiona al liderazgo con una pregunta lapidaria (“¿Hay alguien al mando”, mientras que Joaquín Manso es directo para El Mundo (“El Estado ausente”), o la nota editorial de El País acusa a la jefatura de los populares, sin más (“El uso político del horror”).

A los más sonantes debates de la actualidad, se suma otro que está fondeando tan severo cuestionamiento del Estado para legos y especialistas. El marxismo indicó su desaparición, pero sospechamos que nunca del modo que la opinión pública organizada ya plantea.

Fotografía: https://www.elespanol.com/corazon/casas-reales/20241103/significativo-video-casa-real-difundido-visita-felipe-vi-letizia-valencia-empatia-abrazos-lagrimas/898410209_0.html

04/11/2024: 

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/42054-de-la-tragica-valencia-de-espana

A los palmeros

 

LA RAZÓN, 03/11/24.

Dirigencia fracasada

NO FALLA EL ESTADO. FALLAN ELLOS

Francisco Sierra  

Escribo estas líneas mientras la dramática cifra de personas fallecidas por la DANA en Valencia sigue creciendo y supera ya los doscientos. Desgraciadamente, todos los indicios apuntan a que la cifra de víctimas mortales no va a dejar de crecer y de forma acelerada según se vaya avanzando en las tareas de búsqueda. Hemos visto localidades destruidas como en la guerra, pero solo las fotos desde el cielo de la NASA nos permiten comprender la enorme extensión de territorio afectado.

La lluvia de un año concentrada en unas pocas horas. Son muchos los factores que aumentaron ya en tierra la peligrosidad de unas descargas de agua que al final incluso triplicaron hasta las previsiones de la Aemet. La mañana del miércoles, del día después, ya se avisaba desde Valencia que el infierno que habían provocado las riadas de agua era mucho peor de lo que hasta ese momento se conocía. Daban igual las noticias. Para el gobierno y sus socios era más importante aprobar urgentemente el asalto a RTVE que el respeto a los muertos. Una infamia que estoy seguro de que muchos valencianos y castellanos manchegos no olvidarán en muchos años.

Pero lo peor no lo habíamos visto llegar. Lo peor ha sido ver a los dirigentes de un estado moderno y democrático, de la decimocuarta economía del mundo, fracasando en algo tan sencillo como prestar inmediata ayuda a sus ciudadanos. Esta vez no era un desastre natural en el otro extremo del mundo. No. Es en Valencia. Hemos sido incapaces de prestar ayuda a miles de personas afectadas a menos de cien kilómetros de la capital valenciana. Incapaces de llevarlos en estos primeros días ni agua, ni alimentos, ni de garantizar su seguridad. No voy a entrar en si las alertas de la Comunidad Valenciana llegaron tarde. La justicia tendrá que determinar si se hizo en tiempo o no. Y lo mismo para un gobierno que además de «sopesar», tuvo la ocasión de haber declarado el estado de emergencia ante una durísima emergencia nacional y no lo hizo.

Una vez conocida la realidad del infierno desencadenado es todavía difícil de entender que el gobierno nacional no decidiera ofrecer y usar todos sus recursos, medios y personal para hacer frente inmediatamente a las necesidades de los miles de ciudadanos abandonados a su suerte. Es también difícil de entender que el presidente valenciano tardara tanto tiempo en pedir una mayor presencia del Ejército, más allá de la petición inicial de la UME, que sí fue solicitada el mismo día. Dicen desde el gobierno que, por protocolo, hasta que no lo pidiera el gobierno autónomo ellos no lo podían enviar. Lo increíble es que el mismo protocolo, exactamente el mismo, es el que tiene la UE y lo mismo está haciendo ahora el propio Sánchez con las ayudas ofrecidas por Bruselas. No quiere pedirlas. Tampoco ha aceptado las ayudas internacionales. Ni los 200 bomberos especializados en rastreos que Francia ofrece ni las ayudas ofrecidas por Alemania, Portugal o Marruecos entre otros países. Una actitud no explicable y que llega al punto de que el Gobierno español ni siquiera ha puesto en marcha todavía los mecanismos de ayuda existentes y ofrecidos por la Unión Europea. La duda es si es se hace por soberbia, por ineficacia, por estulticia o por las tres razones a la vez.

Volviendo a España, pareciera que la polarización y enfrentamiento políticos de dos administraciones de distinto signo les hubiera hecho jugar a un ajedrez de la muerte. En pocas horas, y pese a las fotos de Mazón y Sánchez, se cruzaban ya acusaciones. Mientras tanto, todavía ahora, cuando lee usted estas líneas, hay personas que llevan cuatro días conviviendo en su casa con el cadáver de algún familiar. Todavía hay decenas y decenas de garajes, de sótanos, de pisos bajos, de coches volcados y cruzados en los que nadie ha mirado, pero en los que tememos que haya muchos más fallecidos.

Casi tres días ha tardado el presidente valenciano en pedir la presencia del Ejército y más de tres días ha tardado la responsable de defensa en enviar solo a 500 militares. La incomprensión de la racanería ha hecho que en apenas unas horas se haya aumentado la cifra con otros 500 militares más. Es inexplicable todo. Dice que por cuestiones de logística. Puede ser, y serían muy lentos, por el traslado de maquinaria pesada, pero no es justificable en el caso de la distribución de agua y alimentos. Cualquier país hubiera enviado desde la primera hora de conocer el alcance, a miles de soldados para tareas de desescombro, de suministro de agua, comida, energía y comunicaciones a unos ciudadanos que han perdido todo en horas. Ahora se acelera el envío de legionarios, de paracaidistas, de marines. Ellos no van a fallar pero también ellos saben que llegan tarde.

Se dice ahora, a los dos lados del espectro ideológico, que el estado ha fallado. Se cuestiona el estado de las autonomías. El estado no ha fallado. Los hombres que trabajan para el Estado no han fallado. Los militares de la UME no han fallado. Los agentes de la Guardia Civil no han fallado. Tampoco los de la Policía Nacional. Ni los esforzados miembros de las distintas policías locales. Los bomberos no han fallado. El personal de Protección Civil no ha fallado. No han fallado los servicios médicos. Ni los judiciales. Ellos han vuelto a dar a todos una lección de sacrificio y heroísmo en su objetivo de ayudar a salvar vidas y ayudas a los ciudadanos.

Han fallado los políticos. Han fallado los responsables de las distintas administraciones. Han fallado en usar bien los mecanismos de coordinación. Se ha hecho otras veces. Ahora no. Habrá tiempo para ver la graduación de las responsabilidades de cada uno. Tengo claro que por encima de todo está la obligación de un gobierno nacional de decretar el estado de emergencia cuando estamos ante la mayor tragedia que ha vivido España en décadas. Escudarse ahora en supuestos respetos al poder autonómico es bastante miserable y cobarde. Y el haber tardado tanto por parte de los responsables autonómicos en pedir la ayuda al gobierno central ha sido bastante ingenuo y también peligroso.

Los hombres y mujeres que trabajan en servicios públicos del Estado están dando lo máximo. Como siempre. Me consta el malestar en cuarteles y en comisarías porque no se les haya permitido acudir antes a la zona cero a ayudar. Esas órdenes políticas tendrán que ser explicadas. Es muy probable que en las zonas afectadas se hubiera necesitado desde el primer momento la presencia de militares y de una ley marcial que hubiera impedido el miedo e indefensión que han vivido muchos valencianos en algunas localidades durante dos noches en las que se han producido saqueos de negocios e incluso robos en viviendas.

No falla el estado, no fallan los eficientes hombres y mujeres que trabajan para todos los ciudadanos. Y por supuesto, una vez más, no fallan los españoles. Las riadas de valencianos que han andado decenas de kilómetros con sus picos y palas, con mochilas llenas de alimentos, con bicicletas con bidones de agua, con fregonas o simplemente con su espíritu de ayuda es un peregrinaje de solidaridad que conmueve, emociona y nos da esperanzas de que no todo está perdido. No solo en Valencia. Toda España se moviliza en la ayuda con donativos, comida y todo tipo de material.

No. Ni el Estado, ni los españoles han fallado. Han sido ellos. Otra vez.

Fotografía: Europa Press.

03/11/2024:

DANA y Estado

 

EL MUNDO, 03/11/2024.

Sociedad civil

 ABC, Madrid, 03/11/24.

martes, 30 de enero de 2024

Fuerte oleaje, fuerte

DENUNCIAN LA PRIVATIZACIÓN DE LAS PLAYAS EN EL OESTE DE LA GUAIRA

La sociedad civil del estado Vargas emitió un comunicado en el que denuncia una situación crítica que está teniendo lugar en el eje terrestre costero y marino de la región.

(Corresponsalía lapatilla.com)

De acuerdo con lo informado en el comunicado al que tuvo acceso nuestro equipo, esto está ocurriendo en abierta violación de disposiciones constitucionales y legales.

Según el oficio, se han estado cercando kilómetros de espacios ganados al mar de manera ilegal, para llevar a cabo la construcción de estructuras con fines comerciales, contando con el aval de la gobernación del estado y la alcaldía del municipio Vargas. Este accionar ha implicado la violación de numerosas normativas legales y ambientales, incluyendo la Ley de Ordenación Territorial, Ley Orgánica del Ambiente, Ley de Zonas Costeras, Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso del Área de Protección y Recuperación Ambiental del estado Vargas, entre otras.

Estas violaciones, según el comunicado, han sido respaldadas por las autoridades estatales y municipales, generando así un grave problema de contaminación en las playas de la región.

Se destaca que esta contaminación se suma al ya existente vertido de aguas negras y servidas sin tratamiento, lo cual ha convertido las playas en importantes focos de contaminación que representan un riesgo para la salud de los ciudadanos.

Además, se señala que los espacios ganados al mar están siendo utilizados de manera ilícita para la realización de construcciones comerciales, al margen de las leyes nacionales y locales, lo que ha llevado a la instalación de kilómetros de cercas y muros de concreto que impiden el acceso a las playas y a la visual marina, alterando de esta forma el paisaje natural.

El oficio también hace hincapié en el secretismo que rodea estas construcciones, así como en la falta de transparencia en la permisología, origen del capital invertido, descargo de los desechos no tratados, presunta carencia de estudios sobre el impacto ambiental, presunto otorgamiento de conformidades de uso, propiedad en la tierra y el uso. Todo esto genera, según la sociedad civil de Vargas, un clima de incertidumbre que sugiere la posibilidad de que se esté frente a hechos que atentan contra la salud pública, restringen el derecho al disfrute de los espacios públicos y naturales, constituyen delitos ambientales y dañan el patrimonio público.

Nuestro equipo de Corresponsalía conversó con Roger Cedeño, activista por la defensa de los ciudadanos y el derecho del espacio terrestre costero marino y playas, quien resaltó la violación de los derechos de los guaireños a la recreación y el disfrute de las zonas playeras.

En este contexto, hace un llamado a diversos organismos, incluyendo el Instituto Nacional de Espacios Acuáticos (Inea), Ministerio de Poder Popular del Ambiente, Fiscalía Ambiental del Ministerio Público, Dirección de Control Urbano, Protector Ambiental, Asamblea Nacional, Procuraduría General y Contraloría General de la República, con el fin de que inicien investigaciones y tomen medidas sancionatorias que pongan fin a esta situación ilegal. Además, se insta a los ciudadanos a ejercer Contraloría Social y a la sociedad civil organizada a estar atenta a estos hechos.

Esta denuncia de la sociedad civil de Vargas pone de manifiesto la gravedad de la situación que está ocurriendo en la región, al tiempo que plantea la urgencia de tomar medidas para prevenir un mayor daño al medio ambiente, la salud pública y el patrimonio natural y cultural de la zona.

28/01/2024:

https://www.lapatilla.com/2024/01/28/denuncian-la-privatizacion-de-las-playas/amp/

miércoles, 20 de diciembre de 2023

Razones que se intuyen

CASO ESEQUIBO, OPORTUNIDAD Y OPORTUNISMO

Luis Barragán

La consabida controversia territorial es portadora de severas amenazas y peligros en manos de un régimen, cuya prioridad es su supervivencia a cualquier precio. Consideración ésta última que resulta irrefutable, visto todo lo que ha hecho y no ha hecho a lo largo del presente siglo en la materia.

En contraste con las ya lejanas décadas anteriores, la opinión pública – aún la más especializada – ha sido castigada con una versión prácticamente escolar del asunto, a pesar de las profundidades alcanzadas por el drama. Todavía insistimos en las líneas de Robert Schomburgk, sin atrevernos a las novedades históricas, o el Acuerdo de Ginebra, cuya vigencia luce indiscutible, adquiere un cierto e interesado sentido fetichista, incursos y actualizados forzosamente por un litigio en tiempo real como el de La Haya.

Pretende el oficialismo solventar el problema, andando por una línea recta entre las sólidas razones que nos asisten y a las que les falta uso y habilidad,  y un referéndum consultivo evidentemente inconstitucional que le ayude a la preservación del poder, economizando esfuerzos.  El camino de la Corte Internacional de Justicia lo hizo el mismo régimen ineludible, y exige militantemente otro sentido: una profunda y acerada convicción, responsabilidad histórica, experticia y destreza procesal, apreciada las escasas e irrepetibles oportunidades planteadas a las que nos redujo y condujo una política que patentemente no ha sido de Estado por estas dos décadas.

Diríamos que la sola moción del referéndum consultivo ha generado varios aportes de opinión valederos, aunque escasos de compararlos con la vieja prensa escrita que todavía sobrevive. Hoy, son demasiados los chorros de tinta vertidos en arengas, Schomburgk infinitamente repetido, la quejumbre de columnistas que parecieran diligenciar un favor burocrático, entre otros de los oportunismos que, vaya el detalle, supo de frustrados negocitos so pretexto del problema. E, incluso, recordamos la promoción de un congreso sobre el Esequibo que pretendió realizarse en una capital del lejano oriente del país, exhibiendo a patrocinadores que nunca autorizaron tal condición, y, en definitiva, esperando por el generoso aporte de una gobernación que tampoco llegó a los pocos promotores que desenmascaramos con dos o tres tuits de denuncia algunos años ha.  Empero, hay individualidades, sectores, grupos e instituciones que se hacen la vista gorda frente al problema, evitando apenas rozar el ánimo de los elencos en el poder.

Se dirá de riesgos, pero también de fatiga a la que nos encamina la enfermiza publicidad oficial que nunca ha honrado el repetido eslogan con los hechos. Luce como un objetivo el de relegar el asunto, subestimarlo, agotarlo con dos latigazos emocionales en la opinión pública y proseguir el camino tortuoso de la rutina socialista.

En contraste con otras universidades, el Consejo Universitario de la UCV se ha pronunciado y, en buena medida, la motivación del acuerdo aprobado coincide con el adoptado esta misma semana por la legítima Asamblea Nacional, electa en 2015, aunque las autoridades de la casa de estudios reconocen expresamente a los asamblearios de 2020. E, igualmente, en la ciudad de Villlanueva recomiendan la solicitud de dos medidas provisionales por ante la Corte Internacional de Justicia, un poco más conocidas en los perseguidos portales noticiosos, comprobado el carácter inconsulto e improvisado de la convocatoria a un referéndum inconstitucional, respaldado – es necesario subrayarlo – unánimemente por los usurpadores del Palacio Legislativo.

David Morán denunció también esta misma semana, el inocultable reconocimiento chino del Esequibo como parte integrante de Guyana, a través del mapa elaborado por SinoMaps Press, entidad dependiente de la Oficina de Topografía y Cartografía de China, por cierto, único editor de mapas en ese país. Del exitoso tuit no dan cuenta los lisonjeros habituales de un gobierno que no les da cabida en los medios que directa e indirectamente controla, consiguiendo aquellos ocasión en los independientes que se resisten diariamente a la censura y el bloqueo conatelero.

Hasta hace tres o cinco años atrás, los activistas pro-esequibanos de pronunciaban con frecuencia. Ya no lo hacen, e intuimos las razones.

De modo que la puerilización del tema debe mucho a aquellos que suelen mitinear por escrito, volviendo una y otra vez al texto de historia del bachillerato de muy antes, pues, los de ahora, tergiversan groseramente los simplificados hechos históricos, si es que aparecen.  Además, tenemos la impresión de un determinado flujo de información estratégica hasta mediados de 2001 en la prensa libre, negado por el resto de la centuria a pesar de la trascendencia del problema, reforzando toda puerilidad.

Ilustración: Angeles Spinoza. 

01/10/23:

https://www.lapatilla.com/2023/10/01/luis-barragan-caso-esequibo-oportunidad-y-oportunismo/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY