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miércoles, 24 de enero de 2024

La otra sucesión presidencial

LA SUCESIÓN DE MACRON

Luis Barragán

Valga la conjetura, quizá por una cultura cinematográfica que rinde culto a piezas de una extraordinaria acción y efectos especiales, las noticias más atractivas están pintadas por el drama y la tragedia.  Suficientemente impactante, la violencia escenificada en Ecuador, incluyendo el secuestro de las personas que conducían un programa de televisión, recientemente, conmovió al mundo entero y, seguida, nos condujo a la crisis de Estado que sufrimos en América Latina que no guarda mucha distancia con las de los países catalogados del primer mundo, como Francia, objeto de diferentes atentados terroristas, frustrados o consumados. Sin embargo,  los hechos, mal que bien, dado de un modo u otro, suscitan el debate de fondo, de algún fondo, en el norte al mismo tiempo que, en el sur, pasamos la página con el “amanecerá y veremos”.

Algunas veces, lectores de Michel Houellebecq, estamos pendientes de la afinación de los escenarios que le depara el porvenir a los franceses. Juzgando por el novelista, al menor descuido, puede alcanzar el poder un musulmán que pasará por moderado, o le tocará a la sempiterna representante de la ultraderecha, aunque nada de esto lo percibimos desde un país crecientemente aislado, como Venezuela, atrapado en el violento batiburrillo del rentismo petrolero que ya no es ni siquiera modelo.

Semanas atrás, Emanuel Macron despidió como primer ministro a la delgada mujer de entrados años filtrados por los lentes, Élisabeth Borne, y, en su lugar, designó a Gabriel Attal, con apenas 34 años de edad y, naturalmente, portador de una corta experiencia burocrática. Éste ya se ha hecho acreedor de la crítica opositora, siendo la más lapidaria la de Jean-Luc Melénchon al considerar que recupera su cargo de vocero gubernamental desapareciendo simultáneamente el de premier.

Inevitable pensar en el futuro del país galo, una potencia nuclear sometida a la más dura prueba por el oleaje migratorio sobre todo de origen islámico que solivianta los extremos. No por casualidad, la conocida Marine Le Penn está experimentando una ruta hacia el centro político que le convierta en la mandataria nacional, como jamás lo imaginó su padre.

Attal funge ahora como el delfín presidencial y, a menos que sea un genio de las artes políticas, no será fácil ni pronta su maceración para la sucesión de Macron, quien ha de pensar en los venideros comicios y esos extremos ya aludidos. Por cierto,  parece que no llama la atención su condición de homosexual en el exterior, y entre los venezolanos tampoco, excepto una diferencia, apreciada desde nuestra perspectiva heterosexual: los hay en las profundidades del closet que, aún desempeñando el oficio político, autocensurándose, les niegan representación a sectores también importantes de la sociedad.

Composición gráfica: LB. 

24/01/2023:

https://guayoyoenletras.net/2024/01/24/la-sucesion-de-macron/

domingo, 24 de abril de 2022

La tercera vuelta

De una Le Pen que queda pendiente

Luis Barragán

“… Se consolaba bebiendo pastis y votando a Le Pen”

Michel Houellebecq  (*)

 

Fenómenos como el consabido del Brexit, por ejemplo, no aparecen gratuita,  repentina y brutalmente. Por sorpresivos que fueren, los eventos políticos surgen de procesos más de las veces soterrados, silenciosos e inadvertidos que se resisten a cualquier carta astral, tardando los especialistas en explicarlos.

            De muy relativo interés para los venezolanos, hoy, los franceses concurren de nuevo a las urnas en la búsqueda del mayor consenso posible en torno a la titularidad del poder político. Macron luce como el favorito por un ya cómodo margen de diferencia, aunque es de suponer que las restantes fuerzas políticas (y sociales) harán causa común frente a la tozuda adversaria que nadie puede subestimar. No obstante, lejos de toda simpatía por Le Pen, los británicos demostraron que se le puede salir la rueda a cualquier carreta y en cualesquiera latitudes.

            Para expresarlo de alguna manera, hay un natural mercado político que ha interpretado exitosamente la candidata por varios lustros, con diferentes expresiones y derivaciones, pues, como ocurre en la cercana España, la demanda por un control legal, justo y razonable de la inmigración, suele confundirse con el más atávico racismo y así lo vemos, a propósito de la guerra ucraniana: en nombre del europeísmo, hay unos que son más refugiados que otros. Luego, evidentemente, la mayor oxigenación y reivindicación la experimenta una ultraizquierda que, paradójicamente, en otros países, añadidos los de la hermandad bolivariana (o descaradamente chavista, a falta de un mejor adjetivo), es la que miserablemente provoca los masivos desplazamientos, convertidos en una novedosa y perversa arma política.

            El balotaje tiene por principal virtud la de actualizar y moldear un centro eficaz  y, aunque los sondeos de opinión la descarten,  sabiendo darle la suficiente plasticidad, en esta o en las venideras elecciones, Le Pen o su posible reemplazo, podría hacerse de un inesperado triunfo,  ora por el inspirado realismo que la fuerce a una sana moderación, ora por la estrategia de radicalización de las peores condiciones del país,  según interese a las fuerzas islámicas o de la ultraizquierda dispuestas al posterior asalto del poder. Triunfo que puede ir más allá de los sectores que se sienten inexorablemente fracasados, antes apenas consolados por la hija de Jean-Marie.

            La señalada contradicción entre la Francia de la ciudad y la del campo puede dar paso a otras de una mayor gravedad, acaso, postergadas por situaciones como la guerra a un costado del continente. Por lo pronto, las elecciones y el modo de hacerlas en Francia, lucen extrañas y distantes a los venezolanos después de padecer más de veinte años de fraudes plebiscitarios.

(*)           Las partículas elementales”. Editorial Anagrama, Barcelona, 1999: 190.

Capturas de pantalla: https://www.youtube.com/watch?v=PYr4IAjboAE

23/04/2022:

http://opinionynoticias.com/internacionales/37077-le-pen

martes, 19 de abril de 2022

Ganan los perdedores, pierden los ganadores

FRANCIA, SEGUNDO ASALTO

Beatriz De Majo  

Son muchos los que se inquietan por la suerte de la Unión Europea si la balanza de las elecciones de Francia se inclina hacia el lado de Marine Le Pen. Sin duda que los círculos liberales con vocación integracionista no están durmiendo tranquilos, pero hay algo que es preciso tener claro y es que esta contienda no va a tener como objetivo dirimir el europeísmo de los votantes galos sino la aprobación de la gestión de Emmanuel Macron de manera de apoyar o impedir un segundo mandato.

Los franceses ya no se dividen más entre los que votan por la izquierda y los que votan por la derecha. La batalla que se anuncia en la segunda vuelta presidencial podría ser más bien entre la Francia rural – la France Oubliée (Francia olvidada), como la llama la candidata de la Agrupación Nacional- y la Francia citadina, cada día más rica y más distante. Aun así, y a pesar de los esfuerzos de Marine por hacerse de la buena pro de los olvidados, es en extremo difícil que pueda remontar la cuesta que la separa en intención de voto del presidente Emmanuel Macron que compite por la reelección.

The Economist ha sacado las cuentas: solo dos presidentes has sido reelectos en el último medio siglo, lo que es demostrativo de la censura a sus gestiones que ejerce el electorado al votar. Con 30% de la votación en la primera vuelta, el hombre exhibe un récord único como incumbente en los últimos 35 años. Casi 1 de cada 3 de sus compatriotas le otorgaron su confianza en esta ocasión, 4 puntos más que en la elección de 2017 cuando también se midió con Le Pen.

Alguien argumentará que con la aritmética no se ganan elecciones y no le falta razón. Aun tomándola en cuenta, la líder ultraderechista se encuentra hoy apenas a 7 puntos de distancia y si no le pisa los talones al presidente en funciones, una sorpresa no puede descartarse.

Pero Macron se está presentando a esta justa con una buena hoja de recorrido, particularmente en lo que respecta al poder adquisitivo de los franceses: el empleo ha crecido sensiblemente durante su mandato, la productividad ha dado un salto cualitativo y el acceso a la educación y preparación técnica de los ciudadanos ha mejorado en los últimos 5 años, ha bajado los impuestos, especialmente para la clase media trabajadora, y todo ello ha sido alcanzado en contravía de los estragos de la pandemia del covid 19. Tiene un importante lunar, no obstante, que tiene que ver con el tema de las pensiones, así que en este segmento de los mayores la abogada Le Pen tiene tela para cortar y sin duda configura buena parte de su proyecto social. A Le Pen la votan electores decepcionados con la izquierda y este tema es también muy explotable.

En definitiva, son los votantes de Jean-Luc Mélenchon, el tercero con 22% de los sufragios, los que inclinarán la balanza de la nueva cita de la justa electoral francesa. Cuán rebeldes serán los izquierdosos franceses ante el deseo manifiesto del líder de la Francia Insumisa de no dar ni una papeleta a Marine es un ejercicio de adivinación. Posiblemente le sigan, pero no apoyar a Le Pen automáticamente no significa votar a favor del presidente. La opción de la abstención o el voto nulo está más viva que nunca.

La contienda entre los dos lideres es, de cara al país, un duelo a puñal porque lo que está en juego en Francia “no es concha de ajo”, como se dice usando los regionalismos latinos. Ciertamente la diatriba entre los franceses mundialistas y los patriotas no está resuelta a esta altura. Y aunque son las mismas personas las que se miden por segunda vez para dirigir el país, el libreto ahora es mucho más complejo.

¿Europa respira aliviada con la virtual fortaleza de Macron? No, aun no. Porque, aunque Le Pen haya dejado el tema en el silencio para la segunda ronda, ella sigue siendo la abanderada del abandono del europeísmo. Salir de OTAN es su norte y también salir de Europa sin Frexit (la salida de Francia, como el Brexit del Reino Unido). Su jugada maestra ha sido no defender a Putin a pesar de su cercanía ideológica. El francés medio es más listo que eso y la continuación de la guerra de Ucrania o su transformación en algo aún más amenazante para Europa los aterroriza.

A rezar toca.

Fotografía:

Jean-Luc Mélenchon: https://actu.fr/politique/election-presidentielle/presidentielle-2022-apres-emmanuel-macron-jean-luc-melenchon-et-valerie-pecresse-en-meeting_49898496.html

19/04/2022:

https://www.elnacional.com/opinion/francia-segundo-asalto/

LAS BARBAS DEL VECINO

David Trueba

Los españoles no sabemos qué pensar de la campaña presidencial francesa, que está a punto de concluir con su votación en segunda vuelta. Esto nos pasa porque el país vecino ha dejado de ser una ventana a la que asomarse. Entre otras cosas, porque hemos renunciado a aprender su idioma. Es cierto que la asignatura de Filosofía ha sido disminuida en los planes de estudio, pero la lengua que se habla al sur y al norte de nuestra frontera ha dejado inexplicablemente de ser importante, lo cual es una catástrofe. Para nosotros ahora la observación del país vecino es más una curiosidad que un espejo al que mirarse. Quizá, ya lo veremos, lo que suceda el domingo tenga ese poder de profecía sobre nuestro futuro político. Las alternativas al presidente Macron se han concentrado en partidos de confrontación, tanto en la derecha como en la izquierda. Marine Le Pen, gracias al impulso del divulgador nacionalista Zemmour, que capitalizó el debate durante meses, ha superado al veterano Mélenchon por unos miles de votos y se disputa la segunda vuelta con el presidente Macron. Pero Mélenchon se ha convertido en el vencedor de los perdedores y quizá Le Pen se consuele de nuevo con ser la perdedora de los ganadores.

Lo más evidente es que en democracia, tarde o temprano, casi todo el mundo alcanza la categoría de alternativa. Es solo una cuestión de paciencia. Fracaso tras fracaso se combate con ilusión tras ilusión. Pero ni fracaso ni ilusión son tan contundentes como se pintan. Lo que sucede es que los europeos están fatigados de la democracia y tratan de encontrarle los límites a la flexibilidad del sistema. Como nadie sabe valorar lo que tiene, lo hacen sin asumir del todo los riesgos, pero convencidos de que pase lo que pase, nada será grave. Esa curiosa tendencia de los niños por romper el juguete se ha consolidado en una sociedad algo infantilizada, que ha encontrado en las redes sociales una motivación comercial para poder ser tan ególatras y caprichosos como se alcance. Con referentes como Zuckerberg, Musk o Bezos no puede esperarse nada bueno. Lo templado tiene mala fama entre los buscadores de experiencias adrenalínicas. El otro día le escuché decir a una veterana lideresa política madrileña que moderación no era necesariamente una virtud. Por esa regla de tres, también honestidad ha dejado de ser un tinte positivo para convertirse en un rasgo de ingenuidad. Pues vale.

La debacle de los partidos de alternancia sistémica, como el socialista y el conservador, encabezados por dos mujeres experimentadas como Anne Hidalgo y Valérie Pécresse, confirma que bastó el personalismo de Macron para descapitalizarlos. Esta es la gran diferencia con el momento actual de la política española. Pero podría ser una diferencia poco duradera, pues pese a la fortaleza sistémica de nuestros dos grandes partidos, ambos esconden un punto débil bastante evidente. En los conservadores, la corrupción pertinaz y vocacional, unida a la escisión de un ala radical con la que ahora pactan sin otro remedio, como ranitas que transportan al escorpión. En los socialistas, una latente mediocridad que ofrece un flanco para que nazcan apuestas personalistas que devoren la idea de partido sólido. Es una pena que España ya no tenga como tuvo a Francia en su corazón, su pantalla, su kiosco, su librería y su estante de discos. Las barbas del vecino enseñan mucho.

Cuando un tema da mucho que hablar, lee todo lo que haya que decir.

Fotografías:

Valérie Pécresse : https://www.francetvinfo.fr/elections/regionales/resultats-des-elections-regionales-en-ile-de-france-valerie-pecresse-remporte-le-second-tour-avec-45-1-des-voix-selon-notre-estimation-ipsos-sopra-steria_4676969.html

Anne Hidalgo: https://www.letelegramme.fr/france/abstention-philippe-au-havre-hidalgo-a-paris-ce-qu-il-faut-retenir-du-second-tour-des-municipales-28-06-2020-12573824.php

18/04/2022:

https://elpais.com/opinion/2022-04-19/las-barbas-del-vecino.html

jueves, 14 de abril de 2022

El fin del viejo sistema: (des) chiraquizarse

MACRON Y LE PEN PASAN A LA SEGUNDA VUELTA DE LAS ELECCIONES EN FRANCIA

El presidente francés queda por delante de la pujante líder de la extrema derecha este domingo. La socialista Hidalgo sufre una debacle al obtener el 1,7% de los votos

Marc Bassets

El presidente Emmanuel Macron parte con ventaja en la batalla por la presidencia de Francia ante la líder de la extrema derecha Marine Le Pen, su rival en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el 24 de abril. El resultado de la primera vuelta, celebrada este domingo, le sitúa en una posición confortable, más de lo esperado, para la votación final. Y le permite creer que, aunque con menos distancia ante su rival que en 2017, ganará la elección y se mantendrá cinco años más en el palacio del Elíseo.

No es una ventaja irreversible. Y en las próximas dos semanas el centrista Macron deberá convencer a muchos franceses desencantados con su gestión de estos cinco años en el poder, o con una personalidad y un estilo que consideran altivo y elitista, para que le apoyen y eviten el acceso de Le Pen al poder. Macron no tiene nada ganado ante Le Pen, que ya fue su rival hace cinco años. Y haría mal en confiarse.

Pero el viento de pánico que en los últimos días, mientras los sondeos indicaban una subida constante de Le Pen, sopló entre muchos macronistas, también entre franceses moderados y en algunas cancillerías occidentales, ha amainado. Es posible que esta sensación de peligro inminente contribuyese en el último minuto a movilizar al electorado del presidente.

Macron sacó un 27,6% de votos con el 97% de votos escrutados, según los datos del Ministerio del Interior. Le sigue Le Pen con un 23,41%. Ambos, al ser los más votados, se clasifican para la segunda vuelta. En tercera posición quedó, cerca de Le Pen, el populista de izquierdas Jean-Luc Mélenchon, con un 21,95%. Algunas proyecciones indican que la ventaja de Le Pen sobre Mélenchon podría reducirse unas décimas al final del recuento.

Los tres suman más de siete de cada diez electores y aglutinan el voto útil de ciudadanos. Macron recibió votos de la derecha moderada y la izquierda moderada: ciudadanos asustados por la posibilidad de que Le Pen fuese la más votada y reforzase sus opciones de ser presidenta. Votantes de la izquierda más hostil al actual presidente concentraron su voto en Mélenchon. Y quienes habían sentido simpatías por Éric Zemmour, el tertuliano ultra que durante meses disputó el liderazgo de la extrema derecha a Le Pen, votaron a Le Pen.

El resultado de este movimiento hacia el voto útil es el mediocre resultado de Zemmour, con un 7,05%. Y el descalabro de Los Republicanos (LR), el partido histórico de la derecha moderada, y el Partido Socialista (PS). Valérie Pécresse, candidata de LR, sacó un 4,7%. Anne Hidalgo, del PS, un 1,7%. El ecologista Yannick Jadot se queda con un 4,5%.

La abstención, según las estimaciones, fue del 25,1%. En 2017 fue del 22,2%. El récord de abstención en la primera vuelta fue en 2002, con un 28,4%.

El catastrófico resultado de Hidalgo y Pécresse —candidatas de los dos partidos que durante décadas vertebraron Francia— sentencia el fin del viejo sistema político francés. Estas elecciones consolidan el duopolio entre Macron y Le Pen en el nuevo sistema, con una tercera pata que es la de la izquierda radical de Mélenchon.

Macron declaró: “Invito con solemnidad a nuestros conciudadanos, sea cual sea su sensibilidad y su elección en la primera vuelta, a unirse a nosotros. Algunos lo harán para frenar a la extrema derecha, y sé que esto no es un apoyo a mi proyecto. Lo respeto”. Le Pen dijo: “Llamo a todos los franceses, de todas las sensibilidades, a unirse al gran reagrupamiento nacional y popular que yo represento”.

Francia revivirá el 24 de abril el duelo del 7 de mayo de 2017, pero no será igual que hace cinco años. Le Pen ha suavizado su imagen y ha dejado de asustar a la mayoría de franceses. Según los sondeos, quedará mucho más cerca de Macron que en 2017, cuando el presidente derrotó a su rival con un 66% de votos frente a un 34%. Esta vez, cree tener posibilidades de llegar al palacio del Elíseo. 

Hidalgo, Jadot y Roussel llamaron a votar por Macron en la segunda vuelta. Pécresse dijo que votaría al actual presidente. Mélenchon evitó dar una consigna a favor de Macron o decir a quién votará él, pero repitió tres veces a sus seguidores: “No hay que dar ni un solo voto a la señora Le Pen”. Zemmour llamó a votar a Le Pen.

Es la primera vez, desde 1981, que una final se repite. Aquel año el socialista François Mitterrand batió al presidente Valéry Giscard D’Estaing, después de haber perdido ante él siete años antes. En 2002 los mandatos presidenciales pasaron de siete a cinco años. Desde que se abrevió el mandato, ningún presidente en el cargo ha salido reelegido. Nicolas Sarkozy perdió ante François Hollande y, cinco años después, este renunció a volverse a presentar.

Pero ahora Macron parte con una posición mucho más cómoda que ninguno de sus antecesores había disfrutado desde Mitterrand en 1988 ante Jacques Chirac. Y su ventaja sobre Le Pen es superior a la de 2017. En la primera vuelta, el actual presidente ganó con un 24,01% de votos. Le Pen sacó un 21,3%.

Al mismo tiempo, Le Pen mejora su resultado de hace cinco años. Si se suman a sus votos los de Zemmour, se acerca a un tercio del electorado. Y si se suman los votos de la extrema derecha a los de la izquierda populista —en el otro extremo del espectro ideológico, pero escépticos ante la UE y la OTAN, y con propuestas que impugnan el statu quo— suman casi la mitad los votos. Se dibuja en Francia un paisaje con un centro amplio del sistema y los consensos que han dominado desde la posguerra, y una oposición bicéfala que cuestiona este sistema.

Tras la primera vuelta, que deja eliminados a los 10 candidatos restantes, empieza una nueva campaña. Durante dos semanas, los dos clasificados deberán convencer a los electores de que son él, o ella, el más capacitado para dirigir durante los próximos años un país central en la Unión Europea, dotado de la bomba nuclear y con un sillón permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Con Macron y Le Pen como finalistas, se planteará en la campaña para la segunda vuelta un choque entre modelos opuestos para Francia y Europa.

Marine Le Pen saludaba este domingo a sus seguidores tras conocerse que pasa a la segunda vuelta de las presidenciales, según las primeras proyecciones de voto.

Un momento clave será el debate televisado, el 20 de abril. En 2017, Le Pen salió muy malparada del debate ante Macron por su falta de preparación y de dominio de los temas.

Le Pen, hija del patriarca ultra Jean-Marie Le Pen, es la tercera vez que concurre a unas presidenciales y la segunda en la que llega a la segunda vuelta. La candidata promete una reformulación profunda de la relación de Francia con la UE, una alianza con Rusia y un cambio constitucional que le daría manos libres para aplicar políticas más duras contra los inmigrantes y restaría derechos a los extranjeros que viven en Francia. Su campaña se ha centrado no en cuestiones tradicionales de la extrema derecha como la identidad, la inmigración o la inseguridad, sino en la subida de precios y en las medidas para aumentar salarios y llegar a fin de mes.

Para Macron, el objetivo estos días será convencer a los votantes, apáticos y sin la energía de 2017, de que él tiene una visión para Francia y de que su propuesta no es más de lo mismo tras cinco años marcados por las revueltas sociales y la pandemia. Insistirá en que, en un contexto de guerra en Europa, pueden fiarse de él para gestionar las crisis de los próximos años. E intentará retratar a Le Pen como una candidata inexperta en la gestión, amiga de la Rusia de Vladímir Putin en la política internacional y ultraderechista en la ideología. Su acceso al poder, argumentarán los macronistas, representaría un peligro para Francia y Europa.

El objetivo de Le Pen estas dos semanas será, de un lado, captar el voto del malestar y el descontento con un presidente que una parte de la población ve como un hombre elitista y arrogante que les desprecia. Y del otro, afianzar una imagen que lleva años cultivando y que en esta campaña parece haber conectado con una parte significativa del electorado. Ella se presenta como una líder próxima a los franceses de a pie, amable y humana. Se aleja tanto del estilo y la retórica que suelen asociarse con la ultraderecha histórica —agresivo y xenófobo— como de los líderes populistas recientes como Donald Trump, que conquistaron el poder a base de exabruptos y provocaciones.

Le Pen, dicen algunos expertos, se ha “chiraquizado”, neologismo que alude a Jacques Chirac, presidente entre 1995 y 2007, conservador moderado y recordado por los franceses por su bonhomía y proximidad al pueblo. Todo el esfuerzo de Macron consistirá en deschiraquizarla estos días, y el de Le Pen, en chiraquizarse todavía más.

Gráficas: 

Boris Maslard: https://la1ere.francetvinfo.fr/martinique/election-presidentielle-2022-en-martinique-la-campagne-du-second-tour-commence-1271868.html

Philippe Lopez: https://www.leparisien.fr/elections/presidentielle/emmanuel-macron-au-louvre-les-cinq-symboles-d-une-sequence-historique-08-05-2017-6928899.php

Pascal Guyot: https://www.sudouest.fr/elections/presidentielle/presidentielle-les-candidats-se-demultiplient-pour-convaincre-les-indecis-a-3-jours-du-vote-10500700.php

Ilustración: 

https://www.blagues-et-dessins.com/macron-le-pen/

10/04/2022:

https://elpais.com/internacional/2022-04-10/macron-y-le-pen-pasan-a-la-segunda-vuelta-en-francia-segun-las-primeras-estimaciones.html

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY