DE LA NOMENKLATURA
La multiplicación de ministerios y viceministerios en
el presente siglo, quizá no tenga parangón en nuestra vida republicana. La
burocracia se ha agigantado en términos inauditos, aunque – según el canon – no
haya cifras exactas en la materia.
A través de las incontables ediciones de la Gaceta
Oficial, podrá apreciarse la evolución de los despachos ejecutivos y compararla
con etapas precedentes. Proporcionalmente, respecto a la población y al
desarrollo urbano, en la era feudal y caudillista, eran modestas las cifras de
los empleados y de los inmuebles ocupados.
Sorprenderá que, respecto a los nombramientos,
autorizaciones o concesiones, bastaba con colocar el nombre de pila de las
personas porque no había cédula de identidad y, aún numerada la ciudadanía, era
suficiente la fama para no confundirlas. Los muchos Juan Pérez y las muchas
Juana Pérez con existencia en el país, se sobrentendía, podían diferenciarse
porque unas y otros habitaban en lugares diferentes, tenían oficios distintos y
edades contrastantes que a vuelo de pájaro se sabía quién era o no el ministro,
los acreditados mediante la licencia para conducir o los beneficiarios de un
campo petrolero.
Hoy, se precisa de una mejor precisión dactilar con la
correspondiente cédula laminada y el
rif. Y es tan descomunal el crecimiento
masivo de los datos que oficializan la propia existencia del Estado Nacional
que la Gaceta Oficial ha sido depurada y ya no publica ninguna diligencia
judicial porque tiene sus publicaciones equivalentes
¿De cuántas identidades hablamos respecto a la
información tramitada y acumulada por la Gaceta? Es más, en esta centuria, ¿con
cuántos funcionarios públicos de alto nivel se ha contado, los enroques y
despidos que se han hecho, conformando también la nomenklatura socialista?
Fotografías: Inicialmente, motivo empleado por OyN; y LB, Hemeroteca ANH (CCS, 03/12/25).
27/04/2026:
https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/44286-de-la-nomenklatura


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