"Es
apóstol quien tiene la capacidad creada en la convivencia con Jesús y la misión
recibida de Jesús para dar testimonio de la identidad personal entre aquel a
quien habían seguido en su predicación del Reino y el que les aparece
resucitado. La convivencia con Cristo, la compartición de su destino y el
acompañamiento hasta el final, constituyen a alguien en apóstol. Se es apóstol
de Cristo no desde la delegación humana, desde la propia elección o desde el
saber adquirido, sino desde la llamada,
el conocimiento personal resultante de la convivencia y la solidaridad en el
destino con Jesús”
Olegario
González de Cardedal
(“Fundamentos
de Cristología. Meta y misterio”, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid,
2006: Tomo II, 790 s.)
Ilustración: Paulo Medina.
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