lunes, 19 de enero de 2026

Inédita coyuntura

REACOMODO PARA UNA JUGADA INCIERTA

Luis Barragán

Por muy contundentes que hayan sido, los últimos y consabidos acontecimientos provocaron un generalizado desconcierto que no ha logrado disipar la sola intención de alcanzar una etapa de estabilización institucional y de recuperación económica. Admitamos la descolocación de ciertas individualidades y grupos, dentro y fuera de la órbita oficial, porque estas circunstancias no aparecen en el manual de transiciones para usos múltiples según gustos y conveniencias.

Al hurgar un poco más en las declaraciones y textos de opinión que tratan la materia, observamos la ausencia de un debate continuo y clarificador al interior de cada contraparte real y potencial, lo que permite que pase inadvertido el inicio de un proceso de reacomodo que sorprenderá a sus diversos adversarios. Hipótesis nada temeraria: la situación podría orientarse hacia una definitiva coexistencia pacífica con el socialismo de este siglo, como si fuese menester preservar intacto el viejo orden mundial y propiciar un reciclaje de la élite gobernante o dominante, y dar por acabada la élite opositora.

Obviamente, hay una mayor alineación y disciplina en las filas gubernamentales para afrontar lo que se entiende como un deber de supervivencia, aunque haya serias dudas sobre el carácter corporativo del que se ufana el oficialismo en contraste con la oposición. Esta, la más genuina que ha sufrido los embates de la lucha en los últimos tiempos, está obligada históricamente a reconstruirse y, valga la paradoja, repolitizarse a la luz de las realidades que siguen un curso implacable.

La historia sagrada de las transiciones exitosas en el mundo aconseja una eficaz representación y conducción de los actores disidentes en una razonable proporción que, igualmente, sea capaz de evaluar, comprender y responder a las dificultades e intereses desplegados por el poder establecido al administrarlas en aras de su sobrevivencia. El problema más grave del momento no sólo consiste en apreciar la naturaleza del proceso político en marcha y prever su resultado, sino en constatar la debilidad o inexistencia de una interlocución apropiada con los factores de poder y el descuido o pérdida de un realismo indispensable para asumir los retos pendientes (por ejemplo, el desconocimiento de los comicios presidenciales de 2024 y la muy relativa cercanía de otros que actualicen a los demás órganos del Poder Público, la designación de las nuevas autoridades electorales, la validación de los partidos, etc.).

Por supuesto, como toda obra humana, la Plataforma Unitaria Democrática ha incurrido en errores y fallas, pero es la instancia por excelencia, el mecanismo mínimo para generar o revitalizar un consenso duradero y lo más exactamente ajustado a la inédita coyuntura que, por cierto, pone a prueba la existencia misma del oficio político en el país. Advirtamos que no hay más espacios naturales para crear instancias alternas, al menos, en la oposición, porque – sencillamente – se han reducido los actores y, ya tan vieja como visible la práctica, luce necio y ocioso apostar por referentes artificiales.

Ilustraciones: Álvaro Carmona y Falco.

20/01/26:

https://www.elnacional.com/2026/01/reacomodo-para-una-jugada-incierta/

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