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sábado, 15 de marzo de 2025

... Si no les gustan, tengo otros principios

LOS QUE AYER ERAN BUENOS AHORA SON MALOS

Adolfo P. Salgueiro

El panorama en el ámbito internacional ha demostrado su capacidad de producir cambios drásticos tan solo en cuestión de horas, en cuyo transcurso los que eran buenos se transforman en malos y viceversa.

La demostración más evidente es el caso de Ucrania y los sorprendentes giros que ha tomado el asunto.

Hasta ayer  Zelenski era el héroe que conjugaba en su persona todas las cualidades para liderar la defensa de su país agredido por Rusia.

Apenas han transcurrido unas pocas semanas cuando el mismo personaje, increíblemente, es presentado en muchas partes del mundo como el iniciador de la guerra que asola a su país y -peor aún- como el principal obstáculo para alcanzar un alto el fuego y una eventual negociación en la zona.

Vladimir Putin hasta el momento había sido casi que unánimemente considerado como el agresor de Ucrania hasta que por obra y gracia de “bilibirloque” ya no es tan malo sino que tiene la posibilidad -y tal vez la voluntad- de encauzar una negociación en la zona. Eso sí,  sin la participación de Ucrania y a costa de importantes cesiones territoriales y de soberanía en sus decisiones.

Tales giros ocasionaron, por ejemplo, que en menos de una semana Estados Unidos suspendió toda cooperación militar, de inteligencia y económica con Ucrania y días después la restituyó.

Cambio no menos insólito ha sido el operado con Venezuela, hasta ahora favorecida por una licencia petrolera que le daba cierta holgura hasta el día de hoy, cuando tal licencia no solo ha sido suspendida para Chevron sino que afecta a las contratistas que con ella operan.

Otro  cambio que no deja de llamar la atención es el “medio acuerdo” migratorio según el cual Venezuela comenzaría a recibir otra vez a sus connacionales deportados a cambio de nuevos beneficios. Es el caso que de un día para el otro el Sr. Maduro resolvió no enviar más aviones para buscar a los deportados que, hasta ayer, eran recibidos  con honores a su llegada a tierra venezolana. Esto lo informó cuando se revocó la licencia 41 (Chevron), pero este jueves el enviado especial de Trump, Richard Grenell, anunció que Venezuela reanudará los vuelos.

Esos mismos cambios comienzan a sentirse en la OEA, donde el recién electo secretario general , Albert Ramdin. ordenó que la organización vuelva a revisar el estatus de Venezuela, actualmente excluida por propia voluntad. No será de extrañar que los mini-Estados del Caribe vuelvan a aprovechar su ventaja numérica para obtener un cambio de rumbo que no deje de preservar su insólito aprovechamiento del sistema de votación de la organización que ha ido girando de forma  que la democracia  en número de países (menos de 20 millones de habitantes en total) consiga imponerse a la mayoría  de 400 millones, garantizando a su vez la permanencia “sine die” del subsidio venezolano que les permite sobrevivir en un mundo donde cada uno, individualmente, tiene menos recursos que el municipio Petare.

Eso mismo acaba de ocurrir con la reciente elección del secretario general de la OEA, quien viene  llegando con los votos de los que sí pagan y también de los que no lo hacen.  No sería de extrañar que las fuerzas democráticas se realineen. Todo eso siempre que Estados Unidos, que poco le ha parado a este punto , recobre el interés por ese foro y no lo dejen caer en el barranco a cuyas orillas ya se está.

Lo cierto es que el mundo se encuentra en una encrucijada cuyo desenredo requerirá de “estadistas”, no de  políticos (con p , minúscula) que, aún hoy, siguen siendo los que más vociferan en el continente con el beneplácito de quienes después serán beneficiarios o víctimas de las grandes decisiones, cuyas consecuencias exceden lo  controlable.

15/03/2025:

https://www.elnacional.com/opinion/los-que-ayer-eran-buenos-ahora-son-malos/

lunes, 3 de marzo de 2025

Cañoneros de aire

DE LA REVERENCIADA PUSILANIMIDAD POLÍTICA
Luis Barragán

Sobrevivimos a un régimen que es el de un constante e irresponsable castigo emocional y, por consiguiente, nada casual, sectores de la oposición lo retroalimentan negados al uso y ejercicio de la razón, renunciando a toda semántica y discusión a favor de un par de estereotipos que sufren el típico desgaste de una coyuntura reiterada. Cosa ésta en la que puede incurrir un gobierno, el mismo para toda la centuria, por la ventajosa disposición de los recursos materiales y simbólicos, los del Estado, destinados a vulnerar la voluntad del resto de los venezolanos, a contaminar sus ilusiones, a generar la desconfianza en el esfuerzo y las tareas comunes.

Admitamos, la polémica no es la misma de antes y no, por simple añoranza: ahora, falta la profundidad necesaria en los planteamientos que espera el ciudadano común, acaso, sospechoso de una radical incomprensión de su propia vivencia, todo un supuesto de falsedad porque la realidad es dolorosa en todas las dimensiones posibles de nombrar. Y es que, sufrida, necesitamos mencionarla y caracterizarla, perfeccionando una interpretación tan irremediablemente compleja, como compleja es sentirla, experimentarla y ponderarla.

Presentándose lo harto consabido como una novedad, aliterada fácilmente la tribuna política y la de opinión, recreados por el cliché devenido análisis, diagnóstico y pronóstico, la interlocución se reduce a una inevitable pusilanimidad militante, conveniente y – por supuesto - calculada para asombro de aquellos que la explican por naturaleza, nacimiento e irresistible vocación. Luego, sintonizados con el régimen, justo y pecadores tienden a reverenciar a los pusilánimes que, lógico, vacilan en todo lo que les sea aconsejable, jamás se comprometen dizque dejando la puerta abierta a otras opciones, empobrecen deliberadamente el lenguaje, nunca responden por un exilio que partió por y vuelve a Maiquetía al tratarse de un increíble receso vacacional, evaden sistemáticamente la controversia, convierten la morisqueta en una gracia, y – encima – tienen la enfermedad de Aladino: el mal genio.

Recordado por nuestro amigo Freddy Millán Borges, días atrás, solemos realzar el mito en lugar de la historia, el deseo frente a la realidad, el espectáculo ante la política, realzando el vulgar mensaje panfletario, subestimando la quiebra de la industria petrolera que, nada más y nada menos, afecta aquella jerarquía geopolítica y geoestratégica que ostentamos en el siglo XX.  El oficialismo puede darse el lujo de profesar el señorío de la pusilanimidad que lo sostiene, concupiscente el desempeño del poder, al fin y al cabo, pero no sus adversarios recurrentemente indecisos, anecdóticos y cabalmente oportunistas que, venerados por sus laboratorios digitales, conscientemente o no, desde el ámbito ajeno o propio de la política, provocan la aguda crisis del liderazgo venezolano transitado dentro y fuera del efectivo ejercicio del poder.

Agradecidos por el respaldo que le dio Donald Trump en su anterior gobierno a la causa de la libertad por estas latitudes, sin que estemos aquejados por una suerte de sobrevenido trumpismo, valoramos las diferencias ampliamente televisadas que tuvo recientemente con Volodimir Zelenski. Lo deseable era que el diferendo fuese tratado en un recinto alejado de las cámaras, pero también ha ocurrido que la posterior tergiversación de los hechos, la interesada puerilidad de sus versiones, y la confusión que se hace políticamente rentable, obligó a la Casa Blanca a una inmediata difusión del encuentro presidencial y sus desavenencias.

Salvadas las distancias, en las actuales circunstancias de nuestro país, se han propuesto fórmulas de negociación entre la oposición y el gobierno. No obstante, por el sobrepeso de las suspicacias que el solo esbozo de la iniciativa suscita para ambas partes, la experiencia negociadora acumulada y las incontables interpretaciones, equívocos y malestares que desencadenan, sacrificada la verdad, luce recomendable que toda negociación se haga pública, simultánea y transparentemente para superar la pusilanimidad trastocada en una burda majadería, pues, imposible aceptar y legitimar que, a la postre, sea igual elegir una alternativa u otra para el decisor de una oposición resignada a serlo por siempre.   

Los hubo, sin lugar a dudas, aunque pocas veces en nuestro historial republicano los pusilánimes fueron determinantes y duraderos, cañoneros del aire acondicionado que juran facilitar los retos, clamando por las comodidades de una lucha.  Y, finalmente, una indispensable acotación en el caso  de asumir lo que podría convertirse en el otro diagnóstico estratégico que derive en un plan de recuperación del liderazgo político: por favor, no confundamos la pusilanimidad con la discreción, la prudencia, la moderación.

Fotografías: LB, La Grand Plaz (Caracas, 28/02/2025).

04/03/2025:

https://www.elnacional.com/opinion/de-la-reverenciada-pusilanimidad-politica/

Una clara y coherente defensa de la justicia internacional

DE NUREMBERG A ROMA Y DE ABU GHRAIB A CARACAS Héctor Faúndez Hace siglo y medio, en medio de una guerra civil en los Estados Unidos, y a...