jueves, 22 de enero de 2026

¡Libertad!

DEL 22 al 23 DE ENERO DE 1958

Arturo Álvarez D´ Armas

A mi amigo Ramón Alberto Rivero Blanco

El mes de enero de 1958 llega movido.  La primera clarinada contra el oprobioso régimen de Pérez Jiménez lo da Monseñor Rafael Arias Blanco, Arzobispo de Caracas, cuando el primero de mayo del 57, se lee en todas las iglesias de Venezuela la Carta Pastoral que hace tambalear la tiranía.                                                                                  

El país venía de huelgas, paros y muchos presos políticos. Los más entusiastas en esa lucha son los estudiantes de los liceos y las universidades, quienes salieron a las calles a combatir la dictadura el 21 de noviembre de 1957.                                                                                    

El 1° de enero del 58 se alza la aviación y algunos elementos del ejército bajo el mando del coronel Hugo Trejo. Ese fracaso hace creer que Marcos Evangelista es inamovible.                                                                  

Yo estudiaba primer grado en la Escuela Particular “José María Vargas”. Era el año escolar 1957-1958. Quedaba en Pro Patria y mis padres y hermanos vivíamos en el Bloque 9 D-2, de la Urbanización Simón Bolívar o Ciudad Tablita. Estábamos ubicados casi al frente de la gran cancha del Cuartel “General Rafael Urdaneta”. Solamente visitaba a mis padrinos en La Pastora los fines de semana por motivos de estudio y la situación del país.                 

Pasaba todo el día en la escuela, incluido mi almuerzo junto a la directora y su familia. Allí compartía con mi gran amiga de la infancia Rosa María Abenante Coronado. Uno era un niño de apenas 7 años, pero en las conversaciones de la familia Rondón (dueños del colegio) oíamos que fracasaron los alzados y se habían ido del país Pedro Estrada y Laureano Vallenilla Lanz, Laureanito.                                                      

Llega el miércoles 22 de enero y a la hora de dormir, mis padres ponen los colchones en el piso y nos dicen que por esa noche dormiremos de esa manera. Cerca de las 9 o 10 de la noche se oye movimiento en la calle. Los tanques acompañados de tropa van rumbo a la avenida Sucre para llegar a Miraflores. Para esa época el mayor poder de militares y armamento lo tenía el Cuartel Urdaneta. El ruido de los tanques me despierta y logro verlos por la ventana del cuarto principal. Nos acuestan nuevamente hasta que se oyen gritos de libertad. La gente sale de los apartamentos y a eso de las 2 de la madrugada del 23 de enero  todos gritan allí va La Vaca Sagrada. En la mañana de ese glorioso día me llevan a La Pastora, donde pase una semana de juegos en el patio de la casa de la Calle Ciega.

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