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lunes, 24 de junio de 2024

Mojones

DE LAS SEÑALES DE PIEDRA

Luis Barragán

Las diminutas moles pueblan nuestras ciudades para delimitar las áreas de tránsito peatonal en las que se prohíbe estacionar vehículos, orientándolos a un adecuado lugar para ello. Al momento de suscribir esta nota, intentamos infructuosamente recordar el nombre popular, porque mojón, quizá el más adecuado, no es al confundirse fácilmente con una palabra malsonante de distintos significados, e, hito, tiene un cierto aire técnico que tampoco hemos escuchado en la vida cotidiana.

Lo cierto es que, asombroso, los hitos se han desprendido en tiempos de lluvia trastocados también en sendos proyectiles con el flujo bravío de las aguas, como  lo hemos denunciado acá en varias ocasiones (por ejemplo: https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/39484-de-la-ciudad-laminada?fbclid=IwZXh0bgNhZW0CMTAAAR0PRTx0ujarZwwSGqcmkgb2DTGiCpIWUagnIRJmrZbtNQudoMXyUDah8j0_aem_63P_zAdm9OFpfsc0ROTrHQ).  Valga el detalle, tampoco no necesitan de los palos de agua para descuartizarse, generando igualmente problemas al transeúnte distraído.

Uno y otro caso, pone en duda la calidad del trabajo realizado por el sector público en nuestras ciudades. Quizá insuficiente la cantidad de cemento o de cabillas para vertebrarlos, es evidente que un número importante de las contralorías municipales no hacen bien su trabajo, entre otras cosas, porque sus titulares ya dependen de la Contraloría General de la República, cuya titularidad no está en manos de independientes y opositores como solía ocurrir en el siglo XX.

Luego, la situación tan generalizada de ruindad no se debe enteramente por la vejez de la infraestructura heredada de la era democrática.  Hay una metrópoli propia del socialismo: la de los infinitos remiendos que se hacen, e, incluso, … no se hacen (aunque presuntamente … se cobran).

Estorban los hitos, porque la ciudad es de vehículos, privilegiadas las motocicletas, y los tarantines de la comida-chatarra. Acotemos, pareciera que no hubiese dolientes por la desaparición de nuestras señales de piedra.

24/06/2024:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/41453-de-las-senales-de-piedra

Fotografía: LB (CCS, 16/06/24).

lunes, 12 de febrero de 2024

El hábito de la anormalidad

DE NUEVO, LA CIUDAD LAMINADA

Luis Barragán

Meses atrás, nos referimos al específico problema de la ciudad laminada (https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/39484-de-la-ciudad-laminada). Siendo piezas hasta gruesas de acero, no recordamos que muy antes fuese común verlas dobladas y hasta inexistentes en las calzadas de las principales poblaciones del país, e, imaginamos, el desgaste significaba un reemplazo inmediato.

Ocurre que la violación constante de las normas de tránsito terrestre, en la que incurren como regla y distinción las autoridades públicas de todo nivel, lleva a un mayor deterioro de los bienes públicos. Y, faltando poco, provoca accidentes e incidentes en conductores y peatones que, valga el detalle, pagan a diario el ineludible impuesto sin contraprestación alguna, subrayemos, por obvio, inadvertido.

Referimos a un caso que tiene sus diarios equivalentes en todo el territorio nacional: el acceso al modesto estacionamiento de una panadería que cuenta con una tanquilla que da igual que sea del servicio eléctrico, digital, gasífero o telefónico. Al frente, un desproporcionado centro comercial, o, concretamente, el área de descarga del portentoso supermercado de una conocida cadena transnacional tan propia de los últimos años.

Las tapas y rejas de la tanquilla en cuestión, van doblándose con el tiempo, gracias a los automóviles y, sobre todo, camiones que se detienen sobre ellas, en lugar de proseguir para estacionar. Sobre todo, al detenerse, obstaculizan el tránsito peatonal, hundiendo cada vez las tapas hasta que ceden, y, por supuesto, escasamente visible la situación, otro inocente conductor es el que cae en el hueco, sufriendo el vehículo las consecuencias con los costos que acarrea la reparación.

Apuntemos, por una parte, camiones o gandolas que llevan su carga al supermercado a cualquier hora, suelen pararse en la panadería para cruzar en sentido contrario, y descargar sus mercancías con destino al supermercado; anteriormente, no lo hacían porque lo impedía una isla que fue eliminada y no hubo autoridad que respondiera ante la arbitraria decisión. Por otra, evitando que la afecta el asunto, la panadería llegó a financiar el restablecimiento de las tapas y rejillas, trastocado en una carga parafiscal, hasta que no ha podido más dado su bajo nivel de ventas.

Hubiese preferido hablar, hoy, 12 de febrero, Día de la Juventud, sobre los cambios demográficos que experimenta el país, entre otros de sus problemas fundamentales y urgentes. O de la necesidad inmensa de aquellas voces más recientes, las que están aquí y las que están allende las fronteras, para denunciar esos problemas, desde los más modestos a los más complicados, pero no, parece que esas voces no están dispuestas.

Los problemas cotidianos gozan de inmunidad, muy pocos los refieren, nadie les concede la jerarquía que apunta a la calidad de vida. La anormalidad de las láminas citadinas, por consiguiente, ya no es problema.

Fotografías: LB, av. Páez, El Paraíso (CCS, 09/02/2024).

12/02/2024:

martes, 7 de noviembre de 2023

¡Liberemos los espacios urbanos!

DE LA URBE DESAMURALLADA

Luis Barragán

Luego de los duros acontecimientos conocidos como El Caracazo, la ciudad venezolana incrementó progresiva y quizá rápidamente la instalación de puertas de acero para los locales comerciales y la construcción de altos muros para las casas y edificios residenciales, extendidos en el presente siglo hasta el más modesto kiosco y referente de oficinas.  Las rejas se apoderaron de las terrazas, ventanales y portales, como nunca antes, aunque habría que indagar cuán lejos llegó la adquisición de alarmas y otros instrumentos electrónicos afines, como la multiplicación de los servicios privados de vigilancia.

La nada inocente violencia política se tradujo en cotas extraordinarias de los hechos delictivos comunes, y, valga el dramático contraste con el presente, fue posible conocer las estadísticas oficiales y suscitar el más amplio debate público en la materia.  Posiblemente, fuimos una sociedad más ingenua en los tiempos de la inacabables bonanza petroleras que, por una suerte de alquimia política, a la postre diseñó un paisaje urbano de guerra extremado en los días que cursan.

El amurallamiento de los sectores residenciales de un mayor poder adquisitivo, permitió hablar de un radical y novedoso apartheid social, pero – relativamente cierto – la izquierda marxista de la época jamás dio respuesta a una medida que le dio alcance a todos los sectores populares, caracterizando la mirada citadina.  A tal extremo llega la inseguridad personal que es una experiencia común el cierre de avenidas, calles, veredas y callejuelas, aunque no siempre haya la alcabala de acceso con el personal requerido por razones económicas.

A tal nivel ha llegado el fenómeno que obras tan importantes e imponentes del brutalismo arquitectónico, como la sede del Tribunal Supremo de Justicia y el Teatro Teresa Carreño, traicionan el diseño original, amurallándose.  E, incluso, por mucho que cuenten con la vigilancia de la Guardia Nacional, no hay despacho oficial que no esté blindado.

En días recientes, irreconocible, encontramos una vieja gráfica del liceo Fermín Toro, ubicado en el centro histórico de Caracas. La pieza, tomada de la revista Momento (Caracas, nr. 902 del 28/10/73), al ejemplificar una enorme cola de votantes para los exitosos comicios presidenciales de entonces, nos entrega la versión de una institución educativa abierta, accesible y objeto de admiración por los transeúntes, ahora, escondida en una infame camisa de fuerza que entristece y angustia.

Quisiéramos ver y disfrutar también de la ciudad arquitectónicamente liberada, limpia y confiable en la que no se reconocen ya las nuevas generaciones, habituadas también las más antiguas al deterioro y la obscenidad. Por supuesto, esto pasa por una necesarísima transición democrática que reivindique a la ciudadanía, la haga personalmente segura, pacificadas las relaciones urbanas.

Nada extemporánea es la demanda de un hábitat realmente humano, digno y confiable que, en última instancia, remite a la importancia de derrotar a Nicolás Maduro para auspiciar una diferente etapa histórica para Venezuela.  Y, esto, nos remite a los problemas fundamentales del país que sufren el trauma de los socialistas de la hora que los banalizan.

06/11/2023:

https://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/40267-de-la-urbe-desamurallada

lunes, 31 de julio de 2023

Colapso

DE LAS CONSTRUCCIONES IRREGULARES

Luis Barragán

Consabido, jamás el régimen ha perdido el control administrativo de Caracas. Y, por casi un cuarto de siglo, ha realizado un determinado modelo de metrópolis ya consolidado.

A guisa de ilustración, en tiempos de absoluto dominio y auge popular del chavismo, los de la dupla Barreto-Bernal, invasores presuntamente espontáneos tomaron extensas áreas de El Pinar, como nunca antes había ocurrido, en la cota 905. A pesar de las reiteradas y también reprimidas protestas de los vecinos de El Paraíso, debido a la afectación de una zona ambientalmente protegida, considerada parque nacional, nació otra barriada con las consecuencias del caso, por no extendernos en torno a una modalidad de negocios.

La promisoria como arriesgada barriada que todavía trepa el cerro, cuando ya pocas cumbres quedan por alcanzar en la histórica ciudad,  expone algunos contrastes harto visibles desde el observatorio privilegiado de un conocido centro comercial. En un sentido, hay inmuebles de varios pisos, frisados y pintados, un poco más inmediatamente accesibles, cuyas capacidades sugiere un empleo comercial que va más allá de resguardar a una modesta familia, al lado de los ranchos hechos a la vieja usanza para ganar espacio al quemar la vegetación y terracear la cuesta,  levantando periódicamente sendas columnas de humo; y, en otro, es notable la coexistencia con las viejas edificaciones de una urbanización venida a menos. En uno y en otro ámbito,  prosperan las construcciones irregulares, trátese de una casa levantada sobre bases inciertas, o de un penthouse coronado por habitaciones adicionales, sin  contar con los cálculos – al menos – legalmente correspondientes para su  debida autorización.

Desde Hoyo de La Puerta es posible observar una suerte de palacetes de bloques desnudos, con terrazas que imaginamos de una envidiable vista panorámica, como de una distribución interna bien argumentada por sus tres o cinco pisos que penden de la colina como si un par de tachuelas lo sostuvieran cual cartelera de corcho. Y tampoco es difícil imaginar el itinerario a cumplir para tocar a la puerta principal, escaleras arriba, superadas las alcabalas de varias bandas delictivas, y distante de la ruta troncal.

En las vecindades del Centro Médico de San Bernardino, o del Mercado Municipal de Quinta Crespo, se aprecian los edificios invadidos de azoteas que cuentan con el múltiple rancherío en franco desafío  al diseño arquitectónico de los lugares, el inmediato y el de las adyacencias. De todos modos, la torre de Confinanzas, en la avenida Andrés Bello rumbo a la Urdaneta, por demasiados años de peligros, demostró el provecho que puede obtenerse de cualquier rincón y recodo.

Recientemente, entre los puentes Páez y Ayacucho de la parroquia Altagracia, colapsó un edificio al que dio tiempo de filmar en el curso del suceso. Y, si bien es cierto que las autoridades públicas actuaron diligentemente para evitar una mayor tragedia, no registrando pérdida humana alguna (*), no menos lo es que un evento semejante era y es previsible, en una reconocida quebrada, como la de Catuche, embaulada décadas atrás, a cuyas orillas y casi inadvertidamente brotaron los excesos, tal como alguna vez apreciamos desde el antiguo puente de El Guanábano.

Lo peor que puede pasar es que olvidemos el colapso del edificio en cuestión y todas las construcciones irregulares que ka demagogia populista ha visado, sin interpelarnos en relación al modelo y las políticas urbanas vigentes que apenas puedan reputarse de tales. El olvido es mal consejero: por demasiado tiempo el acontecimiento fue advertido y, sencillamente, a Chávez Frías se le cayó un tramo decisivo del viaducto Caracas-La Guaira, ¿o, acaso, fue un invento del imperialismo y sus lacayos, pues, jamás y nunca acaeció?

(*) Últimas Noticias, Caracas, 28/07/2023, 

31/07/2023: 

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/39741-de-las-construcciones-irregulares

Selección gráfica:  Colapso edificio parroquia Altagracia, tomadas las imágenes de la red, y nota de Últimas Noticias (Caracas, 28/07/2023) y:


https://www.youtube.com/watch?v=RpHLkku_l18
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Jonathan Benavides: Vista panorámica ángulo oeste del Centro Comercial Multiplaza, El Paraíso (Caracas, 29/07/2023).
LB: Extremo oeste cota 905 (Caracas, 27/05/23).
LB: Adyacencias de Quinta Crespo (Caracas, 23/01/23).

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY