INTELIGENCIA,GRANDEZA, HUMILDAD
Asisto a los hechos inéditos
que nos desafían con la misma perplejidad de la abrumadora mayoría, pero los
días nos permiten irnos dando cuenta de la complejidad que los caracteriza.
Como en el razonamiento se
atravesaron la sorpresa, la incertidumbre, la tristeza, la esperanza, era
difícil que no vinieran a la mente antiguas lecturas. A muchos, como a Santos
Luzardo harto de la arbitrariedad y la trampa en Doña Bárbara, se nos soltó el
centauro. Al final, aterricé en la Biografía de un Cimarrón de Miguel Barnet
que leí en una edición de Siglo XXI comprada en mis años estudiantiles en los
pasillos de la UCV.
El “cimarrón” del libro es
un viejo cubano que había sido esclavo y cuenta al narrador las terribles
peripecias de su vida y cuando a cada episodio doloroso el entrevistador le
dice “pero eso es muy triste”, respondía “No es triste, porque es verdad”.
Más de uno albergará íntimo
alivio, otros sentirán tristeza, es su derecho. La mía ha sido una pena, en su
doble acepción, española de tristeza y venezolana de vergüenza, porque no
hayamos sido capaces los venezolanos, todos, aunque no sean simétricas las
responsabilidades, de encontrar modos inteligentes de resolver nuestros
problemas y ahora, por la acción de otro, nos veamos obligados a ver cómo
hacemos con éste enredo peligrosísimo que tenemos entre manos. Pero dejo atrás
mi pena porque la verdad es la verdad, con ella tenemos que vivir y ante ella
tenemos que actuar.
Cuando la realidad supera la
ficción, me siento obligado a declarar una obviedad: los zombies pertenecen a
las novelas y al cine ¿Cómo aceptar que salga de su tumba el derecho de
conquista por la fuerza? Y como ciudadano de mi país, tampoco trago que
reproduzcamos en vivo y en el siglo XXI, la frase del Gatopardo en el XIX
siciliano: “Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie”.
El status quo es
insostenible. Una nueva realidad nos interpela a todos. A quienes están en el
poder aquí, con públicos y notorios condicionamientos externos. A quienes desde
la oposición propician un cambio, sea en el país o afuera, donde han sido
forzados a vivir. Pero también a todos los venezolanos, cualquiera sea nuestra
opinión, región, menester o condición social. De nada sirve repetir consignas,
atrincherados en puntos de honor. La grave situación de la mayoría del país,
puede ponerse peor, debe ocupar el centro de nuestras preocupaciones.
La transición no ha empezado
porque han soltado un buen grupo de los muchísimos presos políticos, cómo no
alegrarse, y los que mandan estén obligados a modificar sus políticas exterior,
petrolera y económica. El camino a recorrer hacia la recuperación de la plena
vigencia de la Constitución con sus derechos, garantías e institucionalidad al
servicio de ellas, de verdad, es largo, oscuro, poblado de obstáculos,
incierto. Transitarlo no será sencillo. Va a requerir tanta inteligencia y
grandeza como humildad. En lo político – institucional debemos llegar tan
pronto como sea posible, a unas elecciones confiables. No hay fórmula
instantánea, requiere mucho trabajo en múltiples frentes. Mientras tanto, el
país no se pone en pausa ni suspende sus necesidades hasta que otras personas
nos gobiernen, la vida real tiene una agenda imperiosa que reclama atención.
Tenemos una oportunidad como
sociedad. No la perdamos.
Ilustración: John O'Brien.
21/01/2025:
https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/43905-inteligencia-grandeza-humildad

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