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sábado, 28 de marzo de 2026

Lo que ve la gente y lo que ve Jesús

UNA PROCESIÓN CAMINO DE LA CRUZ

(San Mateo, 27: 11-54)

José Enrique Galarreta

La celebración de hoy tiene dos partes: la procesión de los ramos y la eucaristía, que deben unirse en un único mensaje. Tenemos la tendencia a celebrar la entrada triunfal independizándola de la Pasión y Resurrección. Pero forman un conjunto: no solo los sucesos son un todo sino el mensaje es único.

Nuestra tendencia es celebrar una entrada triunfal, asemejándola demasiado a la entrada de un rey terreno que triunfa de sus enemigos. Más que una entrada triunfal es una entrada mesiánica, y no del mesías que el pueblo y sus jefes esperaban, sino del siervo sufriente que no viene a hacer triunfar al estado sobre sus enemigos sino a convertir los corazones a Dios.

Aunque los rasgos de la entrada mesiánica han sido magnificados por los redactores de los textos, para mostrar su fe en Jesús Señor, todavía podemos descubrir en los textos la modestia de la entrada de Jesús en Jerusalén, y los símbolos de su negación a conformarse con la imagen mesiánica al uso (el borrico como cabalgadura).

El cuarto evangelio subraya mucho la actuación de Jesús que se niega a entrar como Rey y viste su entrada con todos los signos de su porfiada negación del Mesianismo Davídico.

Es por tanto importante que nuestra celebración de este "suceso" no degenere en superficiales aclamaciones triunfalistas. Los mismos textos, y especialmente la profunda elaboración del cuarto evangelio, nos muestran a los discípulos entusiasmados por un triunfo exterior, y a Jesús empeñado en dar sentido interior a su mesianismo.

Como siempre, los evangelios se preocupan de subrayar que los discípulos no se han enterado de gran cosa, y siguen pensando en quién es el mayor y en sillones ministeriales a la derecha y la izquierda del Rey. No podemos caer en la misma tentación, sino atender al mensaje de Jesús.

Y para eso están ahí las dos primeras lecturas de la Eucaristía, que nos darán un contexto estupendo en el que enmarcar toda la celebración.

Ver textos y comentario de las lecturas

En contraposición con estas lecturas, los dos salmos que se ofrecen para acompañar la procesión (23 y 46) parecen incitar más bien a una celebración triunfal, exterior.

Deberemos cuidar de que nuestras aclamaciones a Cristo Señor no hagan olvidar que, al decidirse a entrar en Jerusalén, Jesús está subiendo a la cruz, precisamente por el rechazo de los jefes, el olvido del pueblo y la cobardía de los discípulos. Serían perfectamente aplicables a esta celebración las consideraciones que solemos hacer al celebrar la fiesta de Cristo Rey.

Los relatos de la Pasión, que son sin duda desarrollo de las más antiguas tradiciones orales y escritas sobre Jesús, constituyen el núcleo del Kerygma primitivo, y una de las pruebas más importantes de dos aspectos básicos de nuestra fe en Jesús:

· Son un argumento irrefutable de la historicidad básica de los evangelios. La dificultad que suponía para las primeras comunidades predicar la fe en el ajusticiado muestra bien que no inventan sus relatos a su conveniencia, sino que repiten el mensaje recibido por muy molesto que este sea.

Ejemplos evidentes de esto son por ejemplo la unanimidad de los textos en no ocultar (al revés, en insistir en) las negaciones de Pedro y la desbandada de los Once, más el mismo hecho de los sufrimientos, Getsemaní etc., etc.

· El anuncio de Jesús no tiene ningún matiz mítico. Jesús no es un mito sagrado que se viste luego con narraciones realistas para consumo popular. Esta es precisamente la vía errada de los Apócrifos, y la razón de su rechazo por las comunidades.

Si en otros momentos de los evangelios los aspectos simbólicos o las citas de los profetas hacen casi irreconocible la historia, aquí el mensaje es la historia, lo que pasó, y los añadidos interpretativos o simbólicos son pocos y sirven para señalar el valor y sentido de la historia, de lo que vieron los ojos.

La entrada de Jesús en Jerusalén, en vísperas de la Pascua, entrada pública, no a escondidas, fue una imprudencia y un desafío. Le buscan para matarle y han puesto a precio su cabeza. Hasta este momento, Jesús se ha ocultado, se ha alejado del peligro. La gente piensa que no se va a atrever a venir a la ciudad por Pascua. Pero Jesús toma la decisión de subir a Jerusalén y entra en la ciudad públicamente.

Es posible que sus discípulos aprovecharan la ocasión para hacer de esa entrada una manifestación triunfal, incluso con signos mesiánicos. Es claro que las comunidades posteriores vieron en ese suceso la entrada del Mesías en su ciudad, y así la interpretaron.

Los datos de los evangelios permiten adivinar los hechos: los galileos que han subido a la fiesta aclaman a Jesús. La gente de Jerusalén se extraña, preguntan qué pasa, y algunos se juntan a la fiesta.

Jesús estropea la fiesta y entra en la ciudad llorando. Jesús convierte los signos de triunfo davídico en signos de mesianismo inverso: el pollino (no caballo regio), el llanto sobre Jerusalén... Jesús sabe que entra en la ciudad a morir, y que ese, no las aclamaciones de la multitud, será su triunfo.

Los discípulos no se dieron cuenta entonces de lo que estaba pasando. Solamente comprendieron más tarde... como tantas veces. Como nosotros, cuando celebramos esta fiesta como un triunfo davídico, con palmas y cánticos de gloria, sin pensar en que Jesús llora por Jerusalén y se dirige, consciente y decidido, hacia la muerte.

Lo que ve la gente y lo que ve Jesús

La gente de Jerusalén ven un espectáculo un tanto sorprendente, a algunos les parece ridículo: un puñado de galileos aclamando a su líder, un carpintero sin cualificación del que dicen – insensatos – que es el Mesías. Como tantos otros, como tantas veces.

Los escribas, los doctores, los sacerdotes, ven un posible peligro: fue un predicador dudoso, de doctrina y costumbres nada ortodoxas. Llamó la atención por presuntas curaciones, tiene algunos discípulos. Pero tiene la osadía de presentarse en el Templo, le aclaman como Mesías. Esto se puede ir de las manos, provocar la reacción de los romanos. Esto se tiene que acabar.

Los discípulos ven el triunfo definitivo de Jesús Mesías. Ha llegado el momento, Jesús se instalará en el Templo, el Altísimo lo respaldará con algún prodigio cósmico, los doctores y los sacerdotes se postrarán ante él, los romanos serán expulsados. Comienza el Reinado de Israel sobre las Naciones, que vendrán a adorar a Dios en su (de Israel) santo Templo.

Jesús ve la ciudad engalanada para la fiesta. Ve la Fiesta de la Pascua, un gran negocio para Jerusalén. Ve Escribas y Doctores ciegos, que impiden que el pueblo crea en Dios. Ve Sacerdotes dueños del Templo y de la conciencia de la gente. Ve gente aclamando a otro, porque él no es como el que aclaman. Ve discípulos galileos sin convertir.

Jesús ve el camino de la muerte. Adivina el Gólgota al otro lado de las murallas del Templo. Ve el esplendor del Templo, sabe que de todo eso no quedará nada... Y SE ECHA A LLORAR. Llora porque Jerusalén no va a aceptar la Buena Noticia, no va a entrar en el Reino, no va a conocer al Padre.

Como dice, tan sabiamente, nuestro villancico popular: "todo el mundo sonríe, solo Dios llora".

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/1203-una-procesi%C3%B3n-camino-de-la-cruz.html

Ilustración: Charles Aldrich 

(https://masartepordios.blogspot.com/2016/07/charles-aldrich.html).

Padre S. Martín: León ante: Tradicionalistas que desafían su autoridad y Progresistas que buscan cambiar la doctrina.

https://www.youtube.com/watch?v=hS24VD3jijw


León XIV:


Cardenal Porras:


domingo, 22 de marzo de 2026

Resucitación y resurrección

Padre S. Martín:


Papa León: 


Cardenal Porras: 


Padre J. Martín: 




Nota adicional LB: Hay fallas de señal y del propio sistema de BlogSpot. Después de diseñar la nota de hoy, colocar las gráficas y los videos penosa y pacientemente, solamente aparece la vista previa pero no registra los cambios. No quedó más remedio que hacer la captura de pantalla en lugar de repetir el procedimiento con el riesgo del fracaso.

domingo, 1 de febrero de 2026

Otros nos llevan la delantera

NADIE SE HACE SANTO A GOLPE DE VIRTUDES

(San Mateo, 5: 1-12)

Fray Marcos [Rodríguez]

Esta fiesta puede tener para nosotros un profundo sentido religioso, si la entendemos como invitación a la unidad de todos los seres en Dios. No recordamos a cada uno de los seres humanos como individuos. Al decir todos, celebramos la Santidad (Dios), que se da en cada uno de nosotros. No se trata de distinguir mejores y peores, sino de tomar conciencia de lo que hay de Dios en todos y dar gracias por ello. El hombre perfecto no solo no existe, sino que no puede existir. Decir ‘ser humano’ lleva en sí la limitación y por tanto la imperfección en todos los órdenes. Dios no necesita eliminar la imperfección en nosotros.

Vamos a examinar primero algunas frases del evangelio que nos ayuden: Sed perfectos como vuestro Padre es perfecto. De acuerdo, ¿pero como es perfecto Dios? Cuando Dios dice: “sed santos porque yo vuestro dios soy santo”, no hace alusión alguna a la condición moral. La perfección de Dios no se debe a sus cualidades. Dios es todo esencia, no hay nada que pueda tener o no tener. Cada uno de nosotros es perfecto en nuestro verdadero ser, en lo que hay de Dios en nosotros. No estamos hablando de nuestras cualidades sino de lo que Dios es en nosotros. Se trata del tesoro que llevamos en vasijas de barro, como decía Pablo.

Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer. Es un error garrafal el creer que podemos alcanzar la perfección con el esfuerzo personal. También aquí nos hemos alejado del evangelio. Hemos propuesto como ideal cristiano, el ideal de perfección griego. El que se somete a este ideal, no podrá escapar a una de estas trampas: en la medida que lo consiga, se creerá superior a los demás y los despreciarán olímpicamente (no hay nada más contrario al evangelio). El que no lo consiga, tratará por todos los medios, de aparentar que lo ha conseguido, con lo cual caerá en la simulación y el fariseísmo (nada criticó Jesús con más firmeza).

Las prostitutas y los pecadores os llevan la delantera en el Reino de Dios. Jesús decía eso precisamente a los ‘perfectos’, a los que cumplían la Ley hasta la última tilde. Esta frase de Jesús es un aldabonazo contra la idea de perfección que existía en su tiempo y seguimos manejando nosotros. Dios no valora el cumplimiento de una programación sino un corazón sincero, humilde y agradecido. Todo lo que somos lo hemos recibido de Dios. No hay ni un resquicio para presumir de buenos. Que yo sea capaz de manifestar la bondad, es la consecuencia de una toma de conciencia de lo que hay de Dios en mí.

Después de estas sencillas explicaciones, ¿qué sentido tiene hablar de “comunión de los santos”? si pensamos que se trata de unas gracias que ellos han ‘merecido’ y que nos ceden a nosotros que andamos escasos o carentes de ellas, estamos ridiculizando a Dios y a cada ser humano. Los dones de Dios ni se pueden cuantificar ni se almacenan. Todo lo que nos viene de Dios es siempre gratuito y por lo tanto, nunca se puede merecer. Ahora bien, si tomamos conciencia de que en Dios todos somos uno, comprenderemos que lo que cada uno puede vivir de Dios, de alguna manera, lo viven todos y beneficia a todos.

Por la misma razón tenemos que tener mucho cuidado con la expresión “intercesores”, aplicada a los santos. Si lo entendemos pensando en un Dios que solo atiende las peticiones de sus amigos o de aquellos que son “recomendados”, una vez más, estamos ridiculizando a Dios. En (Jn 16,26-27) dice Jesús: “no será necesario que yo interceda ante el Padre por vosotros, porque el Padre mismo os ama”. Lo hemos dicho hasta la saciedad, Dios no nos ama porque somos buenos, sino porque Él es el amor y está en cada uno de nosotros.

Claro que se puede entender la intercesión de una manera aceptable. Si descubrimos que esas personas que han tomando conciencia de su verdadero ser, son capaces de hacer presente a Dios en todo lo que hacen, pueden facilitarnos ese mismo descubrimiento, y por lo tanto, el acercamiento a Dios. Descubrir que ellos confiaron en Dios a pesar de sus defectos, nos tiene que animar a confiar más nosotros mismos. Y no sólo valdría para los que convivieron con ellos, sino para todos los que después de haber muerto, tuvieran noticia de su “vida y milagros”. Allanarían el camino para que creciera el número de los conscientes.

La parábola de los talentos (Mt 24, 14-30) podría parecer que dice lo contrario de lo que acabamos de apuntar, pero en el fondo es otro el problema que allí se afronta. No se trata de poner a producir las cualidades que cada uno pueda tener, sino de descubrir lo esencial que cada uno tiene. Se trata de descubrir el tesoro escondido que uno no ha ganado, pero que tiene que descubrir dentro de sí mismo. Una vez descubierto, surgirá espontáneamente el agradecimiento más sincero. Pero la única manera de agradecer tan gran don, será el aprovecharse de él desplegando todas sus virtualidades.

No os dejéis llamar maestro. No llaméis a nadie padre. ¿Qué hubiera dicho Jesús si en su tiempo se hubiera encontrado con el concepto de “santo” que hoy manejamos? Él mismo dijo al joven rico: ¿por qué me llamas bueno? ¿Cómo habría respondido si le hubiera llamado santo? Pues nosotros no sólo santo, sino que nos atrevemos a llamar a un ser humano, santísimo. ¡Cuándo tomaremos en serio el evangelio!No somos santos cuando somos perfectos, sino cuando vivimos lo más valioso que hay en nosotros como don absoluto. La perfección moral es consecuencia de la santidad, no su causa.

Si entendiéramos bien las bienaventuranzas no caeríamos en estas distorsiones que nos alejan del evangelio. Las bienaventuranzas quieren decir que es preferible ser pobre, que ser rico opresor; es preferible llorar que hacer llorar al otro. Es preferible pasar hambre a ser la causa de que otros mueran de hambre porque les hemos negado el sustento. Dichosos, no por ser pobres, sino por no ser egoístas. Dichosos, no por ser oprimidos, sino por no oprimir. La clave sería: Las riquezas no son el valor supremo. El valor supremo es el hombre. Hay que elegir el reino del poder o el Reino de Dios. Si elegimos el ámbito del dinero, habrá injusticia e inhumanidad. Si estamos en el ámbito de lo divino, habrá amor y humanidad.

Si la pobreza es buena, por qué la evitamos. Si es mala, cómo podemos aconsejarla. Ahí tenemos la contradicción, al intentar explicar las bienaventuranzas. Pero por paradójico que pueda parecer, la exaltación de la pobreza que hace Jesús, tiene como objetivo el que deje de haber pobres. El enemigo numero uno del Reino de Dios es la ambición, el afán de poder, la necesidad de oprimir al otro. Recordad las palabras de Jesús: “no podéis servir a Dios y al dinero”. La praxis de Jesús es su vida diaria, es el único camino para entender las bienaventuranzas. El Reino de Dios es el ámbito del amor, pero para llegar a ese nivel, hay que ir más allá de la justicia. Mientras no haya justicia, el amor es falso. Ya decía Plotino: “Hablar de Dios sin una verdadera virtud es pura palabrería”

Para mí, tiene un profundo significado teológico que la fiesta de los difuntos esté ligada a la de todos los santos. Litúrgicamente ‘los difuntos’ se celebra el día 2, pero para el pueblo sencillo, el día de todos los santos es el día de los difuntos, sin más. Con lo que hemos dicho tenemos datos para una interpretación en profundidad de esta fiesta. Si todo ser humano tiene un fondo impoluto (Dios), Dios tiene que amarnos precisamente por eso que ve en nosotros de sí mismo. No puede haber miedo a equivocarse. Todos son santos en su esencia, y eso es lo que se integra en Dios porque nunca ha estado separado de él.

Recordar a los difuntos entraña dar gracias a Dios por todos aquellos seres humanos que han hecho posible que nosotros seamos lo que somos hoy. Este es el sentimiento religioso que se identifica con el sentimiento más humano que podamos imaginar.

Meditación-contemplación

“Dioses sois, hijos del Altísimo todos”.

Esta cita, que Jn pone en boca de Jesús, es rotunda.

No pudieron soportarla los fariseos,

ni terminamos de aceptarla nosotros.

………………

Cuando Jesús dice: “yo y el Padre somos uno”,

está manifestando su vivencia más profunda.

Consciente de que su centro está en Dios,

irradia esa realidad de Dios en todas direcciones.

………………

Yo no tengo que escalar ninguna cima inexpugnable,

ni conseguir ninguna meta inalcanzable.

Solo tengo que abandonar la dispersión en la que vivo

y centrarme en lo que ya soy en lo hondo de mi ser.

………

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/6955-nadie-se-hace-santo-a-golpe-de-virtudes.html

Ilustración: https://stock.adobe.com/search?k=beatitudes

Padre S. Martín: Camino sinodal. Chantaje de los alemanes al papa. 

https://www.youtube.com/watch?v=pxGi3-mhRsk

León XIV: https://www.youtube.com/watch?v=AIp6rSPX9H8

Cardenal Porras: https://www.youtube.com/watch?v=0SWec6yoFVs

Monseñor Santana: https://www.youtube.com/watch?v=RXwex7NVRIo


Padre S. Martín: No está dando lecciones de auto-ayuda.



sábado, 6 de diciembre de 2025

De la continuidad y diferencia

EL CAMBIO ES HIJO DE LA COMPRENSIÓN         

(San Mateo, 3: 1-12)

Enrique Martínez Lozano

En la predicación que Mateo pone en boca de Juan destaca un doble elemento: por un lado, la continuidad; por otro la diferencia.

El Bautista parece un predicador cristiano, que se adelanta a proclamar el mismo mensaje que anunciará Jesús:

· "convertíos porque está cerca el reino de los cielos" (Mateo, como buen judío, no usará el nombre de "Dios", que sustituirá por "los cielos") es la proclamación con la que el Maestro de Nazaret iniciará su misión (4,17);

· la durísima recriminación "raza de víboras", dirigida a la autoridad religiosa y a los teólogos oficiales, aparecerá también en labios de Jesús, en 12,34 y en 23,33.

(Digamos, entre paréntesis, que es probable que esta expresión no fuera usada por Jesús, sino que surgiera en la aguda controversia de los fariseos y las primeras comunidades cristianas, después del año 70).

Sin embargo, por más que es notorio el interés del evangelista por acentuar la continuidad, no es menos evidente la diferencia entre ambos mensajes. La imagen del hacha puesta a la base de los árboles no encuentra parecido en el mensaje de Jesús. Y ciertamente la imagen de Dios que se desprende en uno y otro caso es bien diferenteCon Juan, nos parece estar escuchando aún el mensaje del Antiguo Testamento, cuando pone el acento en la venganza de Dios contra el pueblo infiel; Jesús, por el contrario, mostrará el rostro de Dios como fuente de confianza incondicional.

Si todos los evangelistas recurren constantemente a textos del Antiguo Testamento para hacer ver que se "cumplen" en Jesús, este interés es todavía mucho más acusado en Mateo, manifiestamente empeñado en mostrar que en Jesús todo el camino de Israel ha llegado a su plenitud. De hecho, para él, la comunidad de los seguidores de Jesús constituirá el verdadero Israel.

Para este evangelio, Jesús será el "nuevo Moisés" que, en el "nuevo monte", proclamará la "nueva ley" (el Sermón de la montaña). Pues bien, todo eso va a empezar, como antiguamente, en el desierto, donde Juan se presenta, vestido como el gran Elías (Libro 2º de los Reyes 1,8) y alimentándose como un nómada, para preparar el camino al Señor que viene.

En las palabras del Bautista, por lo demás, parecen destacarse tres aspectos peculiares de Mateo:

§ el bautismo no es un rito mágico para "escapar de la ira inminente";

§ lo fundamental es "dar fruto" –será una insistencia a lo largo de todo su evangelio-, que consiste en hacer la voluntad de Dios, lo que él espera de los humanos, la "justicia mayor que la de los escribas y fariseos" (5,20);

§ en cualquier caso, el bautismo de Juan –se advierte, entre líneas, la polémica que mantenían las comunidades cristianas con los círculos bautistas- no obtiene el perdón; sólo Jesús bautizará "con Espíritu Santo y fuego", es decir, comunicando la misma vida y fuerza divina.

Desde nuestra perspectiva, podemos valorar la radicalidad del mensaje de Juan, e incluso su lucidez, para denunciar la falsa religiosidad de quienes ponían su seguridad y su motivo de superioridad en el hecho de ser "hijos de Abraham".

Sin embargo, en su conjunto, nos rechina, por el tono moralizante y amenazador. Aparte de que nos hemos hecho desconfiados ante las "verdades" de pretendidos mesías y valoramos más la búsqueda de la verdad en el diálogo compartido, hemos crecido especialmente en sensibilidad ante las "formas" en que se nos presenta cualquier mensaje.

Más aún. A pesar de que nuestros comportamientos y actitudes se hallen demasiadas veces marcados por la inconsciencia o la superficialidad, estamos aprendiendo que las transformaciones eficaces no van a venir de la mano del moralismo o del voluntarismo. Las personas no cambiamos porque nos lo impongan desde fuera ni porque hagamos buenos propósitos. El cambio es hijo de la comprensión.

Si todo el mal que existe en el mundo es consecuencia de la ignorancia, en el sentido más profundo del término –"sólo existe un perpetrador de maldad en el planeta: la inconsciencia humana" (Tolle)-el bien siempre viene de la mano de la comprensión.

Permanecemos en la ignorancia mientras nos percibimos como egos aislados y separados, que giran forzosamente de una manera egocentrada. Tomar al yo como si fuera nuestra verdadera identidad es la causa de todo el sufrimiento que nos infligimos a nosotros mismos y a los demás.

La comprensión aparece cuando logramos tomar distancia del yo. Pero eso requiere algo a lo que no estamos acostumbrados: acallar la mente y venir al presente.

Ego es igual a pensamiento no observado y a pasado/futuro. Por eso, mientras no silenciemos la mente, no podremos salir de él ni podremos dejar de vivir de un modo egocéntrico.

Sin embargo, en los momentos en que venimos al presente –si realmente estamos completamente "volcados" en el aquí y ahora-, notaremos hasta qué punto se modifica nuestro modo habitual de percibir.

Se habrá modificado, incluso, la percepción de nuestra propia identidad. Cuando estás en el presente sin pensamientos, tú no puedes encontrarte a ti mismo como "yo"; te percibes en lo que eres, la Conciencia que está detrás de los pensamientos, la Presencia que, sencillamente, es.

Justamente entonces –porque has comprendido- se producirá la transformación. Dejarás de vivir para el ego, girando en torno a él, y permitirás que la Vida fluya a través de ti, confiando en su propia Sabiduría.

Este parece ser nuestro aprendizaje. Porque cualquiera de nosotros es capaz de acallar los pensamientos y estar en presente en una fracción de segundo. Nos cuesta mucho más, sin embargo, permanecer en la presencia continuada, de la que no nos saquen ni nuestros recuerdos incontrolados ni nuestras proyecciones imaginarias.

Aprender a vivir en presente – silenciar la mente – tomar distancia del ego (o yo) – comprender quienes somos... es un arte, al alcance de todo ser humano, pero que requiere motivación y práctica. No porque sea difícil, sino porque estamos tan identificados con el otro modo de funcionar, que nos incapacita justamente para lo más simple: sólo estar, sólo ser.

Ese "estar" o "ser" es también la comprensión que nos plenifica y nos transforma. Porque no es un "estar" como nuestra mente podría imaginarlo, sino que se trata nada menos que una plenitud de Presencia, en la que no falta nada. Al "hacernos amigos" del momento presente, se nos regala la paz y se nos desvela nuestra identidad más profunda.

Y esa identidad es Paz y Gozo. Desde la No-dualidad, percibimos que lo Real es un Darse permanente en infinidad de formas, Dios mismo viviéndose en cada una de ellas, en cada uno de nosotros/as.

Por eso, quiero terminar este comentario con un texto precioso de Javier Melloni, que me hace llegar una amiga:

"Nuestra existencia es el éxtasis de Dios, la joya infinita de Dios. ¿Qué me priva de gozar de lo mismo que Dios goza y es para él joya?".

Os deseo de corazón la experiencia inefable de ese Gozo permanente.

Fuente: 

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/1507-el-cambio-es-hijo-de-la-comprensi%C3%B3n.html

Ilustración: El Greco.

Gráfica: Segundo domingo de Adviento, altar de la Iglesia de Nuestra Señora de la Coromoto (CCs, 07/12/2025). 

El Vaticano Rechaza el Diaconado Femenino: Golpe a la Agenda Reformista | P. Santiago Martín FM:

https://www.youtube.com/watch?v=zHmtWxhcKug


Papa León: https://www.youtube.com/watch?v=rSPrlCnRWjg&list=RDrSPrlCnRWjg&start_radio=1





sábado, 22 de noviembre de 2025

¡Viva Cristo Rey!

UN REINO DISTINTO PERO NO PARA EL MÁS ALLÁ

(San Lucas, 23: 35-43)

Fray Marcos [Rodríguez]

El último domingo del año litúrgico se dedica a Jesús. Toda la liturgia tiene como principio y como fin al mismo Jesús. En realidad los distintos tiempos litúrgicos son un proceso que quiere recordar la trayectoria humana de Jesús. Comienza en Adviento con la preparación a su nacimiento, y termina con la fiesta que estamos celebrando como culminación más allá de su vida terrena.

Como todo ser humano nació como un proyecto que se fue realizando durante toda su vida y que culminó con la plenitud de ser que expresamos con el título de Rey. Pero Jesús respondió a Pilato que su Reino no era de este mundo. Pues a pesar de ello nosotros no estamos de acuerdo con lo que dijo Jesús y le proclamamos Rey del universo. Claro, nosotros sabemos mucho mejor que él lo que es y lo que no es. Por desgracia, ahora no está aquí para poder llevarnos la contraria.

Soy muy consciente de que el sentido que quiero dar a esta fiesta no va a ser el que le dio Pío XI hace más de ochenta años; ni siquiera el que hoy le dan la mayoría de los cristianos. No pongo en duda el título, sino la manera de entenderlo.

Con el evangelio en la mano, ¿podemos seguir hablando de "Jesús rey del universo"?

  • Un Jesús que luchó contra toda clase de poder.
  • Un Jesús que rechazó como tentación, la oferta de poseer todos los reinos del mundo.
  • Un Jesús que dijo: Si no os hacéis como niños no entraréis en el Reino de Dios.
  • Un Jesús que invitó a sus seguidores a no someterse a nadie.
  • Un Jesús que dijo que no venía a ser servido, sino a servir.
  • Un Jesús que dijo a los Zebedeo: "El que quiera ser grande que sea el servidor, y el que quiera ser primero que sea el último.
  • Un Jesús que cuando querían hacerlo rey, se escabulló y se marchó a la montaña; por cierto, con gran cabreo de los apóstoles que se fueron en la barca sin esperarlo.

Podríamos hacer más referencias, pero creo que está claro el sentir de los evangelios.

Las palabras Rey, Padre, Hijo, Mesías, Pastor, tienen gran riqueza de significados simbólicos, tanto en el AT como en el Nuevo. Pero esos significados quedan pulverizados en cuanto tomamos las palabras en su significado literal.

En todas las épocas, ha habido grupos religiosos que se han empeñado en interpretarlas literalmente; y eso ha llevado a la religión a callejones sin salida. Toda interpretación fundamentalista del cristianismo que concluye con el uso de la fuerza, nace de ahí; desde las cruzadas de la Edad Media, hasta los "Cruzados" de ahora. No digamos nada de los "Guerrilleros de Cristo". Pero el sentido metafórico o simbólico de esas palabras nos puede abrir un horizonte nuevo.

Si he escogido esas cinco palabras como ejemplo, no ha sido por casualidad. Todas están relacionadas entre sí y no se puede entender separando unas de otras.

La idea de un "rey", en Israel, fue más bien tardía. Mientras fueron un pueblo nómada no tenía sentido pensar en un rey. Sólo cuando llegaron a Canán y se establecieron en las ciudades conquistadas, sintieron la necesidad de copiar sus estructuras sociales y le pidieron a Dios un rey.

Esa petición de un rey fue interpretada por los profetas como una apostasía, porque para el pueblo el único rey debía ser Yahvé. Encontraron la solución convirtiendo al rey en un representante de Dios.

Para erigir a una persona como rey, se le ungía. Es lo que significa exactamente Mesías (Ungido). La unción le capacitaba para una misión: conducir al pueblo en nombre de Dios. De ahí que desde ese momento se le llamara hijo de Dios. Lo propio de un hijo es actuar como el padre, en lugar del padre. También se le llamaba padre del pueblo y pastor del pueblo. Lo mismo que Dios, era padre y pastor para su pueblo. El que era elegido como rey era ungido, hijo, pastor y padre.

Una clave para entender la fiesta de hoy las podemos encontrar en el mismo evangelio que acabamos de leer. En primer lugar, el letrero que Pilatos puso sobre la cruz, era una manera de mofarse, no de Jesús, sino de las autoridades judías que se lo habían entregado. Es curioso que nosotros hayamos ampliado el ámbito de su realeza a todo el universo. ¿Para escarnio de quien?

Los soldados también le colocaron una corona y un cetro para reírse de él. ¿Creéis que Jesús se hubiera encontrado más cómodo con una corona de oro y brillantes y con un cetro cuajado de piedras preciosas?

Las autoridades, el pueblo, los soldados, uno de los ladrones, le piden que se salve; pero Jesús no bajó de la cruz. Desde el desierto hasta la cruz, le acompaña la tentación de poder. Jesús se salvó, pero no como esperaban los que estaban a su alrededor.

Hoy seguimos esperando, para él y para nosotros, esa misma salvación que se negó a realizar. No queremos oír hablar de la salvación que él consiguió muriendo y entregándose a los demás. Nos negamos a admitir que nuestra salvación pueda consistir en dejarnos aniquilar por los que nos odian.

La plenitud del hombre es el servicio hasta la muerte. Si seguimos esperando la salvación externa, de seguridad, de poder o de gloria, quedaremos decepcionados como ellos. Jesús será Rey del Universo, cuando la paz y el amor reinen en todos los rincones de la tierra. Cuando todos seamos testigos de la verdad.

Para entender correctamente la fiesta que estamos celebrando, debemos partir de un hecho: el centro de la predicación y actuación de Jesús fue "el Reino de Dios". Nunca se predicó a sí mismo ni revindicó nada para él. Todo lo que hizo y todo lo que dijo, hacía siempre referencia a Dios. Con esa proyección radical hacia su Padre, hizo presente el "Reino que es Dios".

El Reino de Dios, el Reino de Cristo, no es una realidad que haga referencia directa a Dios o a Cristo. El Reino de Dios es una realidad que hace referencia a nosotros. Ni Dios ni Jesús pueden hacer nada por implantar su Reino al margen de nuestra actuación. Somos nosotros los que tenemos que hacerlo presente aquí y ahora, como Jesús lo hizo presente mientras vivió entre nosotros.

Jesús de Nazaret se identificó de tal manera con ese Reino, que pudo decir: "quien me ve a mí, ve a mi Padre". Esto no lo decía como segunda persona de la Trinidad, sino como ser humano que había llegado a la experiencia fundamental y había descubierto que su auténtico ser y Dios eran uno.

Los primeros cristianos descubrieron esta identificación, y muy pronto pasaron de repetir la predicación de Jesús a predicarle a él como modelo.

Surge entonces la magia de un nombre, Jesucristo. Jesús el Cristo, el Ungido. El soporte humano de esta nueva figura queda determinado por la cualidad de Ungido, Mesías. Lo determinante es que es "Ungido". Lo que Jesús manifiesta de Dios, es más importante que el sustrato humano en el que se manifiesta lo divino.

Pero debemos tener siempre muy claro que los dos aspectos son inseparables. No puede haber un Jesús que no sea Ungido. Cristo no es exactamente Jesús de Nazaret, sino la impronta de Dios en ese Jesús. El Reino que es Dios, es el Reino que se manifiesta en Jesús. Desde esta perspectiva se puede hablar con toda propiedad de Cristo Rey.

Pero para poder aplicar a Jesús ese título, debemos despojarlo de toda connotación de poder, fuerza o dominación. Jesús condenó toda clase de poder. Pero no sólo condenó al que somete, condenó con la misma rotundidad a aquel que se deja someter. Este aspecto lo olvidamos y nos conformamos con acusar a los que dominan.

Jesús quiere seres humanos completos, es decir, libres. Jesús quiere seres humanos ungidos por el Espíritu de Dios, que sean capaces de manifestar lo divino a través de su humanidad. Tanto el que esclaviza como el que se deja esclavizar, deja de ser humano y se aleja de lo divino.

Bien entendido que la más nefasta de todas las opresiones es la que se hace en nombre de Dios. La opresión religiosa es capaz de llegar a lo más profundo del ser.

Emplear términos militares, como "guerrilleros de Cristo", "cruzados de Cristo", para designar personas o asociaciones que pretenden estar muy vinculadas a Jesús, es muestra evidente de una tergiversación del evangelio.

Cada vez que rezamos el padrenuestro, decimos: "Venga tu Reino". No nos referimos a una imposición por la fuerza, o que tenga que venir de alguna parte externa. Queremos expresar un deseo de que cada uno de nosotros haga presente a Dios como lo hizo Jesús, actuando como lo hubiera hecho él mismo si estuviera en nuestro lugar.

Y todos sabemos perfectamente como actuó Jesús: desde el amor, la comprensión, la tolerancia, el servicio. Todo lo demás es palabrería. Ni programaciones ni doctrina, ni ritos, sirven para nada si no entramos en la dinámica del Reino.

Jesús quiere que todos seamos reyes, es decir que no nos dejemos esclavizar por nada ni por nadie. Cuando responde a Pilatos, no dice "soy el rey", sino soy rey. Con ello está demostrando que no es el único, que cualquiera puede descubrir su verdadero ser y actuar según esa exigencia.

Dios, al crear no queda al margen de lo creado, sino que sigue en la criatura como fundamento esencial, arropando, envolviendo, consumiendo la escoria de cada criatura, hasta que sólo quede de ella lo que hay de Dios.

Meditación-contemplación

"No es de este mundo", no quiere decir que es un reino para el más allá.

Quiere decir que no es un reino como los que conocemos aquí.

El reinado de Jesús, es el reinado de Dios

es el reinado del amor, del servicio a los demás, de la entrega total.

...................

Cristo es rey porque es Señor de sí mismo.

Lo que hay de Dios en él, gobierna todo su ser.

Nada de lo que él es, queda fuera de la influencia divina.

De igual manera, estás llamado a ser tú mismo, rey.

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Jesús le dice a Pilatos: Yo he venido para ser testigo de la Verdad.

Porque es Verdad, porque es auténtico, es Rey de sí mismo.

En él la parte espiritual reina sobre la sicológica y la biológica.

Ahí tienes la manera de llegar a ser rey.

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/1562-un-reino-distinto-pero-no-para-el-m%C3%A1s-all%C3%A1.html

Ilustración: Ben Denison.

León XIV: https://www.youtube.com/watch?v=Opb1CeyFIXs


Cardenal Porras: https://www.youtube.com/watch?v=P4oq3AWl6RM


Monseñor Biord: https://www.youtube.com/watch?v=SNJ3aDp-ZRE






Padre S. Martín. Poner a Cristo en el centro: Diaconado femenino y homosexualidad: tensión entre doctrina y pastoral.

sábado, 11 de octubre de 2025

Somos un Nosotros

CRECER EN COMPASIÓN Y EN GRATITUD

Enrique Martínez Lozano

(San Lucas, 17: 11-19)

La lepra –si bien este término se refería a diversas afecciones de la piel, de diferente gravedad- era una enfermedad temida, debido a las tremendas consecuencias sociales y religiosas para la persona que la padecía.

Considerados pecadores y condenados al ostracismo, alejados de cualquier población y de todo contacto humano, con prohibición expresa de acercarse a cualquier persona sana, los leprosos malvivían, esperando la muerte, en colonias más o menos numerosas.

Se comprende que, en esa situación, pidieran compasión. Siempre necesitamos que los demás "se pongan en nuestra piel", comprendan nuestra situación y nuestro comportamiento. Pero esa necesidad se hace acuciante cuanto más débiles y vulnerables nos sentimos.

Ese es el significado profundo del término "compasión": sentir con el otro y actuar en consecuencia, buscando remedio a la situación de necesidad.

Jesús los envía a los sacerdotes –según la ley, un leproso solo podía reintegrarse en la sociedad cuando un documento del sacerdote certificaba que estaba curado- y por el camino sanan.

Y el texto recalca –incluso enfatizando la extrañeza de Jesús- que solo uno de ellos vive la gratitud.

Compasión y Gratitud son dos actitudes básicas que, por un lado, expresan la madurez de la persona y, por otro, hacen posible una convivencia armoniosa y constructiva.

Pero, como toda actitud, como todo arte, requieren de un cuidado expreso y cotidiano. Desde la aceptación del lugar donde cada cual se encuentra en la vivencia de las mismas, siempre es posible dar pasos en esa doble dirección, favoreciendo conscientemente ser compasivos y agradecidos.

Insisto en la importancia de la aceptación previa, porque las dificultades para vivirlas suelen ser muy antiguas, grabadas incluso en nuestro cerebro y, sobre todo, inconscientes.

Los neurocientíficos están descubriendo las bases neurológicas de la compasión. Según Daniel Siegel, "el cerebro es un órgano social... Hemos nacido para ser un «nosotros»" (D.J. SIEGEL, Mindsight. La nueva ciencia de la transformación personal, Paidós, Barcelona 2011, pp.278 y 334).

Las llamadas "neuronas espejo" actúan como antenas que captan las intenciones y los sentimientos de los demás creando en nosotros una resonancia emocional y haciendo que imitemos su conducta. Neurológicamente, ahí se funda la capacidad de empatía y de compasión. Cuando, por determinadas carencias emocionales, esos circuitos se han apagado, aquellas capacidades quedarán mermadas o incluso sofocadas.

Por ejemplo, en casos de familias en las que se vive un apego no seguro –inseguro, ambivalente, evitador-, no suele haber momentos de resonancia que creen un «nosotros». "Cuando mis circuitos de resonancia se activan puedo sentir lo que siente otra persona... Sin embargo, si no me puedo identificar con nadie, esos circuitos de resonancia se acabarán apagando. Veré a los demás como objetos, como «ellos» y no como «nosotros». No activaré los circuitos necesarios para ver que los demás también tienen una vida mental interior. Esta desactivación de los circuitos de la compasión puede ser una explicación de nuestra violenta historia como especie" (Ibid., p.332).

Se ha comprobado que, cuando se ha vivido un "apego evitador", el niño tiende a cerrar los circuitos cerebrales que buscan cercanía y conexión; es decir, apaga el hemisferio derecho relacional, emocional y centrado en lo somático. Desconecta de su mundo interior de sentimientos y sensaciones corporales, hasta quedar desvinculado de su realidad subcortical. Por otro lado, cuando se ha vivido un "apego inseguro", la persona adulta suele verse inundada de sentimientos dolorosos que parecen desbordarla. Las reacciones sin control indican que la corteza prefrontal se desconecta y que los procesos del hemisferio derecho anulan la influencia equilibradora del hemisferio izquierdo.

Pues bien, a partir de la aceptación de lo que cada cual puede vivir, es posible ir creciendo en compasión y en gratitud. Y, probablemente, el buen camino empiece por desarrollar una compasión sana hacia sí mismo que, progresivamente, se extienda a los demás.

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/4194-crecer-en-compasion-y-en-gratitud.html

Ilustraciones: Maurice de Sully, inicial, y James Christensen ("Ten lepers"), posterior.

Padre S. Martín: Exhortación Apostólica "Dilexi te" de León XIV:

https://www.youtube.com/watch?v=kTP8SD9EvvU






Monseñor Biord: 

https://www.youtube.com/watch?v=jTNLgzUzmbs&list=RDjTNLgzUzmbs&start_radio=1


Padre Cervantes: https://www.youtube.com/watch?v=rRqv9tsRezQ

Monseñor Munilla: https://www.youtube.com/watch?v=M4PdJGfjvKc

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY