“Y me escabullo a una velocidad inapropiada, como si huyera de los estragos de mi propia borrachera. Fuera, en los jardines de Gli Antenati, un hermoso día de primavera subraya lo improcedente de la embriaguez. Después de hablar de cisnes negros y del Autobús de la Inmortalidad, rindo sincera pleitesía al sol, a la larga nube que amenaza con taparlo, al agua fétida pero envolvente que un día alumbró y permitió este milagro llamado Venecia. Viajo hacia Ca’ Barbarigo investido en el traje nada solemne de mi gratitud por el hecho de estar vivo, de que mi tiempo se encuentre medido en algún reloj invisible que desconozco”
Ricardo Menéndez Salmón
(“Arca”, Seix Barral, Barcelona, 2026: 195)
Ilustración: Arterias Virtuales.

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