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martes, 1 de agosto de 2023

Absorción

EL DÓLAR DE MENOR CALIBRE

Luis Barragán

Desenchufada, o por nunca (y) jamás enchufada, la mayor parte de la población únicamente accede al dólar de baja denominación, además de celebrar sus limitadas incursiones digitales.  Al faltar la moneda nacional de curso legal y de prohibitivo ahorro, luce inevitable transarse en divisas por la modesta prestación de servicios e intercambio de bienes que contrasta con el manejo de los grandes caudales que requiere fundamentalmente de cuentas bancarias extranjeras y de todos los artilugios financieros en la gestión legítima o ilegítima de capitales.

Para las cifras menudas, muy poco frecuentadas por el euro, el común comercio formal e informal ha desarrollado una extraordinaria capacidad de absorción, como no lo logra la banca nacional.   Sostenida la demanda de alimentos al detal,  a la cebolla y al par de tomates aún más encarecidos en los mercados municipales, se une el blíster de unas pastillas de marca dudosa, todavía no vendidas por unidad, colocando sucesivamente en muchas manos el billete de dólar sometido una y otra vez a la prueba de un artefacto, seguramente originado en el pago hecho al reparador de la nevera, al médico consultado, o al funcionario público que agiliza un trámite apenas inventado.

Aumentan inmisericordemente los precios, generando la ilusión óptica de una devaluación del dólar frente a sí mismo, haciendo imposible guardar el preciado papel moneda: lo que es peor, pagamos con él a proveedores que entusiastamente lo reciben, pero muy difícilmente nos dan el vuelto en las más sencillas denominaciones. Moneda forzada a circular, porque lógicamente no emitimos la divisa, es succionada para su rentable y masiva recolocación que nada tiene que ver con el humilde usuario o consumidor, por muy buen cliente que fuere.

Asimismo, el plomero o el litigante relativamente exitosos, lucen como los colocadores por excelencia de las divisas menores: recurrente en los grandes supermercados, tardan en darnos el vuelto y, con el pretexto de la insuficiencia o indisponibilidad de los dólares, por nimia que sean las cantidades, desean solamente dar el cambio en bolívares. Las llamadas camionetas-por-puesto incurren en el descaro de seguir la tasa que se les antoje, por debajo de la del Banco Central, dando por vuelto un billete viejo y arrugado de dólar, y muchos bolívares, además, mal encaradamente.

Entonces, no sabemos a qué atenernos, integrando esas grandes mayorías que tienen en el bolsillo dólares de menor cuantía para el subsidio de la actividad y rentabilidad financiera de quienes sistemáticamente los chupan. La poca remesa que llegó en divisas constantes y sonantes, ingresa al circuito nacional de intercambio, sin que salgan más nunca del país, perdiendo el calibre, finalmente desechadas por el abusivo uso y desgaste.

 01/08/2023:

https://www.elnacional.com/opinion/el-dolar-de-menor-calibre/

domingo, 29 de enero de 2023

Divisas de pronto desecho

ASPIRADORA DE LOS DÓLARES MENORES

Luis Barragán

Desenchufada, o por nunca jamás enchufada, la mayor parte de la población únicamente accede al dólar de baja denominación, complementando sus limitadas incursiones digitales.  Al faltar la moneda nacional de curso legal y de prohibitivo ahorro, luce inevitable transarse en divisas por la modesta prestación de servicios e intercambio de bienes que contrasta con el manejo de los grandes caudales que requiere fundamentalmente de cuentas bancarias extranjeras y de todos los artilugios financieros en la gestión legítima o ilegítima de capitales.

            Frecuentadas menos por el euro, para las cifras menudas el comercio formal e informal ha desarrollado una extraordinaria destreza de absorción, como no lo logran las cuentas nacionales de la banca.  Sostenida la demanda de alimentos al detal,  a la cebolla y al par de tomates aún más encarecidos en los mercados municipales, se une el blíster de unas pastillas de marca dudosa, todavía no vendidas por unidad, colocando sucesivamente en muchas manos el billete sometido una y otra vez a la prueba de un artefacto, seguramente originado en el pago hecho al reparador de la nevera, al médico consultado, o al funcionario público que agiliza un trámite apenas inventado.

            Aumentan inmisericordemente los precios, ganando la ilusión óptica de una devaluación del dólar frente a sí mismo, haciendo imposible guardar el preciado papel moneda: lo que es peor, pagamos con él a proveedores que entusiastamente lo reciben, pero muy difícilmente nos dan el vuelto en la sencilla denominación. Moneda muy forzada a circular, porque lógicamente no emitimos la divisa, es absorbida para su masiva y rentable recolocación que nada tiene que ver con el humilde usuario o consumidor, por muy buen cliente que fuere.

            Asimismo, el plomero o el litigante relativamente exitosos, lucen como los colocadores por excelencia de las divisas menores: recurrente en los grandes supermercados, tardan en darnos el vuelto y, con el pretexto de la insuficiencia o indisponibilidad de los dólares, por nimia que sean las cantidades, desean solamente dar el cambio en bolívares. Las llamadas camionetas-por-puestos incurren en el descaro de seguir la tasa que se les antoje, por debajo de la del Banco Central, dando por vuelto un billete viejo y arrugado de dólar, y muchos bolívares, además, mal encaradamente.

            Entonces, no sabemos a qué atenernos, integrando esas grandes mayorías que tienen en el bolsillo dólares de menor cuantía para el subsidio de la actividad y rentabilidad financiera de quienes sistemáticamente los aspiran. La poca remesa que llegó en divisas constantes y sonantes, ingresa al circuito nacional de intercambio, sin que salgan más nunca del país, finalmente desechadas por el abusivo uso y desgaste.

29/01/2023:

https://www.lapatilla.com/2023/01/29/luis-barragan-aspiradora-de-los-dolares-menores/

lunes, 30 de mayo de 2022

Hosca realidad

MENUDO CHICHERO

Luis Barragán

Por lo visto, sólo en un régimen socialista es posible llegar a los extremos de la desnacionalización. El bolívar constate y sonante ha desaparecido, y sólo levanta vuelo el dólar estadounidense que, por supuesto, no emitimos.

Circulan casi que masivamente los billetes de baja denominación para facilitar toda suerte de transacciones en un país de enorme brecha digital, reservados los de una más alta para los privilegiados del poder establecido. Absolutamente todos, deber mantenerse impecables para visar cualquier compra, pues, el más mínimo defecto es suficiente para descartarlo a través de unas pequeñas máquinas electrónicas de verificación que también han tendido a masificarse.

El dólar no viene solo, en un doble sentido: por una parte, entra al torrente sanguíneo de la economía venezolana que no está precisamente caracterizada por su prosperidad. Y, por la otra, supone la importación de estas maquinitas de verificación que por doquier reemplazan el simple vistazo, por más ojo de zamuro que tenga el vendedor o prestador de un servicio.

Una increíble escalada inflacionaria afecta asombrosamente la divisa, ya contaminada por un modelo económico de estruendosos fracasos.  Empero, la población que la accede procura a todo trance obtener el menudo chichero, un venezolanismo que advierte la utilidad de los billetes de uno y de cinco dólares, por más que abulten el bolsillo, antes de arriesgar un pago con billetes de veinte, cincuenta y hasta de cien dólares que se emplean todos, siendo tan difícil obtener el vuelto.

Quizá sean los transportistas públicos los más populares traficantes de los dólares de baja denominación, sustituyendo un poco al BCV que no se puede acudir para obtener el dinero sencillo,  porque simplemente  no emite la divisa.  Y,  demasiado obvio, al escasear, la encarece.

31/05/2022:

https://www.lapatilla.com/2022/05/31/luis-barragan-menudo-chichero/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY