martes, 5 de mayo de 2026

DIÁLOGOS DESPUÉS DEL BOMBARDEO

Luis Barragán

Se ha hablado de una peregrinación de la encargada presidencial por todo el país, so pretexto de las sanciones internacionales que vehementemente llama a levantar. Demasiado obvio que muy poco pueden hacer las personas animadas a concurrir a los actos o a las caravanas interioranas, porque no depende de la sola voluntad de los venezolanos inocentes, por cierto, peor y nacionalmente sancionados desde finales del siglo XX hasta el presente.

Luego, no necesitamos de una gran perspicacia para descubrir el adelanto de una campaña que es y será presidencial para continuar en Miraflores, o procurar – la otra modalidad – una larga estadía a través de los eventuales comicios planteados.  El ventajismo se cuenta hoy por kilómetros, millas y nudos acumulados, por ahora, sin adversario alguno en el terreno de los hechos, y – siendo así -  pone de relieve otro de los legados del fundador de la estirpe política.

Se trata de un monólogo itinerante orientado a demostrar y escenificar popularidades que el gobierno no ostenta de acuerdo con las mediciones en boga que, seguramente, Washington conoce bien.  Además, parece un esfuerzo inútil que no tiene comparación con las giras administrativas y de inauguración de obras de un mandatario en funciones, décadas muy atrás.  

Fenómeno propio de la era democrática, recorrer el país en constante afán proselitista era de lo más normal para todo dirigente político promedio, aunque igualmente surgieron problemas, inconvenientes y malentendidos para la oposición que inmediatamente se traducían en un costo político para el oficialismo. Excepciones aparte, la regla que se hizo tradición en la época fue que todo dirigente de vocación, transitara el territorio nacional y supiera de buena parte de sus localidades aún desde muy joven, incluyendo a gremialistas, sacerdotes, deportistas, oficiales militares; huelga comentar que el candidato presidencial de un perfil ganador, a lo largo de su vida, conocía personalmente todas y cada una de las parroquias del país por distantes que fueren.

Un clima de inseguridad y desconfianza, añadidos los temores fundados que estructuró el poder central de toda visita y evento público y privado de la disidencia, no impidió la eficaz difusión del exitoso mensaje opositor, como ahora tampoco lo impedirá la intensa promoción de una transición que la deseamos pacífica, democrática, independiente e independentista, ahorrándole más sufrimientos a la población.  Después de los acontecimientos del 3-E, el diálogo es otro, reivindicado y multiplicado: la ciudadanía espera el debate de toda propuesta, las grandes mayorías aspiran a unas limpias elecciones inmediatas y, además de los partidos políticos, toda la sociedad civil organizada ha de comprometerse con una tarea inmensa de propulsar pedagógicamente una alternativa que trille todos los caminos de la patria, palmo a palmo. 

Ilustración: Cassandra Haspel.

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