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sábado, 22 de noviembre de 2025

¡Viva Cristo Rey!

UN REINO DISTINTO PERO NO PARA EL MÁS ALLÁ

(San Lucas, 23: 35-43)

Fray Marcos [Rodríguez]

El último domingo del año litúrgico se dedica a Jesús. Toda la liturgia tiene como principio y como fin al mismo Jesús. En realidad los distintos tiempos litúrgicos son un proceso que quiere recordar la trayectoria humana de Jesús. Comienza en Adviento con la preparación a su nacimiento, y termina con la fiesta que estamos celebrando como culminación más allá de su vida terrena.

Como todo ser humano nació como un proyecto que se fue realizando durante toda su vida y que culminó con la plenitud de ser que expresamos con el título de Rey. Pero Jesús respondió a Pilato que su Reino no era de este mundo. Pues a pesar de ello nosotros no estamos de acuerdo con lo que dijo Jesús y le proclamamos Rey del universo. Claro, nosotros sabemos mucho mejor que él lo que es y lo que no es. Por desgracia, ahora no está aquí para poder llevarnos la contraria.

Soy muy consciente de que el sentido que quiero dar a esta fiesta no va a ser el que le dio Pío XI hace más de ochenta años; ni siquiera el que hoy le dan la mayoría de los cristianos. No pongo en duda el título, sino la manera de entenderlo.

Con el evangelio en la mano, ¿podemos seguir hablando de "Jesús rey del universo"?

  • Un Jesús que luchó contra toda clase de poder.
  • Un Jesús que rechazó como tentación, la oferta de poseer todos los reinos del mundo.
  • Un Jesús que dijo: Si no os hacéis como niños no entraréis en el Reino de Dios.
  • Un Jesús que invitó a sus seguidores a no someterse a nadie.
  • Un Jesús que dijo que no venía a ser servido, sino a servir.
  • Un Jesús que dijo a los Zebedeo: "El que quiera ser grande que sea el servidor, y el que quiera ser primero que sea el último.
  • Un Jesús que cuando querían hacerlo rey, se escabulló y se marchó a la montaña; por cierto, con gran cabreo de los apóstoles que se fueron en la barca sin esperarlo.

Podríamos hacer más referencias, pero creo que está claro el sentir de los evangelios.

Las palabras Rey, Padre, Hijo, Mesías, Pastor, tienen gran riqueza de significados simbólicos, tanto en el AT como en el Nuevo. Pero esos significados quedan pulverizados en cuanto tomamos las palabras en su significado literal.

En todas las épocas, ha habido grupos religiosos que se han empeñado en interpretarlas literalmente; y eso ha llevado a la religión a callejones sin salida. Toda interpretación fundamentalista del cristianismo que concluye con el uso de la fuerza, nace de ahí; desde las cruzadas de la Edad Media, hasta los "Cruzados" de ahora. No digamos nada de los "Guerrilleros de Cristo". Pero el sentido metafórico o simbólico de esas palabras nos puede abrir un horizonte nuevo.

Si he escogido esas cinco palabras como ejemplo, no ha sido por casualidad. Todas están relacionadas entre sí y no se puede entender separando unas de otras.

La idea de un "rey", en Israel, fue más bien tardía. Mientras fueron un pueblo nómada no tenía sentido pensar en un rey. Sólo cuando llegaron a Canán y se establecieron en las ciudades conquistadas, sintieron la necesidad de copiar sus estructuras sociales y le pidieron a Dios un rey.

Esa petición de un rey fue interpretada por los profetas como una apostasía, porque para el pueblo el único rey debía ser Yahvé. Encontraron la solución convirtiendo al rey en un representante de Dios.

Para erigir a una persona como rey, se le ungía. Es lo que significa exactamente Mesías (Ungido). La unción le capacitaba para una misión: conducir al pueblo en nombre de Dios. De ahí que desde ese momento se le llamara hijo de Dios. Lo propio de un hijo es actuar como el padre, en lugar del padre. También se le llamaba padre del pueblo y pastor del pueblo. Lo mismo que Dios, era padre y pastor para su pueblo. El que era elegido como rey era ungido, hijo, pastor y padre.

Una clave para entender la fiesta de hoy las podemos encontrar en el mismo evangelio que acabamos de leer. En primer lugar, el letrero que Pilatos puso sobre la cruz, era una manera de mofarse, no de Jesús, sino de las autoridades judías que se lo habían entregado. Es curioso que nosotros hayamos ampliado el ámbito de su realeza a todo el universo. ¿Para escarnio de quien?

Los soldados también le colocaron una corona y un cetro para reírse de él. ¿Creéis que Jesús se hubiera encontrado más cómodo con una corona de oro y brillantes y con un cetro cuajado de piedras preciosas?

Las autoridades, el pueblo, los soldados, uno de los ladrones, le piden que se salve; pero Jesús no bajó de la cruz. Desde el desierto hasta la cruz, le acompaña la tentación de poder. Jesús se salvó, pero no como esperaban los que estaban a su alrededor.

Hoy seguimos esperando, para él y para nosotros, esa misma salvación que se negó a realizar. No queremos oír hablar de la salvación que él consiguió muriendo y entregándose a los demás. Nos negamos a admitir que nuestra salvación pueda consistir en dejarnos aniquilar por los que nos odian.

La plenitud del hombre es el servicio hasta la muerte. Si seguimos esperando la salvación externa, de seguridad, de poder o de gloria, quedaremos decepcionados como ellos. Jesús será Rey del Universo, cuando la paz y el amor reinen en todos los rincones de la tierra. Cuando todos seamos testigos de la verdad.

Para entender correctamente la fiesta que estamos celebrando, debemos partir de un hecho: el centro de la predicación y actuación de Jesús fue "el Reino de Dios". Nunca se predicó a sí mismo ni revindicó nada para él. Todo lo que hizo y todo lo que dijo, hacía siempre referencia a Dios. Con esa proyección radical hacia su Padre, hizo presente el "Reino que es Dios".

El Reino de Dios, el Reino de Cristo, no es una realidad que haga referencia directa a Dios o a Cristo. El Reino de Dios es una realidad que hace referencia a nosotros. Ni Dios ni Jesús pueden hacer nada por implantar su Reino al margen de nuestra actuación. Somos nosotros los que tenemos que hacerlo presente aquí y ahora, como Jesús lo hizo presente mientras vivió entre nosotros.

Jesús de Nazaret se identificó de tal manera con ese Reino, que pudo decir: "quien me ve a mí, ve a mi Padre". Esto no lo decía como segunda persona de la Trinidad, sino como ser humano que había llegado a la experiencia fundamental y había descubierto que su auténtico ser y Dios eran uno.

Los primeros cristianos descubrieron esta identificación, y muy pronto pasaron de repetir la predicación de Jesús a predicarle a él como modelo.

Surge entonces la magia de un nombre, Jesucristo. Jesús el Cristo, el Ungido. El soporte humano de esta nueva figura queda determinado por la cualidad de Ungido, Mesías. Lo determinante es que es "Ungido". Lo que Jesús manifiesta de Dios, es más importante que el sustrato humano en el que se manifiesta lo divino.

Pero debemos tener siempre muy claro que los dos aspectos son inseparables. No puede haber un Jesús que no sea Ungido. Cristo no es exactamente Jesús de Nazaret, sino la impronta de Dios en ese Jesús. El Reino que es Dios, es el Reino que se manifiesta en Jesús. Desde esta perspectiva se puede hablar con toda propiedad de Cristo Rey.

Pero para poder aplicar a Jesús ese título, debemos despojarlo de toda connotación de poder, fuerza o dominación. Jesús condenó toda clase de poder. Pero no sólo condenó al que somete, condenó con la misma rotundidad a aquel que se deja someter. Este aspecto lo olvidamos y nos conformamos con acusar a los que dominan.

Jesús quiere seres humanos completos, es decir, libres. Jesús quiere seres humanos ungidos por el Espíritu de Dios, que sean capaces de manifestar lo divino a través de su humanidad. Tanto el que esclaviza como el que se deja esclavizar, deja de ser humano y se aleja de lo divino.

Bien entendido que la más nefasta de todas las opresiones es la que se hace en nombre de Dios. La opresión religiosa es capaz de llegar a lo más profundo del ser.

Emplear términos militares, como "guerrilleros de Cristo", "cruzados de Cristo", para designar personas o asociaciones que pretenden estar muy vinculadas a Jesús, es muestra evidente de una tergiversación del evangelio.

Cada vez que rezamos el padrenuestro, decimos: "Venga tu Reino". No nos referimos a una imposición por la fuerza, o que tenga que venir de alguna parte externa. Queremos expresar un deseo de que cada uno de nosotros haga presente a Dios como lo hizo Jesús, actuando como lo hubiera hecho él mismo si estuviera en nuestro lugar.

Y todos sabemos perfectamente como actuó Jesús: desde el amor, la comprensión, la tolerancia, el servicio. Todo lo demás es palabrería. Ni programaciones ni doctrina, ni ritos, sirven para nada si no entramos en la dinámica del Reino.

Jesús quiere que todos seamos reyes, es decir que no nos dejemos esclavizar por nada ni por nadie. Cuando responde a Pilatos, no dice "soy el rey", sino soy rey. Con ello está demostrando que no es el único, que cualquiera puede descubrir su verdadero ser y actuar según esa exigencia.

Dios, al crear no queda al margen de lo creado, sino que sigue en la criatura como fundamento esencial, arropando, envolviendo, consumiendo la escoria de cada criatura, hasta que sólo quede de ella lo que hay de Dios.

Meditación-contemplación

"No es de este mundo", no quiere decir que es un reino para el más allá.

Quiere decir que no es un reino como los que conocemos aquí.

El reinado de Jesús, es el reinado de Dios

es el reinado del amor, del servicio a los demás, de la entrega total.

...................

Cristo es rey porque es Señor de sí mismo.

Lo que hay de Dios en él, gobierna todo su ser.

Nada de lo que él es, queda fuera de la influencia divina.

De igual manera, estás llamado a ser tú mismo, rey.

.................

Jesús le dice a Pilatos: Yo he venido para ser testigo de la Verdad.

Porque es Verdad, porque es auténtico, es Rey de sí mismo.

En él la parte espiritual reina sobre la sicológica y la biológica.

Ahí tienes la manera de llegar a ser rey.

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/1562-un-reino-distinto-pero-no-para-el-m%C3%A1s-all%C3%A1.html

Ilustración: Ben Denison.

León XIV: https://www.youtube.com/watch?v=Opb1CeyFIXs


Cardenal Porras: https://www.youtube.com/watch?v=P4oq3AWl6RM


Monseñor Biord: https://www.youtube.com/watch?v=SNJ3aDp-ZRE






Padre S. Martín. Poner a Cristo en el centro: Diaconado femenino y homosexualidad: tensión entre doctrina y pastoral.

sábado, 19 de noviembre de 2022

Guerra espiritual del reino de Dios

Último domingo C del TO

20 noviembre 2022
“HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO” (Lc 23, 35-43)
(Diálogo sobre el Evangelio de hoy: Cristo Rey
José Martínez de Toda, S.J.
Hoy es la fiesta de Cristo Rey, ¿y lo vemos en el evangelio en una cruz?
Así es. Es una contradicción. A los reyes se les ve sentados en tronos, rodeados de damas superadornadas y de caballeros elegantes, que los adulan y veneran. En cambio aquí Jesús está medio desnudo, colgado de una cruz, y rodeado de gente que se burla de Él.
¿Quiénes son los que más se burlan de Él?
Hay tres grupos de personas, que se mofan de Jesús (vv. 35-39): los líderes, los soldados y el criminal que lo ridiculiza.
-Los líderes dicen, “¡A otros salvó: sálvese a sí, si éste es el Mesías, el elegido
de Dios!” (v. 35). Dios lo había llamado ‘elegido’ en la Transfiguración, “Éste es mi Hijo, mi Elegido; ¡escúchenle!” (9:35). También lo llamó así Isaías: “Mi elegido, en el que mi alma se deleita.” (Is 42: 1).
-Los soldados dicen, “¡Si tú eres el Rey de los Judíos, sálvate a ti mismo!” (v. 37). Y le daban vinagre para beber, que era como un insulto. “Y habían puesto sobre él un título: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS” (v. 38) para informar a los que pasaban por qué era crucificado. Roma esperaba así impedir levantamientos futuros.
-El criminal dice: “Si tú eres el Cristo, sálvate á ti mismo y a nosotros.” (v. 39).
Pero Cristo no pretende salvarse a sí mismo, como le piden los que se burlan de Él al pie de la cruz. Es a los demás, como al buen ladrón, a quienes quiere salvar. Anuncia un Reino de perdón y de paz que logra la reconciliación a base de la propia entrega.
No representa al poder sino al anti-poder; no es la figura del que recibe pleitesía y es socialmente reconocido, sino la imagen de la descalificación y la mofa.
“Lo esperaban como rico, y habitó entre la pobreza.
Lo esperaban poderoso, y un pesebre fue su hogar.
Lo esperaban un guerrero, y fue paz toda su guerra.
Lo esperaban rey de reyes, y servir fue su reinar” (Homilética 2010/3. Sal Terrae, p. 523).
Este rey no manda ni oprime, no lucra de sus vasallos, es, con su libertad total desde la cruz, la garantía de la salvación y la promesa de un mundo nuevo.
Él se preocupa por el buen ladrón, como siempre se preocupó de los pobres, las mujeres, los niños, los proscritos y los gentiles.
Pero hubo quienes no se burlaron de Jesús en la cruz…
Más bien, eran personas que sufrían viendo a Jesús así:
-Las santas mujeres con María, la madre de Jesús, y Juan.
-El pueblo, que miraba y callaba.
-El buen ladrón, que pone en Él su esperanza.
-El Centurión, que al final exclama: “Verdaderamente este hombre era justo” (v. 47).
¿Le gustaba a Jesús que lo llamaran rey?
Jesús rehúye y esquiva este título a lo largo de su vida. Después de la multiplicación de los panes, querían proclamarlo rey, y Él tiene que esconderse en lo alto de una montaña.
Después Él sólo lo admite de rebote y con matices y distingos. Lo usa porque tuvo que adaptarse a la cultura y forma de hablar de entones.
Pero, ¿Él habló mucho del ‘Reino de Dios’?
Efectivamente. Más aún, ése fue el tema central y casi obsesivo de su mensaje; con él soñaba y a él vivió consagrado por entero: “Venga a nosotros tu Reino”.
El Reino de Dios se da cuando se reconoce la soberanía de Dios frente a la tiranía y explotación del hombre. En ese sentido Él será rey porque proclama e inaugura un Reino, adonde ‘ha entrado a traer vida y vida en abundancia’, y donde tiene un poder liberador de pobres y oprimidos.
¿Cuáles son las características de este rey, de Cristo Rey?
1ª - Cristo rey es rey-pastor. Pastorear no es desde luego tener poder o dominar por la fuerza: más bien es guiar, orientar, preocuparse del rebaño, y atender y preocuparse por las ovejas heridas y perdidas.
2ª - Cristo es rey-juez a favor de los indefensos. Este rey-juez garantiza y administra una verdadera justicia a favor de los más necesitados. “Un rey que defiende a los humildes del pueblo, socorre a los hijos del pobre y quebranta al explotador” (Sal 72, 4). La sensibilidad y preocupación por la justicia social es la piedra de toque de este rey.
¿Qué armas usó Jesús en la guerra espiritual del reino de Dios?
Él usó las armas de la verdad y del amor.
Cristo es la verdady el sentido último de todas las cosas, principio y fin de la creación, alfa y omega, el líder que guía nuestros pasos. “Todo el que es de la verdad escucha mi voz”. La verdad de la palabra de Dios es una espada afilada contra los enemigos del reino.
Esta espada, esgrimida con amor y mansedumbre, como Jesús lo hizo, es la que extiende su reino en la tierra: “Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón”.
Éste es el camino para mostrar en nuestra vida diaria que Jesucristo es de verdad nuestro rey: cultivando y viviendo en nuestras vidas la forma de ser amable y humilde de Cristo: “Jesús, manso y humilde de corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo”.
El reinado de Cristo está fundamentalmente no en la fuerza ni en el poder, sino en la debilidad de la cruz y en la reconciliación. Su reinado es humilde y servicial, un reinado de amor, de perdón y de misericordia.
Precisamente lo que se ve en la cruz es lo que revela el verdadero ser de Jesús y su procedencia: “el escándalo de la cruz” (I Cor 1,22-25).
La cruz es el símbolo de todo lo que había enseñado y vivido Jesús. Es su última lección. El último servicio para toda la humanidad.
Jesús es el Rey que no aparenta ser Rey, pero para nosotros, los creyentes, este Rey que sirve hasta la entrega total de su vida, que muere y que es objeto de burla, es el que nos sana, nos perdona, nos redime, nos libera del enemigo y nos abre las puertas de la vida y del reino presente y futuro.
Y él nos asegura: “Mi reino no es de este mundo”, es decir, no se rige por los criterios de este mundo. Pero un día, el mundo entero, la creación entera, será su reino.
Fuente: Correo electrónico (Román Mendoza).
Ilustración: Regina Ammerman.



Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY