YO, EL CAIMÁN DE SARTENEJAS
Quien suscribe, el Caimán de Sartenejas, igualmente
conocido como El Babo de la Piscina Olímpica y el temible Cocodrilo de la Universidad
Simón Bolívar, desea agradecer a todos los medios de comunicación social y a
los gremios de la universidad que hayan por fin visibilizado mi penosa
existencia en la casa de estudios. Ciertamente, el orden de los Crocodylia,
género al que orgullosamente pertenezco, me envió a cursar estudios honrando una vieja tradición
familiar, pues, hubo antepasados que se hicieron notables entre la zona boscosa
y las lagunas que ya ni siquiera imaginan por su belleza y cuidado las nuevas
generaciones.
El caso está en que mi universidad, no otra que la
Simón Bolívar, entró en la debacle presupuestaria, el deterioro de la planta
física, la ruina económica del profesorado y la deserción forzada de los
estudiantes, desalarizados los obreros y empleados como ha caracterizado a toda
la educación superior en Venezuela. Empero, nombradas las autoridades
interventoras por 180 días para que hicieran las elecciones rectorales, ya
llevan casi cinco años creyéndose dueños del lugar, arrebatándole impunemente
la Casa del Profesor a quienes hacen el sacrificio de dar clases por cuatro
lochas (así dice mi abuelo), persiguiéndolos por razones enteramente políticas,
pretendiendo a estas alturas de la vida intervenir la Comisión Electoral en
nombre y en representación del gobierno en cuyo partido son más papistas que el
papa.
El caso está en que comencé a hacer hace varios años
natación para competir en las olimpiadas cocodrilescas, los fines de semana,
mientras la piscina estaba sola. Ocurrió que nos quedamos sin los autobuses de
la universidad, ya no podían en casa costearme los estudios, y tuve que optar
por quedarme a vivir en la cochinera que alguna vez mentaron piscina. No había
forma de pedir auxilio, porque el sitio estuvo por años desolado, criminalmente
abandonado, y si se perdió el cromo-vegetal que personalmente diseñó Carlos Cruz-Diez,
¿qué más podía esperar yo?; acotemos, precursores, los profesores consecuentemente
agremiados y unidos, descubrieron mi triste existencia, se preocuparon por
salvarme, como se esfuerzan por salvar la universidad misma, convirtiéndome en
causa y símbolo de la dignidad y autonomía universitaria, como de la liberta de
cátedra.
Además, causa y
símbolo de los estudiantes, de los egresados, de los obreros, de los
trabajadores, de la opinión pública que se sensibilizó por el inmenso problema de
una universidad que tiene un déficit alarmante de profesores. Hecha la denuncia
de mis condiciones de vida, jamás se les pasó por la cabeza matarme, convertirme
en una parrillada o en una cartera para damas y caballeros, sino conseguirme un
refugio acorde a mi linaje, un ambiente adecuada para mí y toda la prole,
planteando el asunto en las más altas esferas del Estado, como nunca hicieron
las autoridades que jamás se asomaron por mis predios.
Al mismo tiempo de agradecer esa magnífica solidaridad
con este servidor, reubicado gracias a la manifiesta preocupación de mi
comunidad universitaria que lo será por y para siempre, espero que prontamente
haya los libres comicios en Sartenejas y en la sede del Litoral Central para
tener un equipo rectoral legitimado por todos. De nuevo gracias y, con
entusiasmo, proclamo: ¡Gloria al Babo Pueblo!
Ilustraciones: Keigo y LB/ChatGPT.
17/05/2025:
https://lapatilla.com/2026/05/17/yo-el-caiman-de-sartenejas-por-luis-barragan/


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