“Dijo que, en la situación actual, con el
octogenario, es todo muy contraintuitivo debido a la situación de diversificación
familiar. Que el octogenario ve que sus hijos y nietos no pueden estar
pendientes de él como él lo estuvo de sus padres o abuelos. Que no sabe muy
bien cómo encajarse en esa situación y pierde el rol de persona mayor como
garante del legado familiar, de las costumbres. Con la digitalización y el
acceso a la información, con la llegada de los móviles, que ha cambiado el modo
de relación de los hijos y los nietos, el viejo no sabe qué hacer. A lo mejor
se sienta a la mesa y tiene un sitio físico, pero ¿cómo se relaciona?”
Juan
José Millás
(“Ese
imbécil va a escribir una novela”, Alfaguara, Madrid, 2025: 71)
Ilustración: Autoría imprecisa.

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