BOLÍVAR Y EL OCIO
Guido Sosola
“Ahora bien, Bolívar no podía soportar mucho
tiempo la inactividad. Reunió a
su consejo de
guerra y la mayoría de los oficiales coincidió en
que era preciso ir en busca del adversario”
Gehard Masur (*)
La celebración
del natalicio de El Libertador no es como la de antes, solemos quejarnos. Quizá
porque nuestra escolaridad se hizo de los fogonazos reminiscentes de los
tiempos de Eleazar López Contreras que, a su vez, reconstruyó los de Guzmán
Blanco; valga acotar, coincidiendo con
la fecha, fue más importante festejar a
Gómez en vida que al ilustre caraqueño.
Se dirá que a todo hecho negativo le echamos la culpa al petróleo y a la mentalidad rentista que creó perdurablemente. Empero, recordemos que, al menos, desde los tiempos de las varias bonanzas petroleras del ‘XX, siendo una fecha feriada con vocación de puente, valga el venezolanismo, nada más propicio que ir a nadar en el mar o el río, completamente indiferentes; o, después de malbaratado el último bombardeo de petrodólares del ´XXI, el socialismo prefiere el ocio antes que la sana recreación que tampoco garantiza el Estado.
En efecto, es notable la
contradicción del régimen con la bolivarianidad que invoca, porque mucho menos
en la guerra don Simón se las echaba al hombro, aunque pudiera. De modo que
homenajear a Bolívar significa contradecir la desvalorización del trabajo que
ha auspiciado el régimen socialista que ya le da pereza rendirle algún tributo,
pues, sus fechas estelares son la del comandante eterno e intergaláctico.
Comandante tan confiado en la
versión tan engorrosa de Jacinto Pérez Arcay que, al parecer, no se percató que
sólo una vez en vida, El Libertador recibió el doctorado en en Derecho Civil y
Derecho Canónico, concedido el 03/06/1826, por la Universidad de San Marcos,
Lima. Y el resto de las distinciones, a propósito del bicentenario, como lo
apunta Rafael R. Leandro Mattei (**): Doctor Honoris Causae, del 01/02/1983 (Universidad
Nacional de La Paz , Bolivia); Doctor Honoris Causae in Memorian, del
22/07/1993 (Universidad Experimental del Táchira, Venezuela); y Doctor Honoris Causae Posmortem, del
12/10/1993. Universidad Nacional de Trujillo, Perú).
Increíble que, cien años después de
muerto, pueda concederse uno o más doctorados, y sería peor que se le ocurriese
a la Universidad Bolivariana de Venezuela, como para hacerse notar. Lo cierto
es que la inactividad, o el hacer el menor esfuerzo que sea posible, es el
“aporte” que ha hecho la tal revolución al país que no le sorprendería una
cursilería más, saliendo tan barata.
(*) “Simón Bolívar”, Grijalbo, Caracas, 1987: 277
(**) Rafael R. Leandro Mattei (1998) “Bolívar
en su exacta dimensión”, Editorial Buchivacoa, Caracas, 1998: 129 s.
Ilustración:
“Portrait of the Liberator, Simon Bolivar, half length, in Full Dress Uniform
is a painting by South African School which was uploaded on July 11th, 2019”:
24/07/2022:
https://www.lapatilla.com/2022/07/24/guido-sosola-bolivar-y-el-ocio/

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