MUCHOS MESES DE SOLEDAD
Absolutamente inesperado el presente siglo, cada uno
los acontecimientos que lo definen amerita de una necesaria y, en todo lo
posible, profunda reflexión. Y esa reflexión a la que nos referimos, nos lleva
a reivindicar la política y lo político en la búsqueda de los intérpretes más
capaces de expresar ese liderazgo que nunca saldrá de una caja de detergentes.
Demandar la densidad de un pensamiento para la acción
correspondiente, es fácil, demasiado fácil, pues, lo difícil es lograrlo sin la
extensión e intensidad de un debate que acá es hoy difícil de dar libérrima y
públicamente. Es de suponer que, fuera del país, sin la presión y tensión
inmediata de las circunstancias de cualquier ralea, hay condiciones para ello,
sobretodo, sintiéndose muy firme el compromiso con el país en medio de las
labores personales de supervivencia.
Más allá de las fronteras, luce natural la
multiplicidad de aplicaciones, programas, podcasts, testimoniales, entrevistas
y reseñas de venezolanos con inmensos deseos de comunicar la realidad del país.
Y, suele ocurrir, por decir lo menos, los hay de personas bien y mal
intencionadas, sinceras y tramoyeras, curiosas y profesionales del periodismo,
honestas y palangristas, bregadoras y oportunistas, orientadoras y agitadoras,
líderes y asomados, entre una variedad inmensa que solo las redes digitales son
capaces de dispensar.
Aquellos caracterizados por la sobriedad, sindéresis y
prudencia en sus transmisiones cotidianas, tienen en la acera del frente a los
atorrantes, malabaristas, piratas y megalómenos que, en todos los casos, ya se
ven con un regreso al país que nunca antes supo de ellos, aspirando a grandes responsabilidades
de conducción como derecho adquirido. Esta especie o subespecie de sujetos, por
general, huérfanos de predicado, es la
que cuenta los pollitos antes de nacer, y nos remite a aquella anécdota clásica
del que grita jubiloso porque se ve una luz al final del túnel ignorando sí realmente
lo es, o se trata de un ferrocarril que se nos viene encima.
Serán muchos los meses que tendremos para encarar acá
la realidad desmaquillada y cruda, importándoles un bledo nuestra soledad a los
que vociferan las miles de victorias a siderales kilómetros de Venezuela,
mientras otros están atentos, moderados, pendientes, ocupados de nuestra
suerte, sabiendo que se hace camino al andar (¿no es así, don Antonio?). Por lo
visto, hasta ahora, presentimos, y es solo eso, que ya echamos a andar.
Ilustración: Luigi Russolo.
11/01/26:
https://lapatilla.com/2026/01/11/luis-barragan-muchos-meses-de-soledad/

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