DESCLASIFICACIÓN
Luis Barragán
“Claramente la
neutralidad le ha
ido a los Artiaga mejor
que a mí
con las mentiras”
Juan Gómez-Jurado (*)
Recientemente, más de
150 documentos ministeriales relacionados con los hechos del 23 de febrero de
1981, en Madrid, han sido desclasificados. El consabido tejerazo aparentemente
ha dejado las regiones de la confidencialidad más absoluta para ingresar a la
no menos aparente polémica pública de acuerdo al intercambio de pareceres
observado en la prensa española.
Unos, aseguran que ya
nada queda en las arcas secretas del Estado y que, de todos modos, respecto a
lo publicado, bastante se sabía de cualquier modo. Otros, apuestan a la publicidad
de las piezas más esperadas y hasta banales al mismo tiempo que las
resueltamente comprometedoras han sido destruidas o se encuentran en las
bóvedas más profundas.
De todos modos, la sospecha
siempre recae sobre un gobierno que ha hecho de la memoria histórica un arma
política y habrá que esperar a la definitiva valoración que los historiadores
profesionales e independientes le concedan a los legajos ahora digitalizados. Y,
a pocos meses de haberse publicado las memorias del emérito rey Juan Carlos, la
tentación es la de volver a debatir su estelar papel para salvar la democracia,
hacerlo en los términos consagrados por Javier Cercas en un libro de envidiable
título, o desmentirlo como sistemáticamente se ha empeñado Pablo Iglesias al
atribuirle otras y deshonestas intenciones al Borbón de los ochenta.
Inevitable pensar en
la riqueza documental del Estado venezolano, sobre todo, por el presente siglo.
No obstante, reemplazado el papel por los medios digitales de programada
caducidad y autodestrucción, quizá sea una ociosa ilusión la de suponer que,
desde las entrañas el Estado mismo, podamos reconstruir la historia del
presente siglo.
De afilados
memoriales se construyen y reconstruyen las democracias, aunque – sospechamos –
el día que se sepa apenas una parte de nuestras verdades, el trauma será
descomunal. Quizá la experiencia ibérica nos sirva de mucho, añadida la manipulación
emocional misma del pasado.
Y hagamos nuestra la experiencia ibérica de un conflicto prolongado, recreado artificialmente de acuerdo a los oportunistas.
(*)”Mentira”, Ediciones
B, Barcelona, 2026: 408.
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