domingo, 18 de enero de 2026

De un perfil político diferente

LOS CALVANI

Luis Barragán

Tal día, como hoy, cuarenta años atrás, en territorio guatemalteco, cayó el avión en el que también viajaban Adela y Arístides Calvani con dos de sus hijas. Acotemos, siendo él tan diligentemente comprometido con la riesgosa causa de la libertad y la democracia en la región, tampoco Centroamérica fue extraña a la familia.

Sorprenderá a las nuevas generaciones conocer el testimonio de vida de los Calvani, quienes profesaron activa y decididamente la fe católica camino al Concilio Vaticano II. Adela y Arístides fueron reconocidos como Siervos de Dios, precisamente el estatus que le concedieron por décadas a José Gregorio Hernández, lo cual expone un dato demasiado relevante frente a aquellos que creen la política como una inevitable experiencia del mal.

Acertó Rafael Caldera al designarlo canciller para cubrir exitosamente todo el primer gobierno del yaracuyano, pues, en los distintos preámbulos del ascenso al poder, la prensa de la época ventiló a Arístides como un posible ministro del Trabajo o de Justicia. Hay quienes tienen el don de intuir y saber elegir a sus colaboradores más cercanos, por lo demás, algo que no es muy recurrente en el mundo político.

La gestión ministerial suscitó igualmente acuerdos y desacuerdos entre legos y especialistas, por lo que respecta a la suscripción el Protocolo de Puerto España, pero muy difícilmente supuso una descalificación personal del titular del despacho. Por ejemplo, Rafael Sureda Delgado, reconocido experto en materia esequibana, expresó con toda claridad: “No fui su amigo ni tuve contacto personal con él, salvo en dos rápidas oportunidades protocolares por ser miembro de la junta directiva del Colegio de Internacionalistas. Pero si deseo expresar mi profundo pesar por su trágica muerte. Lo lamento corno venezolano y como católico; reconociendo que ha desaparecido uno de los pocos políticos de nuestro país, que estaba claro en el peligro que se cierne sobre las democracias americanas por la subversión marxista continental” (El Universal, Caracas, 25/01/1986).

Adela de Calvani, destacó como una incansable promotora de la participación popular, dedicada al servicio social desde muy joven con realizaciones concretas de activa solidaridad. Y desempeñó eficazmente la presidencia de la vieja y extensa municipalidad del Distrito Federal, por dos o tres años, aunque la presumimos harta de la pesada maquinaria burocrática y de la pugnacidad interpartidista.

Nos preguntamos, ¿cuáles equivalentes en la vida pública de la presente centuria?, ¿quiénes despuntan altruistamente ahora en la masiva formación política e ideológica de las nuevas juventudes?, ¿por qué desapareció esa noción de servicio y solidaridad con el otro y  los otros? Por no mencionar la tozuda improvisación que se desea pensamiento y acción política, convertida en una sobreabundante glucosa emocional.

Hubo otro país, otra ciudadanía, otros idearios. Nada fue perfecto, pero los hubo.

Cfr. Sesión de la Asamblea Nacional (2018):

William Dávila: https://www.youtube.com/watch?v=Y8cDC3sBY9U

Unidad Venezuela: https://www.youtube.com/watch?v=IhcntCFcRq4

Referencias: El Universal, Caracas, 18/01/1986; y Al Cierre, Caracas, 14/01/1975.

18/01/2025: 

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